Padre, gracias porque eres fiel y puedo
confiar en tus promesas. Perdóname porque en muchas ocasiones me dejo abatir
por mis problemas y el desanimo. Te pido que derrames sobre mi vida, fe sobrenatural para poder mantener
firme mi esperanza en ti y por medio de ella obtener la victoria. Por Cristo
Jesús, Amén.
miércoles, 5 de marzo de 2014
¿TIENES GENEROSIDAD EN TU CORAZÓN?
2 Corintios
8:1-7
“Asimismo,
hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de
Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su
profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio
de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus
fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de
participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que
a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad
de Dios; de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes,
asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia. Por tanto, como en
todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro
amor para con nosotros, abundad también en esta gracia”.
Uno de los
objetivos que estaba más cerca del corazón del apóstol Pablo al escribir esta
carta a los corintios, era la ofrenda que estaba organizando para la iglesia en
Jerusalén. Esta era la madre de las demás iglesias, pero era pobre, y el deseo
de Pablo era que las iglesias gentiles recordaran y ayudaran a aquella que era
su madre en la fe. De modo que en este pasaje Pablo les insta a ser generosos.
La generosidad
es la virtud que nos hace pensar y actuar a favor de los demás, poniendo el
bienestar de ellos por encima de los intereses personales, aunque requiera
sacrificio. El ser humano, por naturaleza busca su propio beneficio, y por regla
general no existe en él la tendencia a ser generoso. Pero cuando Jesucristo
viene a nuestras vidas, el Espíritu Santo comienza a obrar en nosotros y a
medida que nos entregamos más al Señor, va surgiendo de nuestros corazones el
deseo de darnos a los demás en una genuina actitud de generosidad.
En su carta,
Pablo menciona las iglesias de Macedonia, las cuales aunque eran pobres y
estaban pasando por problemas, habían dado todo lo que tenían, mucho más de lo
que cualquiera hubiera esperado. Los macedonios, dice Pablo, “a sí mismos se
dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios”. Esta
es la base de la generosidad, el amor a Dios. Cuando nos damos nosotros mismos
al Señor, de nuestro corazón nace ser generosos con los demás.
El sacrificio de
Jesús no comenzó en la cruz. Ni siquiera comenzó con su nacimiento. Empezó en
el cielo, cuando dejó de lado su gloria para venir a la Tierra. En su carta a
los filipenses, Pablo escribió: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser
igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte
de cruz” (Filipenses 2:5-8). Ciertamente no es posible entender la inmensa
generosidad de Jesús al despojarse de su divinidad y venir a este mundo a
entregarse a una muerte tan horrible como la crucifixión. Pero debemos
recordarlo y tratar de aplicar su ejemplo en nuestro diario vivir.
¿Y cuánto dinero
tiene que dar una persona para que se le considere generosa? Esto es muy
relativo. En Marcos 12:41-44, la
Biblia nos cuenta que “estando Jesús sentado delante del arca
de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos
echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.
Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda
pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado
de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su
sustento”. Considerando el valor monetario aquella pobre viuda dio muy poco,
pero demostró mucha más generosidad que los ricos al dar de corazón “todo lo
que tenía”.
El Señor siempre
está atento a la manera en que nosotros mostramos nuestro amor a los demás.
Aprendamos de su ejemplo al entregar su vida por la humanidad. Veamos el
ejemplo de los macedonios, así como el de la pobre viuda. Reflexiona en esta
enseñanza y aplícala a tu vida ante la necesidad de aquellos que te rodean o al
momento de ofrendar.
ORACIÓN:
Padre santo, te
ruego quites de mi corazón todo vestigio de egoísmo que me impida entregarme a ti
de todo corazón y pueda mostrar generosidad con los que me rodean. En el nombre
de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
martes, 4 de marzo de 2014
¿EN QUIÉN ESTA BASADA TU ESPERANZA?
Job 11:13-18
“Si tú
dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad
hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa
la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte,
y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas
que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere,
será como la mañana. Entonces confiarás, porque hay esperanza; mirarás
alrededor, y dormirás seguro”.
Una historia
sucedida hace más de sesenta años en la Alemania dominada por Hitler y su imperio de
opresión, nos ilustra la manera en que la esperanza influye en la vida del ser
humano. Viktor Emil Frankl era un psicólogo judío de Viena, Austria, quien
fuera internado como prisionero en un campo de concentración de Alemania
durante la Segunda
Guerra Mundial. Frankl observó a sus compañeros de prisión y
evaluó su comportamiento en las pésimas condiciones que los rodeaban. Todos
estaban sometidos a las mismas terribles condiciones de trato, trabajo y
alimentación. Sin embargo, personas de características físicas similares unos
morían y otros sobrevivían. ¿Por qué? (se preguntaba Frankl). En sus
investigaciones vio que muchos prisioneros enfrentaban las circunstancias con
pesimismo. Estos generalmente se rendían en su lucha por la supervivencia y
prácticamente se dejaban morir. También observó como otros prisioneros
triunfaban sobre aquellas horribles condiciones. Rehusaban rendirse al
pesimismo y se aferraban tenazmente a una actitud optimista. Éstos
sobrevivieron a la tragedia del campo de concentración y pudieron desarrollar
vidas significativas después de la guerra.
Frankl dedicó
mucho tiempo y reflexión a la evaluación de las diferencias entre estos dos
tipos de prisioneros. Encontró que la reacción no se debía a la procedencia de
los prisioneros, ni a la edad, ni a su condición física, ni a la educación o
anterior nivel económico. Sacó la conclusión de que la mayor diferencia entre
los optimistas y los pesimistas estaba en la manera en que percibían su futuro,
o sea en la esperanza que tenía o que no tenía cada uno de ellos. Aquellos que
creían que sus presentes sufrimientos no cesarían sino que aumentarían en el
futuro, se abandonaban y morían. Aquellos que creían que los nazis terminarían
por ser derrotados y que a la larga hallarían una vida mejor fueron los que
sobrevivieron. Esta esperanza en el futuro les dio ánimo y valor para
perseverar y enfrentarse a los sufrimientos y calamidades del presente. Los que
tenían esa esperanza sobrevivían. Los que no
tenían esperanza perecían. ¡Qué importante es tener esperanza!
Ahora bien, si
tener esperanza es importante, mucho más importante es “en qué” o “en quién”
basamos nuestra esperanza. Dios te dice hoy que “si tú dispusieres tu corazón,
y extendieres a él tus manos”, es decir, que si tú acudes a Dios de corazón y
vives de acuerdo a sus principios, “la vida te será más clara que el mediodía”
y disfrutarás de bendiciones de todo tipo. Como resultado, “confiarás, porque
hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”. Cuando depositamos
nuestra confianza en las promesas que Dios nos hace, la luz de una verdadera
esperanza ilumina nuestros corazones y nos llena de gozo y de paz aún en medio
de las pruebas más duras.
Todo puede estar
oscuro y sin salida, pero con Dios nunca está dicha la última palabra. Es por
eso que debemos tener confianza en nuestro Señor, pues en Él siempre hay
esperanza. Él sigue siendo el mismo que abrió las aguas del Mar Rojo para
salvar a su pueblo de los ejércitos egipcios, el que cerró la boca de los
leones cuando no había esperanza para Daniel, el que resucitó a Lázaro de la
muerte después de cuatro días. ¡Ese es
nuestro Dios! ¡Especialista en lo imposible! Pon en él tu fe y tu
esperanza, porque él es fiel y no te va a fallar. Así dice Hebreos 10:23:
“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque
fiel es el que prometió”.
ORACIÓN:
Padre, gracias
porque eres fiel y puedo confiar en tus promesas. Perdóname porque en ocasiones
me dejo abatir por mis problemas y el desanimo. Te pido que derrames sobre mi
vida, y también sobre la vida de mis hermanos y hermanas, fe sobrenatural para
poder mantener firme nuestra esperanza en ti y por medio de ella obtener la
victoria. Por Cristo Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¿ESTAS GUARDANDO TU CORAZÓN?
Proverbios 4:23
“Sobre toda cosa
guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida”
Nuestro corazón es
una de nuestras posesiones más valiosas, por lo cual debemos cuidarlo, debemos guardar.
Dependiendo de su estado es como nos conduciremos en la vida.
Nuestro hablar,
nuestras actitudes, nuestras reacciones a las distintas situaciones que nos
toca vivir, salen en gran parte de él.
Nuestro corazón
puede engañarnos muchas veces y llevarnos a pensamientos y actitudes
equivocadas.
“Nada hay tan
engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (Jeremías
17:9).
Y, al estar en
una actitud equivocada en nuestra vida, puede conducirnos por un camino triste.
“Hay camino que
al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. Aun en la risa
tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja. De sus caminos
será hastiado el necio de corazón; pero el hombre de bien estará contento del
suyo” (Proverbios 14:12-14).
Por eso debemos
entregar nuestros pecados, errores, cargas a Dios (engaño, mentira, orgullo,
envidia, falta de perdón, vanagloria, etc.). Esta en nosotros si queremos y
permitimos que Dios nos limpie de todas estas cosas; y, confesarlas a Dios para
que nos ayude a cambiar.
Un corazón lleno
de maldad puede ser muy dañoso y tener alguna o varias de estas
características: terquedad, insensatez, depravación, extorsión y exceso, fuente
de todo mal, incredulidad y codicia.
Los secretos del
corazón los conoce Dios.
“No necesitaba
que nadie le dijera nada acerca de la gente, pues él mismo conocía el corazón
del hombre” (Juan 2:25).
“Señor
todopoderoso, tú que examinas con justicia, tú que ves hasta lo más íntimo del
hombre” (Jeremías 20:12).
“Yo, el Señor,
que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos; que doy a cada
cual lo que se merece, de acuerdo con sus acciones” (Jeremías 17:10).
Nuestro corazón
se renueva cuando le permitimos a Dios que tome el control de nuestro corazón,
que limpie nuestra vida y la guíe,.
“Oh Dios, ¡pon
en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!” (Salmo 51:10).
“En verdad, tú
amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría. Purifícame con
hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Lléname de
gozo y alegría; alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado. Aleja de tu vista
mis pecados y borra todas mis maldades” (Salmo 51:6-9).
“Mi corazón está
dispuesto, Dios mío” (Salmo 57:7).
“Les daré
entendimiento para que reconozcan que yo soy el Señor, y ellos serán mi pueblo
y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón” (Jeremías 24:7).
“Yo les quitaré
ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo
espíritu” (Ezequiel 11:19).
“Pondré en
ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón
duro como la piedra y les pondré un corazón dócil. Pondré en ustedes mi
espíritu” (Ezequiel 36:26).
“Me apresuro a
cumplir tus mandamientos porque llenas de alegría mi corazón” (Salmo 119:32).
“¡Quién diera
que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis
mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!” (Deuteronomio
5:29).
“Oh Dios,
examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira
si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno” (Salmo 139:23-24).
Cuida tu
corazón, ponlo en manos de Jesús, el lo transformará, lo cambiará, logrará lo
imposible, lo cuidará como su especial tesoro.
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos
Martínez M.
Tamara Lemos
lunes, 3 de marzo de 2014
"GUARDA A MI BOCA"
Salmo 141:3
“Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta
de mis labios”.
Oración:
Amado Padre
celestial, te ruego que pongas guarda en mis labios y una brasa ardiente en mi boca,
dame sabiduría e inteligencia para cuando yo abra mi boca fluyan ríos de agua
viva, palabras que edifiquen, que den vida y consuelo a quienes me escuchan.
Hazme sabio para hablar. Te lo suplico en el glorioso nombre de Jesús, Amen.
“SI NO FUNCIONA, ME DIVORCIO”
Una pareja lo
suficientemente comprometida no debe de embarcarse en la travesía del
matrimonio si cree que aún no está lista, y si lo hace, su decisión debe de ser
firme y seria, siendo conciente del acuerdo que firma y del deber que adquiere.
Muchas parejas llegan
al altar con la mentalidad de “Si no funciona, me divorcio”. Lo cual significa la
falta de conciencia frente al compromiso de contraer matrimonio. Cuando la
pareja decide estrechar su vínculo bajo el juramento matrimonial, debe saber
que se necesitará más que amor para mantenerse unida, y que el divorcio debería
de ser la última opción ante las dificultades, en apariencia, insuperables.
Hay otros aspectos
que debes de tener en cuenta antes de dar el gran paso de unirte a la persona
que amas, y no pensar en la idea del divorcio como una opción en caso de que
las cosas no te salgan como esperas:
El amor en el matrimonio se transforma. Durante los primeros años de matrimonio la pareja experimenta un
amor más pasional, más atado a lo físico y a todas esas sensaciones que
despierta el enamoramiento. Esto hace que la pareja crea que quizás los
obstáculos o adversidades puedan ser superados solo merced al amor. Esta etapa
puede ser más larga o más corta según la dinámica particular de cada
matrimonio.
Con el tiempo
ese amor se transforma, y da paso a un amor de suyo comprometido, que va más
allá del simple hecho de gustarse físicamente y de sentir toda esa gama de
emociones desbordantes que hacen pensar que sin el otro no es posible vivir.
Durante esta etapa se van consolidando los sueños, y se necesita más que amor y
afecto para superar las luchas diarias y los grandes problemas.
Al final, si
todo ha salido bien, con el paso de los años el amor se volverá más fraterno,
la amistad y la compañía serán la manifestación perfecta de un amor maduro que
ha sabido mantenerse; será la suma de todos los amores por los que ha
transitado la pareja.
Entender esta
evolución del amor te hará comprender que para mantenerte unido a la persona
que elegiste (como esposo o como esposa) necesitarás más que el enamoramiento.
El amor en sí mismo es un sentimiento que puede llegar a desgastarse si le
faltan otros ingredientes necesarios para salir a flote y mantenerse en la
navegación.
Compromiso. A fin de
alcanzar el verdadero compromiso que requiere un matrimonio estable y duradero,
es vital que los integrantes de la pareja, de manera individual, hayan
interiorizado el valor del compromiso, que denota la capacidad de terminar lo
que se empieza, de no rendirse, de entregar resultados, de tener plena
conciencia de las decisiones que se eligen en la vida, de asumir con entereza
las consecuencias que conllevan los actos.
La falta de
compromiso, por el contrario, se evidencia en los hombres y mujeres que, a
media travesía, abandonan el barco matrimonial, sacrificando sueños, pero
primordialmente el futuro de hijos que necesitan de padres unidos para crecer
sanos en el plano emocional. El compromiso posibilita que la persona se
replantee acerca de su concepción y posición frente al matrimonio.
Alta tolerancia a la frustración. Empresas como el matrimonio o la familia requieren personas
capaces de tolerar el fracaso, y de no anclarse en la pérdida; capacitadas para
aprender de las experiencias negativas y de las decepciones, haciendo de ese
aprendizaje un peldaño más en el cumplimiento de sus sueños y de sus proyectos
como pareja y como familia.
Espiritualidad. Las
personas espirituales suelen ser más profundas, menos dadas a lo superfluo, a
la belleza física, a las sensaciones excitantes. Una persona espiritual
encuentra nuevas razones para mantenerse unido a su pareja, y entre más pasa el
tiempo más valora el vínculo que los une.
El matrimonio es
una de las experiencias más gratificantes de la existencia del ser humano. Bien
llevado, comprendido su verdadero sentido, allana un camino de compañía,
amistad, amor y afecto incondicional. Decidir casarse con la persona que se ama
implica madurez de pensamiento y compromiso en el actuar, donde, además, el
divorcio pocas veces se contempla siquiera como posibilidad.
“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios
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¿QUÉ ES LA BIBLIA?
“Porque la
palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
Algunas de sus características
para nuestra vida:
Una llama devoradora:
"He aquí yo
pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los
consumirá" (Jeremías 5:14).
"Mi palabra
es como el fuego, como un martillo que hace pedazos la roca. Yo, el Señor, lo
afirmo" (Jeremías 23:29).
Un poder de SALVACIÓN:
"Porque no
me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree" (Romanos 1:16).
Un arma defensiva:
"Que la
salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la
espada que les da el Espíritu Santo" (Efesios 6:17).
Escrita con un propósito.
Para autenticar
la divinidad de Cristo:
"Pero éstas
se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios,
y para que creyendo tengan vida por medio de él" (Juan 20:31).
Para dar esperanza
a los hombres:
"Todo lo
que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para
que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos
esperanza" (Romanos 15:4).
Para dar
conocimiento de vida eterna:
"Les
escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen
vida eterna" (1 Juan 5:13).
En este libro
hallaremos las respuestas de Dios a las preguntas y problemas mas profundos de nuestra
la vida. Su mensaje le ha dado sentido a la vida de millones de personas en el
mundo. La inmensa paz y alegría que les ha brindado, no puede ser hallada en
otra parte.
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos
Martínez M.
Tamara Lemos
domingo, 2 de marzo de 2014
¿QUÉ OCURRE DESPUÉS DE LA MUERTE?
Es un hecho que
todos moriremos algún día. La muerte es una parte tan importante de la vida
como lo es el vivir. Entonces, ¿por qué tenemos tanto miedo a la muerte? La
mayoría de los seres humanos tienen miedo a lo desconocido y es porque lo que
sucede después de la muerte es un misterio.
¿Por qué buena
razón censuró Jesús a los Saduceos y maestros de Su época?
"Entonces,
respondiendo Jesús, les dijo: Estáis en un error, por no saber las Escrituras
ni el poder de Dios" (Mateo 22:29).
¿Entonces, si
nosotros queremos saber la verdad sobre el tema de la muerte, a qué fuente de
seguridad debemos dirigirnos?
"Y cuando
os digan: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran y
bisbisean, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los
muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a
esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:19-20).
Según la Biblia , ¿qué le ocurre a el
hombre cuando muere?
"Y el polvo
vuelva a la tierra de donde procede, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio"
(Eclesiastés 12:7).
Esta simple
declaración de las Sagradas Escrituras está completamente de acuerdo con el
relato del Génesis. En la creación del hombre, ¿cuáles fueron los dos elementos
que Dios unió para que el hombre fuese un ser viviente?
"Entonces
Jehová Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, y sopló en su nariz aliento
de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).
Nota: Aquí se
encuentran los mismos dos elementos mencionados en Eclesiastés 12:7. La
"arcilla del suelo" es el cuerpo, y el "aliento de vida" es
el "espíritu" que viene de Dios. ¡Dios no puso un ser viviente dentro
de Adán! Adán se convirtió en un ser viviente después que Dios sopló en su
nariz aliento de vida. Una lámpara no se enciende sin electricidad. La luz se
enciende solamente cuando la lámpara y la electricidad se unen. Cuando la
electricidad se apaga, la luz deja de existir. De acuerdo a la Biblia , cuando el aliento
parte del cuerpo, el alma deja de existir. Aquí está una sencilla ecuación:
polvo + espíritu
= ser viviente
polvo - espíritu
= ser muerto
¿Podemos estar
seguros de que las expresiones bíblicas "aliento de vida" y
"espíritu" quieren decir lo mismo?
"Mientras
siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices" (Job 27:3
Nueva Biblia de Jerusalén).
Nota: Aquí está
la ecuación de nuevo:
polvo + aliento
(espíritu) = ser viviente
polvo - aliento
(espíritu) = ser muerto
Lo que dice la Biblia sobre la condición
del hombre después de la muerte
No tiene pensamientos:
"Pues
expira, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus proyectos" (Salmo
146:4).
No sabe nada:
"Porque los
que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más
paga; porque su memoria es puesta en olvido" (Eclesiastés 9:5).
No tiene
emociones:
"También su
amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo
que se hace debajo del sol" (Eclesiastés 9:6).
No hay
actividad:
"Todo lo
que esté al alcance de tu mano, esmérate en hacerlo según tus fuerzas; porque
en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría"
(Eclesiastés 9:10).
No alaba a Dios.
"No
alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio" (Salmos
115:17).
"Porque en
la muerte no queda recuerdo de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?" (Salmo
6:5).
¿Cómo explicó
Jesús "la muerte "
a Sus discípulos?
"Nuestro
amigo Lázaro se ha quedado dormido; mas voy para despertarle. Dijeron entonces
sus discípulos: Señor, si está dormido, sanará. Pero Jesús se había referido a
la muerte de Lázaro; y a ellos les pareció que hablaba del reposar del sueño.
Entonces Jesús les dijo abiertamente: Lázaro ha muerto" (Juan 11:11-14).
¿Cuándo pensaba
Marta que su hermano Lázaro volvería a vivir?
"Jesús le
dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Ya sé que resucitará en la
resurrección, en el último día (Juan 11:23-24).
Nota: Marta era
una buena amiga y discípula de Jesús. Ella había oído atentamente a lo que Él
había enseñado acerca de la muerte, y creía que los muertos serían resucitados
en la Resurrección
en el último día como Cristo había prometido".
¿Cuándo podemos
esperar la
resurrección de todos aquellos que han muerto creyendo en
Jesús?
"Porque así
como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada
uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, los que son de Cristo,
en su venida" (1 Corintios 15:22-23).
De acuerdo a la Biblia , ¿qué voz oirán los
muertos antes de ser resucitados?
"No os
asombréis de esto; porque va a llegar la hora en que todos los que están en los
sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de
vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan
5:28-29).
De acuerdo al
apóstol Pablo, ¿cuándo serán resucitados los santos y llevados al cielo?
"Porque el
Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios,
descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego
nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire,
y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:16-17).
En la
resurrección, ¿cómo cambiarán nuestros cuerpos?
"Mas
nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador,
al Señor Jesucristo; el cual transfigurará el cuerpo de nuestro estado de
humillación, conformándolo al cuerpo de la gloria suya, en virtud del poder que
tiene también para someter a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).
Después de Su
resurrección Jesús apareció ante Sus discípulos. ¿Tenía, como muchos suponen,
un "cuerpo de espíritu?"
"Jesús se
puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y
atemorizados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis
turbados, y se suscitan en vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos
y mis pies, que soy yo mismo; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne
ni huesos, como veis que yo tengo" (Lucas 24:36-39).
Nota: Aunque el
cuerpo resucitado de Jesús era de "carne y huesos," los discípulos
todavía no creían en Él. "Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y
estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron
parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió a la vista de
ellos" (Lucas 24:41-43).
Medita:
"Yo soy el
primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que estoy vivo
por los siglos de los siglos, [amén]. Y tengo las llaves de la muerte y del
Hades" (Apocalipsis 1:18).
“Gracia y Paz”
Ben Abraham
ABECEDARIO DEL CRISTIANO
Alaba a Dios en cada
circunstancia de la vida
Busca la excelencia, no
la perfección
Cuenta tus bendiciones en
vez de sumar tus penas
Devuelve todo lo que
tomes prestado
Encomienda a tu familia
cada día
Fíate de Dios de todo
corazón y no confíes en tu propia inteligencia
Gózate con los que gozan
y llora con los que lloran
Has nuevos amigos pero
aprecia los que ya tienes
Invita a Jesús a ser tu
Señor y Salvador
Jamás pierdas una
oportunidad de expresar amor
Lee tu Biblia y ora cada
día
Mantente alerta de las
necesidades de tu prójimo
No culpes a los demás de
tus infortunios
Olvida las ofensas y
perdona así como Dios te perdona
Promete todo lo que
quieras, pero cumple todo lo que prometes
Que se te conozca como
una persona en quien se puede confiar
Reconoce que no eres
infalible y discúlpate por tus errores
Sé la persona más amable
y entusiasta que conoces
Trata a todos como
quisieras que te traten
Únete al ejercito de los
agradecidos
Vístete de misericordia,
humildad y paciencia
Y no te olvides de
soportar a los demás como a ti te soportan
Záfate de las garras
seductoras de Satanás.
“Gracia y Paz”
¿TIENES SERENIDAD?
Cuando oremos
seamos como niños ante el padre, llenos de confianza compartiendo con él
nuestros deseos y esperanzas, lo que nos pasa y lo que no nos deja avanzar, lo
que nos hace reír y no que nos hace llorar, sin olvidar expresarle lo mucho que
lo amamos y lo importante que es Él en nuestra vida.
“Por nada estéis
afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús” (Filipenses 4:6-7).
“Gracia y Paz”
"DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS"
1 Pedro 5:5-6
“Dios resiste a los soberbios, Y da gracia
a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os
exalte cuando fuere tiempo”.
viernes, 28 de febrero de 2014
¿OBEDECES A DIOS?
Hebreos 11:6
“En realidad,
sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios
tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”
El concepto de
ser recompensados por vivir una vida de fe y obediencia a Dios resulta difícil
de entender para muchos cristianos. Algunos piensan que nuestra retribución
está reservada para cuando lleguemos al cielo. Ciertamente nuestra naturaleza
pecaminosa no es merecedora de recompensas, pero por la infinita misericordia
de Dios tenemos la promesa de que recibiremos recompensa no solamente en el
cielo, sino también aquí en la tierra. Así dijo Jesús en Juan 10:10: “Yo he
venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”0 Claro que
para ello es necesario que escuchemos sus instrucciones y las obedezcamos
fielmente. Dice Deuteronomio 28:1-2: “Acontecerá que si oyeres atentamente la
voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que
yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las
naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te
alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.
Cuando
obedecemos a Dios somos bendecidos abundantemente. No existe la alternativa
opuesta, es decir obedecer y no ser bendecidos. Dios no obra de esta manera. La
obediencia siempre precede a las bendiciones. Cuando confiamos en Dios y le
obedecemos, le estamos dando a él la oportunidad de mostrar su amor y su poder
en nuestras vidas. Entonces, ¿debemos ser obedientes sólo con el fin de obtener
una recompensa? Por supuesto que no. Debemos obedecer a Dios por quien él es.
Debemos amarle y honrarle porque él nos amó primero de tal manera que “ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna” (Juan 3:16). Nuestro agradecimiento y nuestro amor deben dar
lugar a nuestra obediencia. Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los
guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le
amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Cuando tú le obedeces, el Señor
siempre se manifestará en tu vida y te bendecirá.
En Malaquías
capítulo 3, Dios amonesta al pueblo de Israel por su desobediencia. Allí les
dice: “Os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y
yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos” (v.7). Ciertamente
podemos ver en este pasaje la relación directa entre la obediencia a Dios y la
recompensa divina. Sin embargo, aun sabiendo esto, muchas veces desobedecemos
la palabra de Dios. ¿Por qué? Primeramente por nuestra naturaleza carnal en la
cual reside la semilla de la desobediencia desde el pecado original de Adán y
Eva. Otras veces preferimos no hacer el esfuerzo que requiere obedecer. Y en
ocasiones sentimos temor de dar un paso al frente para seguir las instrucciones
del Señor.
En Lucas
capítulo 5 leemos que Simón Pedro y sus compañeros habían pasado toda la noche
pescando sin haber pescado un solo pez. Entonces Jesús se les acercó y le dijo
a Simón: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” (v.4). Él le
respondió: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos
pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Y tan pronto ellos obedecieron,
pescaron tantos peces que “su red se rompía” (v.6). Al ver este milagro,
sintieron gran temor. “Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás
pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le
siguieron”.
¿Acaso sientes
temor de dar un paso de obediencia al Señor? El temor es opuesto a la fe.
Cuando confiamos en Dios, el temor desaparece. Al igual que aquellos pescadores
confiaron en la palabra de Jesús y obedecieron, nosotros debemos confiar
plenamente en él y obedecer sus instrucciones. Las bendiciones vendrán después
a nuestras vidas.
ORACIÓN:
Mi amante Padre
celestial, te ruego aumentes mi fe para confiar en ti y obedecerte sabiendo que
tú puedes guiarme a la victoria que me has prometido. En el nombre de Jesús,
Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
POR EL PLACER DE AYUDAR Y SERVIR
Un anciano vio
como un alacrán se estaba ahogando, y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo
hizo el alacrán lo picó. Por la reacción del dolor, el anciano lo soltó y el
animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El anciano intentó sacarlo
otra vez y otra vez el alacrán lo picó.
Alguien que
había observado todo, se acercó al anciano y le dijo:
"Perdone,
¡¡¡pero es usted terco!!!.. ¿no entiende que cada vez que intente sacarlo del
agua, el alacrán lo picará..?"
El anciano
respondió:
"La
naturaleza del alacrán es picar, el no va a cambiar su naturaleza y eso no va a
hacer cambiar la mía, que es ayudar y servir".
Y entonces
ayudándose de una hoja, el anciano sacó al animalito del agua y le salvó la
vida.
No dejes de ayudar y servir a tu prójimo. No permitas
que la conducta de otras personas condicionen la tuya.
“Gracia y Paz”
¿LE HAS HECHO CONCESIONES AL ENEMIGO?
1 Reyes 11:1-6
“Pero el rey
Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las
de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes
de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a
ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar
vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y
tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres
desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su
corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios,
como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de
los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo
malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su
padre”.
La situación de
que nos habla este pasaje es muy triste, pues se trata de la última etapa en la
caída del rey Salomón. Dice el v.6: “E hizo Salomón lo malo ante los ojos de
Jehová”. Cuando la Biblia
usa esta expresión, ciertamente nos muestra la tristeza y la desilusión de Dios
ante la actitud de un siervo suyo, el cual se ha alejado de sus preceptos y
reglamentos. Al principio la actitud de Salomón fue muy diferente. Cuando
originalmente el Señor se acercó a Salomón y le dijo: “Pide lo que quieras que
yo te dé” (1 Reyes 3:5), el rey le pidió sabiduría para gobernar al pueblo y
dice la Biblia
que “le agradó al Señor que Salomón pidiese esto”. Y en 1 Reyes 3:3, la Biblia afirma: “Mas Salomón
amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba
y quemaba incienso en los lugares altos”. Sin duda, inicialmente existía una
dependencia de Dios en la vida de Salomón. Su actitud mostraba sumisión y
obediencia, y como resultado disfrutaba de la paz y las bendiciones del Señor.
Por eso dijo: “Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni
hay adversarios, ni mal que temer” (1 Reyes 5:4). ¿Cómo, entonces llegó Salomón
a hacer “lo malo ante los ojos de Jehová”?
Todo se originó
cuando él comenzó a darse a sí mismo ciertas concesiones que no estaban de
acuerdo a los mandamientos de Dios. Primero, empezó a tener relaciones con
naciones idólatras, no obstante las advertencias de Dios. Traía caballos y
carros de Egipto (1 Reyes 10:28), lo cual parece algo inocente pero es
realmente una concesión. También Dios les había dicho a los israelitas que no
se acercaran a las mujeres de esas naciones, pero Salomón se casó con la hija
de Faraón. Luego se comprometió más hasta llegar a tener cientos de esposas y
concubinas. Después permitió que otros adoraran ídolos, y pronto él se involucró
también en la práctica. Finalmente se rebajó tanto que construyó un lugar de
adoración a Moloc donde se sacrificaba a niños pequeños.
Esta es una
horrible demostración de cómo funcionan las concesiones. Realmente no caemos de
repente en una vida de pecado, más bien nos deslizamos hacia ella a través de
las concesiones. Poco a poco permitimos cosas en nuestras vidas que calificamos
de “sin importancia”, pero que no agradan al Señor. Quizás al principio nos
sintamos un poco incómodos pero nos vamos acostumbrando, y cuando nos sentimos
confortables, seguimos con otra concesión y así una tras otra, hasta que
nuestra vida toda es una calamidad espiritual.
La vida del rey
Salomón es un ejemplo perfecto de cómo una pequeña concesión puede llevar a la
destrucción. En un momento determinado podemos ceder a la presión de los demás
en muchas áreas diferentes: la moral,
los buenos principios, la forma de vestirse, o la participación en chismes o en
conversaciones insinuantes. Pero esa “pequeña” concesión conduce a otra
más seria, y con cada concesión nuestra relación con Dios se debilita más, y el
pecado va tomando control de nuestras vidas.
Alguien dijo:
“Si le das a Satanás una pulgada, él construirá tus reglas.” Ten esto en cuenta
al momento de hacer algo que te parece “sin
importancia”. No hagas concesiones al enemigo, pues tarde o temprano te
llevarán a la destrucción, sino rígete estrictamente por la Palabra de Dios.
ORACIÓN:
Padre santo, te
confieso que muchas veces he permitido cosas en mi vida que no te agradan a ti,
y que yo he considerado como “algo sin importancia”. Por favor, perdóname y
ayúdame a no hacer ningún tipo de concesión al enemigo que afecte mi relación
contigo. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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