lunes, 3 de octubre de 2016

Salmo 42:5


¡QUE NADA NI NADIE TE ROBE LA PAZ!

Independiente de la situación por la que estés pasando ahora, recuerda que Dios es Fiel, Justo y Misericordioso y que es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, que Él cabalga sobre los cielos para venir en tu ayuda. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti y fuera de ti nada deseo en la tierra? Sólo Él puede darnos palabras de vida eterna, sólo Él puede saciar la sed que tenemos cada uno de nosotros. No cavemos para sí cisternas rotas que no retienen el agua. En medio de nuestros problemas y dificultades, clamemos como los ciervos por esas aguas, clamemos para que su presencia este en medio de nuestras vidas, familias, salud, economía y en todas las áreas donde estamos necesitando de un milagro. Y clamemos también para que ese primer amor por Él no se vaya de nuestras vidas, que cada día tengamos más sed y hambre por su presencia en nosotros.


¡Gracia y Paz!