martes, 16 de octubre de 2012

¿SALVADOR O JUEZ?


Hechos 10:42-43
“Jesús… es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos… todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”.

2 Corintios 6:2
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.  

A una señora se le había hablado de un buen abogado que podría defender su causa ante el tribunal. Aunque no había despreciado el consejo, la señora tardó en ponerse en contacto con ese abogado. Cuando al fin se dirigió a él, éste le dijo: «Lo siento, señora, ya no puedo defenderla, pues me acaban de nombrar juez. ¡Es una lástima que no haya venido antes!».

Del mismo modo, mucha gente tarda en acudir a Jesús. Siempre posponen el momento de ponerse en regla con Dios. Creen que tienen todo el tiempo. Así pasan los días, los meses y los años. Pero un día Jesús ya no será el Salvador, sino el Juez de los que no hayan querido reconocerle como su Salvador.

No decimos esto para asustarle, sino para invitarle a ir a Jesús tal como usted es. ¡No trate de mejorarse! Cuéntele sus dudas, sus temores, sus aspiraciones. Confiésele todos sus pecados. Él le responderá y lo salvará. Ir a Jesús es simplemente decirle «sí» en una oración sincera, expresada desde el fondo del corazón. Es responder a su invitación: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Tal como soy; sin más decir, Que a otro yo no puedo ir, Y tú me invitas a venir; Bendito Cristo, vengo a ti.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

EL MARAVILLOSO NOMBRE DE JESÚS


Filipenses 2:9-11.
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

Hoy día el nombre de Jesús conserva todo su poder, su virtud, su gloria, su eficacia, su autoridad y su grandeza; Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.

El nombre de Jesús conlleva en sí mismo un poder milagroso que trasciende al tiempo y al espacio. Jesús fue un obrador de milagros. Su vida fue un milagro. Su sabiduría y enseñanzas fueron milagrosas. Su muerte y resurrección fueron igualmente milagrosas. Sus apariciones y ascensión al Cielo fueron milagrosas.

El envío del Espíritu Santo en el día de Pentecostés fue milagroso, y esto convirtió a los discípulos primitivos en verdaderos representantes de Cristo; pues el poder milagroso que residía en Jesús ahora les fue impartido, y una corriente incesante de milagros fueron hechos por los apóstoles, pues los enfermos fueron sanados, los demonios fueron reprendidos, los muertos fueron resucitados con solamente mencionar el poderoso y milagroso nombre de Jesús.

El Evangelio de Jesucristo nació con milagros, se afirmó con milagros, se propagó con milagros, y ha llegado hasta nuestros días con milagros, y continuará hasta el fin con milagros. Así el Señor lo ha dispuesto al decir: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17, 18). “Estas señales”, o sea milagros acompañarán a los que creen en el nombre maravilloso de Jesús.

Cuando el razonamiento humano y los dogmas, y lo natural toma lugar de lo milagroso; el cristianismo pierde su vitalidad, su poder de atracción y su éxito. Dondequiera que se predica el Evangelio de Jesucristo en toda su plenitud y con las señales milagrosas, las multitudes acuden.

La humanidad anhela algo real de Dios, algo sobrenatural, algo milagroso. La humanidad está cansada de religiones muertas, sin vida, llena de dogmas, de tradiciones, de cargas, de penitencias, de castigos. Aun diría que la humanidad se está cansando de un evangelio frío, social, filosófico; la humanidad desea, anhela, la manifestación sobrenatural del poder de Dios. El anhelo por lo milagroso no es señal de ignorancia, sino más bien el deseo de tener contacto con el Dios milagroso que nos creó.

La Biblia está llena de milagros y de intervenciones divinas, es la historia de la incursión de lo sobrenatural en lo natural, de lo milagroso en lo común. Todos los personajes prominentes del Antiguo Testamento fueron obradores de milagros, o sea, Dios obró milagros por medio de ellos. Lo que exaltó a José de la prisión al premierato de Egipto fue un milagro. La liberación de Israel de Egipto fue efectuada por una serie casi interminable de milagros que sacudió a Egipto y a los países vecinos. El paso del Mar Rojo y los cuarenta años de peregrinación en el desierto son una serie de milagros sin paralelo en la historia del mundo. Cuando Cristo comenzó su ministerio público, fue un ministerio de milagros. Cuando la iglesia primitiva comenzó su ministerio, fue un ministerio de milagros. Cada verdadero avivamiento desde el día Pentecostés ha sido un avivamiento de milagros.

La Iglesia nunca ha sido rescatada de alguna condición de descarrío, frialdad y mundanalidad por los elocuentes predicadores, eruditos, filósofos y teólogos que todo lo analizan a la luz de la fría lógica y el humano razonamiento; sino por humildes predicadores laicos y jóvenes que han tenido una visión de Cristo y han comprendido que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos y han creído y practicado el Evangelio de milagros de Cristo y los apóstoles.

Nosotros en nuestros cultos damos prominencia al Espíritu Santo para que Él obre como Él desee, manifestando su poder milagroso y sobrenatural. Por eso en nuestros cultos las almas son salvadas, los enfermos son sanados, milagros son obrados, los creyentes reciben el bautismo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo reparte sus dones milagrosos como lenguas, interpretación, profecía, fe, sanidades, milagros, sabiduría, ciencia, discernimiento; por eso Dios concede visiones de ángeles a distintos hermanos en nuestros cultos; por eso vamos adelante en el poder de Dios y en la unción del Espíritu Santo.

Aquellos que dicen que hoy no necesitamos los milagros porque la ciencia y la educación han tomado su lugar, no saben lo que están diciendo. Nadie puede vivir, andar, y tener comunión con Cristo, sin entrar en contacto con lo sobrenatural y lo milagroso. El hombre necesita el toque milagroso de Cristo, para poder ser verdaderamente salvo. El nuevo nacimiento es el más grande milagro del Evangelio, nadie es verdaderamente convertido si no es por un toque milagroso de Cristo.

Los que se empeñan en un Cristo histórico y remoto embalsado en un nicho o atado por interpretaciones antojadizas no conocen al verdadero Cristo del Evangelio, quien se complace en hacerse real a sus seguidores, obrando con ellos el Señor y confirmando la Palabra por las señales milagrosas. Para ver esas cosas es necesario tener fe en el Cristo sobrenatural y milagroso quien es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.

La fe no es contrario a la razón y a la ciencia, aunque es superior a estas. La razón y la ciencia se descubren al paso triunfante de la fe en los recursos inagotables de Dios y a sus promesas inmutables.

Y lo más maravilloso es que Jesús otorga a sus seguidores la autoridad de actuar en su nombre, en su nombre maravilloso, pues Él dice: “Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16:23). También Él dice como ya hemos citado: “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”  (Marcos 16:17, 18). En términos legales aquí el Señor está otorgando a sus seguidores la autoridad y el poder para actuar en su nombre, esto es, en lugar de Él. La Iglesia primitiva entendió bien esto e hizo buen uso de esta autoridad, de este poder, de este otorgamiento legal para actuar en nombre, en lugar, en representación de Jesús.

Por eso en el capítulo 3 del libro de los Hechos, Pedro y Juan dijeron al cojo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3:6); y aquel hombre saltó y fue completamente sanado. Por eso en todo el libro de los Hechos vemos los cojos saltando, los ciegos viendo, los sordos oyendo, los locos y endemoniados libertados, toda enfermedad sanada, y los millares convirtiéndose, y todo eso por el uso del nombre maravilloso de Jesús.

El nombre de Jesús tiene una triple grandeza, pues es reverenciado en el Cielo por los ángeles, en la tierra por los hombres, y aún en el infierno por los demonios. El nombre de Jesús es reconocido como supremo en el cielo, la tierra, y el infierno.

Y ese es el poderoso nombre que nos ha sido dado, el todopoderoso nombre, el maravilloso nombre de Jesús; cuyo poder se nos ha autorizado a usar; nosotros tenemos derecho a usar ese nombre en contra de nuestros enemigos; tenemos el derecho de usarlo en nuestras peticiones al Padre; tenemos el derecho de usarlo en nuestras alabanzas y adoración. Por medio de este nombre derrotamos a Satanás, echamos fuera los demonios, reprendemos enfermedades, tenemos nuestras necesidades suplidas, obtenemos grandes triunfos y victorias.

Hoy día el nombre de Jesús conserva todo su poder, su virtud, su gloria, su eficacia, su autoridad y su grandeza; Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos. Usemos el nombre de Jesús, todo verdadero creyente, todo verdadero hijo de Dios tiene el derecho de usar el maravilloso nombre de Jesús. No hay que temer, tenemos a nuestra disposición todo lo que representa el nombre maravilloso de Jesús. Satanás, los demonios, el pecado, la enfermedad, las circunstancias, todo queda bajo nuestro control al hacer buen uso del nombre de Jesús.

¿Está usted sin salud? ¿Está sin trabajo? ¿Está sin recursos económicos? ¿No tienes gozo ni victoria? Pídaselo al Padre en el nombre de Jesús. Dijo Jesús: “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré” (Juan 14:13); el Padre únicamente oye y contesta lo que se le pide en el nombre maravilloso de Jesús.

El único nombre reconocido en el Cielo es el nombre maravilloso de Jesús. Y gracias a Dios que esto no es un ideal inalcanzable, esta es una gloriosa realidad, todos los días estamos haciendo uso del nombre de Jesús y todos los días vemos los maravillosos resultados. A través de este medio hacemos uso del nombre maravilloso de Jesús y por ese nombre centenares han sido salvos, centenares han sido sanados, cautivos han sido libertados, milagros han sido obrados por el nombre maravilloso de Jesús; y ahora mismo vamos a hacer uso del nombre maravilloso de Jesús, y usted Hermano y amigo mío puede recibir los beneficios de ese nombre maravilloso.

¿Quiere ser salvo? ¿Quiere darle entrada a Cristo en su corazón? ¿Quiere ser sano? No importa cual sea su enfermedad o su incapacidad física, crea en este momento en el nombre maravilloso de Jesús. Amén.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

LA IGNORANCIA ES ATREVIDA


Una investigadora de la universidad de Harvard ha mostrado un fragmento de pergamino del siglo IV del que se pudiera deducir que Jesús tuvo esposa, la noticia generó una polvareda en todo el mundo. Automáticamente, los medios, ávidos de sensacionalismo, la han aireado a los cuatro vientos. Una vez más se trata de inventar falsas verdades.

Ya comienza a ser sospechoso el hecho de que cada dos o tres años aparezca alguna noticia impactante sobre Jesús, con la que supuestamente se desmoronaría alguna de las creencias fundamentales que sobre su persona ha venido manteniendo el cristianismo durante dos mil años.

Aquí y allá surge eventualmente alguien perteneciente al ámbito científico o pseudo-científico para hacer una declaración que desacredita lo que los cristianos creemos.

Hace algunos años la BBC presentó la imagen de Cristo que más se podía acercar a la realidad, que lejos de ser parecida a las representaciones a las que estamos acostumbrados, lo mostraba más como un Neandertal que como un homo sapiens. A partir de un cráneo de un judío del siglo I y con las técnicas digitales por ordenador elaboraron un rostro parecido al de un gorila y se anunció que así debía haber sido el de Jesús. Naturalmente la sensación causada fue enorme, aunque la base científica de tal pretensión era nula. Es evidente que nadie sabe cómo era el rostro de Jesús, ni siquiera quienes a lo largo de los siglos lo han plasmado en la pintura o la escultura en forma idealizada. Pero lo que importaba en la novedosa noticia era ridiculizar su persona y así conseguir notoriedad mediática.

Todavía está fresco en la memoria el anuncio hace pocos años de National Geographic de que se había descubierto un evangelio, el de Judas Iscariote, que echaba por tierra las enseñanzas basadas en los cuatro evangelios. En realidad, el novedoso evangelio no era ni novedoso ni evangelio, sino uno más de los muchos escritos procedentes de los siglos III y IV en los que las sectas gnósticas plasmaron sus imaginaciones y luego les pusieron títulos rimbombantes, como Evangelio de Judas, Evangelio de Eva o Evangelio de María, entre muchos otros. Pero en una sociedad como la nuestra, donde la ignorancia sobre estas cuestiones es supina, la impresión causada fue extraordinaria, hasta el punto de jactarse los autores de la campaña de que, por fin, la verdad sobre Jesús había salido a relucir. Incluso se atrevieron a pronosticar que el Evangelio de Judas Iscariote sería la tumba de los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Luego apareció James Cameron, el director de Titanic, para afirmar que se había encontrado la tumba de Jesús, lo que calificó como "la historia arqueológica más importante del siglo". Como los nombres de Jesús y José aparecían en la tumba, el cineasta llegó a la conclusión de que tenía que ser la de Jesús, con lo que la piedra fundamental de la enseñanza cristiana, la resurrección, se venía abajo.

El problema es que esos nombres eran corrientes en Judea en el siglo I, por lo que su deducción no tenía visos de solidez. Se trataba más de un deseo que de una realidad contrastada. Si dentro de dos mil años se encontrara en España una tumba del siglo XXI en la que aparecieran los nombres de Julio y Enrique, ¿se podrá deducir de ahí con total certeza que esa era la tumba de Enrique Iglesias, hijo de Julio Iglesias?

Ahora se presenta esta investigadora de Harvard con un fragmento de papiro del siglo IV, época del apogeo del gnosticismo, en el que aparecen las palabras "Jesús les dijo, mi esposa", deduciendo de ello que tal vez Jesús estuvo casado.

Pero desde hace mucho tiempo se conoce el Evangelio de Felipe, otro de tantos evangelios gnósticos, en el que se registra lo siguiente: "La compañera del Salvador es María Magdalena. El Salvador la amaba más que a todos los discípulos y la besaba frecuentemente en la boca. Ellos le dijeron: ¿Por qué la amas más que a todos nosotros? El Salvador respondió y les dijo: ¿Por qué no os amo a vosotros como a ella? Un ciego y un vidente, estando ambos a oscuras, no se diferencian entre sí. Cuando llega la luz, entonces el vidente verá la luz y el que es ciego permanecerá a oscuras".

Así que, lejos de ser una primicia mundial lo que ha descubierto la investigadora de Harvard, se trata simplemente de algo que ya se sabía desde muy atrás: Que algunas sectas gnósticas atribuyeron una relación carnal a Jesús con María Magdalena, argumento que usó el autor del Código da Vinci para su novelesca fabulación. Pero se trata de desvaríos tendenciosos, movidos no por la búsqueda de la verdad sino por el deseo de sustentar un prejuicio interesado. Una nueva noticia falsa.

Lo revelador en todos estos casos es que queda patente en ellos, además de la ignorancia del público en general, la ignorancia de personas e instituciones que por su bagaje intelectual deberían conocer mejor los datos que manejan.

Pero tal vez el ansia de notoriedad es demasiado fuerte para dejar pasar la ocasión. O tal vez el deseo de descalificar al cristianismo es el factor principal. Sea como fuere, el verdadero y antiguo dicho español es muy apropiado en tales casos: La ignorancia es atrevida.

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

¿ERES TÚ UN BUEN TESTIGO DE JESÚS?


Juan 4:39-42
“Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo”.

El mayor anhelo de Dios es la salvación de la humanidad. Con ese fin, él envió a su Hijo Jesucristo, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El medio principal que Dios usa para hacer llegar al mundo las buenas nuevas de su plan de salvación son sus hijos. Pero si queremos ser instrumentos eficientes, tenemos que estar seguros de que vamos a tratar a aquellos que nos rodean de una manera especial, tal y como hizo Jesús.

En Juan capítulo 4, la Biblia nos habla del encuentro de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob. Los judíos tenían muy mal concepto de los samaritanos, y trataban por todos los medios de no tener ningún tipo de contacto con ellos. Sin embargo, Jesús inició la conversación con aquella mujer cuando ella vino a buscar agua al pozo, y le pidió agua para beber (v. 7). Ella, sorprendida, le contestó: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí”.

Además de samaritana, aquella mujer era adúltera, y su estilo de vida era obviamente pecaminoso y despreciable para cualquier persona de principios. Pero Jesús continuó la conversación tratándola con dignidad, y le habló de la fuente de verdadera felicidad, la única que podría llenar su corazón profundamente y para siempre. Como resultado, ese día ella conoció al Mesías personalmente y depositó en él su fe. Pero no se detuvo ahí, sino que regresó a la ciudad y comenzó a contar a todos su experiencia con el Señor (v.28-29). El pasaje de hoy nos muestra la conclusión del proceso que comenzó con la iniciativa de Jesús de entablar una conversación con la mujer samaritana. Aquí vemos como muchos de sus conciudadanos, al escuchar el testimonio de ella, se sintieron impulsados a buscar a Jesús, y al encontrarlo, muchos creyeron en él.

En nuestro diario caminar por este mundo vamos a encontrarnos gentes de diferentes niveles en el aspecto espiritual. Algunos están buscando, otros son escépticos, otros están maduros y listos para responder positivamente. Hay también aquellos que son rebeldes y recalcitrantes, y para estos quizás sea mas difícil la decisión de venir a Cristo. Por eso es que tú y yo debemos estar preparados para aprovechar toda oportunidad que se presente, y tomar la iniciativa de comenzar una conversación, tal y como Jesús hizo.

Todos venimos a Jesús de maneras diferentes y de diversos trasfondos. Y si tú quieres ser un testigo eficaz de Cristo, debes estar dispuesto a salir de tu medio ambiente de bienestar, y testificar a las personas donde quiera que se encuentren. Es posible que estés esperando esa preciosa oportunidad de compartir tu testimonio de conversión con alguien, o quizás estés en espera de que alguien te pregunte acerca del Señor, simplemente al ver tu manera de actuar. Pero si bien esto puede suceder ocasionalmente, mucho más común es el hecho de que una persona llega a conocer a Cristo porque alguien hizo el esfuerzo de llegarse a ella e interesarse por su bienestar, o darle una palabra de aliento o de alguna manera mostrarle el amor de Dios. Si cada cristiano actuara de esta manera, ten la completa seguridad que el mundo en que vivimos sería muchísimo mejor.

Ora para que el Espíritu Santo te dirija a esas personas que necesitan conocer al Señor, y te capacite para hablarles de manera que puedas ser un instrumento efectivo para que conozcan la fuente de salvación y vida eterna.

ORACIÓN:
Padre mío, te ruego que me des sabiduría para hablar a otros de tu Hijo Jesucristo y la vida eterna que tú nos ofreces a través de él. Pon en mi corazón la motivación y la iniciativa de llegarme adonde quiera que haya un alma que no te conozca, aunque requiera un sacrificio de mi parte. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL LLAMADO DE DIOS AL ARREPENTIMIENTO


Lucas 15:11-24
“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.  Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”.

En la parábola del hijo pródigo, el hermano menor pidió recibir su herencia antes de tiempo, para poder vivir según su voluntad. Después que el Padre le dio su parte, tomó muchas decisiones imprudentes que lo llevaron al hambre y a la indigencia. Lo que pasó después ilustra el principio del arrepentimiento según Dios.

Después de despilfarrar todo su dinero, el joven se encontró alimentando puercos, uno de los trabajos más bajos. Un día volvió a sus cabales y reconoció su terrible situación. Su arrepentimiento comenzó con la conciencia de que había pecado contra Dios (v.18) y que la situación que vivía era como consecuencia de sus propios actos. Al reconocer su comportamiento pecaminoso, declaró que ya no era digno de ser llamado hijo de su padre. Su sincero arrepentimiento y su confesión llevaron al joven a dejar todo y regresar a su casa. Su arrepentimiento fue completo cuando se volvió de sus viejos caminos y regresó a su padre. El Señor nos llama, del mismo modo, a arrepentirnos y volver a Él.

¡Qué gran bienvenida recibió el hijo pródigo! Después de verlo, el padre se llenó de compasión y corrió a abrazarlo. El hijo recibió perdón y aceptación, dos bendiciones que Dios ofrece a todo aquel que le pida.

El hijo pródigo no se limpió a sí mismo antes de volver al hogar. Simplemente dejó su vieja vida, regresó a casa, y confió en la misericordia de su padre. También el Señor nos llama a arrepentirnos, y nos ofrece perdón cuando nos apartamos de nuestros caminos, y buscamos la santidad (1 Juan 1:9).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NI MÁS NI MENOS


2 Timoteo 2:15
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero […] que usa bien la palabra de verdad”.

Hace poco, leía sobre lo sencillo que es falsear el mensaje de la Biblia. Quizá tratamos de hacer que respalde lo que ya creemos en vez de permitir que nos transmita lo que Dios desea decirnos. Algunos la usan para defender un aspecto de un tema, mientras que otros hacen lo mismo para oponerse. Ambos citan las Escrituras para respaldar sus opiniones, pero los dos no pueden tener razón.

Cuando utilicemos la Palabra de Dios, debemos comprometernos a decir ni más ni menos que lo que expresa. Si la tergiversamos, la malinterpretamos; esto, en definitiva, distorsiona el carácter de Dios. Por eso, Pablo desafió a Timoteo, diciendo: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15). Es prioritario que los obreros de Cristo aprobados y que no se avergüenzan interpreten correctamente («usa bien») la Palabra de Dios. Cuando estudiemos, podemos depender del Espíritu, que la inspiró, para que nos dé entendimiento y sabiduría.

Con palabras y acciones, tenemos oportunidad de representar las Escrituras con conductas que reflejen auténticamente el corazón de Dios; uno de los mayores privilegios de la vida cristiana.

Palabra de Dios: manejar con cuidado.


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LEA: 2 Timoteo 2:14-26

Biblia en un año: Mateo 12–15
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

EL GOBIERNO DE DIOS


Zacarías 14:9
Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

Este pobre mundo ha sufrido tanto en las manos de Hombres Déspotas, Dictadores, y Reyes como Napoleón, Hitler, Stalin, etc. La única meta de ellos fue de elevarse y tener poder, sin que les importara el bienestar de la gente. Pero nuestro versículo de hoy nos dice de un tiempo en el futuro que Dios mismo gobernará todo el mundo de su trono en Jerusalén, y toda rodilla se doblará, y cada lengua confesará que Jesús es el Señor, para la gloria del Padre. Se refrenara todo asesinato, toda mentira, todo robo, y todas las maldiciones que se oyen por todos lados, y por primera vez reinara la paz y la bendición durante el reino milenario del Señor. Tenemos una descripción de aquellos días en Habacuc 2:14. “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día