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jueves, 9 de marzo de 2017

Juan 14:23


"Si alguno me ama, obedecerá mis enseñanzas. Mi Padre lo amará, y vendremos a vivir en Él (Juan 14:23).

Este capítulo empieza con Jesús prometiendo que volverá al cielo a preparar un lugar para nosotros. Ahora, sin embargo, quiere que sepamos que no tenemos que esperar a llegar al cielo para estar en la presencia de Dios. Mientras amemos a Dios y obedecemos su Palabra, Él vendrá y hará su hogar con nosotros. ¡¿No es un pensamiento increíble y lleno de gracia que Dios, el Creador del universo, el Santo de Israel vive en mí?!

Oración: 
Por tu presencia constante dentro de mí, O Dios, te agradezco y te alabo. Que mi vida refleje la santidad y gracia de tu presencia en todo lo que hago, pienso y digo. En el nombre de Jesús, Amen.


¡Gracia y Paz!

La Luz del Alma

jueves, 2 de junio de 2016

¿CÓMO LE ESTAS DEMOSTRANDO TU OBEDIENCIA A DIOS?



1 Samuel 15:22
“Y Samuel dijo: ¿Se complace Yahweh tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Yahweh? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

A Dios le agradan todas las cosas buenas que hacemos, pero nuestra obediencia hace que se sienta complacido. El término obediencia está relacionado con el acto de respetar, acatar y cumplir la voluntad de la persona en autoridad; en nuestro caso Dios.

¿Quieres agradar a Yahweh? Muéstrale tu obediencia en todo lo que hagas, deja de ofrecer sacrificio que no esté acompañado de sumisión; lo mejor para el Padre es que seas una persona disciplinada en lo que Él insta en su palabra.


¡Gracia y Paz¡

lunes, 29 de febrero de 2016

¿QUIERES BENDICIÓN O MALDICIÓN?


Deuteronomio 11:26
“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición”.

Después de caminar por cuarenta años por el desierto, los Israelitas estaban a punto de entrar a la tierra prometida. Todo el pueblo estaba reunido escuchando al más grande de los líderes de su tiempo. Moisés estaba dando su discurso final. Se estaba dando el cambio de una época. A su lado, el joven Josué escuchaba con preocupación. Estaba por heredar el mando y ser nombrado como el nuevo comandante de la cruzada de conquista de la tierra prometida.

Moisés les leía una vez más los mandamientos que Dios le había escrito. Pero esta vez les puso una disyuntiva. Ahora tenían que elegir. Ellos conocían cuales eran las demandas de Dios, y cuales eran sus mandamientos. Durante cuarenta años habían visto la Mano poderosa de Dios cuidándolos en el desierto. Proveyendo alimento y agua donde no existía más que sequedad y rocas. Sosteniendo a un pueblo sin experiencia militar frente a enemigos bien armados y disciplinados.

Ya en la entrada de la tierra prometida, Dios les da a elegir. Pueden elegir la bendición o pueden elegir la maldición. Tendrán bendición garantizada, solo si hay obediencia a las reglas de Dios. Y habrá maldición garantizada, si eligen desobedecer. El pueblo pensó que podían decidir mal sin sufrir las consecuencias de sus malas decisiones. Creyeron que podían pecar sin consecuencias. Creyeron que podían quedar sin castigo por su culpa. Pero se equivocaron.

Toda decisión trae consecuencias, y tarde o temprano siempre llegan. El pecado siempre paga mal. Al principio puede parecer divertido y agradable, igual que la droga o el alcohol. Pero su final siempre será malo y destructivo. Satanás es un especialista en engaños. Envuelve al sucio pecado en papel de regalo de colores bonitos. Pero sigue siendo malo.

Dios no ha cambiado, Él es siempre igual. Y su justicia no se ha modificado ni un ápice. Dios sigue demandando de su pueblo escogido santidad y respeto. Y vuelve hoy a desafiarnos para que elijamos correctamente.

Lamentablemente hoy, amparados por la Gracia de Jesucristo, nos abusamos de la bondad de Dios al no castigar nuestros pecados. Pero a pesar de eso, nuestras malas decisiones siempre nos alcanzan. Dios no va a exiliarnos en Babilonia por nuestra idolatría como hizo con Israel. Pero su mano de bendición será cerrada si decidimos elegir mal.


¡Gracia y Paz!

martes, 9 de febrero de 2016

SOMOS SIERVOS DE AQUEL A QUIEN OBEDECEMOS...


Siempre tendremos dos opciones: obedecer al pecado (siendo esclavos del pecado); u obedecer a Dios (de todo corazón), siendo siervos de la justicia. No importa cuanta actividad religiosa tengamos, lo que importa es qué tan OBEDIENTES le somos a Dios; porque es nuestra obediencia y al que obedecemos lo que determina al que en realidad ESTAMOS SIRVIENDO.

Santiago 4:7-8
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.


¡Gracia y Paz”

domingo, 10 de enero de 2016

VESTIR CON DECORO, PUDOR Y MODESTIA



Tomado de: Belkis Del Valle Parra

–No es que yo me la quiera dar de mas santa que otras, pero la Biblia me enseña que debo de vestir con decoro, pudor y modestia (1 Timoteo 2:9). Vestir para Dios, no para la carne, ni para el mundo. Porque vivir para la carne es muerte y vivir para el Espiritu es vida eterna. DEBO DE VESTIR PARA AGRADAR A DIOS. MARCAR DIFERENCIA DE LA IMPIA. VESTIR CON ROPAS CEÑIDAS AL CUERPO, MOSTRANDO TODA LA CARNE SE VE SEXUAL, CODICIABLE Y NO LE AGRADA A DIOS. NO SEAS PIEDRA DE TROPIESO. ¡HONRA A DIOS!–


¡Gracia y Paz!

martes, 22 de septiembre de 2015

DIOS HONRARÁ TU OBEDIENCIA


1 Samuel 2:30
“…Yo honraré a los que Me honran, y los que Me desprecian serán tenidos en poco”.

Josué 1:8
"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien".

¡Gracia y Paz!

domingo, 12 de abril de 2015

Mateo 12:34-37



Un corazón dispuesto para Dios es el de un Creyente que es obediente por sobre todas las cosas. Es el de una persona honesta y fiel, que pone en primer lugar la palabra y la voluntad de Dios.

Esto es muy importante en nuestra vida cristiana, pues lo que guardemos en nuestro corazón se manifestará en todas nuestras acciones, ya que “de la abundancia del corazón habla la boca”. Nuestro corazón es el lugar donde existe la fuerza de la vida, el motor que mueve nuestras acciones. Así lo dice Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.


¡Gracia y Paz!

viernes, 3 de abril de 2015

¡LA DESOBEDIENCIA, TRAE CONSECUENCIAS!




1 Samuel 15:22-23
“Y Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras del Señor? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra del Señor, él también te ha desechado para que no seas rey”.

El rey Saúl había recibido instrucciones de Dios a través del profeta Samuel de que atacara a los amalecitas, enemigos acérrimos de Israel, y destruyera todo. Le dijo: “Mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos” (1 Samuel 15:3). Todo, absolutamente todo debía ser eliminado. Esa era la orden clara y terminante del Señor. Sin embargo, Saúl optó por perdonarle la vida al rey Agag, y traerse consigo lo mejor de las ovejas y del ganado (v. 9). Entonces Samuel confronta a Saúl (vv. 13-21) en relación a su desobediencia a Dios, y Saúl le contesta tratando de excusarse. Le dice que había sido el pueblo el que había tomado los mejores animales para ofrecer sacrificios al Señor (como si el pueblo tuviese la autoridad para actuar por sí mismo), y le da al profeta toda una serie de pretextos y disculpas.

Ante esa actitud de desobediencia y terquedad de parte de Saúl, Dios le dijo a Samuel: “Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras” (1 Samuel 15:11). La actitud de Saúl entristeció el corazón de Dios, y le costó su reinado. Finalmente Samuel pronunció las palabras del pasaje de hoy, como una sentencia para el rey Saúl que vino directamente del Señor: “Por cuanto tú desechaste la palabra del Señor, él también te ha desechado para que no seas rey”. Es decir, debido a que desobedeciste la palabra de Dios, él te ha rechazado. Ciertamente la desobediencia trae separación de Dios. Ser desobedientes nos impide recibir las bendiciones y las promesas del Señor. Por el contrario, cuando actuamos conforme a la voluntad de Dios, su gracia y su bondad se manifiestan sobre nosotros. Si sabemos esto, entonces ¿por qué desobedecemos? Hay varias razones por las que no obedecemos la palabra de Dios. He aquí algunas de ellas:

No amamos al Señor lo suficiente. Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Por el contrario, continúa el Señor, “el que no me ama, no guarda mis palabras” (Juan 14:24).

Un corazón impuro. Santiago 1:21 dice: “Desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”. Un corazón puro es terreno fértil para la palabra de Dios. Eva se dejó influenciar por las palabras de la serpiente y en su corazón sintió codicia por la fruta prohibida. Por eso la comió, desobedeciendo a Dios (Génesis 3:6).

LAS COSAS DEL MUNDO. Dice Jueces 2:16-17: “Y el Señor levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos del Señor; ellos no hicieron así”. Un ídolo o un dios falso puede ser cualquier cosa que ocupa en nuestras vidas un lugar preferente sobre Dios.

LA MALA INFLUENCIA DE LOS DEMÁS. La influencia de las malas amistades puede desviarnos de un camino de obediencia y convertirnos en cristianos mediocres y desobedientes. De esta influencia debemos alejarnos. El apóstol Pablo advierte a los romanos: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos” (Romanos 16:17). Y a los gálatas les dice: “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?” (Gálatas 5:7).

Ciertamente no queremos ser desechados por Dios, como le pasó a Saúl. Debemos, por tanto, desechar nosotros todo aquello que nos impide obedecer la palabra de Dios. Entonces recibiremos bendición de lo Alto.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo recibir tus bendiciones y tus promesas. Por favor ayúdame a rechazar todo aquello que interfiere en mi obediencia a tu palabra, y que trae malas consecuencias a mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 24 de febrero de 2015

¿OBEDECES EN TODO AL SEÑOR?



Lucas 5:1-11
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

Aquí vemos una situación en la que Simón probablemente se vio tentado a decir que no. Después de todo, él había estado toda la noche trabajando sin haber pescado nada, y con seguridad estaba cansado y con deseos de irse a casa a descansar. Sin embargo, persuadido por las palabras de Jesús, Simón fue receptivo aún en contra de lo que su razonamiento le indicaba. Y esto abrió las puertas para las bendiciones que vendrían después. Esta historia destaca varias verdades fundamentales:

1. Obedecer a Dios en las cosas pequeñas es un paso esencial para recibir grandes bendiciones.
La primera petición de Jesús, es decir que apartara la barca de tierra un poco, fue simple, pero era el primer paso para lo que vendría después.

2. Obedecer a Dios requiere en ocasiones hacer algunas cosas que quizás no nos parezcan razonables. Simón era un experimentado pescador. Había pasado toda la noche en ese lugar sin pescar absolutamente nada. No tenía sentido echar las redes de nuevo. Sin embargo, siguió las instrucciones del Señor.

3. Obedecer a Dios nos asegura que nunca seremos defraudados. La pesca fue tan abundante que las redes se rompían. Pero aun más importante, este Simón, a quien más tarde el Señor le llamó Pedro fue uno de sus discípulos más cercanos durante su ministerio en la tierra.

¿Alguna vez has dejado de obedecer la Palabra de Dios en algo que has considerado “insignificante” o “de poca importancia”? Si es así, es muy probable que te hayas perdido de grandes bendiciones. Desde hoy hazte el firme propósito de obedecer la voluntad de Dios, aún en aquellas pequeñas cosas que parecen intrascendentes, y haz todo lo que el Señor te pida en su palabra que hagas. De esta manera, estarás asegurando muchas bendiciones para ti y tus seres queridos.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me perdones por las veces que te he desobedecido, aún en aquellas cosas que yo he considerado sin importancia. Ayúdame a obedecerte siempre sin aplicar mi razonamiento o mis propias conclusiones. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 18 de febrero de 2015

FIDELIDAD Y PERFECCIÓN (Salmo 101:6)



Salmos 101:6
“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá”

En este salmo se destacan dos características de los herederos del reino: fidelidad y perfección.

Al decir “el que ande en el camino de la perfección”, David muestra que la experiencia de la rectitud, santidad, fidelidad, justicia (o como tú la quieras llamar), es una experiencia dinámica. Andar o caminar es moverse hacia adelante, es dar un paso después de otro, es avanzar. Nadie anda para atrás, solo los cangrejos.

Crecer en Cristo lleva tiempo. El Espíritu Santo solo requiere de un instante para convertirnos, pero toda una vida para enseñarnos a andar. Al principio caemos, resbalamos. Con el tiempo y con los dolores, aprendemos a ser cuidadosos y vigilantes. Caer no hace a nadie un derrotado. Permanecer caído, sí.

Es necesario practicar el ejercicio de la paciencia. Al comienzo nos puede dar la impresión de que no avanzamos, o que nunca lo conseguiremos. En esos momentos, debemos tomarnos del brazo poderoso de nuestro Padre y creer en él. Dios nunca nos dejará ni nos abandonará.

Cuando Dios dice que sus ojos buscarán a los fieles de la tierra, se está refiriendo a todos los que seamos hijos sinceros que, reconociendo nuestra fragilidad, lo busquemos a fin de recibir de Él fuerzas para una vida de avance. El resultado de esta búsqueda diaria es la FIDELIDAD y la rectitud.

Aceptémosla gratuitamente de Cristo. Si tratamos de tener estas características sin la participación directa de Cristo ciertamente caeremos en el terreno del moralismo, alimentado por el orgullo y el egoísmo. El moralismo no es cristianismo, en ningún caso.

Hagamos del día de hoy un día de comunión con Cristo. Andando, comprando, vendiendo, trabajando o estudiando. Cualesquiera cosa que hagamos, hagámosla en Cristo y para Cristo Permitamos que Cristo participe en nuestra experiencia. Tomemos la mano poderosa del Salvador, porque Él dice: “Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección”.

¡Gracia y Paz!

Camino a Jesús

viernes, 13 de febrero de 2015

LA ORACIÓN DE FE DEBE ESTAR ACOMPAÑADA CON UNA VIDA DE OBEDIENCIA



Es importante entender que La Palabra de Dios no funciona de manera automática a nuestro favor, sino que la oración de Fe DEBE ESTAR ACOMPAÑADA CON UNA VIDA DE OBEDIENCIA (Romanos 8:7; 8:14; Salmo 119:105; Proverbios 6:23).

lunes, 2 de febrero de 2015

¿TE HAS DESVIADO DE LA SENDA ANTIGUA?



Después que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto, Dios les habló por medio de Moisés, y les ofreció un pacto. La responsabilidad de ellos era simplemente seguir las instrucciones del Señor, y entonces serían abundantemente bendecidos. Así les dijo Dios: “Si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5). Era su plan llevarlos a “una tierra buena y ancha, tierra que fluye leche y miel” (Éxodo 3:8). Sin embargo, los israelitas no fueron obedientes y como resultado la mayoría de ellos murieron en el desierto sin llegar a disfrutar de la tan ansiada tierra prometida. A través del tiempo, en muchas ocasiones, por medio de los profetas Dios los amonestó por su desobediencia y los invitó a venir a él. Por ejemplo en Malaquías 3:7, el Señor les dice: “Os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Yahweh Dios de los ejércitos”. En la escritura de hoy, por medio del profeta Jeremías, Dios habla a este rebelde pueblo, y nuevamente les da instrucciones con el fin de que dejaran el camino que habían tomado y regresaran a “las sendas antiguas”. Entonces “hallarían descanso para el alma”.

Jesús hace una invitación similar en Mateo 11:28-30: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Al igual que dos bueyes se unen por medio del yugo, Jesús invita a unirse a él a todos aquellos que están cargados y cansados de caminar sin una dirección determinada. Y les ofrece descanso para sus almas.

Si nos hemos desviado del camino del Señor, ¿cómo podemos aplicarnos la enseñanza de hoy? Veamos:

1. “Paraos en los caminos, y mirad”. Esta es una invitación a hacer un alto en el camino, a reconocer que estamos extraviados y mirar atentamente las diferentes opciones que tenemos, hasta que estemos seguros cual es la dirección correcta que debemos tomar.

2. “Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino”. Preguntar y pedir consejo a aquellos que tienen más experiencia es siempre una buena idea. El camino de las pruebas ha sido bien transitado por hombres y mujeres cuya fe los ha llevado en dirección a la gloria de Dios. Lee la Biblia y pide al Señor que te revele el buen camino de la fe, el cual tomaron aquellos que obtuvieron la victoria.

3. “Andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”. Toma la firme decisión de caminar por ese camino de fe y ora por fuerzas para andar por él con los ojos fijos en Jesús, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Busca constantemente el poder del Espíritu Santo para dar el próximo paso, y procura ser obediente en todo lo que hagas. Descubrirás que a medida que sigues al Señor encontrarás un dulce descanso que llenará tu alma de paz y de gozo.

Más adelante, Dios se dirige de nuevo a Jeremías y le ordena que tome un rollo y escriba todo lo que él le había dicho sobre la rebeldía de Israel y de Judá. Entonces dijo: “Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado” (Jeremías 36:1-3). Esta misma promesa la encontramos en la Biblia escrita por el apóstol Juan casi siete siglos después. Dice 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Arrepiéntete y cambia el rumbo de tu vida. No hagas como hizo el pueblo de Israel. El pasaje de hoy dice que ellos dijeron: “No andaremos”. Por eso no disfrutaron de la paz de Dios. Así les dijo el Señor más tarde por medio del profeta Isaías: “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar” (Isaías 48:18). Aplica esta enseñanza a tu vida y disfrutarás de paz y descanso en tu caminar por este mundo.

Oración:
Amoroso Dios, te ruego me des discernimiento para ver el camino que debo tomar, y las fuerzas para mantenerme en él y así disfrutar de ese descanso para mi alma. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla