Mostrando entradas con la etiqueta Obediencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obediencia. Mostrar todas las entradas
lunes, 12 de febrero de 2018
viernes, 26 de enero de 2018
lunes, 18 de septiembre de 2017
jueves, 9 de marzo de 2017
Juan 14:23
"Si alguno me ama, obedecerá mis enseñanzas. Mi Padre lo amará, y vendremos a vivir en Él (Juan 14:23).
Este capítulo empieza con Jesús prometiendo que volverá al cielo a preparar un lugar para nosotros. Ahora, sin embargo, quiere que sepamos que no tenemos que esperar a llegar al cielo para estar en la presencia de Dios. Mientras amemos a Dios y obedecemos su Palabra, Él vendrá y hará su hogar con nosotros. ¡¿No es un pensamiento increíble y lleno de gracia que Dios, el Creador del universo, el Santo de Israel vive en mí?!
Oración:
Por tu presencia constante dentro de mí, O Dios, te agradezco y te alabo. Que mi vida refleje la santidad y gracia de tu presencia en todo lo que hago, pienso y digo. En el nombre de Jesús, Amen.
¡Gracia y Paz!
La Luz del Alma
martes, 24 de enero de 2017
martes, 6 de diciembre de 2016
jueves, 2 de junio de 2016
¿CÓMO LE ESTAS DEMOSTRANDO TU OBEDIENCIA A DIOS?
1 Samuel 15:22
“Y Samuel dijo: ¿Se complace Yahweh tanto en
los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Yahweh?
Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que
la grosura de los carneros”.
A Dios le agradan todas las cosas buenas que hacemos,
pero nuestra obediencia hace que se sienta complacido. El término obediencia
está relacionado con el acto de respetar, acatar y cumplir la voluntad de la
persona en autoridad; en nuestro caso Dios.
¿Quieres agradar a Yahweh? Muéstrale tu obediencia en
todo lo que hagas, deja de ofrecer
sacrificio que no esté acompañado de sumisión; lo mejor para el Padre es
que seas una persona disciplinada en lo que Él insta en su palabra.
¡Gracia y Paz¡
viernes, 8 de abril de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
¿QUIERES BENDICIÓN O MALDICIÓN?
Deuteronomio 11:26
“He aquí yo pongo
hoy delante de vosotros la bendición y la maldición”.
Después de caminar
por cuarenta años por el desierto, los Israelitas estaban a punto de entrar a
la tierra prometida. Todo el pueblo estaba reunido escuchando al más grande de
los líderes de su tiempo. Moisés estaba dando su discurso final. Se estaba
dando el cambio de una época. A su lado, el joven Josué escuchaba con preocupación.
Estaba por heredar el mando y ser nombrado como el nuevo comandante de la
cruzada de conquista de la tierra prometida.
Moisés les leía una
vez más los mandamientos que Dios le había escrito. Pero esta vez les puso una disyuntiva.
Ahora tenían que elegir. Ellos conocían cuales eran las demandas de Dios, y
cuales eran sus mandamientos. Durante cuarenta años habían visto la Mano
poderosa de Dios cuidándolos en el desierto. Proveyendo alimento y agua donde
no existía más que sequedad y rocas. Sosteniendo a un pueblo sin experiencia
militar frente a enemigos bien armados y disciplinados.
Ya en la entrada de
la tierra prometida, Dios les da a elegir. Pueden elegir la bendición o pueden
elegir la maldición. Tendrán bendición garantizada, solo si hay obediencia a
las reglas de Dios. Y habrá maldición garantizada, si eligen desobedecer. El pueblo
pensó que podían decidir mal sin sufrir las consecuencias de sus malas
decisiones. Creyeron que podían pecar sin consecuencias. Creyeron que podían
quedar sin castigo por su culpa. Pero se equivocaron.
Toda decisión trae consecuencias,
y tarde o temprano siempre llegan. El pecado siempre paga mal. Al principio puede
parecer divertido y agradable, igual que la droga o el alcohol. Pero su final
siempre será malo y destructivo. Satanás es un especialista en engaños.
Envuelve al sucio pecado en papel de regalo de colores bonitos. Pero sigue
siendo malo.
Dios no ha
cambiado, Él es siempre igual. Y su justicia no se ha modificado ni un ápice.
Dios sigue demandando de su pueblo escogido santidad y respeto. Y vuelve hoy a
desafiarnos para que elijamos correctamente.
Lamentablemente
hoy, amparados por la Gracia
de Jesucristo, nos abusamos de la bondad de Dios al no castigar nuestros
pecados. Pero a pesar de eso, nuestras malas decisiones siempre nos alcanzan.
Dios no va a exiliarnos en Babilonia por nuestra idolatría como hizo con
Israel. Pero su mano de bendición será cerrada si decidimos elegir mal.
¡Gracia y Paz!
martes, 9 de febrero de 2016
SOMOS SIERVOS DE AQUEL A QUIEN OBEDECEMOS...
Siempre tendremos
dos opciones: obedecer al pecado (siendo esclavos del pecado); u obedecer a Dios (de todo corazón), siendo
siervos de la justicia. No importa cuanta actividad religiosa tengamos, lo que
importa es qué tan OBEDIENTES le somos a Dios; porque es nuestra obediencia y
al que obedecemos lo que determina al
que en realidad ESTAMOS SIRVIENDO.
Santiago 4:7-8
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo,
y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores,
limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.
¡Gracia y Paz”
domingo, 10 de enero de 2016
VESTIR CON DECORO, PUDOR Y MODESTIA
Tomado de: Belkis Del Valle Parra
–No es que yo me la quiera dar de mas santa que otras, pero la Biblia me
enseña que debo de vestir con decoro,
pudor y modestia (1 Timoteo 2:9). Vestir para Dios, no para la
carne, ni para el mundo. Porque vivir para la carne es muerte y vivir para el Espiritu
es vida eterna. DEBO DE VESTIR PARA AGRADAR A DIOS. MARCAR DIFERENCIA DE LA
IMPIA. VESTIR CON ROPAS CEÑIDAS AL CUERPO, MOSTRANDO TODA LA CARNE SE VE SEXUAL,
CODICIABLE Y NO LE AGRADA A DIOS. NO SEAS PIEDRA DE TROPIESO. ¡HONRA A DIOS!–
¡Gracia y Paz!
miércoles, 16 de diciembre de 2015
martes, 22 de septiembre de 2015
DIOS HONRARÁ TU OBEDIENCIA
1 Samuel 2:30
“…Yo honraré a los que Me honran, y los que
Me desprecian serán tenidos en poco”.
Josué 1:8
"Nunca se apartará de tu boca este
libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y
hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás
prosperar tu camino, y todo te saldrá bien".
¡Gracia y Paz!
lunes, 21 de septiembre de 2015
domingo, 12 de abril de 2015
Mateo 12:34-37
Un corazón dispuesto para Dios es el de un
Creyente que es obediente por sobre todas las cosas. Es el de una persona honesta
y fiel, que pone en primer lugar la
palabra y la voluntad de Dios.
Esto es muy importante en nuestra vida
cristiana, pues lo que guardemos en nuestro corazón se manifestará en todas nuestras
acciones, ya que “de la abundancia del corazón habla la boca”. Nuestro corazón es
el lugar donde existe la fuerza de la vida, el motor que mueve nuestras acciones.
Así lo dice Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
porque de él mana la vida”.
¡Gracia y Paz!
viernes, 3 de abril de 2015
¡LA DESOBEDIENCIA, TRAE CONSECUENCIAS!
1 Samuel 15:22-23
“Y Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto
en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras del
Señor? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar
atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es
la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste
la palabra del Señor, él también te ha desechado para que no seas rey”.
El rey Saúl había recibido instrucciones de Dios a través
del profeta Samuel de que atacara a los amalecitas, enemigos acérrimos de
Israel, y destruyera todo. Le dijo: “Mata a hombres, mujeres, niños, y aun los
de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos” (1 Samuel 15:3). Todo, absolutamente
todo debía ser eliminado. Esa era la orden clara y terminante del Señor. Sin
embargo, Saúl optó por perdonarle la vida al rey Agag, y traerse consigo lo
mejor de las ovejas y del ganado (v. 9). Entonces Samuel confronta a Saúl (vv.
13-21) en relación a su desobediencia a Dios, y Saúl le contesta tratando de
excusarse. Le dice que había sido el pueblo el que había tomado los mejores
animales para ofrecer sacrificios al Señor (como si el pueblo tuviese la
autoridad para actuar por sí mismo), y le da al profeta toda una serie de
pretextos y disculpas.
Ante esa actitud de desobediencia y terquedad de parte de
Saúl, Dios le dijo a Samuel: “Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha
vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras” (1 Samuel 15:11). La
actitud de Saúl entristeció el corazón de Dios, y le costó su reinado.
Finalmente Samuel pronunció las palabras del pasaje de hoy, como una sentencia
para el rey Saúl que vino directamente del Señor: “Por cuanto tú desechaste la
palabra del Señor, él también te ha desechado para que no seas rey”. Es decir,
debido a que desobedeciste la palabra de Dios, él te ha rechazado. Ciertamente
la desobediencia trae separación de Dios. Ser desobedientes nos impide recibir
las bendiciones y las promesas del Señor. Por el contrario, cuando actuamos
conforme a la voluntad de Dios, su gracia y su bondad se manifiestan sobre
nosotros. Si sabemos esto, entonces ¿por qué desobedecemos? Hay varias razones
por las que no obedecemos la palabra de Dios. He aquí algunas de ellas:
No amamos al Señor
lo suficiente. Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda,
ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré,
y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Por el contrario, continúa el Señor, “el
que no me ama, no guarda mis palabras” (Juan 14:24).
Un corazón impuro.
Santiago 1:21 dice: “Desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,
recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras
almas”. Un corazón puro es terreno fértil para la palabra de Dios. Eva se dejó
influenciar por las palabras de la serpiente y en su corazón sintió codicia por
la fruta prohibida. Por eso la comió, desobedeciendo a Dios (Génesis 3:6).
LAS COSAS DEL MUNDO. Dice Jueces 2:16-17: “Y el Señor
levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco
oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron;
se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los
mandamientos del Señor; ellos no hicieron así”. Un ídolo o un dios falso puede
ser cualquier cosa que ocupa en nuestras vidas un lugar preferente sobre Dios.
LA MALA INFLUENCIA DE LOS DEMÁS. La influencia de las
malas amistades puede desviarnos de un camino de obediencia y convertirnos en
cristianos mediocres y desobedientes. De esta influencia debemos alejarnos. El
apóstol Pablo advierte a los romanos: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en
los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros
habéis aprendido, y que os apartéis de ellos” (Romanos 16:17). Y a los gálatas
les dice: “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la
verdad?” (Gálatas 5:7).
Ciertamente no queremos ser desechados por Dios, como le
pasó a Saúl. Debemos, por tanto, desechar nosotros todo aquello que nos impide
obedecer la palabra de Dios. Entonces recibiremos bendición de lo Alto.
ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo recibir tus bendiciones y tus
promesas. Por favor ayúdame a rechazar todo aquello que interfiere en mi
obediencia a tu palabra, y que trae malas consecuencias a mi vida. En el nombre
de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
martes, 24 de febrero de 2015
¿OBEDECES EN TODO AL SEÑOR?
Lucas 5:1-11
“Aconteció que estando Jesús junto al lago
de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio
dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo
descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas,
la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose,
enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón:
Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le
dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas
en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de
peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban
en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas
barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas
ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque
por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos
los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran
compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás
pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le
siguieron”.
Aquí vemos una situación en la que Simón probablemente se
vio tentado a decir que no. Después de todo, él había estado toda la noche
trabajando sin haber pescado nada, y con seguridad estaba cansado y con deseos
de irse a casa a descansar. Sin embargo, persuadido por las palabras de Jesús, Simón
fue receptivo aún en contra de lo que su razonamiento le indicaba. Y esto abrió
las puertas para las bendiciones que vendrían después. Esta historia destaca
varias verdades fundamentales:
1. Obedecer a Dios en las cosas pequeñas es un paso
esencial para recibir grandes bendiciones.
La primera petición de Jesús, es decir que apartara la
barca de tierra un poco, fue simple, pero era el primer paso para lo que
vendría después.
2. Obedecer a Dios requiere en ocasiones hacer algunas
cosas que quizás no nos parezcan razonables. Simón era un experimentado
pescador. Había pasado toda la noche en ese lugar sin pescar absolutamente
nada. No tenía sentido echar las redes de nuevo. Sin embargo, siguió las
instrucciones del Señor.
3. Obedecer a Dios nos asegura que nunca seremos
defraudados. La pesca fue tan abundante que las redes se rompían. Pero aun más
importante, este Simón, a quien más tarde el Señor le llamó Pedro fue uno de
sus discípulos más cercanos durante su ministerio en la tierra.
¿Alguna vez has dejado de obedecer la Palabra de Dios en
algo que has considerado “insignificante” o “de poca importancia”? Si es así,
es muy probable que te hayas perdido de grandes bendiciones. Desde hoy hazte el
firme propósito de obedecer la voluntad de Dios, aún en aquellas pequeñas cosas
que parecen intrascendentes, y haz todo lo que el Señor te pida en su palabra
que hagas. De esta manera, estarás asegurando muchas bendiciones para ti y tus
seres queridos.
ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me perdones por las veces que te he
desobedecido, aún en aquellas cosas que yo he considerado sin importancia.
Ayúdame a obedecerte siempre sin aplicar mi razonamiento o mis propias
conclusiones. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
miércoles, 18 de febrero de 2015
FIDELIDAD Y PERFECCIÓN (Salmo 101:6)
Salmos 101:6
“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra,
para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me
servirá”
En este salmo se destacan dos características de los herederos
del reino: fidelidad y perfección.
Al decir “el que
ande en el camino de la perfección”, David muestra que la experiencia de la
rectitud, santidad, fidelidad, justicia (o como tú la quieras llamar), es una
experiencia dinámica. Andar o caminar es moverse hacia adelante, es dar un paso
después de otro, es avanzar. Nadie anda para atrás, solo los cangrejos.
Crecer en Cristo lleva tiempo. El Espíritu Santo solo
requiere de un instante para convertirnos, pero toda una vida para enseñarnos a
andar. Al principio caemos, resbalamos. Con el tiempo y con los dolores,
aprendemos a ser cuidadosos y vigilantes. Caer no hace a nadie un derrotado.
Permanecer caído, sí.
Es necesario practicar el ejercicio de la paciencia. Al
comienzo nos puede dar la impresión de que no avanzamos, o que nunca lo
conseguiremos. En esos momentos, debemos tomarnos del brazo poderoso de nuestro
Padre y creer en él. Dios nunca nos dejará ni nos abandonará.
Cuando Dios dice que sus ojos buscarán a los fieles de la
tierra, se está refiriendo a todos los que seamos hijos sinceros que,
reconociendo nuestra fragilidad, lo busquemos a fin de recibir de Él fuerzas
para una vida de avance. El resultado de esta búsqueda diaria es la FIDELIDAD y
la rectitud.
Aceptémosla gratuitamente de Cristo. Si tratamos de tener
estas características sin la participación directa de Cristo ciertamente caeremos
en el terreno del moralismo, alimentado por el orgullo y el egoísmo. El
moralismo no es cristianismo, en ningún caso.
Hagamos del día de hoy un día de comunión con Cristo.
Andando, comprando, vendiendo, trabajando o estudiando. Cualesquiera cosa que hagamos,
hagámosla en Cristo y para Cristo Permitamos que Cristo participe en nuestra experiencia.
Tomemos la mano poderosa del Salvador, porque Él dice: “Mis ojos pondré en los
fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la
perfección”.
¡Gracia y Paz!
Camino a Jesús
viernes, 13 de febrero de 2015
LA ORACIÓN DE FE DEBE ESTAR ACOMPAÑADA CON UNA VIDA DE OBEDIENCIA
Es importante entender que La Palabra de Dios no funciona
de manera automática a nuestro favor, sino que la oración de Fe DEBE ESTAR ACOMPAÑADA CON UNA VIDA DE
OBEDIENCIA (Romanos 8:7; 8:14; Salmo 119:105; Proverbios 6:23).
lunes, 2 de febrero de 2015
¿TE HAS DESVIADO DE LA SENDA ANTIGUA?
Después que el pueblo de Israel fue liberado de la
esclavitud en Egipto, Dios les habló por medio de Moisés, y les ofreció un
pacto. La responsabilidad de ellos era simplemente seguir las instrucciones del
Señor, y entonces serían abundantemente bendecidos. Así les dijo Dios: “Si
diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial
tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5). Era
su plan llevarlos a “una tierra buena y ancha, tierra que fluye leche y miel” (Éxodo
3:8). Sin embargo, los israelitas no fueron obedientes y como resultado la
mayoría de ellos murieron en el desierto sin llegar a disfrutar de la tan
ansiada tierra prometida. A través del tiempo, en muchas ocasiones, por medio
de los profetas Dios los amonestó por su desobediencia y los invitó a venir a él.
Por ejemplo en Malaquías 3:7, el Señor les dice: “Os habéis apartado de mis
leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho
Yahweh Dios de los ejércitos”. En la escritura de hoy, por medio del profeta
Jeremías, Dios habla a este rebelde pueblo, y nuevamente les da instrucciones
con el fin de que dejaran el camino que habían tomado y regresaran a “las
sendas antiguas”. Entonces “hallarían descanso para el alma”.
Jesús hace una invitación similar en Mateo 11:28-30:
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de
corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y
ligera mi carga”. Al igual que dos bueyes se unen por medio del yugo, Jesús
invita a unirse a él a todos aquellos que están cargados y cansados de caminar
sin una dirección determinada. Y les ofrece descanso para sus almas.
Si nos hemos desviado del camino del Señor, ¿cómo podemos
aplicarnos la enseñanza de hoy? Veamos:
1. “Paraos en los caminos, y mirad”. Esta es una
invitación a hacer un alto en el camino, a reconocer que estamos extraviados y
mirar atentamente las diferentes opciones que tenemos, hasta que estemos
seguros cual es la dirección correcta que debemos tomar.
2. “Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen
camino”. Preguntar y pedir consejo a aquellos que tienen más experiencia es
siempre una buena idea. El camino de las pruebas ha sido bien transitado por
hombres y mujeres cuya fe los ha llevado en dirección a la gloria de Dios. Lee
la Biblia y pide al Señor que te revele el buen camino de la fe, el cual
tomaron aquellos que obtuvieron la victoria.
3. “Andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”.
Toma la firme decisión de caminar por ese camino de fe y ora por fuerzas para
andar por él con los ojos fijos en Jesús, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos
12:2). Busca constantemente el poder del Espíritu Santo para dar el próximo
paso, y procura ser obediente en todo lo que hagas. Descubrirás que a medida
que sigues al Señor encontrarás un dulce descanso que llenará tu alma de paz y
de gozo.
Más adelante, Dios se dirige de nuevo a Jeremías y le
ordena que tome un rollo y escriba todo lo que él le había dicho sobre la
rebeldía de Israel y de Judá. Entonces dijo: “Quizá oiga la casa de Judá todo
el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo
perdonaré su maldad y su pecado” (Jeremías 36:1-3). Esta misma promesa la
encontramos en la Biblia escrita por el apóstol Juan casi siete siglos después.
Dice 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
Arrepiéntete y cambia el rumbo de tu vida. No hagas como
hizo el pueblo de Israel. El pasaje de hoy dice que ellos dijeron: “No
andaremos”. Por eso no disfrutaron de la paz de Dios. Así les dijo el Señor más
tarde por medio del profeta Isaías: “¡Oh, si hubieras atendido a mis
mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas
del mar” (Isaías 48:18). Aplica esta enseñanza a tu vida y disfrutarás de paz y
descanso en tu caminar por este mundo.
Oración:
Amoroso Dios, te ruego me des discernimiento para ver el
camino que debo tomar, y las fuerzas para mantenerme en él y así disfrutar de
ese descanso para mi alma. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















