martes, 4 de marzo de 2014

¿EN QUIÉN ESTA BASADA TU ESPERANZA?



Job 11:13-18
“Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Entonces confiarás, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”.

Una historia sucedida hace más de sesenta años en la Alemania dominada por Hitler y su imperio de opresión, nos ilustra la manera en que la esperanza influye en la vida del ser humano. Viktor Emil Frankl era un psicólogo judío de Viena, Austria, quien fuera internado como prisionero en un campo de concentración de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Frankl observó a sus compañeros de prisión y evaluó su comportamiento en las pésimas condiciones que los rodeaban. Todos estaban sometidos a las mismas terribles condiciones de trato, trabajo y alimentación. Sin embargo, personas de características físicas similares unos morían y otros sobrevivían. ¿Por qué? (se preguntaba Frankl). En sus investigaciones vio que muchos prisioneros enfrentaban las circunstancias con pesimismo. Estos generalmente se rendían en su lucha por la supervivencia y prácticamente se dejaban morir. También observó como otros prisioneros triunfaban sobre aquellas horribles condiciones. Rehusaban rendirse al pesimismo y se aferraban tenazmente a una actitud optimista. Éstos sobrevivieron a la tragedia del campo de concentración y pudieron desarrollar vidas significativas después de la guerra.

Frankl dedicó mucho tiempo y reflexión a la evaluación de las diferencias entre estos dos tipos de prisioneros. Encontró que la reacción no se debía a la procedencia de los prisioneros, ni a la edad, ni a su condición física, ni a la educación o anterior nivel económico. Sacó la conclusión de que la mayor diferencia entre los optimistas y los pesimistas estaba en la manera en que percibían su futuro, o sea en la esperanza que tenía o que no tenía cada uno de ellos. Aquellos que creían que sus presentes sufrimientos no cesarían sino que aumentarían en el futuro, se abandonaban y morían. Aquellos que creían que los nazis terminarían por ser derrotados y que a la larga hallarían una vida mejor fueron los que sobrevivieron. Esta esperanza en el futuro les dio ánimo y valor para perseverar y enfrentarse a los sufrimientos y calamidades del presente. Los que tenían esa esperanza sobrevivían. Los que no tenían esperanza perecían. ¡Qué importante es tener esperanza!

Ahora bien, si tener esperanza es importante, mucho más importante es “en qué” o “en quién” basamos nuestra esperanza. Dios te dice hoy que “si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos”, es decir, que si tú acudes a Dios de corazón y vives de acuerdo a sus principios, “la vida te será más clara que el mediodía” y disfrutarás de bendiciones de todo tipo. Como resultado, “confiarás, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”. Cuando depositamos nuestra confianza en las promesas que Dios nos hace, la luz de una verdadera esperanza ilumina nuestros corazones y nos llena de gozo y de paz aún en medio de las pruebas más duras.

Todo puede estar oscuro y sin salida, pero con Dios nunca está dicha la última palabra. Es por eso que debemos tener confianza en nuestro Señor, pues en Él siempre hay esperanza. Él sigue siendo el mismo que abrió las aguas del Mar Rojo para salvar a su pueblo de los ejércitos egipcios, el que cerró la boca de los leones cuando no había esperanza para Daniel, el que resucitó a Lázaro de la muerte después de cuatro días. ¡Ese es nuestro Dios! ¡Especialista en lo imposible! Pon en él tu fe y tu esperanza, porque él es fiel y no te va a fallar. Así dice Hebreos 10:23: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”.

ORACIÓN:
Padre, gracias porque eres fiel y puedo confiar en tus promesas. Perdóname porque en ocasiones me dejo abatir por mis problemas y el desanimo. Te pido que derrames sobre mi vida, y también sobre la vida de mis hermanos y hermanas, fe sobrenatural para poder mantener firme nuestra esperanza en ti y por medio de ella obtener la victoria. Por Cristo Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿ESTAS GUARDANDO TU CORAZÓN?



Proverbios 4:23
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida”

Nuestro corazón es una de nuestras posesiones más valiosas, por lo cual debemos cuidarlo, debemos guardar. Dependiendo de su estado es como nos conduciremos en la vida.

Nuestro hablar, nuestras actitudes, nuestras reacciones a las distintas situaciones que nos toca vivir, salen en gran parte de él.

Nuestro corazón puede engañarnos muchas veces y llevarnos a pensamientos y actitudes equivocadas.

“Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (Jeremías 17:9).

Y, al estar en una actitud equivocada en nuestra vida, puede conducirnos por un camino triste.

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja. De sus caminos será hastiado el necio de corazón; pero el hombre de bien estará contento del suyo” (Proverbios 14:12-14).

Por eso debemos entregar nuestros pecados, errores, cargas a Dios (engaño, mentira, orgullo, envidia, falta de perdón, vanagloria, etc.). Esta en nosotros si queremos y permitimos que Dios nos limpie de todas estas cosas; y, confesarlas a Dios para que nos ayude a cambiar.

Un corazón lleno de maldad puede ser muy dañoso y tener alguna o varias de estas características: terquedad, insensatez, depravación, extorsión y exceso, fuente de todo mal, incredulidad y codicia.

Los secretos del corazón los conoce Dios.

“No necesitaba que nadie le dijera nada acerca de la gente, pues él mismo conocía el corazón del hombre” (Juan 2:25).

“Señor todopoderoso, tú que examinas con justicia, tú que ves hasta lo más íntimo del hombre” (Jeremías 20:12).

“Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos; que doy a cada cual lo que se merece, de acuerdo con sus acciones” (Jeremías 17:10).

Nuestro corazón se renueva cuando le permitimos a Dios que tome el control de nuestro corazón, que limpie nuestra vida y la guíe,.

“Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!” (Salmo 51:10).

“En verdad, tú amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Lléname de gozo y alegría; alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado. Aleja de tu vista mis pecados y borra todas mis maldades” (Salmo 51:6-9).

“Mi corazón está dispuesto, Dios mío” (Salmo 57:7).

“Les daré entendimiento para que reconozcan que yo soy el Señor, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón” (Jeremías 24:7).

“Yo les quitaré ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu” (Ezequiel 11:19).

“Pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil. Pondré en ustedes mi espíritu” (Ezequiel 36:26).

“Me apresuro a cumplir tus mandamientos porque llenas de alegría mi corazón” (Salmo 119:32).

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!” (Deuteronomio 5:29).

“Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno” (Salmo 139:23-24).

Cuida tu corazón, ponlo en manos de Jesús, el lo transformará, lo cambiará, logrará lo imposible, lo cuidará como su especial tesoro.


“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.

Tamara Lemos

lunes, 3 de marzo de 2014

"GUARDA A MI BOCA"



Salmo 141:3
“Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios”.

Oración:
Amado Padre celestial, te ruego que pongas guarda en mis labios y una brasa ardiente en mi boca, dame sabiduría e inteligencia para cuando yo abra mi boca fluyan ríos de agua viva, palabras que edifiquen, que den vida y consuelo a quienes me escuchan. Hazme sabio para hablar. Te lo suplico en el glorioso nombre de Jesús, Amen.


“SI NO FUNCIONA, ME DIVORCIO”



Una pareja lo suficientemente comprometida no debe de embarcarse en la travesía del matrimonio si cree que aún no está lista, y si lo hace, su decisión debe de ser firme y seria, siendo conciente del acuerdo que firma y del deber que adquiere.

Muchas parejas llegan al altar con la mentalidad de “Si no funciona, me divorcio”. Lo cual significa la falta de conciencia frente al compromiso de contraer matrimonio. Cuando la pareja decide estrechar su vínculo bajo el juramento matrimonial, debe saber que se necesitará más que amor para mantenerse unida, y que el divorcio debería de ser la última opción ante las dificultades, en apariencia, insuperables.

Hay otros aspectos que debes de tener en cuenta antes de dar el gran paso de unirte a la persona que amas, y no pensar en la idea del divorcio como una opción en caso de que las cosas no te salgan como esperas:

El amor en el matrimonio se transforma. Durante los primeros años de matrimonio la pareja experimenta un amor más pasional, más atado a lo físico y a todas esas sensaciones que despierta el enamoramiento. Esto hace que la pareja crea que quizás los obstáculos o adversidades puedan ser superados solo merced al amor. Esta etapa puede ser más larga o más corta según la dinámica particular de cada matrimonio.

Con el tiempo ese amor se transforma, y da paso a un amor de suyo comprometido, que va más allá del simple hecho de gustarse físicamente y de sentir toda esa gama de emociones desbordantes que hacen pensar que sin el otro no es posible vivir. Durante esta etapa se van consolidando los sueños, y se necesita más que amor y afecto para superar las luchas diarias y los grandes problemas.

Al final, si todo ha salido bien, con el paso de los años el amor se volverá más fraterno, la amistad y la compañía serán la manifestación perfecta de un amor maduro que ha sabido mantenerse; será la suma de todos los amores por los que ha transitado la pareja.

Entender esta evolución del amor te hará comprender que para mantenerte unido a la persona que elegiste (como esposo o como esposa) necesitarás más que el enamoramiento. El amor en sí mismo es un sentimiento que puede llegar a desgastarse si le faltan otros ingredientes necesarios para salir a flote y mantenerse en la navegación.

Compromiso. A fin de alcanzar el verdadero compromiso que requiere un matrimonio estable y duradero, es vital que los integrantes de la pareja, de manera individual, hayan interiorizado el valor del compromiso, que denota la capacidad de terminar lo que se empieza, de no rendirse, de entregar resultados, de tener plena conciencia de las decisiones que se eligen en la vida, de asumir con entereza las consecuencias que conllevan los actos.

La falta de compromiso, por el contrario, se evidencia en los hombres y mujeres que, a media travesía, abandonan el barco matrimonial, sacrificando sueños, pero primordialmente el futuro de hijos que necesitan de padres unidos para crecer sanos en el plano emocional. El compromiso posibilita que la persona se replantee acerca de su concepción y posición frente al matrimonio.

Alta tolerancia a la frustración. Empresas como el matrimonio o la familia requieren personas capaces de tolerar el fracaso, y de no anclarse en la pérdida; capacitadas para aprender de las experiencias negativas y de las decepciones, haciendo de ese aprendizaje un peldaño más en el cumplimiento de sus sueños y de sus proyectos como pareja y como familia.

Espiritualidad. Las personas espirituales suelen ser más profundas, menos dadas a lo superfluo, a la belleza física, a las sensaciones excitantes. Una persona espiritual encuentra nuevas razones para mantenerse unido a su pareja, y entre más pasa el tiempo más valora el vínculo que los une.

El matrimonio es una de las experiencias más gratificantes de la existencia del ser humano. Bien llevado, comprendido su verdadero sentido, allana un camino de compañía, amistad, amor y afecto incondicional. Decidir casarse con la persona que se ama implica madurez de pensamiento y compromiso en el actuar, donde, además, el divorcio pocas veces se contempla siquiera como posibilidad.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios


te invito a que visites la Pagina:


¿QUÉ ES LA BIBLIA?



La Biblia, es la palabra de Dios, es inspirada por Dios; suministra luz en la oscuridad; es confiable y segura; su enseñanza es provechosa; su influencia es poderosa; es alimento para el alma.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

Algunas de sus características para nuestra vida:

Una llama devoradora:
"He aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá" (Jeremías 5:14).

"Mi palabra es como el fuego, como un martillo que hace pedazos la roca. Yo, el Señor, lo afirmo" (Jeremías 23:29).

Un poder de SALVACIÓN:
"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16).

Un arma defensiva:
"Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la espada que les da el Espíritu Santo" (Efesios 6:17).


Escrita con un propósito.

Para autenticar la divinidad de Cristo:
"Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él" (Juan 20:31).

Para dar esperanza a los hombres:
"Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza" (Romanos 15:4).

Para dar conocimiento de vida eterna:
"Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna" (1 Juan 5:13).

En este libro hallaremos las respuestas de Dios a las preguntas y problemas mas profundos de nuestra la vida. Su mensaje le ha dado sentido a la vida de millones de personas en el mundo. La inmensa paz y alegría que les ha brindado, no puede ser hallada en otra parte.

“Gracia y Paz”

Edición: Carlos Martínez M.

Tamara Lemos

domingo, 2 de marzo de 2014

¿QUÉ OCURRE DESPUÉS DE LA MUERTE?



Es un hecho que todos moriremos algún día. La muerte es una parte tan importante de la vida como lo es el vivir. Entonces, ¿por qué tenemos tanto miedo a la muerte? La mayoría de los seres humanos tienen miedo a lo desconocido y es porque lo que sucede después de la muerte es un misterio.

¿Por qué buena razón censuró Jesús a los Saduceos y maestros de Su época?

"Entonces, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis en un error, por no saber las Escrituras ni el poder de Dios" (Mateo 22:29).

¿Entonces, si nosotros queremos saber la verdad sobre el tema de la muerte, a qué fuente de seguridad debemos dirigirnos?

"Y cuando os digan: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran y bisbisean, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:19-20).

Según la Biblia, ¿qué le ocurre a el hombre cuando muere?

"Y el polvo vuelva a la tierra de donde procede, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio" (Eclesiastés 12:7).

Esta simple declaración de las Sagradas Escrituras está completamente de acuerdo con el relato del Génesis. En la creación del hombre, ¿cuáles fueron los dos elementos que Dios unió para que el hombre fuese un ser viviente?

"Entonces Jehová Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).

Nota: Aquí se encuentran los mismos dos elementos mencionados en Eclesiastés 12:7. La "arcilla del suelo" es el cuerpo, y el "aliento de vida" es el "espíritu" que viene de Dios. ¡Dios no puso un ser viviente dentro de Adán! Adán se convirtió en un ser viviente después que Dios sopló en su nariz aliento de vida. Una lámpara no se enciende sin electricidad. La luz se enciende solamente cuando la lámpara y la electricidad se unen. Cuando la electricidad se apaga, la luz deja de existir. De acuerdo a la Biblia, cuando el aliento parte del cuerpo, el alma deja de existir. Aquí está una sencilla ecuación:

polvo + espíritu = ser viviente
polvo - espíritu = ser muerto

¿Podemos estar seguros de que las expresiones bíblicas "aliento de vida" y "espíritu" quieren decir lo mismo?

"Mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices" (Job 27:3 Nueva Biblia de Jerusalén).

Nota: Aquí está la ecuación de nuevo:

polvo + aliento (espíritu) = ser viviente
polvo - aliento (espíritu) = ser muerto


Lo que dice la Biblia sobre la condición del hombre después de la muerte

No tiene pensamientos:
"Pues expira, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus proyectos" (Salmo 146:4).

No sabe nada:
"Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido" (Eclesiastés 9:5).

No tiene emociones:
"También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol" (Eclesiastés 9:6).

No hay actividad:
"Todo lo que esté al alcance de tu mano, esmérate en hacerlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:10).

No alaba a Dios.
"No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio" (Salmos 115:17).
"Porque en la muerte no queda recuerdo de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?" (Salmo 6:5).

¿Cómo explicó Jesús "la muerte" a Sus discípulos?

"Nuestro amigo Lázaro se ha quedado dormido; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si está dormido, sanará. Pero Jesús se había referido a la muerte de Lázaro; y a ellos les pareció que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: Lázaro ha muerto" (Juan 11:11-14).

¿Cuándo pensaba Marta que su hermano Lázaro volvería a vivir?

"Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día (Juan 11:23-24).

Nota: Marta era una buena amiga y discípula de Jesús. Ella había oído atentamente a lo que Él había enseñado acerca de la muerte, y creía que los muertos serían resucitados en la Resurrección en el último día como Cristo había prometido".

¿Cuándo podemos esperar la resurrección de todos aquellos que han muerto creyendo en Jesús?

"Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, los que son de Cristo, en su venida" (1 Corintios 15:22-23).

De acuerdo a la Biblia, ¿qué voz oirán los muertos antes de ser resucitados?

"No os asombréis de esto; porque va a llegar la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).

De acuerdo al apóstol Pablo, ¿cuándo serán resucitados los santos y llevados al cielo?

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:16-17).

En la resurrección, ¿cómo cambiarán nuestros cuerpos?

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transfigurará el cuerpo de nuestro estado de humillación, conformándolo al cuerpo de la gloria suya, en virtud del poder que tiene también para someter a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).

Después de Su resurrección Jesús apareció ante Sus discípulos. ¿Tenía, como muchos suponen, un "cuerpo de espíritu?"

"Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y se suscitan en vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo" (Lucas 24:36-39).

Nota: Aunque el cuerpo resucitado de Jesús era de "carne y huesos," los discípulos todavía no creían en Él. "Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió a la vista de ellos" (Lucas 24:41-43).

Medita:
"Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que estoy vivo por los siglos de los siglos, [amén]. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Apocalipsis 1:18).


“Gracia y Paz”


Ben Abraham

ABECEDARIO DEL CRISTIANO



Alaba a Dios en cada circunstancia de la vida

Busca la excelencia, no la perfección

Cuenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas

Devuelve todo lo que tomes prestado

Encomienda a tu familia cada día

Fíate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia

Gózate con los que gozan y llora con los que lloran

Has nuevos amigos pero aprecia los que ya tienes

Invita a Jesús a ser tu Señor y Salvador

Jamás pierdas una oportunidad de expresar amor

Lee tu Biblia y ora cada día

Mantente alerta de las necesidades de tu prójimo

No culpes a los demás de tus infortunios

Olvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona

Promete todo lo que quieras, pero cumple todo lo que prometes

Que se te conozca como una persona en quien se puede confiar

Reconoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores

Sé la persona más amable y entusiasta que conoces

Trata a todos como quisieras que te traten

Únete al ejercito de los agradecidos

Vístete de misericordia, humildad y paciencia

Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan

Záfate de las garras seductoras de Satanás.



“Gracia y Paz”

¿TIENES SERENIDAD?


Cuando oremos seamos como niños ante el padre, llenos de confianza compartiendo con él nuestros deseos y esperanzas, lo que nos pasa y lo que no nos deja avanzar, lo que nos hace reír y no que nos hace llorar, sin olvidar expresarle lo mucho que lo amamos y lo importante que es Él en nuestra vida.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).
  

“Gracia y Paz”

"DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS"



1 Pedro 5:5-6

“Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.

viernes, 28 de febrero de 2014

¿OBEDECES A DIOS?



Hebreos 11:6
“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”

El concepto de ser recompensados por vivir una vida de fe y obediencia a Dios resulta difícil de entender para muchos cristianos. Algunos piensan que nuestra retribución está reservada para cuando lleguemos al cielo. Ciertamente nuestra naturaleza pecaminosa no es merecedora de recompensas, pero por la infinita misericordia de Dios tenemos la promesa de que recibiremos recompensa no solamente en el cielo, sino también aquí en la tierra. Así dijo Jesús en Juan 10:10: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”0 Claro que para ello es necesario que escuchemos sus instrucciones y las obedezcamos fielmente. Dice Deuteronomio 28:1-2: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.

Cuando obedecemos a Dios somos bendecidos abundantemente. No existe la alternativa opuesta, es decir obedecer y no ser bendecidos. Dios no obra de esta manera. La obediencia siempre precede a las bendiciones. Cuando confiamos en Dios y le obedecemos, le estamos dando a él la oportunidad de mostrar su amor y su poder en nuestras vidas. Entonces, ¿debemos ser obedientes sólo con el fin de obtener una recompensa? Por supuesto que no. Debemos obedecer a Dios por quien él es. Debemos amarle y honrarle porque él nos amó primero de tal manera que “ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Nuestro agradecimiento y nuestro amor deben dar lugar a nuestra obediencia. Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Cuando tú le obedeces, el Señor siempre se manifestará en tu vida y te bendecirá.

En Malaquías capítulo 3, Dios amonesta al pueblo de Israel por su desobediencia. Allí les dice: “Os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos” (v.7). Ciertamente podemos ver en este pasaje la relación directa entre la obediencia a Dios y la recompensa divina. Sin embargo, aun sabiendo esto, muchas veces desobedecemos la palabra de Dios. ¿Por qué? Primeramente por nuestra naturaleza carnal en la cual reside la semilla de la desobediencia desde el pecado original de Adán y Eva. Otras veces preferimos no hacer el esfuerzo que requiere obedecer. Y en ocasiones sentimos temor de dar un paso al frente para seguir las instrucciones del Señor.

En Lucas capítulo 5 leemos que Simón Pedro y sus compañeros habían pasado toda la noche pescando sin haber pescado un solo pez. Entonces Jesús se les acercó y le dijo a Simón: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” (v.4). Él le respondió: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Y tan pronto ellos obedecieron, pescaron tantos peces que “su red se rompía” (v.6). Al ver este milagro, sintieron gran temor. “Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

¿Acaso sientes temor de dar un paso de obediencia al Señor? El temor es opuesto a la fe. Cuando confiamos en Dios, el temor desaparece. Al igual que aquellos pescadores confiaron en la palabra de Jesús y obedecieron, nosotros debemos confiar plenamente en él y obedecer sus instrucciones. Las bendiciones vendrán después a nuestras vidas.

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, te ruego aumentes mi fe para confiar en ti y obedecerte sabiendo que tú puedes guiarme a la victoria que me has prometido. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

POR EL PLACER DE AYUDAR Y SERVIR



Un anciano vio como un alacrán se estaba ahogando, y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo el alacrán lo picó. Por la reacción del dolor, el anciano lo soltó y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El anciano intentó sacarlo otra vez y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al anciano y le dijo:
"Perdone, ¡¡¡pero es usted terco!!!.. ¿no entiende que cada vez que intente sacarlo del agua, el alacrán lo picará..?"

El anciano respondió:

"La naturaleza del alacrán es picar, el no va a cambiar su naturaleza y eso no va a hacer cambiar la mía, que es ayudar y servir".

Y entonces ayudándose de una hoja, el anciano sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No dejes de ayudar y servir a tu prójimo. No permitas que la conducta de otras personas condicionen la tuya.


“Gracia y Paz”


¿LE HAS HECHO CONCESIONES AL ENEMIGO?



1 Reyes 11:1-6
“Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre”.

La situación de que nos habla este pasaje es muy triste, pues se trata de la última etapa en la caída del rey Salomón. Dice el v.6: “E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová”. Cuando la Biblia usa esta expresión, ciertamente nos muestra la tristeza y la desilusión de Dios ante la actitud de un siervo suyo, el cual se ha alejado de sus preceptos y reglamentos. Al principio la actitud de Salomón fue muy diferente. Cuando originalmente el Señor se acercó a Salomón y le dijo: “Pide lo que quieras que yo te dé” (1 Reyes 3:5), el rey le pidió sabiduría para gobernar al pueblo y dice la Biblia que “le agradó al Señor que Salomón pidiese esto”. Y en 1 Reyes 3:3, la Biblia afirma: “Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos”. Sin duda, inicialmente existía una dependencia de Dios en la vida de Salomón. Su actitud mostraba sumisión y obediencia, y como resultado disfrutaba de la paz y las bendiciones del Señor. Por eso dijo: “Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer” (1 Reyes 5:4). ¿Cómo, entonces llegó Salomón a hacer “lo malo ante los ojos de Jehová”?

Todo se originó cuando él comenzó a darse a sí mismo ciertas concesiones que no estaban de acuerdo a los mandamientos de Dios. Primero, empezó a tener relaciones con naciones idólatras, no obstante las advertencias de Dios. Traía caballos y carros de Egipto (1 Reyes 10:28), lo cual parece algo inocente pero es realmente una concesión. También Dios les había dicho a los israelitas que no se acercaran a las mujeres de esas naciones, pero Salomón se casó con la hija de Faraón. Luego se comprometió más hasta llegar a tener cientos de esposas y concubinas. Después permitió que otros adoraran ídolos, y pronto él se involucró también en la práctica. Finalmente se rebajó tanto que construyó un lugar de adoración a Moloc donde se sacrificaba a niños pequeños.

Esta es una horrible demostración de cómo funcionan las concesiones. Realmente no caemos de repente en una vida de pecado, más bien nos deslizamos hacia ella a través de las concesiones. Poco a poco permitimos cosas en nuestras vidas que calificamos de “sin importancia”, pero que no agradan al Señor. Quizás al principio nos sintamos un poco incómodos pero nos vamos acostumbrando, y cuando nos sentimos confortables, seguimos con otra concesión y así una tras otra, hasta que nuestra vida toda es una calamidad espiritual.

La vida del rey Salomón es un ejemplo perfecto de cómo una pequeña concesión puede llevar a la destrucción. En un momento determinado podemos ceder a la presión de los demás en muchas áreas diferentes: la moral, los buenos principios, la forma de vestirse, o la participación en chismes o en conversaciones insinuantes. Pero esa “pequeña” concesión conduce a otra más seria, y con cada concesión nuestra relación con Dios se debilita más, y el pecado va tomando control de nuestras vidas.

Alguien dijo: “Si le das a Satanás una pulgada, él construirá tus reglas.” Ten esto en cuenta al momento de hacer algo que te parece “sin importancia”. No hagas concesiones al enemigo, pues tarde o temprano te llevarán a la destrucción, sino rígete estrictamente por la Palabra de Dios.

ORACIÓN:
Padre santo, te confieso que muchas veces he permitido cosas en mi vida que no te agradan a ti, y que yo he considerado como “algo sin importancia”. Por favor, perdóname y ayúdame a no hacer ningún tipo de concesión al enemigo que afecte mi relación contigo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 27 de febrero de 2014

LA MUJER QUE DIOS QUIERE PARA TI



Si eres un hombre soltero, tal vez te habrás afanado por encontrar a una pareja para compartir tu vida. Con el pasar del tiempo te darás cuenta que más que encontrar a esa persona, Dios pide que estemos listos para esa Ayuda idónea que Él ha preparado para nuestras vidas. No se trata tanto de buscar sino de estar alineados con los deseos y pensamientos de Dios para nuestra vida, para que cuando esa persona aparezca, estemos seguros de que también ella este alineada con los pensamientos de Dios y que por lo tanto sea el complemento que hemos esperado.

El tipo de mujer que Dios espera que busquemos para compartir nuestra vida se encuentra descrito en la Biblia. La mujer que Dios quiere para sus hijos (Proverbios 31). El pasaje muestra una serie de consejos de una madre preocupada por un hijo, donde expresa claramente el tipo de mujer que espera que su hijo elija como compañera.

1. Una mujer que enriquezca tu vida (v. 3 ): La madre de Lemuel le aconseja que no dé su fuerza a las mujeres. El término “fuerza” también significa vigor, valor y virtud. Esta frase da a entender que hay mujeres que le quitan fuerza o valor a los hombres, los hace débiles en la fe. Dios te pondrá una mujer que aporte fuerza espiritual y moral a tu vida. Alguien que se preocupe por ti, que no quite sino añada virtudes en tu vida para que juntos glorifiquen al Señor.

2. Una mujer virtuosa (v. 10): Otras versiones dicen “ejemplar”, la versión de Jerusalén dice “completa”. La palabra traducida como virtuosa es la misma que aparece en el versículo 3 como fuerza. También el versículo menciona que dicha mujer es difícil de encontrar pero no imposible. Eso indica también que no es una mujer común y corriente, es una mujer especial, es por ello que se le valora mucho más que a una piedra preciosa. Esto es porque Dios le ha dado un valor especial que aportará también valor a tu vida.

3. Una mujer confiaBLE (vv. 11-12): Es una mujer digna de confianza, en la que puedas confiar todo lo que tienes y lo que eres porque ella tendrá cuidado de ti. Debe ser una mujer de bien, una mujer que sepa administrar los recursos que tú deposites en ella.

4. Una mujer trabajadora (vv. 14-16): Una mujer trabajadora, que aporte para el crecimiento familiar. Una mujer que desde temprano está atenta a servir y a organizar para el bienestar de los suyos. Es una mujer que sabe sacar ganancia de lo que viene a su mano.

5. Una mujer HONESTA (vv. 17): El pasaje habla de una mujer que ciñe sus lomos. Efesios 6 habla que el cristiano debe estar ceñido con la verdad. Busca una mujer que su boca hable verdad, aun cuando se equivoque, que te diga la verdad de lo que hace y es. Es una mujer que se apresta o calza para trabajar. Efesios también menciona que el apresto que debemos llevar es el del evangelio. Una mujer que viva el evangelio de Cristo.

6. Una mujer próspera y que mantenga su lámpara encendida (v. 18): Es una mujer que progresa integralmente. No se conforma con lo que tiene ahora, sino que sueña con mejorar su presente y esto lo logra teniendo su lámpara encendida, siendo esta lámpara la Palabra de Dios hecha real en su vida.

7. Una mujer compasiva (vv. 19:21): Estos pasajes hablan de una mujer que con sus manos protege a los suyos y a los desprotegidos. No es una mujer egoísta, es una mujer que comparte lo que tiene y lo que sabe hacer para beneficio de todos.

8. Una mujer que se arregla (v. 22): Al parecer el arreglo personal también aparece en la lista de cualidades. El púrpura y el lino eran utilizados por los reyes, ella se arregla cual reina para los suyos. Es una mujer que se preocupa de los suyos sin descuidarse a si misma. Ella misma consigue los recursos para verse bien.

9. Una mujer que hace que su esposo sea respetado por la reputación de ella (v. 23): Es una mujer que hace que su esposo sea respetado. Una mujer que añade al prestigio de esposo con su conducta y testimonio.

10. Una mujer de cualidades (vv. 24-29): Una mujer de fuerza, de honor, de optimismo, de sabiduría, de amor para instruir, pendiente de las necesidades de su hogar y que come el pan que se ganó con trabajo no con pereza.


“Gracia y Paz”

Noviazgo y Matrimonio

¡LA GRANDEZA DE DIOS ES INESCRUTABLE!



Isaías 40:21-26
“¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio”

Este pasaje nos habla de la infinita grandeza y sabiduría de Dios. Ochocientos años antes del nacimiento de Jesucristo, el profeta Isaías, por revelación divina, escribió que Dios “está sentado sobre el círculo de la tierra”. Muchos siglos después los científicos todavía discutían sobre la forma de la tierra, y la mayoría de ellos aseguraba que era plana. Unos 500 años antes de Cristo, por primera vez el filósofo griego Pitágoras habló sobre la teoría de que la tierra era esférica. Sin embargo pasaron siglos hasta que en 1492 Cristóbal Colón en su viaje a América y después Fernando de Magallanes al circunnavegar la tierra en 1519 proveyeron evidencia práctica de la forma redonda de nuestro planeta.

¿Acaso puede haber alguna duda de la infinita sabiduría de Dios? La Biblia establece que Dios es Omnisciente, es decir que todo, absolutamente todo lo sabe. Dios es también Omnipotente, o sea todo lo puede. Los extraordinarios milagros descritos desde Génesis hasta Apocalipsis demuestran su infinito poder. Y en Jeremías 32:27 Dios dice: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” Dios es además Omnipresente, es decir, puede estar en todo lugar simultáneamente. David escribe en el Salmo 139:7-8: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde me iré de tu presencia? Si subiere a los cielos allí, estás tú; y si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás”.

También la Biblia afirma que Dios es eterno. Él siempre ha sido y siempre será. Su nombre es YO SOY, dice Éxodo 3:14. Él no ha tenido principio ni tendrá fin. Nunca ha habido un tiempo en el cual no haya gobernado, pues no se le puede sujetar al tiempo ni al espacio. Así lo expresó Moisés en Salmo 90:1-2: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. Muchos científicos anhelan sostener la idea de que la creación fue fruto de una gigantesca explosión. Pero, ¿qué hubo antes de la explosión? Responderán: “La materia”. Pero, ¿qué hubo antes de la materia? Y en este punto no tienen respuesta alguna. Sus filosofías y razonamientos se quedan en el aire. Tiene que haber algo más allá de toda materia, y ese algo es ALGUIEN, el eterno Dios que siempre ha existido.

Por último, Dios no cambia. Él es por naturaleza inmutable. Por eso podemos confiar plenamente en todas sus promesas con la seguridad de que las cumplirá fielmente. La Biblia dice en Malaquías 3:6: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”. Dios no cambia en su esencia o carácter, pues no hay manera de alterar lo que es completamente perfecto. Dios es completo y total. No le hace falta nada.

Por todo esto y por su infinito amor, su misericordia, su gracia y su fidelidad, dice el Salmo 145:3 que “su grandeza es inescrutable”. Y nosotros podemos contar con esa grandeza. Por eso Colosenses 2:10 afirma que nosotros estamos “completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. No necesitamos nada más. Ciertamente nuestro Dios merece nuestra constante alabanza y adoración. Como dijese el salmista en el Salmo 150: “Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza”.

ORACIÓN:
Bendito Dios, me uno al espíritu del salmista para alabarte de todo corazón por lo que tú eres y por lo que estás haciendo en mi vida. Gracias Señor. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla