jueves, 6 de marzo de 2014

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?



¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?

Porque la “semana santa” es un ritual y tradición de la Iglesia Católica. Según la religión católica es el periodo sagrado que abarca desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección (En este período, se vive intensamente el “cristianismo” Católico, ya que en estas fechas ellos conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo).

Dios no quiere una Semana Santa, las sagradas Escrituras nos enseñan a vivir una vida santa todas las semanas del año:

Lucas 1:74-75
“Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días”.

1 Pedro 1:15-16
“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: “Sed santos, porque yo soy santo”.

2 Pedro 3:11-12
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”

Estas palabras son del apóstol Pablo a los Gálatas: “Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíamos a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que muchos se vuelven de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales varios de ustedes se quieren volver a esclavizar? Guardas los días, los meses, los tiempos y los años. Temo por vosotros, que haya trabajado en vano” (Gálatas 4:8-11).

Nosotros los cristianos no festejamos ni Cuaresma ni Semana Santa, ya que esto es una tradición creada por las religiones. La Biblia no establece estos festejos, es parte de las costumbres y concepciones religiosas de los pueblos. Creemos que el sacrificio de Cristo nos trae gozo, redención y bendición a nuestra tierra, y sostenemos que la expiación de Jesús, por medio de su sacrificio en la Cruz del Calvario, entró la salvación para el ser humano; Jesús tenía un propósito muy claro en la Tierra, él conocía su misión en la Tierra. Para él no era ninguna tragedia mucho menos dolor alguno, sino por el contrario sabía que su sacrificio representa la salvación para la humanidad.

La mal llamada “Semana Santa”, merece cualquier calificativo menos el de semana santa, porque es la semana donde hay más accidentes, más tragedias. La gente aprovecha esta temporada para ir a la playa a beber y lo que menos hace es ir a la iglesia. Indudablemente Dios hizo los días, y todos los días son santos, y a Dios no se le busca por temporadas, si no todos los días y bíblicamente no hay nada establecido con esta semana.

Tengamos en cuenta las palabras de Jesucristo cuando dijo: “Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3). Vale la pena destacar que unas de las primeras y últimas palabras dichas públicamente por Cristo mientras estuvo en la tierra fueron acerca del arrepentimiento (Mateo 4:17; Lucas 24:47). Siendo que “el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4), sabemos que un pecado en el alma significa muerte eterna. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados...” (Hechos 3:19).

Cristo murió y resucitó a fin de “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:47). Una vez que nos arrepentimos de nuestros pecados entonces Dios estará dispuesto a borrarlos (1 Juan 1:9).

La santidad es y debe ser resultado de la obediencia inicial a la salvación y no producto de practicar ritualismos como es el de darse fuete en el cuerpo y tratar de obtener la santidad por medio de promesas que solo conducen a la perdición del alma, etc.

La santidad se obtiene por gracia a través de la fe en Jesucristo, y no por las obras (Tito 3:5), pero la fe sin obras está muerta (Santiago 2:24-26). Definitivamente ningún ser humano podrá "ganar" su salvación por tratar de "vivir" el evangelio, sin OBEDECER primero la salvación que está ordenada para todos los hombres, debajo del cielo:

1 Pedro 1:15-19
"Siendo como aquel que os llamó es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosa corruptible como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación".

La santidad que vive el creyente se debe reflejar interior y exteriormente, pues todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe ser guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:23).

La verdadera doctrina, así como la santidad, caracterizan al verdadero pueblo de Dios:

1 Timoteo 4:16
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

La santidad del creyente está unida al acontecimiento maravilloso de la promesa del Señor Jesús, de que un día vendrá por su iglesia.

Hebreos 12:14
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual, nadie verá al Señor..."

LA VERDADERA SANTIDAD… NO ES SOLO UNA SEMANA, ¡ES TODOS LOS DÍAS!


"Gracia y Paz"

Josué 24:15



Al igual que a Josué, el Señor nos capacita para tener un carácter firme y valiente, que nos permita aprender el significado de la santidad, consagración, adoración, fidelidad, rectitud, perseverancia y confianza en el Todopoderoso.

Estas cualidades se requieren no sólo para el liderazgo en el Hogar sino también en la privilegiada misión que tenemos de llevar el Evangelio a quienes aún viven en las tinieblas.

Pero también deberían de ser las características de todo aquel que se considere hijo de Dios, porque somos “más que vencedores” en la victoria de Cristo. El reino de los cielos es de los valientes, los cobardes se quedarán fuera. “Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 21:8).


“Gracia y Paz”

¿AÚN TIENES UN CORAZÓN DE PIEDRA?



¿Aún tienes un corazón de piedra?

Ezequiel 11:17-20
“Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”.

Hace muchos años existía un dicho popular que aconsejaba a aquellos que se afanaban demasiado a tomar las cosas con calma, pues podría afectarles el corazón, y lo peor era que no tenía cura. Decía más o menos así: “Cálmate que el corazón no se opera”. Al transcurrir los años, los adelantos de la ciencia y la tecnología han sido cada vez mayores, y aquel dicho ha ido perdiendo validez. Por primera vez en 1967 un corazón humano fue transplantado en el cuerpo de otro ser humano por un cirujano sudafricano llamado Christiaan Barnard. En aquella ocasión, el corazón de una mujer de 25 años que había muerto en un accidente fue removido y colocado en el pecho de un hombre de 55 años cuyo corazón estaba tan enfermo que estaba a punto de morir. Este hombre sobrevivió sólo 18 días, pero su operación marcó el inicio de una nueva era en la cirugía. Casi 50 años después, miles de personas que estuvieron a punto de morir están viviendo vidas completamente normales, después que un corazón les fue transplantado.

Uno de ellos, un hombre de Rhode Island, Estados Unidos, recibió un transplante de corazón en 1996 después de muchos años sufriendo de una enfermedad que fue degenerando su corazón al punto que llegó un momento en que apenas podía respirar. Tiempo después de la exitosa operación este hombre dijo: “Me maravillo de como mi nuevo corazón ha transformado mi vida. Habiendo estado enfermo por tanto tiempo, la enfermedad se convirtió en lo normal para mí. Ya no sabía realmente lo que era sentirme bien. Y de repente recibo este corazón nuevo y la sangre empieza a correr normalmente por mis venas a través de todo mi cuerpo. ¡Es como si hubiera resucitado!”

Varios siglos antes del nacimiento de Jesucristo, Dios se dirigió al pueblo de Israel a través del profeta Ezequiel y les habló de los planes que él tenía para ellos. Dice el pasaje de hoy que el Señor prometió a su pueblo que les daría un nuevo corazón. “Quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne --les dijo -- y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan”. ¡Total regeneración! De un pueblo idólatra y lleno de abominaciones, que vivían esparcidos por todo el mundo a una nación floreciente y obediente de los decretos y ordenanzas del Señor. Es como si hubieran resucitado. De la muerte espiritual, separados de Dios a una nueva vida llena de paz y gozo. Este tipo de transplante de corazón sólo puede ser llevado a cabo por el Dios todopoderoso en aquellos que han llegado a entender que están muriendo en sus delitos y pecados y necesitan urgentemente la intervención de Aquel que murió con el fin de dar vida en abundancia a todo el que en él cree.

El rey David cayó en el pecado de adulterio con Betsabé, y más tarde concibió el plan para asesinar al esposo de ésta. Cuando el profeta Natán lo confrontó de parte de Dios, David tomó conciencia del pecado cometido, y una gran congoja invadió su corazón. Entonces, quebrantado y arrepentido, suplicó al Señor: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmo 51:10-12). Ante un arrepentimiento tan sincero, Dios lo perdonó y desde ese momento David vivió de acuerdo al concepto de que él era un varón conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:14).

Al igual que Dios hizo con David, puede hacer contigo si deseas que él cambie tu corazón y restaure tu salud espiritual. Sólo tienes que arrepentirte de tus pecados y confesarlos delante del Señor. Él, en su infinita misericordia, te contestará dándote un corazón lleno de la paz y el gozo de su Santo Espíritu.

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, hoy me postro nuevamente a tus pies con mi espíritu quebrantado y mi corazón necesitado de restauración. Por favor, te pido me perdones y me laves de toda mi maldad. Crea en mi un corazón limpio y renueva un Espíritu recto dentro de mi. Concédeme sabiduría y discernimiento para hacer todo conforme a tu Palabra. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 5 de marzo de 2014

¿TU MATRIMONIO ES SALUDABLE?



Un matrimonio saludable no es un matrimonio perfecto, es uno que sabe manejar los conflictos. Todos los matrimonios del mundo tienen conflictos. Eso es totalmente normal. Algunos tienen más conflictos que otros y algunos tienen conflictos más fuertes que otros, pero todos tenemos conflictos.

Un matrimonio acabado no es uno que tenga conflictos, un matrimonio acabado es uno que se rinde. La diferencia entre los matrimonios saludables y los que terminan en un divorcio, es que los matrimonios saludables tienen las herramientas para manejar los conflictos con éxito, aunque algunas veces no sea tan fácil.

El sentimiento del amor muchas veces no es suficiente para sostener un matrimonio si no saben manejar los conflictos.

¡Muchas parejas han terminado su matrimonio amándose!

José y Ana era una pareja que tenía todo para ser feliz, se amaban mucho, eran miembros de una Iglesia saludable, conocían del Señor y su palabra, tenían muy buena estabilidad financiera, tenían buenas amistades y una familia que les amaba mucho. Sin embargo, no sabían manejar sus conflictos y frecuentemente terminaban lastimándose mutuamente y desgastándose en su relación.

Varias veces hablaron de divorcio como la única salida.

El caso de José y Ana es lamentablemente muy común hoy en día, con condiciones más o menos parecidas. Cuando los matrimonios no logran resolver los conflictos satisfactoriamente, la relación se va deteriorando y experimentan una sensación de cansancio emocional que les puede inducir a tomar muy malas decisiones.

Josue 1:8-9:
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas”.

La solución a todos los conflictos personales está en la palabra de Dios, pero la verdad real demostrada es que aun conociendo la palabra, muchas personas no logran identificar la revelación del mensaje divino de quien nos diseñó y nos creó para resolver los conflictos; o no tienen la convicción suficiente para obedecer el mandamiento del Señor.

Hebreos 12:15
“Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine…”.

Frecuentemente hay raíces de amargura que hasta desconocemos conscientemente y nos limitan en nuestra vida cristiana o nos perturban y nos impiden alcanzar la gracia de Dios y la revelación de su palabra. Entonces necesitamos ser guiados por siervos de Dios que tienen el conocimiento y la experiencia y lo han demostrado con su propio ejemplo, en su propio hogar. Existen consejeros cristianos que tienen la capacidad para ayudarnos a lidiar con raíces de amargura, votos internos, sanidad interior y conceptos erróneos en nuestro sistema de creencias.

No esperes más… si tu matrimonio está pasando dificultades y sientes que hay conflictos difíciles de resolver, no esperes más. Busca ayuda de inmediato con un Consejero de matrimonios, calificado (de preferencia Cristiano), y dispónganse a obedecer las instrucciones que reciban. Además necesitan concientizar en obedecer las instrucciones bíblicas sin condiciones ni excusas.

Muchos matrimonios no han tomado la decisión de buscar ayuda a tiempo y esperan hasta cuando ya está muy deteriorada la relación para buscar esa ayuda y muchas veces ya es muy tarde.

Si tu matrimonio marcha bien, procura fortalecerlo con más conocimiento y vida espiritual juntos para mantener su relación protegida de cualquier ataque o circunstancia que pueda aparecer en la vida. Tu matrimonio y tu familia es el regalo mas preciado que Dios te ha dado. Cuídalo.


“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.

Luis y Hannia Fernández

¿QUÉ ES EL MIÉRCOLES DE CENIZA?



¿QUÉ ES EL MIÉRCOLES DE CENIZA?

El “Miércoles de Ceniza” es el día que comienza la Cuaresma. Esto ocurre cuarenta días antes del Viernes Santo. El nombre oficial del Miércoles de Ceniza es el "Día de Cenizas." La razón por la que se conoce como Miércoles de Ceniza es que es de cuarenta y seis días antes del Domingo de Pascua, por lo que siempre cae en el día miércoles. La Biblia no menciona el Miércoles de Ceniza, ni tampoco la Cuaresma.

Desde el Miércoles de Cenizas hasta el Domingo de Resurrección, muchos solemnemente se marcan la frente con ceniza, “ayunando” (o absteniéndose de ciertas comidas o placeres físicos) por 40 días. Ellos hacen esto para imitar los 40 días de ayuno en el desierto por Jesucristo (Mateo 4:1-2). Algunos dejan de fumar. Otros dejan de masticar chicle. También otros dejan de comer demasiado o dejan de decir malas palabras. Las personas hacen promesas de dejar de hacer cualquier cosa, con tal de que eso los prepare para observar el Domingo de Resurrección.

Las personas que observan la Cuaresma pudiera ser que son muy religiosos, dedicados y sinceros —pero están sinceramente equivocados.

Según la tradición católica, el período de la Cuaresma está destinado a ser un tiempo de renuncia de todo tipo de actividades y hábitos pecaminosos. El Miércoles de Ceniza es el comienzo de este período de arrepentimiento. La Biblia contiene relatos de personas que utilizan el polvo y la ceniza como símbolos de arrepentimiento y/o duelo (Ester 4:1; Job 2:8; Daniel 9:3; Mateo 11:21). La tradición del símbolo de la cruz con ceniza, para quienes la practican, es como una “identificación” con Jesucristo, creyendo que así Dios perdonará sus pecados.

¿Debe el cristiano observar el Miércoles de Ceniza? El “Miércoles de Ceniza”, junto con la Cuaresma, la observan los católicos, la mayoría de denominaciones ortodoxas, y muy pocas denominaciones protestantes. La Biblia en ninguna parte manda esta práctica.

La Cuaresma nunca fue observada por Cristo o sus apóstoles. Él les dejo una orden precisa: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” (Mateo 28:19-20). Jesús nunca les ordenó observar “El Miércoles de ceniza”, la Cuaresma o el Domingo de Resurrección. Sin embargo, Él les ordenó a que observaran la Pascua y los Días de Panes sin Levadura. En realidad, en Su última Pascua en la tierra, Cristo dio instrucciones en detalle de como observar el servicio de la Pascua. Él también instituyó nuevos símbolos de la Pascua (Juan 13:1-17).

Es bueno y agradable a Dios arrepentirse de actividades pecaminosas, pero esto es algo que los cristianos DEBEMOS HACER TODOS LOS DÍAS, y no sólo durante la Cuaresma. Es buena cosa quererse “identificar” como cristiano, pero esto se deriva de nuestra obediencia a Dios y del testimonio de nuestras vidas como seguidores de Jesucristo.

No es bíblico creer que Dios automáticamente nos perdonará nuestros pecados y nos bendecirá sólo porque nos ponemos una cruz de ceniza en la frente. Dios está interesado en nuestros corazones y no en nuestra observación de rituales.

“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.

Preguntas y Respuestas

ORACIÓN




Padre, gracias porque eres fiel y puedo confiar en tus promesas. Perdóname porque en muchas ocasiones me dejo abatir por mis problemas y el desanimo. Te pido que derrames sobre mi vida, fe sobrenatural para poder mantener firme mi esperanza en ti y por medio de ella obtener la victoria. Por Cristo Jesús, Amén.

¿TIENES GENEROSIDAD EN TU CORAZÓN?



2 Corintios 8:1-7
“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios; de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia. Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia”.

Uno de los objetivos que estaba más cerca del corazón del apóstol Pablo al escribir esta carta a los corintios, era la ofrenda que estaba organizando para la iglesia en Jerusalén. Esta era la madre de las demás iglesias, pero era pobre, y el deseo de Pablo era que las iglesias gentiles recordaran y ayudaran a aquella que era su madre en la fe. De modo que en este pasaje Pablo les insta a ser generosos.

La generosidad es la virtud que nos hace pensar y actuar a favor de los demás, poniendo el bienestar de ellos por encima de los intereses personales, aunque requiera sacrificio. El ser humano, por naturaleza busca su propio beneficio, y por regla general no existe en él la tendencia a ser generoso. Pero cuando Jesucristo viene a nuestras vidas, el Espíritu Santo comienza a obrar en nosotros y a medida que nos entregamos más al Señor, va surgiendo de nuestros corazones el deseo de darnos a los demás en una genuina actitud de generosidad.

En su carta, Pablo menciona las iglesias de Macedonia, las cuales aunque eran pobres y estaban pasando por problemas, habían dado todo lo que tenían, mucho más de lo que cualquiera hubiera esperado. Los macedonios, dice Pablo, “a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios”. Esta es la base de la generosidad, el amor a Dios. Cuando nos damos nosotros mismos al Señor, de nuestro corazón nace ser generosos con los demás.

El sacrificio de Jesús no comenzó en la cruz. Ni siquiera comenzó con su nacimiento. Empezó en el cielo, cuando dejó de lado su gloria para venir a la Tierra. En su carta a los filipenses, Pablo escribió: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8). Ciertamente no es posible entender la inmensa generosidad de Jesús al despojarse de su divinidad y venir a este mundo a entregarse a una muerte tan horrible como la crucifixión. Pero debemos recordarlo y tratar de aplicar su ejemplo en nuestro diario vivir.

¿Y cuánto dinero tiene que dar una persona para que se le considere generosa? Esto es muy relativo. En Marcos 12:41-44, la Biblia nos cuenta que “estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento”. Considerando el valor monetario aquella pobre viuda dio muy poco, pero demostró mucha más generosidad que los ricos al dar de corazón “todo lo que tenía”.

El Señor siempre está atento a la manera en que nosotros mostramos nuestro amor a los demás. Aprendamos de su ejemplo al entregar su vida por la humanidad. Veamos el ejemplo de los macedonios, así como el de la pobre viuda. Reflexiona en esta enseñanza y aplícala a tu vida ante la necesidad de aquellos que te rodean o al momento de ofrendar.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego quites de mi corazón todo vestigio de egoísmo que me impida entregarme a ti de todo corazón y pueda mostrar generosidad con los que me rodean. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

martes, 4 de marzo de 2014

¿EN QUIÉN ESTA BASADA TU ESPERANZA?



Job 11:13-18
“Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Entonces confiarás, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”.

Una historia sucedida hace más de sesenta años en la Alemania dominada por Hitler y su imperio de opresión, nos ilustra la manera en que la esperanza influye en la vida del ser humano. Viktor Emil Frankl era un psicólogo judío de Viena, Austria, quien fuera internado como prisionero en un campo de concentración de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Frankl observó a sus compañeros de prisión y evaluó su comportamiento en las pésimas condiciones que los rodeaban. Todos estaban sometidos a las mismas terribles condiciones de trato, trabajo y alimentación. Sin embargo, personas de características físicas similares unos morían y otros sobrevivían. ¿Por qué? (se preguntaba Frankl). En sus investigaciones vio que muchos prisioneros enfrentaban las circunstancias con pesimismo. Estos generalmente se rendían en su lucha por la supervivencia y prácticamente se dejaban morir. También observó como otros prisioneros triunfaban sobre aquellas horribles condiciones. Rehusaban rendirse al pesimismo y se aferraban tenazmente a una actitud optimista. Éstos sobrevivieron a la tragedia del campo de concentración y pudieron desarrollar vidas significativas después de la guerra.

Frankl dedicó mucho tiempo y reflexión a la evaluación de las diferencias entre estos dos tipos de prisioneros. Encontró que la reacción no se debía a la procedencia de los prisioneros, ni a la edad, ni a su condición física, ni a la educación o anterior nivel económico. Sacó la conclusión de que la mayor diferencia entre los optimistas y los pesimistas estaba en la manera en que percibían su futuro, o sea en la esperanza que tenía o que no tenía cada uno de ellos. Aquellos que creían que sus presentes sufrimientos no cesarían sino que aumentarían en el futuro, se abandonaban y morían. Aquellos que creían que los nazis terminarían por ser derrotados y que a la larga hallarían una vida mejor fueron los que sobrevivieron. Esta esperanza en el futuro les dio ánimo y valor para perseverar y enfrentarse a los sufrimientos y calamidades del presente. Los que tenían esa esperanza sobrevivían. Los que no tenían esperanza perecían. ¡Qué importante es tener esperanza!

Ahora bien, si tener esperanza es importante, mucho más importante es “en qué” o “en quién” basamos nuestra esperanza. Dios te dice hoy que “si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos”, es decir, que si tú acudes a Dios de corazón y vives de acuerdo a sus principios, “la vida te será más clara que el mediodía” y disfrutarás de bendiciones de todo tipo. Como resultado, “confiarás, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”. Cuando depositamos nuestra confianza en las promesas que Dios nos hace, la luz de una verdadera esperanza ilumina nuestros corazones y nos llena de gozo y de paz aún en medio de las pruebas más duras.

Todo puede estar oscuro y sin salida, pero con Dios nunca está dicha la última palabra. Es por eso que debemos tener confianza en nuestro Señor, pues en Él siempre hay esperanza. Él sigue siendo el mismo que abrió las aguas del Mar Rojo para salvar a su pueblo de los ejércitos egipcios, el que cerró la boca de los leones cuando no había esperanza para Daniel, el que resucitó a Lázaro de la muerte después de cuatro días. ¡Ese es nuestro Dios! ¡Especialista en lo imposible! Pon en él tu fe y tu esperanza, porque él es fiel y no te va a fallar. Así dice Hebreos 10:23: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”.

ORACIÓN:
Padre, gracias porque eres fiel y puedo confiar en tus promesas. Perdóname porque en ocasiones me dejo abatir por mis problemas y el desanimo. Te pido que derrames sobre mi vida, y también sobre la vida de mis hermanos y hermanas, fe sobrenatural para poder mantener firme nuestra esperanza en ti y por medio de ella obtener la victoria. Por Cristo Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿ESTAS GUARDANDO TU CORAZÓN?



Proverbios 4:23
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida”

Nuestro corazón es una de nuestras posesiones más valiosas, por lo cual debemos cuidarlo, debemos guardar. Dependiendo de su estado es como nos conduciremos en la vida.

Nuestro hablar, nuestras actitudes, nuestras reacciones a las distintas situaciones que nos toca vivir, salen en gran parte de él.

Nuestro corazón puede engañarnos muchas veces y llevarnos a pensamientos y actitudes equivocadas.

“Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (Jeremías 17:9).

Y, al estar en una actitud equivocada en nuestra vida, puede conducirnos por un camino triste.

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja. De sus caminos será hastiado el necio de corazón; pero el hombre de bien estará contento del suyo” (Proverbios 14:12-14).

Por eso debemos entregar nuestros pecados, errores, cargas a Dios (engaño, mentira, orgullo, envidia, falta de perdón, vanagloria, etc.). Esta en nosotros si queremos y permitimos que Dios nos limpie de todas estas cosas; y, confesarlas a Dios para que nos ayude a cambiar.

Un corazón lleno de maldad puede ser muy dañoso y tener alguna o varias de estas características: terquedad, insensatez, depravación, extorsión y exceso, fuente de todo mal, incredulidad y codicia.

Los secretos del corazón los conoce Dios.

“No necesitaba que nadie le dijera nada acerca de la gente, pues él mismo conocía el corazón del hombre” (Juan 2:25).

“Señor todopoderoso, tú que examinas con justicia, tú que ves hasta lo más íntimo del hombre” (Jeremías 20:12).

“Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos; que doy a cada cual lo que se merece, de acuerdo con sus acciones” (Jeremías 17:10).

Nuestro corazón se renueva cuando le permitimos a Dios que tome el control de nuestro corazón, que limpie nuestra vida y la guíe,.

“Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!” (Salmo 51:10).

“En verdad, tú amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Lléname de gozo y alegría; alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado. Aleja de tu vista mis pecados y borra todas mis maldades” (Salmo 51:6-9).

“Mi corazón está dispuesto, Dios mío” (Salmo 57:7).

“Les daré entendimiento para que reconozcan que yo soy el Señor, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón” (Jeremías 24:7).

“Yo les quitaré ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu” (Ezequiel 11:19).

“Pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil. Pondré en ustedes mi espíritu” (Ezequiel 36:26).

“Me apresuro a cumplir tus mandamientos porque llenas de alegría mi corazón” (Salmo 119:32).

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!” (Deuteronomio 5:29).

“Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno” (Salmo 139:23-24).

Cuida tu corazón, ponlo en manos de Jesús, el lo transformará, lo cambiará, logrará lo imposible, lo cuidará como su especial tesoro.


“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.

Tamara Lemos

lunes, 3 de marzo de 2014

"GUARDA A MI BOCA"



Salmo 141:3
“Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios”.

Oración:
Amado Padre celestial, te ruego que pongas guarda en mis labios y una brasa ardiente en mi boca, dame sabiduría e inteligencia para cuando yo abra mi boca fluyan ríos de agua viva, palabras que edifiquen, que den vida y consuelo a quienes me escuchan. Hazme sabio para hablar. Te lo suplico en el glorioso nombre de Jesús, Amen.


“SI NO FUNCIONA, ME DIVORCIO”



Una pareja lo suficientemente comprometida no debe de embarcarse en la travesía del matrimonio si cree que aún no está lista, y si lo hace, su decisión debe de ser firme y seria, siendo conciente del acuerdo que firma y del deber que adquiere.

Muchas parejas llegan al altar con la mentalidad de “Si no funciona, me divorcio”. Lo cual significa la falta de conciencia frente al compromiso de contraer matrimonio. Cuando la pareja decide estrechar su vínculo bajo el juramento matrimonial, debe saber que se necesitará más que amor para mantenerse unida, y que el divorcio debería de ser la última opción ante las dificultades, en apariencia, insuperables.

Hay otros aspectos que debes de tener en cuenta antes de dar el gran paso de unirte a la persona que amas, y no pensar en la idea del divorcio como una opción en caso de que las cosas no te salgan como esperas:

El amor en el matrimonio se transforma. Durante los primeros años de matrimonio la pareja experimenta un amor más pasional, más atado a lo físico y a todas esas sensaciones que despierta el enamoramiento. Esto hace que la pareja crea que quizás los obstáculos o adversidades puedan ser superados solo merced al amor. Esta etapa puede ser más larga o más corta según la dinámica particular de cada matrimonio.

Con el tiempo ese amor se transforma, y da paso a un amor de suyo comprometido, que va más allá del simple hecho de gustarse físicamente y de sentir toda esa gama de emociones desbordantes que hacen pensar que sin el otro no es posible vivir. Durante esta etapa se van consolidando los sueños, y se necesita más que amor y afecto para superar las luchas diarias y los grandes problemas.

Al final, si todo ha salido bien, con el paso de los años el amor se volverá más fraterno, la amistad y la compañía serán la manifestación perfecta de un amor maduro que ha sabido mantenerse; será la suma de todos los amores por los que ha transitado la pareja.

Entender esta evolución del amor te hará comprender que para mantenerte unido a la persona que elegiste (como esposo o como esposa) necesitarás más que el enamoramiento. El amor en sí mismo es un sentimiento que puede llegar a desgastarse si le faltan otros ingredientes necesarios para salir a flote y mantenerse en la navegación.

Compromiso. A fin de alcanzar el verdadero compromiso que requiere un matrimonio estable y duradero, es vital que los integrantes de la pareja, de manera individual, hayan interiorizado el valor del compromiso, que denota la capacidad de terminar lo que se empieza, de no rendirse, de entregar resultados, de tener plena conciencia de las decisiones que se eligen en la vida, de asumir con entereza las consecuencias que conllevan los actos.

La falta de compromiso, por el contrario, se evidencia en los hombres y mujeres que, a media travesía, abandonan el barco matrimonial, sacrificando sueños, pero primordialmente el futuro de hijos que necesitan de padres unidos para crecer sanos en el plano emocional. El compromiso posibilita que la persona se replantee acerca de su concepción y posición frente al matrimonio.

Alta tolerancia a la frustración. Empresas como el matrimonio o la familia requieren personas capaces de tolerar el fracaso, y de no anclarse en la pérdida; capacitadas para aprender de las experiencias negativas y de las decepciones, haciendo de ese aprendizaje un peldaño más en el cumplimiento de sus sueños y de sus proyectos como pareja y como familia.

Espiritualidad. Las personas espirituales suelen ser más profundas, menos dadas a lo superfluo, a la belleza física, a las sensaciones excitantes. Una persona espiritual encuentra nuevas razones para mantenerse unido a su pareja, y entre más pasa el tiempo más valora el vínculo que los une.

El matrimonio es una de las experiencias más gratificantes de la existencia del ser humano. Bien llevado, comprendido su verdadero sentido, allana un camino de compañía, amistad, amor y afecto incondicional. Decidir casarse con la persona que se ama implica madurez de pensamiento y compromiso en el actuar, donde, además, el divorcio pocas veces se contempla siquiera como posibilidad.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios


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¿QUÉ ES LA BIBLIA?



La Biblia, es la palabra de Dios, es inspirada por Dios; suministra luz en la oscuridad; es confiable y segura; su enseñanza es provechosa; su influencia es poderosa; es alimento para el alma.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

Algunas de sus características para nuestra vida:

Una llama devoradora:
"He aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá" (Jeremías 5:14).

"Mi palabra es como el fuego, como un martillo que hace pedazos la roca. Yo, el Señor, lo afirmo" (Jeremías 23:29).

Un poder de SALVACIÓN:
"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16).

Un arma defensiva:
"Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la espada que les da el Espíritu Santo" (Efesios 6:17).


Escrita con un propósito.

Para autenticar la divinidad de Cristo:
"Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él" (Juan 20:31).

Para dar esperanza a los hombres:
"Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza" (Romanos 15:4).

Para dar conocimiento de vida eterna:
"Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna" (1 Juan 5:13).

En este libro hallaremos las respuestas de Dios a las preguntas y problemas mas profundos de nuestra la vida. Su mensaje le ha dado sentido a la vida de millones de personas en el mundo. La inmensa paz y alegría que les ha brindado, no puede ser hallada en otra parte.

“Gracia y Paz”

Edición: Carlos Martínez M.

Tamara Lemos

domingo, 2 de marzo de 2014

¿QUÉ OCURRE DESPUÉS DE LA MUERTE?



Es un hecho que todos moriremos algún día. La muerte es una parte tan importante de la vida como lo es el vivir. Entonces, ¿por qué tenemos tanto miedo a la muerte? La mayoría de los seres humanos tienen miedo a lo desconocido y es porque lo que sucede después de la muerte es un misterio.

¿Por qué buena razón censuró Jesús a los Saduceos y maestros de Su época?

"Entonces, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis en un error, por no saber las Escrituras ni el poder de Dios" (Mateo 22:29).

¿Entonces, si nosotros queremos saber la verdad sobre el tema de la muerte, a qué fuente de seguridad debemos dirigirnos?

"Y cuando os digan: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran y bisbisean, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:19-20).

Según la Biblia, ¿qué le ocurre a el hombre cuando muere?

"Y el polvo vuelva a la tierra de donde procede, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio" (Eclesiastés 12:7).

Esta simple declaración de las Sagradas Escrituras está completamente de acuerdo con el relato del Génesis. En la creación del hombre, ¿cuáles fueron los dos elementos que Dios unió para que el hombre fuese un ser viviente?

"Entonces Jehová Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).

Nota: Aquí se encuentran los mismos dos elementos mencionados en Eclesiastés 12:7. La "arcilla del suelo" es el cuerpo, y el "aliento de vida" es el "espíritu" que viene de Dios. ¡Dios no puso un ser viviente dentro de Adán! Adán se convirtió en un ser viviente después que Dios sopló en su nariz aliento de vida. Una lámpara no se enciende sin electricidad. La luz se enciende solamente cuando la lámpara y la electricidad se unen. Cuando la electricidad se apaga, la luz deja de existir. De acuerdo a la Biblia, cuando el aliento parte del cuerpo, el alma deja de existir. Aquí está una sencilla ecuación:

polvo + espíritu = ser viviente
polvo - espíritu = ser muerto

¿Podemos estar seguros de que las expresiones bíblicas "aliento de vida" y "espíritu" quieren decir lo mismo?

"Mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices" (Job 27:3 Nueva Biblia de Jerusalén).

Nota: Aquí está la ecuación de nuevo:

polvo + aliento (espíritu) = ser viviente
polvo - aliento (espíritu) = ser muerto


Lo que dice la Biblia sobre la condición del hombre después de la muerte

No tiene pensamientos:
"Pues expira, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus proyectos" (Salmo 146:4).

No sabe nada:
"Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido" (Eclesiastés 9:5).

No tiene emociones:
"También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol" (Eclesiastés 9:6).

No hay actividad:
"Todo lo que esté al alcance de tu mano, esmérate en hacerlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:10).

No alaba a Dios.
"No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio" (Salmos 115:17).
"Porque en la muerte no queda recuerdo de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?" (Salmo 6:5).

¿Cómo explicó Jesús "la muerte" a Sus discípulos?

"Nuestro amigo Lázaro se ha quedado dormido; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si está dormido, sanará. Pero Jesús se había referido a la muerte de Lázaro; y a ellos les pareció que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: Lázaro ha muerto" (Juan 11:11-14).

¿Cuándo pensaba Marta que su hermano Lázaro volvería a vivir?

"Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día (Juan 11:23-24).

Nota: Marta era una buena amiga y discípula de Jesús. Ella había oído atentamente a lo que Él había enseñado acerca de la muerte, y creía que los muertos serían resucitados en la Resurrección en el último día como Cristo había prometido".

¿Cuándo podemos esperar la resurrección de todos aquellos que han muerto creyendo en Jesús?

"Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, los que son de Cristo, en su venida" (1 Corintios 15:22-23).

De acuerdo a la Biblia, ¿qué voz oirán los muertos antes de ser resucitados?

"No os asombréis de esto; porque va a llegar la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28-29).

De acuerdo al apóstol Pablo, ¿cuándo serán resucitados los santos y llevados al cielo?

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:16-17).

En la resurrección, ¿cómo cambiarán nuestros cuerpos?

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transfigurará el cuerpo de nuestro estado de humillación, conformándolo al cuerpo de la gloria suya, en virtud del poder que tiene también para someter a sí mismo todas las cosas" (Filipenses 3:20-21).

Después de Su resurrección Jesús apareció ante Sus discípulos. ¿Tenía, como muchos suponen, un "cuerpo de espíritu?"

"Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y se suscitan en vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo" (Lucas 24:36-39).

Nota: Aunque el cuerpo resucitado de Jesús era de "carne y huesos," los discípulos todavía no creían en Él. "Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió a la vista de ellos" (Lucas 24:41-43).

Medita:
"Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que estoy vivo por los siglos de los siglos, [amén]. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Apocalipsis 1:18).


“Gracia y Paz”


Ben Abraham

ABECEDARIO DEL CRISTIANO



Alaba a Dios en cada circunstancia de la vida

Busca la excelencia, no la perfección

Cuenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas

Devuelve todo lo que tomes prestado

Encomienda a tu familia cada día

Fíate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia

Gózate con los que gozan y llora con los que lloran

Has nuevos amigos pero aprecia los que ya tienes

Invita a Jesús a ser tu Señor y Salvador

Jamás pierdas una oportunidad de expresar amor

Lee tu Biblia y ora cada día

Mantente alerta de las necesidades de tu prójimo

No culpes a los demás de tus infortunios

Olvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona

Promete todo lo que quieras, pero cumple todo lo que prometes

Que se te conozca como una persona en quien se puede confiar

Reconoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores

Sé la persona más amable y entusiasta que conoces

Trata a todos como quisieras que te traten

Únete al ejercito de los agradecidos

Vístete de misericordia, humildad y paciencia

Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan

Záfate de las garras seductoras de Satanás.



“Gracia y Paz”