miércoles, 16 de diciembre de 2015

¡EL REGALO MÁS PRECIADO!




Estamos en las fechas en que todo el mundo se revoluciona con la llegada de la Navidad y el Año nuevo. Hoy en día, a los niños NO se les enseña el real significado de esta tradición y con dolor vemos que se ha perdido el sentido central de esta celebración que es el “Nacimiento de Cristo”. Es lamentable como se le roba la Gloria a Dios con el sustituto que representa al viejo vestido de rojo; cuya imagen ocupa la mente de los niños con el mensaje “regalos, regalos”. ¿Cómo se sentirá el Señor al ver que esta celebración navideña se prepara en su honor, y que él no esté invitado? Pero Dios en su bondad, nos dio el regalo más preciado: a su hijo Jesucristo. Nuestra navidad es Cristo. En el nombre de Jesús, Amén.

Mateo 1:23
“He aquí un virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros”.

¡Gracia y Paz!


LUZ ADMIRABLE


OBEDIENCIA A DIOS


domingo, 29 de noviembre de 2015

PROTESTANTES



Por: Pablo Lazare

La Biblia narra un episodio donde se produce una discusión entre seguidores del Apóstol Pablo, los seguidores más fieles y acérrimos y los de Apolos y Cefas (ver 1 Corintios 1:11-13). Pablo les aclara que somos SEGUIDORES DE CRISTO y de nadie más, y esto incluye a Calvino, Lutero o los maestros de la palabra más modernos como John Mac Arthur.

Somos cristianos, los motes (sobrenombres) de "protestantes" "evangélicos" "bautistas" o lo que sea, los pone la gente para diferenciarse principalmente de las corrientes mayoritarias como el catolicismo. Y a estos últimos les aclaro, que nadie dice "háganse protestantes", más bien se les dice "HÁGANSE CRISTIANOS", porque en esa secta nefasta siguen a cualquiera ídolo, menos a Cristo (y eso incluye a santos, ángeles y virgencitas de todos los colores y para todos los gustos).

Dejen las estatuas de yeso, las estampitas y toda su idolatría y conviértanse al ÚNICO Y VERDADERO SALVADOR: JESÚS, quien nos da vida y vida en abundancia.

Si seguimos los pasos de Cristo, dejando atrás viejas tradiciones de hombres, nos espera la vida eterna. Él lo prometió. Amen.


“Gracia y Paz”

JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR SU GRACIA



Romanos 3:24
“Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús”.

El deseo de justificarnos a nosotros mismos es uno de los instintos más fuertes de nuestra naturaleza caída. “Es que… no lo sabía”, o, “alguien me dijo que lo hiciera”. Somos muy hábiles en hacer excusas y pretextos. Pero a Dios no se le puede burlar, Él sabe la verdad, y no acepta ninguno de nuestros pretextos. Nos hemos rebelado contra Él y su gobierno, hemos desobedecido sus mandamientos, y somos culpables y nos quedamos sin defensa delante Él. Pero aun siendo culpables y sin merecer nada, si acudimos a Él, confesando nuestros pecados, y poniendo nuestra fe en Jesucristo como nuestro Redentor y Salvador, la escritura de hoy nos dice que somos “JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR SU GRACIA, por la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24); pero toda esta gracia es nuestra si acudimos al llamado que Dios nos hace y ponemos nuestra vida a los pies de Cristo.

¿Que será del DESTINO de aquellos que desprecian y rechazan la oferta del perdón que Dios nos ofrece por medio de su Hijo amado? ¿Cuál será su DESTINO que va continuar sin fin por toda la ETERNIDAD?


“Gracia y Paz”

miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿CONOCES EL PODER DE TUS PALABRAS?


Jesús dijo: “Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca. Las palabras que ustedes dicen provienen del corazón; eso es lo que los contamina” (Mateo 15).

También dijo: “El día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho. Las palabras que digas te absolverán o te condenarán” (Mateo 12).

De acuerdo a lo que leemos en el capítulo 1 de Juan, el Poder de la Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos. Y el oficial romano, le dijo a Jesús: “No soy digno de que entres en mi casa. Tan solo pronuncia la palabra desde donde estás y mi siervo se sanará” (Mateo 8).

La palabra: Enseña, Ilumina, Tranquiliza, Guía, Crea, Alivia, Ordena, Fortalece, Perdona, Sana y Da Vida. ¿Qué Palabra produce esos resultados? La Palabra de Dios, sobre cualquier otra palabra. Pero también las palabras que decimos. Toda palabra hablada tiene poder. Busca la vida en la palabra de Dios y cuida lo que dices.


¡Gracia y Paz!

martes, 24 de noviembre de 2015

¿CREES QUE TUS PECADOS NO TENDRÁN CONSECUENCIAS?




Jeremías 16:17
Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.

La Biblia dice, “El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?” (Salmos 94:9).

¿Cómo puede ser posible que cuando una persona hace el mal, que peca contra Dios, sienta en su corazón que va tener PROVECHO, BENEFICIO, o GANANCIA, de su pecado? Es parte de la LOCURA del pecado, creer que uno saldrá ileso, impune, o que el pecado vale la pena del castigo. Es una aberración, pero así piensa el pecador.

Si antes de pecar nos detuviéramos a pensar que Dios nos mira cuando hacemos mal, deberíamos de temblar. ¿Por qué? Porque Dios aborrece el pecado. Dios ama lo bueno, lo sincero, lo bondadoso y lo justo, y nos dice claramente que no dejará que el pecado salga sin castigo.

Si tú estas pecando, ¡Deja de hacerlo ya! Arrepiéntete y busca a Cristo, Él pagó en la Cruz, sufriendo el castigo que tú merecías. Obtén la vida eterna por Él.

Hebreos 3:12
Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo.

Recuerda: ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31).



“Gracia y Paz”

¿POR QUÉ DEBEMOS ORAR LOS CRISTIANOS?


Lucas 21:36

“Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

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“TODO AQUEL QUE PERMANECE EN ÉL, NO PECA”



“Todo aquel que permanece en Él, no peca”. El hijo de Dios, el verdadero Seguidor de Cristo, no practica el pecado, sino todo lo contrario, lo rechaza y lo rehúye. El pecador, el que NO es hijo de Dios, vive con toda naturalidad en el pecado, todo el tiempo, pero el hijo de Dios, el que ha nacido de nuevo, ha recibido una nueva naturaleza, y ya no puede, ni desea vivir una vida pecaminosa.

En la parábola del Hijo prodigo, hay una descripción muy clara, porque ahí nos dice que sólo los cerdos viven felices en las pocilgas, pero los hijos, como aquel hijo pródigo, abandonan esas circunstancias incompatibles con su nueva naturaleza, y regresan al hogar, junto al Padre Celestial. Los hijos de Dios pueden entrar en una pocilga, pero no desean permanecer en esa situación, porque se sentirán miserables, sucios, despreciables, porque como hijos de Dios conocieron la luz y la bondad del Padre.

Si todavía encontramos felicidad en el pecado, entonces aun no somos hijos de Dios, porque los hijos de Dios tienen la naturaleza del Padre.

Algunos creyentes que han tenido un problema derivado del pecado, se sienten miserables, desgraciados, y no tienen gozo, ni paz. Todo esto es comprensible. No hay ninguna duda de que un hijo de Dios pueda sentirse tentado y que caiga en una situación de pecado, pero, también debemos de tener la seguridad de que Dios puede librarnos de ese pecado, que Dios tiene poder y deseos de perdonarnos, si con arrepentimiento confesamos nuestro pecado y se lo pedimos con humildad, y de todo corazón. Nosotros podemos pedirle a Dios que restaure la paz y gozo que hemos perdido por habernos alejado de Él.

Si tu, amado hermano y hermana te encuentras en esta situación, entrégale a Dios el control de tu vida, y si tu eres un hijo o hija de Dios, entonces, nunca estarás satisfecho(a) y feliz cuando te encuentre alejado(a) de Dios.

Dios puede librarnos de caer en pecado. Él puede y desea librarnos, porque somos sus hijos amados, y eso es lo que nos está enseñando la Palabra de Dios aquí. Sólo tenemos que confesarle a Dios nuestra impotencia y derrota en la lucha contra el pecado que nos separa de la santidad de Dios, y Él se manifestará con Su poder en nuestra vida. ¡Amen!


¡Gracia y Paz!

Juan 4:14