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martes, 27 de junio de 2017

LA ORACIÓN DE LOS CINCO DEDOS



LA ORACIÓN DE LOS CINCO DEDOS

La oración es una conversación con Dios, no una receta. Sin embargo, a veces, quizá tengamos que usar un «método» para vigorizar nuestro tiempo de oración. Podemos orar los Salmos o cualquier otro pasaje de la Escritura (como el Padrenuestro), o usar un método de pasos sencillos, como el de adoración, confesión, acción de gracias y súplica. Hace poco, descubrí esta «Oración de los cinco dedos» para usar como guía al orar por otros:

• Cuando entrecruzas las manos, el pulgar está más cerca de ti. Entonces, comienza orando por los que están más cerca: tus seres queridos (Filipenses 1:3-5).

• El índice es el que señala. Ora por los que enseñan: los maestros bíblicos y los predicadores, y aquellos que enseñan a los niños (1 Tesalonicenses 5:25).

• El próximo dedo es el mayor. Nos recuerda orar por aquellos que tienen autoridad: los líderes nacionales y locales, y tu supervisor en el trabajo (1 Timoteo 2:1-2).

• El cuarto dedo suele ser el más débil. Ora por los que están sufriendo o pasando dificultades (Santiago 5:13-16).

• Después, está el meñique. Te recuerda tu pequeñez en relación con la grandeza de Dios. Pídele al Señor que supla tus necesidades (Filipenses 4:6, 19).

No importa qué método uses, habla con tu Padre. Él quiere oír lo que hay en tu corazón.



¡Gracia y Paz!


Anne Cetas

domingo, 12 de febrero de 2017

Juan 14:13 Orar en el Nombre de Jesús


Juan 14:13
"Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

Dios es un Padre muy bueno  que nos ama profundamente y por eso mandó a su hijo Amado, Jesucristo  nuestro Señor, para que viniera  a este mundo a  enseñarnos como relacionarnos y como orar a Él. Uno de los propósitos principales del Señor Jesucristo cuando vino a este mundo fue el de enseñarnos a orar de una manera correcta. A orar con fe. JESUS  vino  a enseñarnos que Dios es un Padre Bueno, lleno de  amor y compasión, que desea bendecirnos y darnos paz y  bienestar. Él es un Dios grande y poderoso que desea  hacer milagros a favor de sus hijos. La Santa Biblia está llena de miles de testimonios de los milagros de Dios, que vinieron cuando las personas oraron a Dios con Fe. La Biblia dice que la oración eficaz (bien hecha) de un justo (un hombre bueno y sincero) puede mucho. Puede hacer que Dios responda con un gran milagro en favor de quien ora con fe.

Orar es simplemente hablar con Dios, es pedirle a Dios su ayuda y su bendición en cualquier necesidad.

El señor Jesús comenzaba y terminaba el día orando, y en el transcurso del día hacia muchos milagros. La clave es aprender a orar con Fe.

El señor  Jesús dijo: “Todo lo  que ustedes  pidan al padre en mi nombre lo recibirán” Esta  es  una promesa  maravillosa. Esto es algo grande.  Hay un gran poder cuando le pedimos a Dios con Fe. Cuando decidimos poner nuestra confianza en Dios.

Todos los Evangelios están llenos de hermosas enseñanzas del señor Jesucristo sobre COMO ORAR con fe. Cómo pedir algo correctamente. Jesús enseñó  que  siempre, uno se debe  dirigir al Padre Celestial, (NO a los ángeles, NO a los arcángeles, NO a otro ser, solo a nuestro Padre Celestial) Jesús jamás hizo una oración  o petición a otro ser o a un ángel. Él siempre le pidió al Padre Celestial. Él se dirigía directamente al Padre Celestial  y  el Señor quiere que nosotros hagamos igual. Si queremos ser bendecidos y recibir grandes milagros.

Mucha gente  le pide a los espíritus y a los ídolos, al sol, a la tierra, a la montaña, a las estrellas, incluso hay quienes invocan y le piden a los demonios, a los muertos, etc... por eso no reciben nada, por eso quedan tan frustrados. El Señor Jesús nuestro Salvador enseñó claramente a sus discípulos a que adoren y se dirijan al Padre Celestial. Es por eso que las oraciones que el Señor Jesús hacía eran contestadas con grandes milagros y sanidades. Si queremos recibir un milagro de Dios como respuesta a nuestras oraciones debemos imitar al Señor Jesús  y debemos  orar como el enseñó en los santos Evangelios, y vivir una vida ordenada como Él la vivió. Una vida sin vicios ni maldad. Sin hipocresía, sin egoísmo, sin orgullo. Una vida de integridad, sinceridad y honestidad.

¡Gracia y Paz!


José Carlos Paz

jueves, 2 de febrero de 2017

Lucas 18:1-8


Parábola de la viuda y el juez injusto

Lucas 18:1-8
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”



¡Gracia y Paz!

jueves, 7 de julio de 2016

¿SABES CÓMO ES LA ORACIÓN DE SANIDAD?



Santiago 5:14-16
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.

En esta escritura, Dios nos presenta el tema de la oración por los enfermos y nos revela criterios prácticos de cómo debemos de actuar cada vez que experimentemos la enfermedad. Veamos estos principios:


ORAR A DIOS. Cuando estemos enfermos hay que orar a Dios para pedir que nos sane. Los cristianos tenemos la expectativa de ser sanados; nosotros reconocemos que Dios es sanador (Éxodo 15:26), por eso recurrimos a Él en oración con la esperanza de ser curados. La sanidad es algo que esperamos, sin embargo eso no significa que necesariamente siempre recibiremos esa gracia. Sanar no siempre es la voluntad de Dios, por ejemplo Pablo, Trófimo y Timoteo no fueron sanados (2 Corintios 12:7-10; 2 Timoteo 4:20; 1 Timoteo 5:23). La sanidad no es algo que podemos exigir; en Filipenses 2:27 la sanidad es presentada como una misericordia, no como algo que tenemos siempre derecho a esperar. Oremos suplicando la gracia de ser curados, pero también estemos dispuestos a aceptar la voluntad de Dios, cualquiera que sea.


PEDIR ORACIÓN DE INTERCESIÓN. Pedimos a otros hermanos que oren por nuestra sanidad. Los cristianos vivimos en comunidad y buscamos apoyo cuando lo necesitamos, y creemos que Dios va a bendecirnos a través de ellos. Jesús nos dice que la oración comunitaria tiene poder, la acción de Dios se multiplica en la intercesión unos por otros (Mateo 18:19-20).


El Apóstol Santiago nos dice también que hay que pedir a los ancianos de la iglesia que oren por nosotros. Los ancianos de la iglesia (presbíteros en griego) son los hermanos mayores, los guías espirituales, los ministros de la iglesia. Ellos guían y representan la comunidad, son instrumentos poderosos en la mano de Dios. Que importante es ver también a los ministros de la iglesia como medios que Dios puede usar para bendecirnos. 


DEBEMOS TENER PERFECTAMENTE CLARO QUE EL QUE SANA ES DIOS. La oración de sanidad se debe de hacer en el nombre de Jesús. Esto se hace así para que quede claro que el que sana es Jesús, no el que ora o impone las manos, tampoco es producido por el aceite o la imposición de manos, sino por Jesús, únicamente por Jesús, nuestro Redentor y Salvador.


Muchos confían más en la persona que ora por la sanidad que en Jesús, el autor de la sanidad. Debemos ser muy cuidadosos con esto, pues generalmente se produce un equivocado protagonismo de estas personas, quienes por lo regular alimentan el orgullo y el error en ellos, y, consecuentemente, terminan convirtiéndose en manipuladores, estafadores o sectarios. En toda sanidad la gloria debe ser siempre para Dios, los instrumentos humanos debemos de pasar siempre desapercibidos, manteniendo un perfil bajo y buscando incluso el anonimato. 

Hago hincapié en el error de atribuir la sanidad a los signos usados, ya sea el aceite o las manos, como si estos elementos contuvieran algún tipo de “magia” o poder divino. Esto no es así, el poder sanador viene siempre de Dios (si es su voluntad), el signo solo representa ese poder. Hay grupos religiosos y sectas orientales que atribuyen a las manos cierta capacidad de transmitir energía sanadora, pero no es así. Como nosotros entendemos la imposición de las manos… significa sólo un signo de sanidad, y el poder sanador no fluye a través de ellas sino por una intervención directa de Dios sobre el cuerpo enfermo de la persona. No son las manos las que nos sanan, ni el aceite, sino solo Dios.

LA ORACIÓN DE SANIDAD NO ANULA EL USO DE LA MEDICINA. Como ya se mencionó, el aceite es el signo de la presencia del Espíritu y de su acción sanadora en nosotros, es así como se establece en las sagradas Escrituras; es por esa razón que se sigue usando hasta hoy en día como un signo de sanidad. De igual manera, según la Biblia, hay otra forma de entender el uso del aceite, ya que se usaba también en aquellos tiempos como medicina (Isaías 1:6; Jeremías 8:22; Lucas 10:34), servía para refrescar la piel cuando alguien se exponía permanentemente al sol del desierto o para limpiar las heridas. Por el uso medicinal que se le daba al aceite, debemos de entender aquí que la oración por los enfermos puede y debe de ir acompañada de la medicina y del tratamiento médico, pues lo uno no sustituye a lo otro.


El uso de la medicina y de los médicos son recomendados en la Biblia, por ejemplo: Pablo pidió a Timoteo que tome vino para curarse (1 Timoteo 5:23) -en esa época se usaba esta bebida como medicina; Jesús dijo explícitamente, en Mateo 9:23, que los enfermos necesitan de médico; Pablo se refiere a Lucas como “el médico amado” (Colosenses 4:14), lo cual evidencia que los cristianos valoraban a Lucas no solo por su fe sino por su labor de médico. Dios usa a los doctores y a la medicina como medios para sanar. Como dijo Paré, el famoso cirujano francés: “El médico limpia y venda las heridas, Dios la sana”. Tengamos cuidado de no caer en el fanatismo de creer que solo debemos de orar para ser sanados, que consultar a un médico o tomar medicamentos contradice o debilita la fe, todo lo contrario, debemos de ver a la medicina como un instrumento en la mano de Dios a favor de nuestra salud.


ORACIÓN DE SANIDAD CON FE. La primera condición para que la oración por los enfermos sea eficaz es que se haga con fe. Creer es fundamental en la oración; Jesús pedía fe a todos los que buscaban ser sanados (Mateo 8:13; 9:28-29).

¿Por qué es importante la fe? Porque permite que el individuo sea capaz de recibir la gracia de Dios, recuerda que Dios no impone su gracia, es necesario que cada uno sea capaz de recibirla, y para ello se necesita creer. La fe abre la puerta de nuestro corazón a las bendiciones de Dios, por lo tanto es necesario motivarla y fortalecerla.

La Palabra de Dios es un medio poderoso para fortalecer nuestra fe (Romanos 10:17). En la Biblia encontramos promesas que estimulan nuestra fe y de esa manera, sabiendo lo que Dios nos ha dado, con libertad y seguridad podemos pedir a Dios su bendición. Recuerda: “La ignorancia de la Palabra de Dios es el peor enemigo de la fe”. 


ORACIÓN DE SANIDAD CONFESANDO NUESTROS PECADOS. La segunda condición para recibir sanidad es la confesión de los pecados, no necesariamente porque la enfermedad se haya originado directamente por el pecado. En algunos casos las enfermedades se originan por una forma de vivir desordenada y sucia, sin embargo este no es el motivo principal por el cual se adquiere la enfermedad.

La enfermedad se produce por un deterioro natural de nuestro cuerpo, como consecuencia de nuestra debilidad y flaqueza humana, claro está, esta condición se deriva del pecado de Adán y Eva (pecado original) pero no necesariamente de nuestros pecados personales. 


¿Entonces porque debemos de confesar pecados? Porque esto nos hace aptos para recibir la gracia de Dios y nos vuelve recipientes dispuestos y preparados para que Dios actúe, según su voluntad. 


Recuerda, no es solo la sanidad del cuerpo lo que Dios quiere darnos, es la sanidad integral: cuerpo, alma y mente, por eso es vital primero limpiar nuestros corazones del mal, para que Dios nos sane en todas estas dimensiones.




“Gracia y Paz”

miércoles, 6 de julio de 2016

Mateo 21:21-23


Mateo 21:21-23
“Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

¿POR QUÉ DEBEMOS ORAR?


lunes, 14 de marzo de 2016

¿CÓMO ES TU COMUNICACIÓN CON EL SEÑOR?



Mateo 14:23a.
“Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas”

Cada que medito sobre la intensa vida de oración de Jesús, no puedo menos que sentirme avergonzado. Jesús siempre se comunicaba con su Padre, pasaba mucho tiempo solo, hablando con Él. Y esa profunda comunión entre ambos a mi me enseña lo que debo buscar por encima de todas las cosas: intimidad, comunicación, dependencia y sujeción.

En nuestra vida llena de ajetreo, tal parece que nunca tenemos tiempo para hablar con nuestro Dios. Sin embargo, Jesús lo hacía, era capaz despedir a la gente para subir a orar.

Sin duda Él siempre estaba lleno de peticiones que responder, de invitaciones a donde asistir, de milagros que realizar, de hambrientos que alimentar y de discípulos que capacitar; pero su mayor prioridad era buscar intimidad con Dios. Cosa contraria, muchos de nosotros solo buscamos esa intimidad con nuestra familia o con nuestro ser amado.

Hablar con nuestro Dios en oración y meditando en su Palabra debería ser nuestra prioridad diaria, apartándonos de los afanes rutinarios, de nuestra lista de peticiones y de nuestro correr sin avanzar, alejados del ruido y de la gente para tener momentos de comunión y paz.

Recordemos que Dios se deja encontrar por aquél que le busca de corazón.


¡Gracia y paz!

SI JESÚS NECESITABA ORAR, ¡CUÁNTO MÁS NOSOTROS!



Filipenses 4:6

“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios”.

miércoles, 27 de enero de 2016

Daniel 6:10



“Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios” (Daniel 6:10).

miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO


“Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer un tiempo para morir, un tiempo para plantar un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar un tiempo para curar, un tiempo para demoler un tiempo para edificar; un tiempo para llorar un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar un tiempo para coser, un tiempo para callar un tiempo para hablar; un tiempo para amar un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz”. (Fragmentos del libro de Eclesiastés, capítulo 3)


¡Gracia y Paz!

martes, 24 de noviembre de 2015

¿POR QUÉ DEBEMOS ORAR LOS CRISTIANOS?


Lucas 21:36

“Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

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jueves, 26 de marzo de 2015

¡CUÍDATE DE HACER ORACIONES EGOÍSTAS!




¿Qué significa orar egoístamente? La oración egoísta es la que hace quien solo quiere impresionarse así mismo, diciendo cosas que solamente él las cree para justificarse, y esta actitud lo convierte en un "Fariseo"

Cristo Jesús lo describe de la manera siguiente:

Lucas 18:10-14
"Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano". Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".

El fariseo mientras -oraba consigo mismo-, también estaba pendiente, de las palabras que decía el otro hombre, (el publicano). Indudablemente que el fariseo al salir de allí, le contó a alguien más, lo que escuchó del publicano. Por esa razón Jesucristo dice que nuestras oraciones personales deben de ser en SECRETO, sin más testigos, solamente entre nosotros y nuestro Padre Celestial.

Algo importante para preguntarnos: ¿De qué le valió al fariseo ayunar dos veces a la semana, y dar los diezmos de todo lo que ganaba?, si Jesucristo dijo bien claro que "el publicano" descendió a su casa justificado antes que el otro; "porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".


¡Gracia y Paz!


By Juan F. Roa

¡LA ORACIÓN CONSTANTE TRAE PAZ Y SOSIEGO A NUESTRAS ALMAS!



1 Tesalonicenses 5:17
"Orad sin cesar".

¿Es posible orar “sin cesar”? ¿Veinticuatro horas diarias, siete días a la semana? Si pensamos que para orar necesitamos estar en una postura de cabeza inclinada y ojos cerrados, tenemos que decir que no, que no es posible “orar sin cesar”. Pero evidentemente el apóstol Pablo no quiso decir esto cuando escribió esta carta a los tesalonicenses. Pablo les estaba enseñando que se puede vivir en un estado permanente de conciencia de la presencia de Dios. Esto es orar. Orar no es solamente pedir, es también escuchar a Dios. Orar es conectarnos espiritualmente con el Señor y mantener una comunión constante con él, de manera que cada pensamiento esté accesible a la presencia de Dios. Si cuando llega a nuestra mente un pensamiento pecaminoso, lo rechazamos inmediatamente, y pensamos, por ejemplo, en un versículo bíblico que niegue ese concepto pecaminoso, estamos orando. Y esto es posible hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar, ya sea en el trabajo, o mientras conducimos el automóvil, haciendo compras, etc.

Un célebre pianista, quien practicaba en su instrumento varias horas por día, acostumbraba decir: "Si un día descuido mi práctica de piano me doy cuenta enseguida; si lo descuido dos días seguidos, mis amigos lo notan; y si lo descuido tres días, el público es quien se da cuenta". Tal era la experiencia de ese artista. En efecto, solamente mediante un ejercicio ininterrumpido le era posible conservar la ligereza y la habilidad en sus dedos, manteniendo el nivel adquirido con paciencia y perseverancia. Este concepto se aplica también a la oración. El creyente que la descuida, aunque sea por corto tiempo, experimentará una sensible pérdida que afectará su vida espiritual. Si la descuida por un poco más de tiempo, sus amigos cristianos percibirán en su lenguaje o su conducta notas disonantes, inconsecuencias, una falta de delicadeza a las que no están acostumbrados. Finalmente, si descuida por mucho tiempo la oración diaria, su comportamiento cambiará lo suficiente como para que cada uno de los que están a su alrededor se dé cuenta de ello.

Un verdadero cristiano no puede prescindir de la oración como tampoco un músico puede descuidar impunemente el ejercicio de su arte. Una vida sin oración, interrumpe el fluir del Espíritu Santo y las bendiciones que provienen de una íntima relación con Dios. El carácter se amarga, la paciencia desaparece y no hay gozo ni paz en el alma. La oración constante, por el contrario, trae paz y sosiego a nuestras almas. Cuando venimos a Dios en oración trayendo a él nuestras cargas y preocupaciones, su paz llena nuestros corazones. El apóstol Pablo, en su carta a los Filipenses, escribió: "Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7).

En una ocasión, un joven le preguntó a su pastor cuánto tiempo debía dedicar a la oración. El pastor le contestó: “Debes orar tres veces al día, y todo el tiempo en el medio también”. Probablemente no fue este un número pensado al azar, sino basado en el ejemplo de Daniel, el cual, aun arriesgando su vida, solía orar de rodillas tres veces al día (Daniel 6:10). Realmente el pastor estaba tratando de enseñar al joven la importancia de dedicar tiempo a la oración, sin que las circunstancias que nos rodean lo impidan. Muchos cristianos citan con bastante frecuencia la falta de tiempo y el cansancio de un largo día de trabajo como obstáculos para mantener una vida de constante oración. Pero si tú te sobrepones a esto, y perseveras en la oración, el Espíritu Santo se manifestará con libertad y producirá su fruto en tu vida.

No descuides tu vida de oración. Hazte el firme propósito de dedicar cada día un tiempo para leer la Biblia y orar, y no permitas que el enemigo te sugiera excusas para dejar de orar un solo día. Si eres constante en esta práctica recibirás grandes bendiciones en todos los aspectos de tu vida.

ORACIÓN:
Bendito Dios, yo quiero vivir en constante comunión contigo disfrutando de tu presencia en mi vida. Pon en mi corazón una sed de ti que se traduzca en ansias de buscar tu rostro en oración, cada mañana, cada medio día, cada noche, día tras día, cualesquiera que sean las circunstancias que este yo viviendo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 24 de marzo de 2015

¿SABES CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?


¿SABES CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?

Mateo 6:6
"Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".

Nuestro amado Salvador Jesucristo dice que nuestra forma de orar no debe de ser como lo hacen los hipócritas, con palabras "grandilocuentes", ni como lo hacen los egoístas que oran para ellos mismos, auto alabándose; y tampoco debe de ser con repeticiones interminables ni palabrerías creyendo que de esa forma Dios nos oye.

Recuerdo que una vez un pastor me pidió que lo apoyara en la ministración de la música y para tal fin me nombró "ministro de alabanza"; uno de tantos títulos que en las organizaciones nos dan para que sintamos que somos importantes.

El problema fue que, al sustituir al director que estaba antes a cargo de la banda, este se volcó en contra mía, pues no se conformaba con ser un músico más del grupo musical; porque muchos son los que, si no tienen un rango, un cargo o una posición dentro de la congregación, no les gusta servir.

Este, ex-ministro de alabanza, no podía ocultar su envidia y resentimiento y trató de hacerme la vida de cuadritos. Una de sus estrategias fue decirle al pastor que <yo no oraba> con la banda como lo hacía él.

La verdad era que <yo nunca oraba para que ellos me vieran>; y llegó el momento que el pastor me llamó la atención diciéndome: – Hermano Juan, muchos hermanos de la congregación, (esto lo dijo para no echar de cabeza al ex-ministro de alabanza), se quejan de que usted "no es espiritual", pues NO ORA como los demás y la verdad es que yo tampoco lo he visto orar –

Yo ya sabía de dónde venía el asunto, por lo que le respondí (al pastor): – ¿Y usted y los supuestos hermanos que le han chismeado este asunto, cómo saben que yo no oro? ¿Duermen conmigo, se levantan conmigo, desayunan conmigo, almuerzan conmigo, cenan conmigo, caminan todo el tiempo conmigo? –

– Yo no necesito venir a orar aquí para que todos me vean, pues ya en "secreto” lo he hecho ante mi Padre Celestial, y esto es lo que no hacen muchos religiosos de esta congregación, que vienen a orar aquí para que la gente los vea y no para ser oídos por Dios –.

El hermano pastor me contestó: – Hermano, a usted nada le cuesta hacerlo, hágalo aunque sea para complacerlos y que cesen de decir esas cosas contra usted –. O sea que… ¿tenía que agradar primero al “respetable” público, antes que a Dios?.

Cristo dice que NO hagamos las cosas como la hacen ellos, porque nuestro Padre sabe de qué cosas tenemos necesidad, antes de que nosotros le pidamos.

Jesús quiere que cuando conversemos con nuestro Padre Celestial, hagamos lo siguiente: Él quiere que cada uno de nosotros, (cuando oremos), lo hagamos en <privado>, entrando a nuestro aposento y, cerrando la puerta, conversemos <secretamente> con nuestro Padre Celestial y él nos dará la respuesta recompensándonos en público.

¿Por qué debemos de orar en secreto? Porque allí desnudamos nuestras almas, ante la presencia de nuestro Creador. Porque allí en lo secreto podemos decirle TODO lo que no podemos, lo que no nos atrevemos o no debemos decirlo en público.

Porque así no damos lugar al diablo para que por medio de algunos hermanos chismosos se divulgue el secreto de "la pata de la cual cojeamos”. Cristo dice que tu izquierda no sepa lo que hace tu derecha.

¡Gracia y Paz!

Juan F. Roa

ORACION DE LA MAÑANA


Nuestro primer anhelo por la mañana debe ser acudir a la presencia del Señor, el Altísimo. Cuando despertamos necesitamos de su luz, de su espíritu y de su dirección, para hacer siempre lo correcto y para consagrar nuestro caminar y entregar a sus pies nuestras acciones.

Después de nuestra oración, nuestro Pan Diario debe ser la Palabra del Señor. Esas son las primeras tareas de la mañana, para obtener firmeza en nuestra fe y desarrollar nuestra comunión con nuestro Padre Celestial.

Nuestra oración debe ser: "Señor… úsame hoy para tu servicio y mora en mi, para ser ejemplo de tu humildad en toda buena obra que sea hecha en ti, en el nombre de Jesús, Amen".

Pero tengamos en cuenta que El Señor no toma en cuenta las palabras solamente, sino también las intenciones de nuestro corazón.

¡Gracia y Paz!

Pan de Vida