lunes, 14 de marzo de 2016

¿CÓMO ES TU COMUNICACIÓN CON EL SEÑOR?



Mateo 14:23a.
“Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas”

Cada que medito sobre la intensa vida de oración de Jesús, no puedo menos que sentirme avergonzado. Jesús siempre se comunicaba con su Padre, pasaba mucho tiempo solo, hablando con Él. Y esa profunda comunión entre ambos a mi me enseña lo que debo buscar por encima de todas las cosas: intimidad, comunicación, dependencia y sujeción.

En nuestra vida llena de ajetreo, tal parece que nunca tenemos tiempo para hablar con nuestro Dios. Sin embargo, Jesús lo hacía, era capaz despedir a la gente para subir a orar.

Sin duda Él siempre estaba lleno de peticiones que responder, de invitaciones a donde asistir, de milagros que realizar, de hambrientos que alimentar y de discípulos que capacitar; pero su mayor prioridad era buscar intimidad con Dios. Cosa contraria, muchos de nosotros solo buscamos esa intimidad con nuestra familia o con nuestro ser amado.

Hablar con nuestro Dios en oración y meditando en su Palabra debería ser nuestra prioridad diaria, apartándonos de los afanes rutinarios, de nuestra lista de peticiones y de nuestro correr sin avanzar, alejados del ruido y de la gente para tener momentos de comunión y paz.

Recordemos que Dios se deja encontrar por aquél que le busca de corazón.


¡Gracia y paz!

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