martes, 1 de octubre de 2013

¡HAY QUE TENER MUCHA FE PARA SER ATEO!



Salmo 14:1
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios”.

Salmo 95:3, 5-7
“El Señor es Dios grande… Suyo también el mar, pues él lo hizo… Arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios”.

La cuestión de la existencia de Dios preocupa a todo el mundo. Hombres célebres escribieron sobre este tema. Voltaire, por ejemplo, reconoció: «El Universo me molesta, y no puedo concebir que este reloj exista sin que exista su relojero». Isaac Newton escribió: «La maravillosa construcción del Universo con su incomparable armonía sólo pudo hacerse según los planes de un ser omnisciente y todopoderoso».

Estos dos personajes parten de la misma constatación, es decir, que el Universo está tan bien hecho que no puede ser fruto del azar. Pero si Newton acepta la conclusión lógica que se impone, Voltaire, por el contrario, se queda en las preguntas; y eso que intelectualmente es más difícil negar la existencia de un Creador supremo que aceptarla. Esto fue lo que quiso decir el autor cristiano Ralph Shallis en su libro en francés: «Hay que tener mucha fe para ser ateo». En realidad es una broma, pues la facilidad con la que el ateo acepta algo imposible: «Que este reloj exista y que no tenga relojero» no es tener fe. Eso demuestra una credulidad incompatible con la inteligencia. La fe del que cree en Dios descansa en hechos palpables y le pone en relación con aquel que le habla.

La Biblia emplea una palabra muy fuerte para designar al ateo; lo llama “necio”. Tal severidad debería asustarnos. Si tu no quieres ser juzgado de este modo por Dios mismo, búscalo sinceramente en la Biblia. Él se revelará a ti como un Padre lleno de amor y responderá a las necesidades de tu corazón.


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

5 GRANDES BENEFICIOS DE COMER SEMILLAS DE PAPAYA



La papaya es una fruta tropical perteneciente a la familia de las Caricáceas (carica papaya). De color amarillo cuando está madura, en su interior la pulpa es blanda y jugosa. En el centro, tiene abundantes semillas de color negro.

El primer dato que se tiene por escrito sobre la papaya aparece en la Historia Natural y General de las Indias, del historiador español Gonzalo Hernández de Oviedo y Valdés, quien alrededor del año 1535 envió una carta a su soberano, en la que describe haber visto esta fruta en el sur de México y Centroamérica. Durante la conquista, las semillas se distribuyeron rápidamente por las Antillas y Sudamérica. Posteriormente, los navegantes españoles y portugueses ya la habían distribuido en Malasia, Filipinas, Sur de China y Hawái.

Debido a su enzima papaína, esta fruta es la reina del tratamiento de la indigestión y el buen funcionamiento intestinal. También te brinda fibra, calcio, fósforo, hierro y las vitaminas A y C, tiamina, riboflavina, niacina.


Beneficios de consumir las semillas.

1.- Protegen el riñón. En caso de problemas de insuficiencia renal, algunos estudios han encontrado que pueden proteger los riñones contra afecciones posteriores. En este caso, se recomienda masticar 7 semillas de papaya, 3 veces al día.

2.- Mejoran la salud intestinal. Debido a su alto contenido de enzimas proteolíticas, las cuales pueden acabar con los parásitos y sus huevecillos, son un excelente antiparasitario intestinal. También contienen un alcaloide antihelmíntico único llamado carpaine, eficaz para exterminar las amebas. Para su consumo, se secan las semillas y se muelen: una cucharita de este polvo se pone a hervir en agua. Se le puede agregar una cucharadita de miel. Repetir 2 o 3 veces al día.

3.- Favorecen el hígado. En casos de cirrosis hepática, pueden funcionar como un tratamiento alternativo. Deben molerse 5 semillas de papaya y a la mezcla se le añade una cucharada de limón. Debe consumirse 2 veces al día, por un periodo de un mes.

4.- Cuidan el sistema digestivo. Tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Estudios demuestran que el extracto de las semillas mata la salmonella, los estafilococos y otras infecciones. Para estos casos, se recomienda masticar muy bien 7 semillas, 3 veces al día.

5.- Queman grasa. Tienen la cualidad de impedir que el organismo absorba en exceso grasas y azúcares. Otro punto favorable es que aceleran el proceso de digestión, lo que se traduce en la pérdida de algunos gramos de sobrepeso.


Para disminuir esos kilitos.

Te daré 2 remedios caseros para este fin. Es importante que seas decidido y tengas paciencia: los resultados se irán dando. Suma una dieta balanceada y un plan de actividad física, en el que, por lo menos 3 veces a la semana, te pongas en movimiento.

Opción A. Todos los días, en ayunas, toma 12 semillas como si fueran pastillas, junto con un té hecho de cáscara de toronja. Tómalo durante 15 días seguidos, descansa 15, y vuelve comenzar.

Opción B. Por la mañana, añade a un jugo de toronja de 15 a 20 semillas frescas; trágalas sin masticar, como si fueran pastillas. Además de ayudarte con la grasa, son excelentes para la digestión.

La próxima vez piénsalo dos veces antes de mandar estas semillas al bote de la basura y trata de aprovecharlas. Si las machacas, sirven para aderezar ensaladas o la vinagreta. Tienen un sabor un poco picante, parecido a la mostaza, así que solo ten cuidado con la cantidad que utilices.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“…dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).


“Gracia y Paz”
La Salud al alcance de todos
Publicado por: Carlos Martínez M.
Tomado de: Una Vida Lucida

Fuente: www.mx.mujer.yahoo.com

ORACIÓN



Señor, hay ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras y desesperantes, que mi ánimo decae y está como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta mi fe para que yo pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y pueda esperar en ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¿HAS TENIDO ALGUNA DESILUSIÓN?



Juan 11:1-6
"Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos). Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba".

Cuando María y Marta le enviaron un mensaje a Jesús para notificarle que Lázaro estaba enfermo, ellas estaban seguras de que el Señor vendría a su casa inmediatamente y sanaría a Lázaro. Este pasaje dice que Jesús amaba a esta familia. Ciertamente Jesús había demostrado a muchos su amor, pero había en él un amor especial por ellos. Era, pues, de esperar que el Señor se apresurara con el fin de sanar a su amigo. Al menos esto pensaban Marta y María. Por eso cuando pasaron varios días y Jesús no llegaba la desilusión se apoderó de ambas hermanas, y la esperanza de ver a su hermano sano desapareció totalmente al momento de su muerte. Cuando finalmente Jesús llegó a Betania ya hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Marta salió a su encuentro y le dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21). Casi podemos sentir el tono de frustración y hasta cierto reproche en estas palabras de Marta. Ciertamente aprovechó el momento para expresar su desilusión.

Cuando las desilusiones llegan a nuestras vidas, es normal que sintamos tristeza y una sensación de fracaso. La desilusión es, por regla general, una respuesta emocional a la imposibilidad de lograr un deseo, una esperanza, un sueño o una meta. Esto puede llevarnos a perder la confianza en alguien de quien estábamos dependiendo, incluso alguien a quien amamos. Marta estaba desilusionada porque Jesús no vino rápidamente a sanar a Lázaro, sino que permitió que muriera. Para ella era imposible ver el propósito que había detrás de lo sucedido.

Dios siempre tiene un propósito en cada una de las desilusiones de nuestra vida. Él puede prevenirlas, pero muchas veces las usa con el fin de probar nuestra fe. Él quiere que confiemos aún en medio de las malas circunstancias. El pasaje de hoy dice que cuando Jesús escuchó la noticia de la enfermedad de Lázaro no salió inmediatamente con rumbo a Betania, sino que dijo a sus discípulos: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Nuestra meta debe ser imitar a Jesús en todo. A medida que vamos creciendo en el aspecto espiritual podemos llegar a un punto en el que podamos decir con esta misma certeza que por encima de la desilusión por la que estamos pasando se cumplirá el propósito de Dios en nuestras vidas y su nombre será glorificado.

Cuando Jesús caminó hasta la cueva donde habían sepultado a Lázaro vio que en la entrada habían puesto una gran piedra, y les dijo a los judíos que estaban allí: “Quitad la piedra” (Juan 11:39). Entonces Marta le dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Y dice el versículo 43 que Jesús “clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!” Y el que estaba muerto salió de la tumba caminando. Entonces muchos judíos creyeron en el Señor, el gozo de todos (incluyendo a Marta y María) fue indescriptible, y el nombre de Dios fue glorificado.

Nunca olvides que Dios te ama y siempre desea tu bienestar. Cuando llegue ante ti una desilusión confía en el Señor de todo corazón y espera en él. Su propósito y sus bendiciones serán una realidad en tu vida.

ORACIÓN:
Señor, hay ocasiones en que mis circunstancias son tan abrumadoras, que mi ánimo decae y está como muerto. Por favor renueva en mí la esperanza, y aumenta mi fe para que yo pueda ver tu propósito detrás de las desilusiones que vivo y pueda esperar en ti de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿EN TU MATRIMONIO… TU ACEPTAS TUS CULPAS?



¿Qué es y cómo aplicar La Doctrina del Pecado al Matrimonio?

Mientras no tomemos en serio la doctrina bíblica del pecado aplicada a nuestros matrimonios, siempre estaremos ocupados en los conflictos, pero no llegaremos a la raíz del problema. Esto sugiere que muchos cristianos no están atendiendo la raíz del problema. Al interpretar sus problemas de una manera no bíblica, no están recibiendo ayuda verdadera que los lleve al cambio.

Debemos comenzar a entender la naturaleza y el efecto del pecado, si queremos comprender cómo afecta en nuestro matrimonio. El pecado logra su objetivo en nosotros cuando nos convence de que somos víctimas. ¿Qué significa esto?

Cuatro indicadores de que tenemos una doctrina funcional del pecado:
          

1.- Estamos más conscientes de ser pecadores que de ser víctimas del pecado de otros. ¿Cuál es el mayor estorbo en tu matrimonio? Cuando pensamos en esta pregunta inmediatamente pensamos en las acciones, palabras o actitudes de nuestro cónyuge. Pero ahora reconsideremos la respuesta de Pablo en 1 Timoteo 1:15 “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”.  Mientras más crecía Pablo en su relación con Dios más crecía su consciencia de su pecado y de su necesidad de la Gracia de Dios. Nada puede ser más vital e importante para nuestro matrimonio que nos veamos como los “primeros” entre los pecadores.

Cuando pecamos en nuestros matrimonios, Dios es la más grande víctima y subsecuentemente ese pecado es lo más destructivo en nuestra relación matrimonial. Lo que destruye un matrimonio no es el alejamiento del cónyuge, sino el alejarse de Dios primero. Nuestro pecado atenta primero en contra de Dios y luego contra nuestro cónyuge.

Cada pecado que cometemos es primero en contra del ser más grande del universo. Por eso todos los problemas maritales se tratan de personas que han perdido la consciencia de la grandeza de Dios y de su pecado con referencia a Él.

Estaremos yendo en la dirección del cambio cuando estemos más conscientes de ser pecadores, que de ser víctimas del pecado de otros.


2.- Sospechamos más de nuestros propios motivos que de nuestro cónyuge. Aunque hemos sido liberados del dominio del pecado, todavía tenemos que colaborar con el Espíritu Santo para mortificar los actos de la carne. Esta guerra espiritual tiene un efecto especial en nosotros. Está diseñada para hacer más profunda nuestra necesidad de Dios al hacernos conscientes de la profundidad de nuestro pecado. Cuando una persona entiende cuán pecadora es, llega a ser una persona que celebre y goce la gracia de Dios.

El proyecto principal para nuestro matrimonio no es reformar a nuestro cónyuge, sino mortificar nuestro propio pecado. No se trata de estar sospechando, evaluando y analizando en demasía los motivos de nuestro cónyuge, sino de mortificar y sacrificar nuestro propio pecado.

Al preguntarnos ¿Qué es lo que está mal en mi matrimonio? debemos responder: “Yo soy”.  El punto clave es que el matrimonio se trata de dos pecadores viviendo juntos para ser santificados dentro del contexto de la unión conyugal. Dios usa el matrimonio como un medio de gracia para llevarlos a la madurez.

Cuando entendemos la realidad del pecado interior y esa convicción está funcionando en nuestro matrimonio ocurrirá lo siguiente: En el caso de un conflicto, primero examinamos nuestro propio corazón y luego nos dirigimos a nuestro cónyuge sospechando de nuestros motivos, no estando convencidos de que tenemos razón, sino considerando seriamente la posibilidad de estar equivocados. Cuando estás consciente del pecado residente cambia el tono con el que te acercas a tu cónyuge. ¿Puedes imaginar el impacto positivo en un matrimonio en el que los cónyuges sean intencionales en examinarse y sospechar cada uno de sí mismo en primer lugar?


3.- Afirmamos que las circunstancias no causan el pecado sino sólo lo hacen evidente.

Mateo 15:10-11 y 19
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”.

Puesto que Dios es grande en misericordia para con nosotros, permite circunstancias en nuestras vidas que expongan lo que hay en nuestros corazones. Dios diseñó el matrimonio para que tengamos ocasión de ver en realidad lo que hay en nuestros corazones.

Las tentaciones, pruebas, tribulaciones y cosas semejantes no inyectan pecado a nuestro corazón.  Sino revelan el pecado que hay en nuestro corazón.


4.- Saber arrepentirnos y confesar nuestros pecados a Dios y a nuestro cónyuge. Un matrimonio que practica el arrepentimiento será un matrimonio que experimente profundidad e intimidad. Por el contrario, en el matrimonio donde no se practica regularmente el arrepentimiento, habrá todo tipo de conflictos.

Creo que todos los que creemos en la doctrina bíblica del pecado deberíamos preguntarnos ¿Cuán a menudo confieso mis pecados a mi cónyuge?

Muchos matrimonios cristianos dicen que confiesan sus pecados pero sin admitir nada en realidad. Como si fueran políticos dando explicación de sus acciones dicen cosas como: “Siento mucho que mis acciones se hayan malinterpretado”; “Si en algo te ofendí, te pido disculpas”, etc. Pero debemos ser diligentes en que nuestras confesiones no terminen echando la culpa sobre nuestro cónyuge, sino que reconozcamos nuestras acciones pecaminosas tal y como Dios las ve y describe.  No es lo mismo decir: “Tuve un desliz” a decir “Adulteré o fui infiel”.

Una de las mejores maneras de cultivar la intimidad en nuestro matrimonio es confesando humildemente nuestros pecados el uno al otro. Donde hay confesión de pecados encontraremos una gran humildad, y la humildad creara intimidad entre los cónyuges. La intimidad forja una unión que dura toda la vida.

Después de toda esta reflexión, ¿Qué te ha mostrado Dios de tu matrimonio? ¿Qué se ha revelado de tu relación con tu cónyuge? ¿Cómo estás aplicando la doctrina bíblica del pecado en tu matrimonio?


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios

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Dave Harvey 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA PUERTA DEL PALACIO



Juan 10:9
“(Jesús dijo:) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”.

2 Pedro 3:9
“El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

Una niña de cinco años hacía su oración, muy reverente, antes de acostarse: «Señor Jesús, yo te amo; por favor, no cierres muy rápido la puerta de tu palacio para que mi abuelito también pueda entrar». La inocente oración de esta niña nos recuerda una gran verdad: Hoy la puerta del cielo está abierta, pero no lo estará para siempre. Se abrió ampliamente cuando Jesucristo pagó en la cruz el castigo que merecían todas nuestras faltas (Mateo 20:28). La paciencia de Dios hace que aún hoy esa puerta esté abierta, porque él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Pero un día esta paciencia llegará a su fin.

Esta niña en su inocencia lo comprendía y se preocupaba por su abuelo, quien todavía no había entendido cuánta necesidad tenia del Salvador. El abuelo quizás no sentía que estuviera perdido debido a sus pecados, porque la palabra «pecado» muchas veces resuena mal en nuestras conciencias, que son tan lentas para examinarse.

Quizás este abuelito sentía ser un «hombre honesto», y rebajarse para reconocer su indignidad ante un Dios santo era humillante. Es muy difícil creer que nuestros pecados siempre nos mantendrán separados de Él, y que nuestros esfuerzos y méritos jamás tendrán ningún poder para acercarnos a Dios.
Quizás usted amigo lector sea hoy el objeto de la oración constante de uno de sus familiares, pero ante todo sepa usted que es el objeto del amor y de la paciencia de Jesucristo; ¡Sus manos también fueron clavadas por usted!


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

EL ESPOSO: LÍDER ESPIRITUAL DE SU CASA



Todo ser humano tiene una necesidad espiritual que llenar y Dios le asignó la tarea al esposo para que enseñe y oriente a su familia en el conocimiento de Dios y Su Palabra, la Biblia. Si no ejerce este papel con responsabilidad o lo ignora, será el causante de que su esposa e hijos busquen peligrosamente por otros medios llenar esta necesidad.

Efesios 6:4
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor”

Proverbios 22:6
“Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él” 

Para poder liderar eficazmente, el esposo, no sólo debe tener el deseo de hacerlo, sino prepararse muy bien. Jesucristo hace serias advertencias a los maestros porque pueden enseñar errores.


Revisa tu visión

Lucas 6:39
“Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”

Para proveer un buen alimento espiritual un hombre debe conocer la Escritura y tener muy claras sus doctrinas, pues la Biblia es la única guía que no tiene errores ni fallas en toda su enseñanza. Si no lo hace corre el peligro de caer en relativismo, religiosidad o en una falsa espiritualidad, dejándose influenciar por sus propias opiniones o las de otros acerca de las cosas eternas.

Debe crecer en intimidad con Dios para dejar de ser un ciego espiritual y así evitar que todos juntos “caigan  en el hoyo”.


Revisa tu estilo de vida

Lucas 6:41-42
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo,  no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo?  Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo,  y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano”

Para poder guiar, primero debes modelar. Ser el líder espiritual de tu hogar y esto no es sentirse superior o más santo, sino ser el primero en obedecer a Dios. Jesucristo les dice a los maestros de la ley que revisen su propia vida para poder “sacar la paja” que está en el otro.

Recuerda que el ejemplo enseña mejor que las palabras, por eso examina tus acciones que deben estar de acuerdo con tus enseñanzas y tus enseñanzas con los principios Bíblicos.


Revisa tus frutos

Lucas 6:43-45
“No es buen árbol el que da malos frutos,  ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”

La única forma de saber si eres o no un buen guía espiritual, es revisando el impacto que tu tienes en las personas que están a tu alrededor. ¿Tus hijos quieren ser como tu? ¿Tu esposa confía en tu sabiduría o te considera un necio? ¿Sabes reconocer cuando te equivocas y pides perdón? ¿Eres un abanderado de los valores morales y éticos? ¿Sabes dar un consejo de acuerdo con la Palabra de Dios? ¿Cumples con las responsabilidades de un verdadero hijo de Dios? ¿Corriges en amor y disciplina? Recuerda: Tu conducta refleja lo que hay en tu corazón.

No olvides que tu familia necesita ser guiada en el temor del Señor y no dominada; Por eso dedica un tiempo especial cada día para acercarte ante Dios y Su Trono de Gracia, orar, reconocer tu debilidad y pedir ayuda para ser un buen guía espiritual.


Reflexión:

Lee y aplica las lecturas bíblicas a tu vida para que ellas te transformen. Toma la iniciativa y reúne a tu esposa e hijos para tener un tiempo en familia y juntos orar, adorar, leer y explicarles la Palabra de Dios. Habla con tu esposa y planeen juntos este tiempo familiar, pues es la mejor forma de enseñar, corregir y conocer las necesidades de cada miembro de la familia.

Si Dios te asignó este papel, es porque Su Gracia te respaldará para hacerlo con gozo. No tengas miedo y ve de la mano de Su Espíritu Santo. Amen.


“Gracia y Paz”

Vida Cristiana

NUEVE PASOS CONTRA EL ENOJO EN EL MATRIMONIO


La gracia de Dios es paciente y trabaja tanto de manera instantánea como a lo largo del tiempo. Un error que con mucha frecuencia cometemos es pensar demasiado idealistas, como si gastáramos nuestra primera disculpa, es decir, como si creyéramos que cuando ofendemos y lastimamos a nuestro conyugue es suficiente con pedirle solo una disculpa y nos negamos la oportunidad para pedir una segunda.

La manera de encontrar bíblicamente un salvavidas matrimonial es que meditemos en nuestras actitudes egoístas y veamos lo que Dios nos enseña en Colosenses 3:13: "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros". Existe tanto "soportándoos" como "perdonándoos". ¿Cómo se mezclan en el matrimonio?

Aquí te presento 9 Pasos hacia la reconciliación con tu conyugue. A veces esto es necesario cuando eres demasiado pecador(a) como para disculparte sinceramente la primera vez. Esto es una experiencia real más a menudo de lo que nos gustaría admitir, y, en otro sentido, no lo suficientemente frecuente.

Esposas y esposos, mediten en estos pasos con ustedes mismos, en ambos roles:

Paso 1. Tu conyugue te señala algo que dijiste o hiciste que está mal o que no le agrada.

Paso 2. Tú te enojas. (Por las razones que te parecen buenas en ese momento).

Paso 3. Tienes la gracia de saber en tu mente que este enojo no es correcto delante de Dios y que una sentida disculpa, tanto por lo que tu conyugue señaló como por el enojo, es lo apropiado.

Paso 4. Eres capaz de pedir una disculpa pero no de sentirte apenado(a), porque el enojo ha endurecido tu corazón hacia tu conyugue. No te sientes sensible, no te sientes quebrantado(a), no te sientes apenado(a). Pero sabes que deberías, entonces dices, "Perdóname". Esto es mejor que el silencio. Es una gracia parcial.

Paso 5. Tu conyugue siente que estás molesto(a) y no está, comprensiblemente, satisfecho con palabras que no llevan una sentida contrición.

Paso 6. El tiempo pasa. ¿Veinticuatro horas? ¿Dos días? El Espíritu Santo, siempre paciente, e implacablemente santo, no te soltará. Él trabaja en contra del enojo. (Santiago 1:19-20). Él despierta verdades del evangelio (Efesios 4:32). Él ablanda el corazón (Ezequiel 36:26). Esto puede ocurrir a través de la lectura de la Biblia, la palabra de un amigo, la lectura de un libro o atendiendo un servicio de adoración. Mientras tanto, tu conyugue está esperando, preguntándose, orando.

Paso 7. El enojo se aquieta. La dulzura crece. La ternura se despierta. La angustia por el pecado aumenta.

Paso 8. Tú llevas a tu conyugue aparte y le dices que la primer disculpa fue la mejor que pudiste darle en ese momento a causa de tu pecado. Admites que fue insuficiente. Le dices con ternura como te sientes, y que te disculpas con el corazón, y le pides perdón.

Paso 9. En misericordia, tu conyugue te perdona y todo está mejor.

Lo que espero que hagas con esto es que, ustedes matrimonios, lo hablen entre si para ver si concuerdan con sus experiencias. Uno de los valores de construir este posible patrón dentro de sus expectativas es que pueden ser más tolerantes el uno con el otro (llamado misericordia), para que el paso 6 no parezca imposible para ninguno de los dos.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios


John Piper

viernes, 20 de septiembre de 2013

ORACIÓN



Jeremías 29:11
“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, declara el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial. Te doy gracias por los planes que tú tienes para mí. Dame un oído fino y un corazón receptivo para escuchar y obedecer tus instrucciones, y que esos planes se hagan realidad en mi vida, pero no solo que sean para bendecirme, sino para servirte mejor y más cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


¿SABES QUE DIOS TIENE UN PLAN PARA TU VIDA?



Jeremías 29:11
“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, declara el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”.

Dios tiene un plan general para toda la humanidad. Él desea que todas las personas sean salvas, dice 1 Timoteo 2:4. Con ese fin envió a su Hijo Jesucristo. Así dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

El pasaje de hoy es parte de una carta del profeta Jeremías a los cautivos que fueron transportados a Babilonia. Es sin duda un mensaje de esperanza para aquellos que están pasando por circunstancias difíciles. Los planes de Dios para sus hijos son siempre planes de bienestar y seguridad, pero no se desarrollan de la misma manera para todos. Todos cometemos errores, por lo tanto la voluntad de Dios para una persona determinada se lleva a cabo conforme a las decisiones que ha tomado esa persona y las circunstancias que la rodean en un momento determinado. Si nos apartamos de la voluntad del Señor, él trabaja dentro de nuestras vidas, moviéndonos a marchar por el camino que él tiene preparado, pero en última instancia nuestras decisiones afectarán la manera en que se desarrollen nuestras vidas.

Pero no sólo tiene Dios un plan para ti, sino que está muy interesado en que tú sepas cuál es ese plan. En su carta a los efesios, el apóstol Pablo les dice: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:15-17). Es tu responsabilidad entender cual es la voluntad de Dios, cual es su plan en tu vida. Para ello, debes andar como sabio, no como necio o insensato, haciendo buen uso del tiempo. Debes buscar la sabiduría que viene de Dios por medio de una vida de comunión con él, leyendo su palabra y pasando tiempo en oración diariamente. Si has estado orando por mucho tiempo y no has tenido respuesta, debes reflexionar y mirar a tu vida para descubrir la fuente del problema. Quizás sea una de estas causas:

Primero: Tu propia voluntad puede estar estorbando la voluntad de Dios para tu vida. Si tú decides hacer lo que deseas que debe ocurrir, es posible que le estés diciendo a Dios con tus acciones que no te interesa su plan.

Segundo: La influencia negativa de otras personas puede estar afectando tu comunión con Dios. Así le sucedió a Job. Debemos ser precavidos de los que parecen bien intencionados pero realmente son “amigos” terriblemente equivocados que nos ofrecen orientación totalmente errónea.

Tercero: El pecado no confesado en tu vida puede estar endureciendo tu corazón hasta el punto de la sordera y la ceguera espiritual. ¿Hay algo que se interpone entre tú y Dios hoy, que necesita ser eliminado?

Cuarto: La simple duda puede filtrarse en la vida del creyente y hacer morir la fe hasta hacerla inefectiva. Cree de todo corazón que Dios quiere revelarte sus planes para tu vida.

Quinto: El afán es uno de los enemigos más fatales del crecimiento espiritual. ¿Estás demasiado ocupado para tener un momento a solas con el Señor? No oirás su voz si no apartas tiempo para escucharle tranquilamente.

Analiza bien estas cinco razones, y trabaja en aquellas que están afectando tu vida. No permitas que haya obstáculos en el desarrollo del plan de Dios para tu vida.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial. Te doy gracias por los planes que tú tienes para mí. Dame un oído fino y un corazón receptivo para escuchar y obedecer tus instrucciones, y que esos planes se hagan realidad en mi vida, pero no solo que sean para bendecirme, sino para servirte mejor y más cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 19 de septiembre de 2013

EN MANOS DEL CARPINTERO



Hoy quiero compartir una anécdota que nos ayudará a entender la inter-relación que Dios quiere que tengamos como Iglesia. Hace algunos días escuche una predicación acerca de las dos esferas en que un creyente se ve involucrado. La esfera en el Reino de Dios a la que nos da acceso la salvación, y la esfera de la Iglesia la cual se nos da a través de la comunión. De las dos, la más difícil es la segunda; debería de ser la primera, pero no. Lo más difícil es lidiar con seres humanos. Todos somos seres pensantes, emocionales y sensibles. Por allí dicen que cada cabeza es un mundo… Y vaya si lo es. Cada cual tiene su propia personalidad, carácter y temperamento. Esto nos hace tener la individualidad propia de cada uno. Pero a pesar de todo eso, Dios dice a través de Su Palabra que no obstante de ser muchos miembros, somos un solo cuerpo. Gloria sea a su Gran Nombre.

Y sin un solo cuerpo, debemos entonces movernos de tal manera tan coordinadamente que haciendo cada uno su función, coadyuvemos a un bien que nos sea común. De allí la siguiente anécdota:

“Se cuenta que en el taller de carpintería una noche se llevó a cabo una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.  El martillo tomó la iniciativa y procedió a ejercer la presidencia. Empezó a golpear muy fuerte la madera para que todos le prestaran atención, pero la asamblea le notificó que tenia que renunciar. ¿La causa? ¡hacía mucho ruido! y además se pasaba todo el tiempo golpeando. Nadie quería un líder que les golpeara y atentara contra la integridad de todos y cada uno de ellos.

El martillo acepto su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo. El martillo ya se había dado cuenta del gran problema que el tornillo tenía. Él dijo el tornillo le daba muchas vueltas al asunto para hacer algo, ¡y en verdad tenía toda la razón! El tornillo acepto también, pero él a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que la lija era muy áspera en su trato con las demás herramientas y siempre tenia fricciones con todos. La lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado también el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás como si él fuera el único perfecto.

El metro para no tener que estar solo argumentó que si él era expulsado entonces que también expulsaran al cepillo, porque sólo servía para desgastar la madera.

En esta discusión acalorada estaban cuando entro el carpintero e inicio su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro, el tornillo y el cepillo. Cada herramienta fue empleada con las hábiles manos del carpintero y todas y cada una de ellas cumplió exactamente la función que le correspondía. En las manos del carpintero sucedió que trabajaron en armonía y finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo ajedrez.

Cuando la carpintería quedó completamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. El serrucho tomó la palabra y dijo: ¡Señores, ha quedado claro que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”. Esto terminó con toda discusión y cada uno quedó contento con la conclusión final, aceptándose tal como eran y cumpliendo la función que cada cual podía desarrollar”.


De la misma manera sucede en la Iglesia del Señor. Hay “hermanos martillo”, golpean a los demás con sus palabras, con sus hechos, son toscos en su trato, resultan ser hasta groseros. Hay otros que son “hermanos tornillo”, en las asambleas hay que frenarlos en sus intervenciones pues están va de darle vueltas y vueltas a todo asunto y no aportan nada edificante. Pero todavía éstos podemos soportar. ¡Qué tal los “hermanos lija”! Ásperos siempre, andan de malas todo el tiempo, son de aquellos que se comenta que les dicen: ¡Buenos días!, y ellos responden: ¡Qué tienen de buenos! Son los que siempre ven negativamente todo, los de ver el vaso medio vacío. Luego, los “hermanos metro” los perfectos, los “santos”, los que ya no pecan, los fariseos modernos; quienes creen que todos los demás están mal y sólo ellos no. Y por último los “hermanos cepillo” los que con sus comentarios y su acción misma va encaminada a desgastar, a minar las fuerzas, a desanimar a otros.

Y así cada uno por sí solo no aporta nada bueno a la comunidad eclesial. En las manos del Maestro seremos otra cosa, podemos sufrir tal transformación y cambio que toda historia pasada termine y ahora seamos de bendición y de bien los unos a los otros. Dios puede hacer maravillas con nosotros. Nos puede dar un uso honroso a todos. Para Dios somos valiosos, Él ve en nosotros, lo que ni nosotros mismos sabemos que podemos ser y hacer. Aleluya.

Que este sea el punto final: “¡Hermanos, ha quedado claro que tenemos defectos, pero el Maestro-carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”. Amén y Amén.

“Gracia y Paz”

Palabras de Miel

ORACION



ORACIÓN:

Padre amado, te pido que me ayudes a ser sensible a la dirección de tu Espíritu de manera que mi manera de actuar honre y glorifique tu nombre, y tus promesas se cumplan siempre en mi vida. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén.

¿SON PARA TI LAS PROMESAS DE DIOS?



2 Pedro 1:3-4
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.

Este pasaje nos habla de “preciosas y grandísimas promesas” que nos ha dado Dios para que por ellas lleguemos a ser “participantes de la naturaleza divina”. Dice que estas promesas han llegado a nosotros “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”, es decir nuestro Señor Jesucristo, de quien proviene el poder para huir “de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. Este es el propósito de Dios en nuestras vidas, que seamos “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29), que la vida de Cristo se manifieste en nosotros y su carácter se refleje en nuestro comportamiento. Mientras este proceso se lleva a cabo en la vida del creyente, estas promesas están a su disposición.

Por ejemplo, en su carta a los filipenses, el apóstol Pablo les dice: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). ¡Preciosa promesa de Dios! Y en el versículo anterior les habla de la condición para que esta promesa se cumpla: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Es decir, tenemos que confiar, no debemos desesperarnos aun en medio de una prueba, sino venir delante de Dios en oración y esperar en él. Entonces sentiremos su paz inefable.

En Romanos 8:28 otra promesa nos dice que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” ¿A quienes todas las cosas, incluyendo las pruebas más difíciles, les resultan para su bien? “A los que aman a Dios”, es decir a los que tratan de agradarle por medio de su obediencia (Juan 14:21). Esta promesa no se aplica a aquellos que no tienen en cuenta para nada la voluntad de Dios y dan rienda suelta a sus deseos. En Mateo 21:22 encontramos otra promesa. Aquí Jesús dice: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. El Señor promete que todo lo que pidiéremos en oración lo recibiremos. Pero hay una condición: es necesario creer. Dice Hebreos 6:12 que debemos ser “imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

En resumen, todas las promesas que encontramos en la Biblia son para aquellos que, habiendo aceptado a Jesucristo como salvador, obedecen la palabra de Dios y muestran su fe esperando con paciencia que se cumpla la voluntad de Dios. ¿Eres tú uno de ellos?

¿Y hay alguna promesa para los inconversos? Sí. Para ellos Juan 3:16 encierra la promesa más grande e importante de la Biblia: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. La promesa de la vida eterna. Pero hay una condición: Es necesario creer que Jesucristo es el Señor, que dio su vida en la cruz del Calvario por pagar nuestros pecados y que Dios le levantó de los muertos. Todo aquel que lo cree de todo corazón y lo confiesa con su boca es justificado y tiene la salvación de su alma, dice Romanos 10:9-10. Una vez dado este paso, todas las promesas de Dios se aplicarán a su vida.

Las promesas de Dios siempre tienen un propósito definido. Esto significa que lo que él nos da siempre tendrá trascendencia en nuestras vidas. Nuestra parte es cumplir con sus requisitos. Entonces podremos confiar en que recibiremos los beneficios de sus promesas. Dice Hebreos 10:23: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”. Ciertamente Dios es fiel y siempre cumple su palabra. Por eso Hebreos 10:35-36 nos exhorta de la siguiente manera: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

ORACIÓN:
Padre amado, te pido que me ayudes a ser sensible a la dirección de tu Espíritu de manera que mi manera de actuar honre y glorifique tu nombre, y tus promesas se cumplan siempre en mi vida. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¡¡¡MUCHO CUIDADO CON EL PECADO!!!



Romanos 5:12
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

¿Sabes cuál es el asunto teológico más difícil de explicar a los universitarios y a los adultos jóvenes? Quizás pienses que es el concepto de la Trinidad o el controversial tema de la seguridad de la salvación eterna. Pero por más difícil que sea comprender estos dos asuntos importantes, ninguno de ellos es la verdad más desafiante que debemos hacer comprender claramente a esta generación. El tema más difícil de comunicar correctamente es el problema del pecado. El mundo moderno ha tejido una red de relativismo en la que incluso muchos creyentes han sido atrapados. Poco a poco los cristianos hemos ido aceptando ciertos principios mundanos que nos han parecido inofensivos, pero que con el tiempo han resultado ser mucho más peligrosos de lo que parecían.

La situación actual del mundo con relación a su concepto del pecado puede compararse a un experimento que se hizo hace un tiempo. Pusieron un sapo dentro de un recipiente con agua. Comenzaron a calentar el agua a razón de una centésima de grado cada segundo. El tiempo fue pasando, el agua se fue calentando y el sapo no daba señal alguna de incomodidad. Al cabo de unas horas, sin embargo, el animal estaba muerto dentro del agua la cual había alcanzado el nivel de ebullición. El experimento demostró que la piel del sapo se fue adaptando a los cambios progresivos de temperatura y por lo tanto no cumplió su función de enviar al cerebro la señal del inminente peligro que implicaba el constante incremento de la temperatura del agua.

El diablo ha estado “calentando el agua” poco a poco y la humanidad (incluyendo a muchos creyentes) no se ha dado cuenta del peligro. Sólo tenemos que fijarnos en las cosas que se están viendo actualmente en la televisión. La inmensa mayoría de ellas eran totalmente inaceptables hace solamente unos años. Sin embargo poco a poco, de alguna manera se han ido aceptando como algo correcto. Y lo peor del caso es que “el agua se sigue calentando” y el peligro de muerte es cada vez mayor.

La mayor estratagema del diablo es precisamente cegar el entendimiento de las personas para que no vean la realidad del pecado. En 2 Corintios 4:3,4 dice: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Por eso es necesario mirar cada una de nuestras acciones y las acciones del mundo que nos rodea bajo la luz del evangelio de Cristo y su verdad absoluta, y no sobre la base de “la verdad relativa” que predomina en el mundo. El problema es que si la conducta correcta es siempre relativa a una situación particular, cualquier acción puede justificarse como aceptable para “ese momento y lugar”. Pero si tú crees que la Palabra de Dios es la verdad, debes aceptarla y obedecerla sin importar cuales son las circunstancias. De lo contrario, estás pecando.

Pecar es desobedecer la voluntad de Dios. Esto fue exactamente lo que sucedió en el huerto del Edén. Dios había prohibido que comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y les había dicho que si lo hacían morirían. Cuando Eva y Adán desobedecieron comiendo ese fruto, fueron echados del paraíso, es decir hubo separación de Dios y el hombre. Esa es la consecuencia del pecado: muerte espiritual. Así dice la Biblia en Romanos 6:23: “La paga del pecado es muerte”.

Lee la Biblia diariamente, separa un tiempo diario para orar y meditar en la Palabra de Dios y aplica esta palabra a tu vida. Pronto comenzarás a conocer profundamente la verdad absoluta que es la única que puede librarte de la esclavitud del pecado. Así dijo Jesús a un grupo de judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31, 32). Entonces tendrás discernimiento para “ver” las “asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, te doy gracias por tu palabra que es la única verdad en este mundo. Dame discernimiento espiritual para poder entenderla y dame la fuerza para rechazar las mentiras de este mundo y vivir una vida que sea agradable a ti. En el nombre de Jesús, Amén


“Gracia y Paz”

Dios te Habla