jueves, 7 de agosto de 2014

Lucas 17:4

Mateo 18:21-22
"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete".

El limpiador de tu alma es el perdón.
Deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.

"Gracia y Paz"

1 Crónicas 16:34


Síguenos en:

Santiago 4:11



Síguenos en:

ORACIÓN



Hay dos formas completamente diferentes de reaccionar ante la vida y sus problemas: la insatisfacción y la amargura, o la aceptación y la confianza. ¿A cuál de estos dos grupos perteneces? ¿Estás enfrentando los problemas en el poder de Cristo? Si es así, tu felicidad y tu victoria están aseguradas. Si no es así, debes saber que el Señor espera por ti. Acércate a él, abre tu corazón y vive en su gracia. Entonces disfrutarás de sus bendiciones.


¡Gracia y Paz!

¿VIVES AMARGURA O FELICIDAD?





¿VIVES AMARGURA O FELICIDAD?

Filipenses 4:10-13
“En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

En la vida todos disfrutamos situaciones agradables y placenteras, y también en ocasiones nos enfrentamos a circunstancias difíciles y dolorosas. Esto es algo completamente natural sobre lo cual, por regla general, no tenemos ningún control. Lo que diferencia a unas personas de otras es la manera de reaccionar ante las pruebas y las dificultades que se presentan. Mientras las están pasando, algunos se lamentan constantemente, emanando amargura hasta por los poros; otros mantienen un estado de ánimo positivo independientemente de la situación en la que se encuentren.

Un ejemplo del primer grupo lo tenemos en el famoso cantante norteamericano Michael Jackson, el cual falleció en junio del año 2009. La extraordinaria fama del “rey de la música Pop”, como le llamaban, se extendió a través de todo el mundo por un periodo de varias décadas. Fue idolatrado por millones y millones de fanáticos que le seguían y llenaban los locales donde él actuaba. Se vendieron más de 750 millones de sus discos y logró acumular una fortuna de millones de dólares, la cual despilfarró a través de una vida totalmente desordenada. Pero si bien sus éxitos como intérprete musical y en el aspecto económico fueron extraordinarios, su vida fue un ejemplo de infelicidad e insatisfacción, ya que nunca estuvo satisfecho consigo mismo en ningún aspecto. Con el fin de modificar su apariencia física se sometió a innumerables cirugías plásticas que cambiaron totalmente su fisonomía y hasta el color de su piel. En el aspecto emocional tampoco logró encontrar la ansiada felicidad; en varias ocasiones declaró que se sentía solo e infeliz, y con frecuencia demostraba la angustia y la pesadumbre que siempre le acompañaron. En resumen, podemos decir que Michael Jackson perteneció al grupo de personas insatisfechas e infelices que pasan por este mundo dejando una estela de lamentos y amargura a través de todo el camino.

Como ejemplo del segundo grupo de personas tenemos al apóstol Pablo. En el pasaje de hoy, Pablo nos muestra una actitud optimista cuando escribe a los filipenses y les dice: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. Primeramente tenemos que recordar que cuando escribió esta carta, él estaba preso en una cárcel romana, en condiciones realmente deplorables; y aun así era capaz de sentir gozo y esperanza. Pero Pablo no siempre actuó de esta manera. Fue a partir de su encuentro con Jesús en el camino a Damasco (Hechos 9) que él llegó a conocer el secreto de la verdadera felicidad, la que se siente lo mismo en la escasez que en la abundancia, cuando falta algo o cuando sobra, cuando estamos bien o cuando estamos mal. Pablo muestra su capacidad para aceptar y adaptarse a cualquier situación cuando escribe: “Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado...” Y seguidamente expresa la razón de esa actitud: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. El creyente que llega a conocer profundamente el poder que viene de lo Alto vivirá una vida de complacencia y de contentamiento, independientemente de las circunstancias que le rodeen.

Dos formas completamente diferentes de reaccionar ante la vida y sus problemas: la insatisfacción y la amargura de Michael Jackson, y la aceptación confiada y gozosa del apóstol Pablo. ¿A cuál de los dos grupos tú perteneces? ¿Estás enfrentando los problemas en el poder de Cristo? Si es así, tu felicidad y tu victoria están aseguradas. Si no es así, debes saber que el Señor espera por ti. Acércate a él, abre tu corazón y recíbelo. Entonces disfrutarás de sus bendiciones.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a enfrentarme a las circunstancias más difíciles con la plena seguridad de que tú tienes el poder para cambiarlas y encaminarlas para mi bien. Permite que tu Espíritu me llene de tu paz mientras espero en ti. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 6 de agosto de 2014

Colosenses 1:16



¿REALMENTE ESTÁS DISPUESTO A CAMBIAR?



¿REALMENTE ESTÁS DISPUESTO A CAMBIAR?

Isaías 58:1-8
“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Yahweh? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Yahweh será tu retaguardia”

En esta escritura, Dios urge al profeta Isaías a que denuncie ante el pueblo de Israel su estilo de vida rebelde y pecaminosa, y los exhorte a cambiar. Este era un pueblo que vivía una vida religiosa superficial. La gente adoraba a Dios más bien como una tradición, de manera rutinaria pero no de corazón. Al mismo tiempo que ayunaban, también explotaban a sus trabajadores y se peleaban entre sí. Isaías condenó su hipocresía y les dijo que tenían que cambiar su actitud si deseaban recibir la bendición de Dios. Si ellos liberaban a los oprimidos, compartían el pan con el hambriento, daban albergue al desamparado y proveían de ropa al desnudo, entonces nacería su luz “como el alba”, y la salvación, la justicia y la gloria de Dios se manifestarían entre ellos prontamente. Ellos no podían esperar todas esas bendiciones si no dejaban su actitud hipócrita y superficial, y comenzaban a actuar guiados por un genuino deseo de agradar y obedecer a Dios.

Unos ocho siglos después, Jesús tuvo que enfrentar similar comportamiento de parte del pueblo judío. Por ejemplo, en Mateo 23:27, el Señor se dirige a un grupo de religiosos y les dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”. Había transcurrido mucho tiempo desde la exhortación de Isaías al pueblo de Israel, pero, en sentido general, su actitud no había cambiado. Seguían aparentando obediencia a la ley, hacían largas oraciones en público, ofrendaban regularmente, pero dejaban fuera “lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe”, les recriminó Jesús.

Otros dos mil años han pasado. ¿Y ha habido cambios espirituales profundos en la humanidad? Lamentablemente en la actualidad todavía encontramos actitudes muy similares en el pueblo de Dios. Y el mismo mensaje de Isaías está aún vigente: no se puede vivir una vida de profunda paz, de gozo y de prosperidad sin un corazón verdaderamente dispuesto a buscar al Señor y hacer su voluntad. No se puede esperar las bendiciones abundantes que Dios tiene preparadas para sus hijos si no hay cambios profundos en la actitud de las personas. La actividad religiosa no sustituye a un corazón obediente y entregado a Dios. Con la ayuda del Señor y una disposición de cambiar, podemos eliminar los problemas de raíz, no simplemente los síntomas, y disfrutar plenamente de la vida abundante que prometió Jesús.

ORACIÓN:
Amado Padre, una vez más te pido perdón por mi desobediencia y rebeldía. Reconozco que necesito cambiar muchos aspectos de mi comportamiento, y profundizar mi relación contigo. Por favor ayúdame a eliminar de mi vida todo eso que no es agradable a ti. Crea en mí un corazón obediente a tu santa Palabra y pon en mi espíritu una actitud de genuina adoración a ti. Todo te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 5 de agosto de 2014

Gálatas 6:7


Gálatas 6:7

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

ORACION


¿ESTÁS PASANDO POR UNA PRUEBA?



¿ESTÁS PASANDO POR UNA PRUEBA?

Santiago 1:2-3
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

En su libro “El Caso de la Fe”, el autor cristiano Lee Strobel (quien había sido ateo declarado), cuenta como su amigo Marc Harrienger soportó la trágica muerte de su pequeña hija en un accidente ocurrido frente a su casa: “La desesperación inicial de Marc era tan grande que tuvo que pedir a Dios que lo ayudara a respirar, a comer y a funcionar al nivel más elemental. El dolor emocional lo había paralizado, pero sentía cada vez más la presencia, la gracia, el amor y consuelo de Dios, y con el tiempo, sus heridas comenzaron a sanar”.

Después de haber experimentado a Dios en su más crítica necesidad, Marc emergió de esta crisis como una persona cambiada, y dejó su trabajo secular para irse al Seminario. Gracias a su sufrimiento, que él nunca hubiera elegido, que fue horriblemente doloroso y que hizo añicos su vida en ese tiempo, Marc ha consagrado el resto de su vida a llevar la compasión divina a otros que están solos en su desesperación. Y con toda autoridad proclama este testimonio: “Yo he experimentado la bondad de Dios a través del profundo dolor, y ningún escéptico puede contradecir eso. El Dios negado por el escéptico es el mismo Dios que sostuvo nuestras manos en los días de oscuridad, el que fortaleció nuestro matrimonio, el que profundizó nuestra fe, el que nos dio dos hijos más, y el que infundió a nuestras vidas un nuevo propósito para que podamos bendecir a otros.”

Al igual que Dios transformó el terrible dolor y sufrimiento de Marc Harrienger en bendiciones para él y los que le rodeaban, puede también usar cualquier prueba en la que te encuentres, para bendecirte a ti y a tu familia, si tú le permites obrar en tu vida. Cuando el apóstol Santiago dice “tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”, nos está exhortando a que, aun en medio de una prueba, sintamos gozo porque Dios puede usarla para fortalecer nuestra fe y llevar a cabo sus planes en nosotros, los cuales siempre son buenos. Así dice Dios en Jeremías 29:11: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza”

El único requisito es creer lo que dice la Bendita Palabra de Dios, es decir tener fe. “La prueba de vuestra fe produce paciencia”, continúa diciendo el mensaje de hoy. La palabra griega usada en el original para definir “paciencia” significa “persistencia firme”. Por medio de esta paciencia, de esta persistencia firme que crean en nosotros las pruebas, se llevará a cabo la obra de Dios en nuestras vidas, la cual tiene como fin hacernos conformes a la imagen de su hijo Jesucristo. Romanos 8:28 complementa este concepto: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”.

Cuando Jesús estaba sufriendo horriblemente en el huerto de Getsemaní ante la perspectiva de la cruz que le esperaba, oró al Padre rindiéndose a su voluntad, y Dios envió un ángel que le fortaleció (Lucas 22:43). Después de la horrible muerte en la cruz Jesús resucitó, y “Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9). Y en Hebreos 12:2 dice que “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Es decir, Jesús sabía que después de la cruz le esperaba la victoria. Y esta seguridad lo fortaleció para soportar la terrible prueba.

Todas las cosas que suceden en la vida de aquellos que aman a Dios, aún las pruebas más duras, resultarán en su beneficio, y ayudarán a llevar a cabo el propósito de Dios en sus vidas. Si en estos momentos te encuentras en medio de una prueba, en lugar de preguntar: “¿Por qué, Dios mío?”, trata de preguntar: “¿Para qué, Dios mío?” Confía en que Dios te ama, y quiere lo mejor para ti. Quizás para creer esto en tu corazón sea necesario que pases por esta prueba.

ORACIÓN
Padre santo, te ruego aumentes mi fe para que yo pueda soportar las pruebas, con la seguridad de que tú puedes usarlas para mi bien y el de mi familia, llevando a cabo tus planes en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te habla

lunes, 4 de agosto de 2014

Juan 14:21





Juan 14:21
"El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada con él" 

¿Quieres permanecer en el amor de Dios? Guarda Su palabra. Tan sencillo como eso, pero ¡qué difícil se nos hace! pedimos mucho y demandamos más, pero, cuánto nos cuesta hacer lo que nos corresponde. Queremos que Dios nos conteste nuestras peticiones y nos desanimamos cuando no recibimos respuesta, pero, no buscamos la razón por lo cual es esto así. Dios es un Dios de pactos, por lo que Él esta dispuesto a hacer su parte y espera que nosotros hagamos la nuestra. ¿Realmente amas a Dios? Pues para que permanezcas en su amor ... Guarda Su Palabra.

¡Gracia y Paz!

¿CÓMO HAS ESCUCHADO LA VOZ DE DIOS?



¿CÓMO HAS ESCUCHADO LA VOZ DE DIOS?

1 Reyes 19:11-13
“El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

El capítulo 19 del Primer libro de los Reyes nos muestra al profeta Elías en una situación muy difícil. Había recibido un mensaje de Jezabel, la mujer del rey Acab, amenazándolo de muerte después de que ella se enteró de lo que Elías había hecho con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, a los cuales él “había matado a espada” (v.1-2). Elías sintió mucho miedo y huyó para salvar su vida. “Y se metió en una cueva, donde pasó la noche” (v.9). Estando Elías parado en el monte, vio la grandeza y la majestad de Dios en el viento y en el terremoto y en el fuego, pero realmente no descubrió nada hasta que todo estuvo en calma y en silencio. Entonces escuchó la dulce y apacible voz del Señor.

El Aeropuerto Internacional de Denver es el aeropuerto más grande de los Estados Unidos y el tercer aeropuerto más grande del mundo. Este aeropuerto fue inaugurado en febrero de 1995, sustituyendo al viejo Aeropuerto Stapleton, el cual fue clausurado cuando inauguraron el nuevo. Tres meses después de la clausura de este aeropuerto, varios cientos de personas dieron una gran fiesta para celebrar algo que no habían disfrutado durante años: el silencio. Uno de los vecinos dijo: “Tal parece como si nos hubiésemos mudado para otro lugar. Ahora podemos sostener una conversación, escuchar la televisión, y trabajar en el patio sin que los oídos estén a punto de estallar por tanto ruido”.

El mundo actual está lleno de ruidos de todo tipo. Hay demasiados aviones, automóviles, cortadoras de hierba, televisores, teléfonos, etc., etc. Es muy fácil que nos sintamos atormentados en medio del bullicio que nos rodea. En estas condiciones resulta sumamente difícil escuchar la voz de Dios, mucho menos llegar a conocerle íntimamente. El Salmo 46:10 dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. El Señor nos exhorta a permanecer tranquilos y en silencio si queremos conocerlo. No podremos conocer a nuestro Padre celestial si no acallamos primeramente el escándalo y las distracciones de este mundo, y disponemos el corazón para escuchar la dulce voz de su Espíritu.

Cuando huimos de esos ruidos y nos apartamos para pasar un tiempo de tranquilidad, meditando en la palabra de Dios, buscando su rostro en oración, dejando que el Espíritu Santo nos lleve a niveles espirituales profundos, allí, en silencio, podremos escuchar la voz del Señor y llegar a conocerlo íntimamente. Allí está la respuesta de Dios para ti. Allí está la paz que tú necesitas. Búscala cada día de tu vida.

ORACIÓN:
Padre santo, cuánto anhelo y cuánto necesito escuchar tu voz y sentir tu paz en mi corazón. Ayúdame a encontrar ese momento y ese lugar en el que, en silencio y quietud, yo pueda irte conociendo más y más cada día. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

¿POR QUÉ TENEMOS LA NECESIDAD DE ORAR SIEMPRE Y NO DESMAYAR?



¿POR QUÉ TENEMOS LA NECESIDAD DE ORAR SIEMPRE Y NO DESMAYAR?

Lucas 18:1-8
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

La razón por la cual el Señor les dijo esta parábola era por la necesidad de orar siempre y no desmayar. Es probable que algunos de nosotros tengamos peticiones que no han sido respondidas aún, y debido a eso es posible que nos sintamos cansados y desmotivados – puede que hayamos desmayado. La petición de la viuda no era mala. Por el contrario, era buena y justa. Como ella, muchos de nosotros a lo mejor tenemos peticiones buenas y justas a la cuales aun no hemos recibido respuesta. ¿Qué es lo que la Palabra de Dios nos dice que hagamos? Que sigamos yendo al Señor con esas peticiones, que no desmayemos ni nos desmotivemos sino que sigamos acudiendo a Él en oración.

No digo que todas las peticiones por las que estamos orando nos serán concedidas – deben estar de acuerdo a Su voluntad - ni tampoco digo que alguien debe acudir al Señor con peticiones las cuales Él ya ha respondido negativamente. Sin embargo, no debes desmayar y debes continuar orando por aquellas peticiones que sabes, por la Palabra de Dios, que en general están de acuerdo a Su voluntad. Como dice el Señor:

Mateo 7:7-11
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”

El Señor dará cosas buenas a los que se las pidan. Se les abrirá a aquellos que llamen a la puerta. Aquellos que buscan encontrarán. Se les dará a aquellos que piden.

Todo esto nos demuestra que siempre esta una puerta abierta para acudir a Dios confiadamente y presentarle todas nuestras peticiones. Es posible que algunos de nosotros ya hayamos llamado a la puerta dos, tres veces o más, y aún sigue cerrada. Puede que nos sintamos frustrados debido a eso y posiblemente escondamos amargura. “Si Dios en verdad me ama, porqué...” No podemos decir que amamos a Dios si le escondemos muchas cosas– nuestro dolor por ejemplo. Cuando Job fue probado, no estaba contento sino herido. Y lo que hizo no fue ocultar su tristeza y sus preguntas, sino que las expresó abiertamente:

Job 23:3-5
“¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él, Y llenaría mi boca de argumentos. Yo sabría lo que él me respondiese, Y entendería lo que me dijera”.

 Job estaba muy abierto a Dios y aun así sus tres amigos estaban tratando de persuadirle que era su error lo que había causado todo eso, al final el Señor dijo: “porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job” (Job 42:7). En 2 de Corintios 5:18 Dios nos dice que hemos sido reconciliados con Él. Si hemos sido reconciliados con Dios; Si Dios es nuestro amigo, ¿es correcto que le escondamos cosas en nuestro corazón y no abrirnos completamente a Él? “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 de Juan 4:18).

Esto es definitivo, si tenemos miedo de hablar abiertamente con el Señor es porque no lo amamos verdaderamente. Sí él es nuestro creador. Sí él es el Dios Todopoderoso. Pero también es nuestro Padre. Él es el Dios que tanto nos ama, no porque éramos muy buenos o porque hicimos muchas cosas buenas, sino porque estábamos muertos en pecados y delitos (Efesios 2:1-10).

Amado hermano, amada hermana, no dudes que DIOS TE AMA. La puerta que dejaste de tocar, deberías tocarla de nuevo confiadamente. Para obtener un ejemplo de la confianza con la que debes de llamar a la puerta, vayamos a Lucas 11, a las palabras del Señor que preceden al llamado de “pide y te será dado”:

Lucas 11:5-9
“Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”.

El Señor usa dos ejemplos extremos – la viuda y el amigo- para decirnos, que debemos de insistir y no desmayar al llamar a la puerta. La viuda sabía que al juez no le importaba nada. Sabía que “no le temía a Dios ni al hombre”. Y aún así, NO DESMAYÓ. Cada mañana se levantaba para ir allá con su petición. Para ella, el juez era el único que podía proveerle una solución. El Señor nos da lo anterior como un ejemplo que debemos de seguir: acudir al JUEZ JUSTO sin desmayar, y Él de seguro juzgará nuestras peticiones.

En otro ejemplo, vemos a alguien llamando a la puerta de su amigo, no por la tarde, sino a media noche. No tenía muchas opciones. O tocaba la puerta de su amigo o no “lograba nada”. Y la tocó. No dijo “no voy a lograr nada”. No dijo “No voy a tocar porque es media noche”. Sino que llamó y se le abrió. “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

Abre tu corazón completamente al Señor, sin esconder nada. EL TE AMA y desea tremendamente el tener una relación abierta contigo – como la relación que tendrías con tu mejor amigo. Por eso, no te quedes ahí de pie dudando, llama a Su puerta y hazlo confiadamente.


¡Gracia y Paz!

sábado, 2 de agosto de 2014

¡VIVE, NO MUERAS!




¡VIVE, NO MUERAS!

En una escuela primaria, una maestra explicaba la teoría de la evolución tratando de convencer a sus alumnos de que la tierra no había sido creada por Dios.

Pidió a un niño que saliera al patio y trajera un informe de las cosas en donde viera a Dios. Cuando regresó, el pequeño contó con detalle todo lo que había visto. Al terminar, la maestra le preguntó: «¿Has visto a Dios en lo que has contemplado?». «No, maestra, no he visto a Dios», contestó el niño.

Una pequeña, que se movía intranquila en su asiento, pidió permiso para realizar unas cuantas preguntas a Juanito. Como si no hubiera presenciado la escena anterior, preguntó a su compañero: «¿Viste a Dios en los árboles?». «No», dijo él. «¿Lo viste en las flores?». «No», respondió de nuevo. «¿Ves a la maestra?», continuó preguntando. «Sí», afirmó el muchacho. «¿Ves el cerebro de la maestra?», fue la última pregunta. «Por supuesto que no». «Entonces - la niña declaró enfáticamente —, la conclusión de lo aprendido en esta clase, es que la maestra no tiene cerebro».

“Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente, ¿Crees esto?” (Juan 11:26).

El versículo anterior comienza diciendo: «Todo aquel que vive y cree en mí». Es importante notar que no todo el que vive cree en Dios. Aunque todos fuimos creados con sus manos, nos movemos, respiramos y vivimos por su constante amor y poder, muchos prefieren borrar la mano invisible de un Dios que se ve en todas las cosas creadas.

Querido amigo, hoy tienes la oportunidad de creer en el Dios de la vida. Sus manos te han hecho especial y desea compartir contigo la vida eterna, si tan solo crees en él.


¡Gracia y Paz!

Ruth Herrera