martes, 5 de agosto de 2014

¿ESTÁS PASANDO POR UNA PRUEBA?



¿ESTÁS PASANDO POR UNA PRUEBA?

Santiago 1:2-3
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

En su libro “El Caso de la Fe”, el autor cristiano Lee Strobel (quien había sido ateo declarado), cuenta como su amigo Marc Harrienger soportó la trágica muerte de su pequeña hija en un accidente ocurrido frente a su casa: “La desesperación inicial de Marc era tan grande que tuvo que pedir a Dios que lo ayudara a respirar, a comer y a funcionar al nivel más elemental. El dolor emocional lo había paralizado, pero sentía cada vez más la presencia, la gracia, el amor y consuelo de Dios, y con el tiempo, sus heridas comenzaron a sanar”.

Después de haber experimentado a Dios en su más crítica necesidad, Marc emergió de esta crisis como una persona cambiada, y dejó su trabajo secular para irse al Seminario. Gracias a su sufrimiento, que él nunca hubiera elegido, que fue horriblemente doloroso y que hizo añicos su vida en ese tiempo, Marc ha consagrado el resto de su vida a llevar la compasión divina a otros que están solos en su desesperación. Y con toda autoridad proclama este testimonio: “Yo he experimentado la bondad de Dios a través del profundo dolor, y ningún escéptico puede contradecir eso. El Dios negado por el escéptico es el mismo Dios que sostuvo nuestras manos en los días de oscuridad, el que fortaleció nuestro matrimonio, el que profundizó nuestra fe, el que nos dio dos hijos más, y el que infundió a nuestras vidas un nuevo propósito para que podamos bendecir a otros.”

Al igual que Dios transformó el terrible dolor y sufrimiento de Marc Harrienger en bendiciones para él y los que le rodeaban, puede también usar cualquier prueba en la que te encuentres, para bendecirte a ti y a tu familia, si tú le permites obrar en tu vida. Cuando el apóstol Santiago dice “tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”, nos está exhortando a que, aun en medio de una prueba, sintamos gozo porque Dios puede usarla para fortalecer nuestra fe y llevar a cabo sus planes en nosotros, los cuales siempre son buenos. Así dice Dios en Jeremías 29:11: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza”

El único requisito es creer lo que dice la Bendita Palabra de Dios, es decir tener fe. “La prueba de vuestra fe produce paciencia”, continúa diciendo el mensaje de hoy. La palabra griega usada en el original para definir “paciencia” significa “persistencia firme”. Por medio de esta paciencia, de esta persistencia firme que crean en nosotros las pruebas, se llevará a cabo la obra de Dios en nuestras vidas, la cual tiene como fin hacernos conformes a la imagen de su hijo Jesucristo. Romanos 8:28 complementa este concepto: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”.

Cuando Jesús estaba sufriendo horriblemente en el huerto de Getsemaní ante la perspectiva de la cruz que le esperaba, oró al Padre rindiéndose a su voluntad, y Dios envió un ángel que le fortaleció (Lucas 22:43). Después de la horrible muerte en la cruz Jesús resucitó, y “Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9). Y en Hebreos 12:2 dice que “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Es decir, Jesús sabía que después de la cruz le esperaba la victoria. Y esta seguridad lo fortaleció para soportar la terrible prueba.

Todas las cosas que suceden en la vida de aquellos que aman a Dios, aún las pruebas más duras, resultarán en su beneficio, y ayudarán a llevar a cabo el propósito de Dios en sus vidas. Si en estos momentos te encuentras en medio de una prueba, en lugar de preguntar: “¿Por qué, Dios mío?”, trata de preguntar: “¿Para qué, Dios mío?” Confía en que Dios te ama, y quiere lo mejor para ti. Quizás para creer esto en tu corazón sea necesario que pases por esta prueba.

ORACIÓN
Padre santo, te ruego aumentes mi fe para que yo pueda soportar las pruebas, con la seguridad de que tú puedes usarlas para mi bien y el de mi familia, llevando a cabo tus planes en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te habla

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