jueves, 21 de noviembre de 2013

TOTAL CONFIANZA EN DIOS


Filipenses 4:10-13
“En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Humanamente hablando, el apóstol Pablo tenía mucho de qué jactarse —sus credenciales se encuentran en Filipenses 3:4-6. No obstante, él sabía que esos logros no eran lo que realmente importaba. Pablo entendía acertadamente que conocer a Cristo y confiar en Él eran la fuente del verdadero valor en la vida.

Al escribir con tal modestia, el apóstol es un buen ejemplo de cómo debemos vernos a nosotros mismos —o sea, como el Padre nos ve. La mejor manera de hacerlo es reconocer a Dios como la fuente de nuestro poder: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Muchos de nosotros conocemos este versículo de memoria, pero ¿hemos aceptado la verdad que contiene? El énfasis no está en “lo puedo”, sino en el hecho de que lo puedo en Cristo —Él nos da todo lo que necesitamos para llevar a cabo su plan para nuestras vidas.

Este versículo es la confesión de que no podemos hacer la voluntad de Dios con nuestras propias fuerzas. Pero eso no significa que debemos simplemente cruzarnos de brazos y convertirnos en simples espectadores. Como cristianos, tenemos la responsabilidad de obedecer la dirección del Señor en todo, pues, son nuestras manos, pies, cuerpo, voz, compasión y deseos, los que el Señor usará para llevar a cabo sus grandes propósitos para nuestras vidas.

Obedecer por fe puede parecer atemorizante, pero mantenerse a salvo cómodamente no es lo que el pueblo de Dios debe elegir. Hacer todo por medio de Cristo implica tomar riesgos, pero tu descubrirás que las recompensas por la obediencia son profundamente gratificantes.


“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

¿CREES QUE DIOS PUEDE AYUDARTE?



Salmo 8
“¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; de la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”

Dos astrónomos de la Universidad de Harvard descubrieron un “gran muro” de galaxias que estiman tienen 500 millones de años luz de longitud, 200 millones de años luz de ancho y 15 millones de años luz de espesor. Un año luz equivale a la distancia recorrida por la luz en un año. Estas cifras son increíblemente enormes. La tecnología moderna, cada vez más sofisticada, ha hecho descubrimientos similares a este a través de muchos años. Pero aun quedan sin contestar muchas preguntas. Por ejemplo, ¿Cómo se formaron estas imponentes galaxias? ¿Cómo se originó el Universo y todos los planetas y las estrellas que lo constituyen?

En el pasaje de hoy, el salmista David, bajo la inspiración del Espíritu Santo, anuncia con muchos siglos de anticipación la respuesta a estas y otras preguntas que los científicos no han podido contestar. Primero, dice que Dios ha “puesto su gloria sobre los cielos”. Después dice que Dios es el creador de los cielos y de los demás cuerpos celestes cuando dice: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste...” También Génesis 1:1 dice que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Ochocientos años antes del nacimiento de Jesucristo, el profeta Isaías escribió, por revelación divina, acerca del “círculo de la tierra” (Isaías 40:22). Muchos siglos después los científicos todavía discutían sobre la forma de la tierra. Los chinos creían que la tierra era plana. Algunos escritores griegos imaginaban el mundo como un paralelogramo. No fue hasta unos 500 años antes de Cristo que por primera vez el filósofo griego Pitágoras habló sobre la teoría de que la tierra era esférica. ¿Acaso puede haber alguna duda de la infinita sabiduría de Dios? Ciertamente Dios puede hablar a todos estos científicos de la misma manera con que convenció a Job de su ignorancia, diciéndole: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular?” (Job 38:4-6).

El Salmo 147:4 dice que Dios “cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres”. Y este mismo Salmo dice que “él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas” (v.3). Es decir, que el Dios todopoderoso, que creó los cielos y la tierra, es además el Dios tierno y amoroso que se preocupa por aquellos que están sufriendo y los consuela. Aquel que conoce todas las estrellas por sus nombres, es el mismo que tiene contados todos los cabellos de nuestras cabezas (Lucas 12:7). El mismo Dios que ordenó las medidas de la tierra y fundó sus bases declaró que el que toca a uno de nosotros, “toca a la niña de su ojo” (Zacarías 2:8). ¡Qué Dios tan maravilloso!

Y todos los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Salvador hemos sido hechos hijos de este maravilloso Dios (Juan 1:12), y podemos llamarle Padre nuestro (Mateo 6:9), y llegarnos a él con toda confianza en busca del oportuno socorro (Hebreos 4:16). Entonces, ¿crees tú que Dios puede ayudarte en medio de tu prueba?

Si has entendido esta enseñanza y estás conciente del inmenso poder, la sabiduría y el infinito amor de Dios no debes tener la más minima duda de que si pones en él tu confianza, él se hará cargo de tus problemas y los resolverá todos en su tiempo y conforme a su voluntad.

ORACIÓN:
Bendito Dios, Creador del cielo y de la tierra, te alabo de todo corazón por tu grandeza y magnificencia. Hoy acudo a tu gracia y misericordia y pongo todos mis problemas en tus manos poderosas. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¡¡SER CRISTIANO SE TRATA DE SER COMO CRISTO!!



1 Corintios 11:1
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”.

Este es un versículo clave para todo aquel que quiera ejercer un liderazgo, sobretodo, dentro de la Iglesia.

Imitar es lo mas fácil que existe, es fácil imitar santidad, es fácil imitar alegría, es fácil imitar felicidad, definitivamente es fácil imitar las cosas que vemos, y más si se trata de cosas malas, puesto que esas son aun mas fáciles de imitar. Pero ¿Será fácil imitar a Cristo?

Creo que una de las personas más difíciles de imitar en el mundo es a Cristo, digo difícil, pero no imposible. Hay imitadores de cantantes mundanos y también de la farándula “Cristiana”, hay imitadores de estrellas de cine, hay imitadores de presidentes o de algún personaje famoso, pero ¿Por qué no hay muchos imitadores de Cristo?.

Imitar a Cristo significa negarte a ti mismo, tomar tu cruz y seguirlo, es aborrecer todo por su causa, imitar a Cristo significa amar profundamente a tu prójimo, perdonar a los que te ofenden, permitir que todos se acerquen a ti y darle palabras de vida para que restauren su vida.

Imitar a Cristo significa, hacer tesoros en el cielo, predicar las verdades del reino, estar dispuesto a morir por la causa del evangelio.

Imitar a Cristo es vencer la tentación, decirle no al pecado, vivir santamente y obedecer la voluntad de su Padre.

¿Verdad que es difícil imitar a Jesús?

Pablo era un hombre que desde su conversión comenzó a ser un imitador de Cristo, sin duda alguna es uno de los personajes bíblicos en los cuales nos será difícil encontrar errores, ya sea de personalidad o en su vida espiritual. Pablo era un hombre recto que tenía muy claro su llamado y los objetivos en su vida. Es por esa razón que Pablo al llevar una vida intachable en el Señor, con un testimonio integro podía decir con toda solvencia moral y espiritual: “Sed imitadores de mi”.

¿Cuántos de nosotros pudiéramos decir a las ovejas que están bajo nuestro cargo: “Sean imitadores de mi”?, la mayoría de lideres hoy en día se escudan en la excusa de: “no me tomen de ejemplo, tomen de ejemplo a Jesús porque el nunca falla”, y eso es TOTALMENTE CIERTO, pero ¿Por qué Pablo se atrevía a decir: Sed imitadores de mi?

¿Sabes porque?, Porque Pablo sabia donde estaba parado, sabia que su conversión era genuina y que el objetivo de su vida era agradar a su Padre y hacer su voluntad, es ahí en donde eso provocaba en Pablo el hecho de ser un hombre integro e intachable, puesto que los objetivos en la vida nos permiten ya sea ser íntegros o ser mediocres.

Ya basta de estarnos excusando en que somos humanos y cometemos errores, eso TODOS los sabemos, nadie lo duda, ¿Por qué mejor no meditamos por un momento en el hecho de tratar de ser intachables e íntegros en nuestra vida cotidiana? ¿Por qué mejor no comenzamos a decirle NO al pecado? ¿No sería mejor tratar de imitar a Cristo, a toda costa? ¿Eres cristiano no?, Entonces demuéstralo a través de imitar a Cristo, pero en TODO y en serio.

Te invito a que tomes la determinación de comenzar a vivir una vida santa y agradable delante de Dios, a tratar la manera de ser integro delante de El y por ende lo serás delante de los hombres, para que tengas la solvencia moral y espiritual de decirles a tus ovejas: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”.


“Gracia y Paz”


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miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿TE GUSTA LA CHISMOGRAFÍA?



Santiago 3:5-8
“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”.

La chismografía no es un tema popular, pero sin duda alguna si es una actividad muy popular. Muchas personas malgastan el tiempo en habladurías acerca de otros, por lo general con la intención de criticar y juzgar. Por desgracia, los creyentes muchas veces son tan culpables de chismear, como los no creyentes. Pero nuestro Padre celestial quiere que veamos esta práctica del chisme tal y como es.

El apóstol Pablo coloca la chismografía en medio de pecados como “el engaño, la malicia, la calumnia y la arrogancia” (Romanos 1:29-30). El chisme es embaucador y difamatorio, y está acompañado por la vileza y la soberbia. Todas estas son características de los “aborrecedores de Dios”, según el apóstol. En otro pasaje que describe las prácticas impías, Pablo coloca al chisme en el centro de ellas. Y, por supuesto, todo el mundo sabe que el último decreto de los Diez Mandamientos es: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16).

La chismografía no concuerda con quienes somos hijos de Dios. Así como no se puede tener veneno y agua pura saliendo de la misma corriente, el cristiano no puede tener una conversación que honre a Dios y al mismo tiempo chismear de otros. Cuando de nuestros labios salen palabras dañinas, demostramos lo que albergamos en nuestro corazón. Sin embargo, Dios se ocupa de limpiar los corazones. Si permitimos que el chisme, el engaño y la malicia se introduzcan en nuestra vida— debemos orar como lo hizo David: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Sal 19:14).


“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

LO QUE ÉL NECESITA, LO QUE ELLA ESPERA



En la carta a los Efesios, Pablo le habla al esposo y le dice más de una vez que ame a su esposa (Efesios 5:25, 28, 33). Y cuando se dirige a la mujer la exhorta a que respete a su marido (Efesios 5:33). Sin embargo, en nuestro entorno social y familiar es muy común que se trate más amablemente a extraños y desconocidos que a nuestro conyugue y a nuestros seres queridos. La necesidad más importante para un hombre es el respeto; para una mujer, el amor.

Hoy en día, las quejas más frecuentes de una mujer respecto del varón son: “No comprende lo suficiente, No es sensible a las emociones, No es suficientemente afectuoso. Es demasiado rápido en la vida sexual. No se comunica bien, no habla de sus sentimientos y emociones. No pasa suficiente tiempo con nuestros hijos. No aprecia el trabajo mi trabajo y no ayuda en la casa. Toma decisiones sin consultar”.

Y las quejas del hombre respecto de la mujer son: “Se queja, critica y fastidia demasiado. Trata de controlarme y de suprimirme. Usa el sexo como un arma de castigo. No es lógica, sino emocional. Sus emociones son impredecibles. Es chismosa y por todo llora o se enoja”.


LAS MUJERES SON FELICES Y RESPONDEN POSITIVAMENTE CUANDO SE SIENTEN APOYADAS.

John Gray dice: “Los hombres se sienten estimulados y fuertes cuando se sienten necesitados y respetados. Cuando un hombre no se siente necesitado en una relación, gradualmente se torna pasivo y pierde energías; cada día que pasa tiene menos que ofrecer a la relación. Por otra parte, cuando siente que ella tiene confianza en que él hará todo lo posible para satisfacer las necesidades de ella y, si ve que sus esfuerzos son apreciados, se siente estimulado para dar más. Las mujeres son felices y responden positivamente cuando se sienten apoyadas, se preocupan por ellas, y sienten que sus necesidades serán satisfechas. Cuando una mujer se siente perturbada, abrumada, confundida, agotada o desesperada, lo que más necesita es el simple compañerismo. Necesita sentir que no está sola. Necesita sentirse amada y apreciada”.

Amado hermano y hermana: ¿Cómo se encuentra tu relación matrimonial? ¿Estás viviendo un buen momento? ¿Estás en una meseta? ¿tu matrimonio yace a la vera del camino? ¿Está en terapia intensiva? ¿Cuáles son los problemas más importantes por los que está atravesando tu relación? ¿Descargas tu furia y arsenal de malas palabras contra tus seres queridos? ¿Siente tu pareja que la maltratas con tus gestos, palabras o acciones?


Si estas viviendo la falta de alguno de los ingredientes del Amor y el Respeto, a continuación te propongo un “Desafío para la semana”:

Nunca seas irrespetuoso/a o violento/a hacia tu cónyuge. Tu pareja es el regalo especial que Dios te ha dado. Trátala como tal. No tengas comportamientos abusivos. La agresión física jamás puede ser justificada.

¿Quieres un esposo amoroso, atento y compañero? Hazle sentir que lo necesitas y lo respetas.

¿Quieres una esposa preocupada por el hogar, responsable y fogosa? Hazle sentir que la amas y que aprecias todo lo que hace, escúchala sinceramente. La empatía, comprensión, aprobación y compasión hacia la mujer influyen en la calidad de vida matrimonial.


¿Qué opinas acerca de las siguientes declaraciones?:

· Dice un proverbio persa: “No hieras a la mujer ni con el pétalo de una rosa”. Mas yo te digo: “No la hieras ni con el pensamiento” (Amado Nervo).

· “Las mujeres necesitan una relación significativa y satisfactoria para tener sexo espectacular. Los hombres necesitan sexo espectacular y satisfactorio para tener una relación significativa” (Donalyn Currie).

· “El matrimonio… más que buscar a la persona correcta… es que tu seas la persona correcta” (anónimo).

· “En un nido roto no hay huevos sanos” (proverbio chino).


Completa las siguientes frases:

· Reconozco que mi principal falla como esposo/a es…

· Creo que podré ser mejor en…

· Necesito que me ayudes con…

· Las cosas que más me agradan de mi pareja son…


He aquí algunas sugerencias para mejorar tu relación matrimonial (elige al menos una y, ¡hazla!):

· Proponte entregar a tu cónyuge un mensaje romántico por hora durante todo un día.
· Programa una noche es-pec-ta-cu-lar.
· Disfruta algunas de tus fantasías junto al amor de tu vida.
· Organiza una fiesta sorpresa para festejar un momento único en tu matrimonio, puede ser el aniversario de bodas u otra fecha especial.
· Invita a tu pareja a un paseo romántico en un parque o simplemente en algún centro comercial.
· Escríbele una carta romántica donde resaltes tres virtudes por las que te enamoraste.
· Ofrécete voluntariamente para ayudar en las tareas propias de tu pareja.
· Recuerda que el amor no es lo que se siente, sino lo que se hace. Hechos, no sólo palabras, son siempre la prueba de nuestro amor.
· Prepara un sobre con fotos de ustedes para que tu pareja lleve consigo en su agenda.
· Destaca algo bueno, algo bien hecho.
· Abraza a tu cónyuge. Alguien dijo que cuatro abrazos diarios son necesarios para la sobrevivencia, ocho abrazos para el mantenimiento y doce abrazos diarios para el crecimiento.
· Renueva tu pacto de amor. Sin pacto, no hay matrimonio; sin pacto, no hay compromiso; sin pacto, no hay fidelidad.
· Dale muestras de afecto en público. Comenta a otras personas sus cualidades y virtudes.
· Haz cosas que le agraden a tu pareja.
· Atiende a tu cónyuge cuando esté enfermo.

Podrías orar a Dios en estos momentos diciéndole: “Eterno Dios, dame conocimiento para aprender de tu Santa Palabra para conducir mi relación conforme a tus propósitos; en donde los ingredientes principales sean el Amor y el Respeto mutuo; y así como tu amado hijo Jesús cargó en la cruz con nuestras penas, lamentos, enfermedades y dolores; te suplico, si es tu voluntad, restaures la salud de mi conyugue. Gracias amado Padre porque sé que tus misericordias son nuevas cada mañana, en el nombre de Jesús, Amén”.


“Gracia y Paz”

Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios

sábado, 16 de noviembre de 2013

¿ERES TU UN CRISTIANO ÉTICO?



¿Por qué hay personas se ofenden cuando se presenta un mensaje claramente fuerte, por así decirlo, contra el pecado y las falsas doctrinas? diciendo que hay que enseñar la verdad, pero con "ética" y citan pasajes donde se nos manda a enseñar la verdad con “amor”; acusándonos  a los que no lo hacemos así, diciendo que estamos ofendiendo e insultando a la gente. Y dicen que se está criticando duro y que el predicar así hace huir a las ovejas y a las almas del redil.

Muchas personas se ofenden cuando se les señala su pecado. Muchos religiosos se ofenden cuando se les señala su error. Incluso, muchos se asustan y ofenden cuando se muestran imágenes con un desnudo moderado que ilustran los mensajes Bíblicos, censurándolas y diciendo que son imágenes pornográficas (como me paso hoy con un mensaje que ilustre con una imagen del Rey David y Betsabé). Y acusan al expositor de ser ofensivo, y hasta se atreven a decir que el mensaje no edifica.

Veamos que significa la palabra "ética": se deriva del vocablo griego "ethos", que significa literalmente costumbre. La palabra "moral", por otra parte, se deriva del latín "mos", que también significa costumbre. Por eso suele usarse indistintamente "ética" y "moral" como términos sinónimos. Sin embargo, los filósofos reservan la palabra "ética" para la ciencia o disciplina teórica, y el término "moral" para contenidos que hacen a la práctica de tales elementos teóricos (Diccionario Etimológico de Terminologías Griegas). Pero yo les pregunto: ¿estos elementos o palabras justifican las enseñanzas "suaves" y "blandas", de "pañitos tibios" y "palmaditas en la espalda"? o ¿será que quieren que se les apapache el pecado que hay en sus vidas?

Analicemos las predicas y enseñanzas de los Profetas y Apóstoles Bíblicos: ¡veamos como eran sus enseñanzas para exhortar al pueblo, al predicar contra los falsos profetas, contra la impiedad y la injusticia! ¿qué es lo que vamos a ver? He aquí algunos ejemplos:

El profeta Jeremías ¡los llamo lenguas de caramelo y lisonjeros!:

“Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová. Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, diciendo: ¿Cuál es la profecía de Jehová? les dirás: Esta es la profecía: Os dejaré, ha dicho Jehová. Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que dijere: Profecía de Jehová, yo enviaré castigo sobre tal hombre y sobre su casa” (Jeremías 23:31-34).

El profeta Amós ¡los llamo vacas!:

"oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: traed, y beberemos. Jehová el Señor juró por su santidad: he aquí, vienen sobre vosotras días en que os llevarán con ganchos, y a vuestros descendientes con anzuelos de pescador; y saldréis por las brechas una tras otra, y seréis echadas del palacio, dice Jehová" (Amós 4: 1-3). ¿A cuales vacas se refería? ¿Cuales serian las vacas que no querían entender?

Por otra parte Juan el Bautista introducía sus mensajes así:

"al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡generación de víboras! ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?" (Mateo 3:7).

Y que podemos decir de nuestro amado Señor Jesucristo, los llamo “lobos rapaces”:

"guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mateo 7:15).

También los llamo “hipócritas”:

"hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres" (Mateo 15:7-9).

¿Será que los que se quejan tanto son unos hipócritas?

¿Qué les parecería amados hermanos si hoy en día estuvieran predicando estos profetas y el mismo Señor Jesús? ¿qué dirían los hipócritas de este tiempo? Quizás les dirían:

No juzguen, no hagan el trabajo de Dios, el Espíritu Santo es el que hace la obra. Quien te puso a juzgar. Eres un legalista. Eres un santurrón. Eres un religioso. Ustedes alejan a las almas de la Iglesia, y cuanta más basura les dirían ¿acusarían a estos profetas de no predicar con amor?, ¿los acusarían de no tener ética? Pero… ¿qué es predicar con “amor” según el pensamiento y razonamiento humano y popular? ¿no será que es todo lo contrario a lo que nos enseña la Biblia? ¿por qué pues se quejan tanto cuando se les enseña con la verdad? ¿estaremos haciendo mal? o ¿no será que esos que no quieren aceptar la verdad con sinceridad son unos hipócritas? Reflexionen amados hermanos y hermanas.

No olvidemos que "el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”.

“Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (Hebreos 12:6-8).

"es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados" (Hebreos 12:11).

Lamentablemente muchos han de querer que los traten como a bastardos, pero los que queremos conformar la verdadera Iglesia de Jesucristo, aunque nos duela la verdad, preferimos que nos traten como a Hijos. Y si a alguien que se dice ser “cristiano” no le gusta que lo traten como a hijo, si no como a bastardo, entonces el tal es un hipócrita que no quiere aceptar la verdad con sinceridad.


“Gracia y Paz”
Tomado de Palabra sin Levadura

Editado por Carlos Martínez M.

¿QUÉ DEJAS ENTRAR POR TUS OJOS?



2 Samuel 11:2-5
“Sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta”.

Cuenta este pasaje que a David le gusto tanto Betsabé que la quiso para él, y como tenía el poder para hacerlo dio rienda suelta a sus deseos. Pero dice la Biblia que “esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová” (2 Samuel 11:27). Y el niño que había engendrado con esta mujer enfermó gravemente y murió. Y el rey David sufrió mucho a consecuencia de su pecado.

Los ojos son la puerta por la que entran en nuestras vidas imágenes que más tarde pueden convertirse en tentaciones, las cuales el enemigo usa para hacernos caer en pecado. Así sucedió en el huerto del Edén. Eva “vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6). Como consecuencia de su pecado, ambos perdieron su comunión con Dios y fueron echados del huerto.

Sin duda alguna hay una conexión directa entre los ojos y el sexo. De esta manera lo expresó Jesús en el Sermón del monte: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:27-29). En sentido general, las tentaciones tienden a seguir un patrón similar: El ojo ve, la mente desea y la voluntad actúa. Es cierto que muchas veces no podemos evitar “ver” algo que pudiese ser “muy atractivo”. Pero el problema comienza cuando nos quedamos contemplando ese “algo”. Esto fue lo que sucedió a David cuando “vio” desnuda a Betsabé. Se detuvo demasiado tiempo en admirarla, su mente le indicó que era “muy hermosa”, y su corazón se llenó de deseos lujuriosos. Entonces cayó en pecado y después vinieron las consecuencias.

La Biblia nos cuenta en Génesis 39:7-12 que la mujer de Potifar, a quien José había sido vendido como esclavo, “puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo”. Pero el joven le dijo: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” Sin embargo la mujer insistió en su intento de seducirlo, y en una ocasión que no había nadie en la casa, “ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió”. En lugar de quedarse “contemplando” aquella mujer, José apartó sus ojos de ella y huyó. Sus convicciones y su amor a Dios evitaron que él cayera en pecado.

Si estamos concientes de la relación entre los ojos y las tentaciones, y mantenemos esa puerta cerrada mantendremos al enemigo fuera de nuestras vidas. Pero si nos descuidamos y la dejamos abierta, entonces el diablo tendrá fácil acceso a nuestras mentes y nuestros corazones y seremos vulnerables a sus ataques. Job, en medio de grandes sufrimientos y ante las sugerencias de parte de sus amigos de que podrían deberse a pecados que él hubiese cometido, declaró su absoluta integridad diciendo: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar con deseo a una virgen?” (Job 31:1).

Este pacto es un compromiso delante de Dios de que nuestros ojos nunca se detendrán a contemplar lujuriosamente a una mujer (o a un hombre). Este pacto tiene un enorme poder protector contra las tentaciones y los ataques del enemigo. ¿Quisieras tú hacerlo en este momento y comprometerte delante del Señor a honrarlo cada día de tu vida?

ORACIÓN:
Padre santo, delante de tu presencia hago pacto con mis ojos. Te ruego fortalezcas mi espíritu para que yo permanezca fiel a mi compromiso y pueda apartar la mirada de todo aquello que no glorifique tu nombre. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

viernes, 15 de noviembre de 2013

EL AMOR DE DIOS, BASE DE NUESTRA FE



Tito 3:4-7
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”.

Nuestra fe está directamente relacionada con nuestra confianza en Dios. De la misma manera podemos decir que nuestra confianza depende de la seguridad que tengamos en el amor de Dios por nosotros. Por lo tanto, para que nuestra fe crezca y se fortalezca, debemos establecer firmemente en nuestros corazones que el amor de Dios es real y perfecto.

El pasaje de hoy dice que la bondad y el amor de Dios se manifestaron plenamente cuando nos salvó, es decir cuando él envió a su hijo Jesucristo para que muriese en la cruz en lugar de cada uno de nosotros. La Biblia dice en Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna”. Ese amor de Dios manifestado en la entrega de su único hijo por la redención de un mundo hundido en el pecado, es tan infinito, tan imposible de describir con palabras, que el apóstol Juan simplemente pudo escribir: “De tal manera amó Dios al mundo...”

La Biblia dice que “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y por medio de su muerte nos libró de la condenación y nos dio el regalo de la vida eterna. Pero no sólo eso, sino que “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” a todos los que hemos creído y aceptado este regalo de Dios, dice Romanos 5:5.

Y cuando el Espíritu Santo produce en nosotros su fruto de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (de acuerdo a Gálatas 5:22, 23), empezamos a conocer a Dios y a entender espiritualmente el amor que él tiene para nosotros. Entonces se desarrolla nuestra fe. Es natural que fluya la fe de nuestros corazones, porque cuando entendemos profundamente cuanto Dios nos ama se hace más fácil confiar en él y en todo lo que él ha planeado para nosotros sus hijos. Por eso el apóstol Pablo, al escribir a los cristianos de Galacia les dice: “Nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor” (Gálatas 5:5-6). Había muchos legalistas tratando de confundir a aquellos que habían creído, por eso era necesario aclarar que la fe verdadera es motivada por el amor, no por la ley. Dios no está interesado en rituales, sino en la realidad de una vida genuinamente entregada a él.

Jesús dijo en Juan 14:21: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. En nuestra relación con Dios todo gira alrededor del amor. Por amor, Jesús murió en la cruz por cada uno de nosotros aún siendo pecadores. Cuando nosotros amamos a Jesús, obedecemos sus mandamientos. Entonces el amor de Dios se manifiesta en nuestras vidas y nosotros seremos capaces de manifestar ese amor aún a aquellos que nos han herido. Dice 1 Juan 4:8: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”. Esta es la verdadera vida cristiana. Conocer a Dios, experimentar su amor y obedecerle amando a los que nos rodean.

Cuando entendemos que Dios nos ama de una manera tan preciosa, no tenemos que preocuparnos por lo que la vida nos depara. Sólo tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en obedecer su Palabra. Entonces nuestra fe se fortalecerá y podremos vivir tranquilos con la seguridad de que nuestro Padre celestial cuidará de nosotros de manera perfecta, más allá de todo entendimiento.

ORACIÓN:
Padre santo, no tengo palabras con que agradecerte tu amor por mí, que excede todo conocimiento. Ayúdame a confiar cada vez más en ese amor para que mi fe se fortalezca. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 14 de noviembre de 2013

ORACIÓN


Mi Padre amado, gracias te doy porque siempre estás dispuesto a ayudar a tus hijos en las dificultades de esta vida. Quiero servirte de la manera que tu me muestres y aunque siempre haya personas y circunstancias que me lo quieran impedir, te ruego, si es tu voluntad, no permitas que los obstáculos que yo encuentre me desvíen del camino que tú has trazado para mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


¿QUÉ HACER ANTE LAS DIFICULTADES?



Nehemías 4:1-6
“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar”.

Nehemías era un hombre temeroso de Dios. Cuando llegó a sus oídos la noticia de que el muro de Jerusalén había sido derribado y sus puertas quemadas le afectó tremendamente y lloró, e hizo duelo y ayunó por varios días. (Nehemías cap. 1). Entonces Dios puso en el corazón de Nehemías la enorme tarea de reconstruir los muros. El rey Artajerjes de Persia, de quien Nehemías era el copero, notó la tristeza de su siervo, y a petición de éste le concedió que fuese a Jerusalén con el fin llevar a cabo la difícil tarea. Allí Nehemías reclutó unos cuantos hombres y pusieron manos a la obra. (Capítulo 2).

En el pasaje de hoy, se destaca la actitud de Nehemías ante las críticas, las murmuraciones y las malas intenciones de este hombre llamado Sanbalat y su gente. Esto debe servirnos de ejemplo cuando nos enfrentemos a las dificultades que se presenten en nuestras vidas. En nuestro diario vivir encontramos ciertas situaciones que muchas veces pueden llegar a convertirse en obstáculos para que los planes de Dios se lleven a cabo en nuestras vidas. Chismes, críticas, conflictos, calumnias, problemas financieros, problemas de salud, o de cualquier otro tipo pueden ser piedras de tropiezo en el camino trazado por Dios para cada uno de nosotros. De la actitud de Nehemías podemos aprender varias cosas. Entre ellas las siguientes:

Confianza en el poder de Dios. Nehemías se entregó a la reconstrucción del muro de Jerusalén confiando en que el poder del Señor se encargaría de los enemigos que querían obstaculizar los planes de Dios. Ciertamente podemos decir con toda confianza que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

Persistencia y dedicación a la obra de Dios. Las bendiciones y la protección de Dios están siempre sobre aquellos que le obedecen, y permanecen bajo su manto independientemente de todos los obstáculos que se presenten. Dice el Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”. Una vez conocemos la voluntad de Dios en nuestras vidas debemos persistir en lo que nos corresponde hacer para que sus planes se lleven a cabo.

Constancia en nuestra vida de oración. Cuando los israelitas fueron menospreciados y vituperados por aquellos que se oponían a la reconstrucción del muro, Nehemías oró y entonces recibieron la fuerza para continuar. Y a medida que el complot se hacía mayor, más clamaban Nehemías y sus compañeros a Dios, quien no solamente desbarató los planes del enemigo, sino que dio a su pueblo sabiduría, discernimiento y fuerzas para llevar a cabo la encomienda. Y edificaron el muro, “y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar”.

La tarea fundamental del diablo es crear situaciones que tienen el fin de afectar y obstaculizar nuestra relación con Dios. Cuando tenemos una vida de oración constante, cuando confiamos en la promesas de Dios para sus hijos, cuando nos concentramos en obedecer al Señor, todos los intentos del enemigo contra nosotros serán totalmente infructuosos.

ORACIÓN:
Mi Padre amado, gracias te doy porque siempre estás dispuesto a ayudar a tus hijos en las dificultades de esta vida. Te ruego, si es tu voluntad, no permitas que los obstáculos que yo encuentre me desvíen del camino que tú has trazado para mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿QUE CONLLEVA EL ARREPENTIMIENTO?



Lucas 3:8
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.

Hechos 26:20
“Anuncié… que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”.

Arrepentirse es mucho más que lamentarse por las faltas cometidas. También es sentir tristeza y vergüenza ante Dios por haberlo deshonrado. El arrepentimiento conlleva una nueva manera de pensar y de vivir a partir del momento en que uno se arrepiente. Transforma nuestro plan de vida, nuestros valores, nuestra moral y nuestras acciones, por el hecho de que empezamos a ver el mundo con los ojos de Dios. Para una transformación así es necesario dejar completamente de lado al yo.

El llamado al arrepentimiento es uno de los temas más constantes de la Biblia. La necesidad de arrepentirse está claramente mostrada en los mandamientos dados a Moisés, y se repite continuamente en los profetas.

También es un punto predominante en el Nuevo Testamento. Es el único mensaje de Juan el Bautista: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2). Una de las primeras palabras pronunciadas por Jesús en público fue: “Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). Antes de ir al cielo, Jesús dijo a sus discípulos que el arrepentimiento para perdón sería predicado en su nombre a todas las naciones. Las palabras «arrepentirse» y «arrepentimiento» aparecen más de cuarenta veces en el Nuevo Testamento.

El arrepentimiento es un elemento indispensable para la conversión a Jesucristo. En seguida, los que son realmente convertidos muestran mediante sus actos la realidad de ese cambio.


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

miércoles, 13 de noviembre de 2013

“EL ARREPENTIMIENTO TRAE ALIVIO Y REFRIGERIO DE TODAS TUS HERIDAS Y DOLORES. ES SANIDAD DEL ALMA, SIN VISITAR A UN PSICÓLOGO”.



Hechos 3:19
"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.

Usar la psicología con sus diversas visiones del determinismo, humanismo, existencialismo e incluso evolucionismo, como un remedo de terapia a un Creyente integral, creo que hay deficiencia en la comunión con el Padre.


“Gracia y Paz”

By: Gregorio Makridis

UNA SALIDA DE EMERGENCIA



1 Tesalonicenses 1:9-10
“Cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”.

Isaías 45:22
“Mirad a mí, y sed salvos”.

En los aviones, antes del despegue, una azafata explica cómo utilizar las salidas de emergencia. Después de haber indicado su número y posición, a veces añade: «Localice las salidas de emergencia teniendo en cuenta que la más próxima a su asiento puede estar situada detrás de usted». Eso significa que todos deben darse la vuelta para ver si el letrero «salida» más próximo está detrás de ellos.

¿Y si ocurriese igual en nuestra vida? El profeta describe así nuestra actitud natural: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). Es un camino cuya única salida es la muerte. Esta pregunta también es importante: ¿Qué hará usted al final? La salida de socorro que conduce a la vida existe. La salvación está muy cerca de mí, pero para alcanzarla debo estar dispuesto a dar media vuelta.

Convertirse es cambiar radicalmente de dirección, de pensamiento, de objetivo; es volver a Dios. Arrepentirse es aceptar lo que Dios dice, creer que él es verdad, que tiene razón, y reconocer mis faltas con el deseo de abandonarlas. No puedo seguir por el mismo camino. Para cambiar necesito una ayuda externa, necesito ser salvo. Pero ¿qué hacer entonces?

El anuncio de seguridad aérea añade: «Una serie de luces alineadas en el suelo les conducirá a las salidas de emergencia». Hoy, en esta tierra, la Biblia es esa senda iluminada que conduce hasta el Salvador, es decir, hasta Jesucristo.


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

¿CUALES SON LAS NECESIDADES DE LA ESPOSA?



Los estudios e investigaciones de las causas de infidelidad y a veces del consecuente divorcio en los matrimonios, arrojan que existe una relación directa con las necesidades de la mujer y las necesidades del hombre. Las necesidades insatisfechas en el vínculo matrimonial -aunque cueste aceptarlo- son la causa principal de las aventuras extramatrimoniales. La persona casada necesita sentirse realizada en las áreas emocionales básicas, al no conseguirlo se origina un peligroso vacío en su vida. Desafortunadamente en esta fase, muchos terminan “llenando” esa necesidad fuera del matrimonio.

Asimismo, hay suficiente evidencia psicológica en el sentido de que el comportamiento adúltero en los padres afecta dramáticamente a los hijos cuando llegan a ser adultos. Tal como la separación matrimonial influye en la posibilidad de que los hijos cuando adultos también lo consideren, la infidelidad conyugal puede resultar en conductas similares en los hijos. Esto nos ilustra la enseñanza bíblica de cómo los pecados de una generación recaen sobre la siguiente generación (Éxodo 20:3-5; Salmos 109:14).

Estadísticamente hablando, luego de descubierta la infidelidad, un 65 por ciento de parejas se divorcian, y sólo el 35 por ciento restante permanecen unidas, siempre y cuando busquen ayuda u orientación. Pero, ¿por qué una esposa sería infiel?, ¿cuáles son las necesidades de una esposa?, ¿cómo satisfacer sus necesidades?, ¿es posible evitar que ella sea infiel? A fin de responder éstas y otras interrogantes masculinas, a continuación describiré las principales necesidades de una esposa.


1. Afecto (Efesios 5:25-28; Colosenses 3:19; 1 Pedro 3:7)

Si existen esposas carentes de afecto es porque todavía hay esposos que no han entendido que para ellas es una necesidad inmensa. El hombre necesita entender que las demostraciones afectivas jamás serán suficientes para una esposa promedio. Lo lamentable es que muchos esposos no logran definir el afecto en el sentido que una mujer lo entiende, y como consecuencia tampoco atinan a manifestarlo. Un hombre sensato e inteligente procurará descubrir el real significado del afecto, según el corazón femenino.

En honor a la verdad, existen innumerables formas y maneras de expresar afecto. Pero para la mayoría de mujeres, el afecto del esposo debe representar cuidado, valoración y consuelo. No bastan las tarjetas románticas, los mensajes de texto, las flores o llevarla a cenar; la esposa necesita que el afecto de su esposo se traduzca en protección ante el peligro, honra por sus virtudes y apoyo en la adversidad. Ser colmada de afecto es de tanta estima para una mujer que la mantendrá adherida -digo “unida”- a su esposo.


2. Diálogo (Efesios 4:31; Efesios 5:16; Colosenses 4:6)

¿A observado cómo los enamorados conversan? Hasta parece un milagro, le diré por qué. Es increíble las horas de horas que pueden pasar en amena e incansable conversación, y vaya usted a indagar y no le será fácil entender de dónde sacan tantos temas para el diálogo. Y, ¿acaso no fue igual cuando usted estaba de amores antes de casarse?, qué maravillosos tiempos aquellos, ¿verdad?. Pero, ¿qué pasó después de casado?, ya no queda nada de aquél hombre enamorado y conversador.

Las esposas necesitan dialogar con sus esposos. Es decir, necesitan que sus esposos les hablen y también necesitan ser escuchadas. Esta es la llamada comunicación de doble vía. El esposo que únicamente emite mensajes y da órdenes sin darle opción a su esposa para expresarse y ser escuchada, sólo conseguirá que ella cierre su corazón. Es verdad que el diálogo demanda inversión de tiempo e implica acercamiento a la pareja, pero a su vez, aviva la llama del amor y endulza el matrimonio.


3. Sinceridad (Romanos 12:9; Efesios 4:25; Colosenses 3:23)

Hay hombres que no tienen idea de lo que es capaz de generar la sinceridad en el corazón de una esposa. La sinceridad o franqueza produce confianza, credibilidad y seguridad. Toda mujer necesita confiar en su esposo y tener la certeza que es amada y respetada por él. Pero sólo un esposo sincero podrá tener una esposa segura y confiada. El mundo está lleno de mujeres desconfiadas e inseguras de la fidelidad y del amor de sus esposos, siendo ellos mismos los autores de este drama.

Considerando que la desconfianza e inseguridad socavan la armonía y la paz conyugal, lo prudente es que el esposo siempre evidencie franqueza, veracidad y transparencia en sus palabras y hechos. De no ser así, ahogará la confianza y hundirá la seguridad que de él tenía su esposa. Una relación en semejante estado, no le concede a la mujer la base necesaria para edificar un matrimonio estable, lo cual podría causarle inestabilidad emocional y resolver distanciarse de su esposo.


4. Provisión (Proverbios 10:2-5; 13:11; 22:29; 1 Timoteo 5:8)

Muchos de los conflictos matrimoniales están vinculados al tema financiero. Cuando ambos esposos trabajan, no siempre logran ponerse de acuerdo sobre el manejo y uso del dinero. El problema se agudiza cuando ella tiene un salario superior al de su esposo. Esto le hace creer al hombre que su dinero es insignificante para su esposa y como consecuencia se vuelve indiferente a la necesidad de apoyo financiero que tiene la mujer. La esposa necesita sentirse protegida financieramente por su esposo.

Con la provisión financiera a la casa, el hombre le atestigua a su esposa que él tiene un compromiso con ella, y esto lo dignifica como hombre y cabeza de hogar. Por su parte, la esposa experimenta sentimientos de respeto y admiración hacia su esposo. Ningún hombre debe ignorar que toda esposa necesita disponer de dinero suficiente para satisfacer las necesidades de su familia. El esposo que provee los recursos necesarios para su hogar, notará que su esposa estará libre de tensiones.


5. Liderazgo (1 Tesalonicenses 4:4-5; Efesios 6:4; Proverbios 20:7)

Estamos ante una impresionante carencia de líderes en nuestro mundo actual, y para colmo la familia también está mutilada al respecto. En realidad, nadie le ha quitado ni usurpado el lugar que le compete al hombre como líder del hogar, simplemente no está ocupando su lugar, ignorando que su esposa lo necesita como líder en la familia. La mujer por naturaleza tiene todas las cualidades y atributos para hacerse de familia y tener un hogar, pero a su vez es consciente que sola no podrá liderarlo.

La mujer necesita ver a su esposo ejercer liderazgo como el padre de sus hijos, guiándolos en lo moral, espiritual, y en su desarrollo físico. Así como en lo paterno, ella también necesita ver al hombre liderar como esposo. A la esposa le agrada que el hombre tenga iniciativa, creatividad y sobre todo visión de futuro en favor de su familia. Naturalmente que esto le demandará al esposo hacer un compromiso serio con su familia; pero en definitiva, tendrá mucho que ganar y nada que perder.

Efesios 5:21-25
“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres…”


“Gracia y Paz”

Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios.