lunes, 6 de agosto de 2012

¿CREES EN EL PODER DE LA CRUZ?


1 Corintios 15:1-8
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.”

En los días posteriores a la Revolución Francesa, un hombre intentó comenzar una nueva religión que él creía era superior al cristianismo. Pero se desilusionó por su falta de éxito. Reveló su frustración a un clérigo y le preguntó qué podía hacer. El clérigo le respondió que no era tarea fácil comenzar una nueva religión, tan difícil era que no tenía nada que sugerir. Pero después de un momento de reflexión dijo: “Si quieres considera este plan: ¿por qué no te crucificas y resucitas al tercer día?” El sólido fundamento de la fe cristiana es la cruz y la tumba vacía. Hay religiones que celebran rituales o ceremonias junto a la tumba de sus líderes, cuyos restos yacen allí. Los cristianos somos los únicos que podemos asegurar que la tumba que momentáneamente guardó el cuerpo de nuestro líder, el Señor Jesucristo, está ahora totalmente vacía pues ni siquiera la muerte pudo retenerlo.

El pasaje de hoy declara que “Cristo murió por nuestros pecados”. Sin embargo, ¿cómo podemos saber con certeza que la crucifixión de Cristo fue aceptable para Dios? Ciertamente no importa tanto lo que creemos nosotros sobre la muerte de Cristo como lo que cree Dios sobre este sacrificio. La aprobación de Dios de la muerte de Cristo quedó demostrada con la resurrección. El libro de los Hechos nos narra que el apóstol Pablo se dirigió a un grupo de judíos en una sinagoga de Antioquia, y les dijo refiriéndose a Jesús: “Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos” (Hechos 13:29-30). El triunfo de Jesús en el Monte Calvario fue completo y terminante. No debe haber la más mínima duda al respecto. Después de esa victoria, Dios exaltó a Jesucristo hasta lo sumo, dice la Biblia en Filipenses 2:9, y “le dio un nombre que es sobre todo nombre”. Ahora Cristo se halla en el trono celestial. Él ha sido elevado sobre todo principado, autoridad y poder. Y allí, a la diestra del Padre, intercede constantemente por todos y cada uno de nosotros. (Romanos 8:34).

La resurrección es el comprobante firmado por Dios de que él está totalmente satisfecho con el sacrificio de su Hijo. Sin la resurrección, el cristianismo sería como las demás religiones, que no tienen mucho que ofrecer al mundo. Pero el hecho de que Cristo murió y resucitó de entre los muertos hace que el evangelio sea “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Por eso Pablo afirma en su primera carta a los Corintios: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18). Y en Gálatas 6:14 declara: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”.

¿Puedes tú gloriarte en la cruz de nuestro Señor Jesucristo? ¿Puedes declarar con autoridad, aun en medio de una prueba difícil, que tienes la victoria asegurada porque has creído en la resurrección de Cristo, y por lo tanto cuentas con el poder de Dios y con la salvación que proviene de él? Si puedes hacerlo, ¡Gloria a Dios por ello! De lo contrario, si esta poderosa palabra ha impactado tu corazón hoy, y has creído en ella, sólo tienes que confesarlo con tus labios y serás salvo, dice Romanos 10:9-10.

ORACIÓN:
Dios de amor y misericordia, te doy gracias por tu plan de salvación para la humanidad. Yo creo que Jesús es tu Hijo, y que murió en la cruz para pagar por mis pecados, y tú lo levantaste de los muertos y ahora está a tu diestra. Señor Jesús, yo te abro mi corazón para que tú entres en él, y mores en mí para siempre. Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL CÓDIGO DE HONOR DEL MATRIMONIO


El Código de honor del Matrimonio es el conjunto de reglas o principios que rigen la relación de una pareja que se une para convivir y formar una familia.

Constituye la conducta honorable dentro del núcleo familiar.

Este Código de Honor fue establecido Dios, creador del Matrimonio y tiene el propósito de proteger la familia como base del desarrollo integral de la humanidad disfrutando a la vez de todas las cosas buenas de la vida.

La esencia del Código de Honor del Matrimonio es el Amor entendido como una actitud de servicio, atención, apoyo, incondicional e incluso con manifestaciones de sacrificio a favor del cónyuge.

1 Corintios 13:4-7
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;  no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

La porción bíblica anterior contiene la esencia del Código de Honor del Matrimonio, que debe ser la actitud de cada miembro del matrimonio y la familia hacia los otros miembros. Si todos los miembros de la familia procuramos vivir nuestras relaciones bajo este código, el resultado será sin duda una familia saludable, próspera, exitosa y llena de vida.

El cumplimiento del Código de Honor en el ambiente familiar es una responsabilidad del Esposo como líder del hogar, designado por el Creador del Matrimonio, con el apoyo de su “ayuda idónea”. El hombre debe asumir esta responsabilidad modelando primero y exigiendo a todos los miembros de la familia a respetar ese código en todas las relaciones de la familia. Es su primera y más importante responsabilidad.

La Mujer fue diseñada para ser la mejor ayuda para su esposo y por tanto debe darle el lugar y respetarlo como el líder del hogar y ayudarlo a desarrollar su liderazgo para alcanzar el objetivo del matrimonio.

El código de Honor debe cumplirse incondicionalmente y ambos miembros del Matrimonio deben estar dispuestos a defender el Código de Amor con decisión, esfuerzo, y aún con sacrificio; y hasta la muerte. Esto definitivamente no es fácil, pero es nuestra responsabilidad si queremos obtener un destino agradable para nuestras vidas.

Para lograr honrar este Código de Amor en el matrimonio y la familia, es imprescindible el fortalecimiento de nuestra vida espiritual, mediante la oración, la lectura bíblica, la obediencia a los principios de vida, la asistencia a la Iglesia y sobretodo la decisión de establecer este código en el hogar.

Un código de honor se defiende hasta la muerte, no importa lo que cueste.

Los hombres de verdad, deben estar dispuestos a cumplir el Código de Honor y hacer que se cumpla en el hogar con decisión y fortaleza. Un hombre que no cumpla y no defienda este Código de Honor, no es un hombre! Que es difícil, si es difícil, pero para eso contamos con la ayuda del Espíritu Santo de Dios que nos ayuda en nuestras debilidades; pero Dios tiene que ver en nosotros primero la decisión de luchar por vivir y defender ese Código de Honor.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio

CORAZONES FALSOS


Jeremías 17:9
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas…”

Algunas historias verídicas sobre engaño y falsedad pueden sonar más extrañas que la ficción. Según una noticia de Associated Press, una mujer en Georgia fue arrestada después de tratar de pagar una compra de más de 1,500 dólares con un billete falso de un millón. Cuando la indagaron, la clienta, avergonzada, declaró que su ex esposo, un coleccionista de monedas, la había engañado dándole el dinero falso.

El valor del billete hace que nos preguntemos si, de veras, se puede llegar a engañar a alguien hasta el punto de hacerle pensar que es verdadero. De todos modos, quizá esta sea una buena ilustración del casi increíble problema de autoengaño del cual nos advierte el profeta. Cuando Jeremías dijo: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» (17:9), expresaba un sentimiento de asombro que va más allá de nuestra capacidad de comprensión. Aquí no está diciendo que a algunos de nosotros nos resulta difícil ser honestos con nosotros mismos, sino que todos experimentamos lo mismo.

Felizmente, Dios escudriña nuestro corazón y entiende lo que nosotros no podemos ver (v. 10). Él nos da todo el fundamento para que digamos: «Señor, necesito que me ayudes. Por favor, muéstranos si estamos siendo honestos con nosotros mismos y contigo. Si no es así, ayúdanos a cambiar y a fiarnos de ti y no de nosotros».

Sólo se sobrevive en un mundo engañoso confiando en Aquel que nunca engaña.

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LEA: Jeremías 17:5-11
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

MANIPULADORES DE SERPIENTES



MANIPULADORES DE SERPIENTES

Usted no puede trabajar efectivamente para Cristo a no ser que esté dispuesto a enfrentar los riesgos que esto envuelve. Jesús nos advirtió acerca de los riesgos de encontrarnos con serpientes.

Yo digo esto de manera suave, pero la Biblia dice que los impíos son como serpientes venenosas, y debemos ser personas dispuestas a manipular serpientes. Yo creo que es significante que la Biblia llama a Satanás “la serpiente antigua” (Apocalipsis 12:9). Y Cristo prometió, “Tomarán en las manos serpientes…” (Marcos 16:18).

Jesús dijo, “Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar” (Lucas 14:23). Pero en Eclesiastés se nos advierte: “Al que aportillare el vallado, le morderá la serpiente” (10:8). Los vallados están llenos de serpientes, pero como pescadores de hombres, se nos dice: “¿O si [te pide] pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? (Lucas 11:11).

A los ganadores de almas se les promete “…y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño…” (Marcos 16:18). Esto se refiere a que si un misionero u otro creyente accidentalmente beben veneno, pero hay algo más grande escondido en las Escrituras. De igual manera que nosotros como Cristianos bebemos de la sangre de Cristo – el río de vida, de su divino amor y belleza – nosotros inconscientemente también bebemos del veneno de este mundo cuando vamos a predicar el evangelio.

Nosotros absorbemos tanto del espíritu de este mundo, tomamos tantas cosas mortíferas en nuestra vida espiritual, que a no ser que recibamos la protección del Espíritu Santo, yo no veo cómo puede un obrero Cristiano ir a donde están los pecadores. Usted no puede evitar beber en su espíritu algunas de esas cosas que ni podemos mencionar. Pero si usted bebe cualquier cosa mortífera mientras  usted está yendo en busca de serpientes en el poder de Cristo, el veneno no le hará daño. Cuando el Señor comenzó a mostrarme esta verdad, yo volvía a mi casa y oraba, y podía sentir el aliento del Espíritu Santo derramándose por todo mi ser. El veneno se salía afuera y yo podía pararme limpiado y puro – sin daño.

“Gracia y Paz”
David Wilkerson

EVIDENCIA DE CRECIMIENTO ESPIRITUAL


Santiago 4:8
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.

Tengo un amigo que por cierto tiempo fue consumidor de drogas. Hace poco, su familia se dio cuenta de que esta actividad había cesado, aunque él no la había dejado deliberadamente. ¿Por qué ­ se preguntaban ­ pareció desaparecer su deseo de seguir comprando más droga?

La razón era que mi amigo estaba más satisfecho con el Señor. Ya no necesitaba lo que el mundo le ofrecía para sentirse bien. ¡Qué ejemplo tan excelente de crecimiento en Cristo!

Además de encontrar satisfacción en Dios, hay muchos otros indicadores de crecimiento que son evidentes para el creyente. Por ejemplo, perdonar se vuelve más fácil con el tiempo. Pensemos en nuestro Salvador, quien pidió a Dios que perdonara aun a quienes lo habían crucificado.

Asimismo, a medida que maduremos, nuestra fe aumentará. Dios nos ama, y con misericordia y delicadeza desarrolla nuestra confianza en Él.

Otra señal de un caminar más estrecho con Cristo es un interés mayor por la condición espiritual de los demás. Y, por último, a medida que nuestra relación con el Señor se profundiza, tendremos más deseos de obedecerle. Este deseo no nace del temor, sino del amor a nuestro Padre Celestial. Del mismo modo, cuando pequemos, tendremos un corazón contrito y humillado.

¿Está usted satisfecho espiritualmente? ¿O tiene un hambre cada vez mayor e insaciable de Jesús? Si piensa que ya ha caminado lo suficientemente con Cristo, está cometiendo un terrible error. Se está perdiendo de la gran plenitud y emoción que se experimentan al estar cerca de Él.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

AGUA DE LA ROCA


Éxodo 17:6-7
“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová…”.

El pueblo de Israel, debido a su temor y ansiedad, "tentaron a Jehová" (Éxodo 17:7). Airados, y temiendo morir de sed en ese desierto caliente, amenazaron con apedrear a Moisés. La crisis apenas se describe en sus rasgos esenciales, pero el momento sin duda fue crucial. Quedó por cierto marcado en la historia del pueblo. Siglos más tarde, el Señor recordó a Israel este acontecimiento, por medio del salmista David: "En la calamidad clamaste, y yo te libré; te respondí en lo secreto del trueno; te probé junto a las aguas de Meriba." (Salmo 81:7).

Durante la Segunda Guerra Mundial, las condiciones de un pequeño poblado en la isla de Bougainville, desmejoraron en forma alarmante. Japón controlaba las islas del norte del archipiélago de las Salomón. Como estaban escasos de alimentos, invadían los huertos locales tan pronto como los productos comenzaban a madurar. Cuando comenzaron a darse casos de combate entre los habitantes locales y los invasores, los aldeanos comenzaron a temer por sus vidas. Los dirigentes cristianos recordaron una alta meseta situada en una de las cadenas de montañas. Una noche, los habitantes de la aldea desaparecieron en la jungla sin hacer ruido. La fortaleza de la montaña los mantuvo escondidos, y parecía que sus provisiones les durarían hasta que sus hortalizas y sembrados les comenzaran a producir.

A medida que la estación seca avanzaba, la provisión de agua comenzó a escasear. Los aldeanos buscaron una vertiente, y encontraron un lugar húmedo al pie de una pared rocosa. Se reunieron alrededor, y oraron para que saliera agua de la roca. Cuando terminaron de orar, contemplaron asombrados cómo la humedad aumentaba en forma paulatina, y luego la roca comenzó a gotear. Pronto todos pudieron comenzar a llenar de agua sus jarrones. Durante más de dos años, esa vertiente continuó goteando sin cesar; suplió así todas sus necesidades. Jesús vio su oportunidad en la desesperanza humana. Los que no podían hallar esperanza para si mismos, encontraron esperanza en Él.

Tenemos el derecho de buscarle cuando estamos en dificultad. El agua que fluye en respuesta a nuestra necesidad puede ser tan práctica como las aguas de Horeb, que calmaron la sed del pueblo, o tan intangible como el reavivamiento de nuestra fe y la renovación de nuestra esperanza.

"Aquel en quien mora Cristo tiene dentro de si una fuente eterna de gracia y fortaleza".

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico 

LIBRES PARA SERVIR


Josué 24:15
“Yo y mi casa serviremos al Señor”

Nuestra sociedad subestima al que sirve y, en general, preferimos ser servidos que “servir”.  En el caminar del cristiano, con regularidad el Espíritu está dispuesto a servir, pero al tiempo perdemos interés, tambaleamos y dejamos de hacerlo, diciendo “tengo mucho que hacer”. En vez de crecer, nuestro servicio va disminuyendo. El Espíritu Santo nos ha entregado varios dones, siendo el de servir uno de los más importantes. “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” Mateo 20:26.

Siempre que sirves a otros, de cualquier manera, de verdad estás sirviendo a Dios. Dios promete exaltar y bendecir al creyente que sirve humildemente. Jesús fue un ejemplo vivo de servicio. Podemos decir; “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, o decir; El que no sirve…NO SIRVE.  “Quien quiera ser el primero, debe ser servidor de todos”  Marcos 9:35. En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

LA DISCIPLINA DE DIOS


Isaías 48:10
"He aquí te he purificado, y no como á plata; te he escogido en horno de aflicción".

Veremos en la eternidad que los sufrimientos que pasamos aquí en la tierra eran para nuestro bien y para nuestra instrucción. Dios te quiere, y se da cuenta de lo que pasa en tu vida y te corrige por tu bien. Dios hace su voluntad soberana y nos dice en Lamentaciones 3:33, “Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres”.

“Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” Hebreos 12:7. Esta corrección es para nuestro mejoramiento, y no debemos pensar que añadimos algo a la obra terminada de Jesús en la cruz de Calvario. 

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” Isaías 53:5,6.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 5 de agosto de 2012

COMPLETAMENTE LIMPIO


1 Juan 1:9
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Un amigo mío estaba contándome sobre sus experiencias del año anterior, durante el cual había estado recibiendo un tratamiento médico contra el cáncer. La sonrisa en su rostro era un testimonio poderoso de la buena noticia que le habían dado. Dijo que los resultados de todos los estudios que le habían hecho tras un año de tratamiento indicaban una misma cosa: «¡Usted está completamente limpio!». ¡Qué diferencia pueden marcar dos palabras! Para mi amigo, completamente limpio significaba que no quedaban rastros de la enfermedad que había puesto en peligro su vida solo unos meses antes de que la borraran de su cuerpo. ¡Nos regocijamos al oír que se había curado totalmente!

El rey David, después de su fracaso moral con Betsabé, anhelaba que ocurriera algo similar en su corazón. Con la esperanza de que las manchas del pecado fueran lavadas, exclamó: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí» (Salmo 51:10). La buena noticia para él y para nosotros es que puede solucionarse el problema de nuestros pecados. Cuando necesitamos limpieza, las conocidas palabras de Juan brindan esperanza: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).

Nosotros mismos no podemos limpiar nuestro corazón; solo Dios puede hacerlo. ¡Si le confesamos nuestros pecados, Él promete volvernos completamente limpios!

La confesión a Dios siempre produce limpieza.

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LEA: 1 Juan 1:1-10
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Biblia en un año: Isaías 28–30
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario


LOS OJOS EN JESÚS


Hebreos 12:2
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

Si ponemos un espejo frente a nosotros, sólo descubriremos imperfección y errores, pero si ponemos la mirada en Cristo, sólo veremos perfección y plenitud. A veces ponemos los ojos en ídolos, los tomamos por ejemplo, los idealizamos y creemos que no hay error en ellos.  Pero si nuestra mirada es puesta en Jesús, vemos un ejemplo de confianza, voluntad y oración.  Poner los ojos en Cristo es mirar su vida, estudiarla e imitar sus enseñanzas en la Biblia. Practiquemos su presencia, aunque sea invisible. Él está siempre a nuestro lado a través del Espíritu Santo, sobre todo en momentos de pruebas. En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida


LA PREDICACIÓN DE LA CRUZ


1 Corintios 1:18
“Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios”.

La predicación de la cruz es el tema central de la Biblia. Hay quienes predican un evangelio social; la igualdad, el liberalismo, etc. Y hay los que predican un evangelio de “Prosperidad,”; “estas aquí para tener riquezas, o la prosperidad, etc. Pablo apenas mencionaba estos temas. Al contrario el dijo, “Porque me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” 1 Corintios 2:2.

Estos otros “evangelios” tal vez hacen que la gente se siente bien, o Edificará una iglesia grande, etc., pero lo único que puede romper el poder del pecado en una vida y convencerles a rendirse a Cristo, es el evangelio antiguo que predicaban Pablo y los otros Apóstoles, o sea, “Cristo, poder de Dios, y sabiduría de Dios. 1 Corintios 1:24. Jesús dijo, “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”. “Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir” Juan 12:32-33.

Ministro, maestro, trabajador por Cristo; Si quieres hacerles bien a la gente y tener un impacto para toda la eternidad, predica a Jesús crucificado, el único remedio para los pecados del mundo. Solo esto puede conquistar al pecado, convencer al corazón, y guiar la gente a la salvación. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 4 de agosto de 2012

EL HOMBRE DE DIOS EN EL SANTUARIO


Lucas 24:52, 53
“Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén."

La historia de Israel encierra un importante mensaje para la Iglesia de hoy, Dios se ha revelado a través de su trato con el pueblo escogido. La historia sagrada enseña además grandes lecciones morales y espirituales. En este mensaje veremos el secreto de este pueblo a través de los hombres de Dios.

1. EL HOMBRE DE DIOS DEBE SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO

En el tiempo de los jueces se levantaron hombres llenos del Espíritu de Dios que exhortaban al pueblo a buscarle. Pero una vez que moría el juez el pueblo volvía a la decadencia espiritual; esta dejadez los llevó muchas veces a vivir sometidos a sus opresores. Esta decadencia espiritual vino al haber dejado la comunión con el Señor y porque ya no había un líder que fuese una inspiración y que llamara al pueblo a la adoración, al servicio y a la comunión con Dios.

Los jueces procedían de distintos estratos de la sociedad, y hasta hubo entre ellos una mujer (Débora, Jueces 4:4-5:31). Estos fueron especialmente elegidos por Dios para librar a su pueblo y fueron investidos por el Espíritu de Dios para llevar a cabo su misión. Es importante observar que la historia bíblica se repite de manera que podemos asegurar lo importante que son los líderes dentro del pueblo de Dios y con el pueblo inconverso.

Estamos llamados a llevar este Evangelio para alcanzar muchas vidas para su gloria. Si nosotros no fuéramos a predicar cómo se convertirán. El apóstol Pablo escribiendo a los romanos dijo: "¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" (Romanos 10:15).

Debemos valorar el trabajo de los grandes hombres de Dios como es el caso del apóstol Pablo quien llegó a Asia sin programas radiales, sin programas de televisión, sin los medios de transporte de hoy día, sin la tecnología de hoy; pero sí con lo que realmente se necesitaba, y esa era la llenura del Espíritu Santo, el poder de Dios.

En cada época Dios ha tratado de distintas maneras. Ahora no podemos vivir con Moisés, ni con Elías, ni con aquellos sacerdotes y profetas que Dios usó en otros tiempos. Tenemos que saber que el Moisés, el Elías, el Eliseo ,y el Isaías de hoy somos nosotros.

Isaías vivió una etapa muy triste, porque veía cómo era la condición del pueblo, entonces profundizó su comunión con Dios. Se sentía insuficiente, incapaz de hacer algo. Es posible que en algún momento nos sintamos de igual manera, pero lo maravilloso de esto es que Dios se glorifica y nos usa precisamente cuando reconocemos nuestra insuficiencia, cuando sabemos que nada podemos hacer.

Gedeón tenía mucho ejército, pero Dios sabía que se podía enaltecer y para que no se dañara le redujo el ejército, de manera que tenía que depender del socorro que viene de arriba (Jueces 7:1-9). No podemos trabajar con recursos humanos. Cuando pensamos que con nuestra experiencia, nuestro conocimiento, nuestra habilidad, etc. podemos hacer grandes cosas; entonces Dios no es glorificado, no es alabado, y podemos llegar a exaltar nuestra persona.

La Obra de Dios ha crecido y sigue avanzado porque Dios con su poder maravilloso y sobrenatural ha intervenido y sigue interviniendo. Como único podemos hacer una gran obra que pueda estremecer al mundo es llenándonos de la gloria de Dios.

Muchos se preocupan cómo es que hacemos esta labor, cuál es el método, pero podemos decir dónde está el secreto, pues el secreto está en el libro de los Hechos. Hay que hacer lo que los hombres y las mujeres realizaron, para que el Evangelio se difundiera con poder, como lo describe el libro de los Hechos; en realidad, este libro, es un verdadero manual de evangelización y donde se habla de la manifestación gloriosa del poder del Espíritu Santo.

2. EL HOMBRE DE DIOS ORA SIEMPRE

La Biblia nos describe que los hombres de Dios oraban, ellos deseaban tener una verdadera comunión con el Señor. En la nación de Israel había hombres que mantuvieron la comunión con Dios, hombres que pagaron el precio espiritual, y se llenaron de la gloria del Señor. Estos fueron usados tremendamente de manera que se convirtieron en ejemplos dignos de imitar.

En el libro de 2 Crónicas 6:19-21, la Palabra de Dios nos dice que el rey Salomón en la dedicación del templo hizo una oración, leemos: "Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones".

Luego que Jesús ascendió, sus discípulos perseveraban en el aposento alto en oración y ruego. En el Evangelio según San Lucas 24:52 y 53, leemos: "Ellos después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios".

En Hechos 1:14 las Escrituras nos dice: "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos". Aquí encontramos a los discípulos obedeciendo, orando, buscando la llenura del Espíritu Santo.

También observamos que el lugar de reunión, el templo, estaba abierto a cualquier hora del día y el pueblo podía ir a la casa de Dios a orar. Mateo 21:13 dice: "Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones"; el templo es el lugar de oración. Es bueno orar en el hogar, en el monte, a la orilla del río; pero hay un lugar que Dios ha designado para orar. El templo es el lugar más indicado porque este se ha dedicado para el culto, la adoración, la alabanza y servicio a Dios.

En el tiempo de los sacerdotes siempre había quien recibiese la ofrenda del pueblo y a cualquier hora se encontraba un sacerdote en el servicio a Dios. Que maravilloso sería si nosotros también pudiésemos mantener el templo abierto para que cualquiera que quisiera fuera a orar.

Los apóstoles comenzaron a orar y alabar a Dios en el templo, sus copas rebosaron, comenzaron a gemir y a llorar. La oración nos lleva al quebrantamiento, a la adoración, a la alabanza y a profundidades espirituales con Dios.

No podemos engañarnos al ir de rodillas sin tener la verdadera comunión con Dios. No debemos ministrar sin tener la unción del Espíritu Santo. Nosotros como ministros estamos llamados a ir de rodillas a pedirle a Dios el mensaje que el pueblo necesita cada día. Eso se busca y se recibe en la intimidad, en la humillación y entrega a Dios.

3. EL HOMBRE DE DIOS ES UN EJEMPLO DIGNO DE IMITAR

En 1 Timoteo 4:12-16 encontramos que la Biblia nos dice: "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza… Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues habiendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren".

Amado, tenemos una Iglesia que nos observa y alrededor nuestro muchas vidas, el Cielo, Dios, el Hijo, el Espíritu Santo, ángeles, pero también el diablo, los demonios, los vecinos, los religiosos. Satanás se da cuenta de nuestra condición, cuando nos descuidamos, él lo sabe.

En 1 Samuel 2:22 la Biblia dice: "Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión". Los hijos de Elí eran sacerdotes, pero eran impíos y cometían adulterio en el templo. Ahora sabemos que no es solo estar en el templo, sino cumplir la función para la cual fuimos llamados. Se puede tener un tremendo mensaje, pero cuando se busca el testimonio este no respalda el mensaje.

Amado ministro, Dios le demandará por el rebaño que le ha entregado en sus manos. Dios muestra y revela a sus siervos la condición del pueblo, los dones del Espíritu Santo son muy necesarios para mantener el rebaño. "Procurad los dones espirituales…" (1 Corintios 14:1).

Ministro de Jesucristo no permitas que tu corazón se cargue de los afanes de esta vida, que matan la vida espiritual y no nos permite hacer una buena labor como líderes, ministros y obreros del Señor Jesucristo. "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6, 7).

Tenemos que ser ejemplo en todo tiempo, busca al Señor en ayuno y oración y tendremos su respaldo. "Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (1 Timoteo 4:12)

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

¿ESTÁS SIRVIENDO AL SEÑOR CON HUMILDAD?


Hechos 20:18-21
"Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo".

Estas palabras del apóstol Pablo a los ancianos de la iglesia en Mileto muestran un carácter humilde y una entrega total al servicio del Señor a pesar de sufrimientos, lágrimas y pruebas que le vinieron “por las asechanzas de los judíos”. Sin duda un cambio radical en la vida de este hombre desde el momento de su encuentro con Jesús en el camino a Damasco (Hechos 9). A partir de su conversión, la humildad fue una característica fundamental en la vida de Pablo. Esta fue una de las razones por las que tuvo éxito como evangelista y apóstol. Nunca se vio a sí mismo como un autosuficiente o por encima de los demás. Estaba convencido de que sin la gracia y el poder de Dios en su vida él no podría subsistir ante los ataques del enemigo y el mensaje del evangelio no podría ser predicado. Esto lo aprendió Pablo en medio de sus luchas cuando Dios le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

Pablo no estaba interesado en fama o posición. Su mayor deseo era servir a Dios. Rara es la ocasión en que el éxito hace humilde a una persona; generalmente es todo lo contrario: el poder, la fama y la posición a menudo llevan al hombre al orgullo y la corrupción, y en última instancia al fracaso. Sin embargo, más tarde o más temprano, la humildad nos conduce a la verdadera victoria. Así lo expresó Jesús en Mateo 23:12: “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. No hay una posición más importante en esta vida que la de siervo de Dios. Jesús dijo que él no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28). Durante su vida terrenal, Jesús puso siempre en primer lugar hacer la voluntad del Padre, y porque él se humilló y fue obediente hasta el punto de morir en la cruz, fue exaltado a reinar a la diestra de Dios (Filipenses 2:8-9).

Dios está más interesado en que nosotros desarrollemos un espíritu humilde, que en todas las grandes cosas que hagamos para él. Servir a Dios es bueno. Servirlo con humildad es parte esencial de una vida cristiana victoriosa. Sin humildad no alcanzaremos un verdadero crecimiento espiritual. Debemos entender que nuestra jornada hacia la victoria empieza al pie de la cruz del Calvario. Cuando nos llegamos al Señor en oración y nos sometemos de todo corazón a su voluntad, recibimos la paz y el gozo que vienen solamente como resultado de la verdadera humildad. Es allí, postrados, donde abandonamos nuestro natural orgullo, renunciando a nuestra resistencia humana y aceptando la gracia de Dios como suficiente para nuestra vida.

En la vida de todo creyente, existe una lucha constante entre la fortaleza que proviene de Dios y la fuerza innata o natural. Muchas veces nos preguntamos: “¿Cuál es la parte de Dios y cuál es la nuestra?” En primer lugar tenemos que entender un principio bíblico que nos dice que sin el Señor todos nuestros esfuerzos son en vano (Juan 15:5). Pero para entender esto profundamente se requiere que nos despojemos de nuestra natural soberbia que nos impulsa a creer que somos autosuficientes para lograr cualquier cosa que nos propongamos, y cedamos el control a un espíritu de humildad que sólo puede venir de Dios. En breves palabras Pablo declaró la fuente de su fortaleza en su carta a los filipenses: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

¿Te has entregado tú en absoluta sumisión a Jesucristo? Ten en cuenta que si no es Cristo quien guía tu vida, en vano son todos tus esfuerzos. Pero si humildemente reconoces tu incapacidad y te rindes a la dirección del Señor, él te guiará a la victoria, cualquiera que sea la situación en la que te encuentras.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a renunciar a todo espíritu de soberbia y autosuficiencia que haya en mí. Yo reconozco mi incapacidad y deseo servirte basado en tus fuerzas y en la dirección de tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL VESTIDO NO SALVA A NADIE


El vestido no salva a nadie, pero una de las cosas que hace Jesucristo cuando salva a alguien, es que le cambia hasta su forma de vestir:

2 Corintios 5:17
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”

1 Pedro 1:14-16
“como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

“Gracia y Paz”
(senda apostolica)