lunes, 16 de marzo de 2015

EL QUE RECHAZA LA SANTIDAD NO RECHAZA AL HOMBRE SINO A DIOS


Si hablar de Santidad externa es ser legalista, pues entonces el primer legalista es Dios.

Lo que me gusta de tocar este tema es que siempre para los cristianos que andan en la luz, esto es leche que alimenta y dulce al paladar. Pero para los que andan en tinieblas, esto es espada de dos filos, como dice Hebreos 4:12. Pero no los culpo, en sus congregaciones nunca les enseñan la Santidad porque el pastor no quiere meterse en camisa de once varas, como dicen por ahí. Muchas citas bíblicas respaldan que Dios demanda SANTIDAD. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16-17, 1 Corintios 6:19-20). Se debe guardar en Santidad como lo demanda la Palabra (1 Tesalonicenses 5:23, 1 tesalonicenses 4:7, 2 corintios 7:1, Levítico 11:44, Levítico 19:2, Levítico 20:7, Levítico 20:26, Hebreos 12:14, 1 Pedro 1:16).

El que rechaza la santidad no rechaza al hombre sino a Dios y cuando se habla de Santidad también se habla de apartarse del mal, del mundo, de todos los deseos carnales y santificarse espiritual y físicamente. También 1 tesalonicenses 4:3 dice que la voluntad de Dios es nuestra santificación y el verso 8 dice: “Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”.

¡Gracia y Paz!

Tomado de: Joshua Rojas

¿ERES UNA HERRAMIENTA ÚTIL EN LAS MANOS DEL SEÑOR?




Romanos 12:4-8
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”.

Como parte del cuerpo de Jesucristo, todos los miembros de su iglesia tenemos la encomienda de ser instrumentos en su propósito de transformar al mundo por medio del conocimiento de la verdad y el poder de su evangelio. El pasaje de hoy nos enseña que, al igual que los miembros del cuerpo humano, no todos tenemos la misma función, sino que debemos actuar conforme al don que nos fue dado por el Espíritu Santo. (1 Corintios 12:11). La iglesia es como una caja de herramientas destinadas a llevar a cabo una tarea. Hay diversos tipos de herramientas en esa caja, de diferentes tamaños y formas, cada una de ellas con una cierta función. De vez en cuando, el carpintero mete la mano en la caja, y saca aquella herramienta que necesita en ese momento para la labor específica que va a realizar. No hay herramienta mejor o más útil que otra; todas son igualmente necesarias para la obra que se está realizando, y la falta de una de ellas pudiera obstaculizar e incluso impedir la conclusión satisfactoria del trabajo.

Dios te necesita para llevar a cabo sus planes de salvación para este mundo perdido. Tú tienes una función específica que realizar en esos planes divinos. La pregunta es: ¿Estás tú disponible para Dios? El enemigo puede afectar tu disponibilidad como herramienta si logra poner dudas en tu mente acerca de tu eficiencia, tu valor, tus condiciones morales, tu capacidad o tu sabiduría. Pero si actúas en el nombre del Señor podrás llevar a cabo tu función con excelencia. El apóstol Pablo trata sobre este asunto en su primera carta a los Corintios donde dice: “Mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:26-29). No importa cuán débil crees tú que eres, o cuan poco inteligente; no importa tu pasado o de dónde te sacó el Señor, lo único que importa es si tienes un corazón dispuesto para Dios. Recuerda siempre esto: Dios no llama a los capacitados, él capacita a los llamados que han respondido a su voz.

Juan capítulo 20 nos cuenta que María Magdalena estaba llorando junto al sepulcro de Jesús. Allí estaba ella sola, desconsolada, confundida, sin esperanza, cuando de pronto se volvió, y allí estaba Jesús junto a ella. Al principio no lo reconoció, pero cuando Jesús le dijo: “¡María!”, ella supo que era el Maestro, que había resucitado. Entonces el Señor la mandó que fuera a decirles a los discípulos las buenas noticias. Y “fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas” (Juan 20:18). Tiempo atrás Jesús había liberado a María Magdalena de siete demonios (Lucas 8:2). Desde entonces ella había amado al Señor, lo había seguido, le había servido, y fue la primera que lo vio después de su resurrección. Allí él la llamó por su nombre, y le encomendó una tarea. Ella inmediatamente obedeció, y fue, y transmitió a los discípulos exactamente lo que Jesús le había dicho.

Jesús hoy está a tu lado, y te llama por tu nombre, y quiere darte una encomienda. ¿Estás tú disponible para el Señor? Al igual que María Magdalena, ¿serás obediente y llevarás a cabo tu tarea? ¿Serás una herramienta útil en las manos de Dios? ¿O ignorarás su llamado? Lee su palabra diariamente, medita en ella, pasa tiempo en oración. Entonces escucharás su voz. Tú decidirás qué hacer.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por el privilegio que me das de ser una herramienta en tus manos. Ayúdame a estar siempre disponible para ti y capacítame para servirte de manera que tu nombre sea glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

sábado, 14 de marzo de 2015

Proverbios 14:1


LA PALABRA: ENSEÑA, ILUMINA, TRANQUILIZA...


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¿CONOCES EL PODER DE LAS PALABRAS?


 Jesús dijo: Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca. Las palabras que ustedes dicen provienen del corazón; eso es lo que los contamina (Mateo 15:11). Él también dijo: El día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho. Las palabras que digas te absolverán o te condenarán (Mateo 12:36-37).

De acuerdo a lo que leemos en el capítulo 1 de Juan, el Poder de la Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos; y el oficial Romano, le dijo a Jesús: No soy digno de que entres en mi casa. Tan solo pronuncia la palabra desde donde estás y mi siervo se sanará (Mateo 8).

La palabra: Enseña, Ilumina, Tranquiliza, Guía, Crea, Alivia, Ordena, Fortalece, Perdona, Sana y Da Vida. ¿Qué Palabra produce esos resultados? La Palabra de Dios, sobre cualquier otra palabra. Pero también las palabras que decimos. Toda palabra hablada tiene poder. Busca la vida en la palabra de Dios y cuida lo que dices.


¡Gracia y Paz!

viernes, 13 de marzo de 2015

¿POR QUÉ TE QUEJAS TANTO?



Jeremías 31:18
“Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Yahweh mi Dios”.

Efraín era el hijo menor de José, hijo de Jacob, llamado Israel. Dios determinó que fuera Efraín el que recibiera la bendición de la primogenitura, aunque por derecho le correspondía a su hermano mayor Manasés.

José percibió esto como un error y trató de impedirlo cuando su anciano padre, en su lecho de muerte, estaba otorgando la bendición patriarcal, porque Jacob cruzó sus manos para colocar su mano derecha sobre el hijo menor y la izquierda sobre el mayor, pero Jacob insistió en que así debía ser (Génesis 48).

Esta es una muestra de la elección y gracia soberana de Dios. No había ninguna razón que pudiera entenderse para que el orden establecido tuviera que cambiarse, pero Dios quiso otorgar una bendición superior al menor en esta ocasión.

Muy pocas veces reflexionamos en los privilegios que Dios nos da, por el contrario son muchas las veces que nos quejamos por aquellas cosas que no nos han sido concedidas. Esta falta de agradecimiento nos lleva a tener una actitud rebelde y por eso es descrito Efraín como un novillo indómito, es decir, un animal que no ha sido domado y que responde con agresividad ante aquel que pretende dominarlo.

¿Te has puesto a pensar en todos los beneficios que disfrutas? ¿Por qué te otorgó Dios esos favores y los negó a otros?

¿Tuviste acceso a la educación? Eso es un privilegio, millones de personas en el mundo no lo tuvieron. ¿Tienes sustento, un lugar dónde vivir y ropa? Esos son privilegios, millones de personas carecen de estas cosas básicas. Vives en un país con acceso a la Biblia, mientras que otros nacieron, vivieron y murieron sin haber escuchado el Evangelio.

Así como Efraín, que por la gracia de Dios gozó de ciertos privilegios, nosotros tenemos bendiciones muy grandes, las cuales no hemos merecido, porque no somos mejores que el resto de las personas. Sin embargo, no hemos sido agradecidos.

Según la escritura que hemos leído, Efraín se comportó con rebeldía y Dios tuvo que aplicar la disciplina, el azote. Dios llama a cuentas a todos los hombres y en especial a aquellos a los cuales ha favorecido de manera particular.

Al mencionar a Efraín, el profeta Jeremías se refiere a la cabeza de las 10 tribus del Norte, que habían sido ya llevadas cautivas por los asirios. Samaria era ahora una ciudad pagana en la cual apenas quedaba rastro de la religión verdadera y los Israelitas habían sido ya dispersados.

El cristiano debe tomar las palabras de Efraín como suyas propias y entender que Dios ha tenido que disciplinarnos de diversas maneras para hacernos volver a Él, porque nos hemos comportado de forma rebelde, como un novillo indómito.

Luego de percibir la dura mano de Dios, Efraín reconoce también que el castigo en sí mismo no es suficiente sin la gracia divina. Nosotros podemos sufrir las tristes consecuencias de nuestros errores y pecados y reconocer que hemos hecho mal y sufrir pena por esto pero todavía permanecer en rebeldía, esa es la situación de la mayoría de las personas en este mundo.

El apóstol Pablo escribió: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10).

Millones de personas lloran y lamentan las consecuencias de sus actos, pero aún así son incapaces de reconocer sus pecados como terribles ofensas a Dios. Por lo tanto esa clase de arrepentimiento que muchos experimentan les lleva a la muerte, y en vez de acercarlos a Dios, los separa aún más de Él.

No necesariamente el que sufre aflicción, angustia o tribulación experimenta arrepentimiento verdadero, es necesario que Dios en su misericordia actúe en el corazón. Por esta razón Efraín rogó, “conviérteme…”

El profeta Juan describe la reacción de los impíos al sufrir los castigos enviados por Dios para el tiempo final: “…Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria… y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Apocalipsis 16:9,11).

Así como el calor del sol tiene efectos contrarios en la cera y en la arcilla (porque la primera se derrite y la otra se endurece), de igual modo, la reacción que mostremos ante las aflicciones y adversidades de la vida mostrará la condición de nuestro corazón.


¡Que Dios quite nuestra soberbia y que podamos recibir la corrección con un corazón humilde!

No menosprecies la Gracia de Dios y pídele que te conceda un corazón arrepentido y que te convierta para ser como Él desea que seamos.

¡Gracia y Paz!

Alexander León

lunes, 9 de marzo de 2015

¿CONOCES EL SIGNIFICADO DE LA CRUZ DEL CALVARIO?


Alguna vez te has hecho esta pregunta: “¿Acaso a Dios no se le pudo ocurrir una mejor idea que la cruz para la salvación del hombre?” Muchos estudiosos de la Biblia han incluido esta pregunta durante algunos debates, refiriéndose específicamente al castigo brutal que Jesús soportó en el Gólgota. Lo cierto es que, muy lejos de nuestro entendimiento humano y en su infinita sabiduría, Dios completó un plan perfecto en la cruz. Las circunstancias de aquel día nunca estuvieron fuera de su control o en conflicto con su voluntad.

En primer lugar, la cruz revela el amor incondicional y la misericordia de Dios. La Biblia afirma que “todos somos pecadores” (Romanos 3:23), y desde el principio de la creación Dios estableció que “la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6:23). Por lo tanto todos merecíamos ese castigo, es decir condenación eterna, pero Dios decidió poner esa gran deuda sobre su propio Hijo, el cual nunca cometió pecado, con el fin de justificarnos y darnos vida eterna. Continúa Romanos 6:23: “…mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. La muerte en la cruz fue un acto de amor tan grande que la mente humana no es capaz de entender. Por eso el apóstol Juan simplemente escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Segundo, la cruz demuestra la fidelidad de Dios. Él había prometido enviar al Mesías para redimir a la humanidad. En el pasaje de hoy, el profeta Isaías describe la muerte del Mesías en la cruz, y dice que “por su llaga fuimos nosotros curados”. Ochocientos años después de esta declaración esa promesa fue cumplida en Jesucristo.

La cruz también desenmascaró a Satanás y al mismo tiempo le quitó su poder y autoridad. La Biblia dice en Colosenses 2:8-15 que en la cruz Jesús anuló la deuda que había sobre nosotros, “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. La palabra griega usada aquí en el original se aplica al despojo de las armas y armaduras de un enemigo derrotado. Y aunque la última y definitiva derrota de Satanás ocurrirá en el fin de los tiempos, la cruz establece la victoria de Cristo sobre el diablo y todos sus demonios. Y esta victoria está disponible para todos aquellos que acepten el sacrificio que Cristo hizo.

Finalmente, la cruz establece un nuevo pacto en la relación con Dios, el cual ofrece a todas las personas la oportunidad de experimentar la eternidad por medio de Jesucristo. Mateo 27:51 nos dice que en el momento de la muerte de Cristo, “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”. Este velo sólo permitía al Sumo Sacerdote tener acceso a Dios. El hecho de romperse significó el inicio del nuevo acceso a Dios a través de Jesucristo, nuestro Intercesor.

La muerte en la cruz fue dolorosa, pero fue necesaria como paso previo a la Resurrección, la cual selló el maravilloso triunfo de Cristo. Después de la victoria en la cruz, Jesucristo fue exaltado hasta lo sumo y Dios "le dio un nombre que es sobre todo nombre", dice Filipenses 2:9. Cristo está ahora en el trono celestial. Él ha sido elevado sobre todo principado, autoridad y poder. Y allí, a la diestra del Padre, intercede constantemente por todos y cada uno de quienes han confiado en él (Romanos 8:34).

Muchos nunca entenderán el significado de la cruz, pero para los que hemos aceptado a Jesucristo como Salvador, es poder y autoridad que viene de Dios. Como dijo el apóstol Pablo: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18).

ORACIÓN:
Padre Eterno, no hay palabras con qué agradecerte el enorme sacrificio de tu Hijo en la cruz del Calvario. Gracias porque a través de él hoy soy libre de toda condenación. Ayúdame a vivir de manera que ese triunfo se refleje en mi testimonio cada día. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

sábado, 7 de marzo de 2015

“SI EL SEÑOR QUIERE...”



“SI EL SEÑOR QUIERE...”

Todo mundo hacemos planes, programamos actividades y proyectos. “Mañana haré esto”. “Tal día voy a empezar este trabajo”. “Tal día voy a ir a tal lugar”. Hacer planes a futuro no tiene nada de malo, lo que está mal es que los cristianos hagamos planes y no involucremos al Señor. El Apóstol Santiago nos dice al respecto:

“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:13-17).

Un muy buen ejemplo de planeación la da Pablo en Hechos 18:21. Ahí lo encontramos en Éfeso, saludando a los creyentes locales en su camino hacia Jerusalén: “los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, SI DIOS QUIERE. Y zarpó de Éfeso” (Hechos 18:20-21).

Otro más fue en Corintio: “Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, SI EL SEÑOR LO PERMITE” (1 de Corintios 16:5-7).

“Si Dios quiere”, “Si el Señor lo permite”, deberían de anteponerse a cada plan que hagamos. Cada plan que hagamos debería de ser entregado en las manos del Señor. Él también tiene un plan para nuestras vidas. Como lo dice en Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

Igual en Isaías 55:8-9: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

También en Salmo 40:5: “Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados”.

Efesios 3:20-21
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.

Si piensas mucho en ti mismo y en tu futuro, bueno, Dios piensa mucho más. SUS PENSAMIENTOS ACERCA DE TI ¡NO PUEDEN SER ENUMERADOS! ¡Son incontables! Si tus planes no se cumplieron y quieres decir “Dios, ¿porqué? Y enseñarle qué bonito habías TU planeado tu vida, solo recuerda: SUS PENSAMIENTOS SON MÁS ALTOS QUE LOS TUYOS. Recuerda que sus pensamientos acerca de ti no pueden ser numerados y esos son pensamientos de paz y no de mal. Si hubo algo que el Señor no bendijo, no es porque se le pasó, ni porque no te ama, sino porque no era Su perfecta y aceptable voluntad para tu vida. Su voluntad y planes para ti son sin duda PERFECTOS.

Recuerda, ciertamente no está mal planear. Sin embargo, asegúrate que en tus planes y tu actitud hacia ellos, agregues la condición “Si Dios quiere” o como Cristo dijo: “no como yo quiero sino como TU” (Mateo 26:39).

¡Gracia y Paz!


Anastasios Kioulachoglou

SIN AMOR, NADA TIENE SENTIDO EN LA VIDA...



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¿ENSEÑA LA BIBLIA QUE LE PODEMOS ORDENAR A DIOS?


¿ENSEÑA LA BIBLIA QUE LE PODEMOS ORDENAR A DIOS?

Muchas iglesias están llenas de gente altiva y soberbia, con ansias de poder y dinero. Sus “Pastores ungidos” indudablemente fueron inspirados por Satanás para crear una moda muy eficaz para mantener contenta a esa gente. Dicen: “Tus palabras tienen poder, declara por fe que ya tienes lo que pides, llama a las cosas que no son como si ya fuesen ¡Ejercita tu fe!”; “DECRETA tu prosperidad; DECLARA tu sanidad y recíbela en el nombre de Jesús; PROCLAMA Y DECRETA que ya eres libre de las deudas y créelo, porque para el que cree todo es posible”.

Lamentablemente muchos están convencidos de que esto no solamente funciona, sino que es la “voluntad” de Dios.

Y estos falsos maestros han llegado aún más lejos al enseñárle a toda esta gente incauta que DIOS ESTÁ OBLIGADO A CUMPLIR SU PALABRA, recordándole que Él no es hombre para mentir, POR TANTO DEBEMOS ORDENARLE QUE HAGA LO QUE LE PEDIMOS. “Señor tu Palabra dice que TÚ eres mi Sanador, YO LO CREO Y ORDENO que me sanes ¡ahora!”, “Señor tu dijiste que suplirías todas mis necesidades conforme a tus riquezas en gloria y yo necesito dinero ¡YA!”.

Imagínense a éstos débiles hombres mortales, que no son más que simple polvo, pecadores, llenos de egoísmo, avaricia y vanagloria, ¡ORDENÁNDOLE AL DIOS TODOPODEROSO! ¿Puede haber algo más aberrante y absurdo? Probablemente si a Dios esto no lo enfurece, en el mejor de los casos lo haga desternillarse de risa.

“El que habita en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos” (Salmos 2:4).

¡Gracia y Paz!


Debates Cristianos

¿SOMOS AMIGOS DE DIOS O AMIGOS DEL MUNDO?



Santiago 4:4
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”

¡Qué palabras tan poderosas! ¡Y tan profundas! Muchos desearíamos no encontrar este versículo en la Biblia nunca. Simplemente porque no hay forma de endulzar estas palabras. No hay manera de “darles la vuelta”. Clara y llanamente expresan un principio divino. Simplemente dicen que si tú eres “amigo del mundo”, entonces eres “enemigo de Dios”. Ciertamente lo último que desearíamos es ser enemigos de Dios. La pregunta es: ¿Y qué significa exactamente ser “amigo del mundo”?

El pasaje de hoy se refiere específicamente al “libre albedrío” que Dios nos ha dado. Dice que “cualquiera que quiera ser amigo del mundo...” Esto quiere decir que somos libres de escoger a nuestras amistades. Todos y cada uno de los días de nuestras vidas tenemos que tomar decisiones, unas de más trascendencia que otras, y en cada decisión, básicamente, elegimos hacer algo a nuestra manera o a la manera de Dios. Cuando elegimos actuar a nuestra manera buscando los beneficios del mundo, las consecuencias son responsabilidad nuestra. No podemos esperar bendiciones de Dios, pues nos hemos salido del plan que El tenía para bendecirnos. Por lo tanto no podemos contar con su ayuda mientras nos concentremos en llevar a cabo nuestros propios planes. Estamos caminando por nuestra propia cuenta. De hecho, no solamente hemos elegido actuar conforme a nuestra voluntad, sino que hemos decidido desobedecer a Dios. Esta es una posición en la que definitivamente no nos conviene estar. Por el contrario, cuando hemos tomado decisiones teniendo en cuenta la voluntad de Dios, entonces recibiremos el beneficio de su poder, su protección y todas sus bendiciones.

Lo mejor que podemos hacer antes de tomar una decisión es detenernos a pensar en qué contexto vamos a tomarla. En nuestro contexto o en el contexto del Señor. De acuerdo a nuestra voluntad o a la voluntad de Dios. ¿Agradaremos al mundo o agradaremos a Dios? ¿Somos amigos del mundo o amigos de Dios? En Juan 15:14, Jesús define con absoluta claridad lo que significa ser amigos de él. Así dice: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. Es decir, nuestra amistad con el Señor depende fundamentalmente de nuestra obediencia a sus instrucciones. No podemos decir que somos amigos de Dios si estamos actuando de manera diferente a lo que nos dice su Palabra.

Sin duda somos sumamente bendecidos porque Dios es todo misericordia y lleno de gracia, e incluso si llegáramos a darle la espalda a nuestro Padre celestial, él permanece fiel cerca de nosotros esperando pacientemente a que decidamos volver a él, como fue el caso del hijo pródigo (Lucas capítulo 15). Así dice 2 Timoteo 2:13: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo”. Pero esta seguridad no debe llevarnos a actuar fuera de la voluntad de Dios presumiendo que por su gracia y misericordia todo estará bien. Si actuamos de esta manera, con seguridad las consecuencias no van a ser buenas.

Toma unos minutos ahora mismo y pídele al Señor que te dé discernimiento espiritual y sabiduría que puedas aplicar a cada una de las decisiones que tienes que tomar cada día. La manera en que actúes será una expresión pública de tu relación con Dios. Esta es una razón poderosa de por qué es tan importante pasar un tiempo en la presencia de Dios, orando y leyendo su Palabra cada día. Esto nos ayuda a permanecer enfocados en él y nos recuerda constantemente que él es nuestro mejor amigo.

ORACIÓN:
Amado Padre, yo sé que muchas veces he tomado decisiones basadas en mis propios conceptos y deseos. Y sé que muchas de ellas han entristecido tu Espíritu y han traído dolor y sufrimiento a mi vida. Hoy yo te ruego que me perdones y me ayudes a tomar decisiones basadas en tu Palabra que honren y glorifiquen tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

QUIEN PRETENDE AGRADAR AL MUNDO, NO PUEDE AGRADAR A DIOS



1 Juan 2:15-17

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.