lunes, 16 de marzo de 2015

EL QUE RECHAZA LA SANTIDAD NO RECHAZA AL HOMBRE SINO A DIOS


Si hablar de Santidad externa es ser legalista, pues entonces el primer legalista es Dios.

Lo que me gusta de tocar este tema es que siempre para los cristianos que andan en la luz, esto es leche que alimenta y dulce al paladar. Pero para los que andan en tinieblas, esto es espada de dos filos, como dice Hebreos 4:12. Pero no los culpo, en sus congregaciones nunca les enseñan la Santidad porque el pastor no quiere meterse en camisa de once varas, como dicen por ahí. Muchas citas bíblicas respaldan que Dios demanda SANTIDAD. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16-17, 1 Corintios 6:19-20). Se debe guardar en Santidad como lo demanda la Palabra (1 Tesalonicenses 5:23, 1 tesalonicenses 4:7, 2 corintios 7:1, Levítico 11:44, Levítico 19:2, Levítico 20:7, Levítico 20:26, Hebreos 12:14, 1 Pedro 1:16).

El que rechaza la santidad no rechaza al hombre sino a Dios y cuando se habla de Santidad también se habla de apartarse del mal, del mundo, de todos los deseos carnales y santificarse espiritual y físicamente. También 1 tesalonicenses 4:3 dice que la voluntad de Dios es nuestra santificación y el verso 8 dice: “Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”.

¡Gracia y Paz!

Tomado de: Joshua Rojas

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