viernes, 4 de abril de 2014

LA AUSENCIA DE UNA PERSONA LA LLENA EL SEÑOR...


La ausencia de una persona la llena el Señor, pero la ausencia del Señor no la llena nada...

La Generosidad


Proverbios 22:9
"El generoso será bendito, porque da de su pan al pobre".


"Gracia y Paz"

¿ESTÁS PREPARADO PARA LA GUERRA?


¿Estás preparado para la guerra?

Efesios 6:10-18
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.

La Palabra de Dios nos enseña que las luchas a las que a diario nos enfrentamos, y que muchas veces nos afectan profundamente, no son contra las personas que están a nuestro alrededor, sino contra “fuerzas espirituales malignas” que están bajo la dirección de Satanás, a las cuales no podemos ver y cuyo propósito es destruirnos. Día tras día estamos envueltos en esa guerra espiritual, aunque generalmente no nos damos cuenta de lo que verdaderamente está sucediendo en nuestras vidas.

Nosotros no tenemos la capacidad ni el poder para vencer estas fuerzas demoníacas, pero tenemos un Dios todopoderoso que está dispuesto a pelear por nosotros. La Escritura de hoy, nos exhorta a buscar en Dios la fortaleza que necesitamos y, usando la imagen de un soldado completamente equipado para la guerra, nos insta a ponernos “toda la armadura de Dios” para resistir al diablo y estar firmes contra sus astutas tácticas. Con este fin, cada día debemos seguir los siguientes pasos:

1. Ceñirnos con el cinturón de la verdad.
Jesucristo es “la verdad”, dice Juan 14:6. La Palabra de Dios es la manifestación de la verdad. Juan 8:31-32 nos asegura que si permanecemos en esta verdad seremos totalmente libres.

2. Protegernos con la coraza de justicia.
Hemos sido justificados por la sangre de Cristo. Cuando vivimos con esta seguridad, la justicia de Dios constituye una coraza protectora.

3. Calzarnos con la disposición de proclamar el evangelio de la paz.
Tenemos paz con Dios como resultado de nuestra relación con Cristo, pero esa paz debemos compartirla con los demás. Como dijera el profeta Isaías: “Cuán hermosos son los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz...” (Isaías 52:7).

4. Tomar el escudo de la fe.
Nuestra principal defensa es la fe que recibimos de Dios. Debemos ser constantes en la lectura de la Biblia, pues “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17).

5. Tomar el casco de la salvación.
El casco protege la cabeza. Uno de los puntos que más ataca el diablo es la mente, y a través de ella intenta controlarnos. Cuando vivimos sobre la base de nuestra salvación en Cristo, nos resulta fácil rechazar todo pensamiento que no glorifica el nombre del Señor.

6. Tomar la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Cuando Satanás tentó a Jesús (Mateo 4:1-11), el Señor respondió en cada ocasión: “Escrito está.” Y seguidamente se refería a un pasaje de la Escritura con el cual callaba al diablo. Nosotros debemos seguir el ejemplo de Cristo y enfrentarnos a la tentación con la poderosa Palabra de Dios.

7. Orar en el Espíritu en todo momento.
La oración es el arma más poderosa que tiene el cristiano. Es la oración la que coloca en su lugar todas las partes de la armadura espiritual y pone en ella la unción del Espíritu Santo. A unas pocas horas de su muerte, allí en Getsemaní, Jesús dio a sus discípulos este consejo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” (Mateo 26:41).

Si seguimos todos estos pasos, podremos proclamar con autoridad: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

ORACION:
Padre santo, te doy gracias por la protección que encontramos en tu poder para luchar contra las fuerzas del mal. Ayúdame a permanecer vestido con tu poderosa armadura para vivir una vida de paz y de victoria. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

jueves, 3 de abril de 2014

“UN NEGOCIO TEÑIDO DE ROJO”


“UN NEGOCIO TEÑIDO DE ROJO”

Génesis 25:29-34
“Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.

Cierto día leí una anécdota muy interesante sobre un hombre de Dios que llegaba a tomar el cargo de una congregación a un pueblo y me llamó mucho la atención, es una anécdota muy interesante y sobre todo muy instructiva y quiero compartirla, dice así:

Hace años un predicador se mudó para Houston, Texas. Poco después, se subió en un autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado una moneda de más en el cambio. Mientras consideraba que hacer, pensó para sí mismo, “Ah, olvídalo, es solo una moneda. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas la compañía de autobús recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios”. Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la moneda al conductor diciéndole: “Tome, usted me dio esta moneda de más”. El conductor, con una sonrisa le respondió, “Se que eres el nuevo predicador del pueblo. He pensando regresar a la iglesia y quería ver que harías si yo te daba cambio de más”. Se bajó el predicador sacudido por dentro y dijo: “Oh Dios, por poco vendo a Tu Hijo por una moneda”.

Ésta anécdota me hizo pensar en la historia que narra Génesis 25:29-34, donde nos habla de dos hermanos mellizos conocidos como Esaú (el hermano mayor) y Jacob (el hermano menor), quienes hicieron un negocio que a ambos les cambió la vida para siempre. Ser el primogénito era muy importante para los hebreos, porque era quien sucedía al padre como cabeza de familia. Si era “unigénito”, heredaba todo, y si había otros hermanos, heredaba doble parte que los demás, por lo tanto era codiciable poder contar con el favor de la primogenitura. Esaú era mayor que Jacob por escasos minutos de diferencia, esto nos hace suponer que Jacob deseaba este privilegio por sentir que era muy poca la diferencia de edad entre ambos y que por lo tanto podía merecerla. Dice la Biblia que un día Jacob preparó un potaje [plato de verduras cocidas, un plato de lentejas rojizas, que probablemente contenía cebollas y ajos para darle buen sabor] y que regresando de una fuerte jornada de trabajo, Esaú hambriento pide a Jacob que le convide de lo cocinado. Su hermano le dice: primero véndeme tu primogenitura. Y sin pensar y sin darse cuenta de lo que están pidiéndole, sin detenerse por un momento Esaú responde: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? Una respuesta tan precipitada, tan poco inteligente, carente de razonamiento y sensibilidad, que conlleva a un error garrafal y que le cobraría a Esaú una factura muy grande.

En la anécdota el predicador meditó por un periodo de tiempo la decisión de, si se quedaba con la moneda o la devolvía, luego de establecer si era correcto o no, toma la mejor decisión y la devuelve. Por el contrario, Esaú prácticamente regala su primogenitura por un plato de lentejas, él ni siquiera escuchó las palabras de su hermano, pues estaba literalmente ciego por su interés en saciar su apetito voraz, su sed, su cansancio en lugar de detenerse a pensar en las consecuencias. El predicador valora su integridad, a Esaú le importa un comino su privilegio.

¿Será posible no valorar lo que poseemos? ¿Cuánto vale para un verdadero creyente una vida de santidad pura e integra? ¿Podremos manchar por una miseria nuestra relación con Jesús? ¿Cuánto vale Jesús para nosotros?

El mundo y sus placeres ponen a prueba, día con día, que tan buenos o malos negociantes podemos ser. Cada día el enemigo busca la manera de presentarnos un “plato de lentejas” que pueda seducirnos e invitarnos a satisfacer nuestros deseos carnales y tomar malas decisiones.

Vivimos en un mundo en el que la maldad impera y está a la orden del día. Existen tantas propagandas que minan nuestra mente, incitándonos, ya sea a beber licor, a ver pornografía, a tener relaciones sexuales, a visitar lugares que no podemos pagar, a gastar dinero que no tenemos, a arriesgar nuestra propia salud a cambio de tener un cuerpo escultural. Así mismo existen personas, en el trabajo, en la universidad, en la casa, en la calle, en todas partes, que continuamente están tratando de probarnos y ver que tan firmes estamos en nuestra búsqueda por una relación integra con nuestro señor Jesús.

En levítico 20:7 dice: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo soy el Señor vuestro Dios”. Es una orden directa y estricta de parte de Dios de cómo debe de ser nuestra actitud ante las tentaciones y el pecado. Por mas hambrientos de éxito que pudieramos estar, no debemos negociar nuestra integridad; por más cansados de las dificultades de la vida, no podemos negociar por una salida fácil; por más presionados que estemos por el mundo que nos provoca a tener sexo antes o fuera del matrimonio, no debemos arriesgar nuestra salvación por un simple “bocado de pan”. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19).

No hay tregua para un verdadero hijo de Dios. La vida de santidad no es algo que podamos negociar con el diablo: No podemos correr riesgos tontos, porque los daños son crueles e irreversibles. Debemos de ser santos y conducirnos con temor reverente [a Dios] en esta vida (1 Pedro 1:17b), no exponiéndonos al pecado. No dejando que los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:16) dirijan nuestra forma de vivir.

Ante el acecho de quienes quieren que fallemos, la advertencia es: “Si los pecadores te quisieran engañar, no consientas” (Proverbios 1:10). Consentir es sinónimo de estar de acuerdo, es aceptar el engaño, entonces no estés de acuerdo con los pecadores. La vida de santidad es como un cheque protegido que dice: “NO NEGOCIABLE”.

Nuestro Padre celestial quiere que los Cristianos vivamos vidas que lo glorifiquen, y ¿de qué forma?, valorando nuestra vida espiritual, renovándola diariamente, alimentándonos con la Palabra de Dios todos los días, meditando siempre en el gran precio que Jesús pagó por nuestros pecados. No cambiemos nuestra salvacion por un “plato de lentejas”. Busquemos hacer la voluntad de Dios. Tomemos decisiones en todo cuanto hagamos, pidiendo siempre la guia del Espirítu Santo.

Recordemos que Jesucristo nos ha comprado, él pagó el precio y estuvo dispuesto a hacer UN NEGOCIO TEÑIDO DE ROJO, y a darnos el REGALO DE LA VIDA ETERNA, un regalo invaluable e incomparable. La salvación es un regalo tan grande que no debemos descuidar (Hebreos 2:3), y mucho menos… ¡NEGOCIAR! Una vida pecaminosa no vale nada. Hagamos lo imposible por vivir una vida de santidad como Dios quiere.

Romanos 8:38-39
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.


“Gracia y Paz”

ORACIÓN


ORACIÓN:

Gracias, Padre, por tu promesa de bienestar para mi vida bajo tu cuidado. Dame confianza y fortaleza para actuar conforme a tus promesas y no a las circunstancias que me rodean. Quiero estar preparado para toda aflicción o dificultad que se me presente, pues confió en que tu misericordia y gracia estarán sobre mí en todo momento. Te ruego me ayudes a caminar por fe cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CAMINAS POR FE O POR LO QUE VES?


¿Caminas por fe o por lo que ves?

2 Corintios 5:7
"Porque por fe andamos, no por vista".

En la ciudad de Blackpool, Inglaterra construyeron una plataforma de vidrio laminado en la cima de una torre de 117 metros (unos 380 pies) de alto. El propósito es dar a la gente la ilusión de andar en el aire. Un periódico publicó la foto de una mujer en el borde de la “invisible” plataforma con los puños cerrados contra su cara, tratando de reunir el valor para dar un paso. Le habían dicho que la plataforma era completamente segura, pero aún así tenía miedo de caminar sobre ella.

Como cristianos tenemos la capacidad de movernos en un nivel superior, el cual el mundo sin Cristo no puede alcanzar. Hemos sido llamados a caminar de manera sobrenatural en un mundo natural. La fe puesta en Dios mueve su mano, y crea las condiciones que traen la bendición y el favor del Señor sobre nuestras vidas. Sin embargo hay muchos cristianos que actúan como la mujer de la historia: no se atreven a dar el paso de fe. Se dejan llevar por lo que ven y no por lo que Dios ha dicho que será.

Cuando los problemas y las dificultades se agolpan en nuestras vidas, a menos que respondamos sobrenaturalmente basados en el poder y la misericordia de Dios seremos derrotados. En el Salmo 23, David manifiesta que el Señor es su Pastor, y de ahí la seguridad que él tiene de que nada le faltará, ni en el aspecto físico ni en el emocional ni en el espiritual, y afirma que aún en las más terribles circunstancias (“Aunque ande en valle de sombra de muerte”), no habrá de temer a nada ni a nadie. Finalmente resume su seguridad y su confianza de la siguiente manera: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”. El cristiano debe vivir cada día de su vida creyendo en su corazón y confesando con sus labios que a él lo siguen el bien y la misericordia de Dios y no la pobreza, la enfermedad o la calamidad. Cuando de todo corazón hacemos una manifestación de fe como la que hizo David en este salmo, estaremos preparados para toda aflicción o dificultad que se presente, pues la misericordia y la gracia de Dios estarán sobre nosotros en todo momento.

También en el Salmo 5:12, hay otra promesa de la cual debemos estar siempre aferrados. Dice: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor”. La Biblia está llena de promesas de Dios para sus hijos. Es importante que creas estas promesas, y tengas fe en que vas a ser recipiente de ellas en el momento oportuno, conforme a la voluntad de nuestro Padre celestial. Romanos 4:17 dice que Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen”. En momentos difíciles de tu vida debes echar a un lado el temor y por fe “ver” la solución, sabiendo que el Señor ya la ha visto, y él desea bendecir tu vida y rodearte de su favor. Por eso a través de la epístola a los Hebreos, Dios define la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Sin duda encontraremos en esta vida dificultades y problemas que causarán en nosotros tristeza y aflicción. Jesús les dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Esta es la clave: confiar, tener fe. Aunque a tu alrededor haya circunstancias negativas, recuerda que Dios quiere bendecirte, y él tiene el poder para hacerlo. Quizás el Señor te esté preparando para que recibas esas bendiciones. No mires las circunstancias que te rodean, concéntrate en el amor y la misericordia de Dios, haz tuyas sus promesas, camina por fe y marcha adelante en busca de la victoria.

ORACIÓN:
Gracias, Padre, por tu promesa de bienestar para mi vida bajo tu cuidado. Dame confianza y fortaleza para actuar conforme a tus promesas y no a las circunstancias que me rodean. Quiero estar preparado para toda aflicción o dificultad que se me presente, pues confió en que tu misericordia y gracia estarán sobre mí en todo momento. Te ruego me ayudes a caminar por fe cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

martes, 1 de abril de 2014

¡MÁS QUE VENCEDORES!


¡Más que vencedores!

Romanos 8:28-39
“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman, y de quienes él ha llamado de acuerdo con su propósito. A los que de antemano Dios había conocido, los destinó desde un principio a ser como su Hijo, para que su Hijo fuera el mayor entre muchos hermanos. Y a los que Dios destinó desde un principio, también los llamó; y a los que llamó los hizo justos; y a los que hizo justos les dio parte en su gloria. ¿Qué más podríamos decir? ¡Si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar contra nosotros! Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas? ¿Quién podrá acusar a los que Dios ha escogido? ¡Dios es quien los hace justos! ¿Quién podrá condenarlos? Cristo Jesús es el que murió; más aún, el que resucitó, y además está a la derecha de Dios rogando por nosotros. ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la muerte violenta...? Como dice la Escritura: “Por causa tuya estamos siempre expuestos a la muerte. Nos tratan como a ovejas llevadas al matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente ni lo futuro, ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor!”


“Gracia Y Paz”

¡ORAR SIEMPRE, Y NO DESMAYAR!


Mateo 18:1-8
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”


“Gracia y Paz”

ALABA A DIOS


Salmo 34:1-6

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias”.

10 FORMAS DE AMAR


"LA PUNTUALIDAD ES LA CORTESÍA DE LOS REYES"


"La puntualidad es la cortesía de los Reyes"

La puntualidad. Tiempo de cortesía. Ser puntual. Cumplir los horarios.

Puntualidad: “Cuidado, diligencia y exactitud en hacer las cosas a su debido tiempo”.

En cualquier ámbito que nos movamos, y en cualquier país, la puntualidad es una de las normas básicas de la buena educación.

Hay muchas leyendas sobre la impuntualidad, la más típica, la de llegar tarde a una fiesta o una boda, como toque de distinción. Falso. No es elegante ni educado llegar tarde a ningún sitio. Es una falta de respeto hacia los anfitriones y hacia el resto de los invitados.

Una cita de negocios, un empleo, un espectáculo, se puede echar a perder por la impuntualidad. Siempre es mejor llegar cinco minutos antes que cinco después. Se puede esperar en la antesala del teatro, en la sala de espera de la empresa o en la cafetería de enfrente, pero es mejor llegar con tiempo.

Ahora bien, tan malo es llegar tarde como llegar demasiado pronto. No seas de los invitados que está una hora antes en todos los sitios. El tiempo de anticipación de cualquier cita debe ser mínimo. Es mejor tratar de ajustarlo a la hora prevista para el acto.

Como se sabe, en muchas de las fiestas suele esperarse un tiempo de cortesía por los invitados (se acostumbra enmascarar con un aperitivo para dar tiempo a que se reúnan todos los invitados). No aproveches este tiempo de cortesía para llegar tarde, si no tienes una buena disculpa.

Si tú eres el anfitrión de un encuentro (una cena en casa o en un restaurante, por ejemplo) deberás estar antes de la hora prevista para ir recibiendo a tus invitados.

Las faltas de puntualidad deben ser justificadas, pero solamente a los anfitriones y en privado. No se deben dar explicaciones a todos los invitados.

Y dos cosas más:

si tu eres de las personas impuntuales por naturaleza, procura cambiar, pues no es nada educado ni "chic" llegar tarde a todos los sitios, aunque a ti te parezca que te da personalidad (eso de ser conocido por "el rey de la impuntualidad" no tiene nada de positivo).

Llegar a tiempo a las citas, es deber de caballeros, cortesía de reyes, obligación de cortesanos, habito de gente de valer, costumbre de personas bien educadas. Quienes se hacen esperar en sus citas, revelan debilidad de carácter, pésima educación y un desprecio absoluto por sus semejantes.

¡La impuntualidad es una falta de educación!

Santiago 13:13
“Si alguno entre vosotros es sabio y entendido, ponga de manifiesto sus obras con la bondad de su conducta, y hágalo con la mansedumbre propia de un sabio”.

1 Corintios 14:40
“Pero hágase todo decentemente y con orden”.



“Gracia y Paz”

ORACIÓN


ORACIÓN:

Padre santo, gracias por tus misericordias y por las enseñanzas que me das día a día. Ayúdame a recordar siempre que lo más importante en mi vida debe ser mi comunión contigo. Capacítame para vivir alejado del pecado y de la corrupción del mundo. Quiero practicar tu verdad, quiero tener una verdadera comunión con Jesucristo, te pido me ayudes a establecerla desde ahora y para siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CÓMO ESTÁ TU COMUNIÓN CON EL SEÑOR?


¿Cómo está tu comunión con el Señor?

Juan 12:1-8
"Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis".

María, Marta y Lázaro tenían una relación especial con Jesús. La Biblia enfatiza en este aspecto cuando dice en Juan 11:5 que “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro”. Estando Jesús de visita en la casa de ellos, “María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume”. Esta acción probablemente lució frívola o superficial para aquellos que estaban presentes. Aparentemente a algunos de los discípulos les pareció un acto irresponsable. Por lo menos uno de ellos (Judas Iscariote) se quejó diciendo hipócritamente: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” Pero fue la sincera comunión de María con el Señor lo que la inspiró a ofrecer aquel costoso perfume a sus pies, ignorando su valor material. Esta debe ser la actitud de cada cristiano. Debemos sentir un fuerte deseo en nuestros corazones de poner nuestra relación con Jesucristo por encima de todo lo que nos rodea, incluyendo la opinión de los demás y nuestros bienes materiales.

¿Cuál es, pues, el aspecto más importante en la vida del creyente? No hay nada más importante que nuestra comunión con Dios. Si nuestra vida gira alrededor de este principio, si nuestro principal esfuerzo está encaminado a establecer una íntima relación con el Señor por encima de nuestros propios intereses, todo lo que suceda en nuestras vidas estará dentro de sus planes, y por lo tanto seremos bendecidos en todos los aspectos.

Lo cierto es que hemos sido llamados por Dios a tener una íntima comunión con su Hijo Jesucristo. Así dice 1 Corintios 1:9: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. Pero esta comunión sólo podemos lograrla si vivimos una vida que agrade a nuestro Padre celestial, alejados del pecado y la corrupción del mundo, y practicando la verdad de la palabra de Dios. El apóstol Juan escribió en su primera carta: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). Una verdadera comunión con Jesucristo, nos mantendrá limpios de nuestros pecados y facilitará nuestra comunión con otros creyentes. Y nuestras acciones, aunque generen críticas entre los incrédulos, serán una dulce fragancia para nuestro Señor.

Si deseas tener esta comunión con el Señor, lo primero que tienes que hacer es buscar su rostro cada día en oración, leer su palabra, meditar en ella y aplicarla a tu vida. No hay otra manera. Hazte el propósito de pasar tiempo a solas con el Señor temprano en la mañana antes de comenzar tus actividades diarias, o en cualquier otro momento del día que te resulte posible. Si eres constante, poco a poco irás experimentando la paz y la dulzura del Espíritu Santo, resultado inequívoco de tu comunión con el Señor.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias por tus misericordias y por las enseñanzas que me das día a día. Ayúdame a recordar siempre que lo más importante en mi vida debe ser mi comunión contigo. Capacítame para vivir alejado del pecado y de la corrupción del mundo. Quiero practicar tu verdad, quiero tener una verdadera comunión con Jesucristo, te pido me ayudes a establecerla desde ahora y para siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te habla

¡APROVECHA BIEN EL TIEMPO!


¡APROVECHA BIEN EL TIEMPO!

Efesios 5:14-16.
“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Cuando oímos del uso que le debemos dar a nuestro tiempo en servicio a Dios, tenemos solamente dos opciones. La primera, es ser indiferentes al tema, hacer oídos sordos y seguir nuestras vidas como están y La segunda, es dejar que Dios nos instruya a como aprovechar nuestro tiempo.

¡Oír y obedecer! ¡Espero elijamos la segunda opción!, si no ¡No hay razón para que estemos en este lugar!

Dios nos ha dado esta vida, este tiempo que vivimos como un regalo, pero Él espera que lo utilicemos bien, que le demos buen uso. Pero depende de nosotros el saberlo aprovechar o el dejarlo perder. El desperdiciarlo.

Quiero decirte algo para que medites… para Dios el exacto reloj del tiempo sigue avanzando sin contemplaciones hacia el momento crucial de nuestra confrontación inevitable con él en la eternidad. ¡El juicio viene!

Pero surge una pregunta: ¿Somos buenos administradores del tiempo que el creador nos ha dado? La respuesta que le demos a esta interrogante decidirá nuestro destino eterno.

Toma nota de esto: La semana tiene 168 horas en total. De las cuales generalmente pasamos 45 horas en el trabajo (si es que trabajamos), 56 horas durmiendo (si es que dormimos 8 horas diarias) y 14 horas comiendo (entre desayuno, almuerzo, comida y cena). ¿Sabes cuántas horas son eso? ¿Cuántas horas ocupamos en actividades necesarias? ¡115 horas! Y ¿Cuántas horas dedicamos a la semana a las cosas espirituales? Pensando en el culto, los estudios, lecturas personales, visitas y oraciones, ¿Serian de 6 a 7 horas semanales? Esta es la pregunta que me incomoda, Si ocupamos 115 horas en actividades como trabajo, comida y dormir, y usamos de 6 a 7 horas en las cosas de Dios, ¿Qué hacemos con las 46 horas restantes?

¡Estoy hablando de casi dos días completos que le estamos dedicando a cosas que no son necesarias ni edificantes! ¡Casi dos días perdidos en nuestra semana! ¿Entiendes el punto? ¿Está realmente el Señor en el primer lugar de nuestras vidas?

Colosenses 4:5
“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo”.

Redimir significa rescatar, no dejar perder algo, darle vida y valor.

¡Cristo nos redimió, nos rescato, no nos dejo perder, nos dio vida y valor! Ahora él nos pide que nosotros redimamos nuestro tiempo. Usemos el ejemplo de Cristo y démosle vida y valor delante de Dios a nuestro tiempo, a este regalo de Dios.

¿Estamos aprovechando el tiempo que Dios nos ha regalado?
¿Estamos dándole valor a los minutos y segundos que Dios nos da?
¿Cómo estamos aprovechando nuestro tiempo?

LEVANTÉMONOS DEL SUEÑO

Romanos 13:11
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”.

¿Has pensado que queda menos tiempo hoy para que llegue Cristo que cuando te convertiste? Hoy está más cerca de nosotros la salvación que cuando nos convertimos a Cristo, esta más cerca la maldición o bendición de Dios.

¿Qué elegiremos nosotros? Pablo invita a los hermanos a levantarse del sueño. ¿Qué significa esto? ¡Que la iglesia estaba dormida! ¡Aletargada! ¡Cristianos apagados, sin pasión, si fervor por servir al Señor! ¡Dejen de dormir espiritualmente dice Pablo! ¡Dejen de estar durmiendo! Nuestro tiempo, mejor dicho, nuestra administración del tiempo será clave en nuestro destino eterno. Por lo tanto levantémonos del sueño y consagremos nuestro tiempo a Dios.

1 Pedro 4:2-3.
“para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías”.

Veamos lo que nos dice Pedro: ¡Baste ya! Basta ya al pecado en nuestras vidas, basta ya a dedicar mas tiempo al mundo que a Dios, ya no somos del mundo. Ya dejemos de vivir como viven los del mundo. Somos de Hijos Dios y debemos de estar con todo nuestro ser, tiempo y fuerzas dedicados a la obra de nuestro Padre. Mira como lo dice el pasaje: “Para no vivir el tiempo que resta”, ¿Cómo? En simples, palabras, Pedro pregunta ¿Qué harán con el tiempo que les queda en esta vida? ¿A qué se dedicarán? Te das cuenta que nos queda poco tiempo, que cada día la salvación está más cerca. ¿Qué debemos hacer? ¡Ya no vivir el tiempo como gentiles, sino como cristianos!

Una advertencia de Cristo que encierra una gran verdad.

Juan 7:6
“Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto”.

El Señor nos dice: “Ustedes pueden morir en cualquier momento”, pero tal es el significado de su declaración. PRESTO: Dispuesto para que la cosa o acción se exprese pronto. La acción a expresarse pronto es ¡Nuestra muerte! Por eso debemos vivir sobria y sabiamente el resto del tiempo que nos queda de nuestras vidas. Y aquí surge otra pregunta: ¿Estamos preparados para dejar esta vida confiadamente?

2 Pedro 3:10-13
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”.

¿Estás consiente que se acerca la segunda venida de Cristo? ¿Qué se aproxima a pasos agigantados nuestro encuentro con el Señor? ¿Estás preparado(a)? ¡Todo lo que conocemos será deshecho! ¡Todo será destruido! ¿Cómo debemos vivir esperando la inminente llegada del rey? ¡Santa y piadosamente!

Vivamos en esta vida santa y sobriamente, esperando la venida del Señor.

Después de su venida según sus promesas recibiremos cielos nuevos y tierra nueva. Pero preguntémonos: ¿Estamos en el Señor y para el Señor? ¿Somos verdaderos seguidores de Cristo? ¿Estamos aprovechando bien nuestro tiempo para el Señor?

Después de leer lo que la Palabra de Dios nos ha dicho sobre cómo aprovechar bien nuestro tiempo, confió en que la palabra dicha por nuestro Padre Celestial cause un cambio en nuestras vidas. Es Dios quien quiere tomar el mando de toda nuestra vida y debemos comenzar con un cambio AHORA.

2 Corintios 6:2
“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.

¡Es Hoy mismo! ¡No mañana! ¡Movámonos a la acción!

¿Quieres sentirte seguro de que no heredaras el castigo eterno, más si la vida eterna?

¡He aquí ahora es el tiempo de preocuparse de eso!

¿Que conclusión sacaras tú?
¿Aprovecharas el tiempo que Dios te da en esta vida o serás como el resto del mundo, andando de acuerdo a sus propios caminos?

1 Tesalonicenses 5:2
“porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá como ladrón de noche”

Efesios 5:14-16
“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

¿Qué decides tú?

“Gracia y Paz”


Luis Zepeda Mir