miércoles, 18 de diciembre de 2013

ORACIÓN



Padre mío, gracias por tu amor y tu socorro inmerecidos en mis tiempos de aflicción. Hoy clamo a ti como me dice tu palabra, y confío plenamente en que no me dejarás ni me desampararás, y que tu paz y tu gozo me inundarán. En el nombre de Jesús, Amén.

¿DÓNDE ESTÁ DIOS CUANDO ESTOY SUFRIENDO?


Isaías 53:4-7
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”.

Este pasaje fue escrito unos ochocientos años antes del nacimiento de Jesucristo. Aquí, el profeta Isaías describe el castigo más cruel e injusto que la humanidad haya conocido. Jesús, sin haber cometido pecado nunca, fue crucificado y sufrió el terrible dolor de la cruz por amor a nosotros, para librarnos de la condenación y darnos vida eterna. Mientras tanto su Padre, en el cielo, sufría junto con él mientras se llevaba a cabo su plan de salvación para la humanidad. ¿Puede acaso existir un ejemplo más evidente de la presencia de Dios en medio del dolor? A la pregunta: “¿Dónde está Dios cuando estoy sufriendo?”, hay una sola y contundente respuesta: “En el mismo lugar que estaba cuando crucificaban a su Hijo Jesucristo por ti y por mí”.

Los niños necesitan periódicamente inmunizaciones contra diferentes enfermedades. Con seguridad los pequeños no entienden que las vacunas son para su bien. Desde su punto de vista, están experimentando dolor, mientras que alguien que los ama lo está permitiendo. Tal vez tú recuerdas a tu madre o tu padre cuando te sujetaba para que el médico pudiera ponerte la inyección. Tal vez le recuerdas comentando con alguien que la experiencia le dolió más a ella o a él que lo que pudo haberte dolido a ti. Tal experiencia nos da una pequeña idea de cómo se relaciona Dios con sus hijos, y como él responde cuando estamos pasando por pruebas dolorosas.

El pueblo de Israel fue rebelde y desobediente, y por ello tuvieron que sufrir muy malas consecuencias. En Isaías 63:9 el profeta nos habla acerca del amor de Dios hacia su pueblo cuando dice que “en toda angustia de ellos él fue angustiado”. Esto es exactamente lo que Dios quiere decirnos cuando la aflicción llega a nosotros: cuando sufrimos, él sufre con nosotros. Claro que para una mente infantil, este es un concepto totalmente incomprensible, pero cuando crecemos y tenemos nuestros propios hijos lo vemos claramente. Entonces comenzamos a entender el infinito amor y la fidelidad de nuestro Padre celestial.

Un conocido comentarista bíblico dijo: “Nuestro Dios, nuestro Salvador es a veces un Dios que se oculta a sí mismo, pero nunca un Dios que se ausenta. A veces está en la oscuridad, pero nunca en la distancia”. Hebreos 13:5 nos recuerda que él dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. Esta es una preciosa promesa que debemos recordar siempre, sobretodo cuando estamos pasando por una prueba.

El Salmo 91:15 trae a nuestras vidas aliento, confianza y seguridad, por medio de esta promesa de Dios: “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. Si estás en medio de un período doloroso, busca el rostro del Señor, invoca su nombre, aférrate de sus promesas. Ten la seguridad de que su respuesta no tardará, pues él está muy cerca, aunque te parezca lo contrario. Él te librará del dolor y la angustia y derramará sobre ti su gloria y su paz. Quizás las circunstancias no cambien inmediatamente, pero espera confiadamente pues tu Padre celestial está trabajando en ellas.

ORACIÓN:
Padre mío, gracias por tu amor y tu socorro inmerecidos en mis tiempos de aflicción. Hoy clamo a ti como me dice tu palabra, y confío plenamente en que no me dejarás ni me desampararás, y que tu paz y tu gozo me inundarán. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

BOOZ: CUALIDADES DE UN HOMBRE DE DIOS



La Biblia está llena de hombres que por su piedad y buen ejemplo vale la pena estudiarlos y ponerlos como modelo para aprender de ellos. Booz que es uno de estos valiosos varones de Dios que merecen nuestra atención.

La historia de Booz la encontramos en el libro de Ruth, en donde se nos narra el amor de Booz y Ruth. Él, un hombre soltero, rico y honorable. Ella, viuda, humilde, pobre, de origen pagano pero  que renunció a sus dioses para ir tras el único y verdadero Dios y con la determinación de no abandonar a su suegra.

El pueblo de Israel tenía una ley para proteger a la familia: “la ley del levirato”, que consistía en que una mujer viuda que no tuviera hijos, podía desposarse con su cuñado, el hermano del difunto, para que tuviese descendencia, heredara sus bienes y perpetuara su nombre.  Booz se inspira en la piedad de esta ley para arropar a la desamparada Ruth de su estado de pobreza y soledad.

Veamos algunas características de un varón digno de imitar (lee el libro de Ruth capítulos 2-4):

Esforzado: Booz era un hombre trabajador y un buen administrador de su dinero, ya que a pesar de la hambruna que sufrió su pueblo, él fue muy rico, dueño de al menos un campo de cebada, con muchos empleados.

Respetado: De buena posición social, poderoso y honrado dentro de su comunidad.

Devoto: Aunque Booz vivía en una época donde la maldad predominaba en Israel, él era un hombre temeroso de Dios, que se apegaba a Su Ley. Sabía que era bienaventurado el que confiaba en el Dios de Israel.

Humilde: Conocía a sus empleados, los trataba con sencillez, consideración y respeto.

Generoso: Daba solícitamente más de lo que debía.

Misericordioso: Fue un instrumento de Dios para beneficiar al pobre, al desvalido, para ayudar al necesitado y marginado.

Bondadoso: Era un hombre cortés, consolador, cuidaba el bienestar de sus empleados y los trataba bien, brindaba un ambiente laboral armonioso.

Integro: Conocía las leyes de su nación y las cumplía, cuidó el honor y el buen nombre de una mujer. Demostró ser un hombre leal para hacer negocios.

Amable: Tuvo un trato tierno con una mujer indefensa, le proveyó alimento, reconoció sus virtudes.

Protector: Se compadeció de dos viudas como Ruth y Noemí, provee para que ellas se sientan seguras y confiadas.

Diligente: cuando se propuso una empresa, se apresuró a concluirla "Aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy".

le dio Valor a la verdadera belleza: Se casó con una mujer virtuosa, reconoció en ella su fe, su bondad, su sabiduría y su buena reputación. Más no por su belleza externa o su juventud.

Booz fue un hombre al que no le importó la posibilidad de ser rechazado por su pueblo al casarse con una extranjera que abrazó la fe en el Dios verdadero. El no perdió tiempo, fue diligente y respetó la ley haciendo lo correcto; acudió con muchos testigos al pariente más cercano, según la ley del levirato, para verificar que éste no estaba dispuesto a arriesgar sus posesiones para ayudar a Ruth y a su suegra, y así, con la aprobación de los ancianos del pueblo, se convirtió en el esposo y redentor de Ruth. El miró su fe y sus virtudes por encima de sus otras cualidades y la “redimió”, la sacó de su aflicción y deplorable situación.

Booz y Ruth se casaron y tuvieron un hijo llamado Obed, y dos generaciones más adelante nació el Rey David, quien a su vez fue el antepasado de nuestro Señor Jesucristo.

Reflexión:

La historia del libro de Ruth es una mezcla de las adversidades de dos mujeres, que encuentran esperanza en Booz, quien tiene todas las posibilidades de “redimirlas” y sacarlas de su  situación lamentable.

Aunque Booz es un buen modelo a seguir, tenemos uno mejor: Jesucristo, quien, a pesar de nuestra condición de pecadores, que es más deplorable que la de Ruth, actuó como “pariente redentor”,  y nos libró de la muerte espiritual, de la amargura por estar separados de Dios y de la esclavitud del pecado. Él escogió una novia, la iglesia, una extranjera, manchada por el pecado, indigna, para lavarla, redimirla y vestirla sin mancha ni arruga, para hacerla su esposa. Fuimos recipientes de su compasión, amor, bondad, y gracia.

Si queremos ser varones imitadores de Cristo y llegar al menos a la estatura de Booz, pidamos a nuestro Padre Celestial que derrame más de su Gracia para que en medio de las batallas con nuestros pecados residuales, crezcamos en virtud y en humildad.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios

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CARTA DE UNA MADRE PARA SU HIJA:



“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12).

CARTA DE UNA MADRE PARA SU HIJA:

Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.

Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.

Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.

Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida hija, que yo te enseñé a hacer muchas cosas, como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.

El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos. Cuando estos días vengan, no te sientas triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré, con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.


“Gracia y Paz”
Fuente: Reflexiones sobre nuestros actos cotidianos.

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martes, 17 de diciembre de 2013

ORACIÓN:



Padre santo, confieso delante de ti que soy débil e incapaz de resistir la tentación que me acosa muchas veces. Por favor, perfecciona tu poder en mi debilidad y ayúdame a rechazar todo aquello que no esté de acuerdo a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén

¿TE SIENTES DÉBIL ANTE LA TENTACIÓN?


2 Samuel 11:1-5
“Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta”.

Dice este pasaje que el rey David paseaba por la azotea del palacio y vio a una hermosa mujer que se estaba bañando; entonces envió mensajeros que la trajeron a él y durmió con ella. Después Betsabé dio a luz un niño. Pero dice la Biblia que “lo que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová” (2 Samuel 11:27). Y el niño enfermó gravemente y murió. Y el rey David sufrió mucho a consecuencia de su pecado.

En el huerto del Edén, Eva escuchó las sugerencias de la serpiente, “y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6). Como consecuencia de su desobediencia, ambos perdieron su comunión con Dios y fueron echados del huerto.

Después de la toma de Jericó, Josué había decretado que no se tomara cosa alguna de la ciudad, más bien toda la plata y el oro serían consagrados a Jehová (Josué 6:18-19). Pero un hombre llamado Acán desobedeció, y al ser confrontado por Josué, respondió: “Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé” (Josué 7:20-21). Su pecado hizo que el pueblo de Israel lo apedreara conjuntamente con su familia y los quemaran a todos después de apedrearlos.

En sentido general, las tentaciones tienden a seguir un patrón similar: el ojo ve, la mente desea y la voluntad actúa. Cualquiera sea la tentación que tenemos frente a nosotros, cada persona es responsable por sus acciones, y por las consecuencias de las mismas. Santiago 1:12 dice: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”. Sentir la tentación no es lo mismo que cometer pecado. El diablo tentó a Jesús en el desierto, después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches (Mateo capítulo 4). Pero el Señor lo resistió en el poder de la Palabra de Dios y el diablo tuvo que irse sin lograr su propósito.

Todo ser humano en el transcurso de su vida pasará por momentos de debilidad en que será tentado a hacer lo opuesto a la voluntad de Dios. Quizás no podamos evitar ver algo que no debemos; es posible que no podamos impedir que algunos pensamientos pecaminosos lleguen a nuestra mente, pero lo que sí depende de nosotros es, en última instancia, la manera en que actuamos.

¿Qué hacer cuando nos sentimos incapaces de actuar conforme a la voluntad de Dios? Debemos resistir como hizo Jesús, diciendo con nuestros labios el poder de la Palabra de Dios, orando y sometiéndonos a la autoridad del Señor. Santiago 4:7 dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Y Jesús les dijo a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.

Tenemos a nuestra disposición los medios para salir airosos frente a las tentaciones. Si en estos momentos estás luchando con una tentación y sientes que no tienes fuerzas para rechazarla, arrodíllate y clama a Dios sometiéndote a su voluntad y autoridad.
ORACIÓN:
Padre santo, confieso delante de ti que soy débil e incapaz de resistir la tentación que me acosa muchas veces. Por favor, perfecciona tu poder en mi debilidad y ayúdame a rechazar todo aquello que no esté de acuerdo a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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¿CREES QUE TÚ FE ES IMPORTANTE?


Mateo 9:27-30
“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos”.

Dice este pasaje que mientras Jesús se dirigía a un cierto lugar le seguían dos ciegos, los cuales le gritaban que tuviese misericordia de ellos. Aparentemente Jesús no se detuvo a atenderlos en la calle. Quizás él estaba probando la fe de aquellos hombres. ¿Desistirían ellos? ¿Se darían por vencidos si él no contestaba inmediatamente su clamor? Esto hacemos muchas veces nosotros cuando no recibimos inmediata respuesta de Dios. Nos llenamos de ansiedad, nos desesperamos y decidimos no orar más y entonces tratamos de resolver el problema nosotros mismos. Evidentemente no fue este el caso, y aquellos ciegos persistieron y siguieron a Jesús hasta la casa a la que él se dirigía. Y allí se acercaron al Señor, buscando la tan ansiada sanidad.

Este es el primer paso: Venir a Jesús. Él hace una invitación en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Ciertamente aquellos ciegos estaban trabajados y cargados, tenían una inmensa necesidad de salud física, y sabían que Jesús podía suplir esa necesidad y darles la vista a sus ojos. De esta manera se encontraron frente a frente con el Señor. Entonces Jesús les preguntó: “¿Creen ustedes que puedo sanarlos?” ¿Cuán importante es la respuesta a esta pregunta para obtener la tan ansiada sanidad?

Sumamente importante. La condición fundamental que nos muestra la Biblia para recibir las bendiciones de Dios es creer. Empezando con nuestra salvación. Dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna”. Y lo mismo en toda petición que hagamos. Así lo manifiesta Jesús en Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Así que el primer paso es venir al Señor. El segundo paso es creer que él puede resolver nuestro problema. Aquellos ciegos contestaron: “Sí, Señor.” Sin duda Jesús vio en el corazón de ellos una absoluta seguridad y sinceridad al contestar su pregunta, pues inmediatamente les tocó los ojos y les dijo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Y entonces, “los ojos de ellos fueron abiertos”. Y pudieron ver.

“Conforme a vuestra fe os sea hecho”. ¡Cuán importante es la fe! Con ella todo, sin ella nada. “Sin fe es imposible agradar a Dios”, dice Hebreos 11:6. Sin duda fue el poder del Señor quien sanó a los ciegos, pero es la fe la que mueve la mano de Dios. Por medio de la fe el poder de Dios se manifiesta y las murallas son derribadas, los mares son abiertos, las bocas de los leones son cerradas, el mar embravecido es calmado, las tinieblas se convierten en luz resplandeciente, las circunstancias cambian, la paz de Dios se revela y el lamento se convierte en baile, dice el Salmo 30:11.

Cuando venimos al Señor trayendo alguna petición, si él nos preguntara a cada uno de nosotros: “¿Crees que puedo resolver tu problema?” ¿Qué responderías tú? ¿Crees tú en el Dios todopoderoso? ¿De qué manera crees tú en Dios? Muchos dicen: “Yo creo en Dios... a mi manera”. Pero sólo existe una manera verdadera de creer, y es la que dice la Biblia. Creer de todo corazón, con absoluta certeza de lo que se espera, sin la más mínima duda de que Dios todo lo puede, que no hay nada imposible para él. Él nos ama tanto que quiere lo mejor para nosotros. Dice el apóstol Santiago que el que pida algo sin fe, dudando, que ni piense “que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:7).

¿Cómo está tu fe? Mira tu corazón. ¿Hay ahí alguna duda de que el Señor puede resolver tu problema? ¿O tienes la certeza de que Dios contestará tu oración conforme a su perfecta voluntad y en su perfecto tiempo? No olvides que él “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20). Solamente créelo de todo corazón.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias porque puedo venir a ti trayendo mis necesidades. Ayúdame a creer de todo corazón, para poder esperar con toda seguridad que tú vas a suplir todo lo que me falta conforme a tus riquezas en gloria. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿SIENTES QUE ESTÁS BAJO LA PROTECCIÓN DE DIOS?



Romanos 8:31-34
“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”.

En este pasaje, el apóstol Pablo enfatiza fuertemente en la protección de parte de Dios con la que contamos todos los que hemos recibido a Jesucristo como Salvador. “Si Dios es por nosotros”, es decir, si Dios está de nuestra parte, en cualquier prueba en que nos encontremos, cualesquiera sean las circunstancias, “¿quién contra nosotros?” O sea, ¿quién puede hacernos daño? Absolutamente nadie. Si Dios entregó a su Hijo por todos nosotros, “¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” ¿Acaso es posible dudar del amor de Aquel quien dio a su Hijo con el fin de librarnos de la condenación eterna? Y si nos ama tanto, siendo el Dios de todo poder, ¿no nos ayudará y nos librará de todo mal?, (Salmo 37:40), ¿no suplirá todas nuestras necesidades? (Filipenses 4:19), ¿no nos rodeará de su favor? (Salmo 5:12).

Debemos vivir convencidos de que, desde el momento en que recibimos a Cristo, fuimos “hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Y por lo tanto contamos con toda la protección de nuestro Padre celestial. Sin embargo, cuando no tenemos en cuenta esta verdad, el diablo se aprovecha de nuestra ignorancia y trata de intimidarnos y atemorizarnos por medio de sus artimañas. Y muchas veces lo logra, creando un estado de ansiedad y temor en nuestras vidas.

Una pequeña historia ilustra muy bien esta situación. Dice que una mariposa revoloteaba en la parte interior de una ventana de cristal, nerviosamente yendo de un lado para otro, mientras en el exterior un gorrión picoteaba en el vidrio tratando de comérsela. Debido a que el gorrión estaba tan cerca de ella, la mariposa estaba en total estado de pánico. El gorrión persistía en sus intentos de devorar la mariposa, mientras ésta continuaba huyendo aterrorizada, sin darse cuenta de que el cristal la protegía de las malas intenciones del pájaro. Esto es básicamente lo que nos pasa a nosotros cuando no entendemos que nuestra protección proviene del Dios todopoderoso.

El apóstol Pedro en su primera carta exhorta a todos los creyentes a ser sobrios y velar “porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Sin duda debemos estar alertas a las asechanzas del diablo, pero al mismo tiempo confiados de que él no puede hacernos daño si hemos velado y orado, y hemos buscado la protección del Señor. El rey David, a través de su propia experiencia en su relación con Dios, afirma en el Salmo 91:1 que “el que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”. Si vivimos bajo el abrigo de Dios, es decir si buscamos su rostro diariamente por medio de la oración, si leemos su Palabra y la obedecemos, entonces podemos contar con su protección, y podemos afirmar que nada ni nadie podrá hacernos daño, pues, como declara el pasaje de hoy, “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

Es maravilloso poder aferrarnos de la poderosa verdad que nos muestra este pasaje: Victoria en Cristo, quien murió, pero “que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”; y a través del cual ha venido la salvación, el poder, el reino y la autoridad divina. Pero debemos recordar que si queremos contar con la protección y el poder de Dios, debemos vivir bajo la autoridad de su Hijo Jesucristo. Y esto sólo podemos lograrlo estableciendo una íntima comunión con el Señor y fortaleciendo nuestra fe por medio de la lectura de la Biblia y la oración cada día de nuestras vidas.

ORACIÓN:
Padre, ayúdame a vivir confiando en la protección que tu me das día con día. Permíteme entender la necesidad de someterme a la autoridad y el control de tu Hijo Jesucristo, para disfrutar de la victoria que él obtuvo en la cruz del Calvario. Hoy te pido que tu Santo Espíritu me ayude a echar fuera de mi a todo espíritu de temor y que tu protección y cuidado estén sobre mí y mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿QUE CARACTERÍSTICAS TIENE LA SANA DOCTRINA?


Lo que a continuación les comparto no es lo que yo creo que debe de ser la Sana Doctrina, sino lo que la propia Palabra de Dios nos dice que debe de ser.

1.- ES CONFORME A LA PIEDAD:

1 Timoteo 6:3-4
"Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales".


2.- ES SANA:

Tito 2:1
"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina"


3.- ES PURA:

Tito 2:7-8
"…preséntate tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros".

Cuando no se sigue o no se tiene una base doctrinal sana se corre el peligro de dar lugar a espíritus engañadores, doctrinas de demonios y vientos de doctrinas que conducen a la perdición (léase también Efesios 4:14).


4.- SE BASA EN LA BIBLIA:

La base de toda enseñanza o predicación debe ser La Biblia y únicamente La Biblia, porque está escrito: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17).

Por eso es verdaderamente lamentable que en muchos púlpitos se cambié La Biblia por humanismo, psicología, doctrinas paganas de hombres, etc.

No es correcto fundamentar las enseñanzas o prédica en experiencias personales, alabanzas, sueños, etc., porque La Biblia contiene el mensaje que Dios quiere trasladar a su pueblo, porque "Todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza" (Romanos 15:4).

Constantemente vemos en La Biblia que la predicación y la enseñanza que provienen del Señor tienen su cimiento en La Biblia (Hechos 13:49; 15:35; 16:32; 19:10; 1 Pedro 1:25).


5.- DEBE SER CON DOCTRINA:

La Biblia dice: "el que enseña, en doctrina", mostrándonos que toda enseñanza debe coincidir con lo escrito en La Biblia y concordar con la doctrina expuesta por los apóstoles"; es decir que, el ministro o maestro no debe trasladar enseñanzas que contradigan el contexto bíblico y lo expuesto por su autoridad, por muy inspirador o hermoso que se escuche (1 Timoteo 6:3-4), porque se da lugar a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.

1 Timoteo 4:1
"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…".


6.- DEBE SER PARA ENSEÑAR:

La Biblia en Romanos 12:6-8 traduce "el que enseña, úselo en la enseñanza"; es decir que las personas con el conocimiento de La Palabra de Dios, no deben utilizarlo para engrandecerse a sí mismas, ni para hacer sentir mal a los que escuchan y no saben, ni tampoco para rivalizar con otras personas para ver quien sabe más; sino que se debe enseñar para que el Pueblo de Dios sea edificado y conozca más al Señor y su Palabra.

Se puede enseñar con doctrina, discurso ordenado, didáctica y más, pero si se carece del don de enseñanza, no se obtendrán los resultados que Dios desea, porque la enseñanza será solamente un traslado de conocimiento; sin embargo, si al enseñar tenemos doctrina, discurso ordenado, didáctica y el don de enseñanza, entonces sí estamos siendo vasos útiles en las manos de Dios y estamos educando, por La Palabra, la nueva vida de los que oyentes y esa enseñanza influenciará permanentemente su conducta, para transformarlos cada vez más a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.

En el libro de los Hechos 18:24-26 leemos: "Llegó entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en Las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente a Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando lo oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios".

En este caso vemos el ejemplo del cristiano que enseña sin tener el don de enseñanza. Apolos es el ejemplo del cristiano que tiene doctrina, discurso ordenado, didáctica, etc., pero no tiene el don de enseñanza porque no tenía el bautismo con el Espíritu Santo, pero Priscila y Aquila, representan a los cristianos que tienen doctrina, discurso ordenado, didáctica y el don de enseñanza, y por ello le enseñan el camino de Dios con mayor exactitud.


7.- DEBE SER EXPLICADA Y ACLARADA:

Cuando enseñamos la Palabra de Dios debemos explicar y darle el sentido bíblico de lo que significa el pasaje que exponemos. Esta necesidad es evidente cuando se enseña a diferentes grupos de personas, porque no se puede enseñar de la misma forma a niños que a jóvenes, adultos o ancianos, y aún es diferente enseñarle a los mismos grupos de personas de diferentes culturas.

A los niños hay que enseñarles con juegos, dibujos, juguetes, etc., a los adolescentes se les debe enseñar de manera que la exposición les sea atractiva y que los rete a entregar su juventud al Señor. Los adultos por su experiencia en la vida y su madurez, no tienen las mismas necesidades que los jóvenes, y la forma de enseñar a los ancianos es diferente porque tienen necesidades diferentes.

En Lucas 24 leemos cómo el Señor Jesús les abrió el entendimiento a sus discípulos para que comprendieran las Escrituras (Lucas. 24:44 al 45).


8.- DEBE SER CONSTANTE:

En Nehemías 8:18 se lee que Esdras leía día tras día el libro de La Ley de Dios. Esto indica que la enseñanza debe ser un proceso constante en las congregaciones; un fácil ejemplo lo vemos en las escuelas, donde el alumno debe asistir diariamente, cierta cantidad de horas para ser enseñado. Por esta razón hay Iglesias donde existe el departamento de Discipulado, que enseña y delega a personas para transmitir la enseñanza en los hogares.


9.- NO PONER CARGAS SOBRE LOS OYENTES:

En los versos nueve al doce se lee que Nehemías, Esdras y los levitas que enseñaban decían a todo el pueblo: "no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. Y les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen aparejado; porque día santo es a nuestro Señor; y no os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fortaleza". Esto muestra que la persona que enseña no debe poner cargas sobre el pueblo.

En Lucas 11:45 al 46 leemos: "Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas á nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! Que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas". Aquí, el Señor confrontó a los escribas porque con la interpretación y enseñanza que daban, ponían cargas sobre el pueblo que ellos no se atrevían a mover con un dedo.


10.- LA INVOCACIÓN A DIOS:

En Nehemías 9:4, leemos que los levitas: "Se levantaron luego sobre la grada de los levitas, Jesúa y Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta al Señor su Dio". Esto nos muestra la necesidad de depender de Dios para obtener el alimento celestial, al estudiar La Palabra. La dependencia de Dios es una garantía para el expositor y los oyentes, porque hará que el expositor busque, clame y llore delante de Dios para pedir el alimento espiritual. Un ejemplo de esto lo vemos en Éxodo 16:15 "Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? Porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: es el pan que Jehová os da para comer", porque los israelitas debían salir diariamente a recoger su alimento, el mana, figura de la Palabra de Dios.

En esta ocasión solo hemos visto algunas características de la Sana Doctrina, ya que este tema abarca también muchas técnicas y métodos que son muy importantes para la edificación de quienes estamos aprendiendo la Palabra de Dios. Por ello animo a quienes enseñan a que lo hagan transmitiendo el evangelio y la doctrina de Jesucristo en su pureza bíblica, con su corazón y su vida en ella.


“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿QUIERES SABER QUE ES LA METAFÍSICA CRISTIANA?


La Metafísica es una disciplina sincretista que toma elementos de diferentes filosofías, religiones y corrientes ocultistas, y que esencialmente es un fraude espiritual más. Formó parte de un movimiento más amplio conocido con el nombre de Nueva Era.

La Metafísica afirma ser un camino espiritual para mejorar la calidad de la raza humana, resolver los problemas de la vida y alcanzar la perfección espiritual. En su sistema de creencias se encuentran conceptos del Budismo, Hinduísmo, Astrología, Alquimia, Cábala, Teosofía, Ciencia Cristiana, Magia, Mentalismo, Nuevo Pensamiento, mitología de varias culturas, etc.

Metafísica "Cristiana" es igual a la Confesión positiva. Esta doctrina enseña que tu puedes obtener cualquier cosa que desees con el simple hecho de confesar positivamente, decretar, repetir constantemente: lo creo, lo confieso, lo recibo. Pero este concepto no es cristiano, sino un concepto metafísico.

Analicemos brevemente ¿Qué es metafísica?: Según el diccionario Larousse y la enciclopedia Británica dice que la metafísica es una rama de la filosofía y su mayor exponente fue Aristóteles, quien hizo 14 volúmenes en donde explicaba esta filosofía. Metafísica significa después de la física y estudia los principios mas elevados del pensamiento humano. Y dentro de la metafísica hay una rama que se la conoce como “metafísica del lenguaje” y de ahí es que se desprende la “confesión positiva”, el decretar, determinar, el hablar positivamente según esta filosofía, todo lo que esta a tu alrededor tiene que ver con la mente positiva que tu tengas y tu confesión positiva, o sea, si tu confiesas: yo soy un hombre de éxito, según la metafísica con el simple hecho de confesarlo ya eres un hombre de éxito. Fue a fines de la década del 70 cuando se introdujo dentro del “cristianismo” este concepto filosófico por un pastor coreano llamado David Paul Yonggi Cho El cual escribió un libro llamado “La cuarta dimensión” y ahí expuso su pensamiento filosófico-metafísico. Y el hablaba del pensamiento positivo, posteriormente esta enseñanza se fue introduciendo dentro del cristianismo, pero NO hay antecedentes que esto existiera en la iglesia primitiva o en las enseñanzas de Jesús.

Pastores de Estados Unidos como: David Copeland, Oral Roberts, Benny Hinn, entre otros adoptaron este pensamiento filosófico y lo comenzaron a expandir y lamentablemente hoy tenemos un cristianismo mezclado con esta filosofía. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

El pasaje que los cristianos-metafísicos usan para apoyar este pensamiento se encuentra en Marcos 11:23 “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

Por eso siempre debemos de leer el contexto bíblico. Por ejemplo: desde el comienzo de Marcos 11, del versículo 1 al 11, se relata cuando Jesús entró en Jerusalén montado en un burro, etc. el versículo 12 dice que saliendo de Betania tuvo hambre y fue hasta una higuera y al no hallar fruto la maldijo. En los versículos 15 al 19 habla cuando entro al templo y echo a los que se estaban enriqueciendo con la fe de las personas; luego en el versículo 22 les dijo: “TENED FE EN DIOS”. ¿Qué crees tu que Jesús les esta ensenado? ¿a confesar positivamente? ¡NO! les esta enseñando en tener fe en Dios, porque cuando pidan a Él, todo lo que salga de sus bocas, no duden, si ustedes creen que Dios los esta escuchando, les será hecho. Marcos 11:24 “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis ORANDO, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. La confesión positiva no es una oración sino una afirmación: Yo lo digo, Yo lo determino, Yo lo creo y Yo lo recibo; Yo decreto esto, Yo determino lo otro, Yo digo aquello… todas estas expresiones no son una oración.

Marcos 11:25 “Y cuando estéis ORANDO…” (¿Cuándo estén que? ¿Confesando, determinado?) ¡¡NO!! Aquí dice: orando, hablando con Dios. Esta doctrina agrede una de las joyas mas preciosas que tenemos los hijos de Dios: LA ORACIÓN. ¿Por qué agrede la oración? Porque hace un lado a Dios… porque los cristianos que han aprendido esa doctrina creen que “SI YO LO CONFIESO, LO CREO Y LO DETERMINO, ¡¡ESO SE HACE”!! ¿Entonces… para que necesito a Dios? …mucho menos necesito la oración, sencillamente me la paso CONFESANDO POSITIVAMENTE, DETERMINANDO, DECRETANDO Y YA ESTA.

Dios nos permita conocimiento de lo Alto y discernimiento Espiritual para que nos demos cuenta de que la metafísica “cristiana” es un fraude espiritual que conduce a la gente a la perdición eterna. Por más que todos esos falsos maestros, “apóstoles”, “profetas”, etc. hablen de Jesús y de la Biblia, el Cristiano que lee la Palabra de Dios fácilmente podrá darse cuenta de la distorsión de ambos conceptos, porque estos apostatas siempre estarán presentando a un falso Jesús y un falso mensaje de salvación. Además, la doctrina y las prácticas de este movimiento son netamente ocúlticas, una mezcla esotérica de superstición, misticismo, fórmulas mágicas y conceptos filosóficos y religiosos del paganismo oriental y el ocultismo occidental.

Por desgracia, este tipo de enseñanzas hacen presa fácil de gente vulnerable e ignorante de la verdad bíblica. Al igual que los falsos maestros gnósticos que afligían a la iglesia primitiva, hoy en día estos falsos maestros engañan al mundo en general, y a cristianos mal discipulados. Con razón el Apóstol Pablo escribió a Timoteo: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4).



“Gracia y Paz”

jueves, 5 de diciembre de 2013

¿CUÁL ES EL PROBLEMA CON LA GENTE ORGULLOSA?



Que Dios la detesta. Punto. El hecho de que Dios en su palabra diga que deteste a las personas orgullosas es para tomar medidas de precaución.

La definición de orgullo nos explica básicamente todo el problema del orgulloso: exceso de estimación propia. Está bien que te quieras, pero no te pases de la raya. Hay diferencia entre tener una autoestima sana y ser  una persona arrogante. Claro que tenemos que amarnos, pero ese amor hacia nosotros no debe excederse a nuestro amor hacia Dios y debe ser igual que el amor que le tenemos a las demás personas.

Jesús nos dijo en Marcos 12:31 que “amarás a tu prójimo como a ti mismo” Ni mas ni menos. Amar a los demás como a nosotros mismos impedirá que nos pasemos de la raya amándonos tanto que la arrogancia tome un lugar en nuestra personalidad.

Otro versículo es Romanos 12:3 que dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Un versículo impresionante que solo certifica lo que pienso: la Biblia sirve para todo. No tengas un concepto de ti más alto que el que debes tener. La Biblia La Palabra Hispanoamérica lo dice de otra forma: “para que a nadie se le suban los humos a la cabeza".

Recuerda que Dios no comparte su gloria con nadie. El ser orgullosos solo demuestra que nos sentimos algo superiores a los demás y evidentemente no los somos. Dios detesta a la gente orgullosa.

  • Revísate y cerciórate de que el orgullo no este en tu vida.
  • De ser así, arráncalo de una buena vez.
  • Comienza  a servir a otros.
  • No importa si son más pequeños que tú.
  • No importa si no tienen la edad que tú tienes.
  • No importa si no tienen el conocimiento que tú tienes.
  • No importa si no tienen la posición social, o en el trabajo, o en la iglesia que tú tienes. Ante Dios todos somos iguales.


Lucas 14:11
"Porque cualquiera que se enaltece será humillado; y el que se humilla, será enaltecido"

No dejes que se te suba el humo al cerebro. Deja el orgullo para los que quieren ser detestados por Dios.



“Gracia y Paz”

ORACIÓN



Padre amado, gracias por tu bondad y misericordia, gracias por todo lo que permites en mi vida. Soy tuyo Señor, haz tu voluntad en mi vida, cueste lo que cueste. No permitas que el bullicio y la constante inquietud del mundo me distraigan de tu palabra y de mi obediencia a ti. Te ruego afines mi oído espiritual para que yo pueda reconocer tu voz cuando me hablas y así conocer tu voluntad en mi vida. Y dame la fuerza y el valor para obedecerla siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

¿PUEDES IDENTIFICAR LA VOZ DE DIOS?


1 Reyes 19:11-13
"Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

El profeta Elías había recibido amenazas de muerte de parte de Jezabel, mujer del rey Acab, debido a que él había matado a todos los profetas de Baal. Temiendo por su vida, Elías huyó y se metió en una cueva. Este pasaje nos cuenta que allí Elías oyó el ruido del intenso viento, después sintió el poder del terremoto y tras el terremoto presenció el ardiente fuego, pero en ningún momento escuchó la voz de Dios. Entonces hubo “un silbo apacible y delicado”, y Elías salió, y se puso a la puerta de la cueva. Fue entonces que escuchó la voz del Señor, quien le dio instrucciones claras de lo que tenía que hacer.

El libro Cantar de los Cantares describe la pasión de dos amantes que buscan comprenderse entre sí y profundizar su amor. En el capítulo 5, versículo 2, la novia dice: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, amada mía...” De manera similar nuestro amante Padre celestial está siempre hablando, llamando y buscando entrar en nuestras vidas. Dios espera encontrar nuestros corazones despiertos, aun cuando estamos dormidos. Sin embargo, nuestros intranquilos corazones se inclinan a buscar nuevos amantes. ¡Son tantas las voces que llenan nuestra mente! ¿Alguna vez has estado solo, escuchando esas voces interiores? ¿Te resultó fácil identificar la voz de tu Padre?

En Juan capítulo 10, la Biblia habla de los pastores de ovejas de aquellos tiempos y su relación con sus ovejas. Dice que cuando el pastor sacaba sus ovejas del corral, “va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” (v.4) ¿Y por qué razón conocen su voz? Porque adquirieron el hábito de escucharlo por medio de la práctica diaria durante toda su vida. “Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (v.5). Más adelante (v.11), Jesús dice: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. Y finaliza diciendo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (v.27-28).

En Apocalipsis 3:20 el Señor hace una invitación a su iglesia: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. En aquellos tiempos el desayuno y el almuerzo se tomaban de manera similar a los tiempos actuales. Cada miembro del hogar desayunaba un poco a la carrera a medida que iban saliendo para el trabajo. El almuerzo lo tomaban en cualquier lugar donde se encontraban a esa hora. Pero la cena era algo muy distinto. Todos juntos se sentaban a la mesa y como no había televisión, ni cine, ni otras actividades nocturnas, aquel era el momento en que la familia podía sentarse a compartir y conversar acerca de las actividades del día, tranquilamente, sin apuros. Era un rato de verdadera comunión. Cuando el Señor habla de cenar con aquel que abra la puerta de su corazón, realmente está hablando de una íntima comunión. Está mostrando su deseo de relacionarse con cada uno de nosotros de una manera sincera, profunda, especial.

El Salmo 46:10 nos dice: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios”. No podemos conocer a nuestro Dios sin antes cerrar la puerta al ruido y las distracciones de este mundo, y buscar la quietud y la tranquilidad. Es necesario desarrollar el hábito de aquietarnos, para oír a Dios cuando nos habla. Es imprescindible separar un tiempo diariamente, en el que podamos aislarnos del bullicio y la constante inquietud del mundo y entregarnos por completo a buscar el rostro del Señor y tratar de escuchar su voz. A través de esta práctica diaria llegará un momento en que nos resultará fácil identificar la voz de Dios.

ORACIÓN:
Padre amado, te ruego afines mi oído espiritual para que yo pueda reconocer tu voz cuando me hablas y así conocer tu voluntad en mi vida. Y dame la fuerza y el valor para obedecerla siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

10 RAZONES POR LAS QUE DEBERÍAS BEBER AGUA DE LIMÓN CALIENTE POR LA MAÑANA.


En vez de tomar una taza de café, ¿por qué no sustituir con una taza de agua de limón caliente? Aquí están los buenos factores a considerar:

1. Refuerza tu sistema inmunológico: Los limones son ricos en vitamina C, que es ideal para combatir los resfriados. Son ricos en potasio, que estimula las funciones cerebrales y nerviosas. El potasio también ayuda a controlar la presión arterial.

2. Equilibra el pH: Beber agua de limón todos los días te reduce la acidez total de tu cuerpo. El limón es uno de los alimentos más alcalinos. Sí, el limón tiene ácido cítrico pero no crea acidez en el cuerpo una vez metabolizado.

3. Ayuda a bajar de peso: Los limones son ricos en fibra pectina, que ayuda a luchar contra el hambre y antojos. También se ha demostrado que las personas que mantienen una dieta más alcalina pierden peso más rápido.

4. Ayuda a la digestión: El jugo de limón ayuda a eliminar los materiales no deseados. Alienta al hígado a producir bilis, que es un ácido que se requiere para la digestión. La digestión eficiente reduce la acidez estomacal y el estreñimiento.

5. Es diurético: El Limón aumenta la tasa de la micción en el cuerpo, lo que ayuda a purificarlo. Las toxinas son, por lo tanto, liberadas a una velocidad más rápida ayudando a mantener la salud del tracto urinario.

6. Limpia la piel: El componente de la vitamina C ayuda a disminuir las arrugas y manchas. El agua con limón elimina las toxinas de la sangre y ayuda a mantener la piel clara. También puede ser aplicado directamente en las cicatrices para ayudar a reducir su aspecto.

7. Refresca el aliento: No sólo esto, sino que puede ayudar a aliviar el dolor dental y la gingivitis.

8. Alivia los problemas respiratorios: El agua caliente con limón ayuda a deshacerse de las infecciones de pecho y detener la molesta tos. Se cree que es útil para las personas con asma y las alergias también.

9. Te mantiene en Zen: La vitamina C es la primera que se agota cuando sometes tu mente y cuerpo al estrés. Como ya lo mencionamos, los limones están llenos de vitamina C.

10. Ayuda a dejar el hábito del café: Después de tomar un vaso de agua caliente con limón, la mayoría de las personas sugieren que tienen menor deseo para el café de la mañana.

¿Por qué tiene que ser agua tibia, y no fría? El agua fría podría ser un factor de choque o estrés en el cuerpo. Se necesita energía para tu cuerpo para procesar el agua fría.

La receta es muy simple - una taza de agua tibia (no muy caliente) y el jugo de medio limón.



SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).

“Gracia y Paz”
La Buena Salud al alcance de todos
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Una vida lucida

Fuente en inglés: generalknowledge