lunes, 1 de diciembre de 2014

¡¡¡NO TE CONTAMINES!!!



¿Cuántas cosas existen a nuestro alrededor que contaminan nuestras convicciones o nuestra relación con Dios?

A pesar de las presiones de este mundo, permanezcamos fieles a Dios. Seamos útiles en sus manos. Mantengámonos apartados para Cristo. Hagamos todo en Cristo y para Cristo.
"Dios honra a quien primeramente lo honra a él" (1 Samuel 2:30)

Si honramos a Dios por sobre todas las circunstancias, dificultades y presiones, Dios se complacerá y responderá con bendiciones abundantes.

¡Gracia y Paz!

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PERDONATE A TI MISMO



Marcos 12:31
“…Amarás a tu prójimo como a ti mismo…”

¿Cómo puedes amar a tu prójimo, si primero no lo haces contigo mismo?

Para amarte a ti mismo es importante perdonarte por todos tus errores y equivocaciones. Que tengas la certeza de que si Dios ya perdonó tus pecados, los olvidó y los enterró en el fondo del mar (Miqueas 7:19) ¿Quién eres tú para no perdonarte a ti mismo(a)? Solo cuando te perdones a ti mismo(a), estarás sanando tu relación contigo mismo(a) y sentirás que te quitarán un gran peso de encima.

Ese proceso es muy doloroso, porque implica ser honesto(a) con uno mismo y eliminar el obstáculo más grande que tenemos: Nuestro propio EGO. Para combatir con ese gigante debemos humillarnos ante Dios, ponernos a cuentas con él, y tener la seguridad de que no importa que tan horribles sean nuestros pecados, si nos arrepentimos de corazón y se los confesamos, él los perdonará y jamás se volverá a acordar de ellos; no importa lo que haya sido, la sangre de Jesús y la misericordia de Dios tienen poder para perdonar, limpiar y olvidar toda nuestra maldad. Amén.

¡Gracia y Paz!

“Fortalézcanse con el gran poder del Señor”



Efesios 6:10
“Fortalézcanse con el gran poder del Señor”.

Satanás nunca está quieto; siempre está viendo cómo amargarnos la vida; pero para no darle oportunidad, hay que resistirlo y estar preparados para librar la batalla, fortalecernos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Debemos vestirnos de la Armadura de Dios, para poder estar firmes contra las acechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:10-12).

La batalla contra el enemigo no la vamos a librar si estamos débiles y temerosos; es importante cobijarnos bajo la protección de Dios como lo hacía David: “Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!” (Salmo 3:3). Tenemos que reconocer que nuestra fuerza es limitada, mientras que la de Dios es grande y poderosa. Es incomparable la grandeza de su poder en favor de los que creemos y ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz (Efesios 1:19).

Solo el gran poder de Dios es la base de nuestra victoria espiritual y solo así podremos salir vencedores en las tribulaciones que se nos presenten día con día. Habrá momentos críticos en los que sentiremos desfallecer, pero gloria a Dios que su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9).

Oración:
Gracias amado Dios por tu misericordia, reconozco mi debilidad ante los problemas de mi vida cotidiana. Gracias por tu divina gracia, gracias porque me has permitido conocerte y llenarme de tu presencia para tener la fuerza y el poder que emanan de ti. Gracias por el poder de tu Santo Espíritu. Fortalece mi Fe para tener la seguridad de que contigo soy más que vencedor, en el nombre de Jesús, Amen.

¡Gracia y Paz!

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¿NO TE GUSTA LA DISCIPLINA DE DIOS?



¿NO TE GUSTA LA DISCIPLINA DE DIOS?

Hebreos 12:5-6
“Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo”.

“¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?” (Hebreos 12:7). Si no lo hiciese, pensaríamos que poco le interesamos. Hemos aprendido a respetar a los padres terrenales con disciplina, entonces no hay por qué rechazar la de nuestro Padre celestial que es la que nos conduce a la santidad (Hebreos 12:9-10).

¡Qué gran satisfacción sentimos cuando nuestros hijos crecen y miramos lo que son! En verdad nos sentimos orgullosos y pensamos: ‘gracias Dios porque hice bien la tarea con ellos’. De igual manera lo hace el Señor: su fidelidad lo lleva a completar la buena obra en cada uno de sus hijos (Filipenses 1:6). Cuando estamos viviendo diferentes pruebas, podemos llegar a pensar que Dios no nos ama porque nos trata con dureza, pero más tarde comprobaremos los buenos resultados de su corrección. “Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” (Hebreos 12:11). E incluso muchas veces nuestro Padre permite una situación aparentemente desagradable, con el fin de prevenirnos de otras peores.

Tenemos que aprender a ser sabios y no ver la disciplina como castigo sino lección. Después cosecharemos frutos de entereza y rectitud, llenos de la tranquilidad y regocijo que nos producirán nuevos aires para renovar las fuerzas debilitadas y continuar por la senda correcta (Hebreos 12:12-13).Todos necesitamos ser disciplinados por Dios.

¡Gracia y Paz!


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viernes, 28 de noviembre de 2014

“La Biblia, Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo”



“La Biblia, Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo”

No hay ningún otro libro en la tierra como la Biblia. Ningún otro libro ha sido más impreso, más leído, más traducido a tantos idiomas; no se ha hablado más de ningún otro libro; ningún otro libro ha transformado tantas vidas; y ningún otro libro ha tenido una historia tan constante de popularidad entre los hombres, como la Biblia. La Biblia contiene la revelación de Dios al hombre sobre la historia de la redención y la verdad de la salvación. Aunque incluye temas y aplicaciones muy variadas, la intención principal de la Biblia es revelarnos quién es Dios y cómo podemos llegar a conocerle y agradarle. Por lo tanto, el tema principal a lo largo de toda la Escritura es Cristo como Salvador, como Él mismo dijo:

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39)

LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno son descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.

¡Gracia y Paz!

Autor Desconocido

¿CÓMO ESTAS OCUPANDO EL TIEMPO DE VIDA QUE DIOS TE DA?



¿CÓMO ESTAS OCUPANDO EL TIEMPO DE VIDA QUE DIOS TE DA?

Filipenses 2:12
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor”.

Esta escritura expone el extremo cuidado que debemos tener en conservar y cultivar el maravilloso regalo que hemos recibido. La prioridad del cristiano debe ser siempre la vida espiritual pues el éxito o el fracaso aquí en la tierra depende de cuánto la cuidemos o descuidemos.

Para muchas personas sus días siempre están llenos de múltiples actividades y ocupaciones, y muchas veces el tiempo no les alcanza para llevarlas a cabo. Estas ocupaciones pueden ser obligatorias o voluntarias, buenas o malas, fructíferas o poco productivas, pero cada una de ellas requiere de un tiempo para realizarla. Por regla general la agenda diaria de muchos cristianos incluye muchas actividades en el campo material o financiero pero muy pocas en el campo espiritual. Realmente a muchos nos cuesta mucho trabajo cultivar nuestra vida espiritual. Pero esto no es extraño, pues una de las tácticas del enemigo de nuestras almas, el diablo, es precisamente ocuparnos el mayor tiempo posible con cosas terrenales para que descuidemos las espirituales. El enemigo bien sabe que un cristiano que se ocupa diligentemente en su vida espiritual es un cristiano lleno del Espíritu Santo que resulta inmune a sus ataques.

Jesús nos enseña el orden correcto de nuestras actividades diarias. En Mateo 6:33 nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. “Estas cosas” son las actividades que normalmente ocupan el primer lugar en nuestro calendario, como la comida, la bebida, el vestido, el transporte, las finanzas y otras por el estilo. Cosas materiales cuya búsqueda generalmente requiere una gran cantidad de tiempo en nuestras vidas. El Señor nos asegura que vamos a tener “todas estas cosas”, que no nos va a faltar nada que sea imprescindible si le damos prioridad a buscar primero su rostro y a cultivar una relación íntima con él.

El rey David, “varón conforme al corazón de Dios”, fiel siervo del Señor, pudo decir con autoridad: “Jehová es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1). Y el apóstol Pablo en su carta a la iglesia de Filipos alaba la obra que ellos estaban haciendo y la generosidad que mostraron en momentos difíciles por los que Pablo estuvo pasando. Por eso les dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). La Santa palabra de Dios nos dice claramente que cuando ponemos en primer lugar a Dios, él se encarga de suplir todas nuestras necesidades, tanto materiales como espirituales. Amen.

Es también parte del plan de Dios que separemos tiempo para nuestra familia (Efesios capítulos 5 y 6). El matrimonio debe apartar tiempo para ellos solos. Y también es sumamente importante compartir tiempo de calidad con los hijos mientras los tengamos en casa, pues el tiempo vuela y cuando menos lo imaginamos parten para hacer sus propias vidas. En nuestro trabajo, el tiempo debe ser aprovechado al máximo para llevar a cabo nuestras responsabilidades de manera eficiente. De igual importancia debemos dedicar tiempo para desarrollar o participar en algún ministerio de la iglesia, donde sirvamos al Señor usando los dones y talentos que él nos ha dado.

Si establecemos estas prioridades en nuestra agenda diaria, con seguridad vamos a disfrutar de una vida bendecida. Hagamos una prioridad principal el dedicar tiempo a la lectura de la Biblia y la oración diariamente. Esto nos llevará a crear una íntima comunión con el Señor, lo cual nos capacitará para organizar nuestra vida de manera tal que nuestras prioridades estén perfectamente alineadas con la voluntad de Dios.

ORACIÓN:
Padre Santo, te ruego que dirijas por medio de tu Espíritu Santo el orden de mis actividades diarias a fin de ocuparme en tus cosas en primer lugar, y ayúdame a poner mis otras responsabilidades en el orden correcto, de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. Por Cristo Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

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jueves, 27 de noviembre de 2014

RESTAURANDO EL PRIMER AMOR



Restaurando El primer amor

La familia es un regalo de Dios. Su valor es incalculable. Lo primero que Dios hizo en la Creación en el rango social, fue la familia.

Después de crear la Familia, la Biblia dice en el libro de Génesis que Dios la bendijo y luego les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). En cada uno de estos procesos, el amor divino prevaleció y continúa existiendo principalmente alrededor de la Familia.

Lamentablemente los seres humanos ponemos las cosas, los planes, la fama, el dinero, los amigos o aún la Iglesia por encima de la familia. Las prioridades divinas no han cambiado: primero es Dios, después la persona como individuo, y luego la Familia. Todo lo demás es importante y necesita tener un orden, pero primero es la familia.

Cuando cambiamos las prioridades divinas perdemos el primer amor y eso produce mucho dolor y quebranto.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra” (Efesios 3:14,15).


¡Gracia y Paz!

¿SABES QUE EN MEDIO DE LO QUE ESTÁS PASANDO DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TI?



¿Sabes que en medio de lo que estás pasando Dios tiene un propósito para ti?

¿Por qué te digo esto? Porque la voluntad y la gloria de Dios son buenas y perfectas ya que “a los que aman a Dios TODAS las cosas le ayudan a bien...”

Aun cuando te sientas débil.
Aun cuando sientas falta de identidad.
Aun cuando conspiren en tu contra.
Aun cuando haya personas desagradecidas a tu alrededor.
Aun cuando veas hipocresía.
Aun cuando te rechacen.
Aun cuando te nieguen.
Aun cuando se burlen de ti.
Aun cuando te acusen y te hieran.
Aun cuando te maltraten.
Aun cuando haya egoísmo a tu alrededor.
Aun cuando veas que la maldad impera sobre la bondad.
Aun cuando tus amigos se dejen usar por el enemigo y te dañen.
Aun cuando jueguen con tus sentimientos.
Aun cuando haya falta de lealtad y fidelidad en la persona que amas.
Aun cuando te traicionen.
Aun cuando te abandonen.
Aun cuando el odio y el rencor dominan los corazones de quienes amas.
Aun cuando haya manipulación de la verdad.
Aun cuando sientas que la palabra de Dios es manipulada para justificar hechos en tu contra.
Aun cuando veas que existe ceguera y sordera espiritual en los demás.
Aun cuanto intenten engañarte con consejos contrarios al propósito de Dios para tu vida.
Aun cuando el pasado te bloquee el paso a la tierra prometida.
Aun cuando creas que el enemigo se ha salido con la suya.
Aun cuando sientas que todo está perdido...
Aun en todo este caos y tormenta…

Si estás en medio de alguna de estas situaciones, regocíjate, gózate, sonríe, deléitate en el Señor, adórale con todas tus fuerzas, ríndele sacrificio de alabanza y sobre todo dale las gracias.

Sé que no es fácil, sé que el dolor te consume, pero no es imposible. Ahí en medio del dolor Dios te está forjando, Dios te está formando, Dios está trabajando en tu carácter y aunque parezca imposible, Dios está sanando tus heridas.

No olvides esto: Cuando te traicionan, ¡¡¡DIOS TE ESTA EMPUJANDO A UN PROPÓSITO QUE TIENE PARA TI!!!

Recuerda que José fue traicionado y vendido por sus hermanos, acusado de intento de violación y preso injustamente; sin embargo, era necesario que todo esto pasara porque así terminó siendo el segundo al mando en Egipto y Dios lo puso sobre lo mucho en gran manera.


¡Gracia y Paz!

Deuteronomio 6:6-7



Deuteronomio 6:6-7

"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes" 

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viernes, 14 de noviembre de 2014

Gálatas 2:20



Gálatas 2:20
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” 


Esta debe ser la meta de todo cristiano: morir al pecado, a los hábitos y costumbres del pasado e ir dando lugar, por la acción del Espíritu Santo, a un hombre interior nuevo conforme a la imagen de Jesucristo. Hagamos de la Cruz un símbolo de victoria en nuestras vidas, que represente nuestra muerte al pecado y la nueva vida en Cristo. Busca cada día el rostro de quien ocupó tu lugar en la cruz, ofreciendo su vida para que tú puedas disfrutar de vida eterna. ¡A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén!

¡Gracia y Paz!

¿CUÁL ES EL SÍMBOLO DE TU FE?




Lucas 9:22-23
“Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”.

Un emblema universal cristiano aceptable necesita obviamente reflejar a Cristo, pero la cantidad de posibilidades es muy amplia. Bien pudiera ser, por ejemplo, el pesebre en el cual Jesús fue acostado cuando nació (símbolo de humildad), o las herramientas de carpintero con las que trabajaba cuando joven (prototipo de trabajo), o el bote desde el cual enseñaba en Galilea, o la toalla que usó cuando lavó los pies de los apóstoles, representando la humildad en el servicio del Señor. Otras posibilidades serían el trono, símbolo de soberanía divina, o la paloma (enviada desde el cielo en el día del bautismo de Jesús), representando al Espíritu Santo, o la tumba vacía, proclamando la resurrección de Cristo.

Los primeros cristianos usaron un pez como símbolo que los identificaba durante los tres primeros siglos de nuestra era. No fue hasta el siglo IV que la cruz comenzó a usarse como símbolo predilecto para representar a Cristo y su entrega para nuestra salvación. Estas dos barras habían sido ya un símbolo cósmico desde la remota antigüedad representando la distancia entre el cielo y la tierra, y el eje de la esfera terrestre. Pero esta iniciativa de los cristianos tuvo una explicación mucho más profunda. Ellos quisieron establecer como idea central de su entendimiento de Jesús, no su nacimiento, ni su juventud, ni sus ejemplos de servicio, ni su resurrección, ni su reino, ni su regalo del Espíritu, sino su muerte, su crucifixión. Lo que prevaleció en la mente de aquellos cristianos acerca de Jesús no fue su vida, sino la dádiva de su vida en la cruz del Calvario. Este fue su propósito fundamental al dejar su gloria y venir a este mundo como hombre.

La cruz resume toda la teología sobre Dios, sobre el misterio de la salvación en Cristo. La cruz nos habla acerca de un Dios todopoderoso que es a la vez Dios de infinito amor y misericordia, quien decidió vencer el mal con su propio dolor entregando a su Hijo a la horrible muerte en la cruz del Calvario, y así librar de la condenación eterna a un mundo que le había rechazado. Pero en realidad la cruz, más que un símbolo es verdaderamente un estilo de vida, al cual se refirió Jesús al dirigirse a sus discípulos en el pasaje de hoy. Este es un profundo mensaje que comienza con negar o rechazar todo intento o deseo de la carne que vaya en contra de la voluntad de Dios. Jesús fue el ejemplo perfecto al negarse a sí mismo y someterse a la voluntad del Padre llevando a cabo el plan de salvación de la humanidad. En el huerto de Getsemaní, Jesús luchó contra la tentación que lo impulsaba a huir de la cruz que le esperaba, postrándose en oración tres veces clamando: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39-44). Él sabía que sería despreciado, humillado y torturado, y que finalmente sería clavado en la cruz del Calvario. Pero decidió marchar adelante a cumplir la voluntad del Padre. Por eso ahora tiene la autoridad para pedir a todo aquel que quiere seguirle que se niegue “a sí mismo”, que “tome su cruz cada día”, y entonces le siga.

El apóstol Pablo resume este concepto de la siguiente manera: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Esta debe ser la meta de todo cristiano, ir muriendo al pecado, a los hábitos y costumbres del pasado e ir dando lugar, por la acción del Espíritu Santo, a un hombre interior nuevo conforme a la imagen de Jesucristo. Hagamos de la Cruz un símbolo de victoria en nuestras vidas, que represente nuestra muerte al pecado y la nueva vida en Cristo.

Busca cada día el rostro de quien ocupó tu lugar en la cruz, ofreciendo su vida para que tú puedas disfrutar de vida eterna. ¡A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén!

Oración:
Amante Padre celestial, te ruego me ayudes a disponer mi corazón y mi mente totalmente al proceso de negarme a mí mismo en todo aquello que no está de acuerdo con tu palabra. Ayúdame a tomar mi cruz cada día y obedecerte en todo. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

jueves, 13 de noviembre de 2014

Hoy caminamos por sendas tan peligrosas que a lo malo le llaman bueno y a lo bueno malo...

Hoy caminamos por sendas tan peligrosas que a lo malo le llaman bueno y a lo bueno malo, “mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6), pero pocos se ponen a comparar con la Biblia lo que se dice desde los pulpitos, allí es donde radica el problema, porque creerán que lo que escuchan es de Dios.

Debemos volver a las Santas Escrituras, las únicas que nos llevaran a la verdad y nos harán libres de la ignorancia y del pecado. Que nuestra oración cotidiana sea para que el Señor nunca se aparte de nuestro lado y nuestro compromiso sea el de buscarlo y conocerlo cada día mejor.


¡Gracia y Paz!

Todo lo que se nos enseñan desde un pulpito...

Todo lo que se nos enseñan desde un pulpito debemos confrontarlo con la verdad de La Palabra de Dios, la cual es la única verdad escrita para nosotros los creyentes, lo demás… son mentiras, y fábulas de mentes distorsionadas, de lobos vestidos de ovejas que quieren desviarnos del camino angosto.

Hoy en día hay muy pocos cristianos que son como los de Berea, que “recibieron la palabra ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). Debemos comprometernos en estudiar la Palabra de Dios cada día y dejar que nuestra experiencia de la Palabra viva venga de allí, no de las “emociones internas” que terminan cuando se concluye la predicación. Debemos ignorar los fenómenos “sobrenaturales” y las “visiones” del “profeta”, del “ungido”, o del “apóstol”; así también las “experiencias” del hermanito o de la hermanita. Debemos de confiar solo en lo que nace de la verdad divina que está en las Sagradas Escrituras e indudablemente eso nos traerá gozo y bendiciones inimaginables, porque todo lo hemos confrontado con la Santa Palabra de Dios.


¡Gracia y Paz!

¿QUE ES LA CONVERSIÓN CRISTIANA?

La Escritura describe a la conversión en términos que implican o indican un cambio de naturaleza: Nacer de nuevo, transformarse en nuevas criaturas, resucitar entre los muertos, renovarse en el espíritu de la mente, morir al pecado y vivir para la justicia, despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo, ser participantes de la naturaleza divina, etc.

En consecuencia, si no hay cambio real y duradero en la gente que piensa que se ha convertido, su religión no vale nada, cualesquiera sean sus experiencias. La conversión es un cambio completo de dirección del hombre desde el pecado hacía Dios. Dios puede refrenar el pecado en la persona no conversa, por supuesto, pero en la conversión Dios cambia el corazón y la naturaleza de ellos desde el pecado a la santidad. La persona conversa se transforma en enemiga del pecado.

¿Qué podemos entonces decir de la persona que declara que ha experimentado la conversión pero cuyas emociones religiosas se desvanecen con rapidez, dejándola prácticamente igual a lo que era antes? Se le ve tan egoísta, mundana, necia, perversa y no cristiana como siempre. Eso habla en su contra mucho más que lo que cualquier experiencia religiosa pueda hablar de ella.

En Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión, ni la experiencia dramática, ni la silenciosa, ni un maravilloso testimonio, ni uno aburrido, cuentan para nada. Lo único que cuenta es una nueva creación.


Jonathan Edwards