lunes, 25 de agosto de 2014

¿CREES QUE VIVIR UNA VIDA MORAL TE LLEVARÁ AL CIELO?



¿CREES QUE VIVIR UNA VIDA MORAL TE LLEVARÁ AL CIELO?

Mateo 5:20
“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”.

¿Sabías tu que más del 50% de las personas creen que se pueden ganar el cielo haciendo buenas obras? Ven a Dios como un gran contador que está encorvado escribiendo en una hoja todas las buenas y las malas obras que determinarán nuestro destino eterno.

Este tipo de pensamiento está lleno de problemas. Piénsalo, ¿Dónde exactamente se traza la línea de las buenas obras y las malas? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para aprobar? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para borrar una mala? ¿Diez palabras amables remplazarán un mal pensamiento? ¿Y qué pasa si tú pierdes la cuenta por una? Imagínate tu a Dios diciéndote, "Lo siento mucho José pero has perdido por una, de manera que te tendrás que ir al infierno".

Aun cuando este concepto es fundamentalmente falible; es la razón principal del porqué las personas no siguen a Jesús. Porque es muy difícil para ellos ver su necesidad. Es por eso que es imprescindible que tú veas tu necesidad.

Lo que sucede es que tendemos a sobrestimar la justicia relativa y subestimar la santidad absoluta de Dios. De hecho, siempre ha sido difícil para los más sabios e inteligentes ver su necesidad. Cuando tú estás en el fondo del montón es más fácil mirar hacia arriba. Cuando estás en la cárcel es más fácil admitir tu necesidad. Cuando ha destruido a su familia a causa del alcoholismo, es más fácil buscar a Dios. Pero cuando tú estás entre los mejores y los más sabios es muy difícil ver tu necesidad. El problema es que todos pensamos que estamos ahí.

Así que permíteme ver si puedo aumentar el nivel de nuestra necesidad. Necesitamos ir más allá de la justicia relativa pero si tú necesitas compararte con la justicia relativa. Si tú quieres creer que con tan solo vivir una vida moral se irá al cielo. Ve lo que dijo Jesús en Mateo 5:20, "Porque les digo a ustedes que si no superan a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca entrarán en el reino de los cielos".

Yo te puedo asegurar que las personas que escucharon esas palabras dijeron "¡Ay Caray!" Esta fue una declaración asombrosa porque los fariseos eran los superestrellas espirituales de aquella época. Se memorizaban todo el Antiguo Testamento. Iban al templo o la sinagoga tres veces al día. Se detenían a orar siete veces al día. Diezmaban fielmente al tesoro del templo y sin embargo, Jesús dijo, "Si quieren irse al cielo, tendrán que ser mejores que ellos".

Quizás estés pensando; entonces ¿Qué es lo que Dios espera de mí? Dios espera que tú seas perfecto. Jesús dijo, "Sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto" (Mateo 5:48).

Como puedes ver, el estándar es la perfección, no las buenas obras que uno haga. De manera que si el estándar es la perfección ¿Cómo haría delante de Dios? ¿Ve tu un problema? ¿Ves tú necesidad?

Es por eso que es absurdo pensar que con tan solo vivir una vida moral, y no hacerle daño a nadie, hacer obras de caridad te garantizará un lugar en el cielo. Las personas que piensan así, están sinceramente equivocadas. La salvación es un regalo, no la puedes comprar ni mantenerla haciendo buenas obras, yendo a la iglesia todos los domingos, o portándote bien.

Dios no perdona pretextos, perdona pecados. No importa que tan moral vivas tu vida, si no tienes a Jesús en tu corazón, si no eres un verdadero seguidor, no simplemente un “creyente”, sino un verdadero y fiel seguidor; las buenas intenciones por más buenas que sean son buenas para nada.

¡Gracia y Paz!
Más de la vida

Edición: Carlos Martínez M.

domingo, 24 de agosto de 2014

¡LA ORACIÓN CON FE PRODUCE RESULTADOS MILAGROSOS!



¡LA ORACIÓN CON FE PRODUCE RESULTADOS MILAGROSOS!

"Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré, ni te desampararé" (Josué 1:5).

Los reporteros gráficos lloran y sufren en silencio


Los reporteros gráficos lloran y sufren en silencio, cada vez que deben captar con sus cámaras la ola de violencia que azota el mundo. En algunos casos caen en estado depresivo, pero alguien debe hacer el trabajo de informar a la opinion pública mundial.

Romanos 8:1




¿Quién puede reclamar y disfrutar de esta maravillosa declaración de “NINGUNA CONDENACIÓN”? Sólo los que están “EN CRISTO JESÚS”. No hay lugar más seguro donde estar. En los días de Noé había un solo lugar seguro donde estar – en el arca. El juicio de Dios cayó sobre todos los que no estaban en el arca. Jesucristo es hoy nuestra Arca de Salvación. Los que tienen una posición en ÉL, están salvos y seguros y ya no están en peligro del juicio de Dios.

¡Gracia y Paz!


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sábado, 23 de agosto de 2014

Romanos 8:28



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ORACIÓN



¿Quieres tener un día de victoria? Busca el rostro del Señor temprano en la mañana. Deléitate en su presencia, y hazle saber que tú deseas antes que cualquier otra cosa en el día, tener un tiempo de comunión con él y compartir tus tristezas y tus alegrías, tus cargas y tus temores, tus planes y tus preocupaciones, sabiendo que él te ama y te escucha, y que puedes contar con su protección y su ayuda en todo momento.

ORACIÓN:
Querido Padre, yo entiendo que necesito tu dirección y tu protección en esta vida de constante lucha. Ayúdame a estar consciente de que mi necesidad de acercarme a ti y cultivar mi relación contigo es más importante que todas mis responsabilidades y actividades del día. Dame fortaleza En el nombre de Jesús, Amén.


¡Gracia y Paz!

¿QUIERES TENER UN DÍA DE VICTORIA? ¡BUSCA EL ROSTRO DEL SEÑOR TEMPRANO EN LA MAÑANA!



¿QUIERES TENER UN DÍA DE VICTORIA?
¡BUSCA EL ROSTRO DEL SEÑOR TEMPRANO EN LA MAÑANA!

Salmo 5:1-3
“Escucha, oh Yahweh, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Yahweh, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”.

En esta escritura, David expresó la necesidad que tenía de la ayuda diaria de Dios, y temprano en la mañana acudía al Señor en oración, buscando su dirección y protección. Todo creyente en Cristo está, quiera o no quiera, involucrado en una guerra espiritual diaria. La Biblia dice en Efesios 6:12 que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Nuestra guerra no es contra los seres humanos, de carne y hueso, que nos causan disgustos y problemas, sino contra satanás y sus demonios que se mueven en el mundo espiritual y usan a esta gente en contra nuestra. Por lo tanto no podemos darnos el lujo de empezar el día descuidadamente como si no existiera ningún peligro.

Estando David en el desierto de Judá, huyendo de Saúl y su ejército que lo querían matar, escribió el Salmo 63, en el cual expresa el clamor de su corazón a Aquel del cual podía recibir la ayuda que necesitaba en tan difíciles momentos. Dice el versículo 1: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela”. Y en los versículos 8 y 9 muestra su confianza en el Señor: “Mi alma está apegada a ti; tu diestra me ha sostenido. Pero los que para destrucción buscaron mi alma caerán en los sitios bajos de la tierra”.

David se levantaba de madrugada a buscar el rostro del Señor y clamar a él. También el profeta Isaías expresó este mismo anhelo al escribir: “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte” (Isaías 26:9). Imitemos a estos siervos de Dios, y empecemos el día conscientes de nuestra urgente necesidad del Señor. Fortalecernos espiritualmente por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente, y someternos a la dirección y protección de Dios es la única manera de estar preparados para los ataques de Satanás. Dice Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

¿Quieres tener un día de victoria? Busca el rostro del Señor temprano en la mañana. Deléitate en su presencia, y hazle saber que tú deseas antes que cualquier otra cosa en el día, tener un tiempo de comunión con él y compartir tus tristezas y tus alegrías, tus cargas y tus temores, tus planes y tus preocupaciones, sabiendo que él te ama y te escucha, y que puedes contar con su protección y su ayuda en todo momento.

ORACIÓN:
Querido Padre, yo entiendo que necesito tu dirección y tu protección en esta vida de constante lucha. Ayúdame a estar consciente de que mi necesidad de acercarme a ti y cultivar mi relación contigo es más importante que todas mis responsabilidades y actividades del día. Dame fortaleza En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 19 de agosto de 2014

ORACIÓN:

Salmo 15:1-3

“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”.


¿BUSCAS MORAR EN EL MONTE SANTO DE DIOS?



¿BUSCAS MORAR EN EL MONTE SANTO DE DIOS?

Salmo 15:1-3
“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”.

Al gran físico Martin Perl, ganador del premio Nobel, le preguntaron a qué atribuía su éxito. “A mi madre”, contestó. “Todos los días, cuando yo regresaba de la escuela, ella me preguntaba: “¿Cómo estuvo tu día, Marty? ¿Hiciste alguna buena pregunta hoy?” Hay preguntas cuyas respuestas producen profundos y trascendentales efectos en nuestras vidas. En el pasaje de hoy, David hizo a Dios dos preguntas de vital importancia: “Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?”

En el idioma Hebreo hay dos palabras que los antiguos judíos usaban para expresar la pregunta “¿Quién?” Una es similar al uso que le damos hoy, es decir la respuesta que se espera es generalmente un nombre propio o algo que indique que se trata de una cierta persona. La otra palabra, la cual David usó aquí, se puede interpretar de la siguiente manera: “¿Qué clase de persona vive cerca de Dios?” La respuesta vino en forma de una serie de cualidades del carácter: “El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”. Aquel cuyo testimonio refleje éste carácter morará en el monte santo de Dios. Eso dice este pasaje.

El pecado y la iniquidad forman una barrera que nos separa de Dios. Es imposible morar cerca del Señor si no vivimos una vida de santidad e integridad. Dios se deleita en recibir en su santo monte a aquellos que son santos, que reflejan la realidad de la verdad que creen. Él se acerca a las personas íntegras, y se aleja de los que no viven en integridad.

En Números capítulo 13, la Biblia nos narra el momento en el que el pueblo de Israel llega frente a la tierra prometida. Allí Dios le dice a Moisés que envíe doce príncipes de las distintas tribus a reconocer la tierra antes de tomar posesión de ella. Después de cuarenta días, diez de ellos regresaron con informes muy desalentadores, mientras que los otros dos, Caleb y Josué, apoyaron fervientemente el plan de Dios de tomar posesión de la tierra que él les había dado. Finalmente aquel pueblo rebelde y desobediente decidió volver atrás, lo cual provocó la ira de Dios, con sus correspondientes consecuencias. Así dice Números 32:10-12: “Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová”.

En la versión Reina Valera actualizada, este pasaje termina de la siguiente manera: “porque me siguieron con integridad”. La persona íntegra, perfecta, es aquella cuya entrega al Señor es completa, que es madura espiritualmente, que obedece la palabra de Dios al pie de la letra, no a medias. Es aquella cuya vida refleja el carácter de Cristo en todos sus actos, y su testimonio glorifica el nombre de Dios. Esta persona morará en el monte santo, disfrutando de la maravillosa presencia de Dios, de su paz y de su amor. Aquellos que no fueron perfectos, según el criterio de Dios, perecieron en el desierto sin conocer jamás la tierra prometida. Pero Caleb y Josué pudieron disfrutar de todas las bendiciones porque anduvieron en integridad y obedecieron fielmente las instrucciones del Señor.

En el Salmo 16:11, David dice que en la presencia de Dios “hay plenitud de gozo”. ¿Deseas tú morar en el monte santo? ¿Deseas tú vivir cerca de Dios? Busca el rostro del Señor en oración cada día, lee su palabra, medita en ella, pon en práctica esta enseñanza y disfrutarás plenamente del gozo y las bendiciones de Dios.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo vivir en medio de tu santa presencia disfrutando de tu gozo y de tu paz. Reconozco que no es fácil para mí reunir los requisitos, pero sé que tú puedes darme el poder y la fe para lograrlo. Ayúdame, Señor, a vivir íntegramente. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

sábado, 16 de agosto de 2014

¿TÚ TE HAS LLEGADO A COMPARAR CON JOB?



¿TÚ TE HAS LLEGADO A COMPARAR CON JOB?

Job 38:4
"¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?"

¡Cuántas veces nos dirigimos a Dios con ignorancia...! Job era un hombre especial. La narrativa bíblica dice que Dios lo veía como un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Todo lo tenía en abundancia; hasta que un día Satanás pidió permiso a Dios para probarle. En unos breves momentos, lo perdió todo: sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnas, sus ovejas, sus camellos, propiedades, etc. Su cuerpo fue herido con una sarna maligna desde la punta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Justo en esos momentos difíciles, sus "mejores amigos" vinieron a "consolarle". Al presenciar el cuadro de su amigo, pensaban que Job había fallado al Altísimo. En medio de su crisis, Job, se acercó a Dios con ignorancia, pero fue confrontado con su propia realidad: "¿Dónde estabas tú cuando yo (Dios) fundaba la tierra?" Dios le hizo ver su humanidad y su fragilidad. Su cuerpo había sido expuesto a una prueba difícil y dolorosa, pero su alma había sido guardada irreprensible para su Señor y Redentor. Este suceso marcó la vida de este gran hombre de Dios.

Es curioso como muchos de nosotros solemos compararnos con Job, a raíz de las pruebas que estamos viviendo. Lo cierto es que aunque nuestros sufrimientos no se comparen a los de Job, nuestro comportamiento en esos momentos de tribulación nos induce a imitar a ese hombre justo. Volteamos a ver a Dios y lo cuestionamos con preguntas llenas de ignorancia, y lo peor de todo es que creemos tener la razón. ¿Dónde estabas tú...? Ese es el punto. Ninguno de nosotros podemos conocer la mente de Dios. El tiene un plan perfecto, trazado desde la eternidad, para ti y para mí. Permitámosle que se haga realidad en nuestras vidas; aún cuando, en ocasiones, no podamos entenderlo.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

ORACIÓN



Es curioso como muchos de nosotros solemos compararnos con Job, a raíz de las pruebas que estamos viviendo. Lo cierto es que aunque nuestros sufrimientos no se comparen a los de Job, nuestro comportamiento en esos momentos de tribulación nos induce a imitar a ese hombre justo. Volteamos a ver a Dios y lo cuestionamos con preguntas llenas de ignorancia, y lo peor de todo es que creemos tener la razón. ¿Dónde estabas tú...? Ese es el punto. Ninguno de nosotros podemos conocer la mente de Dios. El tiene un plan perfecto, trazado desde la eternidad, para ti y para mí. Permitámosle que se haga realidad en nuestras vidas; aún cuando, en ocasiones, no podamos entenderlo.


¡Gracia y Paz!

viernes, 15 de agosto de 2014

ORACIÓN

Algún día cada uno de nosotros estará frente a frente a nuestro Señor Jesucristo. No sabemos cuándo, pero ese momento habrá de llegar. ¿Te imaginas qué vas a sentir en ese instante? Lo que sientas dependerá principalmente de cuan íntimamente le hayas conocido aquí, de cuanto hayas entendido lo que él hizo por ti en la cruz del Calvario, de cuanto le hayas mostrado tu amor y tu agradecimiento obedeciéndole y sirviéndole. ¿Ya sabes cómo prepararte para ese momento?


¡Gracia y Paz!