jueves, 3 de mayo de 2012

Colosenses 4:5
"Andad sabiamente..., redimiendo el tiempo".

Parece que la vida no puede ser más complicada. Los días están llenos de viajes de transporte, actividades y conversaciones a las que no podemos seguir el paso. Hay que hacer llamadas, acudir a citas, tener almuerzos, leer revistas, limpiar habitaciones, lavar ropa, mirar programas de TV y películas que uno no se puede perder, etc., etc., etc.

En medio de toda esta frenética actividad, puede que creamos que hemos perdido el control. Nuestra agenda nos controla. No nos queda tiempo para la familia. Sostenemos conversaciones rápidas con los amigos. Nos sentimos culpables si nos sentamos a leer un libro o a escuchar música por el simple hecho de disfrutarlo.

¿Y Jesús? Para Él no queda nada de tiempo. Parece que para captar nuestra atención va a tener que gritar en medio de toda esa conmoción. Pero ya sabes cómo es Jesús. Él llama y espera. Está ahí ahora mismo. ¿Lo escuchas? ¿Tienes tiempo para Él? Simplifica las cosas que consumen tu tiempo y redímelo para invertirlo con Cristo.

Henry David Thoreau dijo: «Nuestra vida se desperdicia en los detalles… simplifica, simplifica, simplifica.» Eleanor Roosevelt, esposa de Franklin D., presidente no. 32 de los Estados Unidos, dijo: «Un poco de simplificación sería el primer paso hacia una vida racional.» Entonces, ¿cómo podemos comenzar a simplificar?

• Organiza las cosas. Pon tu calendario, tus responsabilidades y tu vida en orden. Cada diez minutos que pasas buscando algo son diez minutos desperdiciados.

• Evalúa tu actividad. Estar ocupado puede crear la ilusión de logro, pero es tiempo perdido. Cerciórate de que todo lo que hagas te acerque a tus metas.

• Aligera la carga. Tener demasiado de todo consume mucho tiempo y es antieconómico.

• Apaga la TV. Un día sin TV trae descanso a una agenda apretada.

No permitas que tu negocio, tus amigos o tu calendario te controlen. Hazte cargo de tu vida. Luego podrás dar al Señor el tiempo que Él merece y disfrutar de tu relación con Él.

“Gracia y Paz”

Nuestro Pan Diario

¿Qué te impide compartir tu fe?
Hechos 8:1-8
“….En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Predicación del evangelio en Samaria. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad”.

La declaración de este pasaje de que la iglesia fue esparcida por Samaria es muy significativa. Hasta ese momento los primeros cristianos vivían en los familiares alrededores de Jerusalén. Allí se habían desarrollado después de los acontecimientos de Pentecostés, los cuales trajeron la explosiva expansión de la iglesia. A ellos les hubiese gustado mucho quedarse allí para siempre, pero la persecución los esparció y los llevó a un territorio nuevo: Samaria. Este era un lugar que los judíos consideraban repugnante y que todos preferían evitar. Los profetas del Antiguo Testamento no hablaron bien de Samaria. Por muchísimos años habían existido barreras sociales y religiosas entre judíos y samaritanos.

En Juan capítulo 4, la Biblia se refiere a estas diferencias. Cuenta que Jesús se encontró una mujer samaritana junto al pozo de Jacob y le dijo: “Dame de beber.” Ella le contestó: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.” Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” (Juan 4:7-10). Jesús estaba sentando las bases para lo que sucedería años más tarde, de lo cual nos habla el pasaje de hoy. Sus palabras impactaron de tal manera a aquella mujer que regresó a la ciudad dando testimonio de lo que había oído de labios del Señor. “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.” (v.39).

Después de su resurrección, justo antes de su ascensión al cielo, Jesús encomendó a sus discípulos una importante tarea. Les dijo: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Para que esta encomienda se llevara a cabo fue necesario que hubiera sobre los cristianos una amenaza de muerte y la persecución de que eran objeto. Cuando se trata de dar el testimonio de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, absolutamente nada debe detenernos.

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15), él no estaba hablando exclusivamente de viajar a otras naciones, aunque esto es importante, sino más bien estaba diciendo: "Mientras ustedes andan en este mundo…" Esto quiere decir que nosotros debemos cumplir esa misión a medida que nos movemos en nuestros centros de trabajo, en el vecindario, en el supermercado, en vacaciones, en el avión, en un restaurante, en la sala de espera del médico, dondequiera que nos encontremos debemos aprovechar toda oportunidad que se presente para comunicar a aquellos que están a nuestro alrededor el Evangelio de Jesucristo. Si cada cristiano le hablara de Cristo solamente a otra persona, el mundo en que vivimos sería mucho mejor.

¿Qué barreras te impiden compartir tu fe? ¿Hay algo que está evitando que hables a otros de la salvación que nos ofrece el sacrificio de la cruz? Pídele a Dios que elimine esa barrera y te use como instrumento para llevar a cabo su plan de salvación para esta humanidad.

ORACION:
Bendito Dios, te ruego que quites de mí todo lo que está impidiendo que yo comparta con otros mi testimonio de las maravillas que tú has hecho en mi vida. Capacítame y úsame para la honra y gloria de tu nombre. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


DIOS PERMITE A LOS DÉBILES ESTAR POR ENCIMA DE TODAS LAS PROBABILIDADES

2 Reyes 6:16
“El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.

La poderosa nación de Siria iba a atacar a Israel, pero Dios le reveló a Eliseo cada movimiento que Siria estaba a punto de hacer. Debido a esto, el profeta fue capaz de advertir el ejército de Israel y mantenerlo fuera de peligro.

El ejército sirio se componía de poderosos batallones, inmensos carruajes y las mejores armas del momento; sin embargo, fue frustrado en cada movimiento debido a Eliseo, esto enfureció al rey de Siria quien, finalmente, renunció a sus ataques contra Israel y volvió todo su ejército sobre Eliseo: "—Pues entonces averigüen dónde está —ordenó el rey—, para que mande a capturarlo." (2 Reyes 6:13).

Eliseo se estaba quedando en Dotan. El rey de Siria envió "...un destacamento grande, con caballos y carros de combate. Llegaron de noche y cercaron la ciudad." (6:14). A la mañana siguiente, el siervo de Eliseo se despertó y presa del pánico al ver las fuerzas enemigas, gritó a Eliseo: "¡Oh, mi señor, ¿qué haremos?"

Como el siervo de Eliseo, ¿Sintió Usted alguna vez pánico? "¡No hay manera de salir de este problema, es muy grande! ¿Qué puedo hacer?" En esos momentos, nuestras oraciones se pueden convertir en sesiones de preocupación llenas de ansiedad; nos decimos, "No hay manera en que Dios me puede sacar de esto".

Eliseo respondió a su criado: "No tengas miedo.... Los que están con nosotros son más que los que están con ellos" (6:16). Eliseo oró por su siervo diciendo: "Señor, abre sus ojos para que vea" (6:17). De repente, el siervo de Eliseo vio lo que era invisible a simple vista: "Él miró y vio que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo" (6:17).

Ahora mismo, en su crisis, las probabilidades en contra suya pueden ser de 10,000 a 1. Sin embargo, como muestra la historia de Eliseo, 10,000 es un número escaso si se compara con el número infinito de ángeles al servicio de Dios. Usted puede sentirse abrumado y superado en número pero Dios nunca pierde, Él nunca se retira y nunca negocia. Él está con Usted en medio de su batalla para librarle de forma sobrenatural.

Usted puede preguntar como lo hizo el siervo de Eliseo, "¿Qué haré?" En la historia de Eliseo Dios ya le ha contestado: "Confía en el Señor" Cuando todo lo demás parece fallar, cuando siente que no hay esperanza y que está a punto de caer en la derrota, Dios entra y lo transforma todo.

Aquí está el resultado final: "Los sirios dejaron de incursionar en territorio de Israel" (2 Reyes 6:23). Fue una nueva lección para levantar la fe de Israel. Eliseo estaba mostrando al pueblo de Dios que "Contar con el Señor de tu lado es mejor que tener el ejército más poderoso del mundo. ¡Confía en Él!"

“Gracia, Misericordia y Paz”
Gary Wilkerson

POTENTE QUIMIOTERAPIA: LIMONADA SIN AZÚCAR + BICARBONATO




Tomar limonada como agua, todos los días y mejor si le agrega una cucharilla de bicarbonato.

El Limón (Citrus limonun Risso, Citrus limon (L.) Burm., Citrus medica) es un producto milagroso para matar las células cancerosas. Es 10,000 veces más potente que la quimioterapia. ¿Por qué no estamos enterados de ello? Porque existen organizaciones interesadas en encontrar una versión sintética, que les permita obtener fabulosas
utilidades.

Así que de ahora en adelante usted puede ayudar a un amigo que lo necesite, haciéndole saber que le conviene beber jugo de limón con bicarbonato para prevenir la enfermedad. Su sabor es agradable, y por supuesto no produce los horribles efectos de la quimioterapia. Y sí tiene la posibilidad de hacerlo, plante un árbol de limón en su patio o jardín. Todas sus partes son útiles.

La próxima vez que usted quiera beber un jugo, pídalo de limón natural sin preservantes.

¿Cuántas personas mueren mientras este secreto ha estado celosamente guardado para no poner en riegos las utilidades multimillonarias de grandes corporaciones?

Como usted bien lo sabe el árbol de limón es bajo. No ocupa mucho espacio, Se le conoce con el nombre de Limonero, limón, lima, limoeiro (gal.), llimoner (cat.), limoiaritz (eusk.). Y lo que es todavía más asombroso: este tipo de terapia, con el
extracto de limón y el bicarbonato, destruye tan sólo las malignas células del cáncer y no afecta las células sanas.

SIEMPRE CONSULTA A TU DOCTOR, para que mantengas tu cuerpo sano; ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del espíritu santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19).

“Gracia, Misericordia y Paz”

Tomado de: “Alcanza tu Sueño” (SIL)
Instituto de Ciencias de la Salud, L.L.C. 819 N. Charles Street
Baltimore, MD 1201.

NO DESCUIDES TU DON ESPIRITUAL


1 Timoteo 4:12-16
“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

Todo cristiano recibe por lo menos un don espiritual con el cual servir al Señor y edificar al cuerpo de Cristo (1 Co 12.7). Pero muchos creyentes descuidan este poder especial que da el Espíritu Santo. Aunque Timoteo tenía buenas razones para desechar el llamamiento de Dios, Pablo le aconsejó: “ocúpate de estas cosas y permanece en ellas” (v. 15). Al considerar a Timoteo, pregúntese si alguna de las siguientes situaciones le está impidiendo servir al Señor.

La edad: No importa la edad que tengamos, el Señor quiere que usemos nuestros dones espirituales. Por su juventud, Timoteo podía fácilmente ser intimidado por quienes tenían más experiencia. Sin embargo, la juventud no es nuestra única excusa. Algunos creyentes piensan que son demasiado viejos para servir al Señor. A pesar de que nuestros ministerios pueden cambiar con los años, nunca somos llamados a jubilarnos espiritualmente.

Incompetencia: ¿Alguna vez evadió usted una oportunidad de servir, porque se sentía incompetente? Así es como probablemente se sentía Timoteo en cuanto a liderar la iglesia en Éfeso. Nuestros dones rara vez llegan a nosotros totalmente desarrollados. Dios, a menudo, requiere que demos un paso de fe. Con el tiempo, a medida que obedezcamos y le sirvamos, Él aumenta la efectividad de nuestro ministerio.

¿Hay algo que le está impidiendo usar sus dones espirituales? Aunque nos fueron dados, no son para nosotros; son para la iglesia. Descuidarlos afecta tanto a nuestros hermanos como a nosotros, porque hay gozo y bendición en servir a los demás, y en hacer el trabajo que Dios nos ha designado.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria


CASA NUEVA, VIDA NUEVA, MUERTE VIEJA
por el Hermano Pablo

En la casa todo era alegría, festejo y felicidad. La casa estaba recién construida, y la familia se había mudado hacía apenas tres horas. Además del festejo por la casa nueva, se brindaba por la felicidad de una pareja de recién casados.

Así mismo, en el jet de fabricación británica, todo era festejo y alegría también. El avión estaba recién reparado, y volvía a la casa de su dueño, el magnate liberiano Hawker Siddeley. El ingeniero de vuelo, Joseph Dovillie, inglés de cuarenta y un años de edad, se sentía feliz también.

Pero la tragedia los envolvió a todos. El avión falló a poco del despegue. Se vino a tierra y chocó contra la casa. Diecisiete personas murieron en el accidente, entre ellos la pareja de recién casados. La casa y el avión se incendiaron y quedaron reducidos a cenizas. Todo esto ocurrió en Khartoum, Sudán, en abril de 1983.

Hay tragedias de la vida real que parece que fueran pura fantasía. Llegan a ser una acumulación de hechos y de circunstancias que parecen más propios de una película de horror que de la vida que todos suponemos debiera ser tranquila, feliz y ordenada.

He aquí toda una familia que celebra una doble felicidad, natural en cualquier familia: una casa nueva, recién comprada, y una pareja nueva, recién casada. Y he aquí un avión jet ultramoderno, que despega airoso del aeropuerto, para realizar un viaje que se supone es de placer.

Pero en cuestión de minutos: la caída del avión, el impacto en la casa, el incendio que estalla pavoroso, y ambos eventos felices que se convierten en escenas de horror y de espanto. De la felicidad más intensa se pasa, en un momento, a la desgracia, la ruina y la muerte.

¿Qué conclusión podemos sacar de esto? Una conclusión tan vieja como el hombre mismo: la muerte acecha a cada paso; por lo tanto, siempre hay que estar preparados. Hoy estamos vivos, sanos, bien provistos y felices. Mañana podemos estar enfermos, agónicos, arruinados o muertos.

¿Cuál es la actitud que nos conviene adoptar ante esta fragilidad e inseguridad de la vida humana? Estar preparados para cualquier eventualidad. Y como el Único que nos promete seguridad permanente y vida eterna es Cristo, entonces hoy, en este momento mismo, cuando el bienestar nos rodea —hoy y no mañana— más vale que recibamos a Cristo como Señor y Salvador.

“Gracia, Misericordia y Paz”
conciencia.net



Gálatas 5:14
“Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo”.

Se puede eliminar todos los mandamientos y todos los reglamentos si tan solo obedecemos este mandamiento, porque el amor verdadero produce acción. La fe sin obras es muerta; es puro sentimiento.

El verdadero amor se manifiesta en los hechos, y es posible solamente si nos sometemos a Cristo y dejamos que El Espíritu Santo haga su voluntad en nuestras vidas. Tal amor no tiene necesidad de mandamientos, amenazas ni galardones. Este amor cumple la ley.

“Gracia, Misericordia y Paz”
 Un Versículo de La Biblia cada Día
versaday

miércoles, 2 de mayo de 2012



LA IGLESIA: EL PLAN DE DIOS

Hebreos 10:23-25
“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”

Cuando usted oye la palabra “iglesia”, ¿imagina un templo lleno de personas elegantes? Por más encantadora que pueda ser esa imagen, el plan de Dios para la iglesia es otro. Él creó a la iglesia para que fuera una comunidad unida de creyentes que se animan unos a otros, y que llevan a cabo la obra de Él en el mundo.

La Biblia define claramente los siguientes ministerios de la iglesia: adorar al Dios viviente; instruir y edificar a los creyentes; hacer discípulos de todas las naciones; y ayudar a los necesitados. Sin embargo, si sus líderes no están vigilantes, estos propósitos pueden desequilibrarse, dejando al cuerpo mal alimentado. Por ejemplo, una iglesia con un énfasis excesivo en la alabanza puede volverse introvertida. Las congregaciones que enfatizan demasiado la enseñanza pueden perder su gozo; y las que evangelizan desatendiendo los otros aspectos, pueden privarse de crecer en la fe.

Debido al pecado y a los defectos humanos, no experimentamos a la iglesia como fue el propósito original. En cambio, hay la tendencia a enfatizar demasiado ciertos ministerios y actividades. Es más, las disputas, muchas de las cuales tienen que ver con cuestiones de poca importancia, como la preferencia en cuanto a música, suelen destruir la unidad. El afán de poder, el orgullo, el egoísmo y el chisme, pueden también destruir a una iglesia.

Por estar compuestas de personas imperfectas, las iglesias serán también imperfectas. Y aunque esperar otra cosa lleva a la frustración, debemos esforzarnos por lograr el plan original de Dios, midiéndonos continuamente por el patrón de la Biblia, y alineándonos de nuevo con el propósito de Dios.

“Gracia, Misericordia y Paz”
  (encontacto.org)


El cristiano y la televisión
Filipenses 4:8
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
 
 
La televisión es uno de los instrumentos de entretenimiento más utilizados hoy en día. Esto también incluye a los creyentes.
 
 
La Biblia, al igual que en muchos otros temas, no habla específicamente de la misma, pero si contiene consejos y mandamientos aplicables.
 
 
¿Cuál es el lugar de la televisión en la vida del joven creyente?
 
 
Un texto muy utilizado que describe muy bien esta relación es 1 Corintios 10:23: "Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica."

Definición de lícito: justo, de acuerdo a la ley. Es decir, puede no ser malo o en contra de la ley de Dios, pero tampoco conveniente. ¿Cómo saber si la televisión conviene o edifica? Muchos programas nos darán una respuesta automática: ni convienen ni edifican. Pero otros...

Hagamos una relación de costo/beneficio. Es decir, qué cuesta y qué ofrece. Cuando miramos televisión perdemos:
 
 
> Tiempo: en muchos casos es la actividad que más tiempo consume después del sueño, la comida y el trabajo o la escuela. ¿Qué dice Dios? Efesios 5:15-17: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”. El tiempo que pasamos viendo televisión muchas veces podría ser empleado en actividades mucho más productivas. "Entendidos de cuál sea la voluntad del Señor".
 
 
> Oportunidades: Muchas veces hemos perdido oportunidades de estar con otros hermanos, de visitarlos, de charlar, de leer, por tener el deseo de mirar algún programa de televisión. También tiene que ver con el buen aprovechamiento del tiempo, pero merece una mención especial.

Cuando miramos televisión ganamos:

> ¿Ganamos algo? A veces podemos enterarnos de las noticias que pueden importarnos, puede servir como tiempo de esparcimiento o diversión, pero en general es poco lo que ganamos en el aspecto espiritual. Salmo 119:37: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino”. Lo vano es lo vacío, lo que no deja nada. El salmista hacía una oración para que Dios aparte sus ojos de la vanidad. ¿Nosotros no podríamos hacer la misma oración con respecto a la televisión?

Haciendo una evaluación general, podríamos decir que aquellos programas lícitos no aportan gran cosa a nuestra edificación.

Pero debemos cuidarnos de aquellos programas que no son lícitos. 1 Juan 2:15-17: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. Muchos programas estimulan "los deseos de la carne", "los deseos de los ojos" y "la vanagloria de la vida".

1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”.
¿Qué pensamientos quedan flotando en nuestra mente luego de mirar un programa de televisión? ¿Concuerdan con lo que dice Pablo en Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”? Si la respuesta es NO, mejor sería no haberlo mirado.
 
 
1 Tesalonicenses 5:21 "Examinadlo todo, retened lo bueno" No es una exhortación a mirar todo lo que pasan en la televisión, sino apuntando a la segunda parte del versículo: Retened lo bueno. ¿Acaso muchas veces no retenemos lo que vemos en la televisión, y no siempre es bueno?
 
 
Sabemos que entre decir lo que hay que hacer y hacerlo hay bastante diferencia. Ahora que conocemos qué debemos hacer, ¿cómo hacerlo?
 
 
Romanos 12:1-2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. No conformarnos a este mundo (no tomar la forma del mundo) sino renovar nuestro entendimiento (permitir que Cristo crezca en nosotros).
 
 
Salmo 119:37 "Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino."
“Gracia, Misericordia y Paz”
"La Naranja"

Romanos 14:11
"Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios."

Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios.

... Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.
 
Un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su adicción a las bebidas alcohólicas, pero que había encontrado recientemente liberación y esperanza en Dios aceptó la invitación y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.
El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio, al término de lo cual, se la comió. 


Se volvió al conferencista y le preguntó : "¿Estaba dulce o agria?"

"No me pregunte tonterías", respondió el orador con señales evidentes de enojo;
"¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?"
Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:

"Y ¿cómo puede usted saber algo de Dios, si nunca lo ha probado?"
Fuente: Impacto Evangelistico.

martes, 1 de mayo de 2012

VER LO INVISIBLE

"Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento…" Efesios 1:18

Mucho de lo que pedimos en oración depende de lo que vemos con nuestros ojos. Oramos a Dios por problemas con el auto, un techo que gotea, unas tuberías defectuosas o la necesidad de un nuevo edificio para la iglesia… y todo eso está bien. Debemos orar por esas cosas.
Pero cuando Pablo habló con Dios sobre los creyentes en Éfeso, no mencionó las necesidades físicas de ellos, sino que pidió que pudieran ver y entender la verdad de Dios con más claridad (1:18). Estaba rogándole al Señor que les diera a los efesios sabiduría y discernimiento espiritual en tres áreas: la esperanza a la que habían sido llamados, las riquezas de su herencia espiritual y el poder de la resurrección que disfrutaban (vv. 18-20).

Estos elementos invisibles son importantes porque, mientras mejor veamos con los ojos de la fe lo invisible -la esfera de Dios-, mejor percibimos la realidad del mundo visible. Entender lo que significa nuestra esperanza de la vida eterna y darnos cuenta de las abundantes riquezas que tenemos en Cristo Jesús nos permitirá mantener una perspectiva adecuada de este mundo que podemos ver. Además, impedirá que nos concentremos demasiado en todas las cosas que ofrece.

Señor, muéstranos esas cosas invisibles que tenemos que observar y conocer, y que son mucho más importantes que las que podemos ver.

Reflexión:
SI MANTIENES LA MIRADA EN CRISTO, VERÁS TUS RIQUEZAS ESPIRITUALES.

Lectura: Efesios 1:15-23 (RV60).
“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.

“Gracia y Paz”
Devocionales Diarios
nuestropandiario.com

¿Qué es esperar en Dios en el Noviazgo?

A veces el confundir términos nos puede llevar a desilusiones, he sido testigo a través de cartas, mensajes o comentarios de cómo muchos solteros de edad avanzada se quejan de que Dios nunca les respondió, dicen que esperaron en Él y los años avanzaron y nunca obtuvieron una respuesta de Dios en el ámbito amoroso.

Pero mi pregunta es: ¿Qué concepto tienes de esperar en Dios?, ¿De qué forma lo has hecho?, ¿Por qué echarle la culpa a Dios de tu actual estado de soltería?
A través de este artículo quiero humildemente mostrarte el concepto de esperar en Dios que realmente tendrías que hacer práctico en tu vida para no caer en desilusiones cuando los años pasen.

¿Qué es esperar en Dios en el noviazgo para la mucha gente?

Para muchos el concepto de esperar en Dios es solamente orar y orar y orar, esperando a que Dios un día conteste sus oraciones y le envíe al príncipe de sus sueños o a esa princesa soñada. La mayoría no hacen absolutamente NADA más que orar y orar y seguir orando. De allí que vienen las quejas después de varios años de “orar sin cesar” y que aun sigan solteros.

Creo que a la mayoría nos enseñaron solo una parte de todo esto o quizá nunca nos explicaron lo que realmente significaba: ESPERAR EN DIOS en el ámbito del noviazgo.

Aclaro que yo soy un súper defensor del esperar en Dios en el ámbito amoroso y a través de los más de ochenta artículos de noviazgo que he escrito lo trato de explicar, hablo sobre orar a Dios, hablo sobre esperar una respuesta, pero también hablo de CONOCER PERSONAS. Eh allí el punto que la mayoría de nosotros olvida del proceso de esperar.

Hay muchos que creen que Dios les enviara a la puerta de su casa al hombre de sus vidas o a la mujer de sus sueños. No salen de sus casas y se dedican nada más a orar. Si bien es cierto Dios es capaz de hacer hasta lo imposible, creo que algunos de nosotros exageramos un poco en cuando al ámbito amoroso, ya que difícilmente Dios te llevara hasta el lugar donde pasas encerrado a ese hombre o mujer que tanto anhelas.

Muchos se quejan con Dios y se enojan con la vida porque pasaron los años y “esperaron en Dios” y nunca llego la persona que esperaron.

¿Qué es lo que realmente tiene que significar esperar en Dios en el noviazgo?

Haber, quiero que dejemos claro el concepto de esperar en Dios en el noviazgo para que no nos confundamos y para que luego no le echemos la culpa a Dios.
Esperar en Dios en el noviazgo tendría que ser:
“Dejar en las manos de Dios nuestras decisiones para nos precipitarnos, seria entregarle a Él nuestro sentimientos y permitirle que Él nos guie en el momento indicado a tomar la decisión más correcta”.

Ahora bien, la Biblia dice en Jeremías 17:9 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. ¿Por qué dejar en las manos de Dios nuestras decisiones en este ámbito?, porque la mayoría de veces tomamos decisiones orientados por nuestras emociones cambiantes, que como resultado nos llevan al fracaso amoroso y como consecuencia nuestro corazón queda herido y en muchas ocasiones al encontrarnos heridos en nuestro corazón por una relación que no tuvo buen fin, tendemos a alejarnos de Dios y olvidarnos que mas allá de los sentimientos amorosos hay un Dios que se interesa por nosotros y a quien le debemos nuestra vida.

Ahora, ¿Por qué permitirle que Él nos guie en este ámbito?, porque su guianza es PERFECTA, porque siempre que lo tomamos en cuenta en nuestras decisiones y nos dejamos guiar por Él nos va bien. La Biblia dice: “Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva” Salmos 139:23-24 (Traducción en lenguaje actual).

Si decimos que el esperar en Dios tiene que ver con dejar en las manos de Dios y permitirle que Él nos guie en el ámbito amoroso, no quiere decir que DIOS NOS OBLIGARA o que ÉL LLEVARA A ESE HOMBRE O MUJER HASTA LA PUERTA DE NUESTRA CASA.

LA SEGUNDA PARTE:

Orar es la primera parte y allí va incluido el esperar en Dios, cuando oro le pido a Dios que me dirija, que guarde mi corazón y que me de sabiduría para SABER

DECIDIR.
Dije para saber: DICIDIR. Cuando hablo de decidir me refiero a que los que tomaremos la decisión final somos nosotros, pero para tomar una decisión sobre con quien voy a entablar una relación de noviazgo para que esa relación me lleve a un futuro matrimonio, debo de tener prospectos, es decir, por lo menos una persona que me guste y en quien yo vea las cualidades que necesito en ella o para las chicas, en él.

La segunda parte tiene que ver con CONOCER PERSONAS y ENTABLAR AMISTADES.

Si tú eres una persona que has estado soltera o soltero durante muchos años, yo te preguntaría: ¿Has conocido personas?, ¿Has entablado amistades?, ¿Tienes vida social en tu Iglesia más allá del Internet o los mensajes de texto de los celulares?
La mayoría de solteros que tienen muchos años de estar en este estado, no salen de sus casas, no son muy sociables o tienen diferentes complejos que no les permite ser amigables o entrar en algún círculo de amigos para conocer personas.

Conozco personas solteras de avanzada edad que no se creen lo suficientemente buenos o interesantes como para entrar en un círculo de amistad, personas que van a las Iglesias y salen sin haber entablado una sola conversación con alguien. Personas tímidas que no se atreven ni a saludar a alguien por el temor quizá al rechazo, todo eso lo que hace es levantar una muralla grandísima para que algún día puedas encontrar una persona que se interese en ti.

¿Cómo pues entablaras una relación de noviazgo, si no puedes ni saludar a las personas por timidez o temor?, es casi imposible que puedas conocer a alguien si tu eres una persona que le da hasta pena saludar. El problema es que luego nos quejamos que Dios no contesta, pero tienes que entender algo: DIOS NO TE VA A OBLIGAR A NADA.

Cada uno de nosotros somos responsables de que las cosas sucedan, en el sentido de que para entablar una relación de noviazgo tienes que conocer a por lo menos una persona que te llame la atención y en quien te intereses. Dios no te obligara a hacerlo, ni mucho menos te llevara de la oreja hacia esa persona. Somos nosotros quienes tenemos que dar el paso de entablar amistades, recuerden que todo comienza desde una amistad. No conozco noviazgo que haya comenzado sin antes haberse conocido o ser amigos. Por lo general todo noviazgo comienza después de una linda amistad, la pregunta sería: ¿Cuántas amistades tienes?
A veces queremos dejarle todo el trabajo a Dios y al pasar el tiempo y no ver resultados, termínanos echándole la culpa a Él.

Personalmente pienso que la mejor forma de encontrar a una persona que realmente te ame es congregándote, participando en tu Iglesia, sirviendo en diferentes Ministerios, siendo parte activa de tú Iglesia, de esta forma vas a conocer a muchas personas que van a pensar y sentir lo mismo que tú acerca de Dios.

Yo pienso que no es que Dios no te haya contestado, sino que quizá no has hecho tú parte, quizá has conoció personas y ninguna de ellas ha llenado tus requisitos, pero la pregunta sería: ¿Dónde las has estado buscando?, a veces pasa que también somos demasiados exagerados con las características que queremos de la persona con la que queremos entablar una relación de noviazgo, ponemos cada cosa extraña y al no cumplir esas características simplemente las eliminamos de nuestra “lista”.
Conozco personas súper exageradas, piden demasiada perfección y la realidad es que ninguno somos perfectos. A veces el amor puede hacer que se borre cualquier defecto minúsculo que tengamos, es más, parte de amarnos es aceptarnos con nuestros defectos y aprender a respetarnos unos a otros.
¿Estás orando?, pero también ¿Estas conociendo personas?

Que ores esta perfecto, no hay mejor forma al tomar buenas decisiones que buscando de Dios. Pero la pregunta es: ¿Estas conociendo personas?, tienes que examinar tu vida, ver en donde ha estado el error que has estado cometiendo, quizá pasas encerrado todo el día y no entablas relaciones de amistad con nadie. Quizá el Internet ha venido a suplir tu vida social y todo lo que ahora haces es virtual y no real. Quizá has estado siendo demasiado exagerado con tus características para encontrar a alguien o simplemente nunca habías entendido que eres tú quien tienes que conocer personas para luego preguntar a Dios y que Él te guíe.

Haber comprendamos todo esto en un sencillo y claro ejemplo:
Oras a Dios – Conoces personas – Te interesa alguien de los que conoces – Le consultas a Dios por esa persona y esperas a que Él te conteste – Luego si Dios pone en tu corazón que esa persona es entablas una relación con esa persona – Obviamente como es de Dios las cosas se irán dando – Al final ese noviazgo en donde tomaste en cuenta a Dios terminara en un hermoso matrimonio.

Otro ejemplo en especial cuando Dios te contesta que NO es esa persona:
Oras a Dios – Conoces personas – Te interesa alguien de los que conoces – Le consultas a Dios por esa persona y esperas a que Él te conteste – Si hay mucha duda en tu corazón y no te sientes totalmente seguro(a) que esa persona y vez ciertas cosas que consideras que no son lo que buscas entonces desiste de pensar en entablar una relación con esa persona – Luego sigue orando a Dios guardando tu corazón – Sigue conociendo más personas.

Consejos mientras Esperas en Dios

Algunos consejos respaldados por la Palabra de Dios mientras esperar son:
Primero: “Deléitate en el SEÑOR,  y él te concederá los deseos de tu corazón” Salmos 37:4 (Nueva Traducción Viviente).
Segundo: “Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará” Salmos 37:5 (Nueva Traducción Viviente).
Tercero: “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:33 (Nueva Traducción Viviente).
Dios no se olvida de nadie

A veces podemos llegar a pensar que Dios se ha olvidado de nosotros al no ver que esa persona llegue a nuestra vida, pero la realidad es que Dios no se ha olvidado de nosotros. Quizá Él en algún momento de tu vida ha querido poner a alguien en tu vida, y tus mismas inseguridades o tu temor al fracaso te han hecho evitar toda relación de amistad con personas que a lo mejor estaban interesados o interesadas en ti.

Creo que a veces debemos de reflexionar sobre cómo hemos estado viviendo nuestra vida, sobre cómo hemos estado actuando en lo referente al amor y los sentimiento. También debemos ver que tan tímidos hemos sido como para entablar amistades o hasta que punto algunos complejos nos han estado evitando ser sociables. Dios nunca tiene la culpa de lo que nosotros decidimos, Dios siempre trata que lo incluyamos a Él nuestras decisiones, pero en la mayoría de veces no lo tomamos en cuenta como se debe, simplemente hacemos lo que creemos que tenemos que hacer sin preguntarnos si eso era conforme a la voluntad de Dios para nuestra vida o no.
Hoy quiero animarte a comenzar de nuevo, nunca es tarde, quizá nosotros a veces creamos que ya es demasiado tarde, que la vida ya se nos paso, pero la verdadera realidad es que NUNCA ES TARDE.

Nunca se está viejo para el amor, ni para que Dios conteste. En la Biblia vemos hombres que ya eran de avanzada edad pero que no quedaron solos, un ejemplo claro de esto es Booz aquel hombre que era recto delante de Dios, abuelo de Isaí padre de David. (Rut 4:18-22). Booz era un hombre mayor que por ser pariente cercano del difunto esposo de Rut tenía la oportunidad de redimir a Ruth para restaurar el nombre del difunto. La Biblia no menciona que este hombre estuviese casado, pero sí que era un hombre mayor que no se consideraba joven, pues al ver el interés de Rut porque él la redimiera, Booz dijo: “Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos”. (Rut 3:10) Y es que Booz estaba alabando la decisión de Rut de preferirlo aun con una edad en donde él no se consideraba joven, en lugar de ir y buscar a alguien que realmente fuera más joven que él.

Este es un ejemplo de que la edad no tiene nada que ver en el hecho de que en su tiempo Dios pondrá una persona que te escogerá, no por lo hermoso que seas, ni por la edad que tengas, ni por los bienes que poseas, sino porque Dios la enviara a tu vida para que te ame tal y como eres y para que viva contigo el resto de tu vida.
No te sigas menospreciando, no sigas siendo totalmente negativo, no creas que ya no hay nada más para ti, Dios es capaz de hacer cosas que ni imaginamos, solo basta con que no cierres tu corazón, con que no seas exageradamente selectivo y que no esperes que esa persona llegue hasta la puerta de tu casa, ve y entabla amistades, ve y conoce personas que amen a Dios y veras como en algún momento, en el tiempo indicado estarás gozando del amor que siempre quisiste tener a tu lado, esa persona que te amara no como imaginaste, sino más de lo que pensaste que alguien te amaría.
¡Dios obrara en tú vida, solamente acciona y confía en Él!
“Gracia, Misericordia y Paz”


SANANDO LA LENGUA

“...vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime…” (Isaías 6:1).

El profeta Isaías nos ha provisto de un ejemplo sobre cómo sanar nuestra  lengua.

1. Isaías se acercó al Señor y le pidió una visión de la santidad de Dios.

Todo aquél que desee tener una vida grata delante del Señor, deberá  constantemente acudir a Su presencia hasta obtener una visión de la santidad de Dios. La plenitud de su santidad, las verdaderas bendiciones, todas las victorias, empiezan en Su trono. ¡Es allí donde nosotros vemos a Dios en Su santidad!

2. Ante la santa presencia de Dios, Isaías se convenció plenamente de que sus labios eran impíos: “Entonces dije: «¡Ay de mí que soy muerto!, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos».” (6:5).

¿Por qué Isaías exclamó, “siendo hombre inmundo de labios”? ¡Porque él había visto al Rey de gloria! Nuestras transgresiones llegan a ser excesivamente pecaminosas cuando estamos en la presencia de Dios. ¡La luz de Su rostro santo expone todo lo que es opuesto a Él!

3. Isaías le permitió al Señor que lo tocara y lo limpiara con Su fuego santo. “Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas. Tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado” (6:6-7).

¡La Palabra de Dios es el carbón encendido y el Espíritu Santo es su fuego!

Ahora mismo, a través de este mensaje, usted ha sido tocado por el Espíritu Santo. Dios quiere poner fuego en su lengua para santificarla. ¡Él puede hacer esto por usted si deja que Su Palabra lo convenza! Él es el único que puede hacerlo. Lo que le corresponde a usted hacer es simplemente confesar, como Isaías lo hizo, “¡Ay de mí que soy muerto!”

Permita que esta palabra toque directamente su corazón y lo limpie con su fuego. Confiese, “Sí, soy yo, Señor! ¡No dejaré pasar esta palabra! Limpia mis labios y mi lengua. ¡Limpia mi boca y mi corazón!” 

“Gracia, Misericordia y Paz”
David Wilkerson 


¿ESTÁS EXPERIMENTANDO  EL GOZO DE DIOS?


Salmo 5:11
“Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre.”

Desde Génesis hasta Apocalipsis la Biblia nos exhorta a que nos regocijemos en el Señor. Sin embargo no siempre experimentamos el gozo que viene de él. ¿Por qué? Puede ser por diferentes motivos. Por ejemplo:

• Una mala relación con Dios.
No podemos disfrutar del gozo de Dios si no establecemos una relación personal con él por medio de su Hijo Jesucristo. Una vez aceptamos a Cristo como nuestro salvador es nuestra responsabilidad cultivar una íntima relación con el Señor conociéndole por medio de la lectura de su palabra y la oración cada día. A medida que le vamos conociendo y crecemos espiritualmente, el Espíritu Santo irá produciendo en nosotros su gozo como parte de su fruto en nuestras vidas, dice Gálatas 5:22.

• Temor a Dios.
Cuando la Biblia nos habla del temor a Dios, no se está refiriendo al miedo, sino se trata más bien de respeto reverente a la santidad y la majestuosidad del Rey del Universo. El Salmo 34:8-9 dice: “Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.” Esto significa que debemos honrarlo como Aquél que nos rescató, que nos incorporó a su familia, y que tiene nuestro futuro asegurado en sus manos. Satanás quiere que le tengamos miedo a Dios para que vacilemos en nuestra relación con él. Pero no debemos temer a nuestro Padre celestial, porque él nos ama incondicionalmente, de tal manera que dio a su Hijo en sacrificio para librarnos de la condenación eterna. Romanos 8:1 dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

• El pecado.
Cuando pecamos se afecta nuestra relación con Dios. Nuestro enemigo espiritual quiere alejarnos de nuestro Padre celestial. Primero nos tienta para que pequemos, y si caemos nos acusa y nos recrimina para hacernos sentir mal. Pero la Palabra de Dios nos dice que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). De esta manera nuestra intimidad con él será restablecida.

Reflexiona en esto: nuestro Dios, quien creó al mundo y que es el Señor de todo, quiere que hallemos placer en nuestra unión con él. Su Palabra nos enseña que él “nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” (1 Timoteo 6:17). Pero la cosa más importante que Dios nos ha dado para que disfrutemos es él mismo. Estamos llamados a encontrar satisfacción en nuestra relación con él. Hay ciertas acciones de nuestra parte que nos permitirán disfrutar del gozo del Señor. Por ejemplo, alabar a Dios con cánticos o expresiones de elogio nos acercará a su santa presencia, ya que él habita en medio de las alabanzas de su pueblo, dice el Salmo 22:3. Entonces nos alegraremos y gozaremos pues "en su presencia hay plenitud de gozo", afirma el Salmo 16:11.

Pasar tiempo con Dios, conocerlo y escucharlo, aumentará nuestra intimidad con él y llenará de gozo nuestros corazones. Este gozo nos fortalecerá espiritualmente para enfrentarnos a toda prueba que se presente. Así dice Nehemías 8:10: "...no os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fuerza." El gozo de Dios es nuestra fortaleza, por el contrario la falta de gozo equivale a debilidad espiritual. Cuando estamos tristes, es señal de que estamos débiles espiritualmente y somos víctimas fáciles del enemigo, el cual quiere vernos destruidos. El gozo que proviene de Dios elimina la tristeza. Si estás triste, busca la presencia del Señor.

ORACION:
Bendito Padre celestial, te doy gracias por el privilegio de poder acercarme a ti y disfrutar del gozo de tu santa presencia. Ayúdame a echar de mí todo lo que sea un obstáculo en mi relación contigo, y a buscar tu rostro cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amen.

“Gracia, Misericordia y Paz”
Dios te habla