miércoles, 25 de febrero de 2015

Apocalipsis 22:13


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Salmo 51:1-2



Salmo 51:1-2

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado…”

Apocalipsis 22:12


Apocalipsis 22:12
“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según su obra”

¿Estás preparado para el encuentro con él? No es solo cuestión de haberle recibido como Salvador. Esto garantiza el perdón de pecados y la vida eterna, pero habrás notado que el texto dice que Jesucristo “trae su galardón, para recompensar a cada uno según su obra”. Esto significa que tan pronto como nos encontremos con Jesucristo, entraremos a una ceremonia de entrega de premios. Los premios o los galardones o las recompensas serán otorgados según la obra que hayamos hecho para el Señor mientras estamos en la tierra.

Nuestra obra será evaluada por el Señor. Lo que hicimos para su gloria nos servirá para recibir recompensas. Lo que hicimos para nuestra propia gloria será quemado con fuego y por ello no recibiremos ninguna recompensa. Si ya somos del Señor, ¿Para quién estamos viviendo en este mundo? ¿Para nosotros mismos o para el Señor? No corramos el riesgo de llegar a la presencia del Señor con las manos vacías de obras realizadas para su gloria. ¡Comencemos a vivir para el Señor hoy mismo!


¡Gracia y Paz!

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Juan 14:6


Juan 14:6

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí”.

martes, 24 de febrero de 2015

¿OBEDECES EN TODO AL SEÑOR?



Lucas 5:1-11
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

Aquí vemos una situación en la que Simón probablemente se vio tentado a decir que no. Después de todo, él había estado toda la noche trabajando sin haber pescado nada, y con seguridad estaba cansado y con deseos de irse a casa a descansar. Sin embargo, persuadido por las palabras de Jesús, Simón fue receptivo aún en contra de lo que su razonamiento le indicaba. Y esto abrió las puertas para las bendiciones que vendrían después. Esta historia destaca varias verdades fundamentales:

1. Obedecer a Dios en las cosas pequeñas es un paso esencial para recibir grandes bendiciones.
La primera petición de Jesús, es decir que apartara la barca de tierra un poco, fue simple, pero era el primer paso para lo que vendría después.

2. Obedecer a Dios requiere en ocasiones hacer algunas cosas que quizás no nos parezcan razonables. Simón era un experimentado pescador. Había pasado toda la noche en ese lugar sin pescar absolutamente nada. No tenía sentido echar las redes de nuevo. Sin embargo, siguió las instrucciones del Señor.

3. Obedecer a Dios nos asegura que nunca seremos defraudados. La pesca fue tan abundante que las redes se rompían. Pero aun más importante, este Simón, a quien más tarde el Señor le llamó Pedro fue uno de sus discípulos más cercanos durante su ministerio en la tierra.

¿Alguna vez has dejado de obedecer la Palabra de Dios en algo que has considerado “insignificante” o “de poca importancia”? Si es así, es muy probable que te hayas perdido de grandes bendiciones. Desde hoy hazte el firme propósito de obedecer la voluntad de Dios, aún en aquellas pequeñas cosas que parecen intrascendentes, y haz todo lo que el Señor te pida en su palabra que hagas. De esta manera, estarás asegurando muchas bendiciones para ti y tus seres queridos.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me perdones por las veces que te he desobedecido, aún en aquellas cosas que yo he considerado sin importancia. Ayúdame a obedecerte siempre sin aplicar mi razonamiento o mis propias conclusiones. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

¡CUIDADO CON LOS FALSOS PROFETAS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS!



2 Pedro 2:1-3
“Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. 3 Llevados por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya hace tiempo la condenación los amenaza y la perdición los espera”. 

En los últimos días, muchos van a seguir a estos falsos maestros: “pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones” (2 Timoteo 4:3). Por dondequiera abundan los cultos falsos, iglesias liberales, movimientos ocultistas y falsas doctrinas de todo tipo están proliferando rápidamente en todo el mundo; todos hablando en nombre de “Jesús” o “el Cristo”, pero nunca de “nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

Estos falsos maestros niegan la doctrina de la redención por la sangre de Cristo (2 Pedro 2:1); tuercen las Escrituras a sus propias creencias: “Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20-21).

Ellos codician el dinero y el prestigio (2 Pedro 2:3) y: “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2 Pedro 2:14-15).

Son elocuentes y atraen al público: “Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pedro 2:18).

Son engañosos: “recibiendo la recompensa de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Éstos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros se recrean en sus errores” (2 Pedro 2:13).

Son sensuales y seductores, promoviendo la carnalidad: “y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en placeres e inmundicia, y desprecian el señorío; Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición” (2 Pedro 2:10, 14).

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

Jesús dijo a sus discípulos que los falsos profetas harían grandes maravillas: “porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24; Marcos 13:22).

Se nos advierte probar a cada uno de ellos, y si no perseveran en la doctrina de Cristo, debemos rechazar sus enseñanzas y no tener ninguna comunión con ellos. “Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis: “¡Bienvenido!”, porque el que le dice: “¡Bienvenido!” participa en sus malas obras” (2 Juan 1:9-11). Porque, ellos son peligrosos y: “vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15).

Oremos y leamos la Biblia cada día para no correr el riesgo de ser “llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4:14).

Pidamos discernimiento al Señor y capacidad para pensar con claridad; para ver lo correcto e incorrecto, entre la verdad y el error; usando la Biblia como nuestro único manual de vida. Esto nos permitirá caminar por un sendero de verdad y sin desviaciones.


¡Gracia y Paz!

lunes, 23 de febrero de 2015

¿TE GUSTA TORCER LAS ESCRITURAS PARA JUSTIFICAR TUS PECADOS?



 2 Pedro 3:16b
“…los indoctos e inconstantes tuercen… las otras Escrituras para su propia perdición”

El Dr. P. J. Van Gorder acostumbraba hablar de un letrero, colocado fuera de una carpintería, que decía: “Se hacen toda clase de torceduras y vueltas”. Los carpinteros no son los únicos que sirven para esto; muchos que profesan ser “cristianos” también tuercen y dan vueltas a las Escrituras cuando les conviene. Algunos, como dice el versículo, tuercen las Escrituras para su propia perdición.

Muchos somos expertos para justificar nuestra desobediencia pecaminosa, ofreciendo elogiosas explicaciones o atribuyendo motivos dignos según nuestra conveniencia. Torcemos las Escrituras para que se acomoden a nuestra conducta. Damos razones plausibles, aunque falsas, que den cuenta de nuestras actitudes. Aquí hay algunos ejemplos:

Un cristiano y hombre de negocios sabe que está mal recurrir a los tribunales contra otro creyente (1 Corintios 6:1-8). Más tarde, cuando se le pide cuentas por esta acción, dice: “Sí, pero lo que él estaba haciendo estaba mal, y el Señor no quiere que se quede sin castigo”.

Mari tiene la intención de casarse con Carlos aún cuando sabe que él no es creyente. Cuando un amigo cristiano le recuerda que esto está prohibido en 2 Corintios 6:14, ella dice: “Sí, pero el Señor me dijo que me casara con él para que así pueda guiarle a Cristo”.

Sergio y Carmen profesan ser cristianos, sin embargo viven juntos sin estar casados. Cuando un amigo de Sergio le señaló que esto era fornicación y que ningún fornicario heredará el reino de Dios (1 Corintios 6:9,10), replicó: “Eso es lo que tú dices. Estamos profundamente enamorados el uno del otro y a los ojos de Dios estamos casados”. Una familia cristiana vive en lujo y esplendor, a pesar de la amonestación de Pablo de que debemos vivir con sencillez, contentos con tener sustento y abrigo (1 Timoteo 6:8). Justifican su estilo de vida con esta respuesta ingeniosa: “Nada hay demasiado bueno para el pueblo de Dios”.

Otro hombre de negocios codicioso, trabaja día y noche para amasar ávidamente toda la riqueza que puede. Su filosofía es: “No hay nada de malo con el dinero. Es el amor al dinero la raíz de todo mal”. Nunca se le ocurre pensar que él podría ser culpable de amar al dinero.

Los hombres intentan interpretar sus pecados mejor que lo que las Escrituras les permiten, y cuando están resueltos a desobedecer la Palabra y esquivarla como puedan, una excusa es tan buena (o mala) como la otra.

¡Gracia y Paz!

(Del libro DE DÍA EN DÍA, Editorial CLIE)

Asamblea Betel

¿NO SABES CÓMO SER PACIENTE?


Santiago 5:10-11
“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”

Era la hora punta y todo el mundo parecía estar movido por un sentido de urgencia para llegar a su destino. Justo cuando la luz del semáforo cambió de rojo a verde en una transitada intersección, el auto de Roberto se paró en medio del congestionado tráfico. El trató por todos los medios de encender el motor del automóvil, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Inmediatamente todos los que se encontraban detrás de él, comenzaron a tocar las bocinas de sus vehículos lo que hizo la situación mucho peor. Ante la incapacidad de poder resolver el problema, Roberto hizo una corta oración. Después se bajó del auto, caminó hacia el vehículo que se encontraba detrás del suyo, y amablemente le dijo al chofer: “Lo siento mucho, caballero, pero no puedo hacer que mi auto camine. Si usted fuera tan amable de intentarlo, yo me quedaré en el suyo y continuaré tocando la bocina por usted”.

Como nos enfrentamos a este tipo de situaciones dice mucho de nosotros mismos. ¿Cómo reaccionarías tú si te encontraras en medio de un tráfico congestionado de automóviles y ya se te ha hecho tarde para llegar al trabajo? ¿Qué harías si tu vuelo es retrasado por problemas mecánicos o por mal tiempo? ¿Cómo actuarías tú si se acaba el papel de la caja registradora justamente cuando te van a cobrar? Suponte que apenas tienes el tiempo exacto para llegar a una cita muy importante, y vas a pasar por unas vías de ferrocarril en el momento en que baja la barrera que indica que va a pasar un tren. ¿Puedes respirar profundo y esperar cinco o diez minutos tranquilamente?

La manera de reaccionar en situaciones como estas depende fundamentalmente de la paciencia de cada persona. “Paciencia”, según el diccionario de la Real Academia Española, es “la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”. Otra definición de paciencia es: “Facultad de esperar con calma cuando algo se desea mucho”. Lamentablemente nuestra naturaleza carnal carece de estas habilidades, y por regla general tenemos la tendencia a irritarnos ante la tardanza o la adversidad. Proverbios 14:29 nos muestra el espíritu que hay detrás de esta actitud. Dice así: “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”. Solamente una estrecha comunión con el Señor puede darnos el entendimiento y la capacidad para actuar pacientemente en medio de un problema inesperado, un contratiempo o una contrariedad imprevista, pues la paciencia es fruto del Espíritu Santo, dice Gálatas 5:22. En el Salmo 40:1, David nos muestra la actitud correcta en medio de las pruebas: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”. Y Hebreos 6:15 nos dice que Abraham, “habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”.

No pierdas el control la próxima vez que tus planes sean interrumpidos o cambiados repentinamente. Pide al Señor paciencia para mantenerte en calma y con gozo en medio de una de estas situaciones. Recuerda siempre que los planes que Dios tiene para ti no se deshacen por las tardanzas ni las dificultades. Muchas veces es exactamente lo contrario, para que los planes de Dios se lleven a cabo es necesario esperar a su tiempo, y esto, por regla general a nosotros nos parece una espera demasiado larga. El pasaje de hoy menciona “la paciencia de Job”. Todos conocemos la miseria y los sufrimientos por los que pasó este hombre. Pero él actuó con gran paciencia y al final Dios lo recompensó aumentando al doble todo lo que había perdido (Job 42:10).

Hazte el firme propósito de reaccionar con paciencia en situaciones de demora o tardanza. Ponte a orar, repite algún versículo de la Biblia, o entona un himno o un corito de alabanza al Señor. El Espíritu Santo tomará control de la situación, y te resultará fácil esperar pacientemente. Y el plan de Dios en tu vida se llevará a cabo sin problemas.

ORACIÓN:
Padre amado, te ruego me llenes de tu paz y de tu gozo cuando las cosas no suceden de la manera o con la rapidez que yo deseo, y que tu Santo Espíritu produzca en mí la paciencia que necesito para esperar tus bendiciones. Por Cristo Jesús te lo pido. Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla


¡¡VIVE ESTE DÍA CON LA CERTEZA DE QUE DIOS ESTÁ CONTIGO!!



TRANQUILÍZATE, AL FINAL TODO SALDRÁ BIEN. De manera milagrosa, Dios hará que los efectos de esta adversa situación que estas viviendo, no te toquen. Él, en su soberanía tiene sus métodos perfectos, ilógicos, únicos y oportunos para hacer que todo resulte de manera diferente, y no como tú piensas que sucederá.

Nada te afectará aunque así lo parezca. La fuerza de “las olas” no te golpeará ni te hundirá. Aquí se aplicará en tu vida la alentadora promesa que nos da por medio del profeta Isaías: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:2).


¡Gracia y Paz!

LA MUERTE DE CRISTO FUÉ UNA OFRENDA POR EL PECADO....


sábado, 21 de febrero de 2015

5 FORMAS EN LAS QUE ESTÁS DESTRUYENDO A TU ESPOSA Y TERMINANDO CON TU MATRIMONIO —SIN SABERLO.


El siguiente es un tema que trata de las consecuencias que provoca la falta de interés y atención del marido hacia su esposa. Y esto no solo ocurre entre los matrimonios no cristianos, también ocurre dentro de los matrimonios entre cristianos. ¿Increíble verdad? Leamos:

Hay cosas que no sabes que pueden hacerte daño. Estos cinco hábitos están destruyendo a tu esposa y lastimando tu matrimonio.

Es difícil ser hombre en estos días. Se espera que los hombres modernos sean sensibles, cariñosos y estén en sintonía con sus sentimientos; al mismo tiempo se espera que sean fuertes, protectores y capaces de arreglar cualquier cosa que se rompa. Los hombres no pueden ser demasiado sensibles porque no estarían siendo buenos protectores. Por otra parte, no pueden ser sobreprotectores porque no estarían siendo suficientemente sensibles.

Como hombres tratamos de mantener este equilibrio entre ser cariñosos y ser fuertes y debido a que puede ser una línea tan borrosa, hay muchas veces que fallamos. Por lo mismo, hay cosas que hacemos a diario que están haciendo daño a nuestras esposas y destruyendo nuestros matrimonios. Te las comparto a continuación:

1. No proveer lo básico para la familia

Como hombre es tu responsabilidad proveer para tu familia, independientemente de si tu esposa trabaje o no. A veces esto significa trabajar algunas horas extras para que tus hijos puedan tener los zapatos nuevos que tanto necesitan. Y a veces esto significa que te las tengas que aguantar cuando tu jefe te trata mal porque necesitas estabilidad económica para tu familia. Sin embargo, vale la pena cuando llegas a casa por la noche y ves las sonrisas en las caras de todos.

2. El pesimismo

Desde que eras niño se te enseñó a "ser hombre", y "no llorar", y aceptar el hecho de que te van a pasar cosas malas en la vida. Si bien este es un buen consejo, a veces tu esposa también necesita que seas optimista. La relación necesitará recuperarse de todo tipo de retos, fracasos, sentimientos heridos, y problemas de salud. Tu esposa no necesita que alguien le diga que deje de llorar, ella necesita un hombro donde que le pueda brindar consuelo.

3. Abstenerse de dar afecto físico

Sí, los hombres también hacen esto. El afecto físico es algo más que las relaciones sexuales. Incluye darle un abrazo antes de salir para el trabajo, ir de la mano cuando salen de compras y acercarla cuando estén viendo una película en el sofá. Si no estás haciendo estas cosas con ella, estás reteniendo el afecto físico que la nutre. El afecto que intentas demostrarle en la cama nunca compensará el afecto físico que se demuestra fuera del dormitorio.

4. Darle prioridad a otras cosas

De todas las chicas que conociste y con quien saliste, tu esposa fue con quien elegiste pasar el resto de tu vida. Ella necesita saber que todavía es la elegida. Cada vez que revisas tu teléfono cuando salen juntos o cada vez que vas a llegar tarde a casa del trabajo sin avisarle, le envías un mensaje de que ella no es importante para ti. En consecuencia, ella se pregunta si todavía te importa tanto como cuando se casaron.

Tu trabajo es importante, pero no te olvides por lo que trabajas. Recuerda que no hay nada en tu teléfono que sea más importante que lo que está pasando a tu alrededor.

5. No hablar su idioma

Las mujeres necesitan saber que son amadas y tu esposa necesita saber que estás agradecido por tenerla. Uno cree que demuestra su amor al ir a trabajar todos los días y traer el sueldo cada mes, así que la mayoría de las veces uno no hace mucho más que eso.

Pero ella necesita más que eso para sentir tu amor y ella necesita que le demuestres que estás haciendo todo para ella. Así que toma un poco más de tiempo y haz algo especial. Envíale un par de mensajes de textos durante el día o tráele flores de vez en cuando. Te podría sorprender la reacción que tendrá.

Traducido y adaptado al español por Miriam Aguirre del artículo original: "5 ways you are unknowingly destroying your wife and killing your marriage" por Aaron Anderson.

¡Gracia y Paz!

Edificando Matrimonios conforme al Propósito de Dios

¿CONOCES LAS CONSECUENCIAS DE LA SOBERBIA?



Daniel 5:18-21
“El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el profeta Daniel a Belsasar, rey de Babilonia, cuando éste le llamó con el fin de que interpretara una escritura que había aparecido en la pared de uno de los salones del palacio (Daniel 5:1-5). Daniel entonces le contó acerca del reinado de su padre Nabucodonosor muchos años antes, y de la actitud de soberbia del mismo, y las consecuencias de esa actitud.

En el capítulo 4:29-32 de este libro, vemos la descripción de este evento al cual se estaba refiriendo Daniel. Dios le había dado a Nabucodonosor el reino y la gloria. Y un día, paseándose en el palacio real, mientras contemplaba todas sus riquezas, el rey dijo en voz alta: “¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” Inmediatamente después que Nabucodonosor pronunció estas palabras llenas de orgullo y soberbia se escuchó la voz de Dios que le decía: “A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere”.

En el Nuevo Testamento encontramos otra historia que refleja una actitud similar con sus correspondientes malas consecuencias. Se trata del rey Herodes Agripa, el cual “echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro” (Hechos 12:1-3). Más adelante la Biblia dice que “un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!” El rey no los corrigió, ni se mostró en desacuerdo con los halagos de la multitud, sino todo lo contrario, se envaneció y se llenó de orgullo. Y “al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hechos 12:23).

Quizás estos ejemplos puedan parecer extremos en cuanto a los resultados de la soberbia de esos dos hombres, pero siempre debemos aprender de lo que leemos en la Biblia. En mayor o menor grado la persona soberbia tendrá que sufrir malas consecuencias. La Biblia lo resume en Santiago 4:6: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. La humildad es una característica que está relacionada con la obediencia y la sumisión a la voluntad de Dios. El ejemplo por excelencia lo tenemos en Jesús, el cual dejó su gloria y “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Por eso Dios “le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:7-9). Y en Mateo 11:29, Jesús nos exhorta a imitarle cuando dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.

La persona soberbia no tiene en cuenta para nada la autoridad de Dios, pues su orgullo le hace pensar que no necesita del Señor. Tampoco agradece sus bendiciones pues cree que todo se lo merece. Por eso su vida va dirigida al fracaso.

Reflexiona en esta enseñanza y hazte el firme propósito de conocer la voluntad de Dios leyendo su palabra y orando diariamente. Entonces sé humilde y obedece sus instrucciones. Y sobretodo agradece todas sus bendiciones.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te ruego me ayudes a asimilar esta enseñanza y a aplicarla a mi vida, de manera que yo pueda actuar con humildad siempre, obedeciéndote y agradeciéndote todas tus bondades para conmigo. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla