martes, 19 de agosto de 2014

ORACIÓN:

Salmo 15:1-3

“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”.


¿BUSCAS MORAR EN EL MONTE SANTO DE DIOS?



¿BUSCAS MORAR EN EL MONTE SANTO DE DIOS?

Salmo 15:1-3
“Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”.

Al gran físico Martin Perl, ganador del premio Nobel, le preguntaron a qué atribuía su éxito. “A mi madre”, contestó. “Todos los días, cuando yo regresaba de la escuela, ella me preguntaba: “¿Cómo estuvo tu día, Marty? ¿Hiciste alguna buena pregunta hoy?” Hay preguntas cuyas respuestas producen profundos y trascendentales efectos en nuestras vidas. En el pasaje de hoy, David hizo a Dios dos preguntas de vital importancia: “Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?”

En el idioma Hebreo hay dos palabras que los antiguos judíos usaban para expresar la pregunta “¿Quién?” Una es similar al uso que le damos hoy, es decir la respuesta que se espera es generalmente un nombre propio o algo que indique que se trata de una cierta persona. La otra palabra, la cual David usó aquí, se puede interpretar de la siguiente manera: “¿Qué clase de persona vive cerca de Dios?” La respuesta vino en forma de una serie de cualidades del carácter: “El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”. Aquel cuyo testimonio refleje éste carácter morará en el monte santo de Dios. Eso dice este pasaje.

El pecado y la iniquidad forman una barrera que nos separa de Dios. Es imposible morar cerca del Señor si no vivimos una vida de santidad e integridad. Dios se deleita en recibir en su santo monte a aquellos que son santos, que reflejan la realidad de la verdad que creen. Él se acerca a las personas íntegras, y se aleja de los que no viven en integridad.

En Números capítulo 13, la Biblia nos narra el momento en el que el pueblo de Israel llega frente a la tierra prometida. Allí Dios le dice a Moisés que envíe doce príncipes de las distintas tribus a reconocer la tierra antes de tomar posesión de ella. Después de cuarenta días, diez de ellos regresaron con informes muy desalentadores, mientras que los otros dos, Caleb y Josué, apoyaron fervientemente el plan de Dios de tomar posesión de la tierra que él les había dado. Finalmente aquel pueblo rebelde y desobediente decidió volver atrás, lo cual provocó la ira de Dios, con sus correspondientes consecuencias. Así dice Números 32:10-12: “Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová”.

En la versión Reina Valera actualizada, este pasaje termina de la siguiente manera: “porque me siguieron con integridad”. La persona íntegra, perfecta, es aquella cuya entrega al Señor es completa, que es madura espiritualmente, que obedece la palabra de Dios al pie de la letra, no a medias. Es aquella cuya vida refleja el carácter de Cristo en todos sus actos, y su testimonio glorifica el nombre de Dios. Esta persona morará en el monte santo, disfrutando de la maravillosa presencia de Dios, de su paz y de su amor. Aquellos que no fueron perfectos, según el criterio de Dios, perecieron en el desierto sin conocer jamás la tierra prometida. Pero Caleb y Josué pudieron disfrutar de todas las bendiciones porque anduvieron en integridad y obedecieron fielmente las instrucciones del Señor.

En el Salmo 16:11, David dice que en la presencia de Dios “hay plenitud de gozo”. ¿Deseas tú morar en el monte santo? ¿Deseas tú vivir cerca de Dios? Busca el rostro del Señor en oración cada día, lee su palabra, medita en ella, pon en práctica esta enseñanza y disfrutarás plenamente del gozo y las bendiciones de Dios.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo vivir en medio de tu santa presencia disfrutando de tu gozo y de tu paz. Reconozco que no es fácil para mí reunir los requisitos, pero sé que tú puedes darme el poder y la fe para lograrlo. Ayúdame, Señor, a vivir íntegramente. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

sábado, 16 de agosto de 2014

¿TÚ TE HAS LLEGADO A COMPARAR CON JOB?



¿TÚ TE HAS LLEGADO A COMPARAR CON JOB?

Job 38:4
"¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?"

¡Cuántas veces nos dirigimos a Dios con ignorancia...! Job era un hombre especial. La narrativa bíblica dice que Dios lo veía como un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Todo lo tenía en abundancia; hasta que un día Satanás pidió permiso a Dios para probarle. En unos breves momentos, lo perdió todo: sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnas, sus ovejas, sus camellos, propiedades, etc. Su cuerpo fue herido con una sarna maligna desde la punta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Justo en esos momentos difíciles, sus "mejores amigos" vinieron a "consolarle". Al presenciar el cuadro de su amigo, pensaban que Job había fallado al Altísimo. En medio de su crisis, Job, se acercó a Dios con ignorancia, pero fue confrontado con su propia realidad: "¿Dónde estabas tú cuando yo (Dios) fundaba la tierra?" Dios le hizo ver su humanidad y su fragilidad. Su cuerpo había sido expuesto a una prueba difícil y dolorosa, pero su alma había sido guardada irreprensible para su Señor y Redentor. Este suceso marcó la vida de este gran hombre de Dios.

Es curioso como muchos de nosotros solemos compararnos con Job, a raíz de las pruebas que estamos viviendo. Lo cierto es que aunque nuestros sufrimientos no se comparen a los de Job, nuestro comportamiento en esos momentos de tribulación nos induce a imitar a ese hombre justo. Volteamos a ver a Dios y lo cuestionamos con preguntas llenas de ignorancia, y lo peor de todo es que creemos tener la razón. ¿Dónde estabas tú...? Ese es el punto. Ninguno de nosotros podemos conocer la mente de Dios. El tiene un plan perfecto, trazado desde la eternidad, para ti y para mí. Permitámosle que se haga realidad en nuestras vidas; aún cuando, en ocasiones, no podamos entenderlo.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

ORACIÓN



Es curioso como muchos de nosotros solemos compararnos con Job, a raíz de las pruebas que estamos viviendo. Lo cierto es que aunque nuestros sufrimientos no se comparen a los de Job, nuestro comportamiento en esos momentos de tribulación nos induce a imitar a ese hombre justo. Volteamos a ver a Dios y lo cuestionamos con preguntas llenas de ignorancia, y lo peor de todo es que creemos tener la razón. ¿Dónde estabas tú...? Ese es el punto. Ninguno de nosotros podemos conocer la mente de Dios. El tiene un plan perfecto, trazado desde la eternidad, para ti y para mí. Permitámosle que se haga realidad en nuestras vidas; aún cuando, en ocasiones, no podamos entenderlo.


¡Gracia y Paz!

viernes, 15 de agosto de 2014

ORACIÓN

Algún día cada uno de nosotros estará frente a frente a nuestro Señor Jesucristo. No sabemos cuándo, pero ese momento habrá de llegar. ¿Te imaginas qué vas a sentir en ese instante? Lo que sientas dependerá principalmente de cuan íntimamente le hayas conocido aquí, de cuanto hayas entendido lo que él hizo por ti en la cruz del Calvario, de cuanto le hayas mostrado tu amor y tu agradecimiento obedeciéndole y sirviéndole. ¿Ya sabes cómo prepararte para ese momento?


¡Gracia y Paz!




¿SABES CÓMO ES EL PECADO DE OMISIÓN?



¿SABES CÓMO ES EL PECADO DE OMISIÓN?

¿Alguna vez a escuchado la expresión: “yo soy buena persona, no le hago mal a nadie”?

Cuando hablamos de pecado muchas veces cometemos el error de  pensar en las cosas malas que se hacen y no en las cosas buenas que dejamos de hacer.

–Veamos que nos dice la Biblia al respecto:


LA OMISIÓN DE UN LEVITA Y UN SACERDOTE.

Lucas 10:30-37
“…Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él...”


LA OMISIÓN DEL RICO.

–El rico no le hizo ningún mal a Lázaro, pero no le hizo el bien que estaba a su alcance.

–Tan sabía la condición del mendigo que sabía su nombre y por eso el Creador le dijo acuérdate.

–El rico vio a Lázaro llagado y con hambre y no lo socorrió.

Lucas 16:19-31
“Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado”.


LA OMISIÓN DE LOS LEPROSOS.

–Sólo uno dio gracias a Jesús.

Lucas 17:12-19
“Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado”.


LA OMISIÓN DE ALGUNOS LOS PADRES.

–Elí omitió estorbar a sus hijos.

1 Samuel 3:12-13
“Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado”.


–David omitió corregir a sus hijos.

1 Reyes 1:5-6
“Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón”.


LA OMISIÓN DE ALGUNOS HIJOS

Marcos 7:9-13
“Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas”.


LA OMISIÓN DE ALGUNOS CRISTIANOS

–La vida cristiana no es solamente buenos deseos, sino hechos concretos. El camino al infierno esta pavimentad de buenas intensiones.

Santiago 2:14-17
“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.

Mateo 25:37-40
“Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

1 Juan 3:17
“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?”


CONCLUSIÓN

Tristemente muchos se van a perder no por el mal que hicieron, sino por el bien que dejaron de hacer. Un saludo no dado, una sonrisa no brindada, un perdón omitido, un favor no concedido, una ayuda negada. Una corrección pospuesta, una oración no hecha, etc.

Deuteronomio 22:1-4
“Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás. Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda. Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo



¡Gracia y Paz!

jueves, 14 de agosto de 2014

La Forma en que juzgas q tu prójimo...



Santiago 4:12
"Sólo hay un Legislador y Juez, que es poderoso para salvar y para destruir. Pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?"

Juan 21:17




Juan 21:17
“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”.

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Salmo 25:4-6

“Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Señor, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas”.

¿CÓMO ESTAS TU BUSCANDO LA DIRECCIÓN DE DIOS?



¿CÓMO ESTAS TU BUSCANDO LA DIRECCIÓN DE DIOS?

Salmo 25:4-6
“Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Señor, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas”.

En estos versículos, David clama pidiendo la dirección de Dios en su vida. “Muéstrame”, “Enséñame”, “Encamíname”, son palabras que revelan un alma que ha reconocido su incapacidad para seguir un curso satisfactorio, y se rinde totalmente al control del Dios de su salvación.

Al buscar la dirección de Dios nosotros debemos estar conscientes de los obstáculos que encontraremos a lo largo del camino. Los fuertes deseos carnales, el consejo errado, la impaciencia, la ira, la duda y todas las presiones son serpientes astutas que constantemente tratarán de hacernos tropezar y que pueden causar mucho daño en nuestras vidas si cedemos a sus tentaciones.

Si quieres buscar la voluntad y la dirección de Dios siempre ten presente los siguientes pasos, según nos indica su palabra:

LÍMPIATE. El pecado es un estorbo en tu relación con Dios y daña nuestra comunión con él, pero él siempre está dispuesto a perdonarnos y limpiarnos. 1 Juan 1:9 dice que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Confesemos esos pecados de los cuales estemos consientes, y pidamos perdón al Señor por ellos y todos los demás que no recordemos.

ENTRÉGATE. Dios dice que nos ama y que quiere lo mejor para nuestra vida. Además él es omnisciente, es decir sabe absolutamente todo lo que va a suceder en el futuro. Entonces, ¿por qué no creerle y entregarnos totalmente a su voluntad y dirección? Salmo 37:5: “Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará”.

MEDITA. ¿Cuán a menudo tomamos decisiones después de buscar las promesas de Dios en su Palabra y meditar profundamente en ellas? Salmo 1:1-2: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. Mientras meditemos, oremos suplicando por sabiduría y discernimiento espiritual.

PIDE. Jesús nos dice en Mateo 7:7: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Pero pidamos conscientes de que nuestra petición está de acuerdo a la voluntad de Dios expresada en la Biblia. El apóstol Santiago dice que no recibimos porque nuestras peticiones son guiadas por razones erróneas. ”Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3).

CREE. Al pedir, debemos creer que Dios es todopoderoso para hacer lo que nosotros no podemos hacer, y que nos ama tanto que quiere lo mejor para nosotros. Dice Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Y Efesios 3:20 dice: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

ESPERA. Esto no es nada fácil, pero también es cierto que es ahí cuando el Señor realiza su mejor trabajo como el escultor de nuestras almas. El actuará en su tiempo, que es el perfecto. En el pasaje de hoy, David le dice a Dios: “En ti he esperado todo el día”. Y en el Salmo 37:7 nos da un valioso consejo: “Guarda silencio ante el Señor, y espera en él”.

Cuando hayas seguido todos estos pasos, concentra tu atención en buscar la voluntad de Dios por medio de la lectura de su palabra y la oración diariamente. Entonces actúa conforme a su palabra, y sigue la dirección que él te indique aunque pienses que es totalmente ilógico. Ten la seguridad que el poder de Dios se manifestará en tu vida tan pronto obedezcas, y disfrutarás de muchas bendiciones.


¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 13 de agosto de 2014

2 Tesalonisenses 3:3



La palabra de Dios nos advierte que estamos en una guerra espiritual contra fuerzas malignas (Efesios 6:10-12). Debemos evitar caer en tentación. No debemos abrirle ventanas por donde pueda entrar satanás. Pero necesitamos recordar que el Señor es mayor que satanás y sus huestes malvadas. Dios es fiel. No nos abandonará ante el enemigo. Nos fortalecerá y protegerá de todo ataque, si clamamos a Él.

Oración:
Dios Todopoderoso, gracias por darme la victoria sobre satanás por medio del sacrificio de tu Hijo. Fortaléceme siempre y dame el poder para vencer la tentación y resistir los engaños del Maligno. Oh Señor, quiero adorarte, servirte y obedecerte a ti, solamente a ti. A ti sea toda honra y gloria por siempre, en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

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Oración


¿PUEDES AMAR DE LA MANERA EN QUE JESÚS NOS AMA?



¿PUEDES AMAR DE LA MANERA EN QUE JESÚS NOS AMA?

1 Corintios 13:1-7
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

La Biblia nos habla en Hechos capítulo 7 de un hombre llamado Esteban, el cual siendo apedreado por una turba de judíos enfurecidos, en medio del terrible dolor de las pedradas, puesto de rodillas, moribundo, clamó a gran voz diciendo: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Varios años antes, mientras sufría el indescriptible dolor de la crucifixión, nuestro Señor Jesucristo pronunció palabras similares cuando clamó al cielo diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). ¿Cómo es posible que alguien pueda perdonar a quien le ha causado heridas tan profundas y dolorosas?

La clave está en tener un corazón lleno del verdadero amor que viene de Dios. La escritura de hoy define las características de este amor. Dice que ese amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Jesús exhortó a sus discípulos a amar y a perdonar de esta manera. En Mateo 5:43-44 el Señor dice: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Es muy fácil amar a nuestros hijos, o al esposo o esposa, o a los amigos, o a los que son buenos con nosotros, pero, ¿amar a los que nos han herido? Jesús nos exhorta a amar de esta manera porque primeramente él dio el ejemplo. Y si queremos ser como Jesús, una de las cosas que debemos imitar es amar como él amó.

Pero, ¿cómo podemos ser capaces de amar de este modo? ¿Cómo puedo yo amar de la manera en que Jesús amó? Lamentablemente tenemos que aceptar la realidad de que por nuestras propias fuerzas es totalmente imposible. Es absolutamente necesario que el Espíritu Santo produzca ese amor en nosotros, y entonces seremos capaces de manifestarlo a los demás así como lo hizo Esteban. La Biblia dice que, mientras estaba siendo apedreado, “Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (Hechos 7:55). Esteban era un ser humano. Esto quiere decir que es posible para nosotros lograrlo.

Para ello es necesario seguir varios pasos. El primero es aceptar a Jesucristo como Salvador. Cuando lo hacemos, el Espíritu Santo viene a morar en nuestros corazones. El segundo paso es permitir que él haga su obra en nuestras vidas. Esto se consigue estableciendo una íntima comunión con Dios por medio de la oración y la lectura de su Palabra día tras día, meditando en ella, esforzándonos en ponerla en práctica en nuestro diario vivir en toda oportunidad que se presente. Así, poco a poco, el Espíritu Santo irá produciendo su fruto de amor y misericordia en nuestras vidas, según nos dice Gálatas 5:22-23. Sólo entonces podremos tener el amor de Dios en nuestros corazones y transmitirlo a los que nos rodean. No existe otra manera.

La humanidad está muy necesitada del amor de Dios. Si queremos ver un mundo mejor, el cambio tiene que empezar en cada uno de nosotros, después nuestra familia, los vecinos, nuestros amigos y todos los que están a nuestro alrededor. El amor es tan importante en la vida del ser humano que el apóstol Juan afirma: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Y Jesús dice en Juan 13:35: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Jesús nos ofrece su amor y su ayuda. No rechacemos tan precioso regalo.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, confieso que soy totalmente incapaz de amar a los demás como tú me has amado. Por favor pon tu amor en mi corazón para que yo pueda amar a todos los que me rodean, aún a aquellos que me han hecho daño. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

ORACIÓN