martes, 1 de abril de 2014

¡MÁS QUE VENCEDORES!


¡Más que vencedores!

Romanos 8:28-39
“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman, y de quienes él ha llamado de acuerdo con su propósito. A los que de antemano Dios había conocido, los destinó desde un principio a ser como su Hijo, para que su Hijo fuera el mayor entre muchos hermanos. Y a los que Dios destinó desde un principio, también los llamó; y a los que llamó los hizo justos; y a los que hizo justos les dio parte en su gloria. ¿Qué más podríamos decir? ¡Si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar contra nosotros! Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas? ¿Quién podrá acusar a los que Dios ha escogido? ¡Dios es quien los hace justos! ¿Quién podrá condenarlos? Cristo Jesús es el que murió; más aún, el que resucitó, y además está a la derecha de Dios rogando por nosotros. ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la muerte violenta...? Como dice la Escritura: “Por causa tuya estamos siempre expuestos a la muerte. Nos tratan como a ovejas llevadas al matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente ni lo futuro, ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor!”


“Gracia Y Paz”

¡ORAR SIEMPRE, Y NO DESMAYAR!


Mateo 18:1-8
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”


“Gracia y Paz”

ALABA A DIOS


Salmo 34:1-6

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias”.

10 FORMAS DE AMAR


"LA PUNTUALIDAD ES LA CORTESÍA DE LOS REYES"


"La puntualidad es la cortesía de los Reyes"

La puntualidad. Tiempo de cortesía. Ser puntual. Cumplir los horarios.

Puntualidad: “Cuidado, diligencia y exactitud en hacer las cosas a su debido tiempo”.

En cualquier ámbito que nos movamos, y en cualquier país, la puntualidad es una de las normas básicas de la buena educación.

Hay muchas leyendas sobre la impuntualidad, la más típica, la de llegar tarde a una fiesta o una boda, como toque de distinción. Falso. No es elegante ni educado llegar tarde a ningún sitio. Es una falta de respeto hacia los anfitriones y hacia el resto de los invitados.

Una cita de negocios, un empleo, un espectáculo, se puede echar a perder por la impuntualidad. Siempre es mejor llegar cinco minutos antes que cinco después. Se puede esperar en la antesala del teatro, en la sala de espera de la empresa o en la cafetería de enfrente, pero es mejor llegar con tiempo.

Ahora bien, tan malo es llegar tarde como llegar demasiado pronto. No seas de los invitados que está una hora antes en todos los sitios. El tiempo de anticipación de cualquier cita debe ser mínimo. Es mejor tratar de ajustarlo a la hora prevista para el acto.

Como se sabe, en muchas de las fiestas suele esperarse un tiempo de cortesía por los invitados (se acostumbra enmascarar con un aperitivo para dar tiempo a que se reúnan todos los invitados). No aproveches este tiempo de cortesía para llegar tarde, si no tienes una buena disculpa.

Si tú eres el anfitrión de un encuentro (una cena en casa o en un restaurante, por ejemplo) deberás estar antes de la hora prevista para ir recibiendo a tus invitados.

Las faltas de puntualidad deben ser justificadas, pero solamente a los anfitriones y en privado. No se deben dar explicaciones a todos los invitados.

Y dos cosas más:

si tu eres de las personas impuntuales por naturaleza, procura cambiar, pues no es nada educado ni "chic" llegar tarde a todos los sitios, aunque a ti te parezca que te da personalidad (eso de ser conocido por "el rey de la impuntualidad" no tiene nada de positivo).

Llegar a tiempo a las citas, es deber de caballeros, cortesía de reyes, obligación de cortesanos, habito de gente de valer, costumbre de personas bien educadas. Quienes se hacen esperar en sus citas, revelan debilidad de carácter, pésima educación y un desprecio absoluto por sus semejantes.

¡La impuntualidad es una falta de educación!

Santiago 13:13
“Si alguno entre vosotros es sabio y entendido, ponga de manifiesto sus obras con la bondad de su conducta, y hágalo con la mansedumbre propia de un sabio”.

1 Corintios 14:40
“Pero hágase todo decentemente y con orden”.



“Gracia y Paz”

ORACIÓN


ORACIÓN:

Padre santo, gracias por tus misericordias y por las enseñanzas que me das día a día. Ayúdame a recordar siempre que lo más importante en mi vida debe ser mi comunión contigo. Capacítame para vivir alejado del pecado y de la corrupción del mundo. Quiero practicar tu verdad, quiero tener una verdadera comunión con Jesucristo, te pido me ayudes a establecerla desde ahora y para siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CÓMO ESTÁ TU COMUNIÓN CON EL SEÑOR?


¿Cómo está tu comunión con el Señor?

Juan 12:1-8
"Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis".

María, Marta y Lázaro tenían una relación especial con Jesús. La Biblia enfatiza en este aspecto cuando dice en Juan 11:5 que “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro”. Estando Jesús de visita en la casa de ellos, “María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume”. Esta acción probablemente lució frívola o superficial para aquellos que estaban presentes. Aparentemente a algunos de los discípulos les pareció un acto irresponsable. Por lo menos uno de ellos (Judas Iscariote) se quejó diciendo hipócritamente: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” Pero fue la sincera comunión de María con el Señor lo que la inspiró a ofrecer aquel costoso perfume a sus pies, ignorando su valor material. Esta debe ser la actitud de cada cristiano. Debemos sentir un fuerte deseo en nuestros corazones de poner nuestra relación con Jesucristo por encima de todo lo que nos rodea, incluyendo la opinión de los demás y nuestros bienes materiales.

¿Cuál es, pues, el aspecto más importante en la vida del creyente? No hay nada más importante que nuestra comunión con Dios. Si nuestra vida gira alrededor de este principio, si nuestro principal esfuerzo está encaminado a establecer una íntima relación con el Señor por encima de nuestros propios intereses, todo lo que suceda en nuestras vidas estará dentro de sus planes, y por lo tanto seremos bendecidos en todos los aspectos.

Lo cierto es que hemos sido llamados por Dios a tener una íntima comunión con su Hijo Jesucristo. Así dice 1 Corintios 1:9: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. Pero esta comunión sólo podemos lograrla si vivimos una vida que agrade a nuestro Padre celestial, alejados del pecado y la corrupción del mundo, y practicando la verdad de la palabra de Dios. El apóstol Juan escribió en su primera carta: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). Una verdadera comunión con Jesucristo, nos mantendrá limpios de nuestros pecados y facilitará nuestra comunión con otros creyentes. Y nuestras acciones, aunque generen críticas entre los incrédulos, serán una dulce fragancia para nuestro Señor.

Si deseas tener esta comunión con el Señor, lo primero que tienes que hacer es buscar su rostro cada día en oración, leer su palabra, meditar en ella y aplicarla a tu vida. No hay otra manera. Hazte el propósito de pasar tiempo a solas con el Señor temprano en la mañana antes de comenzar tus actividades diarias, o en cualquier otro momento del día que te resulte posible. Si eres constante, poco a poco irás experimentando la paz y la dulzura del Espíritu Santo, resultado inequívoco de tu comunión con el Señor.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias por tus misericordias y por las enseñanzas que me das día a día. Ayúdame a recordar siempre que lo más importante en mi vida debe ser mi comunión contigo. Capacítame para vivir alejado del pecado y de la corrupción del mundo. Quiero practicar tu verdad, quiero tener una verdadera comunión con Jesucristo, te pido me ayudes a establecerla desde ahora y para siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te habla

¡APROVECHA BIEN EL TIEMPO!


¡APROVECHA BIEN EL TIEMPO!

Efesios 5:14-16.
“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Cuando oímos del uso que le debemos dar a nuestro tiempo en servicio a Dios, tenemos solamente dos opciones. La primera, es ser indiferentes al tema, hacer oídos sordos y seguir nuestras vidas como están y La segunda, es dejar que Dios nos instruya a como aprovechar nuestro tiempo.

¡Oír y obedecer! ¡Espero elijamos la segunda opción!, si no ¡No hay razón para que estemos en este lugar!

Dios nos ha dado esta vida, este tiempo que vivimos como un regalo, pero Él espera que lo utilicemos bien, que le demos buen uso. Pero depende de nosotros el saberlo aprovechar o el dejarlo perder. El desperdiciarlo.

Quiero decirte algo para que medites… para Dios el exacto reloj del tiempo sigue avanzando sin contemplaciones hacia el momento crucial de nuestra confrontación inevitable con él en la eternidad. ¡El juicio viene!

Pero surge una pregunta: ¿Somos buenos administradores del tiempo que el creador nos ha dado? La respuesta que le demos a esta interrogante decidirá nuestro destino eterno.

Toma nota de esto: La semana tiene 168 horas en total. De las cuales generalmente pasamos 45 horas en el trabajo (si es que trabajamos), 56 horas durmiendo (si es que dormimos 8 horas diarias) y 14 horas comiendo (entre desayuno, almuerzo, comida y cena). ¿Sabes cuántas horas son eso? ¿Cuántas horas ocupamos en actividades necesarias? ¡115 horas! Y ¿Cuántas horas dedicamos a la semana a las cosas espirituales? Pensando en el culto, los estudios, lecturas personales, visitas y oraciones, ¿Serian de 6 a 7 horas semanales? Esta es la pregunta que me incomoda, Si ocupamos 115 horas en actividades como trabajo, comida y dormir, y usamos de 6 a 7 horas en las cosas de Dios, ¿Qué hacemos con las 46 horas restantes?

¡Estoy hablando de casi dos días completos que le estamos dedicando a cosas que no son necesarias ni edificantes! ¡Casi dos días perdidos en nuestra semana! ¿Entiendes el punto? ¿Está realmente el Señor en el primer lugar de nuestras vidas?

Colosenses 4:5
“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo”.

Redimir significa rescatar, no dejar perder algo, darle vida y valor.

¡Cristo nos redimió, nos rescato, no nos dejo perder, nos dio vida y valor! Ahora él nos pide que nosotros redimamos nuestro tiempo. Usemos el ejemplo de Cristo y démosle vida y valor delante de Dios a nuestro tiempo, a este regalo de Dios.

¿Estamos aprovechando el tiempo que Dios nos ha regalado?
¿Estamos dándole valor a los minutos y segundos que Dios nos da?
¿Cómo estamos aprovechando nuestro tiempo?

LEVANTÉMONOS DEL SUEÑO

Romanos 13:11
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”.

¿Has pensado que queda menos tiempo hoy para que llegue Cristo que cuando te convertiste? Hoy está más cerca de nosotros la salvación que cuando nos convertimos a Cristo, esta más cerca la maldición o bendición de Dios.

¿Qué elegiremos nosotros? Pablo invita a los hermanos a levantarse del sueño. ¿Qué significa esto? ¡Que la iglesia estaba dormida! ¡Aletargada! ¡Cristianos apagados, sin pasión, si fervor por servir al Señor! ¡Dejen de dormir espiritualmente dice Pablo! ¡Dejen de estar durmiendo! Nuestro tiempo, mejor dicho, nuestra administración del tiempo será clave en nuestro destino eterno. Por lo tanto levantémonos del sueño y consagremos nuestro tiempo a Dios.

1 Pedro 4:2-3.
“para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías”.

Veamos lo que nos dice Pedro: ¡Baste ya! Basta ya al pecado en nuestras vidas, basta ya a dedicar mas tiempo al mundo que a Dios, ya no somos del mundo. Ya dejemos de vivir como viven los del mundo. Somos de Hijos Dios y debemos de estar con todo nuestro ser, tiempo y fuerzas dedicados a la obra de nuestro Padre. Mira como lo dice el pasaje: “Para no vivir el tiempo que resta”, ¿Cómo? En simples, palabras, Pedro pregunta ¿Qué harán con el tiempo que les queda en esta vida? ¿A qué se dedicarán? Te das cuenta que nos queda poco tiempo, que cada día la salvación está más cerca. ¿Qué debemos hacer? ¡Ya no vivir el tiempo como gentiles, sino como cristianos!

Una advertencia de Cristo que encierra una gran verdad.

Juan 7:6
“Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto”.

El Señor nos dice: “Ustedes pueden morir en cualquier momento”, pero tal es el significado de su declaración. PRESTO: Dispuesto para que la cosa o acción se exprese pronto. La acción a expresarse pronto es ¡Nuestra muerte! Por eso debemos vivir sobria y sabiamente el resto del tiempo que nos queda de nuestras vidas. Y aquí surge otra pregunta: ¿Estamos preparados para dejar esta vida confiadamente?

2 Pedro 3:10-13
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”.

¿Estás consiente que se acerca la segunda venida de Cristo? ¿Qué se aproxima a pasos agigantados nuestro encuentro con el Señor? ¿Estás preparado(a)? ¡Todo lo que conocemos será deshecho! ¡Todo será destruido! ¿Cómo debemos vivir esperando la inminente llegada del rey? ¡Santa y piadosamente!

Vivamos en esta vida santa y sobriamente, esperando la venida del Señor.

Después de su venida según sus promesas recibiremos cielos nuevos y tierra nueva. Pero preguntémonos: ¿Estamos en el Señor y para el Señor? ¿Somos verdaderos seguidores de Cristo? ¿Estamos aprovechando bien nuestro tiempo para el Señor?

Después de leer lo que la Palabra de Dios nos ha dicho sobre cómo aprovechar bien nuestro tiempo, confió en que la palabra dicha por nuestro Padre Celestial cause un cambio en nuestras vidas. Es Dios quien quiere tomar el mando de toda nuestra vida y debemos comenzar con un cambio AHORA.

2 Corintios 6:2
“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.

¡Es Hoy mismo! ¡No mañana! ¡Movámonos a la acción!

¿Quieres sentirte seguro de que no heredaras el castigo eterno, más si la vida eterna?

¡He aquí ahora es el tiempo de preocuparse de eso!

¿Que conclusión sacaras tú?
¿Aprovecharas el tiempo que Dios te da en esta vida o serás como el resto del mundo, andando de acuerdo a sus propios caminos?

1 Tesalonicenses 5:2
“porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá como ladrón de noche”

Efesios 5:14-16
“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

¿Qué decides tú?

“Gracia y Paz”


Luis Zepeda Mir

lunes, 31 de marzo de 2014

EN PAZ ME ACOSTARE...


Salmo 4:8

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

LAS PROMESAS DE DIOS SON COMO LAS ESTRELLAS


Salmo 33:20-22

“Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti”.

¿QUÉ ES EL FRUTO DEL ESPÍRITU?


¿Qué es el fruto del Espíritu?

Gálatas 5:22-23
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...”

El fruto del Espíritu Santo es el resultado de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. La Biblia dice que cada uno recibimos al Espíritu Santo en el momento en que creemos en Jesucristo (Romanos 8:9; 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14). Uno de los principales propósitos del Espíritu Santo al entrar en nuestras vidas, es el de cambiar nuestras vidas. Es el trabajo del Espíritu Santo conformarnos a la imagen de Cristo, haciéndonos más parecidos a Él.

El fruto del Espíritu Santo está en directo contraste con los hechos de la naturaleza pecaminosa en Gálatas 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21 describe cómo es la gente, en mayor o menor grado, cuando no conocen a Cristo, y por lo tanto no están bajo la influencia del Espíritu Santo. Nuestra carne de pecado produce este tipo de fruto (Gálatas 5:19-21), y el Espíritu Santo produce el otro tipo de fruto (Gálatas 5:22-23).

La vida cristiana es una batalla entre las acciones de la naturaleza de pecado, y el fruto del Espíritu Santo. Como seres humanos caídos, aún estamos atrapados en un cuerpo que desea las cosas pecaminosas (Romanos 7:14-25). Debemos ser verdaderos seguidores de Cristo para tener al Espíritu Santo produciendo Su fruto en nosotros, y contar con Su poder para que conquistemos los actos de la naturaleza de pecado (2 Corintios 5:17; Filipenses 4:13). Un cristiano no podrá ser completamente victorioso en demostrar el fruto del Espíritu Santo, sin embargo es uno de los principales propósitos de la vida cristiana. El Espíritu Santo producirá más y más de Su fruto en nuestras vidas y nos ayudará a vencer nuestros opuestos deseos pecaminosos. Dios desea que nuestras vidas muestren el fruto del Espíritu... y con la ayuda de su Santo Espíritu, ¡esto es posible!


“Gracia y Paz”

¿ESTAS TESTIFICANDO A CRISTO CON AMOR?


¿Estas testificando a Cristo con amor?

2 Timoteo 2:22-26
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

En estos tiempos en que vivimos, cada día resulta más difícil testificar de nuestro Señor Jesucristo sin que alguien se sienta “ofendido”, y por lo tanto arriesgarnos a dar lugar a una discusión o a un debate que por regla general no tiene los resultados que Dios espera de nuestro testimonio como hijos suyos. Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos callarnos para evitar contiendas?

En la escritura de hoy, parte de la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo, nos indica una pauta a seguir. En esta carta Pablo le da varios consejos a su joven discípulo, y entre ellos lo exhorta a predicar la palabra de Dios y a testificar a todos, pero sin entrar en contiendas ni discusiones, sino siendo "amable para con todos”. A aquellos que se oponían a la verdad, él debía corregirlos con mansedumbre, es decir humildemente y con amor. Para lograrlo, Pablo aconseja a Timoteo lo siguiente: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (v.15).

En la Epístola de Judas apóstol leemos lo siguiente: “En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne”.

En primer lugar debemos edificarnos diariamente sobre nuestra “santísima fe, orando en el Espíritu Santo”, y mantenernos firmes en la gracia y la misericordia de nuestro Señor. De esta manera estaremos siempre preparados para exponer y defender los principios del evangelio. Cuando se presente la oportunidad, debemos hablar a aquellos que dudan, o a los que no entienden espiritualmente los principios que pueden salvar sus almas, o a los que ardientemente se niegan a abandonar la vida de pecados. A todos debemos expresar la verdad de la palabra de Dios sin temor, pero siempre con amor y respeto. Entonces el Espíritu Santo hará su obra en cada uno de ellos.

El apóstol Pedro, en su primera carta, nos aconseja lo siguiente: “No os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:14-15). No debemos cohibirnos de defender la razón de nuestra esperanza: la muerte y resurrección de Jesucristo. Pero siempre debemos hacerlo con “mansedumbre y reverencia”.

Aprendamos de esta enseñanza y apliquémosla a nuestras vidas. Debemos siempre tener en cuenta que los que se oponen a nosotros no son nuestros enemigos, sino víctimas del enemigo. Ellos pueden ser rescatados por la verdad divina, pero debemos testificar de ella con amor. La verdad que se dice en amor es capaz de impactar el espíritu. La verdad sin amor es un dogma que no toca el corazón. El amor sin verdad es sentimentalismo que no desafía la voluntad.

Cuando se habla la verdad con amor, el Espíritu de Dios puede usarla para cambiar la manera de pensar de otra persona. El testimonio que mueve a un alma perdida al arrepentimiento es aquel que muestra la verdad del evangelio de Cristo bajo la dirección del Espíritu Santo y la manifestación del amor de Dios. ¿Puedes tú testificar de esta manera? Pide al Señor que te ayude.

ORACIÓN
Padre eterno, te ruego me llenes de tu Santo Espíritu, para ser buen testigo de tu amor, para que, cuando se presente la oportunidad, yo hable a aquellos que dudan, o a los que no entienden espiritualmente los principios que pueden salvar sus almas, o a los que ardientemente se niegan a abandonar sus vidas de pecado. Dame sabiduría para expresar la verdad de tu Palabra sin temor, pero siempre envueltas en tu precioso amor. Toca con tu poder el corazón de aquellos que reciban esas palabras. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


¡¡GÓZATE DE LA PRESENCIA DE DIOS EN ESTE NUEVO DÍA!!


¡¡GÓZATE DE LA PRESENCIA DE DIOS EN ESTE NUEVO DÍA!!

Salmo 119:103
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca.

Salmo 119:1-8
“Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan; Pues no hacen iniquidad. Los que andan en sus caminos. Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado,
Cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente”.


“Gracia y Paz”

domingo, 30 de marzo de 2014

¿QUIERES TÚ SERVIR AL SEÑOR?


¿QUIERES TÚ SERVIR AL SEÑOR?

Éxodo 4:1-5
“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Señor. Y el Señor dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. El le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”.

En el capítulo 3 de este libro de Éxodo, Dios se apareció a Moisés, en medio de una zarza ardiendo para encomendarle la misión de sacar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, y llevarlos hasta la tierra prometida. Allí le dijo: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel” (v.10). Ante una encomienda de tal envergadura, Moisés siente mucho temor y comienza a poner excusa tras excusa ante cada exhortación del Señor: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (v.11). “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” (V.13).

En el pasaje de hoy, Moisés continúa tratando de evadir esa responsabilidad; y le dice a Dios: “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Señor”. Entonces Dios le contesta: “¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara”. Seguidamente, el Señor le ordena que eche la vara en tierra, y esta se convierte en una culebra, y al tomarla Moisés por la cola, se convirtió de nuevo en vara. Más adelante Dios le dice: “Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales” (v.17).

En los capítulos siguientes, la Biblia nos cuenta las maravillas que Dios hizo a través de Moisés y su vara. Cuando finalmente logran salir de Egipto, se encuentran frente al Mar Rojo y a sus espaldas los ejércitos de Faraón que se acercaban con el fin de liquidarlos. “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco” (Éxodo 14:15-16). El resto de la historia es muy conocido, los israelitas cruzaron al otro lado, y cuando los egipcios intentaron seguirlos, el mar se cerró y murieron ahogados.

La vara de Moisés era insignificante en sí misma, pero llegó a ser un instrumento poderoso cuando Moisés obedecía al Señor. Tantas otras historias en la Biblia nos muestran las maravillas que Dios puede hacer con algo insignificante en la mano de alguien que desea servirle. Bien podríamos imaginar a Dios preguntándole a David: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?” – “Una honda” – “Es suficiente, ve y enfréntate a Goliat”. Y a los pocos minutos el enorme gigante yacía muerto en el suelo. O cuando Jesús dijo a sus discípulos que alimentaran a la multitud de cinco mil hombres, más las mujeres y los niños. Y ellos le dijeron: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. El les dijo: Traédmelos acá” (Mateo 14:17-18). Y todos se saciaron y aún sobraron doce cestas llenas.

¿Quieres tú servir al Señor? Si Dios te ha llamado a realizar una tarea no subestimes tus habilidades. Quizás lo único que él te pregunte sea: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?” El puede usar algún don o talento que tú tienes, o algún instrumento musical o un libro, o cualquier otra cosa ya sea material o espiritual que tú poseas. Ten la completa seguridad de que si la pones a su disposición, Dios hará maravillas por medio de ti. Siempre hay algo que el Señor puede usar para llevar a cabo sus planes. Él sólo espera de ti entrega y obediencia.

No permitas que un espíritu de temor o de duda, que proviene del enemigo, te impida ser un instrumento valioso que puede ser usado por Dios para llevar a cabo sus planes de expandir su reino en este mundo. No te pierdas las preciosas bendiciones que Dios tiene para aquellos que obedientemente ponen lo que tienen a su disposición.

ORACIÓN:
Señor Dios todopoderoso, gracias por la hermosura de tu amor y de tu Santa Palabra. Abre mi entendimiento para comprender de qué forma quieres que yo te sirva. Pon dentro de mi un Espíritu dispuesto y permíteme descubrir los dones y talentos que tu le has dado a mi vida. Por favor ayúdame con la fortaleza necesaria para servirte, con lo que tengo y tal como soy, para que tú lleves a cabo tus planes por medio de mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla