sábado, 29 de marzo de 2014

PADRES AL RESCATE DE LOS VALORES


Padres al rescate de los Valores

1. ¿Sabías que los niños japoneses limpian sus escuelas todos los días durante un cuarto de hora con los profesores? Esto llevó a la aparición de una generación de japoneses que son modestos y entusiastas en la limpieza.

2. ¿Sabías que cualquier ciudadano japonés que tiene un perro tiene que llevar saco y bolsas especiales para recoger excrementos de perro? La Higiene y su afán por abordar la limpieza es parte de la ética japonesa.

3. ¿Sabías que el trabajador de limpieza en Japón se llama "ingeniería de la salud" y puede ordenar a sueldo de USD 5000 a 8000 por mes, y un producto de limpieza se somete a las pruebas escritas y orales?

4. ¿Sabías que Japón no tiene recursos naturales, y están expuestos a cientos de terremotos al año, pero no le impidió convertirse en la segunda economía más grande del mundo?

5. ¿Sabías que Hiroshima regresó a lo que era económicamente vibrante antes de la caída de la bomba atómica en sólo diez años?

6. ¿Sabías que Japón impide el uso de la telefonía móvil en los trenes, restaurantes y cubiertas?

7. ¿Sabías que en Japón los estudiantes del primer al sexto año de primaria debe aprender la ética en el trato con la gente?

8. ¿Sabías que los japoneses son las personas más ricas del mundo, pero no tienen sirvientes? Los padres son responsables de la casa y de sus hijos.

9. ¿Sabías que no existe un examen de primero a tercero de primaria, porque el objetivo de la educación es inculcar los conceptos y la formación del carácter, y no sólo el examen y el adoctrinamiento?

10. ¿Sabías que si tu vas a un restaurante de buffet en Japón te darás cuenta que la gente sólo come lo que necesitan sin desperdicio alguno? Ningún alimento se desperdicia.

11. ¿Sabías que el retraso de los trenes en Japón es de aproximadamente 7 segundos por año? Ellos aprecian el valor del tiempo, muy puntual a minutos y segundos.

12. ¿Sabías que los niños de las escuelas deben cepillarse los dientes (estéril) y limpiarse los dientes después de las comidas en la escuela? Mantienen su salud desde una edad temprana.

13. ¿Sabías que los estudiantes toman media hora para terminar sus comidas para garantizar una digestión correcta? Estos estudiantes son el futuro de Japón.

Ojala aprendiéramos un poquito de estas tradiciones y valores.


“Gracia y Paz”

SI TU HERMANO PECA CONTRA TI...



Mateo 18:21-22
"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete".

El limpiador de tu alma es el perdón.
Deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.

"Gracia y Paz"

"ASI ALUMBRE VUESTRA LUZ"


Mateo 5:16

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos”.

¿SIGUES VIVIENDO CONFORME A LAS OBRAS DE LA CARNE?


¿Sigues viviendo conforme a las obras de la carne?

Romanos 8:12-17
"Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados".

La naturaleza es violenta. “La vida o la muerte” es la ley de la selva. El león persigue a la gacela. La garza espera inmóvil al borde de una laguna, con su afilado pico listo para matar. En las alturas, un halcón mantiene sus mortales garras cerca de su cuerpo buscando atentamente a ver si se mueve algo en la hierba de abajo. La familia del leopardo existe a expensas de la cebra. Cada uno sobrevive por la muerte de otro. Este principio se extiende más allá de lo natural hasta el aspecto espiritual. Los intereses de la carne deben sucumbir ante los intereses del Espíritu; de lo contrario los intereses del Espíritu sucumbirán a los intereses de la carne. En la selva de nuestro propio corazón, siempre algo debe morir para que otra cosa pueda vivir. El principio del corazón de nuestro Padre celestial está expresado en el pasaje de hoy por medio del apóstol Pablo: “Si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.

Jesús les enseñó este concepto a sus discípulos al hablarles acerca de su propia muerte, de la siguiente manera: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Al morir en la cruz del Calvario, Jesús llevó a cabo el plan del Padre para la salvación de la humanidad. El fruto de esa muerte fue salvación y vida eterna para todo el que en él cree. El plan de Dios para cada uno de sus hijos también implica muerte; la muerte de la naturaleza carnal y sus obras con el fin de producir el fruto que él desea ver en nosotros, según lo expresa Gálatas 5:16-18: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. Seguidamente Pablo escribe una lista de “obras de la carne” y advierte que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Asimismo se refiere al “fruto del Espíritu” y muestra una lista de las virtudes que caracterizan este fruto. Entonces dice: “Contra tales cosas no hay ley”. Finalmente Pablo termina este pasaje afirmando que “los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.

Pablo no sólo entendió profundamente este principio, sino que lo puso en práctica en su vida. Por eso pudo decir con toda autoridad: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Al morir al pecado, permitimos que el Espíritu Santo reine y entonces la vida de Cristo se manifiesta plenamente en nosotros. Cada día de nuestras vidas debemos decidir que es lo que tiene que morir para que Cristo pueda vivir libremente en nosotros. Si morimos al pecado y los deseos de la carne, entonces la vida de Jesús se hará manifiesta en todo lo que digamos y hagamos, y junto con él seremos glorificados. Esta debe ser nuestra meta principal en la vida.

Por nuestras propias fuerzas no podremos lograrlo jamás, pero contamos con la ayuda del Consolador, el Espíritu Santo que mora en nosotros. Debemos orar constantemente pidiendo al Señor que su Espíritu nos ayude a morir a todo aquello que nos separa de él, y así vivir la vida de santidad que Dios desea ver en nosotros.

ORACIÓN:
Padre amado, hoy te agradezco una vez más tu misericordia, porque tu eres bueno, porque me prestas la vida. Por favor enséñame a vivirla solo para servirte. Te ruego me ayudes a morir a la carne y sus deseos. Dame fuerzas para vivir cada día rechazando todo lo que me aleja de ti de manera que tu Santo Espíritu tome control de mi vida y produzca en mí el fruto que tú deseas. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

ABRIR LOS OJOS CADA MAÑANA


Salmo 100
“Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”.

viernes, 28 de marzo de 2014

PEDIR PERDÓN, NO ES HUMILLARSE


Salmo 138:6

“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos”.

¿LE HAS HABLADO A ALGUIEN DE JESUCRISTO?


¿Le has hablado a alguien de Jesucristo?

Marcos 16:15
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Jesús había resucitado. El plan de Dios para la salvación de la humanidad había sido consumado. Pronto partiría para sentarse a la diestra del Padre en el trono celestial. Antes de partir, el Señor les habla a sus discípulos, a aquellos que tuvieron el privilegio de pasar tres años junto a él. Ahora les expone la próxima fase del plan. A ellos les correspondía comunicar al mundo todo lo que habían aprendido del Maestro, y mostrar a todos el único camino para la salvación de sus almas y la vida eterna. “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” (Marcos16:19-20).

Cuando un misionero leyó una porción de la Biblia a unas personas de una aldea remota en Sudamérica, ellos escucharon hablar de Cristo por primera vez. Cuando el misionero terminó de leer, uno de los habitantes de la aldea le preguntó: “¿Usted conoce al hombre del libro?” Sin vacilar un segundo, él le aseguró que sí, que lo conocía muy bien. Posteriormente el misionero contó la historia a un amigo y le dijo: “Gracias a Dios que yo conocía al Hombre del Libro. Y pude presentárselo a aquellas personas que nunca habían experimentado su amor ni su perdón”.

Ciertamente no podemos presentarle a nadie a una persona a la cual no conocemos. Por medio de la lectura de la Biblia y la oración diaria y nuestro servicio al Señor llegamos a conocerlo de manera que podamos llegar a ser no solamente sus siervos, sino sus amigos. En Juan 15:15, Jesús les dice a sus discípulos: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Cuando llegamos a conocer a Jesús como un amigo, todas esas “cosas” nos son reveladas y nosotros podremos darlas a conocer a otros que necesitan del amor y el cuidado de nuestro Señor. Por medio del trato diario durante tres años, los apóstoles llegaron a conocer plenamente a Jesús, y esto los capacitó para que iniciaran la Gran Comisión cuyo fin es que toda criatura llegue a conocer al Salvador del mundo. David, varón conforme al corazón de Dios, en algún momento de su vida reconoció su necesidad de conocerlo. En el Salmo 119:125 expresa: “Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios” De igual manera debemos pedir a Dios y esforzarnos por conocerle profundamente.

El genuino deseo de un cristiano de dar a conocer a Jesucristo a aquellos que viven en tinieblas y en miseria espiritual, se expresa de manera preciosa en esta canción que escribió Mildred L. Dillon:

Me gustaría que conocieras a mi Cristo
Y que lo amaras tanto como yo,
Porque si conocieras a mi Cristo,
Lo amarías como lo amo yo.

Su vida dio en el Calvario
En sacrificio por ti,
Si recibes a mi Cristo,
Lo amarás mucho, sí.

¿Alguna vez has tenido un amigo famoso en el campo político o en los deportes o muy exitoso en los negocios? ¿Verdad que te has sentido bien al presentarlo a otras personas? Tu que ahora conoces a Cristo… ¿no te gustaría disfrutar grandemente presentar a los demás al Rey de Reyes y Señor de Señores, Admirable, Dios Fuerte, Príncipe de paz?

A nuestro alrededor hay muchas personas que necesitan conocer a Cristo como Salvador. Pidámosle a Dios que nos llene del anhelo de presentarlo, sin temor ni vergüenza cada vez que tengamos una oportunidad. Entonces seremos instrumentos en las manos de Dios para llevar a cabo su plan de salvación para esta humanidad que tanto necesita ser rescatada del pozo donde se encuentra.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, te ruego me capacites para dar a conocer a tu Hijo Jesucristo, para que las personas que aún viven en la oscuridad del pecado lo conozcan y puedan aspirar a tener una relación personal con Él. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 27 de marzo de 2014

¿ESTAS VIVIENDO LA VIDA ABUNDANTE QUE JESÚS NOS PROMETIÓ?


¿Estas viviendo la vida abundante que Jesús nos prometió?

Juan 10:10
"El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

¿Qué quiso decir Jesús cuando prometió una vida abundante?

A diferencia de un ladrón, el Señor Jesús no viene por razones egoístas. Viene a dar, no a recibir. Viene para que las personas puedan tener vida en Él que es significativa, útil, alegre y eterna. Recibimos esta vida abundante el momento que lo aceptamos como nuestro Salvador.

Esta palabra "abundante" en griego es perisson, significando "excesivamente, altamente, más allá de la medida, más, superfluo, una cantidad tan abundante como para ser considerablemente más de lo que uno esperaría o anticiparía". En definitiva, Jesús nos promete una vida mucho mejor de la que nos podríamos imaginar, un concepto que nos recuerda de 1 Corintios 2:9: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman". El apóstol Pablo nos dice que Dios es capaz de “hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”, y lo hace por Su poder, un poder que está obrando dentro de nosotros si le pertenecemos a Él (Efesios 3:20).

Una vida abundante no consiste de la abundancia de cosas materiales. Si ese fuera el caso, Jesús habría sido el más rico de los hombres (Mateo 8:20).

¿Qué es la vida abundante?  La vida abundante es la vida eterna, una vida que comienza en el momento que venimos a Cristo y lo recibimos como Salvador, y continúa a lo largo de toda la eternidad. La definición bíblica de la vida — específicamente la vida eterna — es proporcionada por Jesús mismo: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). Esta definición no hace mención de la longitud de los días, la salud, la prosperidad, la familia o la carrera. De hecho, lo único que menciona es el conocimiento de Dios, que es la clave para una vida verdaderamente abundante.

La abundancia de la que Dios nos habla es abundancia espiritual, no material. Por otro lado, la vida eterna, la vida por la cual un cristiano se preocupa, no se determinada por la duración, sino por una relación con Dios. Esto es por qué, una vez que Dios nos ha llamado, recibimos el regalo del Espíritu Santo, la vida eterna (1 Juan 5:11-13).

La vida de un cristiano gira alrededor del principio de crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y el Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Esto nos enseña que la vida abundante es un proceso continuo de aprendizaje, práctica, y maduración.

Aunque, cómo seres humanos, somos naturalmente deseosos de cosas materiales, como cristianos nuestra perspectiva de la vida debe ser revolucionada (Romanos 12:2). Así como nos convertimos en nuevas criaturas cuando venimos a Cristo (2 Corintios 5:17), así debe ser transformada nuestra comprensión de la "abundancia". La verdadera vida abundante consiste en una abundancia de amor, gozo, paz y el resto del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23), no una abundancia de "cosas". Consiste en una vida que es eterna, y por lo tanto, nuestro interés está en El Eterno y lo eterno, no el temporal. Pablo nos amonesta, "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3:2-3).


“Gracia y Paz”


¿TE ABRUMAN TUS CIRCUNSTANCIAS, NO SABES CÓMO TENER PAZ?


¿Te abruman tus circunstancias, no sabes cómo tener paz?

Lucas 24:36-43
"Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos".

Los discípulos habían sido testigos de la muerte de su Maestro unos días antes. Ahora, al ver la persona de Jesús frente a ellos se espantaron llenos de temor. Esto no obstante de que ya habían sido informados que Jesús había resucitado. Pero verlo allí frente a ellos fue algo muy superior a sus fuerzas. Jesús, comprendiéndolos, los calmó diciéndoles: “Paz a vosotros”. Esta paz sobrenatural, indescriptible, incomprensible, que proviene de Dios, la describe la Biblia como “la paz que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7). Es una paz que llega en momentos en que las circunstancias que nos rodean amenazan con hundirnos en una total desesperación. Entonces empezamos a calmarnos y poco a poco entramos en un estado de sosiego tan profundo que no podemos entender, sobretodo porque las circunstancias por regla general permanecen sin cambiar al menos por un tiempo. Esto es lo que sobrepasa todo entendimiento humano. Claro que más importante que entender esa paz es sentirla. Y esto lo podemos experimentar todos los que ponemos nuestra confianza en el Señor.

El profeta Isaías confió plenamente en Dios y experimentó esa paz. Por eso pudo afirmar: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). La paz de Dios es completa y profunda, no depende de las circunstancias, sino que viene de adentro hacia afuera. Para sentirla debemos creer de todo corazón que Dios es más grande que cualquier problema, que su poder es sobre todo poder, que si él es por nosotros, “¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).

¿Has sentido alguna vez el toque maravilloso y sobrenatural del Señor, en medio de circunstancias difíciles? Si nunca lo has sentido y estás en medio de una prueba, puedes experimentarlo ahora. La palabra de Dios nos da la clave para ello: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7). Cuando el apóstol Pablo escribió esta carta a los cristianos de Filipos estaba en una cárcel romana, rodeado de incomodidades, pasando hambre, siendo humillado y torturado, y esperando ser ejecutado de un momento a otro. Considerando el consejo que nos da, debemos estar seguros de que, aun en medio de esas terribles circunstancias, él estaba disfrutando de la maravillosa paz de Dios.

En medio de los problemas y adversidades por los que a diario pasaban, Jesús les dijo a sus discípulos: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Echa a un lado el temor, la angustia y el afán y arrodíllate buscando el rostro del Señor en oración. Clama a él por su ayuda, confía en él de todo corazón e inmediatamente la paz de su santa presencia te envolverá.

ORACIÓN:
Padre santo, necesito de ti, de tu poder, de tu maravillosa paz. Por favor, echa fuera de mí todo espíritu de temor e incertidumbre, y lléname de esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 26 de marzo de 2014

ORACIÓN


ORACIÓN:
Mi bendito Padre celestial, yo anhelo vivir confiado en ti y en tus promesas para mí. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscar tu presencia y tu comunión cada día. Deseo vivir en tu Espíritu mi Dios, confiando en que tu siempre me proteges y no tener miedo absolutamente a nada. Aumenta mi fe y aleja de mí el temor y todo aquello que no proviene de ti. En el nombre de Jesús, Amén.

¿VIVES CON FE O CON TEMOR?


¿Vives con fe o con temor?

Romanos 8:1-2
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte".

Este pasaje de las Escrituras menciona las dos leyes espirituales básicas que operan en el mundo: la ley del Espíritu de vida (en Cristo Jesús) y la ley del pecado y de la muerte (en Satanás). Una ley es un principio establecido que siempre obra de la misma manera. Satanás no tiene poder para crear una ley. Él simplemente pervirtió las leyes espirituales que habían sido creadas por Dios. El pecado no era una nueva ley. Era la justicia pervertida. La muerte fue la vida pervertida. El odio fue el amor pervertido. El temor fue la fe pervertida. Dios dio a Adán la fe para sostener su vida. Cuando Satanás logró el control, esa fuerza espiritual de la fe fue pervertida y convertida en temor y Satanás la usó para destruir, robar y matar.

Después que Adán y Eva pecaron en el Jardín del Edén, el temor se convirtió en la fuerza dominante de sus vidas. Las primeras palabras de Adán dirigidas a Dios después que pecó fueron: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:10). La fe que él tenía en su corazón fue convertida en temor. Por eso la fe y el temor están muy relacionados. Son casi idénticos. Trabajan casi igual. Pero producen resultados totalmente opuestos.

Satanás es lo opuesto de Dios en toda situación. La Palabra de Dios es verdad, pero no hay verdad en Satanás. Así como al extremo opuesto del amor está siempre el odio, al extremo opuesto de la fe encontramos el temor. Dios es amor. Satanás promueve el odio. De igual manera mientras que Dios nos da la fe que nos sostiene en momentos difíciles, satanás alimenta el temor en una persona. Al igual que el amor siempre vence al odio, la fe que tú pones en práctica siempre vencerá al temor. La prosperidad siempre vence a la pobreza. La paz de Dios aplicada a nuestras vidas supera la ansiedad producida por cualquier situación por difícil que sea. La sanidad divina es capaz de vencer cualquier enfermedad.

Hay una promesa de Dios en la Biblia para cada oportunidad de fallar que Satanás puede poner en nuestro camino. No hay nada en la bolsa de trucos del diablo que la Palabra de Dios no pueda vencer. Romanos 8:31 dice: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Esta es una razón poderosa por la cual debemos buscar constantemente una íntima comunión con Dios. Mientras Adán se mantuvo en comunión con Dios, vivía por fe, no conocía el temor. Cuando desobedeció, se cortó esa comunión y se puso en movimiento la ley del pecado y la muerte. La fe se convirtió en temor.

En una ocasión los discípulos de Jesús se encontraban en medio del mar de Galilea, azotados por una fuerte tormenta que amenazaba con hundir su barca (Marcos 6:45-51). En medio del pánico que sentían se les acercó Jesús, caminando sobre el mar, y les dijo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Cuando ellos hicieron un alto para escuchar al Señor, dice la Biblia que Jesús subió a la barca y “se calmó el viento”. Y desapareció el temor. La falta de fe resulta en temor; por el contrario cuando confiamos plenamente en el Señor, el temor desaparece.

En su segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo afirma que “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Y en el Salmo 27:1, David nos dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” O sea, esta es una ley, un principio establecido: Porque yo vivo en el Espíritu de mi Dios, él me protege. Por lo tanto yo no temeré absolutamente a nada.

Mientras nosotros busquemos refugio en el Señor, mientras día tras día vengamos a él en oración, y escudriñemos su Palabra y seamos obedientes, podremos con toda autoridad rechazar el temor de nuestras vidas y en cualquier circunstancia, no importa cuan terrible parezca a nuestros ojos, podremos siempre disfrutar la victoria que tenemos en Cristo Jesús.

ORACIÓN:
Mi bendito Padre celestial, yo anhelo vivir confiado en ti y en tus promesas para mí. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscar tu presencia y tu comunión cada día. Deseo vivir en tu Espíritu mi Dios, confiando en que tu siempre me proteges y no tener miedo absolutamente a nada. Aumenta mi fe y aleja de mí el temor y todo aquello que no proviene de ti. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

MARIDO, VIVE CON TU ESPOSA SABIAMENTE


Marido, vive con tu esposa sabiamente, dale honra, vive una vida de armonía y ora con ella.

1 Pedro 3:7
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.

Esposa, asume tu responsabilidad, se una ayuda idónea, se sumisa, buena administradora, impulsa a tu esposo y se un apoyo incomparable.

Génesis 2:18
“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Efesios 5:22
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”.

Proverbios 31:11-16
“El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida. Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas. Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos”.



“Gracia y Paz”

SI QUIERES SER FELIZ...


Perdonar no significa justificar, olvidar o excusar las ofensas, sino recordar sin deseos de venganza. "Perdonar es no hacerle pagar a la persona el castigo que se merece".

La Palabra de Dios dice: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito esta: Mía es la venganza, yo pagare, dice el Señor." (Romanos 12:19).



“Gracia y Paz”

¿YA SONREÍSTE HOY?


¿YA SONREÍSTE HOY?

Cómo cristianos que somos, debemos sentirnos contentos y agradecidos por lo que tenemos, para que el gozo y la paz de Dios moren en nosotros.

Tal vez alguna vez te has preguntado ¿Porque a la gente mala le va tan bien? o ¿Porque si soy Cristiano me va tan mal? Bueno, la respuesta a esto, es que Dios nos pone pruebas. No puedes pasar la vida lamentándote por lo que no tienes, porque nunca encontraras la verdadera felicidad en eso. Lo que debes de hacer es agradecer a Dios por todo lo que tienes en este momento, sabes, si tu situación es mala, hay personas que la están pasando peor que tu.

Si en este momento te encuentras leyendo este texto, quiere decir que eres una persona con capacidad económica para una conexión a internet mes a mes, en cambio, hay miles de niños en todo el mundo, que ni siquiera saben que es el internet y se están muriendo de hambre, y muchos ni siquiera tienen una cama donde dormir.

Si eres una persona infeliz, un buen camino a la felicidad es ser agradecida. Cuando somos agradecidos por todas las bendiciones que Dios nos da, comenzaremos a vivir con plenitud y seremos mejores personas. Aprenderemos a valorar nuestras posesiones, a nuestras familias, a nuestras amistades, etc. etc.

Si eres cristiano, el máximo motivo para estar agradecido es que Dios se haya fijado en ti y te haya dado su perdón, salvación y vida eterna. Por esa razón ya ganaste, porque tu estarás en gloria con el padre por la eternidad, en cambio, hay millones de personas hoy, que aun no han hecho su decisión por Cristo, lamentablemente, ellos tendrán un destino desdichado.

¿Estás lamentándote por lo que no tienes? ¡Sonríe por lo que tienes! Estas vivo, estas viva, y tienes a Cristo en tu corazón, ¿Que puede ser más grande que Cristo Jesús?

Ya tienes todo lo que necesitas, ¡alaba a Dios por eso!



“Gracia y Paz”