Mi amante Padre
celestial, por favor ayúdame a dedicar tiempo cada día de mi vida a cultivar mi
relación contigo, leyendo tu Palabra y orando para vivir en tu presencia y que
pueda yo sentir que tú eres mi Pastor, que cuidas siempre de mí y que no debo albergar
temor por nada. En el bendito nombre de Jesús, Amén.
sábado, 22 de febrero de 2014
¿Sientes temor por algo?
Proverbios 10:24
“Lo que el impío
teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean”.
Los tiempos en
que vivimos son muy inestables en todos los aspectos. La economía mundial cada
vez está en peores condiciones; el número de desempleados es cada vez mayor; la
tasa de criminalidad aumenta por día; la maldad y la corrupción se han
multiplicado. Por estas y otras razones el temor y las preocupaciones afectan la
vida de millones de personas. La gente se preocupa y siente temor por la
pobreza, el desempleo, el hambre, la violencia, las enfermedades, las guerras y
muchas otras cosas más, incluyendo el futuro, pues el ser humano muchas veces
siente temor por lo desconocido que le espera adelante. El temor es totalmente
destructivo. Afecta la mente, causa depresión, paraliza la voluntad humana,
esclaviza a aquel que es su víctima. El
temor es una fuerza satánica que tiene la capacidad de destruir.
No es el temor, por
lo tanto, algo que proviene de Dios. La Biblia dice claramente que “Dios no nos ha dado
espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo
1:7). Por eso el que camina por esta vida de la mano del Señor no teme al
futuro, ni a las circunstancias que le rodean, ni a las enfermedades ni a nada.
En una ocasión, los discípulos de Jesús se encontraron en medio del mar
azotados por una violenta tormenta que amenazaba con hundirlos (Marcos
6:45-50). Allí estaban ellos, llenos de temor, cuando Jesús se les acercó
andando sobre el mar y les dijo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Tan pronto
ellos reconocieron a Jesús, y el Señor entró a la barca, los vientos se
calmaron y hubo paz. Y el temor desapareció. Esto es lo que sucede siempre que
confiamos que el Señor cuida de nosotros: el temor desaparece y reina la paz de
Dios.
David también
pasó por situaciones muy difíciles en su vida que le hicieron sentir temor,
pero su confianza en el Señor, producto de una íntima comunión con él, le permitió
superar esos temores. Por eso pudo decir al escribir el Salmo 23: “Aunque ande
en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. ¡Qué seguridad y confianza tan
grandes expresa el salmista en la protección y provisión que provienen del Gran
Pastor de ovejas! Esto es precisamente lo que caracteriza a los justos,
aquellos que han sido justificados por la sangre de Cristo. Esta seguridad y
confianza, por lo tanto, no provienen de nuestras propias fuerzas, o de nuestra
sabiduría, sino de Dios. Y dice el pasaje de hoy que a ellos “les será dado lo
que desean”. En contraste, vemos una diferencia notable en la vida del impío
(aquel que vive su vida sin tener una relación con Dios). Estos viven en
constante sobresalto y con el temor de que algo malo les va a suceder, y el
resultado generalmente es que lo que tanto temen, “eso les vendrá”.
Aquel que no
tiene a Cristo viviendo en su corazón no puede vencer los temores. Estos
controlan todo su ser y atraen sobre su vida calamidades y desgracias. En
cambio los hijos de Dios, por el poder del Espíritu Santo han aprendido a
someterse al Señor y a resistir a Satanás quien es el causante del temor. Como
consecuencia el diablo tiene que huir, dice Santiago 4:7. Todo aquel que actúa
de esta manera puede controlar y vencer los temores y en su mente residen
pensamientos de paz y seguridad.
Quizás tu
relación personal con Dios se ha vuelto fría y lejana. Tal vez estés siendo
víctima de temores ante un futuro que desconoces. Escucha la proclamación del
Salmo 27:1 que dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová
es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”. Haz tuya esta proclamación
de fe, créela de todo corazón, confía en Dios, deléitate en él diariamente
buscando una relación cada vez más íntima. Como resultado, los temores
desaparecerán y podrás disfrutar de una vida de paz y esperanza como Dios ha
planeado para ti.
ORACIÓN:
Mi amante Padre
celestial, por favor ayúdame a dedicar tiempo cada día de mi vida a cultivar mi
relación contigo, leyendo tu Palabra y orando para vivir en tu presencia y que
pueda yo sentir que tú eres mi Pastor, que cuidas siempre de mí y que no debo albergar
temor por nada. En el bendito nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¿QUÉ ES EL PECADO?
Romanos 5:12
“Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a
todos los hombres, por cuanto todos pecaron”
¿Cómo sería el mundo si no
hubiese guerras, homicidios, robos, ni pleitos familiares? ¿Cómo sería si todos
los hombres fueran perfectos como lo fue Adán antes de pecar? Sería un lugar
bello ¿verdad? Al comparar nuestro mundo pecaminoso con un mundo sin pecado se
nos da una idea de cómo es el pecado.
El pecado ha sido definido de la
siguiente manera: “cualquier pensamiento, palabra, acción, omisión o deseo
contrario a la ley de Dios”. La palabra pecado se refiere a toda iniquidad y a
la corrupción espiritual del alma. Es el opuesto de la justicia.
¿Cómo
define la Biblia al
pecado?
· “El
pensamiento del necio es pecado” (Proverbios 24:9).
· “Todo
lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23).
· “Y
al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:17).
· “El
pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4).
· “Toda
injusticia es pecado” (1 Juan 5:17).
¿Dónde
se origino el pecado?
El relato del origen del pecado en
el mundo se encuentra en Génesis 3:1-8. Antes de que el pecado entrara en el
mundo el hombre era puro y santo, vivía una vida feliz y estaba contento con
todo. Él llevaba la imagen de su Creador; no sabía nada de la culpa ni de la
muerte. El hombre estaba libre de toda condenación y gozaba de comunión con
Dios. Pero después que Satanás engañó a Eva apareció entonces la primera
transgresión del hombre, como dice en Romanos 5:12: “Por tanto, como el pecado
entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó
a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. La naturaleza del hombre fue
cambiada. En vez de ser “bueno en gran manera” (Génesis 1:31) como lo hizo
Dios, ahora Dios tuvo que decir del hombre: “Todos pecaron, y están destituidos
de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
Ser un pecador no depende de la
clase o el tamaño de los pecados cometidos. Un hombre roba una manzana y otro
hombre roba mil dólares. Delante de Dios los dos son culpables. No por robar
una cosa pequeña o grande, sino por el simple hecho de robar. Cuando Dios nos
dice una cosa y hacemos otra, lo que nos aparta de Dios es nuestra desobediencia.
No nos engañemos, pues, pensando
que los pecados nuestros no son tan malos como los de otras personas. Por
tanto, aunque nuestro pecado parezca muy pequeño será suficiente para
apartarnos de nuestro Dios.
El pecado de Adán y Eva cuando
comieron del fruto prohibido no parece importante en comparación con los
pecados y crímenes graves que se cometen en la actualidad, sin embargo su
pecado bastó para separarlos de Dios y traer sobre ellos y sobre su
descendencia la condenación de muerte.
Entendámoslo bien… Este pecado no
consistió solamente en extender la mano y tomar el fruto del árbol prohibido;
tomar el fruto fue sólo el resultado del hecho de dejar a Dios y seguir a
Satanás. El pecado, por lo tanto, fue la condición del alma y no sólo la acción
de la mano que cogió el fruto. Del pecado de Adán recibimos la corrupción de la
naturaleza humana, la mortalidad y la separación de Dios. Esta condición se ha
trasmitido de generación en generación y conduce a cada persona a sus propios pecados.
¿Cómo
podemos obtener la
VICTORIA SOBRE EL PECADO?
La libertad del pecado sólo es
posible cuando nos sometemos al poder de Dios y a la dirección de su Espíritu.
No hay poder en el universo que pueda negarnos la victoria perfecta en nuestro
Señor Jesucristo, solo basta con que seamos obedientes de la palabra de Dios.
Aunque se trate de los hombres más fuertes y más inteligentes lo cierto es que:
“separados de [Cristo] nada podemos hacer” (Juan 15:5). Sin embargo, hasta el
más débil puede decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
¿Cómo,
pues, venceremos?
• Por medio de la sangre del
Señor Jesucristo: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero”
(Apocalipsis 12:11).
• Por medio de la fe: “Y esta es
la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).
• Al vestirnos de toda la
armadura de Dios: “Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos
de toda la armadura de Dios (...) para que podáis resistir en el día malo, y
(...) sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los
dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:10-16).
• Por medio de la palabra: “En mi
corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11).
Nuestra lucha diaria contra el
pecado significa una batalla contra los poderes del maligno. Pero tenemos que
recordar que “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en
Dios” (2 Corintios 10:4). Confiemos en Dios; su poder es infinito, su amor es
infalible y él promete que nunca dejará ni abandonará a los suyos. Es nuestro
privilegio experimentar continua y diariamente lo descrito por Pablo: “Antes,
en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”
(Romanos 8:37).
“Gracia y Paz”
viernes, 21 de febrero de 2014
¿QUIÉN PREFIERES SER?
Débora (hebreo ‘abeja’).
1. Ama de Rebeca, cuya muerte en Bet-el se registra en Gn. 35.8; el árbol
bajo el cual fue sepultada se conocía con el nombre de Alón-bacut, ‘encina (o
terebinto) del llanto’.
2. Profetisa que aparece en la lista de los jueces de Israel (ca. 1125 a .C.). Según Jue. 4.4ss
ejercía sus funciones "bajo la palmera de Débora", entre Ramá y
Set-el, y allí era consultada por los israelitas de diversas tribus que
deseaban resolver sus disputas, fueran estas disputas demasiado complejas para
los jueces locales, o disputas intertribales. Por lo tanto, ejercía funciones
de juez en el sentido corriente del término, y no en sentido militar.
Probablemente fue el renombre de que gozaba debido a su capacidad jurídica y
carismática, lo que llevó a los israelitas a consultarla ante los aprietos en
que se encontraban bajo la opresión de Sísara. Le ordenó a Barac que se lanzara
a la guerra contra Sísara como jefe supremo de los israelitas, y ante su
insistencia accedió a acompañarlo; el resultado fue la decisiva derrota de Sísara
en la batalla de Cisón (Jue. 4.15; 5.19ss).
Se la describe (Jue. 4.4) como mujer de Lapidot (literalmente ‘antorchas’),
y como "madre en Israel" (Jue. 5.7). Se ha argumentado que esta
última frase significa "metropoli en Israel" (2 S. 20.19), y que se
trata de una referencia a la ciudad de Daberat (Jos. 21.28; 1 Cr. 6.72), la
moderna Deburiyeh, al pie del monte Tabor en su lado occidental; pero ni el
relato ni el poema contienen elementos que nos preparen para la prominencia que
súbitamente se le daría en este caso a un lugar tan poco importante.
El canto de Débora (Jue. 5.2–31a) ha sido preservado desde el siglo XII
a.C. con su lenguaje prácticamente sin modernización, y por lo tanto constituye
uno de los pasajes más arcaicos del AT. Evidentemente fue compuesto a la mañana
siguiente de la victoria que celebra, y constituye una fuente importante de
información sobre las relaciones entre las tribus en Israel en esa época. Puede
dividirse en ocho secciones: un exordio de alabanza (versículos 2–3); la invocación
de Yahvéh (4–5); la desolación bajo los opresores (6–8); la convocación de las
tribus (9–18); la batalla de Cisón (19–23); la muerte de Sísara (24–27); la
descripción de las expectativas de la madre de Sísara mientras espera su
regreso (28–30); y el epílogo (31a). La información precisa sobre lo que
provocó la derrota de Sísara la obtenemos del cántico, más bien que del relato
en prosa que encontramos en el capítulo 4: un turbión inundó el curso del
arroyo Cisón y arrastró los carros de los cananeos (21), provocando la
confusión en el ejército y convirtiéndolo en presa fácil de los hombres de
Barac.
La gráfica y conmovedora descripción de la madre de Sísara (28ss) confirma
para algunos que el cántico fue escrito por una mujer; pero si bien revela una
especie de solidaridad, no hay en ella indicios de compasión.
Hay referencias a Débora no sólo en el versículo 12, sino probablemente en
el versículo 7 también, donde la palabra hebrea qamtéÆ, que se repite, puede
entenderse no como la primera persona del singular corriente ("me
levanté") sino como una forma arcaica de la segunda persona del singular
("vos os levantasteis").
Jezabel
1. Hija de Et-baal, rey-sacerdote de Tiro y Sidón. Se casó con Acab para
ratificar la alianza entre Tiro e Israel, mediante la cual Omri, padre de Acab,
trató de equilibrar la hostilidad de Damasco hacia Israel (880 a .C.). Se arregló que
ella continuaría adorando a su Dios nativo Baal en Samaria, su nuevo hogar (1
R. 16.31–33).
Era de carácter fuerte y dominante, poseía una gran terquedad, y una
personalidad vigorosa. Devota fanática de Melcart, el Baal de Tiro, entre su
séquito se encontraban 450 profetas de dicho dios, y 400 profetas de la diosa
Asera, en la época en que Acab fue rey (1 R. 18.19). Clamó para que su Dios
estuviera, por lo menos, en igualdad de condiciones con Yahvéh, el Dios de
Israel. Esto trajo conflictos entre ella y el profeta Elías. Se produjo una
batalla entre Yahvéh y Baal en el monte Carmelo, en la que Yahvéh triunfó
gloriosamente (1 R. 18.17–40). Aun así, esto y la matanza de sus profetas,
aumentaron su celo en lugar de disminuirlo.
Su concepción de una monarquía absoluta estaba en desacuerdo con la
relación hebrea establecida en el pacto entre Yahvéh, el rey, y el pueblo. Tuvo
un papel preponderante en el incidente de la viña de Nabot con una acción
inescrupulosa y arbitraria, que afectó a toda la comunidad y minó el trono de
Acab. A causa de ello se produjo la revolución profética y la exterminación de
la casa de Acab. Ella había escrito cartas utilizando el sello de su esposo (1
R. 21.8).
Después de la muerte de Acab, el poder de Jezabel continuó en Israel
durante 10 años en su papel de reina madre, a través del reinado de Ocozías, y
después durante la vida de Joram. Cuando este fue muerto por Jehú, la reina se
vistió regiamente (2 R. 9.30), y lo esperó. Se burló de Jehú y marchó hacia su
destino con coraje y dignidad (842
a .C.).
Es notable que Yahvéh haya sido honrado en el nombre que le puso a sus tres
hijos, Ocozías, Joram y Atalía (si consideramos que realmente fue la madre de
Atalía), pero es posible que hayan nacido antes de que su dominio sobre Acab se
hiciera tan absoluto.
2. En la carta a la iglesia de Tiatira (Ap. 2.20) "esa mujer
Jezabel" es la designación que se da a una profetisa seductora que
estimulaba la inmortalidad y la idolatría so capa de religión (Nicolás). Esto
puede referirse a una persona o a un grupo dentro de la iglesia. Indica que el
nombre se había convertido en sinónimo de apostasía.
“Gracia y Paz”
¿TIENES HAMBRE ESPIRITUAL?
Juan 6:25-35
“Y hallándole al
otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Respondió Jesús y
les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto
las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la
comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el
Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le
dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió
Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.
Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos?
¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está
escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto
os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan
del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al
mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan
de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá
sed jamás”.
Jesús acababa de
alimentar a cinco mil hombres más las mujeres y los niños, con solamente cinco
panes y dos pececillos. Sin embargo, la multitud insistía en pedirle señales
para creerle, y el Señor les contesta diciéndoles que ellos habían visto las
señales, que habían sido testigos de cosas maravillosas que Dios había hecho, y
sin embargo, en lugar de buscar al Dios que hizo el milagro, su preocupación se
centraba en la búsqueda de pan. En vez de desear la comida espiritual, buscaban
la comida material.
Hay dos clases
de hambre: el hambre física que se puede saciar con la comida física, y el
hambre espiritual que la comida física jamás puede satisfacer. Una persona
puede ser inmensamente rica, y sin embargo estar totalmente insatisfecha en el
aspecto espiritual. El que fuera ídolo de multitudes en las décadas de los
cincuenta y sesenta, Elvis Presley, el "rey del rock and roll", llegó
a acumular cientos de millones de dólares. Con sus riquezas podía conseguir
todas las cosas materiales que se le antojaban. Sin embargo, él mismo declaró
que no era feliz y que en él había un vacío muy grande. Buscando llenar ese
vacío comenzó a probar con las drogas y por años vivió en el mundo esclavo de
la drogadicción hasta que finalmente murió a los 42 años producto de una
sobredosis, sin haber encontrado jamás la tan ansiada felicidad, sin haber
podido saciar su hambre espiritual.
Después de su
liberación de la esclavitud en Egipto, mientras se dirigían a la Tierra Prometida
a través del desierto, los israelitas tuvieron hambre. Entonces comenzaron a
quejarse con Moisés, y murmuraban diciendo que en Egipto ellos se saciaban de
carne y de pan, pero no se acordaban de la esclavitud en la que vivían. Ellos
estaban demasiado preocupados por sus necesidades materiales y no prestaban
atención a lo verdaderamente importante: las promesas de Dios para ellos, los
planes que él tenía de llevarlos a un lugar donde tendrían de todo lo que
necesitaban tanto física como espiritualmente.
En el pasaje de
hoy, Jesús les recuerda a los judíos el maná que Dios mandó del cielo para la
alimentación física del pueblo de Israel, y entonces se presenta a sí mismo
como el pan de Dios “que descendió del cielo y da vida al mundo”. Entonces
ellos le dijeron: “Señor, danos siempre este pan”. Y Jesús concluye diciendo una
poderosa verdad que, después de tantos años, es aún nuestra esperanza: “Yo soy
el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no
tendrá sed jamás”.
Jesús es el
verdadero pan de vida. Sólo él ofrece una satisfacción duradera y una vida que
jamás termina. Nada más en este mundo puede saciar el hambre espiritual del ser
humano. La única manera de experimentar una vida abundante, llena de paz y de
gozo es confiando en Cristo Jesús. ¿Has probado este “verdadero pan del cielo”?
¿Te deleitas en saciarte de él cada día de tu vida?
Si ya has
aceptado a Jesucristo como tu Salvador, busca su rostro en constante oración y
alimenta tu alma con su palabra diariamente. Si no lo has hecho, comienza ahora
mismo abriendo tu corazón a Jesús, y permitiendo que él satisfaga todas tus
necesidades espirituales.
ORACIÓN:
Bendito Padre
celestial, te ruego sacies para siempre mi hambre espiritual con el único y
verdadero pan de vida eterna: tu Hijo Jesucristo. En su santo nombre te lo
pido, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
"LA GLORIA DE DIOS, LA PERDICIÓN DEL HOMBRE, Y EL EVANGELIO DE CRISTO"
“Como pastor, me estremezco y no puedo dormir de noche cuando pienso en la
posibilidad de que miles de personas que se sentaron frente a mí los domingos
por la mañana hayan pensado que eran salvas cuando en realidad no lo eran.
Miles de personas que han situado sus vidas en un camino religioso que hace
promesas grandiosas a un costo mínimo”.
“Se nos ha enseñado que todo lo que se requiere es una decisión, tal vez
hasta una aceptación solo intelectual de Jesús y que, luego, no debemos
preocuparnos por sus demandas, sus normas ni su gloria. Que tenemos un boleto
para el cielo y que podemos vivir como se nos dé la gana en la tierra. Se nos
tolerará el pecado durante el camino”.
“Hoy en día, gran parte de la evangelización moderna se construye sobre la
idea de conducir a la gente por este camino, y las multitudes van en tropel
detrás de estas premisas, pero al final es un camino construido sobre arena que
se hunde y corre el riesgo de desilusionar a millones de almas”.
“La proclama bíblica del Evangelio nos llama a una respuesta muy diferente
y nos conduce por un camino muy distinto. Aquí, el Evangelio nos demanda y nos
permite apartarnos del pecado, tomar la cruz, morir a nosotros mismos y seguir a
Jesús. Estos son los términos y las frases que vemos en la Biblia ”.
“Entonces, la salvación consiste en una profunda lucha en nuestra alma
contra la pecaminosidad de nuestro corazón, la profundidad de nuestra
depravación y la tremenda necesidad que tenemos de Su gracia. Jesús ya no es
más alguien a quien debemos aceptar o invitar, sino alguien que es
infinitamente digno de nuestra entrega inmediata y absoluta. Por eso debemos
evitar las caricaturas baratas del cristianismo que no exaltan la revelación de Dios en Su Palabra. Por eso es
que tú y yo no podemos
conformarnos con nada menos que un Evangelio centrado en Dios, que exalte a
Cristo y que nos lleve a negarnos a nosotros mismos”.
“Gracia y Paz”
David Platt
jueves, 20 de febrero de 2014
¿ESTÁS ESCUCHANDO A DIOS?
Hechos 9:3-9
"Mas yendo
por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le
rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le
decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le
dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el
aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el
Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la
voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los
ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,
donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió".
Hay ocasiones en
las que Dios tiene que lidiar con corazones rebeldes, como fue el caso de Saulo
de Tarso, fariseo y perseguidor de cristianos. En el pasaje de hoy vemos como
Dios llamó la atención de Saulo en el camino a Damasco tirándole a tierra y
dejándole temporalmente ciego. Claro que esta es una situación única en la Biblia , pero nos demuestra
que cuando el Señor necesita comunicar algo, él lo hará de una manera u otra.
Desde aquel momento la vida de Saulo de Tarso cambió radicalmente y llegó a ser
el gran evangelista que ahora conocemos como el apóstol Pablo.
En Números
capítulo 22, Dios hizo que el asna de Balaan le hablara a su amo cuando fue
necesario reprenderlo (vv.28-30). Y cuando los fariseos se quejaron con Jesús
porque sus discípulos le alababan mientras él hacia su entrada triunfal en
Jerusalén, el Señor les respondió: “Os digo que si éstos callaran, las piedras
clamarían” (Lucas 19:40). Ciertamente tenemos que entender que Dios está muy
interesado en hablarnos, y que lo mejor que hacemos es tratar de escucharlo.
Alguien dijo que hay dos maneras en que Dios nos habla: con un susurro o con un
grito. Con seguridad ninguno de nosotros escogería el “grito” como la manera en
que Dios nos hable, pero a veces nuestra insensibilidad a su voz obliga al
Señor a usar métodos que demandan nuestra total atención.
Principalmente
Dios nos habla por medio de su Palabra, y a través de ella nos comunica su
voluntad. El Espíritu Santo entonces la usa para hablar a nuestro corazón. Dios
también usa a otras personas para bendecirnos y dirigirnos. Y aún en nuestras
decepciones, Dios nos comunica que nuestros aparentes fracasos de hoy pueden
hacernos triunfar mañana. Así dijo el apóstol Pablo en su carta a los Romanos:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto
es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).
Como un hijo o
hija de Dios, vive con la seguridad de que en cada situación el Señor te
hablará para guiarte (Juan 16:13), para consolarte (Juan 14:16), para
protegerte (Génesis 19:17-26), o para expresarte su infinito amor (1 Juan
3:1-2). No permitas que las voces del mundo te impidan escuchar la voz del
Señor. Busca su rostro diariamente por medio de la oración y la lectura de su
Palabra. Pide a Dios que te de un oído fino para escuchar su voz, y
discernimiento espiritual para entender y aceptar su verdad, sabiendo que este
es el primer paso para llegar a ser un instrumento en los planes que él tiene
para tu vida, los cuales redundarán en bendiciones para ti y tu familia. Cuando
fallamos en escuchar su suave susurro, Dios tiene otras formas para atraer
nuestra atención. ¿Le estás escuchando?
ORACIÓN:
Padre mío, yo
anhelo escucharte claramente cada vez que tú me hables. Por favor dame un oído
espiritual afinado de manera que me resulte fácil distinguir tu voz aunque me
hables con un susurro. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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miércoles, 19 de febrero de 2014
PLATÍCA CON DIOS
Para platicar con Dios y
saber qué quiere decirnos, invariablemente debemos de leer su Santa Palabra.
Jesús dijo: “Ustedes
estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la
vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!” (Juan 5:39).
· Sin Jesús, no hubiese historia que contar.
· Las profecías del Antiguo Testamento se cumplen en
Él.
· Él es el plan de redención.
· Él es quién salva.
· Es a través de Él que Dios retomará posesión de la Tierra que creó.
Por lo tanto, la mejor
manera de leer la Biblia
es conociendo la persona de Jesús – personal y contextualmente. Es por esta
razón que te recomiendo que comieses a leer y estudiar la Biblia en los Evangelios
(Mateo, Marcos, Lucas y Juan).
¡Toma nota!
· Siempre ora antes
de leer la Biblia
y exponerte a la Palabra
de Dios.
· Pídele a Dios que abra tu corazón y agudice tu
mente para que puedas aprender lo que Él te quiere enseñar a través de Su
Palabra.
· Siempre ora DESPUÉS de leer la Biblia.
· Agradece el tiempo que estuviste con Él y pídele
que grabe en tu mente y en tu corazón lo que leíste, pero, lo más importante, pídele
que te recuerde vivir lo que leas diariamente.
“Gracia y Paz”
LA PACIENCIA, UNA CUALIDAD ADMIRABLE
Santiago 1:2-4
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia
su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa
alguna”.
De acuerdo a la Palabra
de Dios, la vida de todo cristiano se debe caracterizar por la paciencia,
porque es importante para desarrollar el carácter maduro y estable que el Señor
desea que se produzca en Su pueblo. “El amor es sufrido, es benigno…no se
irrita” (1 Corintios 13:4-5).
La paciencia es la capacidad de absorber problemas y tensiones sin
quejarse, y no verse afectado por los obstáculos, los retrasos y los fracasos.
Dios permite que tengamos dificultades, inconvenientes e incluso
sufrimientos, con un fin específico: nos ayudan a desarrollar la actitud
apropiada para que crezca nuestra paciencia. Cuando el cristiano ve que esas
pruebas se resuelven en su provecho, permitiéndole alcanzar resultados
convenientes y de refuerzo para su carácter, se prepara el escenario para el
desarrollo de un espíritu paciente.
A continuación, el Espíritu Santo de Dios podrá desarrollar el fruto de la
paciencia en su vida. “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz,
paciencia…” (Gálatas 5:22).
Sobre la falta de paciencia que caracteriza a nuestra generación, Billy
Graham comentó: “Esta es una época altiva, neurótica y llena de impaciencia.
Nos apresuramos cuando no hay necesidad – sólo por apresurarnos. Esta época
acelerada ha producido más problemas y menos moralidad que las generaciones
anteriores, y nos ha provocado males nerviosos. La impaciencia ha producido una
secuela de hogares destruidos, úlceras, etc., y ha preparado la escena para más
guerras mundiales”.
Un poco de introspección y análisis de la impaciencia por nuestra parte
puede ser conveniente y útil. ¿Qué me hace ser impaciente? ¿Soy inmaduro? ¿Soy
quisquilloso? “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para
los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del
bien y el mal” (Hebreos 5:14).
¿Soy egoísta, legalista o exigente? ¿Soy capaz de dejar margen para las
equivocaciones y las imperfecciones de los demás, recordando que Dios está
actuando también sobre ellos? “…Que seáis pacientes para con todos. Mirad que
ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con
otros, y para con todos” (1 Tesalonicenses 5:14-15).
¿Me irrito con facilidad “porque alguien se está saliendo con la suya”? “No
te impacientes a causa de los malignos” (Salmo 37:1)
¿Soy envidioso o celoso? “Tened también vosotros paciencia, y afirmad
vuestros corazones. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no
seáis condenados” (Santiago 5:8-9).
¿Soy materialista? ¿Estoy dominado por el espíritu de este mundo? “Si,
pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba…” (Colosenses
3:1) ¿He superado realmente la “mentalidad secular”? “…pues he aprendido a
contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11)
¿Estoy siendo insensible a los esfuerzos de Dios para ocuparse de mí,
permitiendo que sufra circunstancias adversas, irritaciones y tensiones, con el
fin de que, por medio de Su gracia, aprenda a trascender el yo y a crecer en
amor y estatura espiritual?
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.
Vida Mujer
¿ERES TÚ UNA MUJER VIRTUOSA?
Proverbios 18:22
"El que
halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová".
Desde el
principio de la creación el Señor estableció esta verdad: "No es bueno que
el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18).
Pero eres mucho
más que una compañera idónea, “eres la que con tus manos edificas la casa,
mientras que la necia con las suyas la derriba” (Proverbios 14:1). El perfume
embriagante de tu presencia, llena de gracia y frescura el hogar.
Ese lugar que
puede estar adornado con los más exquisitos adornos que el dinero permite
comprar, si no estás tú, pasa a ser un frío y lúgubre mausoleo donde todo
palidece. Y ese modesto hogar donde el Soberano Dios te puso a ti, aún lo más
simple brilla con inusitada gracia y esplendor.
Dichoso el
hombre que después de una agotadora jornada pueda llegar a su hogar, y
encontrar a su esposa afanada en agradar a su amado y transformar ese lugar en
un manantial, donde ella se mueve como entre alelíes y las abejas revolotean
con un beso de miel. Eres el sol, la luz y el viento que vuelan por ese lírico
paisaje de amor.
Pero eres mucho
más, eres la sabia administradora que puede multiplicar con gracia y sabiduría
el escaso presupuesto que dispones, en delicados manjares que llenan de
satisfacción a aquellos que con amor deseas agradar.
Eres la madre, y
en esta condición tan especial, me hundo en un mar profundo sin poder tocar
fondo para encontrar palabras y describir la grandeza de tu amor, lleno de un
perfume enervante de tu núbil candor.
Con cuanta
dedicación y desvelos cuidas a los retoños que Dios te da. Creo que no existe
otra labor más fatigante y abrumadora, que esa que el Creador te encomendó, de
guiar a los tuyos como un faro en medio del tortuoso mar.
No deja de
maravillarme el hecho que cuando rendida y extenuada caes en un sueño profundo,
que ni el rugir de los poderosos motores de un avión te pueden despertar, pero
basta un simple quejido de tu niño para levantarte de un brinco y correr a su
lado para derramar en libación tu amor.
Te admiro mujer,
por tu fortaleza y dedicación. Cuanta paciencia y consagración te ha otorgado
el Creador, que sabes sostener la arquitectura del silencio y del olvido en los
agrestes caminos de la ruta estival.
El mundo es un
mercado donde los hombres compran honores, voluntades y conciencias. Pero tú,
mujer cristiana, eres como un manantial de aguas cristalinas y espumeantes
sobre los pedregales, que se van suavizando en sus aristas con tu gracia tan
especial.
Pero sabe que
este mundo un día estará en mies en un granero celestial. Y allí, cuando los
ángeles recojan los frutos de la cruz y el Señor nos traslade a Su gloria
divinal.
Entonces muchos
grandes predicadores se apresurarán a buscar las mejores coronas que el Rey de
reyes repartirá. Pero seguramente escucharán avergonzados por su falta de
humildad: "No, ésta, la más especial, es para la mujer que supo ser
esposa, madre y arquitecta de su propio hogar.
Sí, mujer
cristiana, tú que has llevado tu cruz en silencio y sin publicidad, te está
aguardada una corona muy especial.
Ya viene el día,
porque el Señor así lo prometió, que todas las cosas habrán de salir a la luz.
Y tu abnegación, consagración y santidad, no serán olvidadas por el Creador.
¡Oh! Mujer
cristiana cuan hermosas recompensas te esperan en la gloria. Eres un lirio del
alba donde el rocío de la gracia divina brilla como cristalinas diademas y eres
la tenue brisa que refresca el mustio camino de este mundo.
Amado Hermano: Tú
que has sido bendecido con la compañía de una esposa, regocíjate con ella en tu
juventud y en tu vejez, "como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias
te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre" (Proverbios
5:19). Porque esto es lo que agrada al Señor en verdad y eternamente.
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos
Martínez M.
Jack Fleming
"EL CRISTIANO Y EL PSEUDO-CRISTIANO"
1 Juan 3:4-10
“Cualquiera que hace pecado, traspasa
también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley. Y sabéis que él
apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Cualquiera que
permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha
conocido. Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como
él también es justo. El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca
desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras
del diablo. Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su
simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto son
manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace
justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios”.
“Gracia y Paz”
¿CUAL ES EL VERDADERO PROBLEMA CON LA TENTACIÓN?
La tentación no
tiene favoritismos de ninguna clase. De hecho, la tentación es común para todos:
niños, adolescentes, adultos, hombres o mujeres. La tentación no mira estatus
social, económico o espiritual. De manera que no te sorprendas cuando seas
tentado.
Es importante
señalar que la tentación no es pecado. Jesús fue tentado varias veces y no
significa que haya pecado. Mientras te corra sangre por las venas ten por
seguro que vas a ser tentado así que no te sientas culpable por eso.
El problema con
la tentación es que atrapa tu mente, imaginación, sentimientos, y voluntad. Una
vez que los atrapa; determinas que entablarás en ella. Es como si tu cuerpo te
dijera “hazlo”… Y por lo regular al
principio las consecuencias de la tentación no se manifiestan inmediatamente; y
llegas a creer que te has salido con la tuya. Comienzas ha engañarte con frases
como: “Ves, no me pasó nada”.
Empiezas a creer
que eres más inteligente que los demás, porque aparentemente no te pasó nada,
llegas a pensar que puedes empujar los límites un poquito más. Pero al final
terminarás destruyéndote; ¿Sabes por qué? Porque
el pecado siempre mata.
En Alaska las
personas tienen una forma muy peculiar de cazar lobos. Lo que hacen es tomar un
cuchillo de cacería sumergir la navaja en sangre y después la dejan congelarse.
Repiten este proceso varias veces hasta que crean una paleta/helado de sangre,
pero dentro de la paleta está la navaja del cuchillo. Entierran el mango del
cuchillo en el hielo. Y como la nariz del lobo es 10,000 veces más poderosa que
la del ser humano; desde kilómetros de lejos el lobo puede olfatear sangre
congelada. El lobo llega al cuchillo cubierto con sangre y comienza a lamerlo,
y la sangre congelada le sabe tan rica, sabrosa y es tan agradable que desea
más y más, y la primera vez que la navaja corta su lengua, apenas si se da
cuenta, pero el lobo continúa lamiendo y lamiendo hasta que comienza a tomarse
su propia sangre y muere desangrado.
El pecado es
así… comienza tan dulce, divertido y placentero, pero terminas una muerte física,
emocional o espiritual.
¿Entonces que
debemos hacer?, cada uno de nosotros nos conocemos muy bien, sabemos a que
cosas somos débiles, sabemos que cosas pueden provocar que caigamos o que cosas
hacen que seamos mas sensibles a acceder, por ello como dice la Palabra : “…ninguno se crea
mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos,
háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado” (Romanos 12:3 NTV).
A veces creemos
que esta vez seremos fuerte para no caer y jugamos con fuego, creyendo que “ya
lo superamos” o que “lo vamos a superar”, pero Dios no necesita que le
demuestres que puede superarlo enfrentándote a esa tentación, al contrario, su
Palabra nos motiva a huir de la tentación: “Huye de las malas pasiones de la
juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con
los que invocan al Señor con un corazón limpio” (2 Timoteo 2:22).
El pecado
siempre te llevará más lejos de donde quisieras ir, te costará más de lo que
estés dispuesto a pagar y de sus consecuencias te lamentaras por el resto de tu
vida.
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.
Jorge Cota.
ORACIÓN
Padre santo,
perdóname si con mis actitudes y mi silencio ante los demás he negado a tu Hijo
en tantas ocasiones. Yo deseo ser un fiel seguidor de Cristo y vivir para Él de
manera evidente. Te ruego me ayudes a reconocer cuando estoy actuando de esa
manera, cuando quiero que nadie sepa que soy cristiano. Por favor dame la
fuerza y el valor para testificar y confesar a mi Señor, bajo cualquier
circunstancia, delante de todo el mundo. En el nombre de Jesús, Amén.
¿HABRÁS TÚ NEGADO A JESÚS EN ALGUNA OCASIÓN?
Mateo 26:69-75
“Pedro estaba
sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también
estabas con Jesús el galileo. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo
que dices. Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí:
También éste estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento:
No conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban,
dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera
de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al
hombre. Y en seguida cantó el gallo. Entonces Pedro se acordó de las palabras
de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces.
Y saliendo fuera, lloró amargamente”.
La actitud de
Pedro negando a Jesús ha sido, a través de los siglos, el clásico ejemplo de
deslealtad a un amigo. Sin embargo, Pedro no fue el único que traicionó el amor
y la lealtad del Señor. Otro de los discípulos, Judas Iscariote, hizo algo aun
peor: lo entregó a sus enemigos por unas cuantas monedas. Dice Mateo 26:14-16:
“Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los
principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?
Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba
oportunidad para entregarle”. Pero la negación y la deslealtad entre los
discípulos de Jesús no se limitan a estos dos. Allí en el huerto de Getsemaní,
cuando se llevaban arrestado a Jesús, dice la Biblia que “todos los discípulos, dejándole,
huyeron” (Mateo 26:56).
El evangelista
Billy Sunday solía contar una historia acerca de un cristiano que consiguió un
empleo en un aserradero cuyos trabajadores tenían la reputación de ser ateos y
blasfemos. Un amigo, al oír que el hombre iba a trabajar allí le dijo: “Si esos
leñadores se enteran de que eres cristiano, te van a hacer la vida imposible”.
Después de un año, el hombre regresó a casa de visita. Mientras caminaba por la
ciudad se encontró con el amigo que le había dicho que los trabajadores del
aserradero lo ridiculizarían y lo perseguirían. “¿Y qué? – le preguntó el amigo
- ¿Te molestaron mucho por ser cristiano?” “En absoluto – contestó el hombre –
no me han dado ningún problema. Ni siquiera se imaginan que soy cristiano”.
Esta es una
manera de negar a Jesús tal y como lo negaron sus discípulos. También nosotros
negamos a Jesús cuando no testificamos ante los demás lo que él ha hecho en
nuestras vidas. Lo negamos cuando participamos en conversaciones o chistes de
doble sentido, o cuando vemos programas en la televisión que contaminan
nuestros espíritus, o cuando decimos una mentira. Negamos al Señor cuando
tenemos la oportunidad de visitar a un enfermo o de consolar a alguien en
desgracia, y no lo hacemos. Lo negamos cuando no hablamos a los inconversos de
su sacrificio en la cruz del Calvario y la vida eterna que él nos ofrece. En
fin, negamos a Jesús cuando no actuamos de acuerdo al ejemplo que él nos legó y
a las instrucciones que nos dejó en la Palabra de Dios.
El Señor desea
que no seas solo un Creyente, sino que seas un genuino Seguidor y que vivas para
él de manera evidente; que no te avergüences de confesarlo delante de todos los
que te rodean. De aquí su declaración: “A cualquiera, pues, que me confiese
delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en
los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le
negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33).
Piensa por un
momento. ¿Habrás tú negado a Jesús en alguna ocasión? Si la respuesta es SÍ,
ahora mismo arrepiéntete y confiesa ante Dios tu pecado, y él te perdonará,
según dice 1 Juan 1:9. Entonces esfuérzate en conocer cada vez más al Señor por
medio de la lectura de la
Biblia y la oración diariamente. Y cada vez que tengas una
oportunidad háblales de él a los que te rodean.
ORACIÓN:
Padre santo,
perdóname si con mis actitudes y mi silencio ante los demás he negado a tu Hijo
en tantas ocasiones. Yo deseo ser un fiel seguidor de Cristo y vivir para Él de
manera evidente. Te ruego me ayudes a reconocer cuando estoy actuando de esa
manera, cuando quiero que nadie sepa que soy cristiano. Por favor dame la
fuerza y el valor para testificar y confesar a mi Señor, bajo cualquier
circunstancia, delante de todo el mundo. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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