lunes, 6 de enero de 2014

¿Y TU… ESTAS SEMBRANDO PARA EL SEÑOR?


2 Corintios 9:6
“Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará”.

Esto es verdad tanto en el mundo espiritual como en el mundo material. El que siembra abundantemente segará una cosecha abundante.

Si tu siembras escasamente en tu vida espiritual, es decir, si casi no lees la palabra de Dios, ni pasas tiempo en oración en la presencia de Dios, ni hablas de Cristo a las personas, ¿entonces que le dirás a Cristo vuelva? Además de que no vas a tener fruto, o sea, no vas a ganar almas para presentarle al Señor. Habrás sembrado escasamente, y la cosecha será poca.

Jesús no sembró escasamente. Todos los pecados del mundo, con el peso total de la ley fueron puestos en Él, y Él pagó el precio total, hasta la última gota de sangre. Jesús lo pagó todo, y cuando Él vuelva a la tierra por los suyos, va a regresar al cielo con nosotros y dirá:  “He aquí, yo y los hijos que Dios me dio” (Hebreos 2:13).

Trabajemos en la viña del Señor para que nosotros también tengamos mucho fruto para presentar al Padre.

“Gracia y Paz”

Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Padre santo, gracias por la seguridad que me das a través de tu palabra, y por la protección de tu compañía en momentos difíciles de mi vida. Ayúdame a confiar cada vez más en ti y a mantenerme firme en medio de cualquier tormenta. Por Cristo Jesús, Amén.

¿PUEDES ESTAR FIRME EN MEDIO DE LA TORMENTA?


Salmo 62:5-8
“Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio”

Imagínate a un pequeño pajarito refugiado en la brecha de una enorme roca. Fuera de su refugio ruge una brutal tormenta. El agua y los fuertes vientos golpean furiosamente los alrededores, levantando hojas y rompiendo las ramas de los árboles. Sin embargo, el pajarito está seguro, tranquilo y su vida está protegida gracias a la roca sólida que le rodea.

¿Puedes recordar algún momento de tu vida cuando parecía que serías lanzado al aire por una tormenta física o emocional? ¿Cuál fue tu respuesta frente a esa prueba? ¿Te aventuraste a enfrentarte a ella con tus propios medios o te refugiaste en los brazos protectores de Dios?

Cuando una tormenta golpea tu vida, recuerda las palabras del pasaje de hoy. Pon especial atención a la frase: “En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”. En la fotografía mencionada arriba el pajarito no estuvo chirriando o revoloteando intranquilamente. Más bien estuvo descansando sosegadamente hasta que la tormenta pasó. Su confianza estaba en la fuente de su protección.

El Salmo 46:1 dice que “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones". Si creemos esto de corazón, como el salmista, nosotros también podemos estar tranquilos y confiados en la protección de nuestro Dios. Y en el versículo 10 de este mismo Salmo, hay una poderosa exhortación que viene directamente del Señor: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Nuestro padre celestial desea que lo conozcamos en todas las circunstancias, pero especialmente en medio de una tormenta él puede darnos a conocer su poder y su amor. Solamente tenemos que confiar en él.

Después que salieron de Egipto, los israelitas se encontraron frente a una terrible prueba. Frente a ellos la inmensidad del Mar Rojo, y a sus espaldas el poderoso ejército egipcio que los perseguían con el fin de aniquilarlos. En aquella situación, su líder Moisés demostró su fe y su confianza en el Señor, y dirigiéndose a su pueblo les dijo: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis” (Éxodo 14:13). Seguidamente las aguas del mar se abrieron en dos, los israelitas pasaron, y cuando los egipcios intentaron hacer lo mismo se cerraron las aguas y todos murieron ahogados. Y termina este capítulo: “Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo”.

En el Nuevo Testamento leemos acerca de una difícil situación que se presentó inesperadamente en la vida de los discípulos de Jesús. Cuenta Marcos 4:35-41 que navegaban ellos por el mar de Galilea cuando de repente se levantó una gran tempestad de manera que las olas amenazaban con hundir la barca. Mientras tanto, Jesús estaba durmiendo plácidamente a un extremo de la barca. Los discípulos, aparentemente muy atemorizados, despertaron al Señor y le dijeron: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Entonces Jesús se levantó y reprendió al viento. “Y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?"

No importa cuan fuerte sea la tormenta en la que te encuentres, di con fe y con absoluta convicción como el salmista: “En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”. Aférrate a esa roca inconmovible, mantente firme en medio de la tormenta, clama por la ayuda del Dios todopoderoso. Aunque no lo veas, él está muy cerca de ti.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias por la seguridad que me das a través de tu palabra, y por la protección de tu compañía en momentos difíciles de mi vida. Ayúdame a confiar cada vez más en ti y a mantenerme firme en medio de cualquier tormenta. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

domingo, 5 de enero de 2014

¿SABES CÓMO TENER UN CUERPO SALUDABLE?


1 Corintios 6:12, 19-20
“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna […] ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

Todos sabemos que existe una relación innegable entre la salud y nuestra capacidad para alcanzar el máximo potencial. Podemos afanarnos por tener un corazón limpio, una mente pura y una agenda equilibrada, pero sin un cuerpo saludable simplemente no podremos dar lo mejor de nosotros. La buena salud se verá reforzada si comenzamos a pensar en nuestro cuerpo de la misma manera que Dios lo hace.

En 1 Corintios 6, el apóstol Pablo enseña que nuestros cuerpos le pertenecen a Dios. Como resultado, tenemos que decidir entre cuidarlo o descuidarlo.

Ninguno de nosotros entraría en un templo para destruirlo intencionalmente, pues lo respetamos como un lugar de adoración a Dios. Teniendo eso en mente, pensemos entonces que el cuerpo humano, por ser la morada del Espíritu Santo, es mucho más importante que cualquier edificación que haya existido.

Sin embargo, muchas personas suelen asumir que descuidar o maltratar el cuerpo es un derecho que les pertenece. Ya se trate de alguna adicción, de hábitos malsanos o del aborto, muchos dicen: “Este es mi cuerpo. Puedo hacer con él lo que yo quiera”. Pero cuando leemos la Biblia, encontramos que nuestro cuerpo no nos pertenece. Aunque tu quieras hacer con él lo que te plazca, pagarás el precio por tu mala decisión. El pecado tiene consecuencias, y el pecado contra el cuerpo puede ocasionar un castigo que durará aun más allá de esta generación. Pídele a Dios que te ayude a considerar tu cuerpo como Él lo hace, para poder cuidarlo adecuadamente.

“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

domingo, 22 de diciembre de 2013

TE GUSTARÍA ENCONTRAR UN TESORO


Colosenses 2:3
“En [Cristo] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”.

Un cazador de tesoros británico encontró una cantidad inmensa de monedas romanas enterradas en un campo al sudoeste de Inglaterra. Con un detector de metales. Dave Crisp ubicó una gran vasija con 52,000 monedas. Esas piezas de oro y de bronce, que pesan más de 160 kilogramos y datan del siglo III a. C. Están valoradas en cinco millones de dólares.

Si bien el tesoro de Crisp podría hacernos soñar con encontrar riquezas similares, los creyentes en Cristo deberíamos dedicarnos a una clase distinta de búsqueda de tesoros. Lo que rastreamos no es plata ni oro, sino que deseamos encontrar las preciosas gemas del discernimiento, para poder alcanzar «todas las riquezas del pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios, el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Colosenses 2:2-3). El tesoro escondido de conocer más al Señor se encuentra en la Biblia. El salmista dijo: «Me alegro en tu palabra como alguien que descubre un gran tesoro» (Salmo 119: 162).

Si leemos la Palabra de Dios en forma apresurada y superficial, nos perderemos sus profundos conceptos. Esas verdades deben buscarse diligentemente, poniendo tanta atención como lo hace alguien que está buscando un tesoro escondido.

¿Estás ansioso por encontrar los tesoros guardados en las Escrituras? ¡Empieza a cavar!

Los tesoros de verdad de la Palabra de Dios se desentierran con la pala de la meditación.

(Lectura: Colosenses 1:27-2:3)


“Gracia y Paz”

Nuestro Pan Diario

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿ERES O NO ERES CULPABLE?


Hechos 26:19-25
“Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles. Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura”.

Cuentan que en una ocasión, un hombre de buena apariencia se paró en una esquina en el transitado centro de la ciudad de Nueva York. Mientras los transeúntes caminaban de prisa de un lado a otro, él levantaba solemnemente su brazo derecho, señalaba a la persona que le quedaba más cerca, y decía en voz alta: "¡Culpable!" Luego, se detenía por unos momentos, y con la misma expresión severa en su rostro, se dirigía a otra persona y de nuevo lanzaba la condenatoria palabra: "¡Culpable!" La mayoría de aquellas personas quedaban momentáneamente paralizadas, permanecían por un momento mirando a su acusador, entonces se daban la vuelta y se alejaban de prisa, pensando que aquel hombre, sin duda alguna, estaba loco.

Ahora bien, si ese hombre estaba loco, como muchos pensaban, era un loco que decía la verdad. La Biblia dice en Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. De esto no debe quedarle duda a nadie, todos somos pecadores, somos culpables de nacimiento, pues el pecado original cometido en el huerto del Edén pasó de generación en generación y llegó hasta nosotros. Esto dice la Biblia en Romanos 5:12. Lo maravilloso es que Dios, en su infinita gracia y misericordia, envió a su Hijo Jesucristo para que él pagara por nuestra culpa en la cruz del Calvario, y de esta manera perdonarnos y justificarnos. Así dice Romanos 3:24: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Así que todo aquel que cree y acepta este sacrificio deja de ser culpable ante los ojos de Dios.

Es precisamente este mensaje de salvación el que predicaba el apóstol Pablo en Jerusalén, cuando fue acusado falsamente por los sacerdotes y otros influyentes judíos de la ciudad. En el pasaje de hoy, Pablo está defendiendo su actitud ante el rey Agripa. Entonces Festo, el gobernador romano de Judea, le dijo: “Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco”. O sea, “Has estado estudiando tanto, tienes tanto conocimiento que te has vuelto loco”. Pero Pablo le contestó: “No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura”. Ciertamente para el mundo estas palabras de verdad son locura, pero para los que hemos creído son salvación y vida eterna. Así lo afirmó Pablo en su primera carta a los corintios: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18).

Entonces, considerando esta enseñanza, ¿eres o no eres culpable? Si has aceptado a Jesucristo como tu salvador, la sangre derramada en la cruz del Calvario ha limpiado tus pecados y has sido declarado “no culpable”, es decir has sido justificado. ¡Gloria a Dios por ello! Ahora bien, si no has aceptado a Jesucristo como tu salvador eres culpable. Pero Dios te ofrece el indulto y el perdón absoluto de todos tus pecados. Para obtenerlo sólo tienes que creer que Jesús es el Señor, y que murió en la cruz por tus pecados y que Dios le levantó de los muertos. La Biblia dice en Romanos 10:9 que si lo crees en tu corazón y lo confiesas con tu boca serás salvo, es decir dejas de ser culpable, obtienes el regalo de la vida eterna.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias te doy por el precioso regalo de la salvación a través del sacrificio de Cristo. Gracias porque su sangre ha lavado mis pecados y ahora sé que he sido perdonado y ya no soy culpable, y que viviré junto a mi Señor por toda la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

4 MANERAS DE HIDRATAR TU ROSTRO NATURALMENTE


La hidratación de la piel es esencial para mantenerla sana y joven. La piel es el órgano más grande del cuerpo y lo que se aplica por vía tópica potencialmente se absorbe en el cuerpo. Cremas hidratantes naturales están disponibles en las tiendas, pero por lo general cuestan mucho más que las marcas no naturales. La buena noticia es que puedes hacer tu propia crema hidratante natural en tu casa. Estas son tan eficaces y cuestan una fracción del costo de los productos de venta al por menor.


Aguacate y Miel de Abejas pura

Aguacate mezclado con miel crea una gran solución para tu cara. Los aguacates están llenos de lectina, vitamina A, B1, B2 y D, todos excelentes para la curación de la piel seca. También se recomienda comer aguacates ya que contiene aceites omega 3. Estos son particularmente útiles en el alivio de los síntomas de la psoriasis y el eczema. La miel está llena de humectante que contienen enzimas, vitaminas y azúcares. Simplemente mezclar los ingredientes juntos y usarlo como una máscara facial.


Aceite de oliva

Además de ser un gran aceite de cocina, el aceite de oliva es un humectante natural. Los egipcios, griegos y romanos utilizaban el aceite de oliva como una manera de tratar la piel y el cabello. Nada ha cambiado en ese aceite de oliva y sigue representando un gran hidratante y acondicionador para el cabello. Nutre la piel y es un gran tratamiento para cabellos secos y uñas quebradizas.


Aceite de coco

El aceite de coco es un excelente humectante natural, y no es necesario que lo ingieras. El aceite de coco tiene una estructura simple molecular permitiendo que en la piel se absorba rápidamente. Además de hidratar la piel, ayuda en el tratamiento del eczema, psoriasis, pie de atleta, y varias otras afecciones de la piel.


Mayonesa

Es muy buena en los sándwiches (sobre todo si es hecha en casa con ingredientes orgánicos) y puede hidratar y rejuvenecer tu rostro. Basta con frotar un poco de mayonesa en la cara y déjala durante 10-15 minutos. Los aceites de la mayonesa ayudan a hidratar, mientras que el vinagre actúa como un exfoliante, quitando las células muertas de la piel. Te sugerimos aprender a realizar una saludable mayonesa en tu propia casa.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
La Buena Salud al alcance de Todos
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Vida Lúcida

Toda la traducción al español con derechos reservados. Fuente en inglés: www.dailyglow.com

ORAR ES ACERCARSE A DIOS


1 Tesalonicenses 5:17-18
“Orad sin cesar. Dad gracias en todo…”

Orar es hablar con Dios. Él escucha la oración e invita a todos los hombres a volverse a él (Salmo 65:2; Isaías 45:22). Para el creyente, orar es la expresión de la vida nueva que Dios da a quien confía en él. La prueba de la conversión de Pablo fue que oró (Hechos 9:11). La oración traduce una relación personal con Dios, una relación de fe, de confianza.

La oración cristiana no es, de ninguna manera, un acto mágico que nos da cierto poder sobre los demás o sobre los acontecimientos. Tampoco es un misticismo con el que tratamos de penetrar en nuestra vida interior para alcanzar unos supuestos objetivos. No, la oración nos coloca sencillamente en la presencia de Dios. Cuando el cristiano ora, no está solo, está con Dios; no piensa en sí mismo, sino que mira al Señor.

Hay diferentes tipos de oración: la súplica, el clamor (¡Señor, sálvame!), la acción de gracias (¡Gracias, Señor!), la alabanza del que encuentra su gozo en Dios, la adoración que brota de nuestros corazones cuando nos damos cuenta de la grandeza del amor de Dios.

También oramos para discernir y cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida. Mediante la oración tratamos de comprender lo que Dios desea, y lo aceptamos para cumplirlo. En la oración que presentó a sus discípulos, Jesús nos enseñó a decir: “Hágase tu voluntad” (Mateo 6:10).


“Gracia y Paz

La Buena Semilla

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿ESTÁS BUSCANDO PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA?


Lucas 12:16-21
“También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”.

Jesús cuenta la historia de un rico granjero que cometió dos grandes errores. Primeramente subestimó el rendimiento de sus cosechas y tuvo que derribar sus graneros para construir otros más grandes. Pero el mayor error lo cometió al pensar que esas riquezas le pertenecerían para siempre y que lo único que tendría que hacer en su vida sería disfrutarlas y regocijarse en ellas. Dios le hizo ver la realidad con un simple recordatorio: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”

Cuando meditamos en este tema, tenemos que entender que esta vida es pasajera y que las riquezas que podamos acumular en este mundo de nada nos servirán cuando llegue el momento de partir; y que si actuamos de esta manera somos simplemente “necios”. Esto quiso decir Jesús al concluir la parábola con esta afirmación: “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. Tenemos que llegar a la conclusión de que es necesario enfocar nuestros esfuerzos en hacernos de un tesoro imperecedero, eterno e incorruptible, el cual no podemos conseguir en este mundo. Más adelante Jesús nos aclara lo que significa ser "rico para con Dios” cuando dice: “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lucas 12:33).

¿Cómo podemos ser ricos para con Dios y hacernos bolsas que no envejezcan? Con seguridad la respuesta a esta pregunta estaba en la mente de Pedro cuando le dijo al Señor en Lucas 18:28: “Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos para seguirte”. Y Jesús le contestó: “De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”.

Es muy probable que el llamado de Jesús a dejarlo todo y seguirlo a él no esté dirigido a todos y cada uno de nosotros de la manera específica en que él lo hizo al dirigirse al grupo escogido de los apóstoles. Pero sí podemos estar seguros de que el Señor se dirigió a todos y cada uno de nosotros cuando dijo en el Sermón del Monte: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Jesús se estaba refiriendo en ese momento a las cosas básicas para nuestra subsistencia, la comida, la bebida, la ropa. Todo esto y mucho más nos será provisto por la gracia infinita de Dios si buscamos por encima de todo su presencia en nuestras vidas. ¡Qué preciosa promesa de labios del Señor! Para hacer depósitos en el banco del cielo, tenemos que poner todo lo que tenemos en un plano secundario con respecto al “reino de Dios y su justicia”.

¿Estás dispuesto a relegar a un plano secundario todo aquello que pertenece al mundo material y poner a Dios y su reino en primer lugar en tu vida? ¿Cuántos de nosotros podemos decir en verdad que hemos dado mayor prioridad al reino de Dios sobre nuestras casas, familias, trabajos, riquezas? Por el contrario, ¿cuántos de nosotros estamos construyendo “graneros más grandes” y actuando como necios?

Clamemos a Dios por discernimiento y sabiduría para que busquemos primeramente su reino y su justicia y todo lo demás lo pongamos en un plano secundario.

ORACIÓN:
Padre santo, al meditar en tu Palabra me doy cuenta que soy como “la neblina de la mañana” y no quiero comportarme como un “necio” que se preocupa mas por los “afanes” y “tesoros” de este mundo. Quiero ser útil en tu obra, quiero aprender a ser mas como Cristo en todas las áreas de mi vida. Dame discernimiento y sabiduría para ponerte a ti en primer lugar sobre todas las cosas y buscar primeramente tu Reino y tu Justicia. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

miércoles, 18 de diciembre de 2013

ORACIÓN



Padre mío, gracias por tu amor y tu socorro inmerecidos en mis tiempos de aflicción. Hoy clamo a ti como me dice tu palabra, y confío plenamente en que no me dejarás ni me desampararás, y que tu paz y tu gozo me inundarán. En el nombre de Jesús, Amén.

¿DÓNDE ESTÁ DIOS CUANDO ESTOY SUFRIENDO?


Isaías 53:4-7
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”.

Este pasaje fue escrito unos ochocientos años antes del nacimiento de Jesucristo. Aquí, el profeta Isaías describe el castigo más cruel e injusto que la humanidad haya conocido. Jesús, sin haber cometido pecado nunca, fue crucificado y sufrió el terrible dolor de la cruz por amor a nosotros, para librarnos de la condenación y darnos vida eterna. Mientras tanto su Padre, en el cielo, sufría junto con él mientras se llevaba a cabo su plan de salvación para la humanidad. ¿Puede acaso existir un ejemplo más evidente de la presencia de Dios en medio del dolor? A la pregunta: “¿Dónde está Dios cuando estoy sufriendo?”, hay una sola y contundente respuesta: “En el mismo lugar que estaba cuando crucificaban a su Hijo Jesucristo por ti y por mí”.

Los niños necesitan periódicamente inmunizaciones contra diferentes enfermedades. Con seguridad los pequeños no entienden que las vacunas son para su bien. Desde su punto de vista, están experimentando dolor, mientras que alguien que los ama lo está permitiendo. Tal vez tú recuerdas a tu madre o tu padre cuando te sujetaba para que el médico pudiera ponerte la inyección. Tal vez le recuerdas comentando con alguien que la experiencia le dolió más a ella o a él que lo que pudo haberte dolido a ti. Tal experiencia nos da una pequeña idea de cómo se relaciona Dios con sus hijos, y como él responde cuando estamos pasando por pruebas dolorosas.

El pueblo de Israel fue rebelde y desobediente, y por ello tuvieron que sufrir muy malas consecuencias. En Isaías 63:9 el profeta nos habla acerca del amor de Dios hacia su pueblo cuando dice que “en toda angustia de ellos él fue angustiado”. Esto es exactamente lo que Dios quiere decirnos cuando la aflicción llega a nosotros: cuando sufrimos, él sufre con nosotros. Claro que para una mente infantil, este es un concepto totalmente incomprensible, pero cuando crecemos y tenemos nuestros propios hijos lo vemos claramente. Entonces comenzamos a entender el infinito amor y la fidelidad de nuestro Padre celestial.

Un conocido comentarista bíblico dijo: “Nuestro Dios, nuestro Salvador es a veces un Dios que se oculta a sí mismo, pero nunca un Dios que se ausenta. A veces está en la oscuridad, pero nunca en la distancia”. Hebreos 13:5 nos recuerda que él dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. Esta es una preciosa promesa que debemos recordar siempre, sobretodo cuando estamos pasando por una prueba.

El Salmo 91:15 trae a nuestras vidas aliento, confianza y seguridad, por medio de esta promesa de Dios: “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. Si estás en medio de un período doloroso, busca el rostro del Señor, invoca su nombre, aférrate de sus promesas. Ten la seguridad de que su respuesta no tardará, pues él está muy cerca, aunque te parezca lo contrario. Él te librará del dolor y la angustia y derramará sobre ti su gloria y su paz. Quizás las circunstancias no cambien inmediatamente, pero espera confiadamente pues tu Padre celestial está trabajando en ellas.

ORACIÓN:
Padre mío, gracias por tu amor y tu socorro inmerecidos en mis tiempos de aflicción. Hoy clamo a ti como me dice tu palabra, y confío plenamente en que no me dejarás ni me desampararás, y que tu paz y tu gozo me inundarán. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

BOOZ: CUALIDADES DE UN HOMBRE DE DIOS



La Biblia está llena de hombres que por su piedad y buen ejemplo vale la pena estudiarlos y ponerlos como modelo para aprender de ellos. Booz que es uno de estos valiosos varones de Dios que merecen nuestra atención.

La historia de Booz la encontramos en el libro de Ruth, en donde se nos narra el amor de Booz y Ruth. Él, un hombre soltero, rico y honorable. Ella, viuda, humilde, pobre, de origen pagano pero  que renunció a sus dioses para ir tras el único y verdadero Dios y con la determinación de no abandonar a su suegra.

El pueblo de Israel tenía una ley para proteger a la familia: “la ley del levirato”, que consistía en que una mujer viuda que no tuviera hijos, podía desposarse con su cuñado, el hermano del difunto, para que tuviese descendencia, heredara sus bienes y perpetuara su nombre.  Booz se inspira en la piedad de esta ley para arropar a la desamparada Ruth de su estado de pobreza y soledad.

Veamos algunas características de un varón digno de imitar (lee el libro de Ruth capítulos 2-4):

Esforzado: Booz era un hombre trabajador y un buen administrador de su dinero, ya que a pesar de la hambruna que sufrió su pueblo, él fue muy rico, dueño de al menos un campo de cebada, con muchos empleados.

Respetado: De buena posición social, poderoso y honrado dentro de su comunidad.

Devoto: Aunque Booz vivía en una época donde la maldad predominaba en Israel, él era un hombre temeroso de Dios, que se apegaba a Su Ley. Sabía que era bienaventurado el que confiaba en el Dios de Israel.

Humilde: Conocía a sus empleados, los trataba con sencillez, consideración y respeto.

Generoso: Daba solícitamente más de lo que debía.

Misericordioso: Fue un instrumento de Dios para beneficiar al pobre, al desvalido, para ayudar al necesitado y marginado.

Bondadoso: Era un hombre cortés, consolador, cuidaba el bienestar de sus empleados y los trataba bien, brindaba un ambiente laboral armonioso.

Integro: Conocía las leyes de su nación y las cumplía, cuidó el honor y el buen nombre de una mujer. Demostró ser un hombre leal para hacer negocios.

Amable: Tuvo un trato tierno con una mujer indefensa, le proveyó alimento, reconoció sus virtudes.

Protector: Se compadeció de dos viudas como Ruth y Noemí, provee para que ellas se sientan seguras y confiadas.

Diligente: cuando se propuso una empresa, se apresuró a concluirla "Aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy".

le dio Valor a la verdadera belleza: Se casó con una mujer virtuosa, reconoció en ella su fe, su bondad, su sabiduría y su buena reputación. Más no por su belleza externa o su juventud.

Booz fue un hombre al que no le importó la posibilidad de ser rechazado por su pueblo al casarse con una extranjera que abrazó la fe en el Dios verdadero. El no perdió tiempo, fue diligente y respetó la ley haciendo lo correcto; acudió con muchos testigos al pariente más cercano, según la ley del levirato, para verificar que éste no estaba dispuesto a arriesgar sus posesiones para ayudar a Ruth y a su suegra, y así, con la aprobación de los ancianos del pueblo, se convirtió en el esposo y redentor de Ruth. El miró su fe y sus virtudes por encima de sus otras cualidades y la “redimió”, la sacó de su aflicción y deplorable situación.

Booz y Ruth se casaron y tuvieron un hijo llamado Obed, y dos generaciones más adelante nació el Rey David, quien a su vez fue el antepasado de nuestro Señor Jesucristo.

Reflexión:

La historia del libro de Ruth es una mezcla de las adversidades de dos mujeres, que encuentran esperanza en Booz, quien tiene todas las posibilidades de “redimirlas” y sacarlas de su  situación lamentable.

Aunque Booz es un buen modelo a seguir, tenemos uno mejor: Jesucristo, quien, a pesar de nuestra condición de pecadores, que es más deplorable que la de Ruth, actuó como “pariente redentor”,  y nos libró de la muerte espiritual, de la amargura por estar separados de Dios y de la esclavitud del pecado. Él escogió una novia, la iglesia, una extranjera, manchada por el pecado, indigna, para lavarla, redimirla y vestirla sin mancha ni arruga, para hacerla su esposa. Fuimos recipientes de su compasión, amor, bondad, y gracia.

Si queremos ser varones imitadores de Cristo y llegar al menos a la estatura de Booz, pidamos a nuestro Padre Celestial que derrame más de su Gracia para que en medio de las batallas con nuestros pecados residuales, crezcamos en virtud y en humildad.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios

Le invito a que visite la Pagina:

CARTA DE UNA MADRE PARA SU HIJA:



“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12).

CARTA DE UNA MADRE PARA SU HIJA:

Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.

Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.

Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.

Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida hija, que yo te enseñé a hacer muchas cosas, como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.

El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.

Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos. Cuando estos días vengan, no te sientas triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré, con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.


“Gracia y Paz”
Fuente: Reflexiones sobre nuestros actos cotidianos.

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martes, 17 de diciembre de 2013

ORACIÓN:



Padre santo, confieso delante de ti que soy débil e incapaz de resistir la tentación que me acosa muchas veces. Por favor, perfecciona tu poder en mi debilidad y ayúdame a rechazar todo aquello que no esté de acuerdo a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén