martes, 9 de abril de 2013

¿PUEDES ALABAR A DIOS EN MEDIO DE LA PRUEBA?



Salmo 69:1-3
"Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios".

En este pasaje David clama a Dios desesperadamente en medio de una crisis sumamente intensa en su vida. El salmista describe una situación verdaderamente caótica e implica que llevaba tanto tiempo clamando por ayuda que estaba ya cansado de llamar y había perdido hasta la voz. Sin embargo, se mantenía firme esperando a su Dios, diciendo: “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza” (Salmo 69:30). En medio de su agonía, David sigue clamando a Dios, y a la vez lo exalta con cánticos de alabanza.

Al igual que David, todo ser humano está expuesto a ser afectado por una prueba, muchas veces catastrófica y de manera repentina. Recordemos algunas de éstas, sucedidas en los últimos años:

Al comenzar el día del martes 11 de septiembre del 2001 millones de personas en todas partes del mundo se dirigieron como de costumbre a sus trabajos, entre ellas las que tenían sus oficinas en las torres gemelas de Nueva York. ¿Quién pudo haber imaginado en ese momento que unos minutos después esas dos famosas torres serían destruidas, y más de 3,000 personas habrían perdido sus vidas víctimas de un ataque terrorista?

En la mañana del día 26 de diciembre de 2004, miles de personas disfrutaban tranquilamente de las preciosas playas de Indonesia. Minutos después, las gigantescas olas del Tsunami que arrasó el sureste asiático dejaron ruina y desolación y más de 200,000 muertos de todas partes del mundo.

Hace varios años, temprano en la mañana, en la ciudad de Miami, Florida, una mujer llegó a la casa de sus padres con el fin de dejar a su bebé, como acostumbraba a hacer, antes de continuar para su trabajo. Lo que encontró allí transformó su vida para siempre. En el piso de la sala, en medio de un charco de sangre, yacía el cadáver de su abuelita, y los cuerpos de su papá y su mamá fueron hallados más tarde por la policía en otras habitaciones de la casa. Para hacer la tragedia aún más terrible, luego supo que había sido su propio hermano el que cometió los asesinatos. Es muy difícil imaginar la magnitud de la crisis emocional, psicológica y espiritual que, literalmente, aplastó a esta mujer y a su familia.

Tragedias de esta envergadura no suceden con mucha frecuencia, pero el comienzo de cada día puede traer a cualquier persona un cambio drástico e inesperado en su vida. Nadie está exento de que se le presente una prueba de momento, la cual puede traerle consecuencias profundas y trascendentales. Pero si estamos espiritualmente preparados, manteniendo una comunión diaria con el Señor podremos actuar como David en el pasaje de hoy, clamando a Dios por su ayuda a la vez que le alabamos de todo corazón.

Esta actitud siempre nos fortalece en la prueba y nos lleva a un final de victoria. Tenemos un ejemplo en 2 Crónicas capítulo 20. Aquí la Biblia narra que Josafat, rey de Judá, recibió la noticia de que ejércitos poderosos se acercaban con el fin de destruir a su pueblo. En medio de esta terrible situación Josafat pidió ayuno y oración en todo Judá. Y cuando estuvieron cerca los enemigos, “puso a algunos que cantasen y alabasen al Señor” (v.21). Tan pronto ellos comenzaron a entonar cantos de alabanza, los soldados enemigos comenzaron a pelear unos contra otros, y se mataron entre sí, y dice la Biblia que de ellos no quedó ni uno solo. ¡Milagro de Dios! Ciertamente la gloria de Dios se manifiesta cuando le adoramos y le alabamos de corazón.

Cuando estés pasando por una prueba muy difícil, cuando creas que “no puedes más”, busca el rostro del Señor en oración y alábalo con palabras y con canciones que hablen de su gloria y su majestad, y por fe expresa victoria total y absoluta en el nombre poderoso de Jesucristo. No es fácil, pero si lo haces te asombrará la paz tan preciosa que te inundará, y la gloria de Dios se manifestará en tu vida.

ORACIÓN:
Bendito Señor y Dios, me llego hasta tu trono de gracia, clamando por la manifestación poderosa de tu presencia en esta situación. Te alabo de todo corazón y manifiesto que soy más que vencedor, por medio de aquel que me amó, mi Rey y Señor, Jesucristo. Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

¿ERES TÚ UN AMIGO A TODA PRUEBA?



Juan 15:12-15
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Los amigos están entre las bendiciones más grandes que Dios da a sus hijos. Ellos nos proveen compañía, nos escuchan en los momentos difíciles, nos apoyan en nuestros sueños e ilusiones, y nos sirven como una malla de seguridad cuando caemos. Un verdadero amigo siempre está dispuesto a prestarnos su ayuda en cualquier circunstancia. También nos brinda su amor aun cuando no lo merecemos. “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” (Proverbios 17:17). Jesús llamó “amigos” a sus discípulos porque había establecido con ellos un vínculo profundo de fidelidad y mutua confianza.

Al igual que todas las relaciones que existen en este mundo, las amistades pasarán por períodos problemáticos que pondrán a prueba la calidad de la amistad. Si verdaderamente se trata de una amistad que vale la pena conservar, se debe buscar una solución siguiendo los siguientes pasos:

Enfrenta la situación. Comparte con tu amigo o amiga tu sentir de que algo no está bien y que necesita solucionarse.

Define con claridad el problema. Juntos, conversen acerca de cuándo y dónde la relación comenzó a afectarse y lo que pudo haber causado el problema.

No culpes a los demás apresuradamente. Analízate a ti mismo, pide al Señor que te dé sabiduría y asegúrate por todos los medios de que no fuiste tú quien, conciente o inconcientemente, causó el problema. Habrá ocasiones en las que quizás estemos seguros de que no ha sido nuestra culpa, y por lo tanto decimos: “Yo no tengo por qué pedir perdón si yo no he hecho nada”. Es aquí donde tenemos que ser humildes y obedecer el mandato de Jesús cuando dijo: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24). Aquí el Señor nos enseña que la reconciliación es más importante que cualquier ofrenda que vayamos a dar, y nos muestra la necesidad de tomar la iniciativa, sin importar si somos o no los causantes del disgusto.

Pide perdón. Si llegas a la conclusión de que fue tuya la culpa, debes mostrar humildad y pedir perdón inmediatamente. No debes tratar de justificar tus acciones. Como creyentes y como amigos, debemos de aceptar la responsabilidad por nuestros errores y buscar el perdón. El fin que se persigue es salvar la amistad.

Da los primeros pasos para reparar la amistad. Pregunta: “¿Qué puedo hacer para que todo vuelva a ser como antes?” E inmediatamente comienza a invertir tu tiempo, tu energía y tu amor en restaurar la amistad dañada.

Si queremos tener la bendición de un buen amigo o amiga que nos ame sinceramente, debemos estar dispuestos a pagar el precio de enmendar esa relación. Dar la espalda al problema puede parecer más fácil, pero a la larga, perderemos un valioso tesoro.

Poco después que Jesús manifestara acerca de la amistad de la que nos habla el pasaje de hoy, sus discípulos lo abandonaron en los momentos más difíciles de su vida, mientras lo arrestaban en el huerto de Getsemaní. Pedro, además, negó tres veces que conocía a Jesús por temor a las autoridades religiosas. Sin embargo, después de la resurrección, el ángel que estaba junto al sepulcro mandó a las mujeres que habían ido allí que les avisaran a los discípulos, y en particular a Pedro, para que fueran a Galilea a encontrarse con Jesús (Marcos 16:7).

¿Crees tú que eres capaz de actuar de esta manera?

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por los amigos que has puesto en mi camino, pues sé que detrás de cada uno de ellos hay un propósito divino. Ayúdame a entender ese propósito y a comportarme en la amistad de manera que tu nombre sea siempre glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LAS DECISIONES QUE TOMAMOS



Mateo 7:13, 14
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

En una autopista de seis carriles, es fácil que la vía se llene de muchísimos vehículos. Entrar en la autopista es muy fácil, ya que las rampas desembocan en el carril preciso cada cierta distancia. Por el contrario, tratar de mantener en un camino angosto a las ovejas, desde el pastizal al corral, obliga a uno a caminar prestando mucha atención.

El camino de las ovejas es una imagen del camino estrecho, el camino de Dios, mientras que la vía de seis carriles ilustra el camino ancho, es decir, el camino de Satanás que lleva a la perdición.

El camino ancho está tan atestado como una autopista en hora pico. La mayoría de la gente elige este camino porque les encanta que no haya restricciones de lo que quieran probar. Todo lo que les proporcione placer, poder o prosperidad es bien recibido y practicado. Dios, la Biblia y la iglesia pueden ser tolerados por algún tiempo, pero al final serán reemplazados en el corazón del viajero en la senda ancha. Es de esperarse, ya que en este camino todo es aceptado: todas las filosofías, todas las creencias, todas las pasiones, y todos los hábitos que promuevan la idea de la libre elección.

Pero, por más maravillosas que puedan parecer esa tolerancia y esa licencia, el camino ancho es también el camino de la insatisfacción. No importa lo que el mundo prometa, eso al final no dará satisfacción, porque el camino espacioso es una ilusión. La carne puede ser tranquilizada temporalmente, pero el corazón humano no puede encontrar la paz en ese camino. Nada de lo que el mundo idee o cree, puede llenar el lugar en nuestro corazón que Dios hizo solo para Sí mismo. La verdadera satisfacción que se tiene en el Señor solo se encuentra en el camino angosto.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ORACIÓN



Padre santo, te doy gracias por los amigos que has puesto en mi camino, principalmente por todos los hermanos en la fe, pues sé que detrás de cada uno de ellos hay un propósito divino. Ayúdame a entender ese propósito y a comportarme en la amistad de manera que tu nombre sea siempre glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”


Filipenses 1:3-6
“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

“Gracia y Paz”

10 RAZONES PARA BEBER AGUA TIBIA CON LIMÓN EN LA MAÑANA



¿Sabías que un vaso de agua tibia con limón por la mañana ayuda a reducir el peso, mejora la digestión, elimina toxinas, reduce síntomas del asma y dolores de garganta y mejora el sistema inmunológico?

El limón es un fruto tan refrescantes como versátil. Utilizado como aderezo o jugo, tiene un efecto muy positivo en nuestro organismo y grandes propiedades nutricionales para el cuerpo.

Te damos 10 buenas razones para que tomes un vaso de agua tibia con limón todas las mañanas.

1. Refuerza el sistema inmunológico. Rico en vitamina C y potasio, estimula las funciones cerebrales y nerviosas, controla la presión arterial y es ideal para combatir resfriados.

2. Ayuda a bajar de peso. Está demostrado que, gracias a la presencia de fibra pectina, el limón ayuda a luchar contra el hambre y los antojos, al tiempo que ayuda a perder peso más rápido si estás haciendo una dieta.

3. Mejora la digestión. Gracias a un aumento en la producción de bilis, el jugo de limón ayuda a eliminar sustancias no deseadas reduciendo la acidez y el estreñimiento.

4. Es diurético. El limón aumenta la tasa de micción en el cuerpo, ayudándote a purificarlo de toxinas más rápido y mejorando la salud en el tracto urinario.

5. Limpia tu piel. La vitamina C no sólo ayuda a disminuir arrugas y manchas, sino que también mantiene la piel clara gracias a que elimina toxinas de la sangre.

6. Refresca el aliento. Consumido regularmente, no sólo da un aliento más fresco sino que también puede aliviar el dolor dental y la gingivitis.

7. Alivia problemas respiratorios. Un vaso de agua con limón al día te ayudará a deshacerte de infecciones de pecho reduciendo la producción de flema, siendo también muy útil para personas con asma o alergias.

8. Te mantiene en “Zen”. Cuando el cuerpo y la mente se someten a situaciones de estrés, se agota la vitamina C en nuestro cuerpo produciendo la oxidación de las células. Gracias a la altísima presencia de esta vitamina, el poder antioxidante del limón te ayuda a mantenerte enfocado y centrado todo el día.

9. Aleja el hábito del café. Es probable que, luego del vaso de agua con limón, ni siquiera tengas deseos de tomar un café. Es por eso que si quieres dejarlo, has encontrado un buen aliado.

10. Equilibra el pH. Un vaso de agua con limón todos los días reduce la acidez total del cuerpo, siendo uno de los alimentos más alcalinos que se encuentran al alcance de todos.

¿Por qué tiene que ser agua tibia y no fría? El agua fría crea un factor de choque o estrés en el cuerpo. Se necesita energía para tu cuerpo para procesar el agua fría.

La receta es muy simple - una taza de agua tibia (no caliente) y el jugo de un limón.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“…dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).

“Gracia y Paz”
La Salud al alcance de todos
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Salud Esencial

lunes, 8 de abril de 2013

LAS DECISIONES SON IMPORTANTES



Gálatas 5:13-16
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”.

La mayoría de las personas que deciden cruzar la puerta ancha, no se detienen a considerar los pros y los contras de tomar el camino que lleva a la perdición. Más bien, se deslizan hacia ese camino sin pensar en las consecuencias inmediatas y eternas. La puerta estrecha es diferente; tenemos que decidir deliberadamente cruzar por ella y tomar el camino escasamente transitado que lleva al cielo.

Andar por el camino estrecho requiere fe, disciplina y determinación. Debemos leer la Biblia cada día y mantener una activa conexión con Dios mediante la oración. Cuando rendimos nuestras vidas a Cristo, mantenemos a nuestros corazones en la senda recta.

En verdad, todos tenemos deseos, es decir, apetitos carnales que encuentran más atrayente el camino fácil. En otras palabras, somos tentados a pecar. Cuando decidimos ceder a la tentación, nuestros pies pueden permanecer en el camino estrecho, pero nuestros corazones vuelven al camino ancho. Cuanto más decidamos participar en las acciones y las actitudes pecaminosas, más profundamente se arraigarán nuestros corazones en el camino del mundo.

Podemos tratar de decirnos a nosotros mismos que estamos logrando la libertad, y que tenemos el derecho de hacer lo que queramos. Sin embargo, la verdad es que estamos tratando de aferrarnos a una falsa alegría, mientras que lo verdaderamente importante se nos escapa de las manos.

El camino angosto puede ser difícil de transitar, pero Dios promete su ayuda constante y una gran recompensa: la salvación y el gozo de su presencia, y luego la eternidad junto a Él.

¿Tu escogiste la puerta estrecha?

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

TÚ TIENES QUE REMOVER LOS OBSTÁCULOS



Juan 11:38-41
"Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto".

Estos versículos describen las circunstancias previas al milagro ocurrido en aquella aldea llamada Betania, donde vivía una familia muy querida por Jesús: Marta, María y su hermano Lázaro, el cual había muerto cuatro días antes. Cuando Jesús recibió la noticia de que su amigo Lázaro estaba enfermo, dice la Biblia en Juan 11:6 que se quedó dos días más en el lugar donde estaba, en lugar de correr inmediatamente al lecho del enfermo y sanarlo como había hecho con tantos otros enfermos en ocasiones anteriores. Pero había un propósito al actuar Jesús de esta manera, contrario a la prisa con que Marta y María deseaban que el Señor actuara. Jesús les dijo a sus discípulos: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Dios se glorificaría en estas circunstancias.

Cuando Jesús llegó a la aldea, ya Lázaro estaba muerto desde hacía cuatro días. De acuerdo a la costumbre judía había que esperar tres días para declarar oficialmente y con toda certidumbre la muerte de una persona. En este caso no había duda alguna de la muerte de Lázaro, y cuando Jesús dijo que quitaran la piedra del sepulcro, Marta le dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. En otras palabras: no hay ninguna esperanza. Marta sólo podía ver lo que todos veían: una tumba cerrada por una piedra y dentro un cuerpo descompuesto. Jesús podía ver más allá. Él podía ver la gloria de Dios a pesar de las circunstancias. Por eso Jesús le dijo a Marta: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” En ese momento, por la gracia del Espíritu Santo, Marta quitó de su vida "la piedra" de la duda e incredulidad e inmediatamente después sucedió el milagro. Cuando quitaron la piedra del sepulcro, Lázaro salió caminando para el asombro de todos los presentes.

Cuando el tiempo pasa y no vemos que las circunstancias mejoran, nuestra fe puede comenzar a decrecer y podemos caer en un estado de duda e incredulidad. Este pasaje nos muestra que no es en nuestro tiempo cuando los milagros suceden, sino en el tiempo del Señor. Al igual que Marta y María, debemos acudir al Señor cuando estamos en medio de una prueba, pero entonces debemos esperar a su tiempo. Lo segundo que debemos hacer es creer de todo corazón que Dios tiene el poder para resolver nuestro problema aunque a nosotros y a todo el mundo a nuestro alrededor parezca que no hay ninguna esperanza. “Nada hay imposible para Dios”, dice Lucas 1:37. Y en Mateo 21:22 Jesús dijo: “Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Es necesario que quitemos toda piedra que está impidiendo que Dios haga milagros en nuestras vidas. Entre la persona de Jesús y el muerto, Lázaro, estaba la piedra que tapaba el sepulcro. Jesús tenía todo poder para mover esa pesada roca pero les pidió a ellos que la quitasen. ¿Por qué lo hizo? Porque corresponde a nosotros remover la piedra o el obstáculo que impide que se lleve a cabo el milagro de Dios. Lo fue en aquella oportunidad y hoy también es necesario eliminar de nuestras vidas las piedras de incredulidad, falta de integridad, inmundicia, idolatría, contiendas, rencores, en fin… todo tipo de pecado y todo aquello que no glorifique el nombre de Dios. Entonces la gloria y el poder de Dios se manifestarán abundantemente en nuestras vidas.

ORACIÓN:
Dios mío, no quiero interrumpir tus planes en mi vida, por eso en este momento renuncio a todo espíritu de duda e incredulidad, y todo aquello que está evitando que tú glorifiques tu nombre. Por favor aumenta mi fe para creer en tu poder en todas las circunstancias por difíciles que sean. En el nombre de Jesús, Amen.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

ORACIÓN



Dios mío, no quiero interrumpir tus planes en mi vida, por eso en este momento renuncio a todo espíritu de duda e incredulidad, y todo aquello que está evitando que tú glorifiques tu nombre. Por favor aumenta mi fe para creer en tu poder en todas las circunstancias por difíciles que sean. En el nombre de Jesús, Amen.

“Gracia y Paz”

viernes, 5 de abril de 2013

PREDICA LA PALABRA CON AUTORIDAD



“Cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7:28-29).

El más grande y famoso sermón jamás predicado, el Sermón del Monte, dejó impresionados y atónitos a los que lo escucharon. El Señor Jesús dejó a la audiencia en un prolongado asombro, por lo que decía y cómo lo decía.

Lucas 4:32 nos dice lo siguiente: “Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad”.


Autoridad, no autoritarismo

Predicar con autoridad, no es fácilmente comprendido por la gran mayoría. Algunos confunden la palabra autoridad con autoritarismo. Tener autoridad no es tener el control, ni es tener influencia sobre las personas ni usar de la manipulación.

El Apóstol Pedro amonesta a los predicadores que cuando prediquemos la palabra lo hagamos “no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:3). Pero, ¿qué quiere decir hablar con autoridad? Para ello, son indispensables los siguientes elementos:

1. Conocer a Cristo y haber tenido una experiencia personal con él.

2. Predica como un Mensajero del Señor.


Conocer a Cristo

La autoridad que se adquiere por medio de la experiencia personal es algo incomparable. La experiencia personal fue un elemento importante para que los Apóstoles tuvieran una enorme autoridad al presentar el mensaje, Pablo nos dice en 2 Corintios 4:13: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”.

Ellos conocían a Cristo y habían tenido una experiencia personal con él. Habían sido testigos oculares de la Gloria de Cristo. Y a pesar de las circunstancias adversas que muchas veces tuvieron que enfrentar, nunca se amedrentaron, sino que con más valentía y autoridad hablaban de Cristo. Solamente ponle atención a las palabras del Apóstol Pedro: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” (2 Pedro 1:16).

Sin este elemento, es imposible ser un predicador de la Palabra de Dios y mucho menos poder presentar el mensaje con autoridad. ¡Debemos anhelar cada día estar contemplando su hermosura y majestad!


Predica Como Un Mensajero Del Señor

No se puede predicar con autoridad sobre lo que no se cree personalmente con todo el corazón. La Biblia es la Palabra de Dios, es por ello que podemos predicarla con autoridad. La autoridad de Cristo Jesús consistía en que “Él predicaba las Sagradas Escrituras”.

Nuestra autoridad radica en Dios y no en nosotros. Cada predicador es un mensajero del Señor, debemos hablar como sus mensajeros y decir con plena certeza: “Así dice el Señor”. Nosotros decimos las palabras de Cristo y no las nuestras. Dios te ha puesto donde tú estás para enseñar ciertas cosas, eres un instrumento de Dios y bajo autoridad. Siempre debes saber que en la congregación o en donde tu te encuentres eres como un mensajero enviado.

Es importantísimo tomar en cuenta que, al predicar la palabra del Dios, estamos al igual que un alma rogándole a otra: “Reconcíliate con Dios” (2 Corintios 5:20).

Recuerda, esta cualidad no es para abusar del rebaño del Señor, es para compartir el mensaje que nos ha sido encomendado. Lo que sorprendió a la multitud más sobre la enseñanza de Jesús era que hablaba con autoridad (Mateo 7:28,29). No es que el predicador sea infalible, el predicador no es infalible, sino porque Dios habla a través de él, haciendo afirmaciones sobre la vida de las personas, diciendo la verdad con valentía, asumiendo posiciones valientes donde los demás se encogen de miedo.

Que Dios continúe bendiciendo tu vida, tu testimonio y tu ministerio, y que su gracia infinita esté cada día en tu vida.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿DISFRUTAS TÚ EN LA PRESENCIA DE DIOS?



Lucas 10:38-42
“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

Las iglesias están llenas de hombres y mujeres que están en constante movimiento. Hacen esto, hacen lo otro, sirven en la cocina, enseñan una clase, forman parte de diferentes ministerios. Todo esto es muy bueno, sin embargo muchas veces, guiados por nuestros deseos de hacer algo útil, nos envolvemos en tantas cosas que perdemos de vista lo que debe ser prioridad en la vida del creyente: la comunión con Dios. O sea, estamos tan ocupados en las obras del Señor, que nos olvidamos del Señor de las obras.

El pasaje de hoy nos habla de la actitud de dos hermanas ante la visita que Jesús les hizo en una ocasión. Dice que una de las hermanas, Marta, “se preocupaba con muchos quehaceres.” Podemos imaginarla haciendo muchas cosas a la vez: cocinaba, organizaba, limpiaba lo que estaba sucio, tratando de que todo luciera lo mejor posible. ¡Y con toda razón! ¡Su huésped era nada menos que el Hijo de Dios! ¡Qué enorme privilegio! Sin embargo, la otra hermana, María, se sentó tranquilamente a los pies del Maestro y muy atentamente escuchaba sus palabras. No existía nada que ella deseara más que estar cerca de Jesús, y disfrutar cada momento de su presencia.

Marta estaba tan concentrada haciendo lo que ella estaba segura era lo correcto, que se sintió muy enojada al ver que María no la ayudaba, y se dirigió a Jesús diciéndole: “Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”. En otras palabras, “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo lo que estoy haciendo, mientras ella no hace nada?” Esta es la manera en que Marta veía las cosas en aquel momento, ella hacía todo lo posible por agradar a Jesús mientras su hermana “no hacía nada”.

La respuesta de Jesús es una profunda enseñanza que nunca debemos olvidar: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas”. Jesús no está reprochando a Marta su deseo de tener la casa limpia, o de preparar la comida. Él simplemente está tratando que ella entienda que se está preocupando demasiado por cosas que realmente no son tan importantes. “Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. No quiere esto decir que la otra parte es mala, sino que ella escogió la mejor. Lo que Marta estaba haciendo no era malo, pero lo que María decidió hacer era mucho mejor. Es decir, María tenía sus prioridades en el orden correcto. Las cosas materiales son temporales, tienen fin. La comunión con el Señor tiene carácter eterno, por eso la “buena parte” que escogió María “no le será quitada”.

En el Sermón del Monte, Jesús enseñó a sus discípulos este concepto. Hablando del afán del ser humano por sus necesidades físicas y materiales, como la comida, la bebida y la ropa, les dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Nada en esta vida deber robar la prioridad a nuestra búsqueda del reino de Dios, al disfrute de la santa presencia del Señor. El ser humano tiene una constante necesidad de paz, de gozo y de felicidad, y trata de encontrarlas en muchos lugares y de muchas maneras diferentes; sin embargo al escribir el Salmo 16, David nos enseña el único lugar donde es posible encontrarlas. Al dirigirse a Dios, le dice: “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).

Separa un tiempo diariamente a orar y leer la Biblia y meditar en lo que lees. Deja todo lo demás a un lado y disfruta tranquilamente la presencia del Señor.

ORACIÓN:
Dios mío, anhelo sentir la paz y el gozo de tu presencia en mi vida. Por favor ayúdame a establecer mis prioridades de manera que cada día yo ponga en primer lugar pasar un tiempo de comunión a solas contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

ORACIÓN



Dios mío, anhelo sentir la paz y el gozo de tu presencia en mi vida. Por favor ayúdame a establecer mis prioridades de manera que cada día yo ponga en primer lugar pasar un tiempo de comunión a solas contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

LA CONFIANZA PLENA EN DIOS



Romanos 8:28-29
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

El Salmo 34:7 afirma que todo creyente está rodeado por la presencia de Dios. Tenemos también la seguridad de que incluso los aspectos más dolorosos de la vida serán entretejidos en su plan, y de que nada nos podrá ocurrir sin su permiso. Esa es una buena noticia. Pero el concepto de que Dios está presente en cada cosa, muchas veces hace que el creyente se pregunte:

• ¿Incita Dios a las personas para que pequen? Dios nunca da origen al pecado, ni nos anima a pecar. Sus propósitos son librarnos del poder del pecado (Colosenses 1:13) y transformarnos a la semejanza del Señor Jesús (Romanos 8:29).

• ¿Cómo puede el Señor utilizar nuestro pecado para algo bueno? Cuando cometamos errores, Él nos revelará nuestra verdadera naturaleza, es decir, nuestras debilidades, fallas y orgullo. Su Espíritu nos convencerá de pecado y nos llevará al arrepentimiento verdadero (Juan 16:8). Además, Él nos enseñará las consecuencias de la desobediencia y la maravilla de su naturaleza perdonadora.

• ¿Está Dios con quienes no forman parte de su familia? El Señor está interesado en los incrédulos, pero de una manera diferente. Les extiende amor constantemente para mostrarles la necesidad que tienen de un Salvador y el pecado que los separa de Él. Sin embargo, no ignora su rebeldía (Romanos 1:18; 2.2).

Contemplemos entonces la vida de Jesucristo. Nuestro Salvador sufrió de muchas maneras durante su vida terrenal por la rebeldía espiritual, la ignorancia y las faltas de los demás. Pero recordemos cómo utilizó el Padre celestial el sufrimiento de su Hijo para nuestro bien y para la gloria de Él mismo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

“Porque ninguna cosa es imposible para Dios”.



Lucas 1:37
“Porque ninguna cosa es imposible para Dios”.

Él puede sanar a los enfermos, darle visión al ciego, y causar andar al cojo. Él puede hacer que un camello pase por el ojo de una aguja; y el milagro más grande de todos, Él puede salvarte de tus pecados, escribir tu nombre en el cielo, y ¡cambiar por completo tu vida, dándote una vida NUEVA en nuestro Señor Jesucristo.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día