viernes, 29 de marzo de 2013

ORACIÓN



Padre santo, gracias por haber provisto para nuestra salvación por medio del sacrificio de Cristo. Reconozco mi incapacidad para salvarme a mí mismo por mis propios esfuerzos, y me entrego a ti, confesando mis pecados y aceptando a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor. Amén.

“Gracia y Paz”

DESTINADOS A LA CRUZ



Romanos 6:8-11
“Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

Cuando tu viste el título de la meditación de hoy, imagino que pensaste que se refería a Jesús. Si es así, acertaste a medias. La cruz es siempre acerca de Jesús, pero los creyentes también estamos destinados para el sacrificio y la muerte.

“La muerte al yo” ocurre en el momento de la salvación, al ser crucificados con Cristo (Romanos 6:6). El viejo YO muere, y recibimos una nueva naturaleza cuando el Espíritu Santo viene a morar en nosotros (Juan 14:17). A veces, se tarda un poco más en llegar el momento en que entregamos a Dios todo lo que amamos y valoramos.

Pero Dios no se detiene en la salvación; su propósito es conformar a los creyentes a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29). Por eso, nos convierte en hombres y mujeres que experimentamos la libertad, porque el Señor Jesús ha triunfado sobre el pecado. Sin embargo, para vivir como Dios quiere, tenemos que estar dispuestos a dar a Cristo la posición central en nuestras vidas. Por consiguiente, el Señor nos llama a la cruz todos los días, para que renunciemos a las cosas que puedan distraernos de nuestro objetivo de servirle y obedecerle.

No entiendas mal lo que significa estar destinados a la cruz. Dios no nos va a quitar todo, dejándonos como unos solos y tristes indigentes. Poner nuestras cosas de valor en la cruz ­ya sean bienes, personas o sueños­ nos libera de lo que nos ata a este mundo.

Cuando somos libres de las cosas del mundo, nuestra autoestima no depende de lo que tenemos o de la aceptación de la gente, porque estamos completos en el Señor. Para disfrutar de una vida nueva en Cristo bien vale la pena hacer un viaje diario a la Cruz.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

“A ÉL SEA LA BENDICIÓN, Y LA HONRA, Y LA GLORIA, Y EL PODER”



1 Crónicas 29:11
“Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza”.

El mensaje del versículo de hoy es semejante a la oración que Jesús nos enseñó. Nos da una idea de la majestad de nuestro Dios. Nosotros estamos propensos a pensar que nosotros somos muy importantes, y que todo tiene que ver con nosotros. Criaturas del momento, rebeldes y pecadores, exageramos nuestra propia importancia, como si todo tuviera que ver con nosotros. Para poner las cosas en perspectiva, La Biblia nos dice que mientras que pase una larga, sin fin, eternidad, un coro de ángeles sin número, juntamente con todos los redimidos de la tierra de todas las edades, estarán alrededor del trono de Dios diciendo, “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza. Y oí a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás” (Apocalipsis 5:12,13). La escena en el cielo será en contraste horrible con la condición de los que nunca se han sometido a Dios, pues “serán echados a las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:12).

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 28 de marzo de 2013

¿TE SIENTES DESFALLECER?



Salmo 107:4-7
“Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad habitable”.

La vida espiritual de millones de personas en este mundo se puede describir de manera similar a la situación de la que nos habla este pasaje. Muchos están perdidos, caminan solos, como por un desierto en el que no hallan sosiego ni descanso para sus almas. Tienen hambre y sed espirituales y no saben qué hacer para saciarlas. Afortunadamente la Biblia nos enseña lo que debemos hacer para conseguir la ayuda que necesitamos en esas circunstancias. Los israelitas clamaron a Dios, y él “los libró de sus aflicciones”, y los guió a un lugar donde pudieron descansar y saciar el hambre y la sed. ¡Qué alivio, qué paz tan grande debieron haber sentido! Esta es la paz de Dios, que está disponible para todos aquellos que claman a él de corazón.

La Biblia está llena de exhortaciones e invitaciones de Dios a venir a él en busca de paz y descanso. En Jeremías 33:3, Dios dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. El Señor nos promete que si clamamos a él, nos responderá y nos mostrará soluciones que nuestra mente no es capaz de imaginar. En Isaías 55:1, el Señor nos hace una invitación por medio del profeta: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche”. No existe excusa alguna para no aceptar esta invitación; podemos saciar nuestra sed y hambre espirituales completamente gratis. No hay requisitos que tengas que llenar. Solamente creer y aceptar la invitación.

Jesús hace una invitación similar en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Aquí Jesús se dirige a aquellos que están fatigados, que llevan cargas pesadas sobre sus espaldas, a los que les faltan las fuerzas, quienes están llenos de ansiedad y angustia, y les promete que si vienen a él les dará descanso, no solamente físico, sino un descanso mucho más profundo y duradero, descanso para el alma. E igualmente sin condiciones de ningún tipo, sólo confiar que él puede cumplir esa promesa y aceptar la invitación.

Dios tiene grandes planes para la vida de sus hijos, y si confiamos en el poder, el amor y la misericordia de nuestro Padre celestial debemos estar seguros de que él va a llevar a cabo sus planes, aunque en ocasiones nos parezca imposible. Jeremías 29:11 dice: “Porque yo se muy bien los planes que tengo para ustedes, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. Y más adelante por medio del mismo profeta Jeremías, Dios nos dice: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” (Jeremías 32:27).

El apóstol Pablo creyó las promesas de Dios de todo corazón, y con absoluta autoridad dijo que, aun en medio de difíciles pruebas, “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Es decir, la victoria ya es nuestra porque Cristo la obtuvo en la cruz del Calvario, ocupando nuestro lugar. Lo único que tenemos que hacer es creerlo y manifestarlo en el nombre de Jesucristo.

Si hoy te sientes sin fuerzas, si tu estado de ánimo está “por el suelo”, si las cargas “te aplastan”, recuerda que delante de ti tienes una invitación del Dios todopoderoso, quien te ama y desea enderezar tu camino y guiarte a un lugar de descanso, de paz y tranquilidad espiritual. Sólo tienes que confiar y clamar a él. Niégate con todas tus fuerzas a aceptar las razones que el enemigo ponga delante de ti. Recházalas en voz alta en el nombre poderoso de Jesucristo. Ten la absoluta seguridad que él te responderá y tu vida cambiará radicalmente.

ORACIÓN:
Amoroso Padre celestial, Dios de amor y de misericordia, hoy clamo a ti en busca de fuerzas, de paz, de descanso para mi alma confiando en que tú eres el único que puede responderme y darme todo lo que yo necesito en este momento de prueba. Te lo pido en el nombre de Jesucristo, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA ORACIÓN QUE CAUSÓ CONTROVERSIA EN EL SENADO DE KANSAS




Oración de apertura en el senado de Kansas.

Tal vez quieran leer esta oración que fue hecha en Kansas en la sesión de inauguración de la “Kansas House of Representatives” (Cámara de Diputados, Kansas).

Parece que esta oración molestó a algunas personas...

Cuando se le pidió al pastor Joe Wright que hiciera la oración de apertura en el senado de Kansas, todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto fue lo que ellos escucharon:

-Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir Tu dirección.
-Sabemos que Tu Palabra dice: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”  y es exactamente lo que hemos hecho..
-Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores.
-Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso “suerte”.
-Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado: "ayuda social".
-Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado: “la libre elección”
-Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado: “desarrollar su autoestima”.
-Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: “política”
-Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado: “tener ambición”
-Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado “'libertad de expresión”
-Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado “obsoleto y pasado”.
-Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados. En el nombre de Jesús, Amén.

La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como: 'un mensaje de intolerancia'.

Durante las seis semanas siguientes, la iglesia “Central Christian Church” donde predica el pastor Wright recibió más de 5000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables.

Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India, África, Asia para que el pastor Wright ore por ellos.

El comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio “The Rest of the Story” (El Resto de la Historia) y ha recibido una acogida mucho más favorable por esta emisión, que por cualquier otra.

Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo aquí, en América Latina, y en el resto del mundo y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una "nación bajo la mirada de Dios".

Si no tenemos el valor de mantenernos firmes en nuestras convicciones, entonces caeremos delante de cualquier otro argumento, enemigo, bajo el sistema que se impone.

“Gracia y Paz”
Reflexiones Cristianas

LECCIONES QUE APRENDEMOS EN GETSEMANÍ



Mateo 26:36-46
“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega”.

Cuando tu estás sufriendo, ¿acudes a la Palabra de Dios? Ella es la única fuente con la que podemos contar para recibir vida, esperanza y promesa en situaciones que, de lo contrario, serían desesperantes. Los preceptos bíblicos ilustran cómo lidiar con las pruebas, y cómo no hacerlo. Cuando respondemos como el Señor quiere, la dificultad que amenazaba con causarnos daño, realmente enriquece nuestro carácter y nos permite hacer grandes cosas para Él.

Creo que el sufrimiento más intenso fue el de Jesús en el huerto de Getsemaní. Cristo sabía que, al cargar con nuestro pecado, iba a sufrir no sólo una crucifixión espantosa, sino también toda la ira de Dios. Pero más terrible aun, es que estaría separado de su Padre por primera y única vez. Eso es algo que ningún otro hijo de Dios tendrá jamás que soportar, porque la agonía de Jesús logró la redención de la humanidad. Por eso, sabemos que en cualquier prueba que enfrentemos, Dios estará a nuestro lado, apoyándonos en medio de ella.

Que la experiencia de Jesús en Getsemaní te sirva de ejemplo en tiempos de dificultad. Nuestro Salvador confió plenamente en su Padre, y aceptó su voluntad. Recuerda que Dios tiene el control, y Él le pone un límite a la duración y a la intensidad del dolor. Y, aunque al Señor le duele ver sufrir a sus hijos, nos ama lo suficiente como para permitir las dificultades.

¿Qué prueba estás tu enfrentando? ¿Confías en que Dios tiene el control? Nuestro Padre celestial permite el dolor porque nos ama y sabe los cambios necesarios que el dolor producirá en nuestra vida. Y Él no escatimará ninguna experiencia, esfuerzo o dolor para conformarnos a la imagen de su Hijo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿QUE CLASE DE BESO OFRECES A JESÚS?



Lucas 22:48
“Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?”

Judas es la figura más trágica en la historia del mundo; más que Hitler, Mussolini, o Stalin. Como uno de los doce apóstoles originales, él tenía el privilegio de servirle a Jesús, de escuchar sus enseñanzas y de observar su vida. Él fue testigo de los milagros, y del carácter de Jesús, y tenía la posibilidad de grandeza. Pero con todas éstas ventajas, él vive en la historia como un ladrón y traidor; alguien que actuó un papel principal en los eventos que condujeron a la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Fíjate como lo hizo: no con mala cara o maldición, sino con un beso. A veces una cara sonriente oculta la verdad.

¿Acaso fingimos honrarle a Jesús mientras vivimos en el pecado y nos servimos solamente a nosotros mismos? Esto es el beso de la muerte. Tú tienes la posibilidad de hacer grandes cosas, si tan solo te entregas a Cristo y dejas que el viva en ti una vida digna de honra y llena de propósito; una vida que terminará en la vida eterna. ¿Hoy no? ¿Tal vez mañana? ¿No será esto como un beso que ofreces a Jesús? ¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Amoroso Padre celestial, Dios de amor y de misericordia, hoy clamo a ti en busca de fuerzas, de paz, de descanso para mi alma confiando en que tú eres el único que puede responderme y darme todo lo que yo necesito en este momento de prueba. Te lo pido en el nombre de Jesucristo, Amén.

“Gracia y Paz”

miércoles, 27 de marzo de 2013

NO SUBESTIMES EL PELIGRO DEL PECADO



Santiago 1:12-15
“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte".

Sally era una serpiente pitón de Birmania, que había sido la mascota de la familia Romero durante ocho años. Cuando por primera vez llevaron a Sally a la casa medía sólo unas 12 pulgadas (unos 30 centímetros), pero creció y creció hasta que llegó a tener una longitud de cerca de 11 pies (3.35 metros) y un peso de unas 80 libras (36 kilos). Un día Sally atacó a Luisito, un joven de 15 años, al cual tomó totalmente por sorpresa. Se enroscó en su cuello, y lo estranguló hasta que el joven murió asfixiado. Uno de los policías a cargo de investigar el suceso, dijo que la serpiente estaba “muy agresiva, silbando y reaccionando violentamente” cuando ellos llegaron.

El pecado es como esa serpiente. Cuando un pecado entra por primera vez en nuestras vidas, pensamos que es inofensivo, a veces gracioso. Sin embargo no se queda pequeño, sino que crece. Pensamos que podemos manejarlo, pero luego empieza a manejarnos a nosotros. Y el resultado final es siempre la muerte, a veces la muerte física, otras veces la muerte emocional; y en ocasiones conduce a la muerte de una relación. Y puede ser aún peor, si el pecado no se confiesa y se aparta a un lado produce la muerte espiritual. Por eso el apóstol Santiago nos advierte en el pasaje de hoy que “el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Su propósito al decirnos esto, no es estropearnos la diversión, sino preservar el gozo, la paz y las bendiciones de Dios en nuestras vidas.

En Proverbios 5:22 la Biblia nos muestra una advertencia sumamente importante. Dice así: “De sus propias iniquidades será presa el impío, y en los lazos de su pecado quedará atrapado”. En el mundo hay millones de personas adictas a las drogas, o al alcohol o a la pornografía que empezaron jugando con un cigarrillo de marihuana, o una cervecita o visitando por “sólo unos minutos” un sitio pornográfico en el Internet. Y al cabo de un tiempo, sin apenas darse cuenta, se encontraron atrapados en las redes de un vicio que los tiene totalmente controlados, y en muchos casos ha destruido sus vidas y la vida de los que les rodean. La palabra de Dios trae libertad a quien la guarda en su corazón. Así dijo Jesús: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Por el contrario, quien ignora los principios divinos, corre el riesgo de caer en las trampas del enemigo. De esta manera lo expresa Proverbios 11:6: “La justicia de los rectos los librará; mas los pecadores serán atrapados en su pecado”.

Si en estos momentos en tu vida hay algún pecado “mascota” con el que estás jugando, la palabra de Dios te advierte que tengas mucho cuidado, pues es un asunto de vida o muerte. Confiesa ese pecado, ponlo ahora mismo en las manos del Señor, y pídele de todo corazón que te dé las fuerzas para alejarlo de tu vida.

ORACIÓN
Padre santo, una vez más te doy gracias por tu palabra, que es viva y eficaz, y penetra hasta lo más profundo enseñándonos y preparándonos para la lucha de este mundo. Te ruego que fortalezcas mi espíritu para echar de mí todo pecado por inofensivo y simple que me parezca. Ayúdame a rechazar de inmediato todo aquello que no glorifica tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA EXCELENCIA DE LA HUMILDAD



1 Pedro 5:5-7
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

La vida de Jesús fue un ejemplo de humildad. Él no hizo valer sus derechos divinos en la Tierra, sino que dejó atrás la gloria y la autoridad que le pertenecían. Se revistió de humanidad para ser un siervo obediente a su Padre celestial (Filipenses 2:5-8).

El ejemplo de nuestro Salvador fue y sigue siendo contracultural. Este mundo no aprecia una actitud o un estilo de vida de humildad; por el contrario, aplaude los grandes éxitos, la belleza exterior, las posiciones elevadas y las habilidades excepcionales. Pero Dios nos asegura que si elegimos la mansedumbre, es decir, una vida de sumisión a Jesús como el Señor de nuestras vidas, Él nos recompensará tanto en esta vida como en la venidera (Mateo 5:5).

En los versículos de hoy, Pedro habla de las alternativas que tenemos. Está la promesa de bendiciones espirituales si elegimos el camino de Dios para la humildad. Pero si le damos la espalda a este camino, tendremos la oposición del Señor porque estaremos obrando arrogantemente. Mientras que al rendirnos humildemente a su autoridad, con el deseo de obedecerle, Él será nuestra fuente de fortaleza y confianza.

Hay algo más que considerar: ya que, a veces, aceptamos la importancia que da la sociedad a la gratificación instantánea, tendemos a querer el reconocimiento ahora mismo. Pero Dios nos honra de acuerdo con su manera y su tiempo perfectos.

La decisión es tuya: ¿te humillarás y vivirás para la gloria de Dios, en vez de la tuya? ¿O trazarás tu propio camino y decidirás oponerte arrogantemente a Dios? Si tu eres sabio, la decisión no te resultará difícil. Pídele a Dios que te indique cualquier aspecto de tu vida que esté guiada por el orgullo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ORACIÓN



Padre santo, una vez más te doy gracias por tu palabra, que es viva y eficaz, y penetra hasta lo más profundo enseñándonos y preparándonos para la lucha de este mundo. Te ruego que fortalezcas mi espíritu para echar de mí todo pecado por inofensivo y simple que me parezca. Ayúdame a rechazar de inmediato todo aquello que no glorifica tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

"Gracia y Paz"

martes, 26 de marzo de 2013

¿DE QUE MANERA HONRAS A DIOS CON TU VIDA?



Juan 17:4
“Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese”.

Honramos a Dios cuando tenemos tareas y metas buenas, y las cumplimos. Jesús glorificó al Padre los treinta y tres años con una vida perfecta aquí en la tierra. Ahora le esperaba la lucha en Getsemaní, el ultraje de su arresto, la burla del juicio ante Pilato, y la agonía de la crucifixión. Tan fijo fue su propósito de llevar a cabo todo lo que le quedaba delante que podía decir, “He acabado la obra que me diste”.

Dios tiene una obra para nosotros; que “vivamos en este mundo “templada, justa y píamente” (Tito 2:12), dejando brillar nuestra luz delante de los hombres, para que puedan ver nuestras buenas obras y glorificar a nuestro Padre que está en los cielos. De esta manera nuestra vida y nuestro ejemplo dirán a todo el mundo, “Jesús es mi Señor y mi Salvador; yo le sirvo y le honro a Él, y es el propósito de mi corazón agradarle y servirle en todo”. Así podremos decir, “He acabado la obra que me diste que hiciese.”

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

CÓMO VENCER LA PREOCUPACIÓN ENFERMIZA



Salmo 37
“No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes; El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día. Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado. Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados. Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo. El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da. Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición. Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella. La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán. Acecha el impío al justo, Y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren. Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde. Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado. Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida. Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron”.

Una vez que comprendemos cómo debilita la preocupación enfermiza, es preciso que tengamos confianza en que nuestro Padre Celestial esta deseoso de librarnos de ellas. Veamos algunas fuentes comunes de preocupación que podemos evitar.

no prestar atención a las personas negativas. Hay muchos generadores de pesimismo a nuestro alrededor. Estoy seguro de que todos podemos pensar en diversas fuentes de pensamiento negativo, y en los pasos que podemos dar para evitarlos; esas fuentes pueden ser un vecino o un noticiero que nos sume en el desaliento. No tenemos que escuchar algo malo solo porque esté causando alboroto.

Almacenar tesoros en este mundo, es otra cosa que debemos evitar. Cuantos más bienes terrenales acumulemos, mayor será la tentación de angustiarnos por lo que podría pasarles a las cosas que tenemos.

Seremos dominados, bien sea por lo material, o por lo espiritual. El Señor lo dijo de esta manera: “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). Para evitar servir al amo incorrecto, debemos elegir deliberadamente buscar primero el reino de Dios y su justicia (v. 33). Esto significa que debemos esforzarnos por ser obedientes, y someternos al plan de Dios, mientras Él nos conforma a la imagen de Cristo.

La ansiedad puede ser vencida, pues Dios entiende nuestra propensión a preocuparnos. Por eso ha prometido que al poner sus asuntos en primer lugar, nuestras necesidades serán satisfechas. Cuanta más prioridad demos a Dios, menos terreno ganará la preocupación en nuestra vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿TIENES ALGÚN SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD?



1 Juan 1:9
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Unos de los sentimientos negativos que más afectan el gozo y la paz de los creyentes es el sentimiento de culpabilidad. Cuando nos sentimos culpables, no podemos vivir en paz ni disfrutar del gozo de nuestra comunión con el Señor. Nuestro enemigo el diablo se especializa en introducir en la mente de aquellos creyentes que no están claros en el concepto del perdón de Dios, todo tipo de acusaciones en relación a su comportamiento, con el fin de hacerlos sentir culpables. Pero lo cierto es que no tenemos que hacer caso de estas acusaciones de Satanás, pues nuestro Padre celestial ha provisto un medio para levantarnos de nuestras caídas, para restaurarnos, para eliminar de nuestros corazones todo aquello que afecta nuestra relación con él: la sangre de Cristo, la cual es poderosa para “perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”, dice el pasaje de hoy.

Una de las causas principales del sentimiento de culpabilidad es un concepto equivocado que tenemos de Dios. Nos sentimos culpables cuando imaginamos que Dios está observando nuestros pecados y acusándonos, y pronunciando condenación. En realidad es todo lo contrario. Cuando leemos en el Antiguo Testamento la historia del pueblo de Israel llegamos a conocer bien el carácter y el corazón de Dios. Este pueblo se caracterizó por ser desobediente y rebelde. Pero en su inmensa misericordia, Dios estuvo siempre dispuesto a perdonarlos si reconocían sus pecados y se arrepentían. Por eso, a través del profeta Jeremías, el Señor les dijo: “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado” (Jeremías 3:13).

Y en el Nuevo Testamento vemos el ejemplo más grande de amor en toda la historia de la humanidad, cuando Dios dio a su Hijo Jesucristo con el fin de que muriera en la cruz “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Después de su resurrección Jesús ascendió al cielo a ocupar su trono junto al Padre, y en su lugar vino el Espíritu Santo, el cual mora en todo aquel que ha aceptado a Cristo como salvador. Una de las funciones del Espíritu Santo es redargüirnos para hacernos concientes de que hemos pecado, no con el fin de hacernos sufrir por la carga de culpabilidad, sino para que le pidamos perdón a Dios y restauremos nuestra relación con él. Sólo tenemos que reconocer que hemos pecado, arrepentirnos de todo corazón y confesar nuestros pecados delante del Señor.

Aprende a conocer a Dios, tal y como él ha sido revelado en las Escrituras. Mira el amor y la compasión de Jesús por las multitudes que lo seguían (Mateo 14:14), por la viuda cuyo hijo había muerto (Lucas 7:13), por el leproso que se acercó a él en busca de sanidad (Marcos 1:40-42), y aún por aquel malhechor crucificado al lado suyo, al cual se dirigió, después de la sincera declaración de fe de este, y le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Finalmente, clavado en la cruz del Calvario, unos minutos antes de su muerte, sufriendo indescriptible dolor, siendo injuriado y humillado injustamente, Jesús manifestó su amor y su misericordia clamando: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Así es que si tú has aceptado a Jesucristo como Salvador, puedes creerle a Dios que serás libre de toda culpa, porque con la sangre que él derramó en la cruz pagó completamente tu deuda. La Biblia dice en Romanos 8:1 que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”.

Medita en esta enseñanza, aférrate a la verdad de que Dios te ama, y rechaza cualquier falso sentimiento de culpa que esté atormentándote y robándote el gozo de la comunión con el Señor. Si has caído en pecado, arrepiéntete de corazón y confiésalo ante Dios. Permite hoy que el Espíritu Santo quite de ti el peso de esa culpa, y disfruta de una vida de paz y felicidad.

ORACIÓN
Padre santo, te doy gracias por tu infinita misericordia y por tu amor que sobrepasa todo conocimiento. Hoy me llego ante tu trono de gracia arrepentido por haberte fallado. Te ruego me perdones y me limpies de toda maldad. Ayúdame a rechazar todo sentimiento de culpabilidad, y hazme sentir la paz y el gozo de tu amor y tu perdón en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla