miércoles, 6 de febrero de 2013

SI QUIERES PUEDES LIMPIARME



Mateo 8:2
“Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme”.
 
En alguna ocasión le pregunté a una persona si creía que era salva, su respuesta fue: “¿Quién sabe?”, a la verdad nadie quiere condenarse pero también es cierto que son muchos los que prefieren vivir una vida sin compromisos, conformes a la situación cómoda en la que viven, dejando que otros piensen y hagan por ellos.

Cuando veo la historia de este leproso, veo a un hombre capaz de atreverse a todo, con tal de ser sano, de ser salvo de su lepra. Despreciado y desechado por la sociedad, no le preocupa interponerse en el camino del único que sabe que le puede salvar. La petición es simple, y la respuesta sublime: “Si quiero”. Dios quiere salvarte, Dios quiere ayudarte, Dios quiere hacer mucho por ti, pero será que alguno se atreve a decirle: ¿Señor, si quieres puedes limpiarme, si quieres puedes salvarme, si quieres puedes ayudarme, si quieres puedes quitar todo lo malo que hay en mí?

El está dispuesto, ¿y tú? ¿Qué quieres?.

“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas

¿DE VERAS ABORRECES EL PECADO?



Salmo 101
“Misericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh Jehová. Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad”.

Henry Ward Beecher, un pastor que vivió en el siglo XIX, en una ocasión mientras predicaba, contó una pequeña historia sobre una madre que estaba lavando ropa junto a un arroyo. Su único hijo estaba jugando cerca de allí. De repente se dio cuenta de que el niño no estaba. Lo llamó, pero no obtuvo respuesta. Alarmada, la madre corrió a la casa, pero su hijo no estaba allí. Frenética, la mujer se fue corriendo hacia el bosque. Allí encontró al niño, pero era demasiado tarde. Al pequeño lo había matado un lobo. Con el corazón destrozado, recogió el cuerpo sin vida, lo acercó al corazón, y tiernamente lo llevó a la casa. Beecher concluyó: “¡Cómo debía esa mujer aborrecer a los lobos!”

El rey David era un hombre “conforme al corazón de Dios”, pero como todo ser humano pecó, y en una triste ocasión su caída fue estrepitosa. Adulteró, mintió, actuó hipócritamente, y finalmente planeó el homicidio del marido de la mujer con la que adulteró. Pero cuando fue confrontado por el profeta Natán (2 Samuel 12), inmediatamente reconoció su pecado y se arrepintió de todo corazón. Entonces Natán dijo a David: “Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá”. Una cosa está clara en la Biblia: todo pecado tiene malas consecuencias. Después de esta terrible experiencia, ¡cómo debió el rey David aborrecer el pecado!

Así lo expresó él en el pasaje de hoy: “Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí”. Todo cristiano debe aborrecer el mal y apartarse de todo aquello que no está de acuerdo a la Palabra de Dios, y que no le agrada al Señor. Dice el Salmo 97:10: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal” Solemos tomar medidas para no contagiarnos con una enfermedad, o tomamos vitaminas y medicinas preventivas para mantenernos en buena salud física. Nos protegemos de los ladrones poniendo rejas de hierro alrededor de la casa. Todo esto está muy bien que lo hagamos, pero muchas veces no nos damos cuenta que hay un mal mucho mayor y peligroso del cual no nos percatamos. En Mateo 10:28, Jesús dice: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. No quiso decir el Señor que no nos cuidemos de los malhechores y los asesinos, los cuales pueden hacernos daño físico, sino que debemos temer aun más y cuidarnos aun más del pecado y de aquel que promueve el pecado, nuestro enemigo el diablo.

Muchas madres y padres cuidan con esmero a sus pequeños del daño físico, pero no notan las fuerzas del mal que amenazan su bienestar espiritual, dejándolos sin protección en este aspecto. Muestran poca preocupación por la clase de amistades que tienen sus hijos, las revistas que leen, los programas de televisión que miran o los sitios del Internet que visitan. Si estas influencias son malas, deben considerarse como amenazas mortales, y nosotros debemos proteger a nuestros hijos de ellas. Así lo expresa David en el pasaje de hoy: “No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos”.

Ciertamente el pecado puede destruir a una persona física, emocional y espiritualmente. Por eso debemos aborrecerlo, y buscar constantemente la presencia de nuestro Padre celestial.

ORACIÓN:
Padre santo, por favor dame discernimiento espiritual para reconocer todo lo que pueda hacerme daño espiritualmente y ayúdame a aborrecerlo de la misma manera que tú aborreces al pecado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA CLAVE PARA EL SERVICIO



Juan 13:3-16
“sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió”.

Algunos cristianos aún no han entendido que el verdadero servicio es más que asistir a la iglesia; implica dedicar nuestras vidas al servicio de los demás. Jesús demostró esto cuando lavó los pies de los discípulos en el aposento alto durante la Última Cena.

El ejemplo del Señor nos enseña que la clave es la humildad. A menos que estemos dispuestos a inclinarnos y a ensuciarnos las manos para servir a los demás, no habremos entendido cuál es la clave del servicio. Además, un siervo verdadero…

No espera que le pidan ayuda. Nadie le pidió a Jesús que fuera y lavara los pies de los discípulos. Así como Él vio e hizo lo que era necesario, un siervo verdadero está alerta para identificar la necesidad y luego servir como voluntario para atenderla. Lo hará calladamente sin buscar ningún reconocimiento o recompensa. Está satisfecho y muy gozoso por el simple hecho de ayudar.

Debe aprender a recibir y también a dar. Esto es, por lo general, muy difícil para un siervo. Jesús dijo a sus discípulos que si no le permitían que les lavara los pies, no tendrían parte con Él. Pedro se había negado rotundamente porque era demasiado orgulloso para recibir tal atención (v. 8). No debemos estar tan atados a los convencionalismos o al orgullo, que digamos no a alguien que, por amor, desee “lavar nuestros pies”.

Como seguidores de Jesús, debemos verlo a Él como nuestro ejemplo de siervo. Si Dios mismo tomó “la naturaleza de siervo” (Fil 2:6, 7) para hacer una tarea tan humilde para sus discípulos, ¿qué excusa podemos presentar nosotros para no servir a los demás?

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria.

21 NOMBRES DE DIOS Y SUS SIGNIFICADOS



El significado de cada nombre. Referencias Bíblicas. Adorar a Dios de un modo nuevo. Meditar en las características de Dios.

1) ADONAI, Significado: El Señor, Mi gran Señor. Aplicación: Dios es el Amo y Señor majestuoso. Dios es nuestra autoridad plena. Referencias bíblicas: Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc 3:19.

Comentario: Adonai (plural) deriva del singular Adon (Señor). Este término se expresaba para reemplazar a YHWH (que se consideraba demasiado sagrado como para ser pronunciado).

2) EL, Significado: El fuerte. Aplicación: Él es más poderoso que cualquier Dios falso. Dios vencerá todos los obstáculos. Nosotros podemos depender de Dios. Referencias bíblicas: Éxodo 15:2; Números 23:22, Deuteronomio 7:9 (Marcos 15:34).

Comentario: Aparece más de 200 veces en el Antiguo Testamento (incluyendo las formas compuestas). Nombre semítico genérico para Dios, utilizado por otras culturas para referirse a sus deidades. Él se emplea en nombres propios compuestos tales como Isra-el (el que lucha con Dios), Bet-el (casa de Dios), y El-iseo (Dios es salvación).

3) EL ELOHE ISRAEL, Significado: Dios el Dios de Israel. Aplicación: El Dios de Israel es totalmente distinto de todos los dioses falsos y es único; nadie es como Él. Referencias bíblicas: Génesis 33:20; Éxodo 5:1, Salmo 68:8; Salmo 106:48

Comentario: Es el nombre del altar que Jacob (Israel) erigió después de su enfrentamiento con Dios y de la bendición de Dios sobre él (Génesis 32:24-30; Génesis 33:19,20).

4) EL EYÓN, Significado: El Dios Altísimo. Aplicación: Él es el Dios soberano en quien podemos colocar nuestra confianza. El Elyón tiene supremacía sobre todos los Dioses falsos. Referencias bíblicas: Génesis 14:17-22; Salmo 78:35; Daniel 4:34 (Hechos 16:17)

Comentario: Melquisedec, el rey de Salem (Jeru “Salem”) y sacerdote del Dios Altísimo, se refirió en dos oportunidades a Dios como “El Elyón” cuando bendijo a Abraham.

5) ELOHIM, Significado: El Creador todopodero. Aplicación: Dios es el creador todo poderoso del universo. Dios conoce todo, crea todas las cosas y está en todas partes en todo momento. Es el plural de “El”. Referencias bíblicas: Génesis 1:1-3; Deuteronomio 10:17, Salmo 68 (Marcos 13:19).

Comentario: Forma plural de El. Este nombre generalmente se asocia a Dios en relación con su creación. Algunos utilizan la palabra plural “Elohim” como prueba de la Trinidad (Génesis 1:26). Elohim también se emplea para referirse a los dioses falsos e incluso a los jueces humanos (Salmo 82:6,7; Juan 10:34).

6) EL OLAM, Significado: El Dios Eterno. Aplicación: Él es el Principio y Fin, el que lleva a cabo sus propósitos a través de las edades. El da fuerzas al fatigado. Referencias bíblicas: Génesis 21:33; Salmo 90:1,2, Isaías 40:28 (Romanos1:20).

Comentario: Jesucristo posee atributos eternos. Él es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13:8). Él obtuvo para nosotros la redención eterna (Hebreos 9:12).

7) EL-ROI, Significado: El Dios que me ve. Aplicación: No existe ninguna circunstancia de nuestra vida que escape de su conocimiento y cuidado paternales. Dios nos conoce a nosotros y a nuestros problemas. Referencias bíblicas: Génesis 16:11-14; Salmo 139-7-12.

Comentario: Agar llamó al Señor con este nombre junto al pozo de agua en el desierto. Dios conoce todos nuestros pensamientos y sentimientos. Jesús conocía los pensamientos de aquellos que lo rodeaban, lo que demostraba que Él es El-Roi (Mateo 22:18; 26:31,34; Lucas 5:21-24).

8) EL-SHADDAI, Significado: El todo suficiente, El Dios de las montañas, Dios Todopoderoso. Aplicación: Dios es la fuente inagotable de toda bendición. Dios es Todopoderoso. Nuestros problemas no son demasiado grandes como para que Dios no los pueda manejar. Referencias bíblicas: Génesis 17:1-3; 48:3; 49:25, 35:11, Salmo 90:2.

Comentario: Algunos eruditos sugieren que el Shaddai se refiere al poder de Dios manifestado en su juicio. Otros proponen que el Shaddai significa “Dios de las montañas”. Dios se refiere a sí mismo como “El Shaddai” cuando confirma su pacto con Abraham.

9) EMANUEL, Significado: Dios con nosotros “YO SOY”. Aplicación: Jesús es Dios entre nosotros. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Referencias bíblicas: Isaías 7:14; 8:8-10 (Mateo 1:23).

Comentario: Este nombre indica que Jesús es más que un hombre. Él también es Dios. Isaías dijo que el niño que iba a nacer de la virgen sería llamado “Emanuel” (Isaías 7:14, 9:3). Él es el resplandor de la gloria de Dios y la representación exacta de su naturaleza (Hebreos 1:3).

10) JEHOVÁ, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Es necesario que le obedezcamos. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 6:2-4, 34:5-7; Salmo 102.

Comentario: Un traductor alemán del siglo XVI escribió el nombre YHVH (YHWH) utilizando las vocales de Adonai debido a que los textos judíos antiguos que estaba traduciendo tenían las vocales de Adonai debajo de las consonantes de YHVH. Al hacerlo ideó el nombre YaHoVah

11) JEHOVÁ JIREH, Significado: El Señor proveerá. Aplicación: Así como Dios proveyó un carnero como sustituto de Isaac, Él proveyó a su hijo Jesús como el sacrificio definitivo. Dios suplirá todas nuestras necesidades. Referencias bíblicas: Génesis 22:13, 14; Salmo 23 (Marcos 10:45; Romanos 8:2)

Comentario: Conocido también como YHWH o Yahvé-Jireh. Abraham llamó “el Señor proveerá” al sitio donde Dios le proveyó un carnero para que lo sacrificara en lugar de su hijo Isaac. Jesús dijo que Él era el pan de vida y que todo el que fuera a Él hallaría provisión (Juan 6:35).

12) JEHOVÁ MEKADDESH, Significado: El Señor que santifica. Aplicación: Dios aparta un pueblo escogido, santo para Dios, un real sacerdocio, un pueblo propio. Él limpia nuestro pecado y nos ayuda a madurar. Referencias bíblicas: Éxodo 31:12, 13 (1 Pedro 1:15,16; Hebreos 13:12; 1 Tesalonicenses 5:23,24).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Mekaddesh. Nosotros hemos sido apartados, hechos santos y redimidos por la sangre de Jesucristo, nuestro Jehová-Mekaddesh. Por lo tanto, debemos continuar viviendo una vida santa y que agrade a Dios (1 Pedro 1:13-25).

13) JEHOVÁ-NISSI, Significado: El Señor es mi bandera Aplicación: Dios nos da la victoria contra la carne, contra el mundo y contra el diablo. Nuestras batallas son sus batallas de la luz contra las tinieblas y del bien contra el mal. Referencias bíblicas: Éxodo 17:15,16; Deuteronomio 20:3,4, Isaías 11:10-12 (Efesios 6:10-18)

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Nissi. Nombre del altar que edificó Moisés después de derrotar a los amalecitas en Refidim. Isaías profetiza que la “raíz de Isaí” (Jesús) se levantará como un estandarte para los pueblos (Isaías 11:10)

14) JEHOVÁ-RAFA, Significado: El Señor sana Aplicación: Dios ha provisto en Jesucristo la sanidad definitiva para la enfermedad espiritual, física y emocional. Dios puede sanarnos. Referencias bíblicas: Éxodo 15:25-27; Salmo 103:3, 147:3 (1 Pedro 2:24).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Rafa. Jesús demostró que Él era Jehová-Rafa al curar a los enfermos, a los ciegos, a los paralíticos, y al echar fuera demonios. Jesús también sana a su pueblo del pecado de la injusticia (Lucas 5:31,32).

15) JEHOVÁ-ROHI, Significado: El Señor es mi pastor Aplicación: El Señor protege, provee, dirige, guía y cuida a su pueblo. Dios nos cuida tiernamente como un pastor poderoso y paciente. Referencias bíblicas: Salmo 23:1-3, Isaías 53:6 (Juan 10:14-18; Hebreos 13:20; Apocalipsis 7:17).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas.

16) JEHOVÁ-SABAOT, Significado: El Señor de los Ejércitos Aplicación: El Señor de las huestes celestiales cumplirá siempre sus propósitos, aun cuando fracasen las huestes de su pueblo terrenal. Referencias bíblicas: 1 Samuel 1:3; 1 Samuel 17:45; Salmo 46:7, malaquías 1:10-14 (Romanos 9:29).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sdabaot. Muchas versiones españolas de la Biblia traducen Sabaot por Todopoderoso. Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas. “Jehová-Sabaot” se traduce a menudo El Señor Todopoderoso. Sabaot también se traduce como Huestes o Ejércitos celestiales.

17) JEHOVÁ-SHALOM, Significado: El Señor es paz Aplicación: Dios derrota a nuestros enemigos para darnos paz. Jesús es nuestro Príncipe de paz. Dios da paz y armonía interior. Referencias bíblicas: Números 6:22-27; Jueces 6:22-24, Isaías 9:6 (Hebreos 13:20).

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Shalom. Nombre del altar que Gedeón edificó en Ofra como recordatorio del mensaje de Dios “Paz a ti”. Isaías nos dice que el Mesías también será conocido como el “Príncipe de Paz”, nuestro Jehová-Shalom (Isaías 9:6).

18) JEHOVÁ-SHAMMAH, Significado: El Señor está presente. El Señor es mi compañero. Aplicación: La presencia del Señor no está limitada o circunscripta al tabernáculo o al templo, sino que es accesible para todos los que lo aman y lo obedecen. Referencias bíblicas: Ezequiel 48:35; Salmo 46 (Mateo 28:20; Apocalipsis 21).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sama. Dios le reveló a Ezequiel que el nombre de la nueva Jerusalén será “el Señor está presente”. El Espíritu de Dios mora en nosotros por medio de Jesucristo (1 Corintios 3:16).

19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6; 33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).

19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6; 33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).

20) JAH, Significado: “YO SOY”, el que es auto existente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Dios promete su presencia continua. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 15:2; Salmo 46:1, 68:4; Isaías 26:4.

Comentario: Forma abreviada de Yahvéh. Se utiliza a menudo en combinación con otros nombres o frases. Aleluya significa “Alabanza a Jah (el Señor)”; Elías quiere decir “Dios es Jah (el Señor)”; y Josué significa “Jah (el Señor) es mi salvación”.

21) JHWH/YHVH, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; Malaquías 3:6.

Comentario: Nombre de Dios revelado a Moisés. También se le denomina tetragrama (“cuatro letras”). Aparece alrededor de 6800 veces. En las versiones españolas de la Biblia se traduce “Jehová” o “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los Judíos dijeran “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los judíos dijeran “Señor” (Adonai) en vez de pronunciar el nombre (YHWH (YHVH).


“Gracia y Paz”
Fuente: Broadman & Holman

LUZ PRECIOSA PARA NUESTRO CAMINO



Salmos 119:105
“Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino”.

La Biblia dice en 1ª. de Juan que todo el mundo yace en las tinieblas. ¡Todo el mundo! Esto se refiere a la confusión acerca de las cosas espirituales. ¿Qué es el propósito de nuestra existencia?, ¿qué es la muerte?, y ¿a dónde vamos?

Los que no son salvos por Cristo viven totalmente para la gratificación de la carne, buscando placeres y ganancia sin saber o pensar nada del verdadero significado de nuestra existencia. La Biblia se refiere a este estado de mente como “andar en las tinieblas”, vagando sin rumbo ni luz. En esta noche negra del alma, Dios nos da una luz preciosa para iluminar nuestro camino; su palabra, es decir, La Biblia, que nos da luz en este camino tan oscuro, y nos dirige al quien es La Luz Del Mundo; Nuestro Señor Jesucristo.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

LA TELEVISIÓN Y LA RADIO - El mundo en el hogar



1 Juan 2:15
"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él".

Entre todas las diversiones del mundo, la radio y la televisión son grandes perversidades. Ellas hacen dormir a la gente, tanto moral como espiritualmente. Su fuerza maliciosa y siniestra ha entrado en la sala de hogares innumerables. Repugnantes escenas inmorales y de crimen han ganado la entrada en el santuario del hogar. Este peligro es aun más dañino que muchos otros males que nos rodean porque ya se encuentra dentro del hogar con la aprobación de los padres.

La mayoría de los padres nunca pensarían en llevar a sus hijos a los clubes nocturnos, teatros u otros lugares indecentes ni a lugares de diversiones moralmente depravados. Sin embargo, estas mismas cosas se oyen y se exhiben delante de todos en la sala del hogar. ¡Satanás ha logrado una victoria tremenda! ¿En dónde se ha visto algo parecido para corromper completamente a la juventud en tantos países? Es una verdad bien establecida que lo que entra por los ojos hace una impresión profunda.

Frecuentemente los programas de televisión incluyen inmoralidades de todos tipos, escenas sangrientas de asaltos, pleitos, homicidios, el tomar bebidas alcohólicas, el fumar, bailar y ver  hombres y mujeres vestidos indecentemente. Sin duda la vida moral y espiritual de muchos está en riesgo. Una dieta continua de crímenes brutales y violencia, ideada por hombres impíos, se ofrece a los millones de gentes que no tienes la fuerza moral para resistirla. Muchos de los que miran la televisión reconocen que su uso trae muchos problemas. Procuran justificarla por causa de lo “bueno” que representa la programación de servicios religiosos, programas educativos, las noticias, los reportajes, los pronósticos del tiempo y los avisos financieros. Cuando sale un programa que a su juicio creen prejuicioso, ciertamente intentan apagarla, pero muchas veces no se hace el más mínimo esfuerzo. Se desperdicia mucho tiempo precioso delante de la televisión. La Biblia nos advierte contra tal desperdicio cuando dice, "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no come necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos" (Efesios 5:15,16).

Los niños inocentes están siguiendo el ejemplo de sus padres. Sin pensar en las consecuencias, los padres ponen la televisión con su influencia potente en un lugar prominente en el hogar. Muchos padres dependen de ella para entretener a los niños mientras ellos siguen sus propios intereses. La especie de miedo y horror que la televisión divulga no se necesita en ningún hogar. Al contrario, lo que se debe enseñar es un respeto y temor piadoso.

Muchos de nuestros jueces, magistrados y educadores expresan alarma sobre el daño que los programas de televisión están haciendo. Los niños han sido muy influidos por el mundo de fantasía que se ve en la televisión. Tratando de corregir el problema, algunas escuelas han iniciado programas especiales para los estudiantes más jóvenes para enseñarles a relacionarse con el mundo real.

Los programas de televisión se están degenerando cada vez más y más. Por la influencia de ellos la vida familiar se está degenerando al igual. Se pasan escenas de adulterio, divorcio y abortos como si fuera lo normal. Además los receptores de satélites traen la suciedad y la pornografía de otros países también. Los video-grabadores facilitan el captar tales programas vergonzosos que salen mientras la familia no está en casa para que los vean a una hora conveniente y también para ver películas pornográficas alquiladas. Hay programas de deportes que se radian veinticuatro horas al día. Estos programas sirven para quitar los pensamientos de las realidades de la vida, y para malgastar el tiempo.

¡Todos los padres que tememos a Dios debemos sonar la alarma! Satanás ha entrado al hogar bajo el disfraz de la televisión y la radio. ¿Dónde están las conversaciones pacíficas e íntimas que son tan esenciales para el bienestar y la unidad familiar? ¿Dónde están los tiempos inspiradores al alma cuando padre, madre, hijo e hija gozan el cantar y orar juntos? Muchos se ven robados de las bendiciones de vida más finas y nobles por el consumir la basura que el mundo frío ofrece en su lugar. Lo emocionante, la música popular y la diversión nunca darán una satisfacción verdadera. Tampoco pueden reponer lo que ya se perdió: una quieta vida familiar donde Dios toma el primer lugar. Sería muy difícil que un hogar con televisión mantuviera un ambiente conveniente para la vida cristiana limpia, la que abunda con lo que "es verdadero, honesto, justo, puro, amable" (Filipenses 4:8), etc.

Aunque no tan poderoso como la televisión, la radio igualmente es dañosa a la vida espiritual. ¿Quién que ama a Dios quiere llenarse con los cantos del "amor" mundano? ¿No es mucho más precioso un corazón que brota con el gozo de la salvación con las alabanzas a Dios, que perturbar la mente con la codicia de los in-convertidos?

Vivimos en los últimos días. El juicio de Dios pronto caerá sobre los que buscan y siguen el placer de este mundo. "Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará" (Mateo 24:12) Cuando el día de la gracia haya pasado, no habrá remedio ni manera de enmendar la vida. Mejor es estar sin la radio y la televisión que seguir provocando la ira de Dios y ser llamados a cuentas por haber faltado en enseñar a nuestros hijos el camino en que deben andar. "Ninguno puede servir a dos señores" (Mateo 6:24). "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22:6).

Al considerar estas verdades tan asombrosas y atemorizantes ¿no sentimos el llamamiento en nuestro corazón a las cosas mejores y a más conocimiento de Dios? "Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor" (2 Corintios 6:7).

El plan de Dios para nuestras vidas es el que nos aleja de la corrupción que existe en el mundo. Él nos atrae a su lado donde encontraremos un profundo contentamiento y satisfacción. El verdadero gozo no se encuentra en la diversión ni en la sensualidad, sino en el tesoro perdurable de un conocimiento personal de Dios.

Amado Hermano, respondamos a la invitación de Dios para alejarnos de todo lo que destruye y corrompe. Vamos a aferrarnos a todo lo que produce lo valioso, el amor, y una relación perfecta con nuestro creador.

“Gracia y Paz”
Vida Cristiana

martes, 5 de febrero de 2013

BICARBONATO DE SODIO PARA CURAR EL CÁNCER



La medicina en algunos casos avanza mucho más motivada por los logros económicos que por el bienestar de la humanidad y también, cada vez se descubren más medicamentos, que sanan una enfermedad pero pueden producir otras.

La medicina en algunos casos avanza mucho más motivada por los logros económicos que por el bienestar de la humanidad y también, cada vez se descubren más medicamentos, que sanan una enfermedad pero pueden producir otras.

Es indudable que han existido avances importantes, pero aún la medicina alopática que es la convencional en occidente, está en pleno proceso de desarrollo, investigación y experimentación.

Mientras los nuevos medicamentos se vuelvan mucho más seguros, algunos medicamentos antiguos, siguen dando satisfacciones, y uno de los productos que no han perdido vigencia y del que se siguen descubriendo mayores beneficios, es el bicarbonato de sodio.

En la actualidad la dieta mundial viene cambiando a un consumo exagerado de azúcar y carbohidratos, que se convierten en glucosa, principal alimento de las bacterias y hongos que aumentan desmedidamente dentro del cuerpo humano. Estas bacterias y hongos producen desechos y toxinas que con el tiempo se transforman en medios ácidos que llevan a deteriorar los diversos tejidos corporales. El cáncer se desarrolla en un medio ácido.

En muchas personas, para poderse eliminar estas toxinas el hígado las convierte en alcohol, que en exceso, hace que las personas se sientan atontadas o mareadas. Otras manifestaciones del aumento de acidez son los dolores de cabeza, depresión, ansiedad, nerviosismo, problemas hormonales y otros.

Las carnes, quesos, cacahuates, café, té negro, edulcorantes artificiales, cerveza, licores, son los que producen la mayor cantidad de acidez. Basados en este principio, las últimas noticias en el tratamiento del cáncer han surgido en Italia, por parte del médico oncólogo Dr. Tulio Simoncini, quien ha logrado destruir tumores cancerosos utilizando el bicarbonato de sodio, sí, el simple, inofensivo y barato bicarbonato de sodio, que ha demostrado ser un agente anticáncer extremadamente eficaz.

El bicarbonato de sodio, ha resultado ser un químico al que las células cancerosas no pueden soportar, al invadirlas con una ola de alcalinidad, que permite que reciban mayor cantidad de oxígeno del que pueden tolerar. Como las células cancerosas no pueden sobrevivir en la presencia de altos niveles de oxígeno, el bicarbonato de sodio es para este propósito un asesino instantáneo de los tumores cancerosos.

El bicarbonato de sodio es un químico compuesto con la fórmula NaHCO3, y popularmente se utiliza para aliviar temporalmente la acidez estomacal, corregir la acidosis en los trastornos de los riñones, alcalinizar la orina durante las infecciones de vías urinarias y minimizar la cristalización del ácido úrico durante el tratamiento de la gota. La prescripción médica del bicarbonato de sodio se hace en inyecciones para tratar la acidosis metabólica en algunas intoxicaciones medicamentosas. Pero también el bicarbonato de sodio está disponible en la farmacia para uso doméstico.

El oncólogo italiano Dr. Simoncini dice que la principal razón que lo motivó a utilizar este compuesto para tratar los tumores, es que aunque hay un cúmulo de factores variables en el desarrollo y proliferación de los tumores cancerosos, el cáncer vive y se alimenta de la acidez del cuerpo al igual que las infecciones por hongos.

Terapia Anti-Hongos para el Cáncer

En opinión del Dr. Simoncini, por el momento, no hay nada mejor ni remedio más útil contra los hongos que el bicarbonato de sodio. Los productos anti-fúngicos (anti-hongos) que se venden actualmente, no tienen la capacidad de penetrar hasta un tumor canceroso, pues han sido diseñados para actuar sólo a niveles del estrato epitelial y no afectan otros planos. Hemos visto además, que los tumores tienen la capacidad de cambiar su estructura genética, lo que significa que en una primera fase, se sensibilizan contra los fungicidas y en poco tiempo ya lo han codificado y son capaces de metabolizar la substancia sin sufrir daños, y por el contrario, aprovechan el beneficio de la gran toxicidad que representa el medicamento para el organismo.

Este fenómeno sucede, por ejemplo, en el carcinoma invasivo de próstata. Para esta afección, se prescribe una terapia anti-hongos, que al principio parece ser eficaz a nivel de síntomas, pero a medida que pasa el tiempo, pierde su efectividad.

El bicarbonato de sodio, por su parte, se difunde extremadamente rápido y sin la complejidad estructural que el hongo puede fácilmente codificar, retiene por largo tiempo su capacidad para penetrar la masa del tumor. También, esto es debido a la velocidad a la que los desintegra, lo que hace imposible la adaptación del hongo, que no puede defenderse. La terapia con bicarbonato de sodio debe hacerse a dosis fuertes, continuadamente y sin ciclos de pausa, para lograr un trabajo destructivo que debería ser continuado de principio a fin sin interrupción por lo menos durante 7-8 días durante el primer ciclo, tomando en cuenta que un tumor de 2 a 4 centímetros, comienza a disolverse entre el tercer y cuarto día y colapsa entre el cuarto y el quinto día de tratamiento.

Por lo general, el límite de dosis máximo puede administrarse en una sesión, administrando cerca de 500cc de bicarbonato de sodio en una solución del cinco por ciento, con la posibilidad de aumentar o disminuir la dosis hasta un 20%, en función de la masa o del individuo, o en la presencia de varios tumores donde puede requerirse mayor cantidad de las sales. El Dr. Simoncini, deja claro que las dosis indicadas son inofensivas y que las mismas la ha venido usando sin ningún problema durante más de treinta años en otras enfermedades como:

·      Cetoacidosis diabética.
·      Reanimación cardiorespiratoria.
·      Embarazo.
·      Hemodiálisis.
·      Diálisis peritoneal.
·      Intoxicación farmacológica.
·      Hepatopatía.
·      Cirugía Vascular.

El descubrimiento del Dr. Simoncini de que el bicarbonato de sodio es letal para los hongos, ¿qué tiene que ver con el paciente canceroso? Una célula cancerosa sobrevive a base del metabolismo de los fermentos. Donde hay fermentación hay levadura, esto es, hongos. Recordemos, en cada paciente enfermo de cáncer, reside el microbio del hongo, por tanto, es el hongo el que mantiene vivas las células del cáncer.

Si queremos destruir al hongo o las colonias de hongos en la célula cancerosa, debemos llevar el bicarbonato de sodio hasta la célula cancerosa. ¿cómo puede hacerse?

Puede hacerse quirúrgicamente, creando un mapa arterial para llevar el bicarbonato de sodio directamente al tumor a través de los vasos sanguíneos que lo alimentan. Así, puede insertarse un catéter en la arteria apropiada e inyectar el bicarbonato. Sólo que esta es la manera más difícil.

La manera fácil, es utilizando el principio del “caballo de Troya”, es decir, llevando el bicarbonato de sodio directamente a las células cancerosas. Los dos métodos pueden llevarse a cabo.

El otro método, es a través de la insulina, la insulina hace que las células cancerosas requieran azúcar, y entonces de administra intravenosamente una solución glucosada mezclada con bicarbonato de sodio. Las células absorben la solución de glucosa con bicarbonato de sodio, lo que destruye al hongo instantáneamente.

En la actualidad, además de la clínica del Dr. Simoncini en Italia, en los Estados Unidos se comienza a practicar esta forma alternativa de tratamiento del cáncer, como lo hace el Centro Camelot para el Cáncer en Oklahoma, donde están obteniendo resultados efectivos y sorprendentes con este tipo de tratamiento.

Forma de tomarlo:  
A nivel casero, se puede aprovechar este compuesto como preventivo y curativo, tomando una cucharadita diaria de bicarbonato de sodio por algunas semanas en un vaso de agua, luego descansar y reanudar según como se vaya sintiendo. Es preferible tomarlo 1 hora antes o después de los alimentos. No junto con las comidas.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“…dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).

“He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6),

“Gracia y Paz”
La Salud al alcance de tu mano
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Revista Mundo Natural
http://www.camelotcancercare.com/ Dr. Mark Sircus y Tullio Simoncini

¿QUE PORQUE HABLAMOS TANTO DE APOSTASÍA?



¿Porque tanto de los apostatas…?
¿Porque tanto de los lobos rapaces…?
¿Porque tanto de los falsos pastores…?
¿Porque tanto de los falsos “maestros y profetas”…?
¿Porque tanto de los falsos “ministerios apostólicos”…?
¿Porque tanto de los falsos “nuevos salmistas, cantantes y artistas cristianos”…?
¿Porque tanto de las falsas “nuevas doctrinas”…?
¿Porque tanto de los falsos “nuevos ungidos”…?
¿Porque tanto de los que hacen “mercadería” con las ovejas de la iglesia del Señor…?
¿Porque tanto de practicas mundanas y paganas dentro de la iglesia del Señor…?

¿Porque tanto, tanto, tanto y tanto? …Que pareciera que no nos cansamos de criticar, murmurar y juzgar a todas estas personas y practicas qué hemos nombrado anteriormente.

¿Porque?..... ¡Porque es una de las grandes alertas con la cual el Espíritu Santo y la Palabra de Dios nos esta hablando! ¡…gritando! diría yo, a nuestras conciencias y a nuestro espíritu: ¡Cristo ya viene!

Dice su palabra: 2 Tesalonicenses 2:3… “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá (El hijo del hombre: Jesucristo por segunda vez) sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición”. ¡Y estamos viendo que esta palabra, (Apostasía) se esta cumpliendo ante nuestros propios ojos!

¿Porqué?  …Porque es nuestro deber como hermanos en Cristo, No importando la denominación o interpretación teológica que tengan, alertarlos del peligro, de todo este engaño que se ha multiplicado en estos últimos tiempos.

¿Porque? ...Porque es Dios el que pone el sentir, el querer como el hacer en nuestros corazones para que dediquemos tiempo a predicar La Palabra del Evangelio de Salvación en Cristo Jesús, pero también que dediquemos tiempo para prevenir al Pueblo de Dios, las ovejas de su prado,  en contra de estos verdaderos peligros que se ciernen sobre ellos y para que sean librados de la mano del Engañador, del enemigo de las almas.

¿A quienes hablamos cuando hablamos de Apostasía? ¿Cuando hablamos de apostatas?

¿A los inconversos?:  ¡No!
A la Iglesia:  ¡Si!

A la iglesia es a la que el Espíritu Santo habla a través de la Palabra de Dios, la ministración, la predicación y la denuncia de sus siervos.

Sino no existiera el peligro de ser engañados y arrastrados por la Apostasía, entonces no existieran las advertencias, los avisos, las alertas que están en la Palabra de Dios con respecto a ella y su gran desarrollo al final de los tiempos. El Espíritu Santo no hubiera inspirado a los Apóstoles y al mismo Jesús a hablar y alertar sobre ella.

¡La clarinada esta sonando clara y fuerte! ¡la apostasía llego! ¡Estamos en el tiempo de la mayor difusión de la Apostasía que se haya visto a nivel mundial!

¿Porque? …Porque nunca antes en la historia se había contado con las herramientas provistas por la ciencia para que esto pudiere acontecer y en este tiempo presente, aquí y ahora, se puede hacer y se esta haciendo.

El Mal de la apostasía tiene medios para difundirse y propagarse y lo esta haciendo y se esta distribuyendo a través de los modernos sistemas de comunicación e información con los que cuenta el mundo, a través de las grandes cadenas de televisión “cristianas”, las revistas, la prensa, el Internet, las redes sociales, todas ellas que publicitan las actividades apostatas de estos “grandes ministerios” quienes son los encargados de llevar este veneno espiritual disfrazado de “nuevas y ungidas palabras de vida” para desviar, robar y matar espiritualmente a los débiles de la Fe dentro de la Iglesia del Señor.

Pero Dios también alerta a su pueblo y lo hace a través de su Palabra, a través de su Santo Espíritu y a través de sus siervos, los ministros que él mismo ha designado y los ha dado a su iglesia, hermanos que son verdaderos Siervos del Dios Altísimo. Y nosotros damos gracias al Señor nuestro Dios, porque también nos permite usar estos medios.

Las Trompetas de Dios están sonando por todo el planeta… ¡Cristo Viene! ¡El fin se acerca! ¡Preparaos, erguid vuestras cabezas, porque vuestra redención esta cerca!

“Gracia y Paz”
Alberto Vargas.

¿NECESITAS PACIENCIA?



Hebreos 10:35, 36
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

Este pasaje de la Epístola a los Hebreos consta de cuatro aspectos o pasos fundamentales, el último de los cuales es el fin que se persigue. Éste es obtener, es decir conseguir la promesa. “Obtener la promesa” es sinónimo de triunfo, de victoria, de recompensa. Significa recibir todas las bendiciones y la vida en abundancia que Dios ha prometido para aquellos que le aman y le obedecen. Esta debe ser la meta de todo cristiano.

Estas bendiciones están directamente relacionadas con nuestra obediencia a “la voluntad de Dios”. A través de toda la Biblia vemos de manera clara esta relación entre nuestra actitud y las bendiciones que recibimos del Señor. En el libro de Éxodo, por ejemplo, mientras los israelitas se dirigían a la tierra prometida, después de haber sido liberados de la esclavitud en Egipto, Dios les habló por medio de Moisés y les presentó una serie de leyes y mandamientos que ellos debían seguir en el nuevo hogar que les esperaba. También les prometió un sin número de bendiciones que les permitirían disfrutar de una vida llena de paz y felicidad. Entonces les dijo: “Si en verdad hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren” (Éxodo 23:22).

Esta obediencia es el producto de un proceso de transformación que se lleva a cabo en nuestras mentes, nuestros corazones y fundamentalmente en nuestros espíritus, pues nuestra naturaleza nos impulsa a desobedecer, y tendemos a hacer lo contrario, es decir lo que nosotros deseamos hacer, no lo que Dios quiere que hagamos. En este proceso tendremos que pasar por situaciones difíciles que pondrán a prueba nuestra fe, fortaleciendo nuestros espíritus y dándonos madurez espiritual y la tan “necesaria” paciencia. El apóstol Santiago se refirió a este proceso al escribir: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4). La prueba produce paciencia, pero ésta no es el producto final. La paciencia tiene un propósito: que lleguemos a ser “perfectos y cabales”, es decir que maduremos espiritualmente hasta llegar al punto en que “habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengamos la promesa”.

El primer paso que menciona el pasaje de hoy es la confianza en Dios. El autor de esta carta exhorta a sus lectores a que no pierdan esta confianza aunque estuviesen pasando por pruebas y persecuciones por haber profesado su fe en Cristo. Esta confianza es absolutamente necesaria para obtener el galardón. Jesús advirtió a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). En otras palabras, cuando lleguen la prueba y la adversidad, no se desesperen, tengan paciencia, confíen en mí, y yo los guiaré al triunfo. Si ponemos nuestra confianza en el Señor, él nos guiará a la meta, “al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, dice Filipenses 3:14.

Más adelante en esta misma Epístola a los Hebreos el autor menciona de nuevo la paciencia al comparar la vida del cristiano con una carrera. Dice Hebreos 12:1-2: “Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”. Poner los ojos en Jesús significa hacerlo a él el foco central de nuestras vidas. Es fijar nuestra mirada en él y no en las circunstancias que nos rodean. Es confiar en el Señor en todas las situaciones que puedan presentarse ante nosotros, por negativas y difíciles que estas sean.

A medida que hagamos de esta actitud un hábito, seremos más pacientes, nuestra fe será fortalecida, y nos esforzaremos más tratando de hacer la voluntad de Dios. Como resultado obtendremos la victoria que habrá de llegar en el momento perfecto, en el tiempo del Señor.

ORACIÓN:
Padre santo, ayúdame a mantenerme firme en esta carrera con mis ojos fijos en Jesús en todo momento. Aumenta mi fe y dame la paciencia y la fuerza que necesito para no desfallecer y continuar hasta la meta que tú tienes señalada para mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA GRACIA Y LA VERDAD VINIERON POR MEDIO DE JESUCRISTO



Juan 1:17
“Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha”.

Moisés fue un gran hombre. Por él, Dios nos dio la ley que nos enseña cómo debemos vivir, lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer, y por medio de la ley, nos damos cuenta de nuestro carácter rebelde y pecador contra la voluntad de Dios. Pero la ley solo nos enseña que somos pecadores que merecemos la ira y el castigo de Dios. No nos da poder de cambiar. Ahora vemos el contraste, y todo es distinto cuando se trata de Jesús. Ya no se trata de los truenos de Sinaí, la pena y el miedo por una ley quebrada y la ira de Dios, porque Jesús vivió una vida perfecta y así cumplió con todas las demandas de la ley. ¡Aleluya! Y luego fue crucificado por nosotros, en lugar nuestro, así pagando el precio de nuestros pecados, y consiguiendo para nosotros la vida eterna.

Moisés sí fue un gran hombre, pero no se compara con el Hijo de Dios. La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

“Gracia y Paz”
Un versículo de la Biblia cada Día

¿ERES TÚ UNA PERSONA HONESTA?



Efesios 4:22-25
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”

El apóstol Pablo escribe esta carta a los recién convertidos creyentes que formaban la iglesia de Efeso y los exhorta a abandonar el estilo de vida anterior y a que marcharan por el nuevo camino de la vida cristiana. Básicamente Pablo les está diciendo que debían “despojarse” de su vida antigua de la misma manera en que se despojarían de una prenda de vestir que no usarían más. El “viejo hombre”, al cual se refiere Pablo, describe al individuo antes de la conversión, el cual tenía el “entendimiento entenebrecido”, por lo que “se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (v.18-19). Ahora, después de haberse convertido, todo esto debía cambiar radicalmente, pues “el nuevo hombre es creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

Por lo tanto, les dice Pablo, deben “desechar la mentira y hablar verdad cada uno con su prójimo”. O sea, el nuevo hombre debe vivir una vida de honestidad. La honestidad es la virtud por medio de la cual una persona actúa siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia. Ser honesto es ser veraz, íntegro, justo. El hombre honesto es un verdadero imitador de Cristo en todos los aspectos. Lamentablemente, en el mundo en que vivimos, la honestidad está prácticamente desaparecida. Lo vemos en los políticos, en los hombres de negocio, en los atletas, en las autoridades, en los abogados, médicos, en los jueces (supuestamente encargados de impartir justicia), y hasta en la misma iglesia. Todo comenzó desde la caída del hombre y ha ido empeorando a través de los siglos.

Cuando Dios decidió destruir a Sodoma debido al pecado y la extrema corrupción a que había llegado, Abraham intercedió ante el Señor diciéndole: “¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad” (Génesis 18:23). Dios le dijo que si hallaba cincuenta justos perdonaría la ciudad por amor a ellos. Entonces Abraham, temiendo que no hubiera ni siquiera cincuenta justos, bajó su apelación a cuarenta y cinco, y después a cuarenta, a treinta, y así sucesivamente hasta que llegó a diez. Y Dios le dijo: “No la destruiré por amor a los diez” (v.32). Finalmente Dios hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra y ambas ciudades fueron destruidas. ¡Ni siquiera diez personas honestas pudo hallar el Señor!

Diógenes de Sínope fue un filósofo griego, nacido en el año 413 A.C. el cual es considerado como el más típico representante de la Escuela Cínica, por lo que muchos le conocen como Diógenes el Cínico. Se cuenta que en cierta ocasión, a plena luz del día, Diógenes recorría uno de los lugares más concurridos de su ciudad, con un farol encendido en la mano. Cuando le preguntaron cuál era el propósito de andar en pleno día con una lámpara prendida, él respondió: "Busco a un hombre honesto sobre la faz de la tierra". Con esto trataba de demostrar lo difícil que era encontrarlo. Eclesiastés 7:20 lo expresa de la siguiente manera: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”.

¡Qué triste es para Dios ver el estado a que ha llegado su Creación! Sin duda, en muchos aspectos, estamos igual o peor que Sodoma y Gomorra. Intercedamos ante el Señor, como lo hizo Abraham, para que tenga misericordia de este mundo corrupto. Y hagamos nuestra parte como cristianos, viviendo una vida de honestidad y santidad que glorifique a Dios y sea un testimonio para los que nos rodean. Esta debe ser la meta de todo creyente. Claro que no es tarea fácil, pues nuestra naturaleza carnal nos impulsa a hacer todo lo contrario. Por eso debemos aferrarnos al poder del Espíritu de Dios, buscando el rostro del Señor en oración cada día, leyendo su Palabra y meditando en ella. Es la única manera de vivir una vida de honestidad y santidad.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo vivir una vida de honestidad que glorifique tu nombre, pero reconozco que soy incapaz de hacerlo por mí mismo. Te ruego que me ayudes a rendirme a ti totalmente, y que tu Espíritu controle cada área de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

lunes, 4 de febrero de 2013

REDENCIÓN HUMANA CON SANGRE DIVINA


Hebreos 9:22
“Y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”.

Colosenses 1:14
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.

A la vez que es maravilloso lo mucho que la Biblia habla sobre el tema de la sangre, es también alarmante el poco énfasis que se le da a este tema. En los treinta y un mil ciento dos versículos que tiene la Biblia, setecientos tratan acerca del tema de la sangre, o sea, de cada cuarenta y cuatro versículos, uno trata sobre este gran tema.

Al principio cuando Dios creo al hombre, primero tomó del barro de la tierra y formó una figura de barro, terminada la figura seguía siendo barro, pero entonces Dios “sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7). En el instante del soplo de vida el barro se transformó en carne y huesos con todos sus órganos, y se formó la sangre y comenzó a circular. Pues, contrario a todos los demás tejidos del cuerpo que son fijos, esta, la sangre, es fluida y movible; y recorre todo el cuerpo cada veinticuatro segundos, llevando vida y calor a todo el cuerpo.

Cuando Dios puso a nuestros primeros padres en el huerto les dio una orden diciendo: “De todo árbol del huerto, podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17). “Ciertamente morirás”, sentenció Dios; “no moriréis”, argumentó Satanás (Génesis 3:4). Ellos desoyeron la verdad de Dios y creyeron la mentira del diablo, la sentencia cayó sobre ellos: muerte. Muerte significa separación.


MUERTE FÍSICA Y ESPIRITUAL

Cuando el espíritu de Dios abandona nuestro cuerpo, el cuerpo muere pues no recibe la vida del espíritu. Cuando el espíritu de Dios se aleja, el espíritu del hombre muere pues no recibe la vida de Dios. El hombre alejado de Dios está muerto en delitos y pecados (Efesios 2:1,5). Lo que hace del infierno un lugar horrible, tal cual lo describe la Biblia, no es la presencia del diablo y de los demonios allí, sino la total ausencia de Dios de ese lugar, la total separación de Dios de los que allí van.

Además de su espíritu que murió, el hombre perdió su alma que se corrompió en vicios y en pecados. También el hombre perdió su cuerpo perfecto que recibió; después de haber pecado, Dios tuvo que decirle “al polvo volverás” (Génesis 3:19); así entró en el mundo la enfermedad y la muerte. Y el hombre perdió su tierra también, perdió el señorío de la tierra, señorío que pasó a manos de Satanás, quien es llamado “príncipe de este mundo” (Juan 12:31).

Si Dios hubiese cargado o ejecutado sobre el hombre la sentencia de muerte, pronunciada contra él, por causa de su propio pecado, el hombre hubiese quedado irremisible y eternamente separado de Dios. De ahí la necesidad de redimir al hombre, pagar el precio de su rescate, cumplir la sentencia de muerte y recobrar para el hombre todo lo que éste perdió. Desde el primer momento, cuando el hombre pecó, Dios mostró que la redención vendría por medio del derramamiento de sangre de un sustituto inocente.

Adán ofrecía sacrificios a Dios, derramando la sangre de víctimas inocentes, lo cual también aprendió y práctico Abel, quien tomaba de los corderos de su rebaño para sacrificar a Jehová derramando la sangre de aquellos. Luego, todos los padres de familia sacrificaban a Dios, los patriarcas, y más tarde los sacrificios y el derramamiento de sangre de víctimas inocentes fue incorporado en la ley de Moisés. Y un caudaloso río de sangre corre a través de las páginas de la Santa Biblia, así como la sangre corre por todo el cuerpo humano impartiendo vida.

Pero la misma Biblia nos enseña que estos sacrificios eran imperfectos y “no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto… Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan… porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 9:9; 10:1, 4). Pero también, la Biblia enseña que ningún hombre, ni con su sangre pecaminosa y corrompida, ni con sus riquezas materiales, podía ni puede redimir al hombre. Dice el Salmo 49:6-8, leemos: “Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio…)”.

Y aun más la Biblia enseña que la sentencia de muerte para el hombre dictada por la justicia de Dios tenía que ser cumplida. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Efesios 2:4), quería proveer perdón, pero a la vez no podía lesionar Su justicia que reclamaba el castigo. ¿Cómo armonizar esos dos grandes atributos de Dios: Su justicia y Su amor? para esto entra en función otro gran atributo divino: Su sabiduría.

Y Dios en Su sabiduría traza el plan de la redención con sangre “desde antes de la fundación del mundo” (1 Pedro 1:20); y por consiguiente, desde antes de la creación del hombre. Y todo esto sin menoscabo de la demanda del castigo de Su justicia y sin descuido del propósito de perdón de Su amor.

¿Y quién sería capaz de sufrir y pagar la pena de muerte del hombre en todas sus consecuencias físicas, espirituales y eternas, y luego no quedar muerto ni física ni espiritualmente sino volver triunfante a la vida?

Tenía que ser hombre, pero no podía ser exclusivamente hombre, porque no hubiese sido satisfecha la justicia de Dios, pues, todos “pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Tenía que ser Dios, pero no podía ser exclusivamente Dios, porque no hubiese sido bien aplicada la justicia de Dios pues Dios es justo y santo. Entonces tenía que ser, a la vez, verdadero hombre y verdadero Dios. ¿Y cómo haría Dios tal maravilla? David dijo: “He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5).

La ciencia afirma que el embrión, el feto, el niño, en el seno de la madre en ningún momento recibe sangre de la madre. La sangre se produce en el embrión con la simiente del varón. El hombre pecador engendra más pecadores. Este Hombre Dios (Jesucristo) no podía ser pecador, pues venía a pagar la deuda del hombre pecador, por lo mismo no podía ser engendrado por el hombre pecador.

Por esta razón leemos en Lucas 1:30-35, como sigue: “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

Dios proveyó la manera que el Hombre Dios, el Redentor, naciera de una mujer, pero no lo engendrara un hombre, que fuera la simiente de la mujer (Génesis 3:15), pero no fuera la simiente del hombre. Por medio de este milagro Jesús recibió de María su cuerpo humano, y por esto es verdadero hombre; y recibió del Espíritu Santo su sangre divina, y por esto es verdadero Dios.

Amados, la sangre de Cristo es roja como la nuestra, pero no es como la nuestra; tiene glóbulos rojos como la nuestra, pero no es como la nuestra; tiene glóbulos blancos como la nuestra, pero no es como la nuestra; tiene coagulantes como la nuestra, pero no es como la nuestra. La nuestra es humana, la de Él es divina. La nuestra es impura, la de Él es pura. La nuestra mancha, la de Él quita las manchas. La nuestra es culpable, la de Él es inocente. La nuestra es corruptible, la de Él es incorruptible. La nuestra es de escaso valor, la de Él es preciosa. La nuestra es temporal, la de Él es eterna.

Y sobre nuestro Señor Jesucristo, el Hombre Dios, como nuestro sustituto “Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6), y “nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gálatas 3:13). Y después del derramamiento de su sangre, pues, “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22). Después de su muerte y resurrección ascendió al Cielo como nuestro sumo sacerdote con esa sangre divina, pura, limpiadora, inocente, incorruptible, preciosa, eterna, y “entró una vez y para siempre en el Lugar Santísimo (en el Cielo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios), habiendo obtenido eterna redención” (Hebreos 9:12, 24).

Y por el poder, la eficacia, y la vigencia de esa preciosa sangre, Cristo nos compró (Hechos 20:28); nos dio remisión de pecado (Juan 19:34); somos justificados (Romanos 5:9); limpia nuestras conciencias (Hebreos 9:14); nos redime (1 Pedro 1:18); nos limpia de pecado (1 Juan 1:7); nos lava nuestros pecados (Apocalipsis 1:5); nos hace cercanos a Dios (Efesios 2:13); somos rociados (1 Pedro 1:2); vencemos al diablo (Apocalipsis 12:11); tenemos entrada en el Cielo (Hebreos 10:19).

Hermanos, por los infinitos méritos de la redención, por la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo, el hombre recobra todo lo que perdió. Su espíritu muerto en delitos y pecados es vivificado, recibe la vida en Dios, y vuelve a tener comunión con Dios, y puede adorar a Dios. Su alma corrompida, y esclava de vicios y pecados es salva, y queda libre para alabar y servir a Dios. Su cuerpo sujeto a enfermedad y muerte es sanado, y habrá de resucitar semejante al de Cristo.

Quien rechaza la redención, por el sacrificio de Cristo, permanece esclavo del pecado e hijo del diablo. Jesús dijo: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer” (Juan 8:34, 44). Pero quien acepta la redención por medio del sacrificio y la sangre derramada en el calvario por Cristo, es comprado con tan elevado precio y es hecho hijo de Dios. La Biblia dice: “Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20).

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1:18-20).

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (…) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe (…) os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 10:19-22; 12:22-24). ¡Gloria a Dios! por el sacrificio de Jesucristo que es lo único que nos garantiza la entrada al Cielo.

Amigo, si tienes puesta tu confianza en una religión, en un jerarca religioso, en un dogma, en tus limosnas y buenas obras, en los ritos y ceremonias que te harán después de muerto, en un santo, virgen o apóstol; en el ocultismo con todas sus ramificaciones, en una filosofía, o en el refinamiento cultural, en tu buena conducta, o en tu moral. Amigo…, si es así, debo decirte que conforme a la Biblia ¡estás perdido! Lo único que puede darte franca entrada en el Cielo es que te rindas a los pies de Jesucristo y seas perdonado de todos tus pecados. Pues, en el Cielo “no entrará ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 21:27), los que han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Amado, acepta la limpieza de Su sangre redentora y tu alma será emblanquecida. Amén.

Hebreos 9:13-14
“Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

“Gracia y Paz”
Vida Cristiana