domingo, 21 de octubre de 2012

NO SE ANGUSTIE, SOLO ORE


Filipenses 4:6
“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Yo creo que la oración mezclada con fe es la respuesta a todo. Pablo dice aquí, “en toda oración” - que significa, “oren sobre todo. Y den gracias que vuestras peticiones serán escuchadas y respondidas”. Se nos dice que oremos como nuestra primera opción, no después de que hemos intentado todo lo demás en vano. “Buscad primero el Reino de Dios” (Mateo 6:33).

Muchos Cristianos hoy día están siendo saqueados por Satanás. Sus hogares están en tumulto, ellos están plagados con miedos y culpa, encuentran problemas en todos lados. Los problemas que leemos en nuestro ministerio son abrumadores.

Pero para ser veraces, muy pocos creyentes que están enfrentando dificultades buscan al Señor en oración ferviente. Hoy día, muy pocos tienen un tiempo exclusivo en oración con Dios que sea consistente y diario. Muy a menudo, la desesperación se establece debido a que no van al lugar secreto, para descargar sus almas y vaciar sus penas en el Señor. En lugar de eso, les cuentan todos sus problemas a los amigos, pastores, consejeros – y ellos descuidan al Señor, el cual los espera para estar a solas. Oramos como último recurso.

¿Podrá Dios estar entristecido con esta generación de la misma manera que lo estaba con Israel? Él dijo sobre ellos, “Mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días” (Jeremías 2:32).

Dios se complace cuando corremos a él primero, cuando nos damos un tiempo especial para estar con él, derramando nuestros sentimientos profundos y exponiendo nuestras peticiones delante de él. No tenemos derecho a decir que amamos al Señor si no pasamos tiempo con él regularmente. Él escuchará nuestras oraciones y las contestará. Pero él necesita que usted esté con él a solas para que él pueda hablarle en un momento de silencio.

Mientras voy ante la santa presencia del Señor diariamente, mi petición más constante es que el Espíritu Santo me abra la Palabra de Dios, para que yo pueda ser un verdadero oráculo de él. Yo confío en él, y le pido que usted pueda tener tiempo de calidad para él, confiando en él con todas sus peticiones.

“Gracia y Paz”
David Wilkerson

¿QUIERES SABER EL SECRETO DEL ÉXITO?


Proverbios 22:4
“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor del Señor”.

Cada ser humano, en algún momento, se ha encontrado en una encrucijada en la cual tiene que tomar una decisión que puede afectar el resto de su vida. ¿Qué debo hacer para tener éxito? ¿Qué camino tomo para obtener los beneficios que deseo? En primer lugar tenemos que tener en cuenta un principio bíblico que nos dice que sin el Señor todos nuestros esfuerzos son en vano (Juan 15:5). Ahora bien, para entender esto profundamente se requiere que nos despojemos de nuestra natural soberbia que nos impulsa a creer que somos autosuficientes para lograr cualquier cosa que nos propongamos, y cedamos el control a un espíritu de humildad que sólo puede venir de Dios.

La humildad fue una característica fundamental en la vida del apóstol Pablo. Esta fue la principal razón del éxito que tuvo como siervo del Señor y evangelista. Nunca se vio a sí mismo como un autosuficiente. Estaba convencido de que sin la gracia de Dios en su vida el mensaje del evangelio no podría ser predicado ni él hubiera podido sobrevivir en las situaciones a las que tuvo que enfrentarse. En su carta a los filipenses, después de hablarles acerca de lo feliz que él se sentía en todas las circunstancias imaginables, Pablo declara: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). El orgullo y la soberbia encaminan al hombre hacia la ruina, sin embargo, más tarde o más temprano la humildad siempre conduce a la victoria. Dice Lucas 14:11: “Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” Esto es promesa de Dios.

Aquel que tiene las cualidades que menciona el pasaje de hoy recibirá remuneración, es decir será recompensado. El que no actúa de esta manera, jamás logrará lo que desea. Lo vemos en Marcos 10:35-45 cuando Juan y Jacobo le pidieron a Jesús que en la gloria les concediera sentarse uno a su izquierda y el otro a su derecha. El Señor les respondió: “Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” Jesús mismo, el Hijo de Dios, dejó la gloria para venir a este mundo a enseñarnos humildad y dar su vida por nosotros. Por eso, después de la resurrección, “Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9).

Si queremos tener éxito en la vida debemos imitar la actitud de Pablo, pues él siempre trató de imitar a Jesucristo. En su carta a los corintios, Pablo escribió: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Cuando nos llegamos al Señor en oración y nos sometemos de todo corazón a Su voluntad, recibimos la paz que viene solamente como resultado de la verdadera humildad. Es allí, postrados, donde podemos abandonar nuestro natural orgullo, renunciar a nuestra resistencia humana y aceptar la gracia de Dios como suficiente para nuestra vida. La humildad es parte esencial de una vida cristiana victoriosa; sin ella no experimentaremos crecimiento espiritual. Dios nos promete un final victorioso, pero algo que debemos entender es que nuestra jornada empieza a los pies de la cruz del Calvario.

En ocasiones encontrarás situaciones en tu trabajo o en tu hogar o en la calle en que sientas que has sido tratado injustamente, y probablemente tu reacción inicial sea una de soberbia y coraje. Es importante que controles esta reacción y te sometas a la acción del Espíritu Santo, quien puede traer paz a tu corazón y guiarte a asumir una actitud humilde que glorifique el nombre de Dios. Verás como, de alguna manera, las circunstancias cambiarán favorablemente para ti, y al final podrás disfrutar del éxito.

ORACIÓN:
Querido Padre celestial, yo me arrepiento de mi actitud de soberbia y orgullo, y te pido que me ayudes a actuar con humildad cualesquiera que sean las circunstancias para que tu nombre sea glorificado en mi vida, y pueda yo disfrutar de todas tus bendiciones. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

DÍA DE COSECHA


Gálatas 6:7
“…todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

Una tarde de otoño, conducía mi automóvil junto a un campo donde un granjero había estacionado al costado del camino unas máquinas enormes. Un cartel amarillo advertía: «Cosecha en proceso». Al echar un vistazo hacia el campo, supe de inmediato qué había plantado el granjero unos meses antes: pequeñas semillas de trigo. Me di cuenta porque estaba preparándose para recorrer con sus cosechadoras aquella superficie cubierta de espigas maduras.

Aunque pueda parecer obvio que si uno planta trigo, va a cosechar eso mismo, a veces negamos el vínculo entre lo que sembramos y lo que cosechamos en nuestra vida espiritual. El apóstol Pablo escribió: «No os engañéis; […] todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7). Vivir para agradar a la carne produce corrupción, que se manifiesta en desear lo que no nos pertenece, en ser egocéntricos e, incluso, en tener adicciones (5:19-21). Andar en el Espíritu genera paz, bondad y dominio propio (5:22-23). Por la gracia de Dios, podemos escoger sembrar «para el Espíritu» y cosechar vida eterna (6:8).

Supongamos que Jesús declarara hoy el «día de cosecha» en nuestra vida y que nos pidiera que recogiéramos el producto de todas nuestras decisiones del año pasado. ¿Qué le mostraríamos?

Las semillas que plantamos hoy determinarán el fruto que cosecharemos mañana.

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LEA: Gálatas 6:1-10

Biblia en un año: Marcos 1–3
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

VICTORIA EN MEDIO DE LAS DIFICULTADES


2 Corintios 4:15-18
“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”.

No existe una vida libre de problemas, pero algo dentro de nosotros sigue esperando que sea así. Hay incluso quienes piensan que cuando una persona se vuelve cristiana, Dios quita todas las dificultades. No pasa mucho tiempo sin que aparezca el desengaño. Esto puede deberse a que Dios está en el proceso de limpiar y cambiar viejas actitudes y hábitos que no encajan en la vida de un creyente.

La salvación es el inicio de un largo proceso de transformación que dura toda la vida. Hay áreas de nuestra vida que necesitan ser lijadas, tamizadas y modeladas a la semejanza de Cristo, y los problemas son una de las herramientas más efectivas de Dios. Los hombres y las mujeres de la Biblia que Dios utilizó grandemente, sufrieron dificultades y respondieron de una manera correcta.

Por ejemplo, el apóstol Pablo entregó toda su vida para servir a Cristo. Fundó y alentó a muchas iglesias, dio respuesta a preguntas teológicas difíciles, y escribió muchas epístolas de la Biblia. Sin embargo, sus sufrimientos superaron cualquiera de los sufrimientos de muchos de nosotros. Parece injusto que Dios permitiera tantas dificultades, pero esto fue lo que lo moldeó y preparó para que fuera un siervo tan efectivo. Sin el sufrimiento, no habría cultivado una relación íntima con Dios, ni habría sido usado tan poderosamente.

No sé lo qué usted enfrenta hoy, pero estoy seguro de que Dios puede utilizar eso para acercarlo a Él. Cada dificultad exige una elección. Usted puede desaprovechar su sufrimiento y volverse muy desdichado, o puede dejar que el Señor lo convierta en un siervo suyo valioso y efectivo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LA GLORIA DEL MUNDO VENIDERO


Lucas 1:33
Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

Dice Jesús que en su reino no entra nada vil, sucio, pecaminoso, ni nada que hace mentira, sino solamente aquellos que se han lavado en la sangre del Cordero, es decir, Jesucristo, y “andarán con él en vestiduras blancas”. Para las personas sumergidas en las vanidades de este mundo esto no tiene mucho interés, pues están inmersas y absortas en las vanidades pasajeras, que duran por solo un breve momento, mientras el reino de Dios durará para siempre.

El encanto del mundo venidero se oscurece en las actividades de la carne, los asuntos diarios, los deseos, actividades y ambiciones momentáneas. Pero solo considera esto: El presente mundo tendrá muchas cosas agradables y atractivas, pero éstas no serán ni una sombra de la gloria del mundo que viene, “y de su reino no habrá fin”: continúa y continúa para siempre y para siempre. ¿Y tu dónde estarás?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 20 de octubre de 2012

¿QUÉ SIGNIFICA HONRAR A MI PADRE Y A MI MADRE?


Efesios 6:1-3
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.

Honrar a tu padre y a tu madre, son las palabras respetuosas y las acciones que resultan de una actitud interna de estima por su posición.

La palabra griega para honor, significa venerar, apreciar, y valorar. Honor es darles respeto, no solo por mérito sino también por rango. Por ejemplo, algunos pueden no estar de acuerdo con las decisiones del Presidente, pero aún así ellos deben respetar su posición como líder de su país. Similarmente, los hijos de todas las edades deben honrar a sus padres, sin importar si sus padres “merecen” o no el honor.

Dios nos exhorta a honrar al padre y a la madre. Él valora el honrar a los padres, lo suficiente como para incluirlo dentro de los 10 Mandamientos (Éxodo 20:12) y nuevamente en el Nuevo Testamento: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3).

En los días del Antiguo Testamento, el hablar mal de los padres de uno o rebelarse contra sus instrucciones, resultaba en la pena capital (Éxodo 21:15-17; Mateo 15:14). Mientras que aquellos que honraban a sus padres eran bendecidos (Jeremías 35:18-19), una característica de tanto aquellos con una “mente reprobada” como aquellos que se caracterizan por su falta de piedad en los últimos días, es la desobediencia a los padres. (Romanos 1:30; 2 Timoteo 3:2).

Salomón, el hombre sabio, exhortaba a los hijos a respetar a sus padres (Proverbios 1:8; 13:1; 30:17). Aunque en la actualidad ya no estemos directamente bajo su autoridad, no podemos ignorar el mandamiento de Dios de honrar a nuestros padres. Aún Jesús, el Hijo de Dios, se sometió Él mismo a Sus padres terrenales y a Su Padre celestial (Mateo 26:39; Lucas 2:51). Siguiendo el ejemplo de Cristo, como cristianos, debemos tratar a nuestros padres de la manera en que deberíamos aproximarnos reverencialmente a nuestro Padre celestial (Hebreos 12:9; Malaquías 1:6).

Obviamente, se nos ordena honrar a nuestros padres, pero ¿cómo? Honrarlos tanto con nuestras acciones como con nuestras actitudes (Marcos 7:6). Honrar sus deseos no expresados, como los hablados. “El hijo sabio recibe el consejo del padre; mas el burlador no escucha las reprensiones” (Proverbios 13:1).

En Mateo 15:3-9, Jesús les recuerda a los fariseos el mandamiento de Dios de honrar a su padre y madre. Ellos estaban obedeciendo la letra de la ley, pero habían añadido sus propias tradiciones que esencialmente la anulaban. Mientras que honraban a sus padres de palabra, sus hechos probaban el verdadero motivo de su corazón. Honrar es más que un servicio de labios. La palabra honor en este pasaje es un verbo, y como tal, demanda elegir una acción correcta.

El honor incluye la idea de traer gloria a alguien. 1 Corintios 10:31 nos dice que todo lo que digamos o hagamos, debemos hacerlo para la gloria de Dios. Debemos buscar honrar a nuestros padres de manera similar a la que los cristianos se esfuerzan por darle gloria a Dios –en nuestros pensamientos, palabras y acciones.

La palabra griega “hypakouo” significa obedecer, escuchar, o prestar atención. Para un hijo menor, obedecer a sus padres va de la mano con honrarlos. Eso incluye escucharlos, prestarles atención, y someterse a su autoridad. Después de que los hijos maduran, la obediencia que aprendieron cuando niños, les servirá para honrar a las autoridades tales como el gobierno, la policía y sus jefes.

Mientras que se nos pide honrar a los padres, eso no incluye el imitar a los impíos (Ezequiel 20:18-19). ¿Qué pasa si tus padres te piden hacer algo malo? En ese caso, debes obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29).

El mandamiento de honrar a los padres es el único mandamiento con promesa: “para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:3). El honor engendra honor. Dios no honrará a aquellos que no obedezcan Su mandamiento de honrar a sus padres. Si deseamos complacer a Dios y ser bendecidos, debemos honrar a nuestros padres. Honrar no es fácil, no siempre es divertido, y ciertamente es imposible en nuestra propia fuerza. Pero el honor es un camino seguro para nuestro propósito en la vida: glorificar a Dios. “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Colosenses 3:20).

“Gracia y Paz”
Vida y Familia

¿ESTÁS FINGIENDO SER LO QUE NO ERES?


Mateo 23:23-28
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”.

John Philip Sousa era el nieto del gran compositor y director de orquesta norteamericano del mismo nombre. Cuando era joven, este hombre recibió grandes sumas de dinero por aceptar invitaciones para dirigir orquestas. Sin embargo, llegó un momento en que su conciencia comenzó a perturbarlo. Sabia que esas invitaciones se debían a su relación familiar con su famoso antepasado, no a su propia habilidad, pues el joven Sousa apenas podía leer una nota musical. Un día decidió abandonar su lucrativa farsa y comenzar a ganarse la vida honestamente.

El pecado que Jesús censuraba más frecuentemente era la hipocresía de los fariseos. Estos estaban desempeñando el papel de personas temerosas de Dios, pero no vivían en obediencia santa a Su voluntad. En el pasaje de hoy, Jesús los llama “hipócritas”, y les dice que mientras limpiaban “lo de fuera del vaso y del plato”, dejaban sucio lo de adentro, por lo que estaban “llenos de robo y de injusticia.” Eran, afirmaba el Señor, “semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”.

¿Has fingido alguna vez ser alguien que no eres? No tiene que ser un personaje famoso. Quizás en tu iglesia todos creen que eres un consagrado cristiano, pero en tu vida personal no sigues las enseñanzas de la Palabra de Dios. O tal vez te estás haciendo pasar por un piadoso discípulo de Jesús cuando en realidad eres un impostor espiritual. Sin duda estas son palabras fuertes y tan impactantes como una ducha de agua fría, pero la experiencia demuestra que el autoengaño es posible. Probablemente no todos los fariseos estaban concientes de su hipocresía religiosa, quizás algunos habían llegado a creerse que estaban haciendo lo correcto ante los ojos de Dios, hasta que Jesús los confrontó.

Muchos de los falsos profetas de nuestros tiempos comenzaron su labor de engaño concientes de lo que estaban haciendo y diciendo. Pero a medida que repiten una y otra vez sus mentiras, ellos mismos se las van creyendo hasta que llega un momento que se engañan a sí mismos y algunos concluyen que Dios les habla directamente y los dirige en lo que hacen. Algunos creen que son apóstoles, otros profetas, e incluso algunos dicen ser el mismo Jesucristo encarnado. Por eso es bueno que con frecuencia nos hagamos un auto análisis espiritual a la luz de la palabra de Dios, en actitud de oración pidiendo al Señor que nos ayude en el examen, así como David clamaba: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24).

Es en el corazón donde reside la hipocresía y la maldad que mueve a los hombres a actuar como los fariseos. Al profundizar en tu corazón, pide al Señor que te limpie de toda impureza, no por fuera, sino allí dentro de ti, como imploraba el mismo David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10).

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, me acerco a ti en esta hora para pedirte que examines mi corazón, y saques de allí todo aquello que me hace actuar hipócritamente, fingiendo algo que en realidad no soy. Ayúdame a ser limpio tanto por dentro como por fuera, para agradarte a ti en todo lo que haga. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

OBSERVAR Y ESPERAR


Isaías 18:4
“Porque el Señor me dijo así: Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada…”

En Isaías 18, parece que el mundo entero está listo para luchar contra el pueblo de Dios. Sin embargo, ¿cómo reacciona el Todopoderoso? «Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada…» (v. 4). Su quietud tal vez da la idea de que acepta la conspiración contra ellos. Pero no era así. Con su respuesta, le recuerda que Él obra a su tiempo; en el momento preciso y conforme a su voluntad.

Pienso en Jesús cuando esperó cuatro días mientras Lázaro yacía en la tumba (Juan 11:39). ¿No sabía lo que pasaba? ¿No le importaba? ¡Por supuesto que sí! Estaba esperando el momento preciso para actuar y para enseñar lo que tenía previsto y quería que aprendieran.

La Biblia registra «retrasos» de Dios, muchos de los cuales parecen inexplicables desde nuestro punto de vista. Sin embargo, todo atraso surge de las profundidades de su sabiduría y amor. Si no hay otro motivo, tales situaciones pueden generar, si las aceptamos, las virtudes más silenciosas (humildad, paciencia, entereza y constancia); cualidades que suelen ser las últimas que se adquieren.

¿Estás angustiado? ¿El Señor parece distante e insensible? Él no es indiferente a tu clamor ni imperturbable ante tus ruegos, sino que está esperando que se cumplan sus propósitos. Entonces, en el momento apropiado, intervendrá. Dios nunca tiene prisa, sino que siempre llega a tiempo.

Vale la pena esperar el tiempo de Dios; su horario siempre es el mejor.

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LEA: Isaías 18:1-5

Biblia en un año: Mateo 26–28
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA MINA TERRESTRE DE LA TRANSIGENCIA


1 Reyes 11:1-13
“Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová. Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido”.


Las minas terrestres cuidadosamente camufladas son mortíferas armas de guerra. Si un soldado pisa una, sin darse cuenta, sufrirá lesiones graves o la muerte. Lo que es cierto en las batallas físicas, también lo es en el mundo invisible. En el camino de todo cristiano hay minas terrestres espirituales, que causan un gran daño a los creyentes incautos que las pisan.

Uno de tales peligros ocultos es el claudicar o ceder. El rey Salomón es un trágico ejemplo de un hombre que resultó lesionado por esta mina terrestre espiritual. Dios lo preparó con una sabiduría incomparable para que gobernara a Israel, y le dio la tarea de construir su Templo. Pero, a pesar de estas bendiciones, su corazón comenzó a alejarse del Señor. Siguió sus propios deseos, y se casó con muchas mujeres extranjeras que lo llevaron a la idolatría. Su corazón no se apartó de repente, sino que hubo un lento proceso de malas decisiones que violaban los mandamientos de Dios.

Muchas veces, pensamos que un pequeño paso que nos aleja de Dios no es tan malo; después de todo, siempre podemos regresar. Pero Satanás está esperando ese paso. Tan pronto como usted lo da, él gana. Ahora tiene un punto de apoyo y redoblará sus esfuerzos para llevarlo aun más lejos. De ahí en adelante, cada paso que usted da es más fácil y pronto estará alegando que eso realmente no es pecado.

Dejarse llevar por los demás puede ser dañino. Rompe la comunión con Dios, y por ignorar al Espíritu Santo, sus fuerzas para resistir la tentación se debilitan. Puesto que los incrédulos son dados a ver la hipocresía en los cristianos, eso también arruina su testimonio. No dé ese primer paso.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

"SALVAR TU VIDA"


Mateo 16:25
Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

Si quieres salvar tu vida, la perderás, y si la pierdes, la salvarás. ¿Qué quiere decir esto? Tu VIDA en este sentido son las cosas que quieres, los planes que haces, y las cosas por las cuales vives en este mundo, y que son distintas de Cristo, el reino de él, y la vida futura en el cielo con él. Si escoges gratificarte a ti mismo, y los placeres pasajeros de este mundo, Jesús llama esto “salvar tu vida”. Eso es distinto de venir a Cristo, rendirte ante su cruz, recibirle en tu corazón, y luego vivir por él, leer su palabra, obedecerle, y llevar tu cruz para seguirle, dejando que El Espíritu Santo te guíe diariamente en esta nueva vida. Escoge vida, verdadera vida, que solamente se encuentra en él, y en vivir por él. ¡Que Dios te bendiga! En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 18 de octubre de 2012

¿ESTÁS PRACTICANDO LA VERDAD?


1 Juan 1:5-9
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”.

En 1979, una mujer fue acusada de intentar asesinar al presidente de los Estados Unidos Gerald Ford. Inmediatamente ella admitió que “voluntaria y concientemente” trató de matar al presidente. Cuando se le informó que podría ir a la cárcel por el resto de su vida, contestó que no veía ninguna manera “razonablemente honesta y honorable” de evitarlo. “Llega un momento en que cada uno de nosotros tiene que rendirse cuentas a sí mismo – declaró --, y es con nuestra propia conciencia con la que tenemos que hacer las paces”. Muchos cuestionaron la salud mental de la mujer porque admitió su culpabilidad en lugar de ofrecer la esperada negación. Incluso el juez, al conocer las declaraciones de la mujer, ordenó que le hicieran pruebas siquiátricas con el fin de evaluar su estado psicológico.

En todas partes del mundo se llevan a cabo diariamente juicios contra personas acusadas de diferentes delitos, y aunque muchas veces hay evidencias que indican claramente que el acusado es culpable, este mantiene su declaración de inocencia, mientras su abogado defensor trata por todos los medios de sacarlo absuelto. Esta es la tendencia natural del ser humano: ocultar su delito ante los demás y tratar de echar la culpa sobre alguien. Cuando Adan y Eva, después que pecaron, oyeron la voz de Dios lo primero que hicieron fue esconderse entre los árboles del huerto. Y cuando el Señor los confrontó, el hombre respondió: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12). Y la mujer dijo: “La serpiente me engañó, y comí” (v.13).

En el mundo en que vivimos, confesar la propia culpa en vez de defenderse obstinadamente de una acusación puede considerarse una señal de debilidad o inestabilidad mental. Sin embargo ante los ojos de Dios es lo único sensato que se puede hacer. La Biblia dice que “el que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Ciertamente debemos tratar de no ofender a nadie, pero si en alguna ocasión lo hacemos, tenemos que ser humildes y confesar nuestro error. La confesión de nuestras culpas y pecados es esencial para tener una linda relación con Dios, pero además afecta positivamente nuestra salud física y mental. Santiago 5:16 dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados”.

El rey David nos cuenta su experiencia en este aspecto. Así escribió en el Salmo 32: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano. Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:3-5). Y el pasaje de hoy, nos enseña que el perdón de Dios depende de la sincera confesión de nuestros pecados. Dice el apóstol Juan que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Haz tuya esta enseñanza, guárdala en tu corazón y practica la verdad y la transparencia en todo tiempo para disfrutar de una íntima comunión con el Señor, pues “si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” Si has desobedecido al Señor, si has caído en pecado admítelo, confiésalo ante su trono de gracia y recibe su perdón. Entonces disfrutarás de la paz de Dios y de buena salud física, mental y espiritual.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por tu misericordia y por tu infinito amor. Confieso ante ti mis pecados y te ruego me perdones y me limpies de toda maldad. Por favor, ayúdame a practicar siempre la verdad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

SU VIDA ES SU TIEMPO


Efesios 5:14-17
“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.

Nuestras vidas se rigen por el tiempo. Es por eso que relojes y calendarios dictan nuestras actividades. Con el paso del tiempo nos preguntamos a dónde se nos fue el día. Cuando aumentan las responsabilidades y las presiones, nos quejamos: “¡No me alcanza el tiempo para hacerlo todo!” Pero la realidad es que Dios nos ha dado suficiente tiempo para hacer lo que Él ha previsto para nuestras vidas. Quizás el problema más grande es saber si estamos utilizando nuestro tiempo para hacer nuestra voluntad o la del Señor.

El tiempo es un regalo de Dios, y el Señor nos ha asignado una medida del mismo en el cual vivir y cumplir sus propósitos. Solo tenemos dos opciones: gastarlo temporalmente en nuestros propios intereses, o invertirlo para la eternidad. Dado que el tiempo nunca puede ser recuperado o revertido, es esencial que aprovechemos al máximo todas las oportunidades que nos da el Señor.

La clave para invertir en la eternidad, es obedecer el plan de Dios, y no es llenarnos  de actividades. Jesús tuvo solo treinta y tres años de vida en la Tierra, pero solamente utilizó los últimos tres para realizar su ministerio mesiánico. Para nosotros, eso parece una pérdida de tiempo, pero Cristo hizo la voluntad del Padre. Fue por eso que pudo decir en la cruz: “Consumado es” (Juan 19:30).

La Biblia asemeja a la vida terrenal a “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14), pero la vida eterna no tiene fin. Es una tontería gastar la vida en una neblina, cuando usted puede cosechar bendiciones eternas obedeciendo la voluntad de Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿DÓNDE ESTÁ DIOS?


Mateo 20:15
“¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío?…”

Conocí un hombre que estaba absolutamente convencido de que Dios no podía perdonarle todo lo que había hecho. Un anciano se ocupó de él, y, al año, me alegró saber que aquel joven, además de haber aceptado a Cristo como su Salvador, estudiaba fervientemente las Escrituras. Sin embargo, tres años después, cuando hablé con él, noté que había perdido el entusiasmo y que se quejaba, diciendo: «No entiendo cómo puede Dios permitir que los malos prosperen mientras tantos hijos suyos (incluido yo, podría haber agregado) luchan para llegar a fin de mes». Las quejas le habían quitado el gozo de la fe.

Como les sucede a muchos, olvidó cuánto había necesitado la gracia de Dios. Había perdido la gratitud que sintió cuando recibió a Cristo. Esto nos recuerda a los obreros de la viña, en la parábola de Jesús (Mateo 20:1-16): empezaron a preocuparse por lo que sucedía con los demás (vv. 10-12).

Aunque Dios no nos debe nada, cuando aceptamos a Cristo, nos da gratuitamente la salvación que ha prometido. Después, su generosidad aumenta al enviar su Espíritu para ayudarnos en esta vida, mientras nos preparamos para disfrutar el gozo de la eternidad con Él. Las aparentes injusticias de la vida exigen que mantengamos nuestra mirada en Él y en su Palabra… no en los demás.

Lo único que necesitas para estar contento es saber esto: Dios es bueno.

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LEA: Mateo 20:1-16

Biblia en un año: Mateo 20–22
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA


Isaías 65:17
“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”.

Cuando contemplamos nuestro mundo, vemos un planeta inundado de confusión, traición, calumnias, asesinatos, promesas rotas, intriga, dolor y locura. ¿Qué pasa aquí? La causa de toda esta miseria es el corazón rebelde del hombre, o sea la raza humana, que desobedece las enseñanzas y los mandamientos de Dios, para que pueda seguir sus propios deseos, designios, y planes, y esto resulta en la confusión, el desorden y el dolor que vemos por todos lados.

Pero nuestro versículo nos dice que cuando venga el reino de Dios, no habrá más mentira, interés propio, engaño, ni perversiones o pecados de ninguna clase. La Biblia dice que fluirá la paz como un río, la justicia cubrirá el mundo como los océanos, y el león convivirá con los corderos en paz y harmonía. Debemos preguntarnos si podríamos caber o formar parte de tal mundo nuevo. Si no, debemos acudirnos al Señor y Salvador Jesucristo, pedirle perdón de nuestros pecados, y poner nuestra fe en él para que nos dé un corazón nuevo, porque solamente así renacidos y cambiados podremos formar parte del mundo venidero en que hay gozo, justicia, y amor fraternal.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día