sábado, 30 de junio de 2012

EL PODER DE LA ORACIÓN COLECTIVA


2 Crónicas 20:14-30
“Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros. Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén  se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros: Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres  muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho. Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy. Y todo Judá y los de Jerusalén , y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén  gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos. Y vinieron a Jerusalén  con salterios, arpas, y trompetas, a la casa de Jehová. Y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel. Y el reino de Josafat tuvo paz; porque su Dios le dio paz de todas partes”.


Cuando surgió la amenaza, lo primero que hizo Josafat fue dirigir su atención a Dios y proclamar un ayuno en toda Judá (2 Crónicas 20:3). De todas partes vino gente para apoyar a su rey en oración (v. 13).

A veces, somos demasiado orgullosos para pedir a otros que oren por nosotros. Josafat era un rey, pero no tan autosuficiente como para no admitir que su ejército era insignificante frente a las tres fuerzas unidas contra él.

Reconoció sus limitaciones y buscó la intervención divina. Aunque Josafat reinaba sobre sus súbditos, pidió que lo apoyaran en oración.

Una de las cosas más sabias que podemos hacer en medio de la dificultad, es buscar la ayuda de alguien que sepa cómo hablar con Dios. El cuerpo de Cristo depende de la cooperación. Cuando el pueblo de Judá comenzó a orar, Dios le dio una solución por medio de un profeta fiel. Josafat fue lo bastante humilde para escuchar, y lo bastante sabio para seguir sus instrucciones (vv. 14-17). Como resultado, su pueblo se salvó. Los ejércitos que avanzaban se enfrentaron entre sí y se destruyeron unos a otros por completo. Sin disparar una flecha o sacar una espada, las fuerzas de Judá no sufrieron ni una sola baja. Gracias a que su humilde rey escuchó, el pueblo fue testigo de la extraordinaria victoria del Señor (vv. 22-30).

Tenemos que afinar nuestros oídos a la voz de Dios para escucharlo. A veces, Él habla a través de personas que preferiríamos no seguir, y a menudo dice cosas que no esperamos escuchar. Pero Él nos dará la solución a nuestros problemas, si estamos dispuestos a escucharlo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL HIJO DE DIOS ES VIDA


1 Timoteo 6:6
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (RV60).

¿Es posible estar contento en este mundo sin conocer al Señor? La Biblia dice que Esaú fue “una persona profana”. Sin embargo él dijo a su hermano Jacob, “Yo tengo suficiente” Génesis 33:11. Pero también es posible ser cristiano y vivir con justicia y honestidad, y a la vez estar descontento. Pero si llevas una vida dedicada a Dios, y a la misma vez tienes el contentamiento, eso sí es ganancia o bendición. En tal caso, lo tienes todo. Tienes contentamiento ahora y una eternidad de bendiciones que Jesús nos está preparando en el cielo. “Como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” 1 Corintios 2:9. La plenitud y el colmo de todas estas bendiciones se encuentra en Cristo.

“El que tiene al Hijo, tiene la vida: y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. 1 Juan 5:12.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿TE VESTISTE HOY CON LA ARMADURA DE DIOS?


Efesios 6:10-18
"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos."

Uno de los aspectos más importantes en toda guerra es conocer quién es el enemigo, cuan fuertemente está armado, dónde está situado, etc. Si el enemigo logra esconderse y pasar desapercibido, si logra desviar nuestra atención lejos de él, entonces puede actuar con impunidad y toma ventaja sobre nosotros. El pasaje de hoy nos habla de una lucha que tenemos contra un enemigo que no es de carne y hueso. No se trata de un enemigo que pueda ser localizado por medio de radares o sofisticados instrumentos electrónicos. Tampoco se pueden usar contra él las poderosas bombas o la moderna tecnología con que cuentan los ejércitos de las superpotencias.

Esta guerra es "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". Es una guerra que se desarrolla en el mundo espiritual. Es un enemigo al cual no podemos ver pero podemos sentir los efectos de sus acciones. Es un enemigo real cuyo objetivo principal es destruir nuestras vidas en todos los aspectos. En su primera carta, el apóstol Pedro nos habla de él y nos aconseja estar muy alertas. Dice 1 Pedro 5:8: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".

Entonces si no vemos al adversario, si no sabemos dónde está ni cuándo va a atacarnos, ¿cómo podemos defendernos? En el pasaje de hoy, la palabra de Dios nos ofrece los medios de enfrentarnos a este enemigo y salir victoriosos. Lo primero que dice es: "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza". Dios es nuestra fortaleza, y nos provee del poder para mantenernos firmes en medio del más fiero ataque. Habrá tiempos cuando seremos golpeados por el enemigo, pero Dios nos da la fuerza para resistir cada ataque, cada prueba que llegue a nuestras vidas y obtener la victoria.

Después nos exhorta a "vestirnos con la armadura de Dios" y nos muestra los diferentes componentes espirituales de la misma: la verdad y la justicia del Señor, la disposición para predicar el evangelio de la paz, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación, la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios y la constante oración. Ante una guerra espiritual, una protección espiritual. Esta armadura se establece en nuestras vidas por medio de la lectura diaria de la Biblia y la oración, buscando el rostro del Señor en cada momento y tratando de agradarle en todo. Nos confortará saber que no estamos solos. Dios va con nosotros ayudándonos a caminar por el terreno minado del enemigo. Si nos agarramos de él, no permitirá que seamos derrotados. El apóstol Pablo nos recuerda en su carta a los Romanos que no debemos temer a nada porque tenemos un Dios todopoderoso que cuida de nosotros. "¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Romanos 8:31).

No olvides cada día al levantarte, antes de comenzar la batalla diaria, vestirte con la armadura de Dios.

ORACION:
Padre santo, gracias te doy por la seguridad que tu palabra me ofrece de que puedo acudir a ti en busca de fortaleza para pelear esta batalla espiritual. Ayúdame a ser constante buscando tu rostro día tras día de manera que el poder de tu armadura espiritual se establezca y se manifieste en mí y así vivir una vida de victoria. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

viernes, 29 de junio de 2012

UNA ORACIÓN EQUILIBRADA

2 Crónicas 20:5-12
“Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿no está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos que hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”.

Los cristianos de hoy podemos aprender buenas lecciones de las oraciones del Antiguo Testamento. Cuando Josafat suplicó a Dios su ayuda, buscó un término medio entre su petición en cuanto a su necesidad y la proclamación de su grandeza. De igual modo, debemos hacer nuestras peticiones reconociendo quién es Dios. De lo contrario, el enfoque de nuestra oración se convierte en necesidad, debilidad, fracaso o temor.

Josafat clamó a Dios por su terrible situación, pero también exaltó sus atributos, reconociendo las grandes cosas que Él había hecho. Cuando oramos así, nos volvemos más fuertes, sinceros y audaces. Por eso es tan importante conocer la Palabra de Dios. Cuando leemos acerca de cómo ha obrado el Señor en las vidas de los demás, entendemos su fuerza y su poder maravillosos. Podemos así ver a hombres y mujeres del Antiguo Testamento como un ejemplo, y comenzar a orar de manera parecida. El milagroso poder de Dios sigue estando disponible hoy, y Él quiere que sus hijos lo usen.

Al proclamar: "¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?", (v. 6), Josafat estaba alabando a Dios, y al mismo tiempo recordándose a sí mismo la grandeza del Señor. Cuando usted ore, háblele a Dios de su gracia y de su misericordia, y piense en su gran poder.

¿Quiere revolucionar su vida de oración? Si centra la misma atención en la proclamación de los atributos del Señor, como lo hace con sus peticiones, sus oraciones tendrán una nueva dimensión. Dejarán de estar centradas en usted mismo, para centrarse en Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

jueves, 28 de junio de 2012

LA SABIDURIA QUE PROVIENE DE DIOS

Proverbios 14:1
“La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba”


Este proverbio nos enseña en resumen que es lo que hace una mujer sabia. Declara que edifica su casa, mientras que de la necia también se nos da en resumen que con sus manos derriba su casa. Pero ¿Cómo distinguir cual es sabia y cual necia?

1. ¿Qué es sabiduría? La Biblia nos dice que:

Salmos 111:10: El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre.

Desde el comienzo vemos que una mujer sabia sobre todas las cosas es una mujer que teme al Señor y conoce a Dios. Esta es nuestra primera característica y debemos aclararla porque existe una sabiduría que no proviene de Dios sino que es carnal, mundana y diabólica. Cuando Eva estaba en el huerto, ella vio que el árbol prohibido era “bueno para adquirir sabiduría”. Pero esa sabiduría es una sabiduría que produce necedad porque es producto de la desobediencia. Al contrario la sabiduría que proviene de Dios se hace manifiesta en lo que, practican sus mandamientos.

La mujer sabia es una mujer creyente. No existe sabiduría aparte del temor de Dios. Por eso para poder llenar los requisitos de ser sabia la mujer debe comenzar por tener una relación con Dios. Vivimos en tiempos donde muchas personas rinden culto a Dios de labios, pero su corazón está lejos del temor de Dios. De labios profesan temor pero con sus acciones y a veces con los mismos labios que profesan temor a Dios, demuestran que en verdad tal temor no existe en ellas.

Es muy interesante que la mujer que edifica su casa sea la que es sabia. No dice educada, tampoco dice profesional, ni dice bella, de buen porte ni atractiva. Cosas que nosotros consideramos importantes. Lo que la Biblia nos dice es que esta mujer es una mujer temerosa de Dios.

2. ¿Qué es Necedad? La Biblia nos dice:

Proverbios 9:6 Abandonad la necedad y viviréis, y andad por el camino del entendimiento.

La necedad por supuesto es lo contrario a la sabiduría. La necedad comienza por la falta de Dios en la vida y la falta del propio temor, a su presencia. Sin Dios no puede haber sabiduría y todo lo que se hace sin Dios es necedad. La única manera de dejar de ser necios es buscando a Dios en todo tiempo

La necedad se hace patente en la conducta, en las obras de las manos y en las palabras. Existen en la Biblia algunos casos de mujeres que actuaron con necedad destruyendo así sus casas y sus hogares. Tenemos particularmente el caso de Jezabel, la mujer de Acab que siendo de influencia negativa a su esposo logró que este se apartara de Dios y terminara su vida con una muerte vergonzosa siendo su sangre lamida por los perros. El fin del necio es muerte y destrucción.

Por tanto; la mejor manera para conocer una mujer sabia es por medio de sus acciones, por la obra de sus manos, y por las palabras de sus labios. Así que si hay alguien que esté buscando una mujer sabia para casarse, debe comenzar a observar su comportamiento, ver lo que hace y evaluar lo que dice porque de “de la abundancia del corazón habla la boca”. Y aunque existen muchos con el arte de engañar, pronto se sabrá quién es la verdadera mujer sabia y cual no lo es.

La mujer sabia, está envuelta en edificar su familia. Esto incluye sus hijos y su esposo. La mujer sabia es de influencia positiva en la vida de sus hijos y la vida de su marido. Muchas mujeres no han llegado a comprender cuán importante es esta tarea de edificar su casa. La influencia de una mujer sabia puede hacer la diferencia entre un hogar destruido, unos hijos mal criados, perdidos y alejados del temor de Dios y unos hijos llenos de temor de Dios, obedientes, sumisos, amables y buenos ciudadanos.

Mujer Cristiana pídale a Dios, le motive a querer ser ejemplar en su conducta, sabia en el hablar y en todo su proceder. Que sepa utilizar la sabiduría para beneficio de su hogar, y pueda usar la gracia divina para ser de bendición a su esposo e hijos. Que sea una mujer que edifica su casa sabiamente, temiendo a Dios sobre todas las cosas. Y que no sea necia derribando su propia morada.

Proverbios 31:10 Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas.

“Gracia y Paz”
Siervas Valientes de Dios

DIOS CELOSO Y SANTO


Salmos 97:7
“Avergüéncense todos, los que sirven a las imágenes de talla”.

Querido amigo si tienes una imagen de algún ídolo: una virgen, santo, muerto o de dioses paganos, eso es abominación ante los ojos de Dios.

¿Te has preguntado, que sentirá Dios cuando tenemos esas imágenes o esculturas?

Busquemos en la Biblia en Levítico 26:30 dice Dios “destruiréis vuestros lugares altos y derribareis vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará”. Pero Dios es Fiel y Justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad, si nos apartamos de ese pecado.

Respetuosamente te digo amigo, Dios es claro en su palabra respecto a las imágenes que usa el hombre para rendir culto, Si tienes un lugar alto o sea un altar por muy pequeño que sea de imágenes o un ídolo en tu casa o trabajo, o tienes alguna imagen semejante a alguna cosa que este arriba en el cielo, sea imagen en afiche, escultura de yeso, madera o metal dice Dios que su alma te abominará, porque él es un Dios Celoso y Santo y abomina esa clase de actos idolatras.

“Gracia y Paz”

¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LOS SIGNOS DEL ZODÍACO?


En el libro de Job, el más antiguo de la Biblia, encontramos una referencia a una de las constelaciones astrales, las cuales Dios declara a Job que fueron creadas por Él y las llama por nombre: “Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, y los lugares secretos del sur” (Job 9:9). “Su espíritu adornó los cielos; su mano creó la serpiente tortuosa” (Job 26:13). “¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, o guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” (Job 38:31-32). “Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres” (Salmos 147:4). “Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre” (Amós 5:8).

Aunque el estudio de los cielos, las estrellas y los planetas conocido como la 'astronomía' no es pecaminoso, la práctica de consultar las lumbreras celestiales para tomar decisiones terrenales, la 'astrología', es clasificada como idolatría.  Cuando Dios le dio la tierra de Canaán a Israel para que moraran en ella. Dios habló a Moisés y le dijo que cuando se le apareció no fue en forma de ninguna cosa creada, ni animal, ni el sol ni la luna, ni las estrellas para que no se inclinara y les adorara: “No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos, y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos” (Deuteronomio 4:19).

Las naciones paganas que practicaban tales cosas influenciaron al pueblo de Israel para que se apartara del camino correcto y se dedicara no solamente a servir a dioses paganos sino también a consultar las constelaciones de estrellas para guiarse por ellas: “Entonces mandó el rey [Josías] al sumo sacerdote Hilcías, y a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el. Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos” (2 Reyes 23:4-5).

El ejército de los cielos a veces se refiere a los ángeles pero se refiere a los seres celestiales, los planetas, el sol, la luna y las estrellas: “Fueron acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos” (Génesis 2:1).

A este ‘ejército de los cielos’ siguieron los Israelitas en desobediencia a Dios y por su desobediencia fueron echados de la tierra y esparcidos viniendo a ser esclavos en tierras extrañas: “Y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra”, (Jeremías 8:2).

El interés de las personas en consultar las estrellas y la posición de los planetas es para saber la suerte que les acarrea en el futuro. Por lo general la gente se preocupa por las cosas que han de suceder y quiere saber de antemano que va a pasar. Este interés por querer conocer el porvenir no debe existir en aquellos que conocen a Dios porque ellos saben que el futuro está en las manos de Dios. Jesús dijo: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?” (Mateo 6:31).

En conclusión, tal como en el tiempo antiguo, ahora también Dios condena tales prácticas como una forma de adoración equivocada y contraria a su corazón. Aunque a menudo la gente que habla del horóscopo y las estrellas habla de Dios y hasta de Jesucristo, la Biblia señala que tales prácticas son producto de una mente y un corazón corrompido por la maldad y desvío de Dios: “Y cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Romanos 1:25) y la Biblia dice que los que practican la astrología serán quemados con fuego: “Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten” (Isaías 47:13-14).

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

¿HABRÁ ALGO QUE ESTÁS DESEANDO DEMASIADO?


Génesis 25:28-34
“Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob. Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.”

Es muy probable que, en algún momento, a nuestras mentes hayan llegado preguntas como estas: ¿Por qué Dios no me bendice a mí como bendice a otras personas que yo conozco? ¿Por qué Dios no me bendice de la manera en que yo quiero que me bendiga, de la manera en que yo necesito que me bendiga, de la manera en que yo pensé él me iba a bendecir?

La Palabra de Dios nos enseña que en muchas ocasiones nos perdemos bendiciones que el Señor desea darnos por causa de decisiones que tomamos movidos por nuestra propia “sabiduría”, las cuales ponen de manifiesto una muy desarrollada “miopía espiritual”. Estamos mirando el momento actual y no el mañana, mirando lo que parece muy prometedor pero que en realidad no lo es. Hay ocasiones en que una mala decisión puede causar que echemos por la borda todo nuestro futuro por el placer de un momento dado. Quizás en ese momento todo parecía bien pero después, cuando es demasiado tarde, miramos atrás y deseamos que nuestra decisión hubiera sido más sabia.

Esaú era el primogénito de Isaac. ¿Y qué significaba para los judíos ser el primogénito? El primogénito era aquel que tenía los mayores honores y privilegios, todos sus hermanos y hermanas estaban sujetos a su autoridad, a menudo tenía el honor de servir como sacerdote en las reuniones familiares, el nombre de la familia y la línea de descendientes venía a través de él, y en cuanto al aspecto económico al primogénito correspondía una doble porción en la herencia de la familia que a los demás hermanos. Así que la primogenitura era la cosa más valiosa, más preciada, más anhelada por cualquier persona en la familia hebrea. Poseer este derecho otorgaba los privilegios, las oportunidades, y el reconocimiento que nada más en la vida podía darle. Y en esta familia en particular el primogénito estaría en la línea de la genealogía del salvador del mundo, el Señor Jesucristo. Esaú vendió este privilegio por un plato de potaje. Él pudo haber preparado alguna otra cosa para comer, pero en aquel momento eso era lo que él quería. Y lo quería inmediatamente.

Muchas veces sacrificamos el futuro por un momento en el que estamos controlados por los apetitos de la carne. Dios nos ha dado apetitos, pero éstos deben ser controlados. Y si no podemos por nosotros mismos, entonces debemos buscar la dirección del Espíritu Santo. En la sociedad en que vivimos podemos conseguir casi todo por lo que estemos dispuestos a pagar, pero debemos ser muy cuidadosos. Esaú perdió su prometedor futuro porque quiso satisfacer su apetito inmediatamente, y en ese momento él estaba dispuesto a pagar cualquier cosa.

¿Cuál es el plato de potaje que Satanás con frecuencia te pone delante? Y te dice: “Tú necesitas esto”, “Tú quieres esto”, “Tú tienes que disfrutar de esto”, “¡Y lo puedes tener ahora mismo!” Bien pudiera ser un "guisado" delicioso, pero quizás tenga un precio que tú no desearías pagar.

¿Hay acaso algún "plato de potaje" en tu vida en estos momentos? ¿Algo que deseas mucho que está frente a ti, al alcance de tu mano? Tráelo en oración delante del Señor. Él es el único que puede saciar tu apetito, de tal manera que cuando Satanás te lo ofrezca puedas decirle: No gracias. No lo necesito. No tengo hambre. ¡Estoy lleno de la paz y el gozo de mi Señor!

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, tú conoces mis apetitos y mis debilidades. Te ruego me fortalezcas espiritualmente y me des sabiduría para poder discernir sabiamente al momento de tomar decisiones que puedan afectar mi futuro. Ayúdame a rechazar todo aquello que parece muy atractivo pero que no está de acuerdo a tu voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

NUESTRO PADRE TIERNO Y PODEROSO


2 Crónicas 20:1-4
“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”.

Todos tenemos problemas en la vida. Ya sean económicos, profesionales, interpersonales, pero podemos tener la seguridad de que servimos a un Dios que está interesado en nuestros problemas, y con poder para ocuparse de ellos.

Cuando surgen las dificultades, la oración es siempre un buen primer paso a tomar. Pero el tener una base sobre la cual cimentar nuestras oraciones, cambia la naturaleza de la situación. Josafat, el rey de Judá, enfrentaba un enorme reto. Tres tribus diferentes --amonitas, moabitas y meunitas-- libraban juntas una guerra contra él. La mayoría de los líderes se habrían derrumbado bajo tal presión, o al menos habrían tomado medidas drásticas, pero Josafat era un rey sabio. Aunque estaba atemorizado, no arremetió contra sus enemigos. Más bien, porque sabía que Dios estaba interesado en su problema, "humilló su rostro para consultar a Jehová" y proclamó un ayuno en toda el país (2 Crónicas 20:1-3).

Josafat también sabía que Dios, que era más grande que cualquier problema, había hecho cosas milagrosas para Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David. Ese mismo Dios le ayudaría, también, en su hora de necesidad. Nunca hay que desestimar el interés del Señor en nuestros asuntos. Él ayudó a nuestros antepasados en la Biblia, y puede y quiere ayudar a sus hijos hoy.

Es fácil pensar que nuestros problemas no son importantes a los ojos de Dios, pero ese no es el sentir del Señor en lo absoluto. Lo que nos concierne a nosotros le concierne a Él. Si nosotros, como Josafat, acudimos a Dios y proclamamos su poder, Él intervendrá.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DIOS ES FIEL


2 Tesalonicenses 3:3
“Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal”.


Debes memorizar este verso. Este versículo tiene todo lo que el corazón puede desear:


1. Dios te confirmará. La palabra quiere decir, poner a uno en cierta dirección, confirmarte y preservarte en el camino correcto.

2. Te guardará del mal. Esto no quiere decir que no tendremos problemas, enfermedades, y dificultades, que todos tenemos en este mundo. Pero te guardará del Malévolo, es decir, de Satanás, quién te llevaría a la peor maldad, la de caer de la fe y renunciar a Cristo. Dios te guardará de esto.

Aquí viene una noticia mucho mejor. DIOS ES FIEL. No te va abandonar. No va decir que no vales la pena. El nunca empezó un proyecto que no llevó al cabo. El no empieza a construir y luego abandona el proyecto. Si de veras perteneces a Cristo y lo has recibido en tu corazón como tu Salvador, y luego si tratas de vivir en pecado y aparte de El, te traerá toda clase de problemas, sufrimientos y dificultades hasta que te vuelvas a El. Y si a pesar de todo eso tú sigues porfiadamente en las cosas de este mundo y fuera de compañerismo con El, serás “entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. 1 Corintios 5:5 “DIOS ES FIEL, Y TE CONFIRMARA HASTA EL FIN”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 27 de junio de 2012

LO QUE FORMA UNA BARRERA

Isaías 59:1-2
“He aquí que no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.

Parece ser que nunca se había consultado tanto a sicólogos y consejeros familiares como en nuestra época, pues aspiramos a que nuestras relaciones con los demás sean más auténticas, afectuosas y profundas. Pero a menudo olvidamos que la barrera más grande entre dos personas es la envidia, la infidelidad, la maldad y la mentira… es decir, el mal. Cuando le hago daño a mi prójimo, interiormente se crea una distancia entre esa persona y yo. Por ejemplo, si hablo mal de él, se forma una barrera, aunque él no tenga ni idea de lo que he dicho.

Lo mismo sucede con respecto al Dios Santo. Nuestra desobediencia, nuestros pensamientos impuros, nuestro estado de rebelión contra él constituyen un obstáculo insuperable. ¿Quién hubiera podido tomar la iniciativa de eliminar este obstáculo? Dios mismo, porque también es amor. “Porque de tal manera amó Dios al mundo (a usted y a mí), que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). En la cruz Jesús, el Hijo de Dios, cargó con los pecados de todo el que desea recibir la gracia divina. Jesús pagó por él; el obstáculo de sus pecados fue quitado y él recibe la vida eterna.

Pero aunque el creyente tenga una relación viva, segura y eterna con su Dios, a veces un pecado viene a romper esa comunión. Entonces es necesario confesarle ese pecado. “Él es fiel y justo para perdonarnos” (1 Juan 1:9).

“Gracia y Paz”
La Buena semilla

¿CÓMO TE VA EN TU BATALLA?


Romanos 7:15-23
“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.”

Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, y ahora ya no es solamente una fuerza la que controla nuestras acciones, sino que ahora existe otra fuerza que se opone a los deseos de la carne, y por lo tanto se establece una guerra por el poder. Según el diccionario, “guerra” es “el conflicto que ocurre cuando una parte intenta obtener por la fuerza algo que la otra no quiere conceder voluntariamente, o cuando ambas partes desean poseer algo que no pueden compartir”. La guerra espiritual es la batalla continua entre la naturaleza carnal apoyada por las fuerzas del diablo, y el hombre interior respaldado por los ejércitos de Dios.

En el pasaje de hoy, las palabras del apóstol Pablo describen una verdadera batalla dentro de él. Por un lado, el hombre interior que se deleita obedeciendo la palabra de Dios; por otro lado la naturaleza carnal pecaminosa que lo empuja hacia el pecado. Y no se trata solamente de “pecado sexual”, como muchos piensan, sino que puede ser cualquier pecado, como hacerle daño a una persona, mentir, sentir envidia o ira, o comer una comida que sabemos no nos conviene, o también lo contrario, es decir no hacer algo que debíamos hacer por obediencia al Señor. El que esta lucha se incline a un lado o a otro depende de la voluntad humana, de nuestra decisión de aceptar o rechazar el poder de Dios, de creer o rechazar la gracia divina. La Biblia nos dice que en la cruz del Calvario Jesús triunfó sobre Satanás, dejando establecida la superioridad de su poder, y poniéndola a disposición de todos los que creen en él y le siguen (Colosenses 2:15). Es, por lo tanto, responsabilidad nuestra usar ese extraordinario poder que está a nuestra disposición por medio del Espíritu Santo.

Un punto muy importante en esta guerra, al igual que en cualquier guerra, es estar alertas de manera que el enemigo no nos sorprenda con sus ataques. En 1 Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” Y en Mateo 26:41, Jesús les aconseja a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Debemos estar concientes de que la intención de nuestro enemigo el diablo es destruirnos; y para ello usa los deseos de la carne. Él conoce nuestras debilidades, y pone tentaciones delante de nosotros. Este es el momento en el que debemos acudir a la ayuda de nuestro Padre celestial y postrarnos en oración, clamando por su fortaleza y sometiéndonos a la dirección de su Santo Espíritu. Entonces el diablo no tiene otra alternativa que huir. Así dice Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

¿Quieres ganar esta batalla espiritual y vivir una vida de santidad? Dedica un tiempo diariamente a orar y a leer la Biblia. Medita en ella, reflexiona y aplícala a tu vida diaria. De esta manera adquieres conocimiento de la Palabra de Dios, lo cual es sumamente importante en la guerra espiritual. Dios dice en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” Este tiempo diario de comunión fortalece tu fe y te acerca más al Señor, a su protección y al cuidado y la dirección de su Santo Espíritu.

ORACIÓN:
Padre santo, en medio de esta guerra espiritual clamo a ti en busca de tu poder. Por favor ayúdame a someterme totalmente a la autoridad de tu Santo Espíritu, para que tú pelees por mí y yo pueda vivir en santidad, como es tu voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

FORTALEZA EN LA ESPERA


Isaías 40:28-31
“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

Dios tiene un propósito y un plan para usted, y su tiempo es perfecto. A veces, Él responde nuestras oraciones con "sí" o "no". Pero, en otras ocasiones, dice: "todavía no"; cuando sucede esto último, podemos beneficiarnos de las ricas recompensas que se reciben por esperar.

Una bendición muy práctica es que Dios nos fortalece cuando nos apoyamos en Él durante los periodos de espera. Isaías 40:31 nos dice que "los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas". Se nos da la metáfora de un águila con el viento por debajo de sus alas. Es interesante notar que las palabras "viento" y "espíritu" tienen la misma raíz griega --pneuma. El espíritu de Dios nos levanta, y su energía y fuerza nos sostienen cuando permanecemos en Él.

Cuando enfrentemos una decisión difícil, la clave efectiva es aprender a esperar. No hay ningún versículo de la Biblia que nos diga que tomemos el control y libremos nuestras propias batallas. Dios es quien las libra en favor nuestro (2 Crónicas 20:15).

Cuando David enfrentaba sus más grandes batallas, esperaba en el Señor. Dios lo libraba de ser destruido, y ponía sus pies en terreno firme (Salmo 40:1-3). Él hará lo mismo con usted. Si permanece en Él, Dios le dará poder sobrenatural para realizar las cosas que Él requiere de usted, pues su Espíritu hace por nosotros, lo que no podemos hacer por nosotros mismos.

Al leer la Palabra, vemos que cada vez que uno de los santos de Dios logró una victoria, es porque estuvo esperando y confiando en el Señor. Usted también puede experimentar la victoria en su vida. Cuando se tiene al Creador omnipotente del universo actuando a su favor, no se puede perder.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL PERDÓN DE DIOS


2 Crónicas 30:20
“Y oyó Jehová á Ezequías, y sanó al pueblo”.

El Rey Ezequías había llamado a todo Israel para celebrar la Pascua que por muchos años no se observaba. Muchos eran ritualmente inmundos y no aptos, pero tomaban parte a pesar de eso, lo que hubiera traído castigo por su servicio incorrecto, pero el Rey Ezequías pidió perdón de Dios por el pueblo. “Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo”.

Esto es una buena ilustración de nuestros fracasos y nuestro servicio imperfecto al Señor que nos perdona por su hijo Jesús, y acepta nuestro servicio incompleto, y nuestra obediencia imperfecta. Si caminamos con Cristo tendremos compañerismo estrecho con él, y experimentaremos “los días del cielo en la tierra”, pero si tropezamos y fracasamos, y de nuevo clamamos a él; él nos perdona, y nos restaura al compañerismo. ¡Qué bueno es el Señor! En las palabras de esa canción antigua, ¡”Que amigo tenemos en Cristo, que lleva toda nuestra angustia todos nuestros pecados! ¡Que privilegio llevarle todo a él en oración!” ¡Que bondadoso y que misericordioso es nuestro Padre Celestial.

Debemos decidir leer su palabra, pasar tiempo en su presencia en la oración y obedecerle de todo corazón.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día