sábado, 18 de mayo de 2013

LA SANTIDAD PERSONAL



Hebreos 9:11-14
“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”.

Si tu te dirigieras al azar a cualquier persona en la calle y le preguntaras si irá al cielo, muy probablemente te diría que sí. Si le preguntas ¿por qué?, lo más probable es que te mencione las cosas buenas que ha hecho. A los no creyentes, y algunos creyentes también, se les hace difícil entender por qué sus obras no son suficientes para la salvación.

Suponen que ser un buen esposo, o un padre dedicado, que no engaña a nadie, y hace bien su trabajo, es suficiente para ganar la vida eterna. No se ven a sí mismos como pecadores, ni comprenden que el pecado los ha separado del Dios santo. Creen que pueden ganar un lugar en el cielo por medio de su conducta.

La trampa para las personas que piensan de esta manera, es que son incapaces de reconocer que el Señor es el único que puede hacer algo en cuanto a la condición pecaminosa del ser humano. La mayoría de nosotros nos vemos muy bien a nuestros propios ojos porque, al utilizar a otros como un patrón para hacer la comparación, siempre podemos encontrar a alguien cuyo estilo de vida o sus malas acciones nos hacen lucir mejor. Pero cuando nos comparamos con la santidad perfecta de Dios, por supuesto que ninguno de nosotros da la talla.

El Salvador murió por los pecados de la humanidad y resucitó para que cada persona pudiera buscar la santidad siguiendo su estilo de vida. Juan explicó cómo es lavado el pecado del creyente: “La sangre de Jesucristo su Hijo [de Dios] nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Las buenas obras no significan nada, a menos que sean el resultado de un espíritu limpio.

“Seguid la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).


“Gracia y Paz”
Meditación Diaria


viernes, 17 de mayo de 2013

¿ANDAS TU EN LA VERDAD?



Salmos 37:23
“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino”.

No tenemos que adivinar cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas, ni andar a tientas como alguien que tiene una venda en los ojos. La Biblia entera es nuestro libro de instrucción. “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios (Miqueas 6:8). Nuestros pasos son ordenados de Dios: dirigidos y protegidos.

La gran maravilla de todo esto es que Dios tiene placer en las vidas de sus siervos obedientes. Las palabras de Juan el Apóstol nos enseña el corazón del Padre: “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad (3 Juan 4).

Andemos en la verdad y así daremos gusto a nuestro Padre Celestial. Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día



¿QUIÉN ES VERDADERAMENTE JESUCRISTO?



Apocalipsis 1:17-18
“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

El foco central del libro de Apocalipsis es la majestad y la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Dios quiere que conozcamos a su Hijo como lo que realmente es: nuestro Salvador, quien es digno de nuestra adoración, alabanza, honor y gloria. Este libro nos ayuda a entender quien es Jesucristo. El pasaje de hoy nos dice que él es el primero y el último; el que resucitó de los muertos y vive por los siglos de los siglos. Apocalipsis 19:16 dice que él es “Rey de reyes y Señor de señores”. Y en Apocalipsis 1:8, Jesús dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.

Él es el único con autoridad para abrir el libro de la vida, afirma Apocalipsis 5:5, y el versículo 12 nos muestra a Jesús como el Cordero inmolado que “es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. En Apocalipsis 3:14 dice: “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios”. Cuando la Biblia dice que Jesús es “el Amén”, quiere decir que él es el “Sí” divino a toda la voluntad de Dios y a las oraciones de su pueblo, siempre y cuando éstas estén de acuerdo con dicha voluntad.

En Juan 16:33, Jesús les dice a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Aquí el Señor dice lo que aún no había sido como si ya hubiera sido: su victoria en la cruz del Calvario. Y les promete que si confían, él les ayudaría en las pruebas que habrían de encontrar, y los llevaría junto con él a disfrutar de la victoria. En Apocalipsis 3:21, reafirma su promesa a aquellos que, confiando en él, han sido victoriosos. Dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Estas promesas están vigentes para nosotros en estos momentos. En medio de tu prueba, confía en Aquel que venció a la muerte, que es Rey de reyes y Señor de señores, el Todopoderoso, el Invencible.

Cuando llegamos a conocer a Jesús íntimamente, su carácter, su grandeza, su majestad, podemos proclamar con toda autoridad, como el apóstol Pedro: “A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” (1 Pedro 5:11). Y cuando Jesús regrese a la tierra en toda su gloria, toda rodilla se doblará ante él, y toda lengua confesará a Dios (Romanos 14:11). Nadie podrá negar su majestad, su poder y su autoridad. Y entonces los que hemos sido redimidos por la sangre del Cordero de Dios, nos uniremos al coro celestial diciendo en voz muy alta: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos” (Apocalipsis 19:7-8).

¿Estás preparado para ese día glorioso? ¿Estás ansiosamente esperando el momento en que Jesús vuelva para llevar a sus amados siervos a las mansiones celestiales? Quizás ese momento esté más cerca de lo que nos imaginamos. Si tienes la seguridad de que estarás con él por la eternidad, ¡Gloria a Dios! Pero si por alguna razón no tienes esa seguridad, escucha la invitación que hace Jesús: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Tú puedes recibir a Jesús ahora mismo, abriendo la puerta de tu corazón y aceptándolo como tu Salvador personal. Confiesa tus pecados, y su sangre derramada en la cruz los lavará y serás justificado delante de Dios. Entonces recibirás el regalo de la vida eterna.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias con todo mi corazón por el maravilloso regalo que nos hiciste al enviar a tu único Hijo, para darnos la salvación de nuestras almas. ¡A él sea toda la honra, la alabanza, la gloria y el poder por toda la eternidad! Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

jueves, 16 de mayo de 2013

CUIDADO CON EL DERRUMBE MORAL



Romanos 1:26-27
“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.

También en el libro de Judas leemos de un día futuro tan malvado y vil en el cual Dios vendrá con sus santas decenas de millares para hacer juicio por todas las obras impías. Judas profetizó que los hombres se entregarán a sus deseos sucios de lujuria, siendo burladores, sensuales, “que espuman su propia vergüenza” (Judas 13). Esto se refiere a una sociedad de fornicadores corruptos que van “en pos de vicios contra naturaleza”, lo cual se refiere a la rampante homosexualidad.

Hoy día, América no es la única nación que ha quitado los límites morales. El derrumbe moral está en todo el mundo, y se está volviendo muy evidente que Satanás está vomitando las abominaciones del infierno sobre la humanidad. Este es un tiempo, se nos advierte en las Escrituras, cuando el diablo tratará de seducir a los elegidos de Dios.

Judas miró hacia adelante, en esos tiempos viles, malvados, y vio algo más, algo muy inspirante y milagroso. En medio de toda la inmoralidad y degradación en aumento, él vio un pueblo “llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo” (Judas 1).

No importa cuán corrupto se vuelve este mundo en los días venideros – no importa cuán demoniacos sean los medios de comunicación, TV y películas, no importa cuánto aumenta la adoración a los diablos, no importa cuánto tratan de forzar su agenda los homosexuales en la sociedad, no importa si el mismo diablo camina por las calles – Dios va a preservar a sus hijos. Él va a preservar para sí mismo un pueblo santificado. El los cuidará del malvado, y ellos se fortalecerán en fe y devoción, mientras los impíos corren hacia la destrucción.

Escuchen la palabra del Señor: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).

David dijo, “Porque Jehová…no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados” (Salmo 37:28). “Cercando andan los malos…Tú Jehová, los guardarás; de esta generación los preservarás para siempre” (Salmo 12:7-8).

Que esta oración del apóstol Pablo sea nuestra oración en los tiempos malos y turbulentos que tenemos por delante: “El Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial” (2 Timoteo 4:18).

¡Regocíjate! Dios ha pactado guardar y preservar a todos aquellos que confían plenamente en él.

“Gracia y Paz”
Para Meditar y Compartir

¿TU FE ESTA ANCLADA EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS?



1 Corintios 2:5
“Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios”.

La vida es breve, y la muerte es segura. Estamos en un precipicio, y miramos abajo un abismo de incertidumbre. El único puente que se extiende a lo largo de este abismo es la Cruz de Cristo. “En la cruz de Cristo, me confío”. Te apremio que abandones los sistemas de creencias que provienen de los hombres y que acudas a Jesucristo, quien es el único refugio de la tempestad que se acerca.

Si yo, con palabras elocuentes o argumentos astutos, te pudiera convencer a creer en Dios, entonces, la fe tuya se basaría en la sabiduría de los hombres. Pero predicamos a Cristo, te referimos a las Santas Escrituras para que tu fe se ancle en el poder y a la sabiduría de Dios. Ve a las Escrituras porque no hay nada como ellas, pues enseñan a Cristo crucificado, que es la sabiduría y el poder de Dios. Si pones tu ancla en las Escrituras, entonces tu fe estará basada en la sabiduría y el poder de Dios y no en los hombres.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿TE ATORMENTAN LAS PREOCUPACIONES?



Filipenses 4:6-7
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Refiriéndose a las preocupaciones, el famoso novelista y humorista norteamericano Mark Twain escribió en uno de sus libros que muchas veces se preocupó por tragedias en su vida, la mayoría de las cuales nunca sucedieron. Quizás su declaración nos haga sonreír, pero lo cierto es que esta es una realidad en la vida de la mayor parte de la humanidad. Y es lamentable, pues la preocupación afecta nuestra paz, gozo, salud física y mental, y en el aspecto espiritual perturba nuestra relación con Dios.

Un pastor contó que en una ocasión aprendió una valiosa lección acerca de cómo vencer la preocupación. Así dijo: “Yo había salido en un viaje misionero a un remoto país a pesar de que sabia que en mi ausencia se iba a llevar a cabo una reunión sumamente importante. Durante el viaje me sentí constantemente preocupado acerca de los resultados de la reunión. Pensé que yo había cometido un error al decidir viajar, pues estaba seguro que mi presencia en esa reunión era de vital importancia. Mi mente estaba terriblemente atormentada. Aunque había una diferencia de ocho horas entre las dos ciudades, decidí hablar con el Señor en el preciso momento en que la reunión se estaba llevando a cabo. Mientras yo oraba en la habitación del hotel en la noche, Dios habló claramente a mi atribulado espíritu y me dijo: “¿Quién tú prefieres que esté presente en la reunión, tú o yo?” En ese momento me reí a carcajadas, mientras mi ansiedad y mi autosuficiencia desaparecían como por arte de magia”.

El pasaje de hoy nos exhorta a no estar afanosos sino a orar. La oración nos recuerda que Dios está constantemente en control y que su poder, sabiduría y amor se manifiestan en cualquier problema en nuestras vidas por difícil que este sea. Cuando oramos, estamos involucrando a nuestro Padre celestial en nuestras circunstancias y poniendo los resultados en sus manos soberanas. Entonces debemos estar atentos a lo que Dios tiene que decirnos. Escuchar la voz de Dios de la manera en que lo describió el pastor de la historia no sucede con mucha frecuencia, pero nosotros podemos aprender a mantener nuestros oídos espirituales en sintonía con el Espíritu de Dios, por medio de la constante oración y la diaria lectura de la Biblia.

El Señor se comunica con nosotros a través de su Palabra. Cuando la leemos como si estuviésemos escuchando su voz, podremos concentrarnos más en lo que el Padre nos está diciendo. Podemos preguntarnos, “¿Qué me estará diciendo este pasaje?” o “¿Qué debo hacer, Señor?” A medida que pasemos tiempo diario con Dios, nuestra relación con él se irá fortaleciendo, y será cada vez más íntima. Él se deleita en nuestro diálogo porque él quiere revelarse a nosotros.

El Salmo 37:7 dice: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”. Dios se manifestará en las circunstancias de aquellos que esperan confiadamente en él. No permitas que la preocupación te controle y te mueva a actuar precipitadamente. Espera el tiempo del Señor. El apóstol Pedro, tan conocido por su impulsividad, aprendió muy bien este principio, y siendo un anciano escribió a “los expatriados de la dispersión”, exhortándolos a echar todas sus preocupaciones y afanes en los brazos del Señor, y esperar pacientemente. Así dice 1 Pedro 5:6-7: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

ORACIÓN:
Padre amado, me postro humildemente ante tu trono de gracia para depositar en tus manos todas mis cargas, mis afanes y mis preocupaciones. Ayúdame a descansar en ti y a esperar en ti, y lléname de esa paz que sobrepasa todo entendimiento. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

miércoles, 15 de mayo de 2013

¿QUE REQUISITOS NECESITO PARA SER BAUTIZADO?



Hechos 8:36-39
“Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino”.

La doctrina del bautismo es muy edificante para los cristianos que la estudian con seriedad y cuando le otorgan la importancia que le corresponde.

El propósito de este tema es que el cristiano entienda bien lo que la Biblia enseña y lo que Dios pretende con el bautismo.


I. ¿POR QUÉ DICE DIOS EN LA BIBLIA QUE DEBEMOS SER BAUTIZADOS?
Todas las personas que han recibido a Cristo Jesús como Señor y Salvador, pueden y deben dar el siguiente paso: ser bautizadas.

A. Porque el bautismo es el primer acto de obediencia para el servicio en la obra de Dios.

Ejemplos:
1) El Señor Jesucristo mismo puso el ejemplo al someterse al bautismo antes de empezar su ministerio público aquí en la tierra. “Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán” (Marcos 1:9), (Lea también Mateo 3:13-17; Lucas 3:21-22).

2) Mateo 3:13-15 dice claramente que Jesús se bautizó para demostrar su sumisión y obediencia al plan de dios. En el verso 15, Jesús le dijo a Juan el Bautista: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia”.

El asunto de La Sumisión y La Obediencia es uno de los puntos más importantes que debemos entender cuando estudiamos el tema del bautismo.

3) En la Biblia, las personas obedecían al Señor en el bautismo después de haber recibido a cristo:

1. El eunuco etíope (Hechos 8:36-39).
2. El apóstol Pablo (Hechos 9:18).
3. El carcelero de Filipos y sus familiares, quienes también recibieron a Cristo (Hechos 16:25-33).


II. ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DEL BAUTISMO?

A. En primer lugar, la palabra “bautismo” viene del griego “baptízo”, que significa: “sumergir”, “inmergir”, “zambullir”, “introducir”, “meter en”.

B. En segundo lugar, el bautismo es el acto de sumergir en agua a un cristiano, por un ministro cristiano “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

C. En tercer lugar, Romanos 6:3-4 dice los 3 propósitos del bautismo:

1. El bautismo representa la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesucristo.
2. En el bautismo, el creyente está simbolizando la muerte y sepultura de todos sus pecados, y la resurrección a la vida nueva con Cristo.
3. En el bautismo el creyente se identifica como un verdadero discípulo del Señor Jesús.


III. ¿QUIÉN DEBE SER BAUTIZADO?

A. En la Biblia, el ejemplo más claro del bautismo de una persona, es el del eunuco etíope (Lea Hechos 8:36-39).

En el verso 36, el africano le pregunta a Felipe:“¿qué impide que yo sea bautizado?” Felipe le responde en seguida, estableciendo la condición para ser bautizado, al decir en el verso 37: “Si crees de todo corazón, bien puedes”. La respuesta del eunuco fue suficiente, al declarar: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”.

B. Los únicos 2 requisitos para el bautismo son los mismos requisitos necesarios para la salvación, que encontramos en Romanos 10:9-10.

1. Creer con todo nuestro corazón que Jesús es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo.
2. Declarar con nuestra boca que Él es nuestro Señor, es decir, recibirlo en nuestro corazón.

C. En la Biblia no hay ningún caso en el que fuera bautizado alguien que no fuera creyente.

D. Otros ejemplos bíblicos de personas que se bautizaron inmediatamente después de haber aceptado a Cristo:

1. Hombres y mujeres (Hechos 8:12).
2. Lidia y su familia (Hechos 16:14-15).
3. Crispo y los de su casa (Hechos 18:8).


IV. ¿CUÁL ES EL MÉTODO BÍBLICO PARA EL BAUTISMO?

A. Una vez más, hechos 8:36-39 nos proporciona el ejemplo más claro: por inmersión. En los versos 38 y 39, ambos, Felipe y el etíope, descendieron al agua y subieron del agua.

B. El señor Jesús, cuando se bautizó, fue sumergido totalmente en agua, y luego subió del agua: “Y Jesús, después que fue bautizado [o sumergido], subió luego del agua…” (Mateo 3:16).

C. Como ya vimos antes, el bautismo es un acto de obediencia y en los creyentes ilustra la muerte al pecado, sepultura y resurrección a una nueva vida en Cristo. La única manera de sepultar a una persona muerta es poniéndole totalmente bajo tierra. Así mismo, el método bíblico para el bautismo es ponerle totalmente bajo agua: inmersión total. En la Biblia no hay ningún caso de una persona bautizada por aspersión, porque nadie puede ser sepultado “rociándole” tierra sobre su cabeza.


V. ¿QUÉ TAN IMPORTANTE ES EL HECHO DE SER BAUTIZADO?

A. El bautismo no es necesario para la salvación. En Efesios 2:8-9 la Biblia dice que somos salvos por la gracia de Dios, mediante la fe en Cristo, sin la necesidad de que hagamos buenas obras, entre las cuales está incluido el bautismo.

B. El bautismo sí es muy importante para el servicio cristiano y para el desarrollo espiritual. Así lo afirma el Señor Jesucristo en la bien llamada: Gran Comisión “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19-20). El bautismo forma parte de la Gran Comisión, y viene antes de recibir enseñanza bíblica.

C. Antes de que una persona pueda ser enseñada a seguir al Señor Jesús, tiene que estar dispuesta a someterse al primer acto de obediencia: el bautismo. Si la persona no quiere obedecer al Señor en el primer paso (el bautismo), tampoco estará dispuesta a obedecerle en muchas ocasiones posteriores. (Vuelva a leer Mateo 3:13-15).

¿DÓNDE DEBO SER BAUTIZADO?
Puesto que el bautismo es una confesión pública de tu fe en Jesús, lo más ideal es que se realice públicamente, en presencia de la congregación, a la vista de los demás cristianos que son miembros de la iglesia local, en la que tú estás asistiendo. Tú puedes ser bautizado en un río, porque Jesús se bautizó en el río Jordán (Mateo 3:13). Tú puedes ser bautizado en una laguna o un lago porque el africano se bautizó en un lago (Hechos 8:36). Pero también tú puedes bautizarte en una playa, un lugar donde haya “muchas aguas” (Juan 3:23).

El lugar del bautismo no es realmente lo importante. El hecho de que estás dando testimonio público de tu identificación con Cristo Jesús, sí lo es.

¿QUÉ DEBO USAR PARA SER BAUTIZADO?
Se debe usar ropa que cubra todo el cuerpo del candidato al bautismo, de preferencia que no sea ropa que al contacto con el agua se transparente. Traer un cambio de ropa, toalla, peine o cepillo, y una bolsa de plástico para su ropa mojada.


“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas

¿DIOS CREO EL BIEN Y EL MAL?



Quiero compartirles una anécdota que leí, la cual espero bendiga ampliamente sus vidas y les confirme en la fe que nos ha sido transmitida:

Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta:

-¿Dios creó todo lo que existe?”

Un estudiante contestó valiente: -Sí, lo hizo.

¿Dios creó todo?: -Sí señor, respondió el joven.

El profesor contestó, -”Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo”.

El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.

Otro estudiante levantó su mano y dijo: -¿Puedo hacer una pregunta, profesor?. -Por supuesto, respondió el profesor.

El joven se puso de pie y preguntó: -¿Profesor, existe el frío?, -¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?.

El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe.

Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. “Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.

Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante. El profesor respondió: -Por supuesto.

El estudiante contestó: -Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.

Finalmente, el joven preguntó al profesor: -señor, ¿existe el mal?. El profesor respondió: -Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.

A lo que el estudiante respondió: -El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal.

No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones.

Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz. Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.

El nombre del joven era Albert Einstein.

“Gracia y Paz”
Palabra de Miel

¿CUAL ES LA BRÚJULA EN TU VIDA?



Santiago 4:7
“Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá”.

La esencia del pecado es darte placer a ti mismo. La Biblia dice que debemos someternos a Dios y no vivir como nos de la gana, sin rumbo y únicamente con el propósito de alimentar la carne y vivir para complacernos a nosotros mismos.

El problema en nuestro mundo es que no tenemos una brújula moral que nos indique como vivir con propósitos nobles, sino mas bien vivir como nos complace o nos agrade a nosotros mismos. Eso es vivir por la carne y para la carne. Esa es una vida sin razón ni significado.

La vida de Jesús no fue así, pues dijo, “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y acabe su obra” (Juan 4:34). Si no estas dispuesto a hacer la voluntad de Dios, tu nunca vas a tener verdadera paz ni gozo hasta que te rindas a los pies de Cristo y vivas para agradarle a El. Por eso estamos aquí. Dios nos creo para ser hijos de él. Esto es el significado de nuestra existencia.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

EL JUICIO DE DIOS




Isaías 6:3, 5
“Santo, santo, santo, Señor de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria… Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios… han visto mis ojos al Rey”.

Dios es santo, por ello no puede ignorar el pecado ni pasarlo por alto. Ni siquiera el hombre más espiritual puede medir realmente cuán santo es Dios. Muy a menudo la Biblia habla de su santidad. Sus ojos son muy limpios para ver el mal (Habacuc 1:13). El profeta Isaías entrevió en una visión la gloria de Dios. Los ángeles, incapaces de mirar esta gloria, se cubrían el rostro y repetían: “santo, santo, santo” es Dios. Entonces Isaías sintió un gran temor. Se dio cuenta de que él, un pecador, había sido desenmascarado por la gloria y la santidad sin igual de Dios.

Para comprender el castigo reservado al pecado, tenemos que ver la fealdad del pecado en contraste con la grandeza y santidad de Dios. Si un niño insulta a su compañero, merece un castigo, pero si insulta a un profesor o al director, merece un castigo mayor. Si insulta al primer ministro, al rey o al presidente, ¡el castigo será todavía más severo!

Esta graduación en el castigo nos ayuda a comprender lo que como pecadores merecemos ante Dios. ¿Qué decir entonces cuando se insulta a Dios, cuya grandeza y santidad son ilimitadas, infinitas y eternas? La respuesta es evidente y aterradora. ¡Todos estamos perdidos y merecemos el juicio de Dios!

¿Hay un medio para escapar? Sí, hay un único medio: que alguien soporte ese juicio de Dios en nuestro lugar. (Continua mañana…)

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

ORACIÓN



Padre santo, te doy gracias por el privilegio de poder ver la luz de un nuevo día. Te alabo por tu infinita bondad y amor. Gracias mi Dios porque el día de hoy he amanecido un poco mejor de mi ojo, porque tengo medicamentos para tratarme, por la hermosa gente que se preocupa por mi y me tiene en sus oraciones. Amado Dios ayúdame a recordar, con un  corazón agradecido, tu presencia en mi vida. Además, hermoso Padre, te ruego que hagas desaparecer de mí todo vestigio de conformidad y pongas en mi corazón un mayor anhelo de buscarte cada día, de servirte más y mejor y desear cada vez más tu presencia en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”



MUCHO CUIDADO CON LA COMPLACENCIA



Filipenses 4:10-13
“En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

La complacencia es un estado anímico que refleja satisfacción de una persona en una situación determinada. En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo escribe que él aprendió a contentarse, es decir a sentir complacencia en todas las circunstancias, lo mismo en las buenas que en las malas. En esta misma carta a los filipenses, Pablo los exhorta a regocijarse siempre, en todo momento (Filipenses 4:4). Lo más impactante de esta exhortación es el hecho de que cuando Pablo la escribió, estaba nada menos que en una cárcel romana, rodeado de incomodidades, pasando hambre, siendo humillado y torturado, y esperando que en cualquier momento lo ejecutaran. Este tipo de complacencia sólo es posible sentirla cuando la actitud está siendo controlada por el poder del Espíritu Santo. De esta manera lo dice Pablo al final del pasaje: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Ahora bien, debemos ser muy cuidadosos cuando la actitud de complacencia tiene el carácter de resignación o de conformismo. Esto es un asunto totalmente diferente, pues significa que nos sentimos tan cómodos en la manera que se desarrolla nuestra vida que no tenemos deseo alguno de cambiarla. En el aspecto espiritual esta manera de actuar es completamente negativa, pues nos impide avanzar en nuestro crecimiento. “Así estoy bien”, dicen muchos, “entonces, ¿para que esforzarme?” Hay un gran peligro en esta complacencia, pues da lugar a una falsa seguridad la cual resulta en una menor dependencia de Dios. La Biblia nos alerta en 1 Corintios 10:12: “El que piensa estar firme, mire que no caiga”.

Cuando esta es nuestra actitud, nuestra relación con Dios se afecta, dejamos de crecer espiritualmente y comenzamos a descansar en nosotros mismos en vez de en él. Nuestra auto-suficiencia se convierte en la autoridad principal, y perdemos por completo la visión del plan de Dios para nuestras vidas. Es lamentable estar conformes con una pequeña porción cuando el Señor tiene una vida abundante planeada para nosotros. En esta carta misma Pablo también escribió: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). Habiendo entendido perfectamente que los planes de Dios para nuestras vidas son buenos (Jeremías 29:11), que Dios “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20), y creyendo de todo corazón las promesas del Señor, Pablo no se conformó con lo que había logrado hasta el momento, sino dijo que proseguía hacia la meta, hacia ese precioso premio que Dios tiene para sus hijos.

Dios es fiel en completar lo que ha comenzado en nuestras vidas. Filipenses 1:6 nos dice que “el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Él nos ama y tiene un plan singular y maravilloso para nosotros sus hijos que está más allá de nuestra imaginación. Si Dios tiene algo tan increíble para nosotros, ¿por qué conformarnos por algo menos? No nos conformemos con lo que tenemos. En el aspecto espiritual debemos ser ambiciosos, deseando conocer cada vez más a Dios, anhelando cada vez más su santa comunión, buscando su rostro día tras día y deleitándonos en su presencia. Mientras estemos en este mundo nunca tendremos demasiado de la gracia y el amor de Dios. Cuando creas que estás muy bien, arrodíllate y pídele a Dios que te dé más de él.

ORACIÓN:
Padre santo, te alabo por tu infinita bondad y amor. Te ruego que hagas desaparecer de mí todo vestigio de conformidad y pongas en mi corazón un mayor anhelo de buscarte cada día, de servirte más y desear cada vez más tu presencia en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


martes, 14 de mayo de 2013

ORACION




Bendito Padre Celestial y Dios Eterno, te doy gracias por este día que esta terminando, por la salud y la enfermedad, y por las riquezas de tu amor y misericordia. Dios todo Poderoso, una ves mas te pido por todos mis hermanos y hermanas de la Fe que están viviendo alguna enfermedad, por todos aquellos que no encuentran consuelo y se sienten desfallecidos por los estragos que le ha caudado el deterioro de su salud. De igual manera te pido por los familiares que tengo, por la solución de sus problemas, por la sanación de sus cuerpos, por la liberación de sus almas y de sus espíritus, porque les quites todo el daño que están sufriendo por las maldiciones de otras personas, porque en adelante les protejas de todo mal y les concedas las bondades de tu paz. Por favor Señor, si es tu voluntad, ayúdales y dales la saludad física y espiritual que necesitan.

Señor, respecto a mi persona, tu conoces que mi estado de salud no es del todo bueno ni completo, pero se que tu estas obrando en mi vida para bien y que tu has permitido que pase todo lo que estoy viviendo con el único propósito de que yo tenga la salud necesaria para poderte servir en lo que tu me mandes y para llevar tu Santa Palabra a todas las almas que la están necesitando.  Abba Padre, glorifícate en las vidas de todos los que necesitamos, en el Nombre de Jesús, Amen.

“Gracia y Paz”

¿TIENES TÚ LA MENTE DE CRISTO?



1 Corintios 2:14-16
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.

Tú no puedes pensar erróneamente y vivir correctamente. Este es un principio bíblico. La manera en que piensas será siempre la base sobre la cual se desarrollará tu vida. Este pasaje afirma que los cristianos “tenemos la mente de Cristo”. Esto significa que tenemos la capacidad de pensar de la manera en que el Señor Jesucristo piensa y de ver las circunstancias desde su punto de vista. Pero para desarrollar esta capacidad es necesario que permitamos al Espíritu Santo llevar a cabo su plan en nosotros, creando la base para que nuestro comportamiento sea un reflejo de la vida que Jesús vivió en la tierra.

Durante los tres años de su ministerio, Jesús enseñó a sus discípulos los principios fundamentales que regían su propio comportamiento. Después de su muerte y resurrección, y posterior ascensión, tal y como él lo prometió, el Espíritu Santo vino a continuar su obra, y ahora habita en el corazón de todo aquel que haya aceptado a Jesucristo como Salvador. Así dijo Jesús a sus discípulos: “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:25-26). Es tarea del Espíritu Santo enseñarnos, recordarnos las palabras del Señor, y llevar a cabo la transformación de nuestras mentes, hasta que lleguemos a ser conformes a la imagen de Jesucristo. Es nuestra responsabilidad permitir que este proceso se lleve a cabo siendo receptivos a la voz del Espíritu y siguiendo sus instrucciones.

Pensar de la manera que Cristo piensa, generalmente está en contradicción con lo que el mundo que nos rodea piensa. Por ejemplo, para el no creyente no existe nada positivo en la muerte. Pero los creyentes conocemos la verdad acerca de la muerte y la vida eterna. Para nosotros, estar ausentes del cuerpo es estar presentes al Señor (2 Corintios 5:8). De manera similar, cuando nos enfrentamos a dificultades podemos estar tranquilos porque “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Claro que como el mundo no entiende estas cosas, nos acusan de estar locos. El pasaje de hoy dice que para el hombre natural las cosas del Espíritu de Dios “son locura”. El hombre natural es aquel que se rige por conceptos físicos y materiales. Su meta es satisfacer sus apetitos y sus deseos, por lo tanto no puede entender las cosas espirituales. En su primera carta a los corintios, Pablo dice: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18). Ciertamente no estamos locos, todo lo contrario, conocer y entender el punto de vista de Dios es vivir en la verdad.

Romanos 12:2 dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Al igual que una computadora necesita programas de calidad para funcionar correctamente, nuestras mentes deben estar programadas con la verdad de la Palabra de Dios. Lo que pensamos, es decir aquello que reside en nuestra mente determina nuestra manera de vivir, nuestro carácter. Para ello debemos meditar diariamente en los principios de la Palabra de Dios y aplicarlos a nuestro diario vivir, y debemos orar cada día pidiendo a Dios que su Santo Espíritu transforme nuestro entendimiento, de manera que verdaderamente lleguemos a tener la mente y el carácter de Cristo.

ORACIÓN:
Padre santo, ante ti pongo mi mente, suplicándote que transformes mi entendimiento para poder discernir espiritualmente todo lo que tú tienes planeado para mí. Que mis pensamientos y mis acciones reflejen la mente y el carácter de Cristo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla