miércoles, 15 de enero de 2014

¿QUÉ ES MAS IMPORTANTE PARA TI: LA BÚSQUEDA DE DINERO O LA BÚSQUEDA DE DIOS?


Deuteronomio 8:18-20
“Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios”.

Por medio de Moisés, Dios instruyó al pueblo de Israel acerca de todo lo que ellos tenían que hacer para cumplir su parte en el pacto que habían acordado con él. Después de darles los Diez Mandamientos y otros principios y reglas que debían seguir, en este pasaje Dios les habla acerca de las riquezas. Conociendo la naturaleza humana, egoísta y ambiciosa, el Señor les dice que él les daría “el poder para hacer las riquezas” con el fin de que llevaran a cabo los planes establecidos en el pacto, pero les advierte que si llegaran a olvidarse de él y anduvieren en pos de dioses ajenos, de cierto perecerían.

Han transcurrido más de 3,000 años de esa declaración, pero aun en nuestros tiempos esta advertencia de Dios está vigente para sus hijos. Dios espera responsabilidad de nuestra parte en el uso de los bienes materiales que recibimos de él. Él considera el dinero como un instrumento que debe ser usado para el bien de nuestras familias, de aquellos que nos rodean, de los necesitados, y para la expansión de su reino. Este principio es totalmente opuesto al concepto que prevalece en el mundo. Por regla general la gente, en lugar de pensar en el dinero como un medio para llevar a cabo los planes de Dios en sus vidas, lo sitúan en un plano predominante y muchos llegan a considerarlo como un ídolo, amándolo y deseándolo sobre todas las demás cosas.

La tentación de amar el dinero es sumamente fuerte. La sociedad actual está saturada de un sentimiento de avaricia y ambición por las cosas materiales. Esto crea las circunstancias para que el ser humano llegue a sentir amor por el dinero, pues con el dinero puede conseguir todas las cosas materiales que desea. La Biblia nos alerta acerca de este sentimiento en 1 Timoteo 6:10. Allí dice: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. Es importante notar que este versículo no dice que “la raíz de todos los males es el dinero”, sino “el amor al dinero”. De hecho, es perfectamente aceptable ganar una gran cantidad de dinero mientras éste no afecte negativamente tu relación personal con el Señor o tu servicio a él. Dios quiere que te enfoques más en tu crecimiento espiritual que en el crecimiento de tu cuenta bancaria.

En Mateo 22:37-38 Jesús resume este concepto con estas palabras: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”. No debe haber nada más importante en la vida de un ser humano que pensar en Dios, amar a Dios, adorarle y agradarle en todo. Nada debe ocupar este primer lugar en tu corazón. Cuando se trata del dinero es aún peor, pues el amor a él es “la raíz de todos los males”, es decir este pecado dará lugar a muchos otros pecados con sus correspondientes malas consecuencias.

Piensa en esta simple pregunta: ¿Qué consume más energía y pensamientos en tu vida, la búsqueda de dinero o la búsqueda del Señor? La respuesta a esta pregunta te dirá si tu punto de vista acerca de las riquezas está conforme al corazón de Dios. Si antes que cualquier otra cosa, tú buscas el rostro del Señor cada día de tu vida, él suplirá todas las cosas materiales que tú necesitas. Eso dice Mateo 6:33: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Escucha lo que Dios quiere decirte sobre el dinero y su uso, y pon en práctica los principios financieros de su reino. Si tú pones al Señor en primer lugar en tu vida, por encima de cualquier otra cosa, puedes tener la absoluta seguridad de que él te bendecirá en gran manera y suplirá todas tus necesidades.

ORACIÓN:
Padre mío, yo deseo que mi vida sea un ejemplo de honestidad y fidelidad hacia ti. Ayúdame a tener en cuenta tus enseñanzas al tomar decisiones en relación al dinero, de manera que mi fin principal sea honrar y glorificar tu santo nombre. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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