domingo, 31 de marzo de 2013

FALSA DOCTRINA DE LA PROSPERIDAD



2 Pedro 2:3
“y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas…”

¿Por que hay tantas personas que concurren a “iglesias” donde se enseña la doctrina de la prosperidad y en ella ven resultados en su vida?

Simple, porque en estos lugares se aplican las mismas técnicas que en las empresas multinacionales para capacitar a su personal y obtener mejor rendimiento: ventas y éxito, como consecuencia de esta técnica llamada "Coaching".

En estas iglesias se le "motiva" a las personas a enfocarse en su vida, sus proyectos, sus sueños, etc. y constantemente la enseñanza se basa en solo palabras motivacionales: "tu puedes", "Dios te quiere dar", "tu eres un campeón", tu serás grande", "tu serás rico", etc. y se omite todo lo negativo o que pueda afectar la estabilidad emocional de la persona.

Es un "evangelio" enfocado en las necesidades de las personas, un "evangelio" centrado en el hombre... el pastor o predicador tiene que estar constantemente emitiendo positivismo, la persona tiene que salir de la reunión con sus oídos llenos de lo que vino a escuchar: "Que Dios la quiere bendecir", "que ya falta poco para que su sueño se realice", "que ella va a vencer", etc.

Es por esa razón que si este tipo de persona falta a 2 o 3 reuniones ya se siente “mal” (no porque se hayan alejado de Dios) sino porque dejo de recibir ese mensaje "positivista", y como la hacen vivir como en un "sueño mágico y perfecto", cuando se encuentra con la realidad de la vida, las dificultades, los problemas, y es entonces cuando aflora y queda en evidencia que su vida depende de que constantemente le estén levantando el "ego".

¿Que es el coaching? Según John Whitmore en su libro “Coaching”, uno de los padres del Coaching, Timothy Gallwey, fue el que empezó a referirse a que “El coaching consiste en liberar el POTENCIAL de las personas, para que puedan llevar su rendimiento al máximo. Consiste en ayudarlas a aprender en lugar de enseñarles”.

El concepto de coaching se originó en el deporte, de ahí la palabra coach o entrenador. En la práctica mucha gente lo asocia al entrenamiento, pero en este caso el coach desarrolla más un papel de acompañante. La tarea del coach no es la de resolver problemas, enseñar, asesorar, instruir o transmitir conocimientos; consiste en ser una caja de resonancia, un facilitador, un catalizador de la conciencia.

Por todo ello podemos decir, que el Coaching es un proceso de cambio, de mejora, en el que un coachee o cliente, busca un coach para que le acompañe en ese proceso a modo de espejo, de facilitador pero en ningún caso dándole consejos o soluciones. Es el propio cliente el que busca las soluciones dentro de sí mismo. Esas iglesias dicen: nosotros no damos pescado a las personas, sino les enseñamos a pescar.

Como ya lo dijimos el término “coaching” en principio se asocia al tema deportivo y muchas personas equipararan un “Coach” con un “entrenador deportivo”. Sin embargo, entrenarse es practicar y desarrollar hábitos apropiados; esto es fundamental en el deporte y en la mayoría de las funciones profesionales. Ahora bien, lo que hace falta para progresar, no son solamente más hábitos y mera variabilidad, sino más habilidad, flexibilidad y capacidad de elección. En términos sencillos, el coaching sirve para ayudarte a conseguir lo mejor de lo que haces o de lo que deseas hacer, utilizando todas tus habilidades y recursos para ello.

Para avanzar en la vida, bien profesional o personalmente, no es lo que sabemos lo que cuenta, sino lo que hacemos con lo que sabemos y aquí es donde la figura de un Coach puede aportar muchísimo, pues, en lugar de centrarse en lo que no sabes, trabajará contigo para que apliques lo que ya sabes, lo pongas en acción e identifiques que más te hace falta para alcanzar tus objetivos o mejorar en algún aspecto".

En el proceso de coaching se parte de la premisa de que el coachee (quien recibe el coaching) es la persona misma que cuenta con la mayor y mejor información para resolver las situaciones a las que se enfrenta. En vez de enseñar, el entrenador facilita al pupilo a que aprenda de sí mismo. En este sentido, el proceso requiere básicamente de los siguientes pasos:

Observar. La observación será fundamental para que el entrenado encuentre soluciones. A través del posicionamiento en nuevos puntos de vista, y la observación de los paradigmas, creencias y conductas que se practican, el individuo podrá elegir entre nuevas alternativas que le apoyen a construir los resultados que busca.

Toma de conciencia. La observación permite la toma de conciencia, básicamente acerca de nuestro poder de elección. El entrenador centrará al pupilo en las elecciones que toma y las consecuencias que ellas crean, brindándole herramientas específicas para elegir con mayor efectividad y elegir conscientemente.

Determinación de objetivos. Es esencial para todo proceso de coaching, el contar con objetivos claramente definidos. Este será el paso crucial hacia la obtención de los mismos y servirá de guía para la toma de decisiones y acciones.

Actuar. Una vez reunida toda la información, hay que actuar de una forma sostenida en el tiempo. El entrenador acompañará de cerca este proceso superando las dificultades que suelen aparecer en la puesta en práctica.

Medir. En todo momento es imprescindible comprobar si nos acercamos o nos alejamos del objetivo marcado. Esto permitirá tomar acciones correctivas y así contribuir a la obtención de los logros buscados.

Acción comprometida. Todo proceso de coaching concluye con una acción comprometida alineada con el plan de acción establecida previamente entre el entrenador y el cliente. Motivar lo máximo posible a los oyentes.

A continuación un video que  muestra como estos "pastores" utilizan esta técnica



“Gracia y Paz”
Tiempos de Apostasía

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