lunes, 7 de marzo de 2016

“SI EL SEÑOR QUIERE...”



Todo mundo hace planes, programa actividades y proyectos. “Mañana haré esto”. “Tal día voy a empezar este trabajo”. “Tal día voy a ir a tal lugar”. Hacer planes a futuro no tiene nada de malo, lo que está mal es que los que nos decimos cristianos hagamos planes y no involucremos al Señor.

Un muy buen ejemplo de planeación la da el apóstol Pablo en Hechos 18:21. Ahí lo encontramos en Éfeso, saludando a los creyentes locales en su camino hacia Jerusalén: “los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, SI DIOS QUIERE. Y zarpó de Éfeso” (Hechos 18:20-21).

Otro más fue en Corintio: “Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, SI EL SEÑOR LO PERMITE” (1 de Corintios 16:5-7).

“Si Dios quiere”, “Si el Señor lo permite”, deberían de anteponerse a cada plan que hagamos. Cada plan que hagamos debería de ser entregado en las manos del Señor. Él también tiene un plan para nuestras vidas. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Yahweh, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

Igual, en las siguientes escrituras el Señor nos muestra porque nuestra dependencia a su voluntad debe de ser absoluta:

Isaías 55:8-9
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Yahweh. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

Salmo 40:5
“Has aumentado, oh Yahweh, Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados”.

Efesios 3:20-21
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.

Si piensas mucho en ti mismo y en tu futuro, bueno, Dios piensa mucho más. SUS PENSAMIENTOS ACERCA DE TI ¡NO PUEDEN SER ENUMERADOS! ¡Son incontables! Si tus planes no se cumplieron y quieres preguntarle a “Dios, ¿por qué? y enseñarle lo bonito que TU habías planeado tu vida, solo recuerda que: SUS PENSAMIENTOS SON MÁS ALTOS QUE LOS TUYOS. Recuerda que sus pensamientos acerca de ti no pueden ser numerados y esos son pensamientos de paz y no de mal. Si hubo algo que el Señor no bendijo, no es porque se le pasó, ni porque no te ama, sino porque no era Su perfecta voluntad para tu vida. Su voluntad y planes para ti son sin duda PERFECTOS.

Recuerda, ciertamente no está mal planear. Sin embargo, asegúrate que en tus planes y tu actitud hacia ellos, agregues la condición “Si Dios quiere” o como el mismo Jesús dijo: “no como yo quiero, sino como TU” (Mateo 26:39).

¡Gracia y Paz!

Aprendiendo la Sana Doctrina

Anastasios Kioulachoglou

martes, 1 de marzo de 2016

RAHAB, ¡UNA MUJER CON VALOR Y FE!


En el "Salón de la Fama de la Fe" de Hebreos 11, solo se mencionan dos mujeres por su nombre: Sara, la esposa de Abraham (v. 11), y Rahab, la ramera de Jericó (v. 31). Sara fue una mujer piadosa, la esposa del fundador de la raza hebrea; y Dios utilizó su cuerpo consagrado para traer al mundo a Isaac. En cambio, Rahab era una gentil impía que adoraba dioses paganos y vendía su cuerpo por dinero. Humanamente hablando, Sara y Rahab no tenían nada en común. Pero desde el punto de vista divino, Sara y Rahab compartían la cosa más importante de la vida: ambas ejercieron una fe salvadora en el Dios vivo y verdadero. La Biblia no solo asocia a Rahab con Sara, sino que en Santiago 2:21-26 también está asociada con Abraham. Santiago usó los ejemplos de Abraham y Rahab para ilustrar el hecho que la verdadera fe para salvación siempre se demuestra con buenas obras. Pero todavía hay más: ¡La Biblia asocia a Rahab con el Mesías! Cuando usted lee la genealogía del Señor Jesucristo en Mateo 1, encuentra en la lista el nombre de Rahab (v. 5), aliado de Jacob, David, y de otros miembros famosos del linaje mesiánico. ¡Sin duda fue un gran avance, desde haber sido una prostituta pagana hasta convertirse en antepasada del Mesías! "Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Romanos 5:20). Pero recuerde que lo más importante acerca de Rahab era su fe. Esa es la cosa más importante en cuanto a cualquier persona, ya que "sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6). No todo lo que se denomina "fe" es, en realidad, fe verdadera, la clase de fe que se describe en la Biblia. ¿Qué clase de fe tuvo Rahab? Una fe valiente (Josué 2:1-7).

Tanto Hebreos 11:31 como Santiago 2:25 indican que Rahab había puesto su fe en Yahweh Dios antes de que los espías llegaran por primera vez a Jericó. Al igual que la gente de Tesalónica, ella se había convertido "de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero" (1 Tesalonicenses 1:9). No fue como la gente de Samaria siglos después, que "temían a Yahweh, y [al mismo tiempo] honraban a sus dioses" (2 Reyes 17:33). Jericó era una de muchas "ciudades-estado" de Canaán, cada una de las cuales era gobernada por un rey (véase Josué 12:9-24).

La ciudad abarcaba unas tres o cuatro hectáreas, y hay evidencias arqueológicas que estaba protegida por murallas dobles de unos cinco metros de altura. La casa de Rahab estaba en el muro de la ciudad (Josué 2:15).

Mientras tanto, Jericó era una ciudad estratégica en los planes de Josué para la conquista de Canaán. Después de tomar Jericó, Josué podía atravesar todo el territorio para dividirlo; de esa manera sería mucho más fácil derrotar a las ciudades del sur para seguir después con las del norte.

Cuarenta años atrás, Moisés había enviado doce espías a Canaán; solamente dos de ellos habían dado un informe alentador (Números 13). Josué envió a dos hombres a espiar el territorio y especialmente para obtener información acerca de Jericó. Josué quería saber cómo habían reaccionado los habitantes de la ciudad ante la llegada del pueblo de Israel. Como Josué sabía que Dios ya le había entregado la tierra y la gente, el hecho de enviar espías no fue un acto de incredulidad (véase 1:11, 15). Un buen general quiere saber todo lo que pueda acerca del enemigo antes de ir a la batalla. ¿Cómo lograron los espías llegar a la ciudad sin ser reconocidos de inmediato como extranjeros? ¿Cómo se encontraron con Rahab? Ciertamente debemos creer en la providencia de Dios al ver cómo se desenvuelve este drama. Rahab era la única persona en Jericó que creía en el Dios de Israel, y Dios condujo a los espías directamente a ella.

Hablemos un poco sobre Rahab. La palabra hebrea traducida como "ramera" también puede significar "persona que atiende una posada". Si todo lo que tuviéramos fuera el texto del Antiguo Testamento, podríamos eximir de inmoralidad a Rahab llamándola "propietaria de una posada". Pero no hay escape, ya que en Santiago 2:25 y Hebreos 11:31, los escritores emplean la palabra griega que significa definitivamente "una prostituta".

Es extraordinario cómo Dios, en su gracia, utiliza a personas de quienes nosotros jamás pensaríamos que pudieran ser sus servidoras. Pablo nos recuerda: "Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin que nadie se jacte en su presencia" (1 Corintios 1:27-29). Jesús era "amigo de publicanos y de pecadores" (Mateo 11:19), ¡Y Él no se avergonzó de tener en su árbol genealógico a una mujer que había sido una prostituta!

Rahab puso su vida en peligro cuando albergó y escondió a los espías, pero esa fue en sí misma una prueba de su fe en el Señor. La verdadera fe para salvación no puede esconderse mucho tiempo. Puesto que estos dos hombres eran representantes del pueblo de Dios, ella no tuvo temor de colaborar en su causa. Si el rey se hubiera enterado del engaño, seguramente la habría matado por traidora.

Rahab ya era creyente en ese momento, y debemos preguntarnos ¿cómo justificamos sus mentiras? Por una parte, ella demostró su fe en el Señor al arriesgar su vida para proteger a los espías; pero, por la otra, actuó como cualquier pagano de la ciudad cuando mintió acerca de sus huéspedes. Quizá esperamos demasiado de un nuevo creyente, cuyo conocimiento de Dios era suficiente para su salvación, aunque ciertamente limitado en lo tocante a cosas prácticas de la vida. Si creyentes de muchos años como Abraham e Isaac recurrieron al engaño (Génesis 12:10-20; 20; 26:6-11), y también lo hizo David (1 Samuel 21:2), mejor sería que no fuéramos demasiado duros con Rahab. Pero esto no constituye ninguna excusa o incentivo para mentir; simplemente nos invita a considerar las circunstancias en que ella se encontraba para que no la condenemos tan severamente. Mentir es malo (Proverbios 12:22), y el hecho que Dios permitiera que las mentiras de Rahab quedaran registradas en las Escrituras no es ninguna prueba que Él las apruebe. Sin embargo, debemos confesar que la mayoría de nosotros también vacilaría en decir la verdad si se tratara realmente de una cuestión de vida o muerte. Una cosa es que yo diga la verdad acerca de mí mismo y sufra por ello; pero, ¿acaso tengo yo el derecho de ocasionar la muerte de otros, especialmente de los que han llegado a mi casa en busca de protección? Muchas personas han sido condecoradas por haber engañado al enemigo en tiempos de guerra, salvando así vidas inocentes. ¡Y estos eran tiempos de guerra! Suponiendo que esto nos permitiera ver a Rahab como una "guerrillera por la causa de la libertad", ¿cambiaría el cuadro siquiera algo? Dejando a un lado las cuestiones éticas, la lección más importante aquí es que la fe de Rahab era evidente, y ella lo demostró al recibir a los espías y arriesgar su vida para protegerlos. Santiago vio sus acciones como prueba que era una creyente en verdad (Santiago 2:25). La fe de Rahab no fue una fe oculta; los espías pudieron decir que ella era, sin duda, una creyente que poseía además una fe valiente.


¡Gracia y Paz!

lunes, 29 de febrero de 2016

¿QUIERES BENDICIÓN O MALDICIÓN?


Deuteronomio 11:26
“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición”.

Después de caminar por cuarenta años por el desierto, los Israelitas estaban a punto de entrar a la tierra prometida. Todo el pueblo estaba reunido escuchando al más grande de los líderes de su tiempo. Moisés estaba dando su discurso final. Se estaba dando el cambio de una época. A su lado, el joven Josué escuchaba con preocupación. Estaba por heredar el mando y ser nombrado como el nuevo comandante de la cruzada de conquista de la tierra prometida.

Moisés les leía una vez más los mandamientos que Dios le había escrito. Pero esta vez les puso una disyuntiva. Ahora tenían que elegir. Ellos conocían cuales eran las demandas de Dios, y cuales eran sus mandamientos. Durante cuarenta años habían visto la Mano poderosa de Dios cuidándolos en el desierto. Proveyendo alimento y agua donde no existía más que sequedad y rocas. Sosteniendo a un pueblo sin experiencia militar frente a enemigos bien armados y disciplinados.

Ya en la entrada de la tierra prometida, Dios les da a elegir. Pueden elegir la bendición o pueden elegir la maldición. Tendrán bendición garantizada, solo si hay obediencia a las reglas de Dios. Y habrá maldición garantizada, si eligen desobedecer. El pueblo pensó que podían decidir mal sin sufrir las consecuencias de sus malas decisiones. Creyeron que podían pecar sin consecuencias. Creyeron que podían quedar sin castigo por su culpa. Pero se equivocaron.

Toda decisión trae consecuencias, y tarde o temprano siempre llegan. El pecado siempre paga mal. Al principio puede parecer divertido y agradable, igual que la droga o el alcohol. Pero su final siempre será malo y destructivo. Satanás es un especialista en engaños. Envuelve al sucio pecado en papel de regalo de colores bonitos. Pero sigue siendo malo.

Dios no ha cambiado, Él es siempre igual. Y su justicia no se ha modificado ni un ápice. Dios sigue demandando de su pueblo escogido santidad y respeto. Y vuelve hoy a desafiarnos para que elijamos correctamente.

Lamentablemente hoy, amparados por la Gracia de Jesucristo, nos abusamos de la bondad de Dios al no castigar nuestros pecados. Pero a pesar de eso, nuestras malas decisiones siempre nos alcanzan. Dios no va a exiliarnos en Babilonia por nuestra idolatría como hizo con Israel. Pero su mano de bendición será cerrada si decidimos elegir mal.


¡Gracia y Paz!

viernes, 26 de febrero de 2016

¡GRACIAS! (REPITELO VARIAS VECES)



1 Tesalonicenses 5:18

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”.

jueves, 25 de febrero de 2016

¿POR QUÉ DEBEMOS DE ESTUDIAR LA BIBLIA?



Leer las Santas Escrituras a muchos les puede parecer aburrido e infructuoso. Leer la Palabra de Dios no es como leer un libro cualquiera, o tomar un curso o seguir una carrera secular, sintiendo que es un deber que debemos de cumplir.

No debemos leer, debemos de estudiar la Biblia para develar los misterios encubiertos y sacar a la luz el tesoro espiritual oculto en las profundidades de su texto. Debemos apasionarnos como Sherlock Holmes en la escena del crimen, buscando huellas, indagando con los involucrados, haciendo pesquisas, enlazando evidencias, etc., para poder, al final del proceso, llegar a una conclusión.

Tampoco la debemos de leer como si quisiéramos calmar nuestra conciencia llena de pecado. Nuestro interés debe estar motivado por la pasión genuina de comprender no sólo las Palabras de Dios, sino también para entender las inquietudes que han afligido a los hombres a lo largo de miles de años. Quizás, una de las partes más apasionantes del estudio de la Biblia sea el poder identificarnos con las preguntas desafiantes de Job, con la indignación perturbadora de Habacuc, o con la tristeza agónica de Jeremías. Cada uno de ellos nos traerá a colación una pregunta, una interrogante que queramos plantear delante de Dios: ¿Por qué el sufrimiento del justo? ¿En quien confiar cuando todas las certezas nos han abandonado? o ¿cómo escapar de la seducción que nos provocan los placeres del mundo?

Estudiar la Biblia nos permitirá adentrarnos, no sólo en el plan de Dios sino en la mente y el corazón humanos; nos permitirá conocer nuestra propia angustia, nuestro propio dolor y, más aún, la esperanza dormida que muchos tenemos en nuestro corazón, de que Cristo cumplirá fielmente su promesa. Cristo volverá por nosotros sus fieles.   

Estudiar la Biblia nos llevará hasta las entrañas de nuestra propia existencia y le dará sentido a nuestra vida. Estudiemos la Biblia, pues en ella hay palabras de vida eterna…

Juan 5:36
“Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.


¡Gracia y Paz!

domingo, 21 de febrero de 2016

Enamorarte del amor de tu vida es hermoso cuando primero...



1 Juan 4:15-16

“Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él”.

Colosenses 2:6



Colosenses 2:6
"Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él"

Todo mundo sabemos que caminar 30 minutos al día es una rutina terapéutica que se pueden realizar para evitar las enfermedades cardio-vasculares que nos afectan a las personas mayores, a jóvenes deportistas e incluso a los niños. Caminar mejora la salud, porque produce una mejor calidad de vida, levanta el ánimo y fortalece los huesos.

Los cristianos no solo debemos ocuparnos de tener buena salud física, sino también es necesario fortalecer nuestra salud espiritual buscando al Espíritu Santo en la lectura bíblica diaria. Caminar con Cristo por 30 minutos leyendo La Biblia, indudablemente traerá a nuestra vida múltiples beneficios. El progreso en nuestra FE será de crecimiento diario, dando frescura a nuestra alma. Las verdades cristianas serán nuestro alimento espiritual diario que nos mantendrá firmes para enfrentar la tentación y el pecado.

Nunca es tarde para empezar. La palabra de Dios nos traerá sabiduría a nuestro diario vivir, la cual nos hará caminar más seguros, trayendo salud espiritual y firmeza junto a Cristo, nuestro Señor y Salvador.

¡Gracia y Paz!

Ezequiel 36:26


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Salmo 119:58


Ezequiel 5:6-8