domingo, 31 de enero de 2016
Deuteronomio 6:5-9
¡El gran mandamiento!
Amarás a Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y
con todas tus fuerzas, Y estás palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, Y andando
por el camino, Y al acostarse, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal
en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; Y las escribirás en los
postes de tu casa, y en tus puertas (Deuteronomio 6:5-9).
DIOS ABORRECE EL PECADO, PERO AMA AL PECADOR
"Dios aborrece el pecado, pero ama al
pecador". Seguro has escuchado esta frase con mucha frecuencia,
¿Si? Bueno, pues esto es una mentira muy usada por la secta del Catolicismo,
por el Humanismo, y hasta por aquellos que se dicen cristianos evangélicos.
Pero, entre todos los que han escuchado esta frase popular, muy pocos saben que el autor de esta enseñanza fue el filósofo humanista-hinduista Mahatma Gandhi. Y hoy en día muchos falsos maestros, introducidos por satanás entre
el cristianismo, lo enseñan como si fuera una enseñanza bíblica. (Y otros lo
enseñan sin mala intención por ignorar su verdadero origen). De esta manera
muchos seudo-predicadores predican la palabra de Gandhi y no la palabra de
Dios. Éstos creen en el “evangelio de Gandhi” y no en el Evangelio de Jesucristo.
"Pero hubo también falsos profetas
entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras..." (2 Pedro 2:1).
sábado, 30 de enero de 2016
miércoles, 27 de enero de 2016
Daniel 6:10
“Cuando Daniel supo que había sido firmado
el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas
en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose
tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios” (Daniel 6:10).
Mateo 7:4-5
Mateo 7:4-5
“¿O cómo puedes decir a tu hermano: Déjame
sacarte la mota del ojo, cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca
primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del
ojo de tu hermano”.
¡DAN GANAS DE LLORAR!
¡DAN GANAS DE LLORAR! Qué diferencia tan grande existe con
estos “apóstoles modernos” y los Apóstoles de Jesús, quienes pagaron un precio
muy alto por predicar el Evangelio. Su fidelidad los condujo al mismo final que a su Maestro y
Señor: Pablo, Jacobo, y Judas, murieron decapitados. Pedro, Felipe, y Andrés,
murieron crucificados. Esteban murió apedreado. Matías, murió Apedreado y
decapitado. Marcos, murió después de ser arrastrado y apedreado. Mateo, murió
traspasado con una alabarda. Jacobo (hermano del Señor), fue golpeado,
apedreado y le abrieron el cráneo con un garrote de batanero. Tomás, murió
alanceado.
Estos “apóstoles modernos” no sólo se dedican a construir
su “propio reino en esta tierra”, sino que se aseguran estar muy bien
“protegidos por guarda espaldas con cara de matones” y pagan extorsiones a los
delincuentes que los amenazan, a costa de exprimir a sus propios seguidores. Apóstoles
fraudulentos que sólo saben engañar con su falso “evangelio de la prosperidad” a
las ovejas desorientadas. Triste, tan triste todo esto que DAN GANAS DE LLORAR.
¡Gracia y Paz!
JO Tejeiro R
martes, 26 de enero de 2016
LAS PALABRAS TIENEN PODER
Las palabras tienen poder. De las palabras depende,
muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.
Una palabra es capaz de arruinar algo por lo que hemos
luchado o que hemos tardado mucho tiempo en construir y una palabra es capaz de
regenerar y de curar.
Las palabras no se las lleva el viento, dejan huella y
jamás se pueden recuperar una vez que han salido de nuestra boca.
Los griegos decían que la palabra era divina y elogiaban
el silencio.
Con palabras insultantes, despectivas o agresivas hacemos
daño a las personas provocando heridas, creando resentimientos y dolor que,
tarde o temprano, se volverán en contra nuestra.
Una palabra irresponsable puede encender discordias. Una
palabra cruel puede arruinar una vida. Una palabra con resentimiento puede
causar odio. Una palabra brutal puede herir o matar.
Una palabra amable puede suavizar las cosas y hacer que
una verdad sea aceptada. Una palabra alegre puede iluminar el día. Una palabra
oportuna puede aliviar la carga. Una palabra de amor puede curar y dar
felicidad.
Las palabras son la manifestación de nuestro mundo
interior, por ello hemos de cuidar nuestro lenguaje. Si nuestras palabras son
amables, los ecos que escucharemos también lo serán.
Los pensamientos se convierten en palabras y muchas
enfermedades son producto de nuestros pensamientos. Cuida tus palabras.
De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto
para ti como para los demás.
Cuando estés airado/a o resentido/a, no hables.
Cuida tus palabras. Las palabras tienen poder.
¡Gracia y Paz!
¡PERDONAR ES AMAR!
Proverbios 17:9
“El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste
en la ofensa divide a los amigos”.
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