jueves, 27 de noviembre de 2014

RESTAURANDO EL PRIMER AMOR



Restaurando El primer amor

La familia es un regalo de Dios. Su valor es incalculable. Lo primero que Dios hizo en la Creación en el rango social, fue la familia.

Después de crear la Familia, la Biblia dice en el libro de Génesis que Dios la bendijo y luego les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). En cada uno de estos procesos, el amor divino prevaleció y continúa existiendo principalmente alrededor de la Familia.

Lamentablemente los seres humanos ponemos las cosas, los planes, la fama, el dinero, los amigos o aún la Iglesia por encima de la familia. Las prioridades divinas no han cambiado: primero es Dios, después la persona como individuo, y luego la Familia. Todo lo demás es importante y necesita tener un orden, pero primero es la familia.

Cuando cambiamos las prioridades divinas perdemos el primer amor y eso produce mucho dolor y quebranto.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra” (Efesios 3:14,15).


¡Gracia y Paz!

¿SABES QUE EN MEDIO DE LO QUE ESTÁS PASANDO DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TI?



¿Sabes que en medio de lo que estás pasando Dios tiene un propósito para ti?

¿Por qué te digo esto? Porque la voluntad y la gloria de Dios son buenas y perfectas ya que “a los que aman a Dios TODAS las cosas le ayudan a bien...”

Aun cuando te sientas débil.
Aun cuando sientas falta de identidad.
Aun cuando conspiren en tu contra.
Aun cuando haya personas desagradecidas a tu alrededor.
Aun cuando veas hipocresía.
Aun cuando te rechacen.
Aun cuando te nieguen.
Aun cuando se burlen de ti.
Aun cuando te acusen y te hieran.
Aun cuando te maltraten.
Aun cuando haya egoísmo a tu alrededor.
Aun cuando veas que la maldad impera sobre la bondad.
Aun cuando tus amigos se dejen usar por el enemigo y te dañen.
Aun cuando jueguen con tus sentimientos.
Aun cuando haya falta de lealtad y fidelidad en la persona que amas.
Aun cuando te traicionen.
Aun cuando te abandonen.
Aun cuando el odio y el rencor dominan los corazones de quienes amas.
Aun cuando haya manipulación de la verdad.
Aun cuando sientas que la palabra de Dios es manipulada para justificar hechos en tu contra.
Aun cuando veas que existe ceguera y sordera espiritual en los demás.
Aun cuanto intenten engañarte con consejos contrarios al propósito de Dios para tu vida.
Aun cuando el pasado te bloquee el paso a la tierra prometida.
Aun cuando creas que el enemigo se ha salido con la suya.
Aun cuando sientas que todo está perdido...
Aun en todo este caos y tormenta…

Si estás en medio de alguna de estas situaciones, regocíjate, gózate, sonríe, deléitate en el Señor, adórale con todas tus fuerzas, ríndele sacrificio de alabanza y sobre todo dale las gracias.

Sé que no es fácil, sé que el dolor te consume, pero no es imposible. Ahí en medio del dolor Dios te está forjando, Dios te está formando, Dios está trabajando en tu carácter y aunque parezca imposible, Dios está sanando tus heridas.

No olvides esto: Cuando te traicionan, ¡¡¡DIOS TE ESTA EMPUJANDO A UN PROPÓSITO QUE TIENE PARA TI!!!

Recuerda que José fue traicionado y vendido por sus hermanos, acusado de intento de violación y preso injustamente; sin embargo, era necesario que todo esto pasara porque así terminó siendo el segundo al mando en Egipto y Dios lo puso sobre lo mucho en gran manera.


¡Gracia y Paz!

Deuteronomio 6:6-7



Deuteronomio 6:6-7

"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes" 

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viernes, 14 de noviembre de 2014

Gálatas 2:20



Gálatas 2:20
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” 


Esta debe ser la meta de todo cristiano: morir al pecado, a los hábitos y costumbres del pasado e ir dando lugar, por la acción del Espíritu Santo, a un hombre interior nuevo conforme a la imagen de Jesucristo. Hagamos de la Cruz un símbolo de victoria en nuestras vidas, que represente nuestra muerte al pecado y la nueva vida en Cristo. Busca cada día el rostro de quien ocupó tu lugar en la cruz, ofreciendo su vida para que tú puedas disfrutar de vida eterna. ¡A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén!

¡Gracia y Paz!

¿CUÁL ES EL SÍMBOLO DE TU FE?




Lucas 9:22-23
“Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”.

Un emblema universal cristiano aceptable necesita obviamente reflejar a Cristo, pero la cantidad de posibilidades es muy amplia. Bien pudiera ser, por ejemplo, el pesebre en el cual Jesús fue acostado cuando nació (símbolo de humildad), o las herramientas de carpintero con las que trabajaba cuando joven (prototipo de trabajo), o el bote desde el cual enseñaba en Galilea, o la toalla que usó cuando lavó los pies de los apóstoles, representando la humildad en el servicio del Señor. Otras posibilidades serían el trono, símbolo de soberanía divina, o la paloma (enviada desde el cielo en el día del bautismo de Jesús), representando al Espíritu Santo, o la tumba vacía, proclamando la resurrección de Cristo.

Los primeros cristianos usaron un pez como símbolo que los identificaba durante los tres primeros siglos de nuestra era. No fue hasta el siglo IV que la cruz comenzó a usarse como símbolo predilecto para representar a Cristo y su entrega para nuestra salvación. Estas dos barras habían sido ya un símbolo cósmico desde la remota antigüedad representando la distancia entre el cielo y la tierra, y el eje de la esfera terrestre. Pero esta iniciativa de los cristianos tuvo una explicación mucho más profunda. Ellos quisieron establecer como idea central de su entendimiento de Jesús, no su nacimiento, ni su juventud, ni sus ejemplos de servicio, ni su resurrección, ni su reino, ni su regalo del Espíritu, sino su muerte, su crucifixión. Lo que prevaleció en la mente de aquellos cristianos acerca de Jesús no fue su vida, sino la dádiva de su vida en la cruz del Calvario. Este fue su propósito fundamental al dejar su gloria y venir a este mundo como hombre.

La cruz resume toda la teología sobre Dios, sobre el misterio de la salvación en Cristo. La cruz nos habla acerca de un Dios todopoderoso que es a la vez Dios de infinito amor y misericordia, quien decidió vencer el mal con su propio dolor entregando a su Hijo a la horrible muerte en la cruz del Calvario, y así librar de la condenación eterna a un mundo que le había rechazado. Pero en realidad la cruz, más que un símbolo es verdaderamente un estilo de vida, al cual se refirió Jesús al dirigirse a sus discípulos en el pasaje de hoy. Este es un profundo mensaje que comienza con negar o rechazar todo intento o deseo de la carne que vaya en contra de la voluntad de Dios. Jesús fue el ejemplo perfecto al negarse a sí mismo y someterse a la voluntad del Padre llevando a cabo el plan de salvación de la humanidad. En el huerto de Getsemaní, Jesús luchó contra la tentación que lo impulsaba a huir de la cruz que le esperaba, postrándose en oración tres veces clamando: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39-44). Él sabía que sería despreciado, humillado y torturado, y que finalmente sería clavado en la cruz del Calvario. Pero decidió marchar adelante a cumplir la voluntad del Padre. Por eso ahora tiene la autoridad para pedir a todo aquel que quiere seguirle que se niegue “a sí mismo”, que “tome su cruz cada día”, y entonces le siga.

El apóstol Pablo resume este concepto de la siguiente manera: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Esta debe ser la meta de todo cristiano, ir muriendo al pecado, a los hábitos y costumbres del pasado e ir dando lugar, por la acción del Espíritu Santo, a un hombre interior nuevo conforme a la imagen de Jesucristo. Hagamos de la Cruz un símbolo de victoria en nuestras vidas, que represente nuestra muerte al pecado y la nueva vida en Cristo.

Busca cada día el rostro de quien ocupó tu lugar en la cruz, ofreciendo su vida para que tú puedas disfrutar de vida eterna. ¡A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén!

Oración:
Amante Padre celestial, te ruego me ayudes a disponer mi corazón y mi mente totalmente al proceso de negarme a mí mismo en todo aquello que no está de acuerdo con tu palabra. Ayúdame a tomar mi cruz cada día y obedecerte en todo. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

jueves, 13 de noviembre de 2014

Hoy caminamos por sendas tan peligrosas que a lo malo le llaman bueno y a lo bueno malo...

Hoy caminamos por sendas tan peligrosas que a lo malo le llaman bueno y a lo bueno malo, “mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6), pero pocos se ponen a comparar con la Biblia lo que se dice desde los pulpitos, allí es donde radica el problema, porque creerán que lo que escuchan es de Dios.

Debemos volver a las Santas Escrituras, las únicas que nos llevaran a la verdad y nos harán libres de la ignorancia y del pecado. Que nuestra oración cotidiana sea para que el Señor nunca se aparte de nuestro lado y nuestro compromiso sea el de buscarlo y conocerlo cada día mejor.


¡Gracia y Paz!

Todo lo que se nos enseñan desde un pulpito...

Todo lo que se nos enseñan desde un pulpito debemos confrontarlo con la verdad de La Palabra de Dios, la cual es la única verdad escrita para nosotros los creyentes, lo demás… son mentiras, y fábulas de mentes distorsionadas, de lobos vestidos de ovejas que quieren desviarnos del camino angosto.

Hoy en día hay muy pocos cristianos que son como los de Berea, que “recibieron la palabra ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). Debemos comprometernos en estudiar la Palabra de Dios cada día y dejar que nuestra experiencia de la Palabra viva venga de allí, no de las “emociones internas” que terminan cuando se concluye la predicación. Debemos ignorar los fenómenos “sobrenaturales” y las “visiones” del “profeta”, del “ungido”, o del “apóstol”; así también las “experiencias” del hermanito o de la hermanita. Debemos de confiar solo en lo que nace de la verdad divina que está en las Sagradas Escrituras e indudablemente eso nos traerá gozo y bendiciones inimaginables, porque todo lo hemos confrontado con la Santa Palabra de Dios.


¡Gracia y Paz!

¿QUE ES LA CONVERSIÓN CRISTIANA?

La Escritura describe a la conversión en términos que implican o indican un cambio de naturaleza: Nacer de nuevo, transformarse en nuevas criaturas, resucitar entre los muertos, renovarse en el espíritu de la mente, morir al pecado y vivir para la justicia, despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo, ser participantes de la naturaleza divina, etc.

En consecuencia, si no hay cambio real y duradero en la gente que piensa que se ha convertido, su religión no vale nada, cualesquiera sean sus experiencias. La conversión es un cambio completo de dirección del hombre desde el pecado hacía Dios. Dios puede refrenar el pecado en la persona no conversa, por supuesto, pero en la conversión Dios cambia el corazón y la naturaleza de ellos desde el pecado a la santidad. La persona conversa se transforma en enemiga del pecado.

¿Qué podemos entonces decir de la persona que declara que ha experimentado la conversión pero cuyas emociones religiosas se desvanecen con rapidez, dejándola prácticamente igual a lo que era antes? Se le ve tan egoísta, mundana, necia, perversa y no cristiana como siempre. Eso habla en su contra mucho más que lo que cualquier experiencia religiosa pueda hablar de ella.

En Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión, ni la experiencia dramática, ni la silenciosa, ni un maravilloso testimonio, ni uno aburrido, cuentan para nada. Lo único que cuenta es una nueva creación.


Jonathan Edwards 

¿QUÉ CLASE DE RIQUEZAS ESTÁS ESPERANDO QUE EL SEÑOR TE DÉ?



¿QUÉ CLASE DE RIQUEZAS ESTÁS ESPERANDO QUE EL SEÑOR TE DÉ?

2 Corintios 8:9
“Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.

Algunas personas sueñan con ganarse la lotería. Creen que si tuviesen mucho dinero serían felices, que su vida sería una fiesta continua. Pero la realidad es muy distinta. Para muchos esas riquezas en lugar de traer felicidad han traído desgracia. Hace unos años un hombre se ganó muchos millones de dólares en la lotería. Su vida cambió totalmente, pero lamentablemente fue en dirección negativa, pues todo empezó a andar mal para él. Tuvo problemas con los hijos, los cuales querían una gran parte del dinero. Pocos meses después se divorció de su mujer. Quiso entonces “gozar” de la vida; vivía de fiesta en fiesta y pronto malgastó su fortuna. Enfermó síquicamente producto del desorden en su vida. Finalmente fue internado en una clínica siquiátrica y allí murió en total pobreza. La “fiesta” que “disfrutó” gracias a la lotería fue de corta duración y de muy mala calidad.

Quizás tú dirás que si estuvieras en ese caso tú sabrías administrar mejor el dinero y que definitivamente las riquezas podrían hacerte feliz. Pero, créelo o no, no hay ninguna garantía de que esto suceda. Y aun en el caso de que lo lograras, puedes tener la seguridad de que estarías disfrutando de una felicidad incompleta y además pasajera. La Biblia nos habla de una riqueza y una felicidad mucho mejores, y garantizadas por el poder y la fidelidad de Dios. La Escritura de hoy nos dice que el Señor Jesucristo era rico, pero por amor a nosotros “se hizo pobre”, con el fin de que nosotros “fuésemos enriquecidos”. Siendo el Hijo de Dios, dueño de todas las riquezas del mundo, dejó su trono celestial, se hizo hombre y vivió en pobreza. Finalmente murió para pagar por nuestros pecados, y ahora todo aquel que reconoce sus pecados y acepta a Cristo como salvador recibe el perdón divino y la vida eterna. Él quiere darnos riquezas ilimitadas en el cielo, una herencia que no se puede perder y que nadie puede quitarnos. En verdad, esto es una gran y eterna fiesta. No hay comparación con las riquezas que ofrece el mundo. Moisés vivió muchos años bajo la protección del Faraón de Egipto, hasta que fue movido a dejar esas riquezas temporales y buscar las verdaderas riquezas del cielo. Hebreos 11:26 nos habla de él diciendo: “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. Este es el “premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, del cual nos habla la Biblia en Filipenses 3:12-14.

Jesús habló acerca de este tema en el Sermón del Monte. Allí dijo a todos los que estaban reunidos: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21). Como hijos de Dios debemos tener la plena seguridad de que contamos con riquezas eternas e incorruptibles. En ellas debemos basar nuestra esperanza, y no en las riquezas temporales de este mundo que no garantizan la felicidad.

Definitivamente hay cosas en este mundo que necesitamos para nuestra subsistencia y la de nuestras familias, y tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo a conseguirlas, pero no debemos hacer de ellas nuestra prioridad. Nuestro principal enfoque debe ser siempre la búsqueda de las riquezas eternas por medio de una íntima comunión con el Señor. Entonces Dios suplirá todas nuestras necesidades terrenales. Así les dijo Jesús a sus discípulos, refiriéndose a esas cosas: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Hazte el propósito de buscar cada día el rostro del Señor, lee y medita en su palabra, ora, establece una íntima comunión con él y disfrutarás de las verdaderas riquezas: la paz, el gozo y todas las preciosas bendiciones que existen sólo en la presencia de Dios.

Oración:
Padre santo, dame la sabiduría para distinguir y apartar de mí todas las falsas riquezas que el mundo ofrece, y concentrarme en la búsqueda de las riquezas que tú me ofreces, que son verdaderas y eternas. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

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¿Obedeces lo que ya escuchaste?



¿Obedeces lo que ya escuchaste?

Eclesiastés 12:13
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”.

El Predicador, el Maestro hijo de David y rey de Jerusalén, dice que las palabras de los sabios son como aguijones o clavos bien puestos (Eclesiastés 12:11), y escribe también lo siguiente: “Además de ellas, hijo mío, ten presente que el hacer muchos libros es algo interminable y que el mucho leer causa fatiga” (v. 12).  Salomón quien escribió guiado por el Espíritu Santo el Libro de Eclesiastés, enfatiza: “que ya se ha escuchado todo”; y después de eso lo que nos corresponde hacer es temer a Dios y cumplir sus mandamientos.

Temer a Dios, es el punto importante en este verso. Quien teme a Dios, lo honra cumpliendo sus mandamientos y acatando su voluntad sin reniegos ni preguntas. Lo mejor ante todo lo que ya se sabe, es retener lo bueno y obedecer a Dios.

Oración:
Amado Padre Celestial, en verdad lo que nos correspondía conocer ya lo sabemos porque tu ya nos lo revelaste, no solamente por las enseñanza impartidas a través de tu Santa Palabra, sino por la forma en que nos hablas a cada uno en particular. Gracias Señor por ser tan especial como eres; permite que lo aprendido nos sirva cono fuente colmada de ti, para enseñar a otros tú camino, en el nombre de Jesús, Amen.

¡Gracia y Paz!
Editado por Carlos Martínez M.

Dora C.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

EL CAMINO DE DIOS ES PERFECTO



Dios diseñó a la humanidad para vivir de cierta manera y “su camino es perfecto”. Dios es la fuente de fortaleza que permite a los hijos de Dios vivir el camino que Él prescribió. David dijo: “Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino” (v. 33).

A los no creyentes les cuesta entender la noción cristiana de que hay un único camino. Y esto, a pesar de que cada objeto diseñado por el hombre funciona de una única manera. Una computadora puede realizar cálculos increíbles y ser de enorme servicio a la humanidad, pero únicamente si se usa de la manera como fue diseñada por el fabricante. Un tractor puede empujar una carga pesada, pero solamente si es operado de la manera en que los diseñadores lo prepararon para funcionar. Y así, podríamos mencionar infinidad de ejemplos.

Como creyentes seremos tentados a vivir de otra manera, por nuestra propia fuerza y recursos. Es la naturaleza orgullosa y un defecto fatal del razonamiento humano la que nos hace pensar que sabemos qué es lo mejor para nuestras propias vidas, y creer que no necesitamos la ayuda de Dios y de los demás. “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25).

La clave para una vida exitosa es conocer a Dios y aprender sus caminos, y luego vivir de acuerdo a ellos por fe en el poder del Espíritu Santo. Solamente podemos cumplir nuestro propósito si somos dependientes de Dios para tener fuerza y aprender a vivir de una manera consistente con la forma en que fuimos diseñados. El profeta Samuel escribió: “Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios” (2 Samuel 22:22).

¡Qué mundo sería este si toda la creación de Dios pudiera decirlo!


¡Gracia y Paz!


El Amor siempre estará presente en todos los tiempos... ¡SOLO VÍVELO!



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Salmo 128:1-2


Apocalipsis 14:7