lunes, 31 de marzo de 2014

EN PAZ ME ACOSTARE...


Salmo 4:8

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

LAS PROMESAS DE DIOS SON COMO LAS ESTRELLAS


Salmo 33:20-22

“Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti”.

¿QUÉ ES EL FRUTO DEL ESPÍRITU?


¿Qué es el fruto del Espíritu?

Gálatas 5:22-23
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...”

El fruto del Espíritu Santo es el resultado de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. La Biblia dice que cada uno recibimos al Espíritu Santo en el momento en que creemos en Jesucristo (Romanos 8:9; 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14). Uno de los principales propósitos del Espíritu Santo al entrar en nuestras vidas, es el de cambiar nuestras vidas. Es el trabajo del Espíritu Santo conformarnos a la imagen de Cristo, haciéndonos más parecidos a Él.

El fruto del Espíritu Santo está en directo contraste con los hechos de la naturaleza pecaminosa en Gálatas 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21 describe cómo es la gente, en mayor o menor grado, cuando no conocen a Cristo, y por lo tanto no están bajo la influencia del Espíritu Santo. Nuestra carne de pecado produce este tipo de fruto (Gálatas 5:19-21), y el Espíritu Santo produce el otro tipo de fruto (Gálatas 5:22-23).

La vida cristiana es una batalla entre las acciones de la naturaleza de pecado, y el fruto del Espíritu Santo. Como seres humanos caídos, aún estamos atrapados en un cuerpo que desea las cosas pecaminosas (Romanos 7:14-25). Debemos ser verdaderos seguidores de Cristo para tener al Espíritu Santo produciendo Su fruto en nosotros, y contar con Su poder para que conquistemos los actos de la naturaleza de pecado (2 Corintios 5:17; Filipenses 4:13). Un cristiano no podrá ser completamente victorioso en demostrar el fruto del Espíritu Santo, sin embargo es uno de los principales propósitos de la vida cristiana. El Espíritu Santo producirá más y más de Su fruto en nuestras vidas y nos ayudará a vencer nuestros opuestos deseos pecaminosos. Dios desea que nuestras vidas muestren el fruto del Espíritu... y con la ayuda de su Santo Espíritu, ¡esto es posible!


“Gracia y Paz”

¿ESTAS TESTIFICANDO A CRISTO CON AMOR?


¿Estas testificando a Cristo con amor?

2 Timoteo 2:22-26
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

En estos tiempos en que vivimos, cada día resulta más difícil testificar de nuestro Señor Jesucristo sin que alguien se sienta “ofendido”, y por lo tanto arriesgarnos a dar lugar a una discusión o a un debate que por regla general no tiene los resultados que Dios espera de nuestro testimonio como hijos suyos. Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos callarnos para evitar contiendas?

En la escritura de hoy, parte de la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo, nos indica una pauta a seguir. En esta carta Pablo le da varios consejos a su joven discípulo, y entre ellos lo exhorta a predicar la palabra de Dios y a testificar a todos, pero sin entrar en contiendas ni discusiones, sino siendo "amable para con todos”. A aquellos que se oponían a la verdad, él debía corregirlos con mansedumbre, es decir humildemente y con amor. Para lograrlo, Pablo aconseja a Timoteo lo siguiente: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (v.15).

En la Epístola de Judas apóstol leemos lo siguiente: “En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne”.

En primer lugar debemos edificarnos diariamente sobre nuestra “santísima fe, orando en el Espíritu Santo”, y mantenernos firmes en la gracia y la misericordia de nuestro Señor. De esta manera estaremos siempre preparados para exponer y defender los principios del evangelio. Cuando se presente la oportunidad, debemos hablar a aquellos que dudan, o a los que no entienden espiritualmente los principios que pueden salvar sus almas, o a los que ardientemente se niegan a abandonar la vida de pecados. A todos debemos expresar la verdad de la palabra de Dios sin temor, pero siempre con amor y respeto. Entonces el Espíritu Santo hará su obra en cada uno de ellos.

El apóstol Pedro, en su primera carta, nos aconseja lo siguiente: “No os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:14-15). No debemos cohibirnos de defender la razón de nuestra esperanza: la muerte y resurrección de Jesucristo. Pero siempre debemos hacerlo con “mansedumbre y reverencia”.

Aprendamos de esta enseñanza y apliquémosla a nuestras vidas. Debemos siempre tener en cuenta que los que se oponen a nosotros no son nuestros enemigos, sino víctimas del enemigo. Ellos pueden ser rescatados por la verdad divina, pero debemos testificar de ella con amor. La verdad que se dice en amor es capaz de impactar el espíritu. La verdad sin amor es un dogma que no toca el corazón. El amor sin verdad es sentimentalismo que no desafía la voluntad.

Cuando se habla la verdad con amor, el Espíritu de Dios puede usarla para cambiar la manera de pensar de otra persona. El testimonio que mueve a un alma perdida al arrepentimiento es aquel que muestra la verdad del evangelio de Cristo bajo la dirección del Espíritu Santo y la manifestación del amor de Dios. ¿Puedes tú testificar de esta manera? Pide al Señor que te ayude.

ORACIÓN
Padre eterno, te ruego me llenes de tu Santo Espíritu, para ser buen testigo de tu amor, para que, cuando se presente la oportunidad, yo hable a aquellos que dudan, o a los que no entienden espiritualmente los principios que pueden salvar sus almas, o a los que ardientemente se niegan a abandonar sus vidas de pecado. Dame sabiduría para expresar la verdad de tu Palabra sin temor, pero siempre envueltas en tu precioso amor. Toca con tu poder el corazón de aquellos que reciban esas palabras. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


¡¡GÓZATE DE LA PRESENCIA DE DIOS EN ESTE NUEVO DÍA!!


¡¡GÓZATE DE LA PRESENCIA DE DIOS EN ESTE NUEVO DÍA!!

Salmo 119:103
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca.

Salmo 119:1-8
“Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan; Pues no hacen iniquidad. Los que andan en sus caminos. Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado,
Cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente”.


“Gracia y Paz”

domingo, 30 de marzo de 2014

¿QUIERES TÚ SERVIR AL SEÑOR?


¿QUIERES TÚ SERVIR AL SEÑOR?

Éxodo 4:1-5
“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Señor. Y el Señor dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. El le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”.

En el capítulo 3 de este libro de Éxodo, Dios se apareció a Moisés, en medio de una zarza ardiendo para encomendarle la misión de sacar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, y llevarlos hasta la tierra prometida. Allí le dijo: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel” (v.10). Ante una encomienda de tal envergadura, Moisés siente mucho temor y comienza a poner excusa tras excusa ante cada exhortación del Señor: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (v.11). “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” (V.13).

En el pasaje de hoy, Moisés continúa tratando de evadir esa responsabilidad; y le dice a Dios: “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido el Señor”. Entonces Dios le contesta: “¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara”. Seguidamente, el Señor le ordena que eche la vara en tierra, y esta se convierte en una culebra, y al tomarla Moisés por la cola, se convirtió de nuevo en vara. Más adelante Dios le dice: “Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales” (v.17).

En los capítulos siguientes, la Biblia nos cuenta las maravillas que Dios hizo a través de Moisés y su vara. Cuando finalmente logran salir de Egipto, se encuentran frente al Mar Rojo y a sus espaldas los ejércitos de Faraón que se acercaban con el fin de liquidarlos. “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco” (Éxodo 14:15-16). El resto de la historia es muy conocido, los israelitas cruzaron al otro lado, y cuando los egipcios intentaron seguirlos, el mar se cerró y murieron ahogados.

La vara de Moisés era insignificante en sí misma, pero llegó a ser un instrumento poderoso cuando Moisés obedecía al Señor. Tantas otras historias en la Biblia nos muestran las maravillas que Dios puede hacer con algo insignificante en la mano de alguien que desea servirle. Bien podríamos imaginar a Dios preguntándole a David: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?” – “Una honda” – “Es suficiente, ve y enfréntate a Goliat”. Y a los pocos minutos el enorme gigante yacía muerto en el suelo. O cuando Jesús dijo a sus discípulos que alimentaran a la multitud de cinco mil hombres, más las mujeres y los niños. Y ellos le dijeron: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. El les dijo: Traédmelos acá” (Mateo 14:17-18). Y todos se saciaron y aún sobraron doce cestas llenas.

¿Quieres tú servir al Señor? Si Dios te ha llamado a realizar una tarea no subestimes tus habilidades. Quizás lo único que él te pregunte sea: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?” El puede usar algún don o talento que tú tienes, o algún instrumento musical o un libro, o cualquier otra cosa ya sea material o espiritual que tú poseas. Ten la completa seguridad de que si la pones a su disposición, Dios hará maravillas por medio de ti. Siempre hay algo que el Señor puede usar para llevar a cabo sus planes. Él sólo espera de ti entrega y obediencia.

No permitas que un espíritu de temor o de duda, que proviene del enemigo, te impida ser un instrumento valioso que puede ser usado por Dios para llevar a cabo sus planes de expandir su reino en este mundo. No te pierdas las preciosas bendiciones que Dios tiene para aquellos que obedientemente ponen lo que tienen a su disposición.

ORACIÓN:
Señor Dios todopoderoso, gracias por la hermosura de tu amor y de tu Santa Palabra. Abre mi entendimiento para comprender de qué forma quieres que yo te sirva. Pon dentro de mi un Espíritu dispuesto y permíteme descubrir los dones y talentos que tu le has dado a mi vida. Por favor ayúdame con la fortaleza necesaria para servirte, con lo que tengo y tal como soy, para que tú lleves a cabo tus planes por medio de mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

sábado, 29 de marzo de 2014

PADRES AL RESCATE DE LOS VALORES


Padres al rescate de los Valores

1. ¿Sabías que los niños japoneses limpian sus escuelas todos los días durante un cuarto de hora con los profesores? Esto llevó a la aparición de una generación de japoneses que son modestos y entusiastas en la limpieza.

2. ¿Sabías que cualquier ciudadano japonés que tiene un perro tiene que llevar saco y bolsas especiales para recoger excrementos de perro? La Higiene y su afán por abordar la limpieza es parte de la ética japonesa.

3. ¿Sabías que el trabajador de limpieza en Japón se llama "ingeniería de la salud" y puede ordenar a sueldo de USD 5000 a 8000 por mes, y un producto de limpieza se somete a las pruebas escritas y orales?

4. ¿Sabías que Japón no tiene recursos naturales, y están expuestos a cientos de terremotos al año, pero no le impidió convertirse en la segunda economía más grande del mundo?

5. ¿Sabías que Hiroshima regresó a lo que era económicamente vibrante antes de la caída de la bomba atómica en sólo diez años?

6. ¿Sabías que Japón impide el uso de la telefonía móvil en los trenes, restaurantes y cubiertas?

7. ¿Sabías que en Japón los estudiantes del primer al sexto año de primaria debe aprender la ética en el trato con la gente?

8. ¿Sabías que los japoneses son las personas más ricas del mundo, pero no tienen sirvientes? Los padres son responsables de la casa y de sus hijos.

9. ¿Sabías que no existe un examen de primero a tercero de primaria, porque el objetivo de la educación es inculcar los conceptos y la formación del carácter, y no sólo el examen y el adoctrinamiento?

10. ¿Sabías que si tu vas a un restaurante de buffet en Japón te darás cuenta que la gente sólo come lo que necesitan sin desperdicio alguno? Ningún alimento se desperdicia.

11. ¿Sabías que el retraso de los trenes en Japón es de aproximadamente 7 segundos por año? Ellos aprecian el valor del tiempo, muy puntual a minutos y segundos.

12. ¿Sabías que los niños de las escuelas deben cepillarse los dientes (estéril) y limpiarse los dientes después de las comidas en la escuela? Mantienen su salud desde una edad temprana.

13. ¿Sabías que los estudiantes toman media hora para terminar sus comidas para garantizar una digestión correcta? Estos estudiantes son el futuro de Japón.

Ojala aprendiéramos un poquito de estas tradiciones y valores.


“Gracia y Paz”

SI TU HERMANO PECA CONTRA TI...



Mateo 18:21-22
"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete".

El limpiador de tu alma es el perdón.
Deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.

"Gracia y Paz"

"ASI ALUMBRE VUESTRA LUZ"


Mateo 5:16

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos”.

¿SIGUES VIVIENDO CONFORME A LAS OBRAS DE LA CARNE?


¿Sigues viviendo conforme a las obras de la carne?

Romanos 8:12-17
"Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados".

La naturaleza es violenta. “La vida o la muerte” es la ley de la selva. El león persigue a la gacela. La garza espera inmóvil al borde de una laguna, con su afilado pico listo para matar. En las alturas, un halcón mantiene sus mortales garras cerca de su cuerpo buscando atentamente a ver si se mueve algo en la hierba de abajo. La familia del leopardo existe a expensas de la cebra. Cada uno sobrevive por la muerte de otro. Este principio se extiende más allá de lo natural hasta el aspecto espiritual. Los intereses de la carne deben sucumbir ante los intereses del Espíritu; de lo contrario los intereses del Espíritu sucumbirán a los intereses de la carne. En la selva de nuestro propio corazón, siempre algo debe morir para que otra cosa pueda vivir. El principio del corazón de nuestro Padre celestial está expresado en el pasaje de hoy por medio del apóstol Pablo: “Si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.

Jesús les enseñó este concepto a sus discípulos al hablarles acerca de su propia muerte, de la siguiente manera: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Al morir en la cruz del Calvario, Jesús llevó a cabo el plan del Padre para la salvación de la humanidad. El fruto de esa muerte fue salvación y vida eterna para todo el que en él cree. El plan de Dios para cada uno de sus hijos también implica muerte; la muerte de la naturaleza carnal y sus obras con el fin de producir el fruto que él desea ver en nosotros, según lo expresa Gálatas 5:16-18: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. Seguidamente Pablo escribe una lista de “obras de la carne” y advierte que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Asimismo se refiere al “fruto del Espíritu” y muestra una lista de las virtudes que caracterizan este fruto. Entonces dice: “Contra tales cosas no hay ley”. Finalmente Pablo termina este pasaje afirmando que “los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.

Pablo no sólo entendió profundamente este principio, sino que lo puso en práctica en su vida. Por eso pudo decir con toda autoridad: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Al morir al pecado, permitimos que el Espíritu Santo reine y entonces la vida de Cristo se manifiesta plenamente en nosotros. Cada día de nuestras vidas debemos decidir que es lo que tiene que morir para que Cristo pueda vivir libremente en nosotros. Si morimos al pecado y los deseos de la carne, entonces la vida de Jesús se hará manifiesta en todo lo que digamos y hagamos, y junto con él seremos glorificados. Esta debe ser nuestra meta principal en la vida.

Por nuestras propias fuerzas no podremos lograrlo jamás, pero contamos con la ayuda del Consolador, el Espíritu Santo que mora en nosotros. Debemos orar constantemente pidiendo al Señor que su Espíritu nos ayude a morir a todo aquello que nos separa de él, y así vivir la vida de santidad que Dios desea ver en nosotros.

ORACIÓN:
Padre amado, hoy te agradezco una vez más tu misericordia, porque tu eres bueno, porque me prestas la vida. Por favor enséñame a vivirla solo para servirte. Te ruego me ayudes a morir a la carne y sus deseos. Dame fuerzas para vivir cada día rechazando todo lo que me aleja de ti de manera que tu Santo Espíritu tome control de mi vida y produzca en mí el fruto que tú deseas. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

ABRIR LOS OJOS CADA MAÑANA


Salmo 100
“Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”.

viernes, 28 de marzo de 2014

PEDIR PERDÓN, NO ES HUMILLARSE


Salmo 138:6

“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos”.

¿LE HAS HABLADO A ALGUIEN DE JESUCRISTO?


¿Le has hablado a alguien de Jesucristo?

Marcos 16:15
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Jesús había resucitado. El plan de Dios para la salvación de la humanidad había sido consumado. Pronto partiría para sentarse a la diestra del Padre en el trono celestial. Antes de partir, el Señor les habla a sus discípulos, a aquellos que tuvieron el privilegio de pasar tres años junto a él. Ahora les expone la próxima fase del plan. A ellos les correspondía comunicar al mundo todo lo que habían aprendido del Maestro, y mostrar a todos el único camino para la salvación de sus almas y la vida eterna. “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” (Marcos16:19-20).

Cuando un misionero leyó una porción de la Biblia a unas personas de una aldea remota en Sudamérica, ellos escucharon hablar de Cristo por primera vez. Cuando el misionero terminó de leer, uno de los habitantes de la aldea le preguntó: “¿Usted conoce al hombre del libro?” Sin vacilar un segundo, él le aseguró que sí, que lo conocía muy bien. Posteriormente el misionero contó la historia a un amigo y le dijo: “Gracias a Dios que yo conocía al Hombre del Libro. Y pude presentárselo a aquellas personas que nunca habían experimentado su amor ni su perdón”.

Ciertamente no podemos presentarle a nadie a una persona a la cual no conocemos. Por medio de la lectura de la Biblia y la oración diaria y nuestro servicio al Señor llegamos a conocerlo de manera que podamos llegar a ser no solamente sus siervos, sino sus amigos. En Juan 15:15, Jesús les dice a sus discípulos: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Cuando llegamos a conocer a Jesús como un amigo, todas esas “cosas” nos son reveladas y nosotros podremos darlas a conocer a otros que necesitan del amor y el cuidado de nuestro Señor. Por medio del trato diario durante tres años, los apóstoles llegaron a conocer plenamente a Jesús, y esto los capacitó para que iniciaran la Gran Comisión cuyo fin es que toda criatura llegue a conocer al Salvador del mundo. David, varón conforme al corazón de Dios, en algún momento de su vida reconoció su necesidad de conocerlo. En el Salmo 119:125 expresa: “Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios” De igual manera debemos pedir a Dios y esforzarnos por conocerle profundamente.

El genuino deseo de un cristiano de dar a conocer a Jesucristo a aquellos que viven en tinieblas y en miseria espiritual, se expresa de manera preciosa en esta canción que escribió Mildred L. Dillon:

Me gustaría que conocieras a mi Cristo
Y que lo amaras tanto como yo,
Porque si conocieras a mi Cristo,
Lo amarías como lo amo yo.

Su vida dio en el Calvario
En sacrificio por ti,
Si recibes a mi Cristo,
Lo amarás mucho, sí.

¿Alguna vez has tenido un amigo famoso en el campo político o en los deportes o muy exitoso en los negocios? ¿Verdad que te has sentido bien al presentarlo a otras personas? Tu que ahora conoces a Cristo… ¿no te gustaría disfrutar grandemente presentar a los demás al Rey de Reyes y Señor de Señores, Admirable, Dios Fuerte, Príncipe de paz?

A nuestro alrededor hay muchas personas que necesitan conocer a Cristo como Salvador. Pidámosle a Dios que nos llene del anhelo de presentarlo, sin temor ni vergüenza cada vez que tengamos una oportunidad. Entonces seremos instrumentos en las manos de Dios para llevar a cabo su plan de salvación para esta humanidad que tanto necesita ser rescatada del pozo donde se encuentra.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, te ruego me capacites para dar a conocer a tu Hijo Jesucristo, para que las personas que aún viven en la oscuridad del pecado lo conozcan y puedan aspirar a tener una relación personal con Él. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 27 de marzo de 2014

¿ESTAS VIVIENDO LA VIDA ABUNDANTE QUE JESÚS NOS PROMETIÓ?


¿Estas viviendo la vida abundante que Jesús nos prometió?

Juan 10:10
"El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

¿Qué quiso decir Jesús cuando prometió una vida abundante?

A diferencia de un ladrón, el Señor Jesús no viene por razones egoístas. Viene a dar, no a recibir. Viene para que las personas puedan tener vida en Él que es significativa, útil, alegre y eterna. Recibimos esta vida abundante el momento que lo aceptamos como nuestro Salvador.

Esta palabra "abundante" en griego es perisson, significando "excesivamente, altamente, más allá de la medida, más, superfluo, una cantidad tan abundante como para ser considerablemente más de lo que uno esperaría o anticiparía". En definitiva, Jesús nos promete una vida mucho mejor de la que nos podríamos imaginar, un concepto que nos recuerda de 1 Corintios 2:9: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman". El apóstol Pablo nos dice que Dios es capaz de “hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”, y lo hace por Su poder, un poder que está obrando dentro de nosotros si le pertenecemos a Él (Efesios 3:20).

Una vida abundante no consiste de la abundancia de cosas materiales. Si ese fuera el caso, Jesús habría sido el más rico de los hombres (Mateo 8:20).

¿Qué es la vida abundante?  La vida abundante es la vida eterna, una vida que comienza en el momento que venimos a Cristo y lo recibimos como Salvador, y continúa a lo largo de toda la eternidad. La definición bíblica de la vida — específicamente la vida eterna — es proporcionada por Jesús mismo: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). Esta definición no hace mención de la longitud de los días, la salud, la prosperidad, la familia o la carrera. De hecho, lo único que menciona es el conocimiento de Dios, que es la clave para una vida verdaderamente abundante.

La abundancia de la que Dios nos habla es abundancia espiritual, no material. Por otro lado, la vida eterna, la vida por la cual un cristiano se preocupa, no se determinada por la duración, sino por una relación con Dios. Esto es por qué, una vez que Dios nos ha llamado, recibimos el regalo del Espíritu Santo, la vida eterna (1 Juan 5:11-13).

La vida de un cristiano gira alrededor del principio de crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y el Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Esto nos enseña que la vida abundante es un proceso continuo de aprendizaje, práctica, y maduración.

Aunque, cómo seres humanos, somos naturalmente deseosos de cosas materiales, como cristianos nuestra perspectiva de la vida debe ser revolucionada (Romanos 12:2). Así como nos convertimos en nuevas criaturas cuando venimos a Cristo (2 Corintios 5:17), así debe ser transformada nuestra comprensión de la "abundancia". La verdadera vida abundante consiste en una abundancia de amor, gozo, paz y el resto del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23), no una abundancia de "cosas". Consiste en una vida que es eterna, y por lo tanto, nuestro interés está en El Eterno y lo eterno, no el temporal. Pablo nos amonesta, "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3:2-3).


“Gracia y Paz”