lunes, 5 de noviembre de 2012

CONFIANZA EN LAS PRUEBAS



1 Tesalonicenses 5:23, 24
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”.

Todos experimentamos adversidades, y las pruebas pueden sacudirnos si no nos aferramos a la verdad. Permítame que le hable de tres seguridades que podemos recordar en medio de la angustia.

Primero, Dios siempre atenderá nuestras necesidades espirituales, y nos bendecirá con todo lo que sea necesario para realizar su propósito en nuestras vidas. Su objetivo es santificarnos, no simplemente satisfacer nuestros deseos.

Segundo, nunca estamos solos. Dios prometió estar con nosotros siempre (Hebreos 13:5). La soledad es algo que, por lo general, acompaña a la adversidad, y por eso podemos sentirnos abandonados o rechazados por familiares y amigos. Pero nuestro Padre celestial ha enviado su Espíritu para que esté con nosotros y en nosotros, hasta el día que nos lleve al cielo (Juan 14:16, 17). Él es todo lo que necesitamos: Nuestro abogado, guía, ayudador y consolador.

Tercero, el amor de Dios es eterno. Su amor es incondicional, incluso cuando Él nos reprende. Los padres amorosos permiten que sus hijos desobedientes sufran las consecuencias de sus decisiones; reconocen la bendición de aprender de los errores. Por supuesto, hay veces cuando somos afectados negativamente por las malas acciones de los demás. Sin embargo, Dios es soberano y permite solo lo que será para bien en las vidas de sus seguidores.

En los tiempos de dificultad, podemos recordar que Dios está siempre con nosotros, y que nos ama por siempre. Aunque Jesús dijo que tendríamos aflicciones, también nos ofreció ánimo. No olvide que las pruebas son temporales, mientras que el amor de nuestro Padre celestial es eterno.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

JESÚS NUESTRO DEFENSOR Y SALVADOR



Isaías 3:10
“Decid al justo que le irá bien: porque comerá de los frutos de sus manos”.

En este mundo en el que muchas veces parece que el malvado prospera, la mentira y la traición son premiadas y los malhechores gozan de éxito, El Señor da este consuelo a los que andamos humildemente con nuestro Dios y en obediencia a sus mandamientos; “Le irá bien al justo”. Pero el versículo siguiente, (versículo 11) dice, “¡Ay del impío! Mal le irá: porque según las obras de sus manos le será pagado”. Jeremías 9:24 dice que Dios hace misericordia, juicio, y justicia”, y “que Él se deleita en estas cosas”. Por otro lado, Él odia la mentira, la traición, la falsedad y toda clase de iniquidad. En el día del juicio que se acerca rápidamente, estaremos delante de Dios para oír lo que ÉL juzga de nuestras vidas, y para recibir las consecuencias de lo que hemos hecho. Dichosos todos aquellos que en aquel día tendremos a Jesús a nuestro lado como defensor y Salvador. Será un día de galardón o de castigo. ¿Para ti… cuál será?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿CÓMO ES TU RELACIÓN CON EL SEÑOR?



Apocalipsis 3:20
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Aunque en muchas ocasiones este pasaje se utiliza con fines de evangelizar a los no creyentes, lo cierto es que esta carta la escribe el apóstol Juan, por revelación del Señor Jesucristo, a una de las siete iglesias de Asia, la iglesia de Laodicea. Jesús hace una invitación a aquellos que han creído en él, es decir a su iglesia, a cenar con él. Jesús dice que él está tocando a la puerta. ¿A qué puerta se refiere? A la puerta del corazón. El dice que entrará y cenará con aquel que escuche su voz y abra la puerta de su corazón.

En aquellos tiempos el desayuno y el almuerzo se tomaban de manera muy similar a los tiempos actuales. Cada miembro del hogar desayunaba un poco a la carrera a medida que iban saliendo para el trabajo. El almuerzo lo tomaban en cualquier lugar donde se encontraban a esa hora. Pero la cena era algo muy distinto. Todos juntos se sentaban a la mesa y como no había televisión, ni cine, ni nada que hacer por la noche, aquel era el momento en que la familia podía compartir y conversar acerca de las actividades del día, tranquilamente, sin apuros. Era un rato de verdadera comunión familiar.

Cuando Jesús habla de cenar con aquel que abra la puerta de su corazón, realmente está hablando de una íntima comunión. Está mostrando su deseo de relacionarse con cada uno de nosotros de una manera personal, profunda, sin ninguna prisa. La principal necesidad de nuestra vida cristiana es la comunión con el Señor. La vida espiritual dentro de nosotros viene de Dios, y es completamente dependiente de él. Tal como necesitamos cada momento respirar el aire renovado, tal como el sol cada momento envía su luz a la tierra, así como el agua del arroyo se renueva constantemente, nuestros espíritus sólo pueden ser renovados en la comunicación directa con Dios sobre una base diaria.

El maná de un día se corrompía al día siguiente. En la oración modelo aprendimos a pedir “el pan nuestro de cada día”. Así mismo, cada día debemos tener la gracia fresca del cielo, que viene a través del Espíritu Santo cuando tenemos una íntima comunión con el Señor. Comienza cada día buscando la santa presencia de Dios, y dejando que él te abrace.

Quizás tú hayas aceptado a Jesucristo como tu Salvador. Un día lo recibiste en tu corazón y Jesús entró. La pregunta es: ¿Acaso lo has dejado sentado en la sala, esperando, mientras tú te ocupas de otras cosas por los cuartos, o haciendo algo en la cocina, o limpiando algún área de la casa, mientras tu huésped de honor está solo en la sala? Resiste el afán y el “corre-corre” de esta vida, y dedica cada día un tiempo, temprano en la mañana, si es posible, a disfrutar de la comunión con el Señor. El día te rendirá más, te cansarás menos, y aunque te encuentres algunas situaciones difíciles mantendrás la paz y el gozo de Dios en tu corazón.

La Biblia dice que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana (Lamentaciones 3:23). David comenzaba cada día buscando el rostro del Señor. En el Salmo 63:1 escribió: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela...” Y al terminar el día podía declarar con autoridad: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado” (Salmo 4:8). David era un hombre conforme al corazón de Dios, afirma 1 Samuel 13:14. ¿Quieres tú también llegar a ser conforme al corazón de Dios?.

Trata de vivir una vida de íntima comunión con el Señor. Toma tiempo para encontrarte con él diariamente. No te apresures en tus momentos de oración, disfruta ese tiempo profundamente, hasta que sientas que la paz y el gozo de Dios te envuelven totalmente, como declaró David en el Salmo 37:4: “Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Busca su rostro cada día en oración, escudriña las Escrituras, medita en ellas, sigue sus instrucciones, aplícalas a tu diario vivir. Así sentirás la dulce presencia del Señor en tu vida, y recibirás abundantes bendiciones.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo vivir en constante comunión contigo. Ayúdame a levantarme cada día con un corazón dispuesto a adorarte y listo para rendirme ante tu santa presencia. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿QUÉ PUEDEN LEER LOS DEMÁS EN TI?



2 Corintios 3:2-3
"Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón".

Esteban era un joven estudiante cristiano que viajaba en tren cada fin de semana a casa de sus padres. Diligentemente entablaba conversación con sus compañeros de viaje y aprovechaba todas las oportunidades para hablar de Jesús al cual conocía como su Salvador y verdadero amigo desde hacía muchos años. Cierto día, durante la guerra en la ex Yugoslavia, su compañero de asiento en el viaje le comentó: "¿Vio usted estas atrocidades en la ex Yugoslavia? Me parece que es una verdadera guerra religiosa. La verdad es que, aunque lo quisiera, no podría creer en Dios viendo la actitud de los cristianos".

"En efecto - le contestó Esteban - es muy triste ver a personas que dicen ser cristianas y niegan las enseñanzas de Cristo. Pero no olvide que Jesús nunca predicó que se creyera en los cristianos para ser salvo. Es necesario creer en él y poner en práctica sus enseñanzas. En su tiempo de ministerio aquí en la tierra Jesús enseñó: “Amad a vuestros enemigos... bendecid a los que os maldicen” (Lucas 6:27-28). La palabra de Dios dice: “No paguéis a nadie mal por mal” (Romanos 12:17). Por eso primeramente hay que preguntarse si se trata de verdaderos cristianos". Verdaderamente estas palabras de Esteban estuvieron llenas de la verdad y la sabiduría de Dios. Con seguridad hicieron reflexionar a su compañero de viaje en cuanto a su concepto acerca de los cristianos.

Ser un verdadero cristiano significa ser un seguidor de Cristo y aplicar las enseñanzas del Maestro a sus vidas en todo momento. No basta ir a la iglesia los domingos o ser un buen vecino o un buen compañero de trabajo; es indispensable reflejar a todos el carácter de Cristo, y para esto es necesario en primer lugar conocer al Señor íntimamente. Esto sólo se consigue leyendo su palabra día tras día. En segundo lugar debemos permitir que el Espíritu Santo haga su obra transformadora en nuestras vidas. Entonces podremos ser para el mundo la luz a la que Jesús se refirió en Mateo 5:14-15. Los verdaderos cristianos son como postes que indican el camino hacia Jesús. Pudiera ser que un poste esté torcido, que haya perdido el color a causa de la lluvia, incluso que se haya inclinado; pero lo importante es que todavía se pueda leer lo que indica y que el destino indicado sea verdaderamente Jesucristo.

El auténtico cristianismo es más que simplemente una religión, es una relación íntima con Dios. Resulta del cambio interior que el encuentro personal con Cristo produce en el corazón. Entonces, la vida del creyente toma una nueva dirección, pues da la espalda a ciertos objetivos para dirigirse a otros mucho mejores. Sus prioridades ya no se basan en “las cosas de la tierra”, sino que pone “la mira en las cosas de arriba” (Colosenses 3:2). Ejemplo de este tipo de cambio profundo fueron los creyentes de Tesalónica los cuales se convirtieron “de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”, según cuenta el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 1:9.

No olvidemos que siempre habrá alguien que estará observándonos. Somos cartas abiertas leídas por el mundo para gloria de Dios y beneficio de los que nos rodean o para deshonra de nuestro Padre celestial y desgracia de aquellos en quienes influimos, dependiendo de nuestro testimonio. Si diariamente buscamos el rostro del Señor en oración y escudriñamos su palabra, el carácter de Cristo se irá formando en nosotros, y nuestro testimonio glorificará el nombre de Dios.

ORACIÓN:
Bendito Dios, es mi anhelo reflejar a todos el carácter y el amor de Jesús. Por favor lléname de tu Santo Espíritu y controla completamente mi vida para que mi testimonio glorifique tu nombre y sea de bendición para los que me rodean. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EN SEIS PALABRAS



Juan 9:25
“…una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”.

Durante los últimos 15 años, el nombre y el rostro de Dan Smith han aparecido en volantes en cafeterías, lavanderías y tiendas pequeñas en toda la ciudad de Nueva York. El eslogan de seis palabras del volante anuncia: Dan Smith enseña a tocar guitarra. Como resultado, el Sr. Smith está ocupado a más no poder, enseñando a sus alumnos a tocar la guitarra. Muchos estudiantes entusiastas ponen sus propios avisos en otros lugares, lo cual es una manera de decir: «Dan Smith me enseñó a tocar guitarra. Puede enseñarte a ti también».

Las páginas de la Biblia están llenas de relatos de personas que declaran lo que Dios ha hecho por ellas. Uno de los más vívidos está en Juan 9, donde Jesús se encontró con un ciego de nacimiento y, milagrosamente, hizo que viera (vv. 1-7). Cuando escépticos líderes religiosos locales lo indagaron varias veces, lo único que pudo decir el hombre fue: «… una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo» (v. 25).

Si tuvieras que expresar en seis palabras lo que Cristo ha hecho por ti y puede hacer por los demás, ¿qué dirías? Quizá, «Jesucristo va a perdonar tus pecados», «… darte vida eterna» o «… salvar tu alma». Cuando Cristo transforma nuestra vida, confirmamos su poder para hacer en otros lo que ya ha hecho en nosotros.

«Habiendo yo sido ciego, ahora veo».

Nuestra vida es una «carta de recomendación» de la obra de Cristo, y todos la leen.

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LEA: Juan 9:1-11, 24-25
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

¿SIMBOLO DE "PAZ Y AMOR"?


BIENAVENTURADOS AQUELLOS CUYAS INIQUIDADES LE SON PERDONADAS



Romanos 4:7
“Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos”.

Felices. Dichosos. Tres veces benditos aquellos cuyos pecados son perdonados por Dios. Si en este mundo una persona no logra nada mas que orar sinceramente a Dios y recibirle a Jesús en su corazón, podemos decir que es bendito de verdad. Cuando tenemos que pararnos delante de Dios para rendir cuentas, y oímos, “Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu señor,” entonces, somos benditos de verdad.

Por otro lado, no importan cuantos éxitos tienes en este mundo, ni cuantos amigos tienes, ni que tan famoso eres en el “Facebook”, ni cuantas publicaciones haces diariamente, ni cuantas notificaciones recibes al día, o cuantos correos electrónicos recibes cada día, ni cuantas solicitudes de amistad te hacen, si después de todo tienes que pararte delante de Dios y rendir cuenta por cada pecado, y cada transgresión que has hecho durante tu tiempo aquí en la carne, y oír al Señor decir, “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles”. Son miserables de verdad todos aquellos que tendrán que oír éstas palabras del Señor. Pero puedes evitar todo esto. El asunto de una larga eternidad se arregla en un instante cuando vienes a Cristo, le pides perdón de tus pecados, y lo recibes a él en tu corazón.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

CÓMO VENCER EL DESÁNIMO



Salmo 42:5-11
“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”.

Siempre que se sienta decaído, lo mejor que puede hacer es ir al libro de Salmos. En el pasaje de hoy, el escritor pregunta: “¿Por qué te abates, oh alma mía? (v. 5). Sorprendentemente, esta pregunta es el primer paso para vencer el desánimo.

Mire hacia adentro. Antes de enfrentar el desaliento, necesita saber qué lo está causando. Si no está seguro, pídale al Señor que le ayude a entender qué está pasando dentro de usted.

Mire hacia arriba. El paso siguiente es levantar sus ojos al Señor y poner su esperanza en Él. Recuerde que el desánimo es común para todos, en algún momento, pero no tiene que alojarse en nosotros. Después de un tiempo, volverá a alabar a Dios por la ayuda de su presencia (v. 5).

Mire hacia atrás. El desaliento es capaz de borrar de nuestra memoria todo lo bueno que el Señor ha sido con nosotros a lo largo de los años. Por eso, en vez de regodearnos en nuestro malestar presente, debemos hacer el esfuerzo de recordar el cuidado y la provisión de Dios en el pasado. Entonces, nuestra fe vencerá al desánimo (v. 6).

Mire hacia adelante. Los planes de Dios son buenos y podemos aguardar con esperanza lo que Él va a hacer en el futuro. Su misericordia nos ayudará en el día y traerá consuelo en la noche. Confíe en que Él hará que todo obre para nuestro bien (v. 8).

Si su enfoque es correcto, usted responderá bien al desánimo. Las circunstancias pueden hacerle pensar que Él se ha olvidado de usted (v. 9), pero su Palabra promete que Él le ayudará y vendrá en su auxilio en el valle del desánimo. Aunque se sienta solo, usted jamás está solo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

sábado, 3 de noviembre de 2012

¿CÓMO SERÁ DIOS?



2 Timoteo 2:13
Si fuéremos infieles, él permanece fiel: no se puede negar á sí mismo.

Romanos 1:20 habla de toda la obra de Dios que hay en la creación, todas las criaturas curiosas y maravillosas que Él ha hecho; el sistema solar que es como un mecanismo de relojería, la complejidad asombrosa de una célula, en fin…, toda la creación se une para proclamar la existencia, la habilidad, el arte, la sabiduría, y el poder de Dios.

Si no creemos en Él, se debe a que sería inconveniente reconocerle y luego tener la responsabilidad de obedecerle. Pero el escepticismo y la incredulidad no cambia la realidad. Dios se ha revelado por la creación, y sobre todo se ha revelado por su Hijo. Jesús dijo, “El que me ha visto, ha visto al Padre”.

¿Cómo será Dios?... Mira a Jesús, porque él ha revelado al padre.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

¿QUÉ NOS DICE LA BIBLIA SOBRE EL SIGNIFICADO DEL "NUEVO PACTO"?, YESHUA HA MASHIAJ



El "Único" Nuevo Pacto (representado por la persona de Jesucristo). Hablemos de "El Único y Verdadero" Nuevo Pacto ...¿Qué diferencia hay entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto?... El significado de la palabra Pacto es "un acuerdo escrito o promesa... entre dos o más partes, en especial para el ejercicio de alguna acción" (Webster's New Collegiate Dictionary). La palabra "Pacto", expresa el significado fundamental del Antiguo Testamento la palabra hebrea "berit" y el Nuevo Testamento griego la palabra "diatheke".

Leamos en Jeremías 31:31-34 - "He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado".

En otras palabras el Jeremías profetiza acerca de un "Nuevo Pacto". El libro de Hebreos proporciona los principales comentarios del Nuevo Testamento sobre este Nuevo Pacto. ¿Por qué se llama nuevo? El Nuevo Testamento utiliza dos palabras griegas diferentes para "nuevos": "Neos" nuevos medios en contraste con la edad y "Kainos" significa "nuevo" en el sentido de "único". Leemos en el libro de los Hebreos 12:24, que se identifica a Jesucristo como el mediador del Nuevo Pacto. Es la única escritura que neos se utiliza en referencia a la nueva alianza. Así que el "Nuevo Pacto" es único.

¿Que significa para la Iglesia el Nuevo Pacto "Único"? ¿Por qué es mejor que el anterior?

Leamos en Hebreos 8:6 - "Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas". En otras palabras nos dice que el Nuevo Pacto es mejor que el anterior. ¿Por qué? Porque contiene promesas nuevas que nunca se ofrecieron antes haciendo este nuevo pacto único. En el libro a los Hebreos capitulo 8 se enumeran tres promesas fundamentales relacionadas con este "único" Nuevo Pacto.

Las Tres Promesas fundamentales:

1. Internalización de la Ley/Palabra de Dios - Israel no tenía un corazón o una naturaleza de obedecer a Dios (leer en Deuteronomio 5:29). El antiguo pacto no contiene ninguna disposición para la motivación interna para obedecer a Dios como leemos en Hebreos 8:7-8 y Romanos 8:3. En el nuevo pacto Dios promete poner sus leyes en la mente y las escribirá en el corazón como leemos en Hebreos 8:10.

¿Qué significa esto? David escribió en el Salmo 40:8 - "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón". Deleitarse en la ley de Dios no es una respuesta humana normal como leemos en Romanos 8:7 - "Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;". En cambio el Nuevo Pacto promete "el poder" de obedecer a Dios. ¿Cómo? A través de la presencia de vida en el Espíritu Santo como leemos en el libro de los Romanos capítulo 8:1-4, 9, una característica única de este maravilloso y único Pacto de Dios con el hombre.

La base fundamental del nuevo pacto es simplemente el proceso de conversión. Escribir las leyes de Dios en la mente y el corazón poéticamente describe cómo Dios, a través del poder transformador del Espíritu Santo, nos ayuda a interiorizar sus leyes. Como todos sabemos la "Conversión" no es como un trasplante de cerebro, es un proceso renovador de día a día, como leemos en 2 Corintios 4:16 - "Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día". Renovamos la mente como leemos en Romanos 12:2 - "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". Jesucristo es "formado en nosotros", como leemos en Gálatas 4:19 - "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros".

Para lograr internalizar la "Ley" o "la Palabra" de Dios es necesario mantener una íntima relación con Dios, leamos en Hebreos 8:10 - "Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo".

2. El perdón de los pecados - es también necesario para tener una íntima relación con Dios. Leamos en Isaías 59:1-2 - "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír". El perdón de los pecados es el otro beneficio exclusivo del Nuevo Pacto. Leamos en Hebreos 10:4 - "porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados". Por lo tanto, el perdón de los pecados es exclusivo de este Nuevo Pacto, y solo puede ser otorgado por Jesucristo. La Pascua es la que representa el Nuevo Pacto en la sangre de Cristo, que fue derramada para la remisión de los pecados (referencia - Mateo 26 :27-28).

El Antiguo Pacto fue hecho en el Sinaí, cuando el pueblo de Israel aceptó sus términos. El Nuevo Pacto se hace en el bautismo cuando aceptamos el sacrificio de Jesucristo, El Cristo Crucificado, y nos comprometemos por completo a Dios Padre y su perfecta voluntad.

3. Herencia Eterna - como un regalo de Dios al hombre arrepentido y convertido. Dios da la promesa de la vida eterna y la herencia eterna. Leamos en Hebreos 9:11-15 - "Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un Nuevo Pacto y los llamados (nosotros) reciban la promesa de la herencia eterna.

La vida eterna, es más que un simple evento cronológico. Lo más importante, es que es una relación sin fin con nuestro Dios Padre, como leemos en Juan 17:3 - "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". Somos herederos de Dios por medio de Jesucristo como nos dice Gálatas 4:6-7 y Romanos 8:16-19 -"Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡¡Abba, Padre!! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo". "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios".

**Nota Importante** Nuestro Señor Jesucristo todavía continua llamando a todos los cristianos nacidos de nuevo a ir a difundir las "Buenas Nuevas de Salvación" (El "Único" Evangelio de Jesucristo) a todas las naciones del mundo. Recuerde lo que dice en Hebreos 8:6 - "Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas".

¿Necesitas Paz? Si necesitas Paz en tu corazón, Libertad de ataduras, y sobre todo Seguridad del Alma, te invito a aceptar a mi Maestro y Salvador Jesucristo, el único que puede darte todo lo que estas buscando… acéptalo hoy.



“Gracia y Paz a todos, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.
Aprendiendo la Sana Doctrina

viernes, 2 de noviembre de 2012

EL QUE PRACTICA EL PECADO ES DEL DIABLO



"El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio" (Juan 8:44)

ESTOS SON LOS PECADOS QUE MAS SE DESTACAN EN LA BIBLIA:

1. Pecados de Impureza (sexuales)

- Adulterio
- Fornicación
- Inmundicia (SEXO LESBIANO, HOMOSEXUAL, Y CON ANIMALES)
- Lascivia

2. Pecados Religiosos (que van contra la verdadera adoración)

Idolatría
Hechicerías

3. Pecados Sociales (que van contra el amor)

- Enemistades
- Pleitos
- Celos
- Iras
- Contiendas
- Disensiones
- Herejías
- Envidias
- Homicidios

4. Pecados por Falta de Control Propio

- Borracheras
- Orgías.
(Gálatas 5:19-21) (1 Corintios 6:9)


"Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Romanos 6:11).

"Gracia y Paz"

PERMANECIENDO FIELES A LOS PROPÓSITOS DE DIOS

 

2 Samuel 5:10 
“Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él”.

2 Samuel 7:8-9
“Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos. Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo… y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra”.

Este es un tiempo de grandes responsabilidades, un tiempo de gloria, pero también un tiempo de tomar las cosas con sensatez, con sabiduría y prudencia dentro de la dirección y del programa de Dios. Hacer lo recto, sin importar las circunstancias difíciles, no es siempre agradable ni tampoco es fácil. Esto se debe a que, cuando estamos decididos a hacer lo correcto delante de Dios, vamos a confrontar un sin número de dificultades, de obstáculos, de montañas que tendremos que cruzar para llevar a cabo los propósitos de Dios.

Para no fallar, se requiere la ayuda permanente de Dios, la dependencia de Él, pero también se requiere de nuestra parte madurez espiritual, de carácter y de personalidad. Se requiere tener principios claros, definidos, y saber hacia dónde vamos, qué queremos y qué buscamos, a quién queremos agradar, y cuáles son nuestras metas en la vida. Tenemos que tener estos puntos bien claros si no queremos fallarle a Dios. Ahora bien, para no fallar, necesitamos haber nacido de nuevo, haber tenido un encuentro real y personal con Dios; también tenemos que vivir una vida santa, de oración, de devoción, de estudio y de meditación de la Palabra.

La Sagrada Escritura nos narra que el Señor le habló a Josué de éxitos, de prosperidad y de victorias incomparables; pero todo aquello estaba supeditado a la obediencia, fidelidad, humildad, y de cumplir a cabalidad con los propósitos que Dios le había revelado. Dios le dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

Al cumplir con esto, Josué tenía por seguro la victoria contra sus enemigos. No obstante, Josué cometió un grave error, y comenzó a desgranarse su testimonio como líder, y fue cuando vinieron los gabaonitas, Josué no consultó a Dios, sino que tomó determinaciones apresuradas (Josué 9). Si hubiese orado, Dios le hubiera revelado que los gabaonitas eran enemigos del pueblo de Israel. Mas pensó que era una persona experimentada, que lo sabía todo, que no tenía por qué orar cuando algo le parecía evidente e insignificante. Pero esto no es así, por muy insignificante que nos parezca una decisión en nuestra vida, no podemos prescindir de consultar a Dios. Las decisiones que tomamos hoy tendrán repercusiones en nuestro futuro.

Josué pactó con los gabaonitas antes de haber consultado a Dios, y de haber investigado sobre ellos. Lo hizo por su cuenta y, al día siguiente, se dieron cuenta de que habían hecho alianza con los próximos enemigos que tenían que eliminar. Tuvieron que perdonarlos, y los gabaonitas se convirtieron en un problema para Israel. Los gabaonitas, en efecto, introdujeron la disensión entre los jefes de las tribus. Por eso, mis queridos hermanos, antes de apresurarnos a hablar, a tomar decisiones aunque éstas parezcan insignificantes, vayamos y consultemos a Dios. Si lo hiciéramos, nos evitaríamos problemas y dolores de cabeza, es más, evitaríamos ser una piedra de tropiezo para otros. A veces nuestra impaciencia, la falta de una verdadera vida espiritual y de una relación genuina con Dios nos llevan de cabeza al fracaso.

Muchas personas viven de experiencias pasadas, y se creen que con ellas han adquirido la suficiente madurez como para prescindir de consultar a Dios. Lo que nos salió bien ayer no nos saldrá forzosamente bien esta vez, si no le pedimos consejo a Dios. A veces, Dios permite situaciones y se queda sin actuar, para probar nuestra paciencia y nuestro grado de espiritualidad. De esta forma, pesa nuestra fidelidad, nuestra limpieza y nuestra lealtad ante su presencia.

Hay personas que parecen como si volvieran a empezar de cero, terminan vacíos, sin unción, sin Palabra, sin vida, sin nada. Se basan en experiencias de veinte o treinta años atrás, pero son incapaces de contarle una experiencia actual. Tenemos que enterrar las experiencias pasadas, y recobrar ese verdor de las experiencias recientes.
Hemos de atrevernos a volver a tomar lo que Dios tiene para nosotros hoy. Para esto, necesitamos ser hombres de visión, ver lo que otros no ven y hacer lo que otros no hacen o han dejado de hacer. De esta forma, lograremos hacer lo que Dios nos ha encomendado. Pablo decía: “Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). En otras palabras, me olvido de ayer y me proyecto hacia el mañana, para ver si logro aquello para lo cual he sido llamado. Necesitamos tener la mirada puesta en el futuro. Todavía queda camino que recorrer, todavía hay trabajo para nosotros, y Dios quiere saber si puede contar con nuestras vidas.

Dios dice: “Yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1 Samuel 2:30). A veces, los hijos de los líderes empiezan a vivir fuera de las normas, y sus padres se dejan llevar por la pereza, como Elí. Sin embargo, cuando el líder pierde la autoridad con sus hijos, esto significa que ha perdido también la comunión con Dios. Cuando vivimos una vida de sometimiento y de obediencia, no perdemos la autoridad que Dios nos ha delegado. Elí le tenía miedo a sus hijos, y era incapaz de detenerlos, de excluirlos del sacerdocio, de sacarlos de la casa de Dios y hacer respetar el tabernáculo. Claro que el servicio a Dios no es algo obligatorio para nuestros hijos, pero sí podemos estorbar el pecado en la casa de Dios, incluso la participación en la Iglesia si éstos no viven una vida santa y agradable a los ojos de Dios.

Siempre me inspira el personaje de David, humilde pastor de ovejas, al que nadie le hubiese ofrecido nada, que hasta su padre lo menospreció y lo hizo venir porque Samuel se lo exigió. Cuando el profeta le ungió, el Espíritu de Dios vino sobre David y nunca se apartó de él (1 Samuel 16:1-13). Este joven tuvo la oportunidad de ser el paje de armas de Saúl, pero se mantenía prudente (1 Samuel 16:21). Tuvo el privilegio de estar en la corte, en el palacio, de codearse con las altas esferas, pero llegó el momento cuando el rey se fue a la guerra, y David, pues, se fue de nuevo a apacentar las ovejas de su padre en Belén.

“Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl en la guerra… Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén” (1 Samuel 17:13-15). A David no le perjudicó el haber estado en la corte, sino que, como si nada hubiese pasado, volvió tranquilamente a su antigua ocupación. Aquel joven con principios claros en su vida; que se había curado contra el orgullo, la soberbia y la arrogancia, demostró no con palabras, sino con hechos, que no le importaba su posición mientras servía en palacio. Hay quienes cualquier nombramiento los dañan, los tambalean y los sacan de la voluntad de Dios.

Después de que David venciera al gigante, llegaron los problemas y hasta despertaron celos en el rey Saúl, quien intentó matarlo. Saúl entendió que David era quien le quitaría el reino. Pero, en vez de pedirle misericordia a Dios, Saúl se llenó de celos y de resentimientos. No dejó que Dios le limpiara.

David, se mantenía sujeto, le seguía respetando y reconocía su posición a pesar de lo impío que Saúl se había vuelto. Al principio, Saúl puso a David entre los generales, pero también empezó a temerle y le degradó, haciéndolo pasar de general a jefe de miles. Luego, le quitaron su esposa, dándosela a otro. No obstante, Jehová seguía con David, y no se sintió afectado por los cambios de parecer del rey, y se mantenía humilde ante Dios. Sin embargo, aunque David tuvo varias veces la ocasión de matar a Saúl, nunca se atrevió a levantar la mano contra él. David no quería violentar la autoridad establecida por Dios, sino que dejaba que Dios actuara.

Esta es la gente que Dios busca: temerosa, que no se mueva ni ceda ante las presiones, sino que permanezca en la limpieza de sus manos. Saúl lo perdió todo por ser un impaciente, no esperó a que llegara el profeta, sino que, de su propia iniciativa, sacrificó los holocaustos. Saúl se preocupaba porque el pueblo se estaba impacientando y querían desertar. Por no haber esperado tres horas. El rey Saúl perdió la afirmación de su reino para siempre. No creía que Dios era quien lo había llevado allí y que, aunque todo el pueblo le dejara, Dios permanecería a su lado.

Amado, no se mueva de la posición que Dios le ha dado, espere en Él, y Él hará. Sea fiel en medio de las pruebas, de la adversidad y de la tentación. No importa lo que el enemigo diga de su persona, o que los demás le tengan en poco. Su recompensa está de camino, espere un poco más, aunque el camino le parezca duro, no se rinda, antes permanezca fiel a los propósitos de Dios. Amén.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿HAS REEMPLAZADO A DIOS CON ALGO?



Jeremías 2:4-8
“Oíd la palabra del Señor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. Así dijo el Señor: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos? Y no dijeron: ¿Dónde está el Señor, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está el Señor? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha”.

En este pasaje, Dios lamenta la actitud del pueblo de Israel a los que él bendijo tan abundantemente. Empezando con la liberación de la esclavitud en Egipto, donde por muchos años sufrieron y clamaron a Dios. Después los condujo por el desierto donde los protegió, los alimentó, los mantuvo saludables y suplió todas sus necesidades durante cuarenta años hasta llevarlos a una tierra de abundancia, para que comiesen “su fruto y su bien”. ¿Y como respondió aquel pueblo rebelde y malagradecido? Se alejaron de Dios y “se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos”, dice el Señor. Contaminaron la tierra buena e hicieron abominable su heredad. Y aún los sacerdotes los pastores y los profetas se rebelaron contra Dios y se inclinaron ante dioses falsos y “anduvieron tras lo que no aprovecha”.

Bien pudieran estas palabras estar dirigidas a la generación actual. Es muy común ver personas que le dan la espalda a Dios, y se alejan de él, y se van en busca de cosas que no pueden llenar el vacío que queda sin la presencia de Dios. En el hombre hay un vacío que sólo puede ser llenado por Dios. El ser humano fue creado para adorar a Dios. Cuando una persona se aleja del Señor, experimenta un vacío que intenta llenar de alguna manera e inevitablemente recurre a un sustituto de Dios. Puede ser el trabajo, los deportes, el arte, o quizás las drogas, el alcohol, el sexo, la televisión o incluso otra persona. Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania Nazi, menospreció la enseñanza cristiana en la que fue educado y se convirtió en uno de los más fieros defensores de la ideología nazi. En una ocasión declaró: “No importa lo que creamos con tal de que creamos en algo”. Para Goebbels ese “algo” fue nada menos que el dictador y asesino Adolfo Hitler. Cuando Hitler finalmente cayó derrotado, Goebbels mató a su familia y después se mató él mismo.

Dios declara en Jeremías 2:11: “Mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha”. Es inconcebible como una persona puede estar disfrutando de la presencia de Dios, de su paz, de su gozo, de sus bendiciones, y que decida alejarse de esa preciosa fuente de felicidad, y dirigir sus pasos hacia la orilla opuesta donde la desgracia y la infelicidad esperan. No tiene sentido, pero lamentablemente sucede con mucha frecuencia. La semilla de pecado y rebeldía que traemos dentro de nosotros nos hace tomar estas decisiones tan absurdas.

Continúa diciendo el Señor a través del profeta Jeremías: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” (v.13). El primer mal es dejar a Dios, el segundo mal es reemplazarlo con algo que, inevitablemente, traerá malas consecuencias. Abandonar a Dios significa cambiar la felicidad verdadera por algo que, en principio puede parecer muy atractivo, pero que siempre terminará en desdicha y tristeza.

Busca cada día de tu vida una relación íntima con Dios, lee la Biblia, medita, ora. No te alejes del Señor. Rechaza toda tentación que te impulse a ello y más bien acércate a la fuente de agua viva. No cambies Su gloria por algo que te traerá desgracia y sufrimiento.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a acercarme más a ti cada día en busca de tu amor y tu misericordia. Ayúdame a rechazar toda tentación de alejarme de tu presencia, sabiendo que solamente en ti puedo encontrar una vida llena de paz y esperanza. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

SED SOBRIOS... Y VELAD



1 Pedro 5:8
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Una mañana de otoño, antes del amanecer, iba en mi automóvil a trabajar. De pronto, me sobresaltó un destello pardo frente a las luces delanteras, seguido del ruido de algo que golpeó contra el capó. ¡Había rozado un ciervo a unos 110 km (70 millas) por hora! Fue solo un golpe de refilón, y el coche no se dañó (tampoco el ciervo, hasta donde pude observar), pero sin duda, me impresionó. Como de costumbre, conducía en «piloto automático» por el conocido camino a la oficina, pero la conmoción del incidente hizo que prestara más atención. Seguí más alerta y tratando de calmar los acelerados latidos de mi corazón. Fue un servicio de despertador sumamente desagradable.

El apóstol Pedro nos ofrece una clase diferente de advertencia; bastante desagradable, pero necesaria. Nos alerta sobre una batalla espiritual que libramos contra un enemigo poderoso. Advierte: «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 Pedro 5:8). ¡Nos llama a despertarnos, a ver el peligro y a estar preparados para sus ataques!

Solo al tomar conciencia del peligro que enfrentamos cada día, buscaremos intencionalmente la ayuda necesaria. Y solamente si estamos alertas, nos apoyaremos en la fortaleza de nuestro Señor, el cual es más fuerte que nuestro enemigo espiritual.

La vida cristiana es un campo de batalla.

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LEA: 1 Pedro 5:1-9

Biblia en un año: Juan 1–3
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario