miércoles, 1 de agosto de 2012

LA VIDA ES COMO LA NEBLINA


 Eclesiastés 3:1
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.  

Santiago 4:14
“¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”.

¿Quién no ha visto a un niño contar orgullosamente sus años con los dedos de sus manos? ¿O a un anciano sorprendido por la brevedad de su vida contar los recuerdos de su juventud? Esta realidad del paso del tiempo está constantemente ahí, en cada uno de nuestros hechos y gestos. ¿Podemos vivir un solo día sin sentir el paso del tiempo?

La Palabra de Dios nos enseña que al contar nuestros días traemos “al corazón sabiduría” (Salmo 90:12). Es evidente que sólo podemos contar los días pasados, pues el mañana no está en nuestras manos, ¡ni siquiera el siguiente minuto! Para el creyente, contar sus días es no malgastar el tiempo que Dios le concede, sino vivir delante de Su mirada, con confianza y dependencia. Para los que todavía no conocen el amor de Dios, contar sus días es apresurarse a obedecer lo que Dios dice en su Palabra: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8).

Cuando Jesucristo fue crucificado, a su lado había un malhechor padeciendo también el suplicio; le quedaban sólo algunas horas de vida, pero confesó allí sus faltas y reconoció que Jesús era el Hijo de Dios (Lucas 23:42). Entonces el Señor le respondió: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Nadie sabe cuánto tiempo de vida le queda. “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

DELÉITATE EN EL SEÑOR


 Salmos 37:4
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”.

Nuestra  paz y contentamiento siempre dependerán de nuestra rendición a los pies del Señor, sin importar nuestras circunstancias.

Si usted se ha rendido totalmente a las manos de Dios, entonces es capaz de soportar cualquiera y todas las pruebas. El deseo de su Padre es que sea capaz de manejar su vida diaria sin miedo ni ansiedad, confiando totalmente en su cuidado. Y su entrega a Él tiene un efecto muy practico en su vida. Mientras más entregado esté al cuidado de Dios, más indiferente será a las condiciones de su alrededor.

Si está rendido a Él, no estará intentando constantemente descifrar el siguiente paso. No estará asustado por las noticias espantosas alrededor suyo. No estará abrumado pensando en los días venideros porque ha confiado su vida, su familia y su futuro a las manos seguras y amorosas de su Señor.

¿Cuán preocupadas cree que están las ovejas cuando siguen a su pastor? No están preocupadas para nada, porque están totalmente entregadas a su dirección. Así mismo, nosotros somos las ovejas de Cristo, quien es nuestro Pastor. Así que, ¿por qué deberíamos preocuparnos o inquietarnos acerca de nuestras vidas y de nuestro futuro? Él sabe perfectamente cómo proteger y preservar su rebaño ¡porque Él nos guía en amor!

En mi propia vida, he tenido que aprender a confiar a Dios un problema a la vez. Piense en ello: ¿Cómo puedo decir que confío en Dios en todo, si no he podido probar que puedo confiar en Él en una sola cosa? En resumen, decir: “Confío en el Señor completamente” no es suficiente. Tengo que probar una y otra vez esto en mi vida, en muchas áreas y en las cosas diarias.

Muchas personas han dicho: “Me rindo, me comprometo, confío”, sólo después de haber visto que no hay otra salida para su situación. Pero la verdadera rendición, la que le agrada al Señor, es hecha libre y voluntariamente, antes de llegar al final de nuestro problema. Debemos actuar en común acuerdo con el Señor, como Abraham lo hizo, dándole a Dios su vida como un cheque en blanco, y dejando que el Señor la llene completamente.

“Gracia y Paz”
 (David Wilkerson)

¿CREES QUE LA SALVACIÓN ES ETERNA?


Romanos 8:32-39
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".

A través de toda la Biblia leemos acerca del maravilloso plan de Dios para darnos salvación eterna. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Todo el que cree en Jesucristo de todo corazón, y acepta su sacrificio es salvo y tiene vida eterna, dice Romanos 10:9-10. El pasaje de hoy nos afirma una vez más la realidad de ese plan divino. Aquí el apóstol Pablo hace algunas preguntas sumamente importantes:

La primera: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” La respuesta es muy simple: nadie puede levantar una acusación en contra de los creyentes y triunfar en su esfuerzo. Ciertamente el diablo trata, pero Dios nos ha justificado a través de Jesucristo, y ha declarado que no hay ninguna culpabilidad en nosotros. Sin duda, a través de nuestras vidas, aun después de haber aceptado a Cristo como salvador, cometeremos pecados pero a pesar de ello no podremos ser juzgados en la corte de Dios por segunda vez.

La segunda pregunta: “¿Quién es el que condenará?” El único que tiene la autoridad y el poder es Cristo, por lo que hizo en la cruz del Calvario. No hay nadie que pueda condenarnos. La Biblia dice que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

La tercera pregunta: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” En la vida pasamos por muchas experiencias que prueban nuestra fe, pero lo importante es estar concientes de que somos salvos por gracia, no por nuestras obras (Efesios 2:8-10). Jesús entiende nuestras debilidades y nuestra incapacidad, y no está interesado en echarnos de su lado tan pronto cometamos un error. Dios siempre supo que cometeríamos errores después de haber recibido a Cristo, pero él nos salvó de todas maneras. Así que podemos tener la absoluta seguridad de que “ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."

Algunos piensan que la seguridad de vida eterna puede motivar a los creyentes a vivir una vida pecaminosa puesto que no tienen nada que perder. Este es un concepto puramente humano, que carece totalmente de fundamento espiritual. Cuando aceptamos a Jesucristo como salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros y se encarga de llevar a cabo el proceso de santificación en nuestras vidas. Pablo les escribe a los cristianos de Roma: “Gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:17-18). El pecado no puede dominar a un creyente que se ha sumergido en la palabra de Dios, y permite ser guiado por el Espíritu Santo.

Si has aceptado a Jesucristo como tu salvador, ¡Gloria a Dios! Pero si no tienes la absoluta seguridad de que vivirás junto al Señor por toda la eternidad, y crees de corazón que Jesús es el Hijo de Dios y que Dios lo resucitó de los muertos, sólo tienes que confesarlo con tus labios, pidiendo al Señor que entre en tu corazón. Entonces recibirás el regalo de la vida eterna.

ORACIÓN:
Bendito Dios, gracias te doy por haber enviado a tu Hijo para darnos acceso al cielo y morar contigo por toda la eternidad. Ayúdame a vivir en este mundo con mi mente y mi corazón enfocados en la morada eterna que tú has preparado para mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

MAS DIOS…


Romanos 5:8
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

EL Pastor de la iglesia donde yo asistía, predicó muchos sermones inolvidables. Después de todos estos años, el mensaje titulado «Mas Dios…» todavía hace que me detenga a pensar cuando leo esas palabras en la Biblia. A continuación, aparecen algunos ejemplos de versículos que me animan haciéndome recordar la intervención justa de Dios en los asuntos humanos:

Génesis 50:20
“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, […] para mantener en vida a mucho pueblo”

Salmo 49:14-15
“Sus cuerpos se pudrirán en el sepulcro, […]. Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro y con él me llevará”

Salmo 73:26
“Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre”

Romanos 5:7-8
“Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”

1 Corintios 2:9-10
“… Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, […] son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu…”

Cuando te sientas desanimado, busca algunos versículos que digan «mas Dios…» y reconfórtate al saber que Él participa en la vida de aquellos que lo aman.

La participación de Dios en nuestra vida debe darnos certeza de que nos ama.

--------------------------------------
LEA: Romanos 5:8-11
--------------------------------------
Biblia en un año: Isaías 16–18
--------------------------------------

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

MEDIDOR DE CRECIMIENTO ESPIRITUAL


1 Corintios 13:11-13
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.

Puesto que nuestro Padre quiere que maduremos en la fe, debemos examinar nuestras vidas y ver si estamos progresando en este terreno. El crecimiento físico es bastante fácil de evaluar, solo se necesita una cinta métrica. Pero, ¿cómo podemos saber si estamos creciendo espiritualmente? De la misma manera en que evaluamos el crecimiento infantil.

Deseos. El proceso de maduración cambia nuestros deseos. Cuando estamos creciendo espiritualmente, los placeres del mundo pierden su atractivo, mientras que nuestra hambre de Dios y de su Palabra aumenta. Estamos ansiosos de estar con Él y de compartir con otros lo que está haciendo en nosotros.

Entendimiento. Cuando éramos pequeños, nuestra percepción del mundo era muy limitada. De la misma manera, nos falta entendimiento espiritual cuando somos creyentes nuevos. Pero, con el tiempo, comenzamos a ver la vida desde la perspectiva de Dios. Las pruebas y las tentaciones se convierten en oportunidades para crecer, y el servicio para el Señor se vuelve un honor.

Generosidad. La señal más evidente de inmadurez de un niño que empieza a andar es su egoísmo. ¡Quiere hacer las cosas a su manera, y las quiere ya! Mientras que un creyente maduro es sumiso al Señor, está dispuesto a esperar y está más preocupado por los demás que por sí mismo.

¿Cómo le está yendo en estos tres aspectos del crecimiento? Tal vez sea hora de que deje algunas cosas de niño para convertirse en un creyente maduro. La mayor evidencia de madurez es el amor. Cuando el Señor y los demás tienen el primer lugar en nuestro corazón, es que somos más semejantes a Cristo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LUGAR DE PAZ


Job 22:25-27
“El Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia. Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus votos”.

Muchos corren desesperadamente tras los afanes del mundo buscando paz y felicidad, pero no las encuentran porque buscan en el lugar equivocado. En la Biblia, y con certeza, usted encontrará la paz interior que su corazón está buscando. Una paz verdadera y eterna. Paz interior que entregará calma a su corazón agobiado por el dolor y las angustias. Paz duradera que Dios desea entregarle a través de las Sagradas Escrituras. ¡Búsquele a Él! y tendrá un lugar de paz.  En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

JEHOVÁ, ROCA MÍA Y CASTILLO MIO


Salmos 18:2
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.

David da una comparación tras otra para darnos una idea de la seguridad que el creyente encuentra en el Señor: y si podríamos añadir otras mil ilustraciones, todas resultarían inadecuadas. Hay muchas personas que dicen, “Me gustaría entregarme a Cristo, pero siento que a lo mejor yo no podría seguir firme en el camino”. Esto es un pretexto. Jesús dijo: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” Juan 6:37. No hay nada aquí de caerse para atrás.

Sería contra la voluntad del Padre si Jesús perdiera un alma que ha venido a él, porque el verso siguiente dice: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” Juan 6:38. La verdadera razón que alguien no vendrá a Cristo se encuentra en Juan 10:26;27 “pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

martes, 31 de julio de 2012

¿CÓMO REACCIONAS ANTE LOS INCONVENIENTES?


Santiago 5:10-11
“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”.

Era la hora punta y todo el mundo parecía estar movido por un sentido de urgencia para llegar a su destino. Justo cuando la luz del semáforo cambió de rojo a verde en una transitada intersección, el auto de Roberto se paró en medio del congestionado tráfico. El trató por todos los medios de encender el motor del automóvil, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Inmediatamente todos los que se encontraban detrás de el, comenzaron a tocar las bocinas de sus vehículos lo que hizo la situación mucho peor. Ante la incapacidad de poder resolver el problema, Roberto hizo una corta oración. Después se bajó del auto, caminó hacia el coche que se encontraba detrás del suyo, y amablemente le dijo al conductor: "Lo siento mucho, caballero, pero no puedo hacer que mi auto camine. Si usted fuera tan amable de intentarlo, yo me quedaré en el suyo y continuaré tocando la bocina por usted”.

La manera en que lidiamos con este tipo de situaciones dice mucho de nosotros mismos. ¿Cómo reaccionarías tú si te encontraras en medio de un tráfico congestionado de automóviles y ya se te ha hecho tarde para llegar al trabajo? ¿Qué harías si tu vuelo es retrasado por problemas mecánicos o por mal tiempo? ¿Cómo actuarías tú si se acaba el papel de la caja registradora justo en el momento en que te van a cobrar? Suponte que apenas tienes el tiempo exacto para llegar a una cita muy importante. Llegas a una intersección, y en ese momento baja la baya protectora para dejar pasar un tren. ¿Puedes respirar profundo y disfrutar de un receso de cinco o diez minutos tranquilamente?

La manera de reaccionar en situaciones como estas depende fundamentalmente de la paciencia de cada persona. “Paciencia”, según el diccionario de la Real Academia Española, es “la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”. Otra definición de paciencia es: “Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”. Lamentablemente nuestra naturaleza carnal carece de ambas habilidades, y tenemos la tendencia a irritarnos ante la tardanza o la adversidad. Proverbios 14:29 nos muestra el espíritu que hay detrás de esta actitud. Dice así: “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”. Solamente una estrecha comunión con el Señor puede darnos el entendimiento y la capacidad para actuar pacientemente en medio de un problema inesperado, un contratiempo o una contrariedad imprevista, pues la paciencia es fruto del Espíritu Santo, dice Gálatas 5:22.

No pierdas el control la próxima vez que tus planes sean interrumpidos o cambiados repentinamente. Pide al Señor paciencia para mantenerte en calma y con gozo en medio de una de estas situaciones. Recuerda siempre que los planes que Dios tiene para ti no se deshacen por las tardanzas ni las dificultades. Muchas veces es exactamente lo contrario, para que los planes de Dios se lleven a cabo es necesario esperar a su tiempo, y esto, por regla general a nosotros nos parece una espera demasiado larga. En el Salmo 40, David nos enseña la manera en que debemos esperar el favor de Dios. Dice el versículo 1: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”. Y Hebreos 6:15 nos dice que Abraham, “habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”.

Hazte el firme propósito de reaccionar con paciencia en situaciones de demora o tardanza. Ponte a orar, repite algún versículo de la Biblia, o entona un himno o un corito de alabanza al Señor. El Espíritu Santo tomará control de la situación, y te resultará fácil esperar pacientemente. Y el plan de Dios en tu vida se llevará a cabo sin problemas.

ORACIÓN:
Padre amado, te ruego me llenes de tu paz y de tu gozo en esos momentos en los que tiendo a irritarme cuando las cosas no suceden con la rapidez que yo deseo, y que tu Santo Espíritu produzca en mí la paciencia que necesito para esperar. Por Cristo Jesús te lo pido. Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

PURIFICADOS POR EL FUEGO


1 Pedro 1:6-7
“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Dios está actuando constantemente en nuestras vidas. Aun en los tiempos de adversidad, Él quiere lograr algo grande y bueno. ¿Cómo afecta esto nuestra respuesta? El pasaje de hoy nos enseña que debemos decidir alegrarnos en tiempos difíciles. Esto no significa que tenemos que estar felices por la dificultad en sí. En vez de eso, se tiene el gozo de acercarse al Señor y de creer firmemente que, por su poder redentor, Él nos está preparando. Si su respuesta a las pruebas es la ansiedad, el enojo o la depresión, la idea de estar alegre en medio de una situación negativa, no parece lógica. Pero, si ve más allá de lo superficial, descubrirá que este mandato bíblico tiene sentido por varias razones.

Por lo general, nuestra reacción natural frente al dolor es correr en la dirección opuesta lo más rápidamente posible. Pero Dios quiere enseñarnos a ser fuertes para soportar —al igual que un corredor desarrolla fortaleza mediante el entrenamiento—, de modo que podamos sacarle provecho a lo que Él está haciendo en nuestros corazones. El Señor utiliza las pruebas como un fuego purificador, para darnos mayor madurez espiritual. Cuando nos demos cuenta de que estamos siendo perfeccionados por las adversidades, comenzaremos a enfrentar los tiempos de dificultad con la confianza de que Él siempre quiere lo mejor para nosotros.

Aunque la perspectiva del mundo ve como ingenua la esperanza y el gozo en medio de las dificultades, la perspectiva espiritual entiende que podemos ser llenos de un gozo sobrenatural, sabiendo que el Señor nos está convirtiendo en guerreros espirituales capaces de transformar al mundo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

UNA VIDA DEVOCIONAL DIARIA


Mateo 6:6
“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Una vida devocional personal es reunirnos y comunicarnos diariamente con Dios. Es un tiempo aparte que dejamos para que Dios nos hable y es cuando podemos llevarle nuestros problemas, nuestras alabanzas, nuestros agradecimientos. Se requiere de mucha disciplina de nuestra parte para sólo establecer una vida devocional personal.

Sin esta costumbre que es importante desarrollar, apenas se puede sobrevivir como un cristiano y mucho menos crecer. Fuimos creados a su imagen, y nos dio la capacidad de razonar, escoger, sentir emociones y comunicarnos. Una de las verdades más importante es que Dios quiere tener una relación personal con cada uno de nosotros.  En tu santo nombre, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan de Vida

¿GUARDAS LA PALABRA DE DIOS?


Juan 13:17
Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.

A veces la gente se siente bien cuando hacen planes…….y se contentan con solo planear y soñar. Un día yo hablaba con un señor y le animaba a que aceptara a Cristo en su corazón, pero él no quiso hacerlo. Me dijo que lo haría más tarde. Cuando se iba, me dijo, ¿“Sabes qué? Ya me siento mejor”.

No sé si después lo hiciera. Solamente saber la verdad, o hacer planes no es suficiente. Es el hecho que es importante. Es como la prescripción de tú medico. Las píldoras solo te hacen bien si las tomas. Lucas 11:27,28 nos dice de un hombre que escuchaba las enseñanzas de Cristo y dijo, “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y Jesús dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. La bendición es en la aplicación. “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.”

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 30 de julio de 2012

CÓMO DERROTAR LAS TÁCTICAS DEL DIABLO


Juan 21:15-19
“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme”.

Todos nosotros pasamos por el valle del fracaso. Pero la pregunta clave es: ¿Qué haremos después? Lamentablemente, muchos creyentes que tropiezan renuncian a una vida vibrante de servicio en el reino, aceptando una vida de derrota. Pero el fracaso puede ser también una oportunidad para comenzar a vivir de nuevo con la fortaleza de Cristo.

Por su orgullo, Pedro pensó que su fe era más fuerte que la de todos los discípulos, y juró que aunque los demás abandonaran a Jesús, Él jamás lo haría (Marcos 14:29). Pero cuando llegó el momento de la prueba, negó conocer a Cristo —y lo hizo tres veces (Mateo 26:69-75). Satanás esperaba que el discípulo quedara tan herido por su deslealtad, que su fe se viera arruinada.

Asimismo, cuando el enemigo nos zarandea, su propósito es arrinconarnos y hacernos inútiles para el reino de Dios. Es por eso que ataca nuestros puntos fuertes, especialmente las áreas en las que nos consideramos invencibles. Pero si estamos dispuestos, el Señor puede utilizar nuestros fracasos para limpiar nuestra vida, como lo hizo con Pedro. Después de la resurrección, Jesús se reunió personalmente con el discípulo y lo restauró, preparándolo para que se convirtiera en un gran líder. El Señor le aclaró a Pedro que su potencial para servir había sido definido, no por su fracaso, sino por su firme amor a Cristo.

Pedro depuso su orgullo, recibió la sanidad que le ofreció el Señor Jesús, y se vistió de valor con la ayuda del Espíritu Santo. Luego arriesgó su vida para llevar el evangelio, y así otros pudieran conocer de Cristo. El fracaso fue el catalizador que creó en Pedro una fe más fuerte y más auténtica.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿SI PECAMOS, QUE LOGRAMOS?


Job 35:6
“Si pecas, ¿en qué afectas a Dios? Si multiplicas tus faltas, ¿en qué lo dañas?”.

En este pasaje Eliú pensaba que El Señor estaba apartado de los seres humanos y que lo pecados no afectaban a Dios, pero su percepción es incorrecta. Nosotros también pensamos que cuando pecamos no afectamos nuestra relación con Dios y a veces queremos sacar provecho de su “gracia”, de su inmenso y eterno perdón.

La Palabra revela que Dios no carece de emociones y se siente herido cuando  rechazamos su amor, (Efesios 4:30). Dios se siente contristado cuando nos volvemos contra Él y pecamos. Al contrario, Dios se alegra mucho cuando su pueblo le sigue en amor, obediencia y lealtad (2 Corintios 9:7).  En el nombre de Jesús, amén y amén.

“Gracia y Paz”
Pan De Vida

SI JEHOVÁ ES DIOS, SÍRVELE A ÉL

Deuteronomio 2:3
“Harto habéis rodeado este monte; volveos al aquilón”.


Los Israelitas habían rodeado la montaña Seir, muchas veces en lugar de ir directamente a la tierra prometida. Iban en un circulo.

Ahora, si tu vas en un círculo, hay tres resultados:

1. Pierdes tiempo.
2. Pierdes energía.
3. Terminas exactamente donde empezaste.

Tal vez tu has rodeado tu propia montaña de indecisión. “Voy a hacer muchas cosas diferentes…mañana.” Voy a cambiar mi vida……mañana. De verdad, voy a servirle a Dios……mañana. Y sigues circulando esta montaña de indecisión. Ya has perdido suficiente tiempo. Ya es hora de ponerte en marcha. Elías lo dijo muy bien: “¿Hasta cuando te quedas entre dos opiniones? Si Jehová es Dios, Sírvele a él” 1 Reyes 18:21.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día