lunes, 14 de enero de 2013

LA MUJER BÍBLICA ES LA AYUDA IDÓNEA DEL VARÓN BÍBLICO




Génesis 2:18
"Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él".


Una ayuda idónea significa una ayuda adecuada. La palabra “ayuda” significa exactamente lo que dice y ocurre en muchas partes del Antiguo Testamento, como por ejemplo en el nombre Eben-ezer, el cual significa Piedra de Ayuda. Pero, ¿qué significa una ayuda “idónea” o “adecuada”?

La idea fundamental es de dos cosas que corresponden una a otra. Física y mentalmente, el hombre y la mujer son partes de una misma entidad, aunque pueden existir en forma separada.

Los colores del arco iris son distintos y poseen sus cualidades individuales, pero todos ellos son necesarios para producir la perfecta luz blanca de donde proceden. Así es el matrimonio: cada cónyuge encuentra en el otro aspectos de su ser que son una fuente de maravilla y deleite. Dios nos hizo así. Estos son los ingredientes fundamentales de la forma de compañerismo que llamamos el matrimonio.

La mayoría de las parejas se casan teniendo grandes expectativas para su matrimonio. Saben que muchos matrimonios han fracasado y un buen número de los que perduran no son felices. Sin embargo, creen que su matrimonio será diferente porque se aman de verdad. De modo que comienzan su matrimonio con grandes expectativas pero a menudo, en poco tiempo, estas se tornan en frustraciones. El matrimonio que ellos estaban tan seguros había sido hecho en el cielo cae estrepitosamente a tierra; las estrellas que tenían en sus ojos se transforman en arena; el encanto es ahora desilusión.

¿Qué ocurrió?
Ninguno de los dos había aprendido a conducir sus vidas personales o su matrimonio de acuerdo a la Palabra de Dios.

Dios ha provisto información y dirección específica sobre el propósito del matrimonio y las distintas pero complementarias responsabilidades de las personas que lo componen. Dios ha dado responsabilidades tanto a la esposa como al marido. Cuando dos personas conocen, aceptan, y cumplen las diferentes pero complementarias responsabilidades, se estimula la unidad en el matrimonio. Por el contrario, cuando el marido y la mujer no comprenden o no cumplen con las responsabilidades que Dios les ha dado se produce gran confusión y frustración.

Dios creó a la mujer para ser ayuda del hombre. Sin la mujer, el hombre aun en su perfección estaba incompleto.

Dios creó a la mujer para ser una ayuda idónea. Ninguno de los animales podían proveerle al hombre la ayuda que necesitaba. Sólo la mujer podía hacer eso. “El que haya esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Proverbios 18:22). “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias” (Proverbios 31:10-11).

Dios creó a la mujer para corresponder al hombre. Ella es similar al hombre pero algo diferente. Es el complemento del hombre, no su copia en carbón. Es para el hombre lo que una llave para un cerrojo y lo que una película para una máquina fotográfica, indispensable “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” (1 Corintios 11:11).

De acuerdo con las Escrituras, la esposa fue creada para llenar las necesidades, las faltas, la incapacidad de su marido. Fue creada para ser la ayuda singular de su marido. Le ha de dar «bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31:12). Deberá ser como vid fructífera en la casa de su marido (Salmo 128:3). Debe ser “una carne” con su esposo y esto solo ocurrirá en la medida que acepte y cumpla con el rol que Dios dispuso para ella en el matrimonio.

“Gracia y Paz”
Tomado del Muro de Zehny Pigott

LA OBEDIENCIA A DIOS




Lucas 11:28
“Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”.

Una mujer en la multitud de los que seguían a Cristo había dicho: “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste”. Siempre ha habido los que se enfocan en la madre de Jesús y no en ÉL. Pero Jesús la corrigió diciendo, “Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. El énfasis siempre está en la obediencia a Dios. La Biblia nos dice que evitemos las obras de la carne que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, etc. Además, debemos producir el fruto del Espíritu: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”, etc. (Gálatas 5:19). Pero antes de producir el fruto del Espíritu, tenemos que nacer del Espíritu, cosa que sucede cuando tenemos un encuentro con Jesús. Esto pasará solo si nos arrepentimos de nuestros pecados, y recibimos a Jesús en nuestro corazón por la FE.

Jesús es la puerta. Primero, entra por la puerta. Luego, anda en obediencia a su palabra. Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ACEITE DE OLIVA



¿Sabías que dos cucharaditas al día de aceite de oliva ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que aporta ácidos grasos insaturados y regula los niveles de colesterol en sangre? Además, este aceite eleva los niveles de colesterol HDL (bueno) y limpia al organismo del colesterol LDL (malo).

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Medicamentos Accesibles

domingo, 13 de enero de 2013

LA MUJER CRISTIANA Y EL MAQUILLAJE



Pintarse los ojos, o mejor dicho los párpados, es una práctica muy antigua conocida por los hebreos y por los egipcios miles de años antes de ellos… El pintarse los ojos sin duda fue copiado por los hebreos de sus vecinos egipcios, fenicios y mesopotámicos… El pintarse los ojos se menciona entre otras cosas, como algo que las mujeres pensaron para ganar admiración… Compara Jeremías 4:30 “…aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas…” y Ezequiel 23:40 “y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos”.

Hemos visto que Pablo usa el término pudor, al referirse a la manera en que se debe vestir la mujer cristiana. La palabra en el griego es aídos, que indica un sentido de vergüenza sobre todo con relación a otros. En vista de esto, podemos decir que la pintura y maquillaje no proyectan un sentido de vergüenza con relación a otros.

La palabra atavío, usada en 1 Timoteo 2:9, proviene de la palabra griega cosmético. Básicamente, Pablo relata que el cosmético (lo que la mujer hace para embellecerse exteriormente) no debe ser el del exterior, sino el del interior. El uso de maquillajes y pinturas que alteran el aspecto del rostro, radicalmente violan el sentido de pudor, modestia y santidad de la mujer cristiana.

Observe a una mujer que se esté maquillando en una tienda. Observe la gran transformación no sólo en su cara sino en su actitud. El maquillaje no sólo le da un sentido de auto estima por querer verse mejor, sino que la transforma en una mujer vana, más orgullosa, más estirada, más egocéntrica, llena de humos. Su cosmético cambio. Lo que está adentro salió. En ella no hay pudor, sencillez, modestia… en ella no hay un espíritu afable o apacible. El uso de maquillajes está vinculado directamente con la vanidad y el orgullo y atropella las normas de modestia indicadas por Pablo y Pedro que solo escribían bajo la dirección del Espiritu de Dios.


Dios aborrece la vanidad y el orgullo:

• Proverbios 6:16-17… Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente.

• Salmo 24:4… “El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

La palabra vanidad en el hebreo, conlleva el sentido de “cosas inútiles, cosas que no aprovechan o cosas vacías”. El maquillaje es algo vano, es inútil, no aprovecha para nada y por supuesto es algo vacío presentando una imagen falsa.

En contraste a 1 Timoteo 2:9, donde Dios aconseja a la mujer a ataviarse de “ropa decorosa, con pudor y modestia”, las mujeres Israelitas se vestían demostrando su orgullo y desvergüenza. Su intento era atraer la atención de los hombres, porque dijo el profeta que cuando andaban, “van danzando, y haciendo son con los pies” (Isaías 3:16).

Andaban moviéndose de manera que el hombre fuera seducido. Dios esperaba otra conducta de sus hijas. La desolación y estado deplorable de la nación, se debieron en parte a la extravagancia, inmodestia y vanidad de las mujeres israelitas en conducta y vestimenta. Dios recriminó a la mujer israelita y le dijo que todo este lujo y extravagancia le sería quitado. La vanidad y la forma de vestirse de la mujer cristiana, puede afectar a la iglesia del Señor, al igual como la vanidad de estas mujeres israelitas afectó a toda la nación.

El uso de pinturas hoy, en su mayor parte tiene el mismo sentido. Las mujeres se pintan para parecer más atractivas, más seductivas. Muchas mujeres podrán decir que se pintan simplemente para verse mejor o para sentirse mejor así mismas. Pero, la razón por la que la gran mayoría se pintan es para atraer al sexo opuesto. La mayoría lo hacen porque vivimos en una cultura que establece el uso de pinturas como una norma para que una mujer se sienta aceptada por los demás. Las mujeres son peores que los hombres en este sentido. Presionan a las mujeres que no se pintan. Las tildan de anticuadas o feas si no se pintan.

La razón principal por la que la mujer altera su fisonomía con pinturas, es para ser aceptada por una sociedad que pone un énfasis indebido sobre la belleza superficial y sin lugar a dudas para ser más atractiva al sexo masculino. Las mujeres cristianas no reciben su belleza de cosméticos, sino del Espíritu Santo que vive en ellas. No se deben pintar para atraer a los hombres porque ya tienen a su esposo en casa y no tienen por qué estar atrayendo a otros.

Ahora, no creo que toda hermana que se ponga maquillaje lo haga con el propósito de seducir al hombre, pero tampoco la forma en que se pinta agrada a Dios. Muchas lo hacen inocentemente porque es lo aceptable ante los ojos de la sociedad y porque nunca han recibido enseñanza al respecto.

La mujer que no se pinta, el mundo la mira con ojos raros. Muchas mujeres confiesan que cuando se están poniendo maquillajes y cierta clase de ropas que exponen indebidamente el cuerpo, se sienten más “sexys”, se sienten más seductoras. Muchas confiesan que literalmente han sentido un espíritu que se apoderaba de ellas al pintarse o lucir ciertas ropas no decentes.

Juzgue usted hermana: ¿Es correcto usar ornamentos y pinturas cuyo único propósito es atraer la atención del hombre hacia su persona? ¿Las pinturas tienen otro motivo? ¿Cuál será? ¿Las prendas, aretes, collares, etc., tienen otro propósito? No he podido dar con otro motivo para el uso de estas cosas fuera de la vanidad y el deseo de atraer la atención del sexo opuesto. ¿Estos son buenos motivos para una hija de Dios?

Pedro nos dijo: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de gran estima delante de Dios”.

La Joyería es sensual; atrae atención sobre el cuerpo de la mujer y del hombre. Por ejemplo:

·      Aretes – atraen atención sobre las orejas.
·      Collares – atraen atención sobre el cuello.
·      Cadenas – atraen atención sobre el busto.
·   Pulseras – atraen atención sobre las muñecas, los tobillos o las piernas. (APARTE DE SER SÍMBOLOS DE ESCLAVITUD).

El atavío de la mujer no debe ser el externo, sino el interno. Peinados ostentosos (peinados con oro y plata entretejidos), adornos de oro y vestidos lujosos no deben caracterizar a la mujer cristiana, sino su espíritu afable y apacible. Este es el ornato de la mujer santa.

Por último sería bueno responder la pregunta que siempre nos hacen “¿Porqué no se pintan, ni usan joyería, ni usan pantalones las mujeres de tu iglesia?”. La respuesta es muy sencilla: “Porque representan a Cristo, su pureza y santidad”.

“Gracia y Paz”
Verdadera Vida Cristiana

LAS MATEMÁTICAS DIVINAS



Judas 1:2
“Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados”.

¿Te acuerdas de las matemáticas en la escuela? El multiplicando es el número que debe ser multiplicado. Aquí en este versículo tenemos tres cosas que deben ser multiplicadas para ti; La Misericordia, La Paz, y El Amor. El multiplicador es La Gracia de Dios que Él “derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”, Tito 3:6. Espero que tú puedas participar en Las Matemáticas Divinas, y recibir La Misericordia de Dios, que “es más grande que los cielos”, La Paz de Dios, “que sobrepasa todo entendimiento”, Filipenses 4:7. Y finalmente, Su Amor que se explica en lo siguiente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que Dió a su hijo unigénito”, Juan 3:16.

¡Que las bendiciones de Dios te sean multiplicadas mientras que te sometas a Él, y de veras obedezcas a Su Hijo Jesucristo. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 12 de enero de 2013

CUANDO NOS ALEJAMOS DE DIOS



Lucas 15:20-32
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.

Al igual que el padre del hijo pródigo, nuestro Padre celestial no nos obligará a permanecer con Él. Si no hacemos caso a la dirección de su Santo Espíritu e insistimos en seguir la senda del pecado, Él dejará que lo hagamos. Al examinar esta parábola, aprendemos lo que sucede cuando nos alejamos del plan de Dios.

Nuestro compañerismo con Dios es afectado seriamente. El hijo rebelde no tuvo más contacto con su padre; la relación entre ellos había dejado de ser importante para ese hijo. Si nos extraviamos y hacemos de nosotros mismos una prioridad mayor que la del Señor, también experimentaremos una desconexión con nuestro Padre celestial. Como cristianos, no podemos apartarnos de la senda sin cerrar primero nuestra mente y nuestro corazón a Dios.

Nuestros recursos —de tiempo, talentos y bienes— son dilapidados. El hijo derrochó su dinero en cosas frívolas, y terminó peor que los siervos de la casa de su padre. Dios nos ha dado dones espirituales y recursos materiales para construir su reino, y su Espíritu para guiarnos. Seguir nuestros propios planes malbarata lo que Él nos ha dado.

Nuestras necesidades más grandes no son satisfechas. Perseguir sueños que están fuera de los propósitos de Dios, conduce a la infelicidad. Solo en Cristo podemos encontrar verdadera satisfacción.

Si vivimos separados de Dios, nos vencerá el desaliento. Las malas decisiones pueden causar sentimientos de pesar para toda la vida, pero estos no tienen que dictar nuestro futuro. El Padre celestial nos dará la bienvenida con gran gozo y amor si nos arrepentimos y nos volvemos a Él.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿ESTÁS TÚ ESPERANDO EN EL SEÑOR?



Salmo 62:1-8
“En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle como pared desplomada y como cerca derribada? Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio”.

El ser humano es, por naturaleza, muy impaciente; especialmente en momentos de prueba y dificultad. Todo lo queremos resuelto inmediatamente, por lo tanto instintivamente rechazamos todo lo que esté relacionado con “esperar”. Pero esto es precisamente lo que nos dice el pasaje de hoy: “Esperad en él en todo tiempo”. Aun deseando seguir estas instrucciones de la Palabra de Dios, hay ocasiones en las que nos resulta prácticamente imposible luchar contra nuestros instintos y mantenernos inmóviles en medio de una tormenta, en lugar de actuar por nuestros propios medios. David tuvo que aprender a esperar en el Señor. Mientras su enemigo, el rey Saúl, lo buscaba para matarlo, David esperó durante casi quince años ocultándose en cavernas y muchas veces viviendo a la intemperie. Así, en medio de estas difíciles condiciones, él escribió el Salmo 62 del cual es parte el pasaje de hoy. Después de tantos siglos transcurridos, hoy nos lo muestra la Biblia como una instrucción maravillosa para nosotros.

En medio de tu problema, ¿esperas en el Señor, o actúas rápidamente con el fin de aliviar la presión? No importa cuan fuerte sea tu tormenta o cuan profunda sea tu aflicción, Dios está en control, y todo lo que él espera de ti es que seas paciente y esperes en él. En este Salmo 62, David muestra una actitud de espera en silencio pero en total confianza en su Dios. Dice el v.1: “En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación”. Pasaron los años, y Dios dirigió a David a través de aquellos tiempos tormentosos hasta un final feliz. Siendo un anciano, David escribió el Salmo 37, en el cual resume sus experiencias. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”, dice el v.4. Y el v.7 dice: “Guarda silencio ante el Señor, y espera en él”.

Ciertamente no es fácil guardar silencio y esperar cuando estamos en medio de una prueba. Cuando la ansiedad o la desesperación nos envuelven, probablemente no queremos escuchar a nadie diciéndonos: “Ora”. Quizás nos parezca demasiado sencillo, y a veces hasta puede parecernos que no son sensibles a nuestro dolor. Sin embargo esto es exactamente lo que tenemos que hacer: orar y esperar confiadamente la respuesta de Dios. Cuando lo hacemos, sentimos su paz confortándonos. El apóstol Pablo fue otro siervo de Dios que experimentó pruebas muy duras en su vida. Y producto de su experiencia, estando preso en una cárcel romana, esperando ser ejecutado en cualquier momento, pudo escribir en su carta a los filipenses lo siguiente: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Esta seguridad, esta absoluta confianza en Dios sólo puede resultar de una íntima comunión con el Señor. Buscar su rostro en oración debe ser nuestra prioridad cada día de nuestras vidas. No una o dos veces a la semana, sino diariamente pasar un tiempo a solas con Dios. No a la carrera, sino tranquilamente meditando en su Palabra y orando en el Espíritu en busca de esa profunda paz que sólo nuestro Padre celestial puede darnos.

ORACIÓN:
Mi Padre amado, te ruego me des la fuerza para esperar en ti, aun cuando las circunstancias me ordenen a gritos que me apresure a actuar. Lléname de tu Espíritu para sentir esa paz inefable que sobrepasa todo entendimiento, aun en medio de situaciones terribles. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

RELIGIOSO, PERO PERDIDO



Juan 3:1-6
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.

Nicodemo probablemente sería bienvenido en cualquier iglesia hoy. Parece ser el miembro ideal: con principios, bien informado, moralmente recto, cortés y humilde. Sin embargo, tenía dos grandes problemas, estaba ciego a la verdad y estaba muerto espiritualmente.

El hombre estaba perdido. Es decir, no tenía una relación con Dios por medio de Jesucristo. Como fariseo, Nicodemo era fiel a las estrictas regulaciones y leyes del judaísmo; por tanto, era realmente religioso. Pero el problema de la persona que está perdida no es las actitudes, la conducta o incluso el carácter. Podemos cambiar y controlar esas cosas a fuerza de voluntad, y muchas personas hacen eso. Pero lo que la gente necesita verdaderamente es un cambio de su naturaleza básica. Venimos a este mundo con la inclinación natural de alejarnos de Dios.

Jesús le dijo al ilustre rabí que toda su bondad exterior no podía borrar, sustituir o cambiar su naturaleza, sino que toda persona que desee ser aceptada por Dios debe nacer de nuevo. El Señor prometió que si Nicodemo lo recibía como Salvador, entonces empezaría a tener una vida completamente nueva. Su naturaleza pecaminosa sería transformada, para que pudiera tener una verdadera relación con Dios. En vez de tener la apariencia de ser un hombre religioso, Nicodemo sería un creyente verdadero.

Nadie entrará al cielo por sus buenas obras y su buena conducta. Cuando estemos delante de Dios, lo único que importará será si nuestra vieja naturaleza fue cambiada. Necesitaremos mostrar a Dios el Espíritu Santo que recibimos cuando Jesús vino a nuestra vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

SANTIDAD Y JUSTICIA GRATUITA



Isaías 12:2
He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.

Dios es mi salvación; confiaré, y no temeré, porque Él Señor es mi fuerza y mi canción, y ya es mi salvación. ¡Qué bonito es este sencillo testimonio de Isaías! Dios es mi salvación. Es posible vivir muchos años en este mundo sin darse cuenta de que somos rebeldes contra la ley y la voluntad de nuestro creador. Pero cuando Dios empieza a hablar a nuestro corazón, y se revela en su santidad y justicia, empezamos a darnos cuenta cuan miserables somos; luego sabemos que necesitamos perdón por nuestros pecados, y necesitamos una santidad y justicia que no viene de nosotros, sino nos es DADA gratuitamente cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, y aceptamos a Jesús como nuestro Salvador. Nuestra salvación es un don que recibimos cuando de verdad encontramos a Jesús. ¿Ya lo ves? ¡DIOS ES MI SALVACIÓN!

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 11 de enero de 2013

CRISTO VIENE POR UNA IGLESIA SANTA



Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”

La Biblia dice que la iglesia es como una virgen ataviada y adornada para su marido y que no tiene ni mancha ni arruga, que es una Iglesia santa por la que viene Jesucristo, no viene por denominaciones o determinado grupo.

La Biblia dice que todo aquel que ha aceptado a Cristo, que ha nacido de nuevo y viva una vida santa ese es hijo de Dios, y participará en el levantamiento de la iglesia.

¿Y cómo hacer para estar entre los que serán tomados? La Biblia dice que debe permanecer en el Señor, debe ser de Él, pues si no permanece cuando el Señor venga lamentablemente se quedará, así haya predicado toda la vida, si ha diezmado y ofrendado, si ha asistido toda la vida a la iglesia y ha levantado templos, así haya hecho muchas obras de caridad se quedará.

No somos salvos por las obras o por el ministerio que haya desarrollado a favor de la humanidad, la Biblia dice que debemos estar en Cristo para no ser avergonzados el día de su venida. “Y ahora hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de Él avergonzados”, 1 Juan 2:28. Hay que estar en Él, ser de Él, vivir con Él, para que cuando se manifieste tengamos confianza.

“A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”, Efesios 5:27. “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años”, Apocalipsis 20:6. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”, Hebreos 12:14. Nos damos cuenta que no es la posición social, cultural, intelectual, de familia, apellido o sector donde vivamos la que nos garantiza que vamos a pasar la eternidad con Dios, la que nos garantiza es “la santidad, sin la cual nadie vera al Señor”.

“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”, Lucas 21:36. La tarea del cristiano es velar, no puede estar haciendo otra cosa, tiene que estar a la expectativa, no se puede dormir, no se puede entretener en otra cosa, debe estar velando las 24 horas del día y debe estar orando y pidiendo a Dios diciendo: “Señor ayúdame a perseverar, que las pruebas, las dificultades, los problemas no me dobleguen, que el mal genio no me doblegue, que mi carácter sin refrenar y sin domar por tu Espíritu no me vaya a dejar cuando vengas; que cuando suene la trompeta, yo sea hallado digno de partir de este mundo”.

Porque si no somos hallados dignos no podremos partir de este mundo y nos quedaremos aquí con los que no obedecieron, bajo el dominio del anticristo, bajo el dominio de Satanás, con esos quedarán aquellos que no obedecieron, pero también leemos: “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”,  Mateo 24:44. Tal vez usted no crea que a esta hora el Señor puede venir, que en este mismo momento puede sonar la trompeta, ojala fuera en este momento, ojala fuera el momento bienaventurado, cuando partiríamos de aquí a la presencia del Señor, su alma, mi alma volarían.

A veces preguntamos y ¿cuándo vendrá? La Biblia en Marcos 13:32-33 nos dice: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”. La Biblia dice que nadie lo sabe así que si alguien le dice que la venida es en el mes entrante o si le dan una fecha dígale mentiroso, hereje… eso no lo sabe nadie, eso es sorpresivo, Él viene en cualquier momento, puede ser en la mañana o al medio día, al anochecer o a cualquier hora, por eso hay que estar preparados. “Velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”.

“Gracia y Paz”
Verdadera Vida Cristiana

NUESTRAS RIQUEZAS EN CRISTO



Filipenses 4:19, 20
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Como creyentes, somos en verdad ricos por las riquezas y la gracia que tenemos en Cristo. Hemos sido escogidos, redimidos, justificados, unidos con Dios y hechos ciudadanos del cielo. Pero la lista no termina aquí.

Jesús dijo a sus discípulos que su partida era necesaria para que el tercer miembro de la Trinidad viniera a morar en cada creyente (Juan 16:7). Cuando somos salvos, recibimos el Espíritu Santo, que nos sella como hijos de Dios, nos consuela en nuestro dolor y nos enseña a vivir rectamente.

Gracias a la obra santificadora del Espíritu, nos asemejamos cada vez más a Jesús, lo cual es otra bendición del Señor. Su Espíritu nos transforma a fondo y produce el fruto espiritual en nuestra vida (Gálatas 5:22, 23). También nos capacita para decidir vivir santamente y romper con los hábitos pecaminosos.

Otra bendición maravillosa que tenemos los cristianos, es el acceso al trono de la gracia. Podemos entrar a la presencia de Dios en cualquier momento, por medio de la oración y la adoración. La resurrección y la glorificación son también tesoros que tendrán los hijos de Dios. Así como el cuerpo de nuestro Salvador fue resucitado, también lo serán nuestros cuerpos; en el cielo serán hechos perfectos, y estaremos libres de la presencia del pecado por toda la eternidad.

La riqueza que tenemos en Cristo sobrepasa cualquier cosa que ofrezca este mundo. No se deje seducir por la mentalidad terrenal, que valora la comodidad y el placer más que todo lo demás. Por el contrario, valore quién es usted en Cristo y lo que le ha sido dado. Si lo hace, el gozo y la paz serán suyos.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿CONOCES TÚ AL DIOS ALTÍSIMO?



Génesis 14:19-20
“Y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo”.

A través de las Sagradas Escrituras vemos que Dios siempre se ha revelado a su pueblo mostrando su gracia y su misericordia en diferentes circunstancias y con diferentes nombres. Los nombres de Dios revelan quien es él y lo que él puede hacer en determinadas situaciones en favor del que le ama. Por ejemplo, en Génesis 22 vemos a Jehová JIREH (Dios proveerá); Éxodo 15: Jehová RAFA (Dios Sanador); en el pasaje de hoy, Abram estaba conociendo a Jehová como “el Dios Altísimo” (Jehová ELYON) en una circunstancia especial de su vida. Con el fin de que la fe de Abram creciera, Dios quería enseñarle algo que nosotros también necesitamos aprender para vivir en victoria cada día de nuestras vidas.

Básicamente, esta revelación de Dios como el Altísimo significa en primer lugar que Jehová Dios está por sobre todos los demás dioses. De igual manera él está por sobre todos nuestros problemas y dificultades y tiene todo el poder y la sabiduría para ayudarnos a resolverlos. Aunque las circunstancias adversas “digan” lo contrario, Dios es más poderoso que ellas. Él puede cambiarlas en un instante de manera que nos favorezcan a nosotros. Aunque el diagnóstico del médico sea pesimista, nuestro Dios está sobre toda palabra humana y puede enviar su sanidad. Si una relación no anda bien, Dios tiene el poder de obrar en corazones llenos de resentimiento y transformarlos, y llenarlos de su paz, y restaurar esa relación. Aunque la situación económica sea sumamente mala, él puede resolverla pues él es el dueño del oro y la plata y de todas las riquezas del mundo (Hageo 2:8). El es el Rey y Señor del Universo y está por sobre todas las cosas. No existe nada en este mundo que esté por encima del “Dios Altísimo”. La seguridad absoluta en este concepto diferencia a los que viven sobre las dificultades de la vida de aquellos que sucumben bajo la presión de los problemas.

Cuando el rey David era un jovencito, su padre le asignó la tarea de cuidar sus ovejas. Día tras día, noche tras noche, él cumplió sus responsabilidades con mucha dedicación. Sin duda en muchas ocasiones David se recostaría sobre la hierba para contemplar la inmensidad del cielo, el sol, las nubes. Por la noche, la luna y las estrellas le parecerían tan cercanas que casi podría alcanzarlas, mientras hablaba al Dios de sus padres. Así se inspiró al escribir: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1). La enormidad de la creación lo cautivaba tanto que el joven David instintivamente sabía que Dios lo había creado todo y que él podía confiar en el “Dios Altísimo” con toda su vida.

Dios recompensó esa confianza librándolo en muchas ocasiones de situaciones muy difíciles. Por eso, justo antes de enfrentarse al gigante Goliat, David pudo decirle al rey Saúl: “Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo” (1 Samuel 17:34-37). Poco después aquel enorme gigante estaba muerto a los pies del joven pastor de ovejas. No por sus fuerzas, sino por la fuerza y el poder del Dios todopoderoso.

Debes comenzar cada día con este pensamiento de fe: ¡Mi Dios está por sobre todos mis problemas y dificultades, y él tiene el poder para convertirlas en bendiciones para mi vida! Si ponemos nuestra confianza en el “Dios Altísimo”, su manto de protección nos cubrirá. De esta manera lo declara la Biblia en el Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”.

ORACIÓN:
Gracias Dios mío por cambiar mi perspectiva de la vida. Ahora sé que cuando confío en ti puedo enfrentarme a todas las dificultades que se presenten con la absoluta seguridad de que tú estás por encima de todas ellas. ¡Te alabo porque tú eres mi Dios Altísimo! En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

miércoles, 9 de enero de 2013

¿CÓMO PUEDO AFINAR MI OÍDO ESPIRITUAL?



Juan 10:22-28
“Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

En una ocasión un joven se acercó a un renombrado profesor de música, y le dijo: “Profesor, yo llevo mucho tiempo tratando de aprender a tocar la guitarra pero apenas he progresado. Tengo amigos que tienen un oído tan fino que escuchan una canción solamente una vez y pueden tocarla, y lo hacen muy bien. ¿Existe algún ejercicio o alguna técnica que yo pueda utilizar para mejorar mi oído?” El profesor le contestó: “Práctica, muchacho, mucha práctica”.

Un viejo refrán dice: “La práctica hace al maestro”. Ciertamente la práctica es muy importante en todos los aspectos de la vida. Aun los animales, por medio de la práctica desarrollan un buen oído. En los tiempos de Jesús, a través del trato diario, los pastores llegaban a tener tal relación con sus ovejas que las llamaban por nombre y éstas entendían. Las ovejas de un redil eran capaces de reconocer la voz de su pastor por encima de las voces de otros pastores cuyos rediles apacentaban en los alrededores.

Jesús usa esta alegoría para contestar la pregunta que le hacen los judíos en el pasaje de hoy. Se estaba celebrando en Jerusalén la fiesta de la dedicación, y mientras Jesús caminaba por el pórtico de Salomón se le acercaron unos cuantos judíos, los cuales le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.” En otras palabras: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente." Sin duda había dos posibles razones detrás de esta pregunta. Estaban aquellos genuinamente interesados en conocer la verdad; estaban deseosos de saber si por fin había llegado el Mesías prometido. Pero también estaban los que querían hacer caer a Jesús en una trampa para que dijera algo que después ellos pudieran tergiversar y usar para acusarlo ante las autoridades religiosas.

Jesús les contestó que ya él se los había dicho, pero que ellos no creían. No sólo lo había afirmado con palabras, sino también por medio de sus obras, o sea las señales y los milagros que hacía en nombre del Padre, los cuales pasaban desapercibidos a aquellos que tenían sus ojos ciegos y sus oídos sordos. “Vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas”, les dice el Señor. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”. He aquí la gran diferencia: sus ovejas, aquellas cuyo corazón estaba dispuesto a creer, escucharon su voz y le siguieron porque su oído espiritual estaba afinado, y fueron receptivas a su mensaje de salvación. A estas, les dice Jesús, “yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

Nuestro Padre celestial anhela comunicarse con sus hijos y vivir en comunión con ellos. Para ello él nos habla constantemente de diferentes maneras, principalmente a través de su Palabra, pero también se comunica desde su Espíritu a nuestro espíritu. Si queremos escuchar su voz tenemos que afinar nuestros oídos espirituales. Para ello debemos buscar su rostro en oración cada día, leer su Palabra, meditar en ella y esforzarnos en aplicarla en nuestro diario vivir.

Cuando hagamos de esto un hábito día tras día de nuestras vidas, nuestro oído espiritual se irá afinando y seremos capaces de escuchar claramente la voz de nuestro Señor y reconocerla en medio de tantas otras voces que vienen del mundo, y del enemigo de nuestras almas. Cuando escuchemos su voz, y le sigamos disfrutaremos de todas sus promesas y sus bendiciones.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, por favor ayúdame a hacer todo lo necesario para afinar mi oído espiritual, de manera tal que cuando tú me hables yo pueda reconocer tu voz, y aumenta mi fe para obedecer tus instrucciones siempre. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

UNA CIUDAD CON FUNDAMENTOS



Hebreos 13:14
Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.

Tal vez tienes un buen trabajo hoy, y mañana lo pierdes; puedes tener buena salud hoy, y mañana te enfermas; puedes tener mucho dinero hoy, y luego viene un desastre y todo se desaparece. Lo único constante en este mundo es el cambio; de eso, puedes estar seguro.

Omar Khayyam dijo: “Las esperanzas de este mundo, como la nieve en el desierto, vienen, se quedan por unos breves minutos, y se van”. Pero las mansiones que Jesús nos está preparando, nunca se oxidan, deslustran, ni se corrompen, sino que se quedan a través de la eternidad. Y Jesús, él que es “de todo hermoso”, nunca cambiará. Los Cantares dicen, “su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén” (Cantares 5:16).

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). ¿Estarás tú esperando “aquella ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios”? (Hebreos 11:10).


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día