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QUE LA VERDAD BRILLE, QUE NINGÚN CRISTIANO SE DEJE GUIAR EN MATERIA DE FE POR PERSONAS CONFUNDIDAS O MAL INTENCIONADAS, SINO POR LA PALABRA DE DIOS, QUE HOY TENEMOS EN NUESTRAS MANOS A PRECIO DE SANGRE Y FUEGO Y QUE LA VERDAD OBRE PARA SALVACIÓN DE LAS ALMAS.

domingo, 13 de enero de 2013

LA MUJER CRISTIANA Y EL MAQUILLAJE



Pintarse los ojos, o mejor dicho los párpados, es una práctica muy antigua conocida por los hebreos y por los egipcios miles de años antes de ellos… El pintarse los ojos sin duda fue copiado por los hebreos de sus vecinos egipcios, fenicios y mesopotámicos… El pintarse los ojos se menciona entre otras cosas, como algo que las mujeres pensaron para ganar admiración… Compara Jeremías 4:30 “…aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas…” y Ezequiel 23:40 “y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos”.

Hemos visto que Pablo usa el término pudor, al referirse a la manera en que se debe vestir la mujer cristiana. La palabra en el griego es aídos, que indica un sentido de vergüenza sobre todo con relación a otros. En vista de esto, podemos decir que la pintura y maquillaje no proyectan un sentido de vergüenza con relación a otros.

La palabra atavío, usada en 1 Timoteo 2:9, proviene de la palabra griega cosmético. Básicamente, Pablo relata que el cosmético (lo que la mujer hace para embellecerse exteriormente) no debe ser el del exterior, sino el del interior. El uso de maquillajes y pinturas que alteran el aspecto del rostro, radicalmente violan el sentido de pudor, modestia y santidad de la mujer cristiana.

Observe a una mujer que se esté maquillando en una tienda. Observe la gran transformación no sólo en su cara sino en su actitud. El maquillaje no sólo le da un sentido de auto estima por querer verse mejor, sino que la transforma en una mujer vana, más orgullosa, más estirada, más egocéntrica, llena de humos. Su cosmético cambio. Lo que está adentro salió. En ella no hay pudor, sencillez, modestia… en ella no hay un espíritu afable o apacible. El uso de maquillajes está vinculado directamente con la vanidad y el orgullo y atropella las normas de modestia indicadas por Pablo y Pedro que solo escribían bajo la dirección del Espiritu de Dios.


Dios aborrece la vanidad y el orgullo:

• Proverbios 6:16-17… Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente.

• Salmo 24:4… “El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

La palabra vanidad en el hebreo, conlleva el sentido de “cosas inútiles, cosas que no aprovechan o cosas vacías”. El maquillaje es algo vano, es inútil, no aprovecha para nada y por supuesto es algo vacío presentando una imagen falsa.

En contraste a 1 Timoteo 2:9, donde Dios aconseja a la mujer a ataviarse de “ropa decorosa, con pudor y modestia”, las mujeres Israelitas se vestían demostrando su orgullo y desvergüenza. Su intento era atraer la atención de los hombres, porque dijo el profeta que cuando andaban, “van danzando, y haciendo son con los pies” (Isaías 3:16).

Andaban moviéndose de manera que el hombre fuera seducido. Dios esperaba otra conducta de sus hijas. La desolación y estado deplorable de la nación, se debieron en parte a la extravagancia, inmodestia y vanidad de las mujeres israelitas en conducta y vestimenta. Dios recriminó a la mujer israelita y le dijo que todo este lujo y extravagancia le sería quitado. La vanidad y la forma de vestirse de la mujer cristiana, puede afectar a la iglesia del Señor, al igual como la vanidad de estas mujeres israelitas afectó a toda la nación.

El uso de pinturas hoy, en su mayor parte tiene el mismo sentido. Las mujeres se pintan para parecer más atractivas, más seductivas. Muchas mujeres podrán decir que se pintan simplemente para verse mejor o para sentirse mejor así mismas. Pero, la razón por la que la gran mayoría se pintan es para atraer al sexo opuesto. La mayoría lo hacen porque vivimos en una cultura que establece el uso de pinturas como una norma para que una mujer se sienta aceptada por los demás. Las mujeres son peores que los hombres en este sentido. Presionan a las mujeres que no se pintan. Las tildan de anticuadas o feas si no se pintan.

La razón principal por la que la mujer altera su fisonomía con pinturas, es para ser aceptada por una sociedad que pone un énfasis indebido sobre la belleza superficial y sin lugar a dudas para ser más atractiva al sexo masculino. Las mujeres cristianas no reciben su belleza de cosméticos, sino del Espíritu Santo que vive en ellas. No se deben pintar para atraer a los hombres porque ya tienen a su esposo en casa y no tienen por qué estar atrayendo a otros.

Ahora, no creo que toda hermana que se ponga maquillaje lo haga con el propósito de seducir al hombre, pero tampoco la forma en que se pinta agrada a Dios. Muchas lo hacen inocentemente porque es lo aceptable ante los ojos de la sociedad y porque nunca han recibido enseñanza al respecto.

La mujer que no se pinta, el mundo la mira con ojos raros. Muchas mujeres confiesan que cuando se están poniendo maquillajes y cierta clase de ropas que exponen indebidamente el cuerpo, se sienten más “sexys”, se sienten más seductoras. Muchas confiesan que literalmente han sentido un espíritu que se apoderaba de ellas al pintarse o lucir ciertas ropas no decentes.

Juzgue usted hermana: ¿Es correcto usar ornamentos y pinturas cuyo único propósito es atraer la atención del hombre hacia su persona? ¿Las pinturas tienen otro motivo? ¿Cuál será? ¿Las prendas, aretes, collares, etc., tienen otro propósito? No he podido dar con otro motivo para el uso de estas cosas fuera de la vanidad y el deseo de atraer la atención del sexo opuesto. ¿Estos son buenos motivos para una hija de Dios?

Pedro nos dijo: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de gran estima delante de Dios”.

La Joyería es sensual; atrae atención sobre el cuerpo de la mujer y del hombre. Por ejemplo:

·      Aretes – atraen atención sobre las orejas.
·      Collares – atraen atención sobre el cuello.
·      Cadenas – atraen atención sobre el busto.
·   Pulseras – atraen atención sobre las muñecas, los tobillos o las piernas. (APARTE DE SER SÍMBOLOS DE ESCLAVITUD).

El atavío de la mujer no debe ser el externo, sino el interno. Peinados ostentosos (peinados con oro y plata entretejidos), adornos de oro y vestidos lujosos no deben caracterizar a la mujer cristiana, sino su espíritu afable y apacible. Este es el ornato de la mujer santa.

Por último sería bueno responder la pregunta que siempre nos hacen “¿Porqué no se pintan, ni usan joyería, ni usan pantalones las mujeres de tu iglesia?”. La respuesta es muy sencilla: “Porque representan a Cristo, su pureza y santidad”.

“Gracia y Paz”
Verdadera Vida Cristiana

3 comentarios:

  1. La apariencia del ser humano (aseo, pulcritud,peso etc), son y siempre han sido importantes a lo largo de los siglos, los cristianos que diariamente platicamos con Jesús, adquirimos una nueva imagen que algunas veces impacta a nuestro prójimo. Recordemos a Moises como cambio por permanecer tanto tiempo ante la presencia de Dios, era un ser que brillaba! Nuestro Dios es tan lindo que moldea nuestras vidas y poco a poco nos va enseñando como debemos arreglarnos para no ofenderlo ni a nuestros hermanos.En lo personal creo que la presencia constante de Dios nos embellece por dentro y fuera.

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  2. Muy buena enseñanza mi hermano Carlos, y le falto mencionar lo de los hombres que tiñen su cabello y esto aun algunos pastores, esto lo hacen por una razón, el miedo a la vejez y la no aceptación de la voluntad de Dios.

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  3. Dios le siga bendiciendo grandemente mi amado hermano Carlos, muy buena enseñanza. Le falto comentar o espero que haga otro estudio con el tema de los hombre (creyentes) que tambien se pintan el pelo, esto porque, le temen a la vejez y no se aceptan tal,como son.

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