miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿DÓNDE BUSCARÁS AYUDA EN EL 2015?


¿Dónde buscarás ayuda en el 2015?

Isaías 31:1
“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Yahweh!”

No es difícil asegurar que muchas personas que dicen ser “cristianas”, en realidad nunca han tenido un encuentro personal con el Señor ni le conocen íntimamente. Claro está que no pretendemos inmiscuirnos en la vida espiritual de nadie y por lo tanto no debemos juzgar a otros, pero Jesús claramente indicó: “Por sus frutos los conoceréis...” (Mateo 7:16). Es decir, la actitud o la manera de actuar de una persona puede darnos una buena idea de su relación con Dios.

A veces hablamos mucho de religión pero demostramos poco la vida de Cristo con nuestras acciones. Nuestra manera de practicar el “cristianismo” es generalmente mediocre y apenas impacta a los incrédulos debido a que ellos no ven en nosotros un testimonio vivo y poderoso. En muchas ocasiones algunos cristianos no se diferencian de aquellos que no creen en Dios. La Escritura de hoy nos muestra esta triste realidad. Los israelitas en lugar de buscar al Señor para que los ayudara y supliera sus necesidades, confiaban y ponían su esperanza en los recursos de los paganos. Acerca de ellos dice este pasaje que “descienden a Egipto por ayuda”, que “confían en caballos” y que “su esperanza ponen en carros… y en jinetes…” Por medio del profeta Isaías, Dios advierte: “¡Ay de ellos!”

Egipto representa hoy para nosotros el mundo sin Cristo, y los caballos, los carros y los jinetes representan los recursos materiales que ese mundo nos ofrece. Han pasado siglos desde aquella declaración de Isaías, pero el pueblo de Dios sigue tristemente en esa misma línea de incredulidad confiando en lo que pueden ver en lugar de confiar en lo que no pueden ver, buscando lo corrupto de afuera cuando tienen todo lo glorioso dentro del Reino de Dios. Esto pone de manifiesto una pobre relación con Dios, falta de crecimiento espiritual y una fe muy pequeña. Nadie que busca en primer lugar la ayuda del mundo puede experimentar intimidad con el Señor. Santiago 4:4 dice: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.

Si deseamos vivir una vida que agrade a Dios nuestra mirada debe estar puesta en Jesús pues él es “el autor y consumador de la fe”, dice Hebreos 12:2. Desviar de él nuestra mirada nos traerá malas consecuencias. Mantenernos firmes en él, confiando y produciendo frutos agradables a Dios, nos garantiza la ayuda de Dios y todas nuestras necesidades (físicas, materiales y espirituales) estarán cubiertas. Tenemos un ejemplo en la carta de Pablo a los filipenses, donde él elogia la generosidad de ellos para con él cuando se encontraba en medio de difíciles situaciones. Entonces les dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Hoy termina un año más de nuestras vidas. Mañana comienza un nuevo año. No sabemos lo que nos traerá, pero podemos estar seguros de que en algún momento encontraremos problemas, dificultades, enfermedad, tristeza, necesidades de todo tipo. Todo esto forma parte de la vida. Jesús lo advirtió claramente a sus discípulos al decirles: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Reflexiona sobre la enseñanza de hoy, y piensa: ¿Dónde vas a enfocar tu mirada cuando necesites ayuda? ¿Dónde pondrás tu confianza? ¿Dónde buscarás ayuda? ¿Te dirigirás hacia Egipto (el mundo) o hacia el Dios de la provisión eterna?

Al despedir este año pide perdón al Señor por todas esas ocasiones en las que desviaste tus ojos de él y buscaste ayuda en otro lugar, y hazte el propósito de fortalecer tu relación con él durante el nuevo año por medio de la lectura de su Palabra y la oración diariamente. De esta manera tu fe se irá fortaleciendo y automáticamente acudirás siempre al Señor primeramente en cualquier necesidad.

Oración:
Amado Dios y Padre, te doy gracias infinitas porque tú estás siempre dispuesto a ayudarme cuando acudo a ti. Por favor, aumenta mi fe para buscarte a ti en primer lugar siempre que necesite ayuda, sabiendo que tú suplirás todo lo que me falte. En el nombre de Jesús. Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

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