jueves, 5 de marzo de 2015
¿TU CARRERA CRISTIANA ES CON EL DESEO DE GANAR?
1 Corintios 9:24-25
“¿No sabéis que los que corren en el
estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de
tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos,
a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una
incorruptible”.
“Las Olimpiadas” se celebran cada cuatro años, y la
atención de todos los que aman los deportes alrededor del mundo se centra en la
televisión, los periódicos, la radio y otros medios informativos en busca de
noticias relativas a este evento deportivo. Es emocionante ver a tantos atletas
competir en los distintos deportes. Pero muchos no tenemos idea de todo lo que
han tenido que pasar estos atletas para lograr el propósito de participar en
las Olimpiadas. Muchos de ellos comienzan a entrenarse desde muy pequeños,
dedicando muchas horas diariamente a practicar su deporte, tratando de
acondicionarse en el aspecto físico y llegar a un estado óptimo de resistencia,
fuerza, flexibilidad muscular, etc.
El entrenamiento incluye un estricto régimen alimenticio.
Se requiere seguir un riguroso plan de nutrición lo cual quiere decir que hay
ciertas cosas que aunque le gusten al atleta no puede comerlas y quizás otras
que no le gustan mucho deben ser incluidas en la dieta. Deben seguir también un
estricto horario en cuanto al descanso, deben dormir un número de horas
diariamente por lo que no pueden acostarse muy tarde. Por esta razón deben evitar
muchas actividades sociales. En otras palabras, su vida es muy distinta a la
del resto de sus amigos de su misma edad. Sin dudas se requiere un alto nivel
de sacrificio solamente para lograr participar en las Olimpiadas. Mucho más
para lograr ganar una medalla.
Los corintios estaban muy familiarizados con los eventos
deportivos. De hecho los juegos olímpicos tuvieron su origen en Grecia. Por esa
razón el pasaje de hoy hace una comparación entre la vida de los atletas y la
vida de los creyentes en Cristo. Aquí, el apóstol Pablo exhorta a los Corintios
a que entendieran la necesidad de tomar en serio la nueva vida que habían
comenzado a vivir y a desear el triunfo espiritual de todo corazón, de la misma
manera que el atleta que quiere obtener el premio. “Corred de tal manera que lo
obtengáis”, les dice. Pero también les advierte que habrá muchas cosas que
pueden ser obstáculos en su deseo de triunfar, de las cuales tendrán que
abstenerse y eliminar de sus vidas. Al igual que para el atleta estas cosas son
perjudiciales en el aspecto físico, para el creyente son dañinas al espíritu y
afectan la comunión con el Señor.
Finalmente Pablo habla de una diferencia, una gran
diferencia: “…ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero
nosotros, una incorruptible”. La corona por la cual se sacrificaban aquellos
atletas era una corona corruptible, pasajera, una corona de laureles que en
pocos días se convertiría en una guirnalda marchita. La corona que espera a
aquellos que han decidido seguir a Cristo cada día de su vida es una corona
incorruptible, perfecta, eterna, que nos será entregada al final de nuestra
jornada en este mundo.
Varios años más tarde, presintiendo que su final se
acercaba, Pablo escribió a su hijo espiritual Timoteo. En esta carta le dice:
“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está
cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor,
juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su
venida” (2 Timoteo 4:6-8). Pablo se refería a su vida como una carrera, la cual
había corrido “guardando la fe”. Por eso podía esperar “la corona de justicia”.
Pidamos a Dios que nos ayude a mantenernos firmes en la
fe, de manera que disfrutemos plenamente nuestras vidas y al llegar al final de
nuestras carreras podamos obtener la corona que Él nos promete.
ORACIÓN:
Padre Eterno, ayúdame a correr mi carrera con una actitud
de sacrificio y entrega a ti, desechando todo aquello que pueda ser un
obstáculo en mi crecimiento espiritual y absteniéndome de todo lo que afecte mi
relación contigo. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
Eclesiastés 4:12
Eclesiastés 4:12
“Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán
contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe”.
¿CONOCES EL SIGNIFICADO DE SACAR LA LENGUA?
Hoy en día en las redes sociales llama mucho la atención
que la mayoría de los jóvenes, cuando ponen sus fotografías en instagram,
facebook, twitter y otras parecidas, se toman fotos con la lengua afuera,
imitando a los artistas de Hollywood o del espectáculo.
Aun jóvenes que le han entregado su vida a Cristo hacen
estas “poses”, no sabiendo el significado o la simbología que esta señal
representa. Me puse a escudriñar un poco y vea lo que encontré. En los años 70
los Rolling Stones encargaron a John Pasche la creación de un nuevo logo para
su álbum “Sticky Fingers (dedos pegajosos)”. Para esto Jhon Pasche creó el logo
de la lengua extendida que sale de unos labios carnosos.
La lengua extendida tiene como significado la muerte.
Este signo hace como referencia y honor a una diosa hindú llamada Kali, que
representa la justa violencia; es brutal e inspira miedo en la gente por sus
crueles prácticas. En el sanscrito, lenguaje clásico de la india, Kali
significa color negro, es el femenino de Kala que significa oscuridad. Esta
diosa tiene cuatro brazos, en uno tiene una cabeza degollada, en otro una
espada y en el tercero una copa llena de sangre. En su cuello hay una guirnalda
que tiene 51 cabezas humanas que simbolizan las 51 letras del sanscrito.
El Integrante de la banda de rock Kiss, Gene Simmons,
también saca la lengua en sus interpretaciones musicales, donde además su
maquillaje y vestimenta representa o significa “El demonio”. Aparte que también
usa mucho la mano cornuda que es el signo de reconocimiento entre aquellos que
están dentro de lo oculto.
Dios nos ha enseñado a través de Filipenses 4:8 que dice:
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo
justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay
virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
Así que te invitamos a que no promociones con tus gestos
la muerte espiritual y carnal, ni te conviertas en artista de satanás
promocionando muerte. PROMOCIONA VIDA CON TUS BUENAS OBRAS Y ASÍ LAS PERSONAS
CONOZCAN QUE SOLO EN DIOS HAY UNA ESPERANZA VIVA.
Fotos y tema de: Giseth Paola Andrade Andrade
Hebreos 4:7
Un corazón duro nunca será agradable a Dios. Si nuestro
propósito en la vida es agradar a Dios, debemos entender que la voluntad de
Dios es que nuestro corazón sea un corazón sensible, humilde y, sobre todo, un
corazón dispuesto a que Dios actué como Él quiere y no como nosotros queremos.
La dureza de corazón provoca un desierto en la vida, y un
corazón sensible es un oasis de bendición.
¡Gracia y Paz!
miércoles, 4 de marzo de 2015
Efesios 5:25
Los esposos tienen la responsabilidad de amar y honrar a
sus esposas. "Ama a tu esposa así como Cristo amó a la Iglesia"
(Efesios 5:25).
¿QUÉ CLASE DE “PROSPERIDAD” LE ESTAS PIDIENDO A DIOS?
3 Juan 1-2
“El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en
la verdad. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que
tengas salud, así como prospera tu alma”.
Prosperar significa mejorar en algún aspecto, avanzar,
progresar. La prosperidad, en sentido general, es una de las cosas más
anheladas por el ser humano. Cuando se trata del aspecto económico, podemos
asegurar que a nadie le gusta vivir en pobreza y escasez. Nuestra naturaleza
humana tiende a no conformarse con menos que la abundancia y la prosperidad.
Por esta razón el ser humano lucha con todas sus fuerzas y recursos por progresar
en el aspecto económico. También hay preocupación por prosperar o mejorar en el
aspecto físico. La apariencia física ocupa un lugar importante en las
prioridades de la mayoría de las personas, de ahí la enorme variedad de dietas
para perder peso, gimnasios, cremas y otros tantos medios de embellecimiento. Y
cuando hay alguna enfermedad, la preocupación es entonces prosperar en el
aspecto de la salud.
En el pasaje de hoy, parte de su tercera epístola, el
apóstol Juan se dirige a Gayo, un amigo muy amado, al cual muestra el afecto
propio de un verdadero pastor y maestro. Juan está preocupado tanto por la
prosperidad y la salud física de su discípulo como por su salud espiritual. Por
eso le dice: “Yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas
salud…” Y entonces añade: “…así como prospera tu alma”. Juan sabía por
experiencia propia que la prosperidad, ya sea material o física, depende
fundamentalmente de la manera en que prospera el aspecto espiritual. Y la
prosperidad del alma sólo se alcanza cuando le entregamos nuestra vida a
Cristo. Allí comienza a edificarse el fundamento de una prosperidad estable y
permanente. A menos que solucionemos primero el problema de nuestra pobreza
espiritual, todo lo que prosperemos en otras áreas no tendrá un buen
fundamento.
La prosperidad material puede perderse en un momento. Un
mal negocio, un robo, un incendio o la pérdida de todos los bienes puede dejar
a uno en la calle. La prosperidad física nadie la tiene garantizada. Si hoy nos
despertamos con salud ha sido por la gracia de Dios. Uno puede comprar un buen
seguro médico y medicinas pero no la prosperidad física. Tenemos, pues, que entender que la prosperidad
en la que todo ser humano necesita enfocarse en primer lugar es la prosperidad
espiritual, la cual es eterna y es la base para la verdadera felicidad.
Jesús dijo a sus discípulos: “Buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Cuando Jesús
dijo “y todas estas cosas os serán añadidas”, se estaba refiriendo a comida,
bebida, ropa, posesiones materiales en general, salud y bienestar económico.
Son las mismas “cosas” a las que se refiere Juan en el pasaje de hoy. Todas
estas cosas las vamos a recibir en la medida en que prosperemos
espiritualmente.
Alguien dijo que hay gente tan pobre en este mundo que lo
único que tienen es dinero. El dinero no garantiza la felicidad, en cambio en
Cristo hay paz y gozo en todas las circunstancias. ¿Eres tú una persona
próspera espiritualmente? Si no lo eres, entonces crecer espiritualmente debe
ser tu prioridad. Sólo así podrás vivir una vida de verdadera prosperidad en
todos los demás aspectos. En Deuteronomio 8:18, Dios se dirige al pueblo de
Israel y les dice: “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para
hacer las riquezas”. Y seguidamente les advierte que no se olviden de él cuando
estén disfrutando de prosperidad y riquezas, pues ciertamente perecerían.
Busca con más frecuencia el rostro del Señor. Lee su
palabra diariamente, medita en ella, ora más, sírvele más. Entonces comenzarás
a sentir paz y gozo en tu corazón aun en medio de circunstancias desfavorables,
serás mucho más paciente, tu fe será fortalecida y tu carácter será
transformado positivamente. Esto es prosperidad espiritual. Esta es la base
para una total, verdadera, estable y duradera prosperidad en todas las áreas de
tu vida.
ORACIÓN:
Mi amado Dios, te doy gracias porque en ti está el poder
para la prosperidad y la felicidad en este mundo de aflicciones. Por favor
ayúdame a buscar tu presencia cada día antes que cualquier otra cosa, confiando
en que tú añadirás, conforme a tu voluntad, todas las cosas que yo necesito. En
el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
¿SALVO SIEMPRE SALVO?
¿Se pierde la salvación? Si estoy mal corríjanme, pero las
Escrituras me enseñan lo siguiente:
Si tu eres una persona consagrada a Dios, que guarda su
cuerpo porque es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16-17, 1 Corintios
6:19-20); que se guarda en Santidad como lo demanda la Palabra (1
Tesalonicenses 5:23, 1 tesalonicenses 4:7, 2 corintios 7:1, Levítico 11:44, Levítico
19:2, Levítico 20:7, Hebreos 12:14, 1 Pedro 1:16); que busca a Dios en ayuno en
oración (Efesios 6:18, Joel 2:12, 1 tesalonicenses 5:17, Daniel 9:3); que
trabaja para su obra (1 corintios 15:58, Hebreos 6:10); que persevera en el
evangelio, sin desviarte, por supuesto que eres salvo, por eso dice Mateo 24:13
y Marcos 13:13 que el que perseverare hasta el fin, ese será SALVO.
Igual, dice 1 Pedro 4:8 Y: Si el justo CON DIFICULTAD se
salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?
Hebreos 2:3 ¿Como escaparemos nosotros SI DESCUIDAMOS una
SALVACIÓN tan GRANDE?
Y Filipenses 2:12 dice que CUIDEMOS de nuestra SALVACIÓN
con TEMOR y TEMBLOR.
Por lo tanto aun el Justo puede PERDERSE, si se desvía de
su justicia y hace iniquidad y no se arrepintiere de lo que haya hecho, así lo
dice Ezequiel 3:20, Ezequiel 18:24 y Ezequiel 18:26. También dice Ezequiel 18:4
que “todas las almas son mías, tanto el alma del Padre como del Hijo MÍAS SON,
el alma que PECARE esa MORIRÁ” y Éxodo 32:33 dice que “al que pecare contra mí
a ese RAERÉ YO de mi libro”.
Juan 1:17 dice que la ley fue entregada por Moisés, pero
la GRACIA y la verdad fueron entregadas por Jesucristo. PERO el estar bajo la
gracia no nos da licencia para pecar, pues Romanos 6:1-4 dice: “¿Qué, pues,
diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna
manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no
sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte
por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria
del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”.
La biblia también dice quienes no entraran al reino de
Dios, y esto no se lo dice al mundo porque ya el mundo lo practica, se lo dice
a la Iglesia, al pueblo del Señor, para que no lo practique y se aleje del
pecado (1 corintios 6:9-10, Apocalipsis 21:8 y Apocalipsis 22:15, Efesios 5:3-5
y Gálatas 5:16-21).
¡Gracia y Paz!
Por: Joshua Rojas
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