viernes, 5 de abril de 2013

PREDICA LA PALABRA CON AUTORIDAD



“Cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7:28-29).

El más grande y famoso sermón jamás predicado, el Sermón del Monte, dejó impresionados y atónitos a los que lo escucharon. El Señor Jesús dejó a la audiencia en un prolongado asombro, por lo que decía y cómo lo decía.

Lucas 4:32 nos dice lo siguiente: “Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad”.


Autoridad, no autoritarismo

Predicar con autoridad, no es fácilmente comprendido por la gran mayoría. Algunos confunden la palabra autoridad con autoritarismo. Tener autoridad no es tener el control, ni es tener influencia sobre las personas ni usar de la manipulación.

El Apóstol Pedro amonesta a los predicadores que cuando prediquemos la palabra lo hagamos “no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:3). Pero, ¿qué quiere decir hablar con autoridad? Para ello, son indispensables los siguientes elementos:

1. Conocer a Cristo y haber tenido una experiencia personal con él.

2. Predica como un Mensajero del Señor.


Conocer a Cristo

La autoridad que se adquiere por medio de la experiencia personal es algo incomparable. La experiencia personal fue un elemento importante para que los Apóstoles tuvieran una enorme autoridad al presentar el mensaje, Pablo nos dice en 2 Corintios 4:13: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”.

Ellos conocían a Cristo y habían tenido una experiencia personal con él. Habían sido testigos oculares de la Gloria de Cristo. Y a pesar de las circunstancias adversas que muchas veces tuvieron que enfrentar, nunca se amedrentaron, sino que con más valentía y autoridad hablaban de Cristo. Solamente ponle atención a las palabras del Apóstol Pedro: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” (2 Pedro 1:16).

Sin este elemento, es imposible ser un predicador de la Palabra de Dios y mucho menos poder presentar el mensaje con autoridad. ¡Debemos anhelar cada día estar contemplando su hermosura y majestad!


Predica Como Un Mensajero Del Señor

No se puede predicar con autoridad sobre lo que no se cree personalmente con todo el corazón. La Biblia es la Palabra de Dios, es por ello que podemos predicarla con autoridad. La autoridad de Cristo Jesús consistía en que “Él predicaba las Sagradas Escrituras”.

Nuestra autoridad radica en Dios y no en nosotros. Cada predicador es un mensajero del Señor, debemos hablar como sus mensajeros y decir con plena certeza: “Así dice el Señor”. Nosotros decimos las palabras de Cristo y no las nuestras. Dios te ha puesto donde tú estás para enseñar ciertas cosas, eres un instrumento de Dios y bajo autoridad. Siempre debes saber que en la congregación o en donde tu te encuentres eres como un mensajero enviado.

Es importantísimo tomar en cuenta que, al predicar la palabra del Dios, estamos al igual que un alma rogándole a otra: “Reconcíliate con Dios” (2 Corintios 5:20).

Recuerda, esta cualidad no es para abusar del rebaño del Señor, es para compartir el mensaje que nos ha sido encomendado. Lo que sorprendió a la multitud más sobre la enseñanza de Jesús era que hablaba con autoridad (Mateo 7:28,29). No es que el predicador sea infalible, el predicador no es infalible, sino porque Dios habla a través de él, haciendo afirmaciones sobre la vida de las personas, diciendo la verdad con valentía, asumiendo posiciones valientes donde los demás se encogen de miedo.

Que Dios continúe bendiciendo tu vida, tu testimonio y tu ministerio, y que su gracia infinita esté cada día en tu vida.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿DISFRUTAS TÚ EN LA PRESENCIA DE DIOS?



Lucas 10:38-42
“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

Las iglesias están llenas de hombres y mujeres que están en constante movimiento. Hacen esto, hacen lo otro, sirven en la cocina, enseñan una clase, forman parte de diferentes ministerios. Todo esto es muy bueno, sin embargo muchas veces, guiados por nuestros deseos de hacer algo útil, nos envolvemos en tantas cosas que perdemos de vista lo que debe ser prioridad en la vida del creyente: la comunión con Dios. O sea, estamos tan ocupados en las obras del Señor, que nos olvidamos del Señor de las obras.

El pasaje de hoy nos habla de la actitud de dos hermanas ante la visita que Jesús les hizo en una ocasión. Dice que una de las hermanas, Marta, “se preocupaba con muchos quehaceres.” Podemos imaginarla haciendo muchas cosas a la vez: cocinaba, organizaba, limpiaba lo que estaba sucio, tratando de que todo luciera lo mejor posible. ¡Y con toda razón! ¡Su huésped era nada menos que el Hijo de Dios! ¡Qué enorme privilegio! Sin embargo, la otra hermana, María, se sentó tranquilamente a los pies del Maestro y muy atentamente escuchaba sus palabras. No existía nada que ella deseara más que estar cerca de Jesús, y disfrutar cada momento de su presencia.

Marta estaba tan concentrada haciendo lo que ella estaba segura era lo correcto, que se sintió muy enojada al ver que María no la ayudaba, y se dirigió a Jesús diciéndole: “Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”. En otras palabras, “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo lo que estoy haciendo, mientras ella no hace nada?” Esta es la manera en que Marta veía las cosas en aquel momento, ella hacía todo lo posible por agradar a Jesús mientras su hermana “no hacía nada”.

La respuesta de Jesús es una profunda enseñanza que nunca debemos olvidar: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas”. Jesús no está reprochando a Marta su deseo de tener la casa limpia, o de preparar la comida. Él simplemente está tratando que ella entienda que se está preocupando demasiado por cosas que realmente no son tan importantes. “Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. No quiere esto decir que la otra parte es mala, sino que ella escogió la mejor. Lo que Marta estaba haciendo no era malo, pero lo que María decidió hacer era mucho mejor. Es decir, María tenía sus prioridades en el orden correcto. Las cosas materiales son temporales, tienen fin. La comunión con el Señor tiene carácter eterno, por eso la “buena parte” que escogió María “no le será quitada”.

En el Sermón del Monte, Jesús enseñó a sus discípulos este concepto. Hablando del afán del ser humano por sus necesidades físicas y materiales, como la comida, la bebida y la ropa, les dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Nada en esta vida deber robar la prioridad a nuestra búsqueda del reino de Dios, al disfrute de la santa presencia del Señor. El ser humano tiene una constante necesidad de paz, de gozo y de felicidad, y trata de encontrarlas en muchos lugares y de muchas maneras diferentes; sin embargo al escribir el Salmo 16, David nos enseña el único lugar donde es posible encontrarlas. Al dirigirse a Dios, le dice: “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).

Separa un tiempo diariamente a orar y leer la Biblia y meditar en lo que lees. Deja todo lo demás a un lado y disfruta tranquilamente la presencia del Señor.

ORACIÓN:
Dios mío, anhelo sentir la paz y el gozo de tu presencia en mi vida. Por favor ayúdame a establecer mis prioridades de manera que cada día yo ponga en primer lugar pasar un tiempo de comunión a solas contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

ORACIÓN



Dios mío, anhelo sentir la paz y el gozo de tu presencia en mi vida. Por favor ayúdame a establecer mis prioridades de manera que cada día yo ponga en primer lugar pasar un tiempo de comunión a solas contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

LA CONFIANZA PLENA EN DIOS



Romanos 8:28-29
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

El Salmo 34:7 afirma que todo creyente está rodeado por la presencia de Dios. Tenemos también la seguridad de que incluso los aspectos más dolorosos de la vida serán entretejidos en su plan, y de que nada nos podrá ocurrir sin su permiso. Esa es una buena noticia. Pero el concepto de que Dios está presente en cada cosa, muchas veces hace que el creyente se pregunte:

• ¿Incita Dios a las personas para que pequen? Dios nunca da origen al pecado, ni nos anima a pecar. Sus propósitos son librarnos del poder del pecado (Colosenses 1:13) y transformarnos a la semejanza del Señor Jesús (Romanos 8:29).

• ¿Cómo puede el Señor utilizar nuestro pecado para algo bueno? Cuando cometamos errores, Él nos revelará nuestra verdadera naturaleza, es decir, nuestras debilidades, fallas y orgullo. Su Espíritu nos convencerá de pecado y nos llevará al arrepentimiento verdadero (Juan 16:8). Además, Él nos enseñará las consecuencias de la desobediencia y la maravilla de su naturaleza perdonadora.

• ¿Está Dios con quienes no forman parte de su familia? El Señor está interesado en los incrédulos, pero de una manera diferente. Les extiende amor constantemente para mostrarles la necesidad que tienen de un Salvador y el pecado que los separa de Él. Sin embargo, no ignora su rebeldía (Romanos 1:18; 2.2).

Contemplemos entonces la vida de Jesucristo. Nuestro Salvador sufrió de muchas maneras durante su vida terrenal por la rebeldía espiritual, la ignorancia y las faltas de los demás. Pero recordemos cómo utilizó el Padre celestial el sufrimiento de su Hijo para nuestro bien y para la gloria de Él mismo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

“Porque ninguna cosa es imposible para Dios”.



Lucas 1:37
“Porque ninguna cosa es imposible para Dios”.

Él puede sanar a los enfermos, darle visión al ciego, y causar andar al cojo. Él puede hacer que un camello pase por el ojo de una aguja; y el milagro más grande de todos, Él puede salvarte de tus pecados, escribir tu nombre en el cielo, y ¡cambiar por completo tu vida, dándote una vida NUEVA en nuestro Señor Jesucristo.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

“Jehová, él es nuestro Dios; Sus juicios en toda la tierra”.



1 Crónicas 16:14
“Jehová, él es nuestro Dios; Sus juicios en toda la tierra”.

No, Señor William Ernest Henley, tú no eres “el dueño de tu destino, ni el capitán de tu alma” como dices en tu poema Invictus. Ni tampoco soy yo o ningún otra persona. “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos (Salmo 100:3).

Todo el instinto e inteligencia programado en nosotros y en todos los animales, insectos y criaturas que existen no es resultado de una explosión de una roca grande, millones de años en el pasado. Todo fue programado. Y donde hay un programa, hay un programador. “Inclínate a él porque él es tu señor”. Sus juicios están en toda la tierra, sean terremotos, diluvios, y tempestades, o buena salud, aumentos de sueldo, o hijos contentos y virtuosos. Honra a Dios honrando a su hijo que fue crucificado, sepultado, y que resucito de los muertos.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 3 de abril de 2013

ORACIÓN



Padre santo, reconozco y confieso delante de ti, que soy totalmente incapaz de correr mi carrera con éxito, si no es con el poder y la dirección de tu Santo Espíritu. Por favor capacítame para mantener mis ojos fijos en Jesús, imitándolo en todo y haciéndolo el Señor de mi vida. En su santo nombre te lo pido, Amén.

“Gracia y Paz”

EL ESPÍRITU DE JEZABEL (Primera Parte)



Hay una guerra muy antigua entre el espíritu de Elías y el espíritu de Jezabel. En esta guerra Elías representa la voz del cielo, la voz del arrepentimiento y el regreso a Dios. Jezabel, en el sentido opuesto, todo lo que busca es entorpecer y derrotar la labor del arrepentimiento. Su meta es silenciar el llamado profético.

Para una mejor comprensión del conflicto entre el espíritu de Elías y el de Jezabel, debemos entender a esos dos adversarios tal como nos los muestran las escrituras. Cada uno es la contrapartida del otro. Si Elías es valiente, Jezabel es descarada. Si Elías va en contra de todo mal, Jezabel va en contra de todo lo bueno. Si Elías habla con las palabras de Dios, Jezabel habla con base en el mundo de brujería y engaño.

Elías era el líder espiritual de la escuela de los profetas en Israel. Bajo su supervisión estaban los hijos de los profetas (literalmente cientos de videntes y de ministros profetas que proclamaban la palabra del Señor). Sin embargo, en esta guerra, Jezabel sistemáticamente asesinó a los siervos de Dios (1 Reyes 18:22). Hasta que llegó Elías como el último de los profetas y retó a los 450 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera a demostrar su poder: sus dioses contra el poder del Señor.

Estos 850 hombres eran falsos profetas, sacerdotes satánicos, que comían en la "mesa de Jezabel" (1 Reyes 18:19). Ellos eran los individuos más poderosos y demonizados que el reino de las tinieblas puede producir. El Rey Ahab, esposo de Jezabel envió un mensaje a todo Israel y la nación para que viniesen y presenciasen el conflicto existente entre el Señor y los dioses.

Los términos del reto fueron muy simples: cada uno debía poner un buey en el altar. Elías les dijo que: "... invocaran el nombre de su dios, y yo invocaré el nombre del Señor. ¡El que responda con fuego, ése es el Dios verdadero!" (1 Reyes 18:24). Seis horas más tarde los sacerdotes de lo oculto no podían aun producir fuego, pasaron doce horas y Elías comenzó a burlarse de ellos y les dijo "¡Griten más fuerte! les decía. Seguro que es un dios, pero tal vez esté meditando, o esté ocupado o de viaje. ¡A lo mejor se ha quedado dormido y hay que despertarlo!" (vs 27).

Justo antes de la noche Elías oró sobre su sacrificio y "En ese momento cayó el fuego del Señor y quemó el holocausto, la leña, las piedras y el suelo, y hasta lamió el agua de la zanja.  Cuando todo el pueblo vio esto, se postró y exclamó: « ¡El Señor es Dios, el Dios verdadero! »" (1 Reyes 18:38-39). Inmediatamente después de esta demostración del poder de Dios, Elías instruyó a los israelitas a reunir a los profetas de Baal y a ejecutarlos.

Podríamos suponer hasta ahora que Elías debió haber ido donde Jezabel y con la misma confianza y el mismo poder destruirla, pero no lo hizo.  Puede que le sorprenda lo que ocurrió, Elías  cae en una guerra espiritual. Jezabel en un ataque de ira soltó un flujo de sortilegios contra Elías que le abrumó, y cundió su alma y miedo y a tal punto que huyó.

¿Cómo es que un profeta tan poderos puede volverse y huir? La respuesta no es simple, y peor aun, la situación empeora. Después vemos a Elías sentado bajo un árbol de enebro, lamentándose que no era mejor que sus padres y rogando por su muerte (1 Reyes 19:4) ¿Qué presión abrumó a este gran hombre de Dios a tal forma que cayese preso de tanto miedo y desaliento? El espíritu de Jezabel.

Escuchen amados y comprendan. Cuando nos enfrentamos contra el principado de Jezabel, puede que podamos resistir la tentación y la brujería pero debemos protegernos del espíritu de desaliento y de miedo ya que puede que vengan contra nosotros y silencien nuestra oración.

Pero el drama continúa...

La guerra entre Elías y Jezabel continúa y ha estado en los eventos más importantes en la historia del hombre. Recuerde qué las escrituras hablan refiriéndose a Juan el Bautista como el que "debía venir antes del Señor  con el espíritu y el poder de Elías" (Lucas 1:17). Jesús dijo de Juan Bautista, "... él mismo es Elías, que debía venir" (Mateo 11:14, 17:11-13). Juan incluso tenía la apariencia de Elías.

Como Elías, Juan proclamó la necesidad de arrepentirse del pecado que veía. Específicamente la vida adultera del Rey Herodes y su esposa Herodias. Cuando Juan los confrontó Herodias lo encarceló (Marcos 6:17-19) ¿Quién estaba manipulando a Herodias y controlándole? De la misma manera como el espíritu de Elías ministraba a través de Juan, Jezabel tenía influencia en el mundo a través de Herodias.

Y así como Jezabel actuó contra Elías, Herodias actuó contra Juan. El miedo y el desaliento cubrieron la vida de este poderoso siervo de Dios, quien había visto descender al Espíritu Santo como una paloma sobre Jesús y quien escuchó la voz audible del Padre al referirse a su Amado Hijo. El único hombre que en vida ha tenido contacto directo con la Trinidad, ahora duda de su visión.

Por fin se presentó la oportunidad... Herodes dio un banquete" (Marcos 6:21).

"Oportunidad" es una palabra perfecta para describir el momento de este evento. Dado que esta era una guerra entre el espíritu de Elías y el de Jezabel, Herodias hizo que su hija danzara frente a Herodes, excitándole a tal punto que éste le prometió lo que ella quisiese. Y ella a petición de su madre demandó la cabeza de Juan el Bautista. ¿Por qué una degollación? Mediante la boca de Juan vino la palabra de Dios y esta era la mayor amenaza a este espíritu. Cortar la cabeza de Juan era silenciar su boca y eliminar su autoridad. De esta manera la confrontación eterna entre estos dos espíritus se detendría al menos temporalmente.

¡Elías viene!

Hace dos mil años, Jesús dijo que el ministerio de Elías no ha culminado, El prometió que "Sin duda Elías viene, y restaurará todas las cosas..." (Mateo 17:11). El profeta Malaquías también escribió, "Estoy por enviarles al profeta Elías antes que llegue el día del Señor, día grande y terrible" (Mal 4:5). El espíritu o la influencia de Elías de acuerdo a las escrituras harán que la humanidad fije su mirada ante el gran día del Señor.  Su propósito es que todas las cosas sean restauradas.

No obstante que el Señor ha usado el espíritu de Elías, mediante el Espíritu Santo, para darle la unción a Eliseo y luego a Juan el Bautista, el Señor está levantando una comunidad de profetas, hombres y mujeres llenos del Espíritu para preparar el camino del retorno de Cristo. Pero debemos tener en cuenta que Elías viene antes que Jesús pero también viene Jezabel.

O es que acaso ¿no has notado que en nuestra tierra abunda la idolatría y la hechicería? ¿No has escuchado su voz que rechaza la autoridad de Dios y exalta la rebelión con el feminismo? ¿No te has dado cuenta que ha inducido a que se comentan "inmoralidades sexuales" aun entre los "siervos de Dios"? (Apocalipsis 2:20). Ver la manifestación tan evidente de Jezabel nos confirma que el espíritu de Elías también está entre nosotros para conducir al arrepentimiento y preparar a que la gente se vuelva al Señor.

En el Antiguo Testamento vemos cómo Dios destruyó a Jezabel. Jehú, el recién coronado rey de Israel fue enviado por la Palabra del señor a través Eliseo, sucesor de Elías, para que se cumpla el juicio de Dios. Jehú y sus hombres llegaron con mucho furor ante Jezabel y se aceraron a él los reyes de Judá y de Israel y le preguntaron, "Jehú, ¿vienes en son de paz? ¿Cómo puede haber paz mientras haya tantas idolatrías y hechicerías de tu madre Jezabel? replicó Jehú (2 Reyes 9:21-22). Jehú mató a los dos reyes e inmediatamente se enfrentó a Jezabel. La palabra nos dice que cuando ella lo vio, ella se pintó los ojos y adornó su cabeza, y se situó en la ventana superior y le dijo: '¿Cómo estás, Zimri, asesino de tu señor?

El entonces levantó su faz hacia la ventana y le gritó: "¿Quién está de mi parte? ¿Quién?" Y dos o tres eunucos bajaron la vista mirándolo. Entonces les dijo: "¡Arrójenla de allí! Así lo hicieron, y su sangre salpicó la pared y a los caballos que la pisotearon" (2 Reyes 9:30-33).

Había algo en el espíritu de Jehú que hoy en día necesitamos en nuestra guerra contra Jezabel. Jehú no tuvo misericordia, no permitió ninguna clase de simpatía o compromiso con este espíritu demoníaco. Jehú la puso bajo sus pies. Y en la medida en que ella se desangraba y estaba próxima a su muerte, los caballos de Jehú la pisotearon.

Si bien es cierto que nuestro llamado no es a hacer demostraciones físicas, como lo hizo Jehú, no debemos ser tolerantes ante este espíritu. No debemos estar en paz, ni irnos a lamentar a la sombra de ningún árbol hasta que la influencia de este espíritu sea degollado. Debemos dejar de estar en la comodidad mientras sus hechicerías y brujerías están influyendo a tantos en nuestra tierra. Debemos rechazar de declarar una paz falsa basada en respeto y en el miedo, especialmente cuando el Espíritu de Dios nos está llamando a la ¡"Guerra"!

Es significante que los eunucos la derribaron. Algunos de los que leen este estudio han sido eunucos, esclavos de los espíritus malignos. Pero hoy Dios les está dando el privilegio de participar en el juicio eterno contra Jezabel. Derríbenlo. Póngase en la fila de Dios y deje que el juicio de Dios venga.

Recuerda, este espíritu maligno desea silenciar su autoridad espiritual callando su voz. Y en la medida que te libras de sus seducciones, debes aprender a hablar en contra de las influencias de Jezabel. Usa el nombre de Jesús para ordenar a este espíritu a alejarse de tus hijos, tu familia, de tu iglesia y de tu alma. ¡¡No dejes que te degolle, abre tu boca y ora en su contra!!

Hagamos esta oración: “Dios Eterno, alabado sea tu Santo Nombre por siempre. Te pedimos en el nombre de Cristo que liberes a los que se encuentran cautivos y esclavos del espíritu de Jezabel. Si es tu voluntad Señor, ordena a los eunucos que echen abajo las fortalezas de Jezabel para derribar las malignas fantasías e ideas de las mentes cautivas; libera a las almas de las ataduras en que se encuentran y fortalécenos para hacer Guerra Santa contra Jezabel, en el Nombre de tu amado hijo Jesús, Amen”.


“Gracia y Paz”
Verdades Bíblicas

martes, 2 de abril de 2013

CRISTIANOS ZERO… CRISTIANOS LIGHT…



Efesios 4:17-20
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo.

“Gracia y Paz”
Reflexiones Cristianas

¿ESTÁS PROGRESANDO ESPIRITUALMENTE?



Hebreos 5:11-14
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

El autor de la carta a los Hebreos se dirige a un grupo de judíos que se habían convertido al cristianismo, pero no mostraban progreso en su crecimiento espiritual. Les dice que “después de tanto tiempo” debían haber sido ya lo suficientemente maduros como para enseñar a otros, sin embargo todavía era necesario enseñarles a ellos los fundamentos más básicos de la palabra de Dios. Eran como bebés lactantes necesitados de atención, y que no producían fruto espiritual. En el próximo versículo (Hebreos 6:1) les exhorta a que progresen en su crecimiento espiritual: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección...”

La vida cristiana no es un evento. Es un proceso, es un recorrido que tiene un propósito. El deseo de Dios es que sus hijos sean conformes a la imagen de su Hijo Jesucristo, por lo tanto debemos estar creciendo, madurando y pareciéndonos más a Cristo cada día que pasa de nuestras vidas. Las etapas de nuestra vida espiritual van de la incredulidad a la conversión y progresivamente al servicio. Antes de la conversión no conocemos al Señor. Ya sea que hemos sido criados en un hogar cristiano o no, cada individuo tiene que tomar una decisión en su corazón de aceptar a Cristo como salvador o de rechazarlo. Una vez que hemos reconocido que somos pecadores, que hemos creído que Jesucristo es el Hijo de Dios y que resucitó de los muertos y hemos abierto nuestro corazón al Señor aceptando su sacrificio en la cruz, entonces somos salvos, es decir adoptados en la familia de Dios y herederos junto con Cristo. Así dice Gálatas 4:4-7: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.

Aquí comienza nuestro recorrido a través de la nueva vida a la que hemos sido llamados. Ahora, en lugar de vivir en nuestra propia fuerza, tenemos la opción de ser guiados por el Espíritu Santo quien viene a morar en nuestros corazones con el fin de llevar a cabo el proceso de santificación. Nuestra parte en este proceso es buscar el rostro del Señor en oración cada día, leer su palabra, meditar en ella y aplicarla en nuestro diario vivir. Sin duda encontraremos dificultades y problemas en este caminar, al igual que anteriormente. La diferencia estriba en que, si seguimos las instrucciones de la Palabra de Dios, el Señor usará esos inconvenientes y sufrimientos para madurarnos espiritualmente.

Si perseveras en la búsqueda diaria del Señor, el Espíritu Santo hará en tu vida su obra transformadora y experimentarás crecimiento espiritual. Entonces comenzarás a gozar de la inefable paz de Dios en medio de cualquier situación, adquirirás sabiduría y entendimiento espiritual lo cual te permitirá reconocer y rechazar las trampas del enemigo, y sentirás cada vez más un profundo deseo de disfrutar de la compañía de tu Padre celestial y de agradarle en todo lo que hagas. Estas son señales evidentes de crecimiento espiritual. Así lo expresa el autor de esta carta en el pasaje de hoy al referirse a “los que han alcanzado madurez”, de los cuales dice que “por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me capacites por medio de tu Santo Espíritu para que yo pueda continuar mi crecimiento espiritual, y sea yo un testimonio que glorifique tu nombre. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

..."SIN PALABRAS"...



Es impresionante.... Verdad?... Pues algo muy parecido, mucha gente esta haciendo con sus hijos!!!; he aquí algunos ejemplos:

Si un niño vive criticado aprende a condenar.
Si un niño vive con hostilidad aprende a pelear.
Si un niño vive avergonzado aprende a sentirse culpable.
Si un niño vive en tolerancia aprende a ser tolerante.
Si un niño vive con estimulo aprende a confiar.
Si un niño vive apreciado aprende a apreciar.
Si un niño vive en equidad aprende a ser justo.
Si un niño vive con seguridad aprende a tener fé.
Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de el…. !
(Proverbios 22:6)

“Gracia y Paz”
Para Meditar y Compartir

ORACIÓN


Padre santo, te ruego me capacites por medio de tu Santo Espíritu para que yo pueda continuar mi crecimiento espiritual, y sea yo un testimonio que glorifique tu nombre. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén. 

"Gracia y Paz"

lunes, 1 de abril de 2013

EL PROPÓSITO DE NUESTRA ADORACIÓN



Romanos 1:21—2:4
“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”.

Dios nos creó para adorarlo a Él. Puesto que fuimos hechos con este propósito, adoraremos algo, incluso si decidimos adorar algo que no sea el Creador. Podemos llegar a dedicar nuestras vidas al dinero, la fama, la popularidad, la inmoralidad, o a alguna otra cosa que pueda convertirse en un dios falso. Pero no importa cuántas cosas terrenales intentemos adorar, ninguna de ellas nos podrá satisfacer como el Dios vivo.

En Romanos 1, el apóstol Pablo ilustra este punto en términos de un pecado particular: la perversión sexual. Usted puede pensar que no está pecando si esta iniquidad no forma parte de su vida, pero cualquier indulgencia pecaminosa -ya sea con acciones o actitudes- que tenga prioridad sobre la adoración al Señor, es mala y destructiva. A menos que dejemos que el Señor Jesús nos salve de nuestra naturaleza egoísta, seguiremos descendiendo y cayendo en la depravación.

Al actuar como si Dios no existiera, excluyéndolo de nuestra vida, perdemos de vista el propósito de nuestra existencia. Al pasar por alto el hecho de que Él quiere relacionarse de manera personal con nosotros, estamos rechazando el regalo de su gracia y deshonrándolo. Sin Él, nuestra manera de pensar se vuelve cada vez más vana, llevándonos a elegir sustitutos falsos al tratar de llenar el vacío que solo Dios puede llenar.

Negar a Cristo su legítimo lugar como Señor de nuestra vida, provocará finalmente a la ira de Dios. Pero el Señor, por su gran amor a toda la humanidad, no quiere que nadie pase la eternidad sin Él (2 Pedro 3:9). Por tanto, sigue ofreciéndonos “las riquezas de su benignidad, paciencia y nobleza” y llamándonos al arrepentimiento.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NUESTRO DIOS ES TIERNO Y MISERICORDIOSO Y SANA A LOS QUEBRANTADOS



Salmos 147:3
“El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas”.

Dios mira a los orgullosos de una distancia; no se acerca a ellos; Pero se compadece de los humildes. Antes de entrar en nuestras vidas y salvarnos de los pecados, Él nos enseña que somos pecadores, y que tenemos completa necesidad de limpieza y purificación. El Espíritu Santo nos enseña que somos malos y equivocados, y que nosotros merecíamos el castigo que Cristo sufrió en la cruz.

¿Tienes un corazón roto? Dios te dará un corazón nuevo. ¿Lamentas los años perdidos? Dios restaurará los años malgastados. ¿Sufres al darte cuenta que tu vida ha sido inútil y sin valor? Nuestro Dios, lleno de gracia y misericordia, verá tu tristeza, tu arrepentimiento, y tus lágrimas, y se cumplirán en tu vida las promesas de nuestro versículo de hoy: “El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas” (Salmo 147:3).

Nuestro Dios es tierno y misericordioso y sanará a los quebrantados. En tu vida Cristiana cuando estás apenado y sufriendo por la pérdida de alguien que quieres, o tienes cualquier clase de pérdida o dolor, Dios te mandará El Consolador, El Espíritu Santo para darte paz y consuelo en tus aflicciones.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día