domingo, 6 de enero de 2013

REMEDIOS CASEROS PARA PROBLEMAS ESTOMACALES



Ulceras, gases, diarrea, estreñimiento, pesadez, indigestión. Son muchos los problemas estomacales que podemos padecer y en general son bastante comunes. La mayoría de las veces se debe a una mala alimentación o puede ser debido a factores emocionales. Hoy quisimos resumir aquí los mejores remedios naturales para problemas estomacales.

Las infusiones son muy recomendables para todo tipo de trastornos estomacales, una infusión de manzanilla es lo mejor si el dolor de estómago es provocado por los nervios, cuando se siente un nudo en el estomago. También se utiliza la manzanilla para úlceras estomacales al igual que el tilo.

La manzanilla actúa como protector y reparador de las membranas gástricas y es indicada para todo tipo de trastornos digestivos. Para obtener el efecto medicinal deseado se toman 2 a 3 tazas de infusión diarias, una cucharada de flores secas por cada taza de agua.

Para la acidez y para terminar con los gases, una infusión de estrella de anís, conocido también como anís de China o badiana. También podemos comer todas las mañanas un tazón de avena o una porción de yogur natural dietético en ayunas.

Con el hinojo se prepara un remedio natural muy bueno para el estomago, se logra mejorar la digestión y la pesadez de estomago, eliminar los gases y estimular el apetito. Se toma una infusión con 5 gramos de frutos secos de hinojo por cada taza de agua, 2 tazas diarias.

La raíz de regaliz tiene propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias de  la mucosa gástrica, es muy buena para la indigestión y para todo tipo de problemas estomacales.

Otro remedio casero para favorecer la digestión, evitar los espasmos y la formación de gases se prepara con tomillo. Podemos tomar tres tazas diarias de su infusión o dejar en maceración un puñado de flores en vino blanco y tomar una copa después de las comidas.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Otra Medicina

VISTÁMONOS DE CRISTO



Romanos 13:11-14
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”.

Antes de que nazca un bebe se rompe la fuente, síntoma inequívoco de que viene un nacimiento, antes de que venga la lluvia podemos ver las nubes grises sombreando nuestro entorno, dato inequívoco de que vendrá la lluvia, antes de que Cristo regrese habrá también datos inequívocos, señales de su pronta venida,( la apostasía de la iglesia, la indiferencia por las cosas santas, el avance científico y tecnológico, la promiscuidad sexual, la decadencia moral), La iglesia cristiana debe estar expectante, anhelante y preparada para estar con su Señor, Juan en el Apocalipsis 19 dice que la novia se está ataviando con joyas y vistiéndose de lino fino y este lino fino son más que la acciones justas de sus santos, podríamos interpretar que se prepara para su boda.

Sé que cuando vienes vestido de manera elegante (aun que se que para algunos es su estilo de vestir) para algunos de nosotros es muestra de que tenemos algún compromiso importante y queremos dar una buena imagen, las mujeres cuando saben que tendrán un evento de este tipo usan de bastante tiempo para prepararse, se cambian muchas veces por que quieren verse bien, pero nosotros ¿Cómo nos preparamos para estar con el Señor? ¿Nos preocupa la imagen que daremos ante el Señor el día que venga por nosotros o nos lleve con El? No me refiero a que literalmente nos vistamos de algún tipo de ropa para impresionar a Jesús sino que nos vistamos o que nos preparemos de manera espiritual.

I.- Estemos consientes de los tiempos que vivimos.
Son tiempos peligrosos. Son tiempos en donde abunda la maldad, en donde la falsedad y el soborno proliferan por todos lados, la decadencia moral y la falta de espiritualidad se deja ver por todos lados. Creo que para nosotros debieran ser tiempos de reflexión, tiempos de una búsqueda genuina a las cosas de Dios, son tiempos en los que no podemos estar inactivos, es tiempo de accionar (Despertar). Cuando en la Biblia se define esta palabra (despertad) en la RV60 dice levantarnos no se refiere a una situación de sueño sino a una actitud de insensibilidad de estupor de falta de interés por las cosas de Dios.


Que es estar dormidos en la biblia

• Indiferencia a las cosas de Dios.
• Frialdad a las cosas del espíritu.
• Falta de compromiso a la una vida santa.
• Falta de amor por la hermandad.
• Falta de pasión por las almas perdidas.
• Falta de desarrollar en dones que Dios nos Dio.

Estemos consientes de los tiempos que vivimos, el verso 12 afirma que la noche esta avanzada, en los evangelios específicamente en el de Juan vemos que los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, es notorio que Dios desea que seamos hijos de la luz y que no vivamos en la oscuridad de la noche, es decir en las obras del mal. La obra de la maldad ha hecho estrago, le hemos dejado mucho terreno al enemigo, nos ha amedrentado, nos ha amenazado, nos ha intimidado cuando debiera ser al revés, hemos dejado que sus mentiras nos abrumen y sentimos lo patente de lo oscuro, creo que hemos vivido desperdiciado tiempo. Cuando era niño había una serie de televisión que se llamaba “El hombre del mañana” un programa medio futurista que decía como seria el hombre del siglo 21. Que tremendo que seguimos siendo igual, seguimos siendo el hombre del mañana, y la razón es obvia (“mañana lo hago”, es decir,  dejamos de hacer cosas muy importantes en el ámbito espiritual diciendo que mañana lo haremos). Es tremendo, como faraón teniendo la oportunidad de hacer los ajustes en ese momento y en ese día dijo Mañana. “Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. 9 Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. 10 Y él dijo: Mañana...” (Éxodo 8-8).

Es increíble que prefiramos dormir con esas condiciones de incomodidad, de pecado, de carga, pudiendo pedir hoy en este mismo instante que sean quitadas las ranas de nuestra vida.

Estemos consientes de los tiempos que vivimos y hagamos algo hoy. Que podemos hacer…

II.- Aferrémonos a sus promesas.
¿Alguna vez has estado con uno de tus hijos enfermo, ardiendo en fiebre, no tienes la medicina, le estas poniendo paños de agua fría, no tienes un medico a tu lado y estas viendo que es noche y que no puedes salir a ningún lado porque no tienes quien se quede con tu niño, porque  no hay nada abierto a esa hora y esperas con ansias a que llegue el Día? Otro ejemplo: Imagina una persecución encarnecida en contra tuya en medio de la selva con muchos animales salvajes, con miles de peligros y de cosas malas que te pueden pasar, es de noche y solo esperas que salga el Sol ¿Qué sentimiento tendrías? …Algunos diríamos Señor: ya por favor que venga el día!!! Asi debiéramos estar anhelando que Cristo venga (Apocalipsis 22:20).

Solo los que hemos estado en esos momentos de tensión sabemos que es Esperar que llegue la mañana. Hermanos… Dios prometió bendición para nuestras vidas, y si no la tenemos no es porque no la haya mandado, sino porque nosotros “estamos en otro canal”, o como dicen los jóvenes… “en otro rollo”, buscando la solución en otras cosas. Hermanos… tenemos que confiar en Él; el mismo dice: no os dejare ser tentados más de lo que podáis soportar; el mismo dice que juntamente con la tentación nos dará la salida; el dijo clama a mí y yo te responderé; el dijo los leoncillos necesitan y tienen hambre pero los que esperan en Jehová no tendrán falta de ningún bien. Aferrémonos a sus promesas, si conoces una dila con convicción, llévala a tu corazón y haz algo importante.

III.- Hagamos ajustes pertinentes en nuestras vidas.
“…Desechemos las obras de las tinieblas…” (versículo-12), si no sabemos a qué se refiere hay un paralelismo interesante en el versículo 13 que no deja duda de que está pidiendo: vivir con honestidad, vivir sin excesos de ningún tipo, nada que contamine nuestra carne (glotonería, borracheras, lujurias, contiendas, envidias). Todo el capitulo 12 nos enfatiza como debemos de vivir, pero en síntesis el versículo 13 del capitulo 13 nos clarifica como debe ser nuestra vida.

Es importante hacer ajustes, no podemos tomar la forma de este mundo, (nos os conforméis 12:2) no podemos pensar como ellos ni vivir como ellos.

IV.- Vistámonos de luz.
Las Escrituras se ocupan mucho de vestirse o revestirse. Se ocupan de vestiduras reales, sacerdotales, militares, del vestido de bodas, de pecadores arrepentidos, etc. En cada caso el vestido expresa la dignidad, oficio, carácter o condición del hombre. El vestido expresa ante el público lo que es. Teniendo esto en cuenta es fácil comprender la exhortación espiritual de este texto como decirnos: Para nosotros los creyentes, la noche del paganismo ha pasado. Ha llegado el día, la aurora del evangelio. Sacudid el sueño espiritual: ¡a vestirnos!. El Espíritu de Cristo habita en vosotros: miremos cómo lo exteriorizamos. Procurad que se manifiesten en vuestra conducta todos los rasgos posibles característicos de Cristo. El era la Luz del mundo. Os incumbe reflejarla. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (2 Corintios 3:3; Gálatas 3:27; Efesios 4:27; Mateo 5: 13-16). Para decir que hay que vestirse de Cristo se requiere conocimiento de su persona, de su naturaleza, de sus rasgos característicos, y sobre todo la humilde sumisión a su voluntad para que su Espíritu obre, tanto el querer como el hacer, en el alma del creyente.

La novia se viste de lino fino, al igual que cuando tenemos un evento importante nos vestimos diferentes. Un día nos juntamos a las 6 de la mañana a orar como diáconos, ese día venimos todos, llegamos con sueño, otros con lagañas y con ropas de “córrele y ponte esto”, pero uno de ellos vino de traje, todos lo cuestionamos y el dijo algo que me impacto, debo estar listo… así es como debo de andar, me hizo pensar “no se si este día, a esta hora, mi señor venga por mí y yo quiero estar listo”, dice el texto vistámonos de las armas de la luz. El ver. 14 dice que nos vistamos de Cristo.

Un día caminado por la calles de la ciudad me salió al encuentro un individuo con una botarga del “Dr. Simi” (creo que todos ustedes los han visto por la calle), cuando intentaba pasar él me interrumpió el paso, me dio un poco de risa y de nervios porque parecía que bailaba con el mono hasta que escuche una voz de adentro del mono que me dijo “Hermano Soy yo” no me recuerda. Su voz era conocida pero nunca me habían presentado al Dr. Simi, a lo que le dije: Hermano… ¡la vestidura que traes no me deja ver quién eres realmente! Dios nos permita vestirnos de Cristo para que nada de nosotros quede expuesto a los demás, imagine a cualquiera de nosotros vestido de Cristo, nuestras relaciones, nuestras familias, nuestras cuitas, con todas nuestras formas de ser, las cosas serian mejor.

Estemos consientes del tiempo que vivimos. Aferrémonos a sus promesas. Hagamos ajustes en la vida. Vistámonos de luz.

“Gracia y Paz”
Verdadera Vida Cristiana

ALIMENTOS CON ANTIOXIDANTES


Incluir en la dieta alimentos con propiedades antioxidantes es muy importante, ya que cuidan la salud de las células y al sistema inmunológico. Para ello te recomendamos consumir los siguientes alimentos, escoge los que más te gusten:

- Té verde (una taza)
- Café sin azúcar (una taza)
- Dos frutas (que sean de temporada)
- Ensalada con germinados (en la mañana y en la noche)
- Chocolate negro sin leche (una barra)

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Medicamentos Accesibles

¿PUEDE USTED CONFIAR EN SU CONCIENCIA?



1 Timoteo 1:5-7
“Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman”.

"Deje que su conciencia sea su guía". Esta pizca de saber popular parece tener sentido, ya que nuestra conciencia está hecha para ayudarnos a discernir el bien del mal. Sin embargo, no se puede confiar siempre en el radar interno como guía; ése es el caso de los no creyentes, que no tienen el Espíritu Santo para que les indique la verdad y les guíe a tomar decisiones atinadas. Y aunque los cristianos tenemos al Espíritu de Dios morando en nosotros, debemos tener cuidado de no albergar pecado, ya que esto puede interferir con la manera de funcionar del sensor de nuestra moralidad.

Una conciencia digna de confianza es la programada con enseñanza bíblica. Los creyentes construyen un sistema de radar espiritual firme y sensible al aplicar la verdad de Dios a sus vidas. Toman la resolución de pensar y actuar de maneras que honran y agradan al Señor. Entonces, cuando aparezcan pensamientos o alternativas pecaminosas en ese radar, éste enviará una advertencia clara.

La persona con una conciencia confiable tiene el deseo sincero de obedecer a Dios. No se conforma con lo que parecer estar o verse bien, sino que busca la voluntad del Señor. Es decir, no se basa únicamente en su conciencia, sino que incorpora todas las herramientas del Espíritu Santo a su vida diaria: la Biblia y la oración.

La conciencia no es nuestra guía; es una herramienta del Guía. El Espíritu Santo no solo nos convence de pecado, sino que también trae a la mente los principios divinos, y nos lleva por el camino recto. Él usa diversos instrumentos para conformarnos a la semejanza de Cristo (Romanos 8:29).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

TRABAJEMOS EN LA VIÑA DEL SEÑOR



2 Corintios 9:6
“Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará”.

Esto es verdad tanto en el mundo ESPIRITUAL como en el mundo MATERIAL. El que siembra abundantemente segará una cosecha abundante. Si tu siembras escasamente en tu vida espiritual, es decir, si casi no lees la palabra de Dios, ni pasas tiempo en oración en la presencia de Dios, ni hablas de Cristo a otra gente, entonces vas a tener vergüenza cuando Cristo vuelva, y no vas a tener fruto, o sea, no vas a ganar almas para presentarle. Habrás sembrado escasamente, y la cosecha será poca. Jesús no sembró escasamente. Todos los pecados del mundo, con el peso total de la ley fueron puestos en Él, y Él pagó el precio total, hasta la última gota de sangre. Jesús lo pagó todo, y cuando Él vuelva a la tierra por los suyos, va a regresar al cielo con nosotros y decir al Padre, “He aquí, yo y los hijos que me dió Dios” (Hebreos 2:13).

Trabajemos en la viña del Señor para que también tengamos mucho fruto para presentar al Padre.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 5 de enero de 2013

EL COMPROMISO



Nehemías 6:1-3
“Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas), Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal. Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros”.

La palabra “Compromiso” encierra un gran significado, pero en términos sencillos se trata de un convenio, de una obligación contraída por medio de acuerdo, promesa o trato que se hace entre dos o más personas. En la Biblia encontramos que Dios pactó un compromiso con los hombres, y que su compromiso con los hombres fueron indefinidos.

La Biblia nos dice que Dios se acordó de su pacto con Israel. “Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob”, Éxodo 2:24. Dios llamó a Moisés para que liberte a su pueblo que estaba bajo el yugo de esclavitud en Egipto. Y respondió Dios a ese compromiso con Abraham, que haría de él una nación grande, que sería bendición a todas las naciones, y multiplicaría su descendencia y le daría esa tierra (Canaán) en heredad a su simiente.

Recordemos que José pidió a Faraón que se le concediera a su familia un lugar en Egipto. Luego surgió el temor en Faraón de que esta gente estaba creciendo demasiado y creyó que se  convertiría en un problema fuerte, entonces se lanzó un plan para detener el crecimiento. Éxodo 1:12 dice que “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían”. Y los egipcios los esclavizaron y el pueblo de Israel comenzó a quejarse y elevó su corazón a Dios, acordándose de las promesas que el Señor les había hecho a sus padres, y Dios determinó darles la salida después de más de 400 años, parecía que Dios se había olvidado de ellos, pero Dios cumple sus promesas.

En el libro de Nehemías 6:1, leemos: “Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas)”. Ya se había edificado, ya se había levantado, eso despertó la envidia, despertó la oposición, despertó la maquinación; y se dieron a criticar, a ridiculizar, a burlarse y a tratar de detener la obra. La oposición nunca cesará ni se demorará en llegar cuando se inicia una labor a favor del Señor.

Estos enemigos de la Obra fingen ser espirituales, fingen ser de ellos, de querer edificar con ellos, pero todo esto no era cierto, ellos querían meterse dentro del pueblo, querían camuflarse dentro del pueblo, y así comenzar a hacer daño, a murmurar, a desalentarlos. Nehemías logró mantener el ánimo y lo transmitió al pueblo; de tal manera que se mantuvo el pueblo, los ayudantes, y todos, para seguir adelante en este proyecto que habían comenzado.

Cuando estos enemigos de la Obra ven todo esto le enviaron a decir: “Ven y reunámonos”. Aparentemente era una reunión de paz, pero ellos estaban pensando hacer mal. Nehemías dice: “Mas ellos habían pensado hacerme mal. Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros” (Nehemías 6:3). Este hombre de Dios demuestra que era él estaba comprometido con Dios, y con su obra, y con su pueblo.

Nehemías se negó rotundamente a ir a esas reuniones porque su compromiso no era con Sanbalat, ni con Tobías ni con Gesem el árabe, el compromiso de Nehemías era con Jehová de los ejércitos y con su pueblo, para él estaba claro con quien era el compromiso. Cuando una persona está comprometida con Dios y con su Obra, no se distrae, no quita la mirada del arado, siempre mira al frente y coloca su mirada en el Señor, no coloca la mirada en los seres humanos ni en las circunstancias. Nehemías era una persona comprometida con una causa, con una misión, no se deja distraer ni pierde el objetivo, ni pierde el plan.

Si miramos desde otro ángulo, Nehemías estaba bien al lado del rey, hubiera podido hacer caso omiso al informe de sus hermanos, pudo ser indiferente. Pero era un hombre de oración, sensible a la voz de Dios, que estaba en el palacio de un rey pagano pero vivía con Dios, que no se había desubicado ni aislado. Cuando alguien tiene un compromiso con Dios, no importa donde esté, está conectado con Dios, por eso no fue rebelde ni indiferente, atiende al llamado que le hace Dios a través del informe contado por sus hermanos, y se llena de compasión, de dolor al ver que sus hermanos estaban en semejante condición. Y ora a Dios, que si quiere le abra las puertas y que está dispuesto a ir a ayudar. Y Dios le dio gracia con el rey, y el monarca le permite ir porque sabía que Nehemías era un hombre de palabra, recto, serio y confiable.

El compromiso es necesario en la vida, la mayoría de los seres humanos quieren estar abiertos a toda opción, no quieren comprometerse con nada. La gente quiere llegar a la Iglesia y al Evangelio pero sin comprometerse. El Señor le dijo a las multitudes: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame… Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios… Así, pues, cualquiera de vosotros que  no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Mateo 16:24; Lucas 9:62; Lucas 14:33).

Uno le dijo a Jesús: “Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lucas 9:58). Este hombre no continuó, porque se enteró que no había comodidades, que no había ganancias. “Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” (Lucas 9:59-60). Una vez que uno se compromete, no se puede echar para atrás.

No podemos venir a hacer un compromiso y después decir que no lo sabíamos. Uno debe conocerlo, “porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula (considera) los gastos, a ver si tiene lo que necesita  para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar” (Lucas 14:28-30). Muchos quieren llegar a ser hombres de Dios, tener muchas cosas en el programa de Dios, pero nunca se han sentado por un instante a considerar como llegar allá, que precio o exigencia le demanda Dios.

Si usted Hermano es un Pastor, la Obra le demanda tiempo, el pueblo que pastorea le demanda tiempo; los programas de trabajo, de evangelización que llevan a otros a alcanzar a Cristo nos demanda tiempo; dar cursos de formación, de liderazgo, enseñarle a otros demanda tiempo; le demanda horas en las noches de estudio y de oración, días de ayuno, noches de vigilia, eso es servir a Dios, eso es estar comprometido. Algunos aparentemente son pastores, pero en la práctica no lo son porque no tienen un compromiso real con Dios. Si hay un llamado en el corazón de una persona, no se puede estar quieto, no puede cruzar los brazos y quedarse meses y meses quieto, cuando uno tiene un llamamiento es como tener un fuego dentro que no le deja tranquilo, que no le deja dormir, tiene que estar produciendo, tiene que estar haciendo algo, tiene que estar ocupado.

En 1 Samuel 10:26-27 nos dice: “Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y fueron con él los hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado. Pero algunos perversos dijeron: ¿Cómo nos ha de salvar éste? Y le tuvieron en poco, y no le trajeron presente; mas él disimuló”. Saúl era un hombre de campo, de fincas, era un hombre que tenía yuntas de bueyes que araban la tierra; en el capítulo 11 del mismo libro nos habla de que él se fue a su casa al ver que lo menospreciaron, que lo tuvieron en poco, y recordemos que cuando lo fueron a nombrar, se escondió, o sea, no quería el compromiso, no quería comprometerse, se escondió porque sabía lo que eso significaba estar al frente del pueblo, no era fácil, se asustó.

Y Saúl se entretuvo en su casa arando. Dios lo había llamado, lo habían ungido, pero su corazón no se había comprometido para esa labor. Hay gente ungida, que Dios le ha llamado, con capacidades, Dios no puede poner a alguien para lo cual no somos capaces, nos permite cosas conforme a nuestra capacidad. Pero Saúl estaba en el campo.

Nahas amonita viene y acampa contra los de Jabes de Galaad (una de las tribus), y comienza a hacerles presión, a amenazarlos, a humillarlos, a desesperarlos, y entonces los de Jabes se sentían sin rey que los defendiera, que los ayudara, y viéndose en estrecho dijeron: “Haz alianza con nosotros, y te serviremos” (1 Samuel 11:1). “Y Nahas amonita les respondió: Con esta condición haré alianza con vosotros, que a cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel” (1 Samuel 11:2). Porque no solamente era perder el ojo, era perder el honor, era perder el testimonio de Dios, era perder todo, se iban a burlar los pueblos y las naciones; iban a perder el ojo derecho por cobardes, por pusilánimes, por medrosos, porque no fueron capaces de enfrentar al adversario, al enemigo, se llenaron de miedo.

El diablo trata de negociar con nosotros la visión, trata de negociar el compromiso con Dios, no podemos perder el honor, no podemos perder lo que Dios nos ha dado. La Obra ha crecido por la gracia y misericordia de Dios, Él es el que abre las puertas, Él es quien toca los corazones, quien provee, que pone en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad. Nosotros estamos comprometidos con Dios, comprometidos a no ceder, a no retroceder, a no bajar la guardia, a mantenernos en la senda, en la brecha, no importa la persecución, no importa la difamación, no importa el menosprecio, eso no nos detendrá, eso no nos va a desanimar, nosotros hemos “puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador (preservador) de la fe” (Hebreos 12:2).

“Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel; y si no hay nadie que nos defienda, saldremos a ti” (1 Samuel 11:3). Y se fueron a pregonar ese mensaje a las demás tribus, y el que iba oyendo comenzaba a llorar. “Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo que llora? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes. Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera. Y tomando un par de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no saliere en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre” (1 Samuel 11:5-7). Saúl cuando vio esta situación se olvidó del menosprecio de los perversos, se olvidó de los malos comentarios, se dio cuenta que estaba evadiendo su compromiso con Dios.

Por eso el hombre de Dios que está comprometido, no se puede desviar, nadie que milita, que ha sido reclutado, puede enredarse en los negocios ajenos a fin de no agradar aquel que le tomó por soldado, ninguna persona que Dios ha llamado puede entretenerse y seguir como si nada hubiera pasado, alistando todas las mañanas sus bueyes y trayéndolos de nuevo en la tarde.

Dios nos está reclamando un compromiso de verdad, una entrega total, y lo primero que tenemos que hacer es sacrificar los bueyes. Aquellos bueyes que nos tienen separado del trabajo y de la responsabilidad dada, esos bueyes que nos tienen entretenidos y que no nos dejan ver la necesidad de otros y no nos dejan oír el clamor y el llanto de otros. Entonces Saúl fue y liberó a su pueblo y Dios le dio una gran victoria contra los amonitas y el pueblo lo reconoció, se dio cuenta que de verdad Dios lo había puesto, lo había probado ahora. Al matar, al sacrificar los bueyes, fue el día en que él se comprometió, fue el día en que sacrificó el impedimento para un compromiso verdadero con Dios.

Mientras no sacrifiquemos nuestros ídolos, mientras no sacrifiquemos lo que nos tiene indiferentes, mientras no sacrifiquemos lo que nos tiene aislados de los propósitos de Dios, no habrá verdadero crecimiento, no habrá avance si no sacrificamos todo esto en el altar, por eso el apóstol Pablo nos dice: “Os ruego por la misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).

Dios quiere que tengamos un compromiso de verdad con esta Obra, que no sea solamente de labios sino de corazón, ríndale a Dios su vida, renueve su compromiso, no haga alianzas con el enemigo, no pierda la visión, sacrifique lo que tenga que sacrificar, no pierda lo que Dios le ha dado, manténgase fiel a toda costa, no importa que le critiquen, no importa que le tengan en poco, que le menosprecien. Haga un compromiso con Dios, si no lo ha hecho hágalo ya, y si ya lo ha hecho renuévelo, hoy es el día de comprometernos con Dios y con su Obra.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿ESTÁS ESPERANDO EL TRIUNFAL REGRESO?



Apocalipsis 1:17, 18
"Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades."

Muchos cristianos pasan por alto el libro de Apocalipsis porque piensan que no pueden entenderlo. Lo consideran demasiado misterioso y complicado, y cuando tratan de leerlo se sienten abrumados con las expresiones simbólicas de su contenido, al extremo que pierden el punto clave del libro: Nuestro Señor Jesucristo. La palabra griega “apokalypsis” significa “revelación”, “quitar el velo”. Eso es precisamente lo que este libro hace en relación al unigénito Hijo de Dios, el cual es exaltado como el centro de Apocalipsis porque Dios desea que veamos a su Hijo como realmente es: nuestro Salvador, quien es digno de nuestra adoración, alabanza, honor y gloria.

Cuando estudiamos cuidadosamente este libro, vemos que Jesús es:
• El Señor de Su Iglesia (Apocalipsis 1:12-19).
• El Cordero que fue sacrificado por nuestra redención (Apocalipsis 5:1-13).
• El Rey de reyes (Apocalipsis 19:11-16).
• El Juez de toda la humanidad (Apocalipsis 14:6, 7).

Y cuando Jesús regrese a la tierra en toda Su gloria, toda rodilla se doblará, y cada lengua confesará que él es el Señor (Romanos 14:11): "Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios". Nadie será capaz de negar su majestad. ¿Cómo se relaciona esta declaración con nosotros hoy en día? Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de recibir a Jesucristo en su vida y de conocerle como Señor y Salvador. Y si nuestra vida en este mundo termina antes de que él vuelva, todos los que le hemos recibido sabemos que él ha preparado lugar para nosotros en el cielo. Pero si aún estamos aquí cuando él venga otra vez, sabemos también que nos llevará con él. De una manera u otra, tenemos la plena seguridad de que pasaremos la eternidad junto a nuestro Señor. Esto prometió Jesús en Juan 14:2-3: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

¿Estás listo para la segunda venida de Jesús? ¿Esperas con ansiedad el momento en el que él regrese a llevar a casa a sus amados? Si no estás seguro de cual es tu condición espiritual, examina tu corazón. Si aún no has aceptado a Jesucristo como tu Salvador puedes hacerlo ahora mismo. La Biblia dice en Romanos 10:9-10 "que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".

Es decir, sólo tienes que creer lo que dice la Biblia acerca de Jesucristo, y con tus propias palabras elevar una oración al cielo reconociendo tu condición de pecador y la necesidad de un Salvador que es Cristo Jesús. Pídele que venga a morar en tu corazón por siempre. Al hacerlo, su sangre derramada en la cruz te limpia de todo pecado y recibirás el regalo de la vida eterna.

ORACIÓN:
Amante Dios, te doy gracias una vez más por Jesucristo, por su nacimiento, su muerte y su resurrección. Porque por él me has dado entrada al Reino de los cielos, y en él baso mi esperanza de que estaré junto a ti por toda la eternidad. Te alabo y exalto tu nombre. Por Cristo Jesús, mi Rey y mi Señor, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

PERDONAR O CULPAR



Colosenses 3:12-17
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”.

Decir: “La culpa no es mía”, es una actitud generalizada hoy día. Para evitar la responsabilidad por sus actos, las personas culpan a otros: “No le gritaría tanto a mis hijos, si mi madre me hubiera amado más”, o “No hablaría mal de mi jefe, si él me demostrara respeto”. El resentimiento crece hasta que la víctima se ciega a todo, menos a cómo su vida ha sido afectada por las acciones de otra persona. Entonces culpar a otros es fácil. Pero Dios nos manda perdonar a quienes nos hieran.

El Padrenuestro menciona varias de las responsabilidades de Dios para con nosotros: perdonar a los deudores (Mateo 6:12). La alusión a la deuda describe bien al pecado. Una persona que ha sido agraviada, siente usualmente que la parte responsable le debe una disculpa o desagravio. Pero al mostrar misericordia a alguien que ha pecado, usted pone un sello de “cancelado totalmente” a su deuda. Ya no se requiere ninguna compensación o retribución.

A veces, nuestras heridas son tan profundas que el perdón no viene fácilmente. Recuerde que Jesús lleva las cicatrices de los pecados de otros, también, y que su Espíritu Santo capacita a los creyentes para cumplir con esta difícil tarea. Aunque es posible que su deudor no haya hecho nada para merecer misericordia, decida dársela de todos modos, así como Jesús la tuvo con usted.

Cuando Dios nos perdona, nunca más se acuerda de nuestros pecados (Jeremías 31:34). Esto no significa que ellos nunca ocurrieron, sino que el Señor se niega a utilizarlos como una razón para castigarnos. Él estableció el patrón en cuanto a la eliminación de la deuda, y nosotros debemos seguir su ejemplo (Mateo 6:15).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NINGUNO PUEDE VENIR Á MÍ, SI EL PADRE QUE ME ENVIÓ NO LE TRAJERE...



Juan 6:44
“Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”.

La mayor parte del tiempo, estamos tan ocupados ganándonos la vida, o buscando los deseos de la carne, y solucionando los problemas diarios, que el pensar en Dios; y que debemos abandonar nuestros pecados y acudir a Él apenas entra en nuestra mente. Las escrituras enseñan que a menos que el Padre nos hable, y atraiga nuestro corazón a Cristo, seguiremos en nuestra senda de abandono y pecado que lleva a la eterna vergüenza y desprecio, y la separación de todo lo que es bueno y agradable. Si la idea entra a tu cabeza, o la sugerencia entra tu corazón que debes recibir a Cristo y vivir por Él, este es el momento que El Espíritu Santo te está diciendo, “HIJO, YA ES HORA”. En aquel momento El Padre te atrae, y la puerta de la salvación está abierta. Es cuando el ángel mueve las aguas y que la curación se te ofrece.

He aquí, ahora es el tiempo, hoy es el día de la salvación. Tal vez recibirás otra llamada… ¿Pero quién sabe? La vida es corta y la eternidad larga. Jesús es nuestro afable y misericordioso Salvador. Están abiertos sus brazos. ¿Y los tuyos también?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 4 de enero de 2013

“YO Y EL PADRE UNO SOMOS: JESÚS ES DIOS”



Juan 5:18
Jesús dijo: “yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30) y también la Escritura dice: “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque… decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”.

Esas declaraciones de Jesús, nos enseñan es que Jesús es el Padre Eterno, el único Dios manifestado en carne.

Cuando Jesús hizo esas afirmaciones, la gran mayoría de judíos presentes estallaron de ira y tomaron piedras para matarlo acusándolo de blasfemia. La blasfemia en el mundo judío consistía en:

1. No dar a Dios la gloria debida a su ser.
2. Apropiarse de la gloria o atributos de Dios.
3. Dar tal gloria o atributos a una criatura.

Es evidente que los líderes religiosos judíos estaban furiosos porque Jesús había sanado al paralítico de Betesda en un día de de reposo (Juan 5:18), pero su mayor molestia consistía en que Jesús se hacía igual a Dios. A un pueblo estrictamente monoteísta “Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17). Ningún judío de esa época se refería a Dios mediante la expresión “mi Padre” y en caso de que lo hicieran le agregaban las palabras “que está en los cielos”; pero Jesús dijo “mi Padre” no “nuestro Padre” o “mi Padre que está en los cielos”. Más aún, agregó: “hasta ahora trabaja y yo trabajo”. Con esas dos afirmaciones, Jesús estaba manifestando que él es Dios y que obra como Dios, pues nadie puede ser igual a Dios, tener el completo carácter de Dios, sin ser el único Dios. Si Jesús es igual a Dios es porque él es el Dios único.

De igual manera, cuando Jesús afirmó: “yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30), había declarado previamente que él era el Cristo (Juan 10:24-25) y había manifestado que ninguno podrá arrebatar a sus ovejas de su mano (Juan 10:28); pero a renglón seguido afirma que nadie las podrá arrebatar de la mano del Padre (Juan 10:29). De manera indirecta Jesús declaró que él es el mismo Padre, pero no contento con eso pasó a afirmarlo explícitamente al decir: “yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Fue tanta la ira que inspiraron estas palabras en los judíos, que ellos nuevamente tomaron piedras para asesinarlo, acusándolo de haber cometido blasfemia, porque decían que siendo hombre se hacía Dios (Juan 10:31-33).

La palabra griega que en Juan 10:30 traduce uno, es “hen”. Esta palabra es de género neutro e indica que se trata de uno en esencia y naturaleza. Una traducción más literal sería: “El Padre y yo somos lo mismo”. La ira de los judíos no se hizo esperar cuando Jesús dijo que él era el Padre.

En otras muchas ocasiones Jesús afirmó que él era el Padre. Una vez que los fariseos le preguntaron: ¿Dónde está tu Padre? La respuesta de Jesús fue: “ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mi me conocieseis también a mi Padre conoceríais” (Juan 8:19). Un poco más adelante el Señor les dijo: “si no creéis que Yo Soy en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24), Entonces ellos le preguntaron “¿Tú quién eres?, y Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho”. Jesús en realidad les estaba diciendo que él es el Gran Yo Soy (Éxodo 3:14), el único Dios de Israel, pero ellos no entendieron y por eso le preguntaron ¿quién eres? Ellos no entendieron que les hablaba del Padre (Juan 8:27).

El que aborrece al Hijo también aborrece al Padre (Juan 15:23); todo lo que el Padre hace lo hace el Hijo igualmente (Juan 5:19); todos deben honrar al Hijo como honran al Padre (Juan 5:23), y el que ve a Jesús, en realidad ve al Padre (Juan 12:45, 14:9), porque el Hijo es el Padre manifestado en carne. Por esta razón el Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre (Juan 10:38, 14:11).

Dios fue manifestado en carne (1 Timoteo 3:16), pero Jesucristo es quien ha venido en carne (1 Juan 4:2). Algunas citas de la Escritura nos enseñan que Jesucristo, nuestra vida, se manifestará en su segunda venida (Colosenses 3:4, 2; Tesalonicenses 1:7; 1 Juan 2:28), pero Juan escribe que quien se manifestará será el Padre, y afirma que “cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:1-2). Por supuesto, seremos semejantes a él pero en su perfecta humanidad (no en su Deidad) y tendremos cuerpos gloriosos tal como el de Cristo glorificado. Para poder salvarnos, Dios se hizo semejante a nosotros, y para que nosotros seamos salvos debemos anhelar ser semejantes al Cristo resucitado (Efesios 4:13), pues Dios nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29).

La Escritura presenta otras declaraciones que nos enseñan que Jesús es el Padre. Por ejemplo, Jesús prometió que no nos dejaría huérfanos sino que vendría a nosotros (Juan 14:18) no en carne, sino en Espíritu (Juan 14:17) para estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Asimismo, Jesús prometió ser el Padre de todos los vencedores (Apocalipsis 21:7).

Jesús afirmó que todas nuestras oraciones deben ser realizadas en su nombre (Juan 16:24), por eso todo lo que pidamos al Padre será atendido por Jesús, porque Jesús es el Padre manifestado en carne como el Hijo, y por eso el Padre es glorificado en el Hijo (Juan 14:13-14).

El Padre es el que nos santifica (Judas 1:1), pero nuestro santificador es Cristo (Efesios 5:25-26). Dios levantó a Cristo de entre los muertos (Hechos 2:24), pero Jesucristo profetizó que él se resucitaría a sí mismo (Juan 2:19-21). El Padre es quien envía su Espíritu Santo a nuestras vidas (Juan 14:26), pero Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo (Mateo 3:11, Marcos 1:8, Lucas 3:16), es quien envía su Espíritu consolador (Juan 16:7) y es el Espíritu Santo (2 Corintios 3:17). Dios el Padre da vida a los muertos (Romanos 4:17) y nos levantará con su poder (1 Corintios 6:14), pero Jesucristo es el que nos resucitará en el día postrero (Juan 6:40).

La Escritura proclama que Jesús es el Padre, pues hay un solo Dios. Jesús es Dios y hombre, Espíritu y carne, Padre e Hijo. Jesús es el Padre manifestado en carne como Hijo. Jesús es el único Dios que se presentó simultáneamente como Padre y como Hijo.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿LEEMOS NUESTRA BIBLIA?



2 Timoteo 2:9.
“Sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa”.

Juan 10:35
“…La Escritura no puede ser quebrantada”.

Un niño había descubierto en su casa una Biblia que cada día se iba llenando más de polvo. Cierto día le preguntó a su madre: –Mamá, ¿es este el libro de Dios? –Claro que sí, le respondió ella. –Como nunca lo leemos, ¿por qué no se lo devolvemos?, sugirió el niño.

En Francia, Jerôme Lebrat (1848-1912) había leído y estudiado la Biblia asiduamente. Alimentado por el Evangelio de Dios, lo predicaba de aldea en aldea. La gente se apiñaba en los graneros y, sentada en donde podía, escuchaba sin perder palabra; palabras a veces severas, que como flechas llegaban a las conciencias: «Si no quieren leer sus Biblias, quémenlas, porque en el día del juicio testificarán contra ustedes». Con esto se refería a lo que Jesús dijo: “El que… no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:48).

Un día Jerôme Lebrat se dio cuenta de que sus oyentes, sin duda por comodidad, venían a las reuniones sólo con el Nuevo Testamento. El predicador temió que se descuidara el estudio del Antiguo Testamento, por ello decidió escoger los temas de sus predicaciones en esa parte de la Biblia.

Cristianos, no descuidemos el estudio de toda la Biblia, pues en ella encontraremos la paz, el gozo y las fuerzas para comportarnos como hijos de Dios en este mundo.

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

¿DÓNDE SATISFACES TUS NECESIDADES?



Salmo 42:1-2
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?"

A lo largo de nuestras vidas, cada uno de nosotros tendrá necesidad de muchas cosas. Además de las necesidades básicas en el aspecto físico que tienen como fin la supervivencia, todo ser humano tiene también necesidades espirituales y emocionales, así como otras necesidades que surgen en la vida, como la urgencia de resolver una determinada situación o prueba en la que se encuentre. Cuando David escribió el pasaje de hoy se encontraba huyendo en el exilio durante la rebelión de su hijo Absalón. Allí él clama a Dios desesperadamente: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”. Su urgente necesidad de ayuda, su infinita tristeza, su anhelo interior de comunión con Dios pueden compararse a la sed intensa que siente el ciervo que camina en tierra seca, jadeando y buscando con ansia las corrientes de las aguas que tanto necesita.

Una pequeña historia cuenta que en una ocasión un barco de recreo en el que viajaba un grupo de personas en el Océano Atlántico, cerca de las costas de Brasil, tuvo problemas con el motor y quedaron a la deriva. Por varios días estuvieron a merced de las olas y el viento sin tener la más mínima idea de donde se encontraban. Ya no tenían que comer ni beber; ni siquiera agua les quedaba. Algunos habían desfallecido por la deshidratación, y casi todos estaban a punto de morir de sed. De pronto divisan a lo lejos un barco que venía en dirección a ellos. Desesperadamente comenzaron a hacer señales de todas las formas que se les ocurrieron. Cuando el otro barco estuvo lo suficientemente cerca de ellos, todos gritaron pidiendo por favor un poco de agua. Del otro barco les gritaron, señalando hacia el agua: “Ahí tienen bastante agua. ¿Por qué no la beben?” Todos creyeron que se trataba de una broma de mal gusto y siguieron rogando por un poco de agua. Los otros insistieron en que tomaran de esa agua, y finalmente supieron que aquella agua era agua potable y dulce, y no agua salada del mar, pues el viento los había llevado hasta la desembocadura del río Amazonas, el cual es tan ancho, que ellos creían que aún estaban en el mar. Por poco mueren de sed, teniendo frente a ellos agua para beber.

En nuestros trabajos, en nuestros vecindarios, en nuestras propias familias, hay infinidad de personas como estas, que se están muriendo de sed, y necesitan de alguien que les diga que tienen a su alcance el agua que quita la sed para siempre. El mundo está lleno de personas que invierten años buscando a alguien o algo que satisfaga sus necesidades. Lamentablemente no se dan cuenta de que Dios es la única fuente de perfecta satisfacción. En él está la aceptación, la seguridad, el amor, el gozo y la paz que tanto buscan.

¿Estás tú en estos momentos en medio de una gran necesidad, ya sea económica, emocional, o espiritual? ¿Te sientes triste, o tu salud no está bien, o tienes algún otro tipo de problema? Reflexiona en esta enseñanza y aplícala a tu vida. Acércate a Dios, quien es el único que puede satisfacer tu necesidad. Los que hemos aceptado a Jesucristo como Salvador debemos recordar que dentro de nosotros corre una fuente de agua viva, como le dijo Jesús a la mujer samaritana junto al pozo de Jacob: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:13-14). Hagamos nuestras las palabras de Jesús a la mujer samaritana, y respondamos como ella respondió: “Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed…" (Juan 4:15).

Nuestra prioridad debe ser ir constantemente a esta fuente eterna y saciar nuestra sed espiritual, por medio de la lectura diaria de la palabra de Dios y la oración, de manera que esta agua divina se mantenga fluyendo y nos inspire a compartirla con los sedientos de este mundo.

ORACIÓN:
Padre santo, hoy vengo ante ti, clamando como el salmista por esa agua viva que quita la sed y da descanso al alma. Te ruego que quites de mí todo obstáculo que impida que esa agua fluya libremente no solamente para mi propia bendición sino para bendición de todos los que me rodean. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL PODER DEL NOMBRE DE JESÚS



Juan 14:13
“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

Orar en el nombre de Jesús muestra tanto nuestra relación con Jesucristo, como nuestro derecho —por medio de Él— de darnos acceso al Padre celestial directamente. También expresa nuestra...

Autoridad para presentar peticiones a Dios. El Cristo glorificado está ahora sentado a la diestra del Padre, donde intercede por nosotros sirviendo como nuestro sumo sacerdote (He 7:25). Él nos ha dicho que vengamos y pidamos lo que necesitemos. Estas palabras nos dan la autorización para acceder al trono de la gracia en cualquier momento, para hablar personalmente con el Padre. A toda persona que ha recibido a Jesucristo como su Salvador, el Señor le ha concedido el derecho de usar su nombre.

Armonía con los propósitos de Dios. Basados en nuestra relación familiar con Jesús, tenemos acceso al Padre y podemos hacerle peticiones con la autoridad de Cristo. Pero, para usar el nombre del Salvador, tenemos también que estar de acuerdo con los propósitos de Dios. Orar en el nombre de Jesús significa que estamos pidiendo en conformidad con su carácter y su voluntad. Como siervos de Dios, nuestra prioridad absoluta debe ser obedecer al Señor y su voluntad, no la nuestra.

Seguridad de una respuesta. “En el nombre de Jesús” es una frase de confianza. Es una confesión de certidumbre de que nuestras oraciones serán respondidas.

Dios no quiere que usted ore mecánicamente. Por tanto, cuando ore “en el nombre de Jesús” recuerde que esas cinco palabras no son una fórmula. Por el contrario, permita que sean un poderoso recordatorio de que usted pertenece a Él y del privilegio que tiene de estar involucrado en su obra.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

LIMONADA TIBIA, SIN AZÚCAR



Si por las mañanas despiertas con mal sabor de boca, puede ser que estés siguiendo una dieta demasiado ácida. Toma en ayunas una limonada tibia, sin azúcar y empezarás a sentirte mejor.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Medicamentos Accesibles