lunes, 25 de junio de 2012

Número de Judíos creyentes en Jesús asciende a un millón

Joel Chernoff, director general de “Messianic Jewish Alliance of America” [Alianza Mesiánica Judía de América], en una entrevista reciente con The Jewish Journal, dijo que hoy en día hay cerca de 800 congregaciones mesiánicas judías en el mundo. Mientras que en 1967 no había ninguna duda es un crecimiento impresionante.
“El judaísmo mesiánico es el que más rápido crecimiento desde 1967″, dice Joel.

Se estima que hay más de un millón de judíos mesiánicos: “Lo Judíos se están convirtiendo en creyentes de Yeshua” – dijo, refiriéndose a Jesús y basándose en el censo realizado por la población judía. 

Chernoff, explicó que “la corriente principal de la controversia entre los líderes judíos, es el Judaísmo Mesiánico que no es parte del judaísmo… Según el rabino presidente de la Unión del Judaísmo Reformista, el Judaísmo Mesiánico “se basa en una mentira”. 

Sin embargo, el director general dijo: “Incluso si la línea entre los evangélicos y los judíos mesiánicos pueden ser diferentes en otros países, en Israel se ha debilitado ya que el país se esfuerza por lograr algún apoyo político que pueda unir las congregaciones mesiánicas que se componen en su gran mayoría Judíos de todas las ramas del judaísmo tradicional, pero también hay personas de diferentes denominaciones”.
 
Por lo tanto, algunas congregaciones se componen de judíos y gentiles que adoraran juntos en una mezcla de iglesia y sinagoga. Esta aproximación y crecimiento, de acuerdo con el movimiento mesiánico se prevé “la reciente conversión de muchos Judíos que creen en el Mesías Jesús, es más, es un signo de que las promesas de Adonai para su pueblo se están cumpliendo en estos días. El Señor ha prometido que muchos retornarán a él, formando el “remanente” de que el Mesías vendrá muy pronto”.
 
Chernoff, explicó que las congregaciones mesiánicas ayudan a Israel. En los últimos 10 años, la Alianza Mesiánica Judía, estima que ya ha contribuido con 100 millones de dólares para diferentes proyectos. Sin embargo, señala, que a los Judíos mesiánicos no se les permite compartir su fe con los israelíes, aunque el gobierno alienta y agradece ese apoyo.
 
En la vista de lo mesiánico, el mundo se enfrenta a su cuarta guerra mundial, que se produce sin estridencias. Se trata de un conflicto religioso entre el mundo libre del fundamentalismo islámico que cree que deber ejercer la dominación del mundo por medio de la jihad [guerra santa].
 
El líder de la Alianza Mesiánica Judía, considera que el enfoque es cada vez más corriente entre el cristianismo y el judaísmo, después de casi 2.000 años de enemistad aun así, hay una gran resistencia de los grupos de cristianos ortodoxos, temen el intento de utilizar este acercamiento para convertir a los Judíos o forzarlos a una unidad teológica entre judaísmo y cristianismo. Sin embargo, los líderes del movimiento mesiánico, señalan que en “estos tiempos proféticos se observa cada vez una ola sin precedentes de la caridad cristiana para el pueblo judío”.
 
“Gracia y Paz”
Fuente: Noticiacristiana.com

¿Puedes reconocer la voz del Señor?

Juan 10:1-6
"De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía".
¿Alguna vez has visto un niño que se ha extraviado de su madre en medio de una multitud? Aunque ella esté fuera de su vista, si el pequeño puede oír su voz la reconoce inmediatamente. Es como si fuera un radar interior que examina los sonidos a su alrededor, eliminando los desconocidos y detectando aquella voz familiar. En los tiempos de Jesús, los pastores llegaban a tener tal relación con sus ovejas que las llamaban por nombre y éstas entendían. Las ovejas eran capaces de reconocer la voz de su pastor por encima de las voces de otros pastores cuyos rebaños apacentaban en los alrededores.

En el pasaje de hoy, Jesús se dirige a un grupo de judíos y les cuenta una parábola en la cual expone la diferencia entre el verdadero pastor de ovejas y aquel que finge serlo, una clara alusión al marcado contraste entre él y los fariseos, los cuales afirmaban ser los pastores legítimos del pueblo de Israel. Aquí vemos que sólo el verdadero pastor puede acercarse al rebaño sin causar alarma alguna "porque conocen su voz", y las ovejas le siguen. Al igual que un niño reconoce a su madre por la voz, las ovejas inmediatamente reconocen a su pastor por su voz. Y el pastor también conoce a sus ovejas y las llama por sus nombres. Ahora bien, si un extraño se acerca a las ovejas, estas de inmediato presienten el peligro y huyen de él, porque no conocen su voz. “Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía", termina diciendo este pasaje.

Más adelante, Jesús abunda más en esta analogía refiriéndose al aspecto espiritual, y se llama a sí mismo el pastor de todos aquellos que han creído en él como el Mesías prometido, el Salvador de sus almas. Dice el Señor: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11). Entonces establece una gran diferencia entre él y otros que se llaman falsamente “pastores”, cuando dice: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (Juan 10:12). Por último, Jesús se refiere a aquellos que han llegado a tener una relación tan íntima con él como las ovejas con su pastor. Dice en Juan 10:27-28: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

¡Qué maravillosa seguridad y qué preciosas promesas para las ovejas del buen pastor! Para aquellos que buscan su rostro en oración y escudriñan su palabra día tras día, de modo que llegan a reconocer con facilidad su voz y se dejan guiar por él. ¿Te resulta difícil reconocer la voz del Señor? Si es así, busca una relación íntima con él. Dedica tiempo a meditar en su palabra y a orar cada día de tu vida. ¡No hay otra manera! Verás como poco a poco tu oído espiritual se irá afinando y te resultará fácil escuchar y reconocer la voz de tu pastor. Cuando tú escuches esa voz que habla a tu corazón, y obedezcas las instrucciones fielmente, entonces recibirás todas las bendiciones que él promete.

ORACION:
Mi Padre amado, te doy gracias por Jesucristo, tu Hijo, quien a través de su muerte y resurrección se convirtió en el Gran Pastor de ovejas. Yo anhelo ser una oveja que reconozca su voz por encima de todas las demás voces de este mundo, y quiero seguirle adonde quiera que él me guíe. Afina mi oído, Señor, y dame la fuerza y el poder de tu Espíritu no sólo para escuchar sino también para obedecer la voz de mi Pastor. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios Te Habla

¿DÓNDE VAN LAS ORACIONES DEL MURO DE LOS LAMENTOS?

Orar y poner peticiones escritas a Dios en el muro occidental de Jerusalén es una tradición de miles de años.

Millones de peregrinos colocan cada año oraciones escritas en las grietas del muro occidental, también conocido como el Muro de los Lamentos o de las Lamentaciones, en Jerusalén.

Sólo en 2011 fueron 10 millones las personas que visitaron el muro occidental y muchos de ellos colocaron sus peticiones entre las piedras, sin preguntarse qué sucede cuando las grietas del muro se van llenando con esos papeles.

Pues bien, dos veces al año se quitan los papelitos de entre las rocas y, según explica el rabino Samuel Rabinovich, nadie los lee “porque son notas entre el hombre y su creador”.

Los obreros que hacen esta labor sacan las notas escritas sin leerlas, las ponen en bolsas, y luego las entierran en el cementerio del Monte de los Olivos.

De acuerdo a la práctica religiosa judía, está prohibido destruir cualquier objeto con el nombre de Dios escrito. Es por ello que esos papeles con oraciones son tratados casi con el mismo respeto que los rollos de la Torá o los libros religiosos.

PETICIONES POR CORREO

Refiriéndose al muro de la Plaza del Segundo Templo hay un testimonio que lo experimenta desde una perspectiva diferente a la habitual. Es la de Avi Hochman, del Servicio Postal de Israel.

Hochman cuenta: “Este muro es muy famoso, pues los judíos vienen, oran y ponen peticiones escritas a Dios, esta es una tradición de miles de años”. Cuando el Rey Salomón dedicó el primer templo, Dios dijo que sus ojos y su corazón siempre estarían ahí.

“Por eso tradicionalmente los judíos y personas de otros credos ponen sus oraciones en el muro. Si no pueden hacer el viaje, envían peticiones por correo”, explica.   

“Gracia y Paz”
(Protestante digital)

LA RAZÓN POR LA QUE SERVIMOS

Colosenses 3:23-24
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.
Dios nos manda en su Palabra a servir a los demás. Sin embargo, habrán personas que les será difícil cumplir esta orden.

Afortunadamente, una definición bíblica sobre el servicio puede ayudarnos a obedecer la orden del Señor, no importa quién pueda ser el beneficiado. La razón es que es Dios a quien servimos realmente.

Si tenemos esta motivación en todo lo que hacemos, eso repercutirá en la calidad de nuestro trabajo y evitará que nos desanimemos. Entonces, cualquiera que sea nuestra tarea --dirigir un negocio, enseñar niños, o hacer algo que parece poco atractivo-- si nuestro propósito es glorificar a Dios, daremos lo mejor de nosotros con su poder. Y esperaremos confiadamente en que Él nos utilizará para sus propósitos, aunque la tarea que hagamos nos parezca sin fruto a nosotros o los demás.

Cuando yo era niño, tenía que despertarme antes del amanecer para repartir periódicos. Aun bajo lluvia o nieve, tenía que hacer el trabajo, y eso era duro para mí. Entonces el Señor puso en mi corazón que yo no estaba simplemente llevando periódicos a gente de mi ciudad, sino que estaba sirviéndole a Él. Al entender más esta verdad, despertarme y trabajar era algo que podía hacer con un propósito. En verdad, no siempre tenía ganas de enfrentar el trabajo, pero mis sentimientos ya no eran importantes. Estaba sirviendo a mi Creador.

No importa lo que Dios nos pida que hagamos, podemos obedecer con gozo si lo hacemos para el Señor Jesús. Si esta es nuestra motivación, no necesitaremos la aprobación del mundo. Solo necesitaremos saber que Dios está complacido, y que promete recompensar a quienes le sirven (Hebreos 11:6).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

BUSCANDO A DIOS

1 Crónicas 16:11
“Buscad á Jehová y su fortaleza; Buscad su rostro continuamente”.

Este verso nos enseña que debemos buscar a Dios y buscar su cara continuamente; este es un deber que no es pesado ni fatigoso sino da gozo y bendición. ¿Pero cómo debemos buscar a Dios? Nos dice en Juan 14:6. Jesús dijo, “Nadie viene al Padre, sino por mí”. Jesús es nuestro sumo sacerdote, Hebreos 8:1 y 9:11. Al principio nos acercamos al Padre por el sacrificio de Jesús en la cruz, y después por Jesús nuestro mediador y sumo sacerdote. El es el UNICO mediador entre Dios y nosotros, 1a Timoteo 2:5. En el Padre hay depósitos de bendiciones y manantiales refrescantes para aquellos que toman el tiempo para clamar a él y que han aprendido el gozo y la bendición del compañerismo con él.

Padre, danos la paz y el consuelo de tu presencia mientras que caminamos por este valle de pruebas y lagrimas, te lo pedimos en el nombre de Jesús nuestro Salvador. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 24 de junio de 2012

ÉL ME CUIDA BIEN


Juan 10:15
“… pongo mi vida por las ovejas”.

Durante un tiempo de silencio antes del culto del domingo, la organista tocó un himno que yo no conocía. Lo busqué en el himnario y leí las palabras: «El Señor, mi Pastor, me cuida bien», una hermosa paráfrasis del Salmo 23: El Señor, mi Pastor, me cuida bien, / Y suple todas mis necesidades: / En pastos verdes me hace yacer, / Junto a aguas tranquilas me guía. / Mi alma preocupada se fortalece y madura / Cuando voy por el camino verdadero de Dios.

Independientemente de cuántas veces oigamos o leamos el conocido Salmo 23, parece llegar con un mensaje renovado del cuidado de Dios hacia nosotros.

Aunque camine por los senderos más oscuros / A través de valles como el sepulcro, / Nunca temeré ningún mal; / Tu presencia me da valor. / A mi favor, tu vara y tu cayado / Me aseguran que me salvarás.

Esta imagen era familiar para la gente que oyó decir a Jesús: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10:11). A diferencia de alguien contratado que huye del peligro, el auténtico pastor se queda con el rebaño para protegerlo. «Mas el asalariado, y que no es el pastor, …ve venir al lobo y deja las ovejas y huye...Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas…» (vv. 12-14).

Al margen de lo que estés enfrentando hoy, Jesús sabe tu nombre, conoce el peligro y no se apartará de tu lado. Puedes decir confiado: ¡El Señor, mi Pastor, me cuida bien!

El Cordero que murió para salvarnos es el Pastor que vive para guiarnos.

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

LA FAMILIA DE DIOS, EN CRISTO JESÚS


Efesios 2:19
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”

Un hombre cuenta; que estaba de pensión en una ciudad extraña. Se sentía muy solo. Solía pasearse por las calles por la tarde. A veces, por una ventana sin cortinas veía una familia reunida alrededor de la mesa o cerca de la chimenea, y él cerca de la ventana se sentía cerca de esa familia, luego los habitantes al percatarse de su presencia corrían las cortinas, y él se sentía solo y excluido.

Eso es lo que no puede suceder en la familia de Dios. Y lo que no debería suceder nunca en la iglesia. Gracias a Jesús hay sitio en la familia de Dios para todo el mundo. Puede que en el mundo la gente levanten barreras, las iglesias puede que celebren la comunión exclusivamente para sus miembros pero Dios no hace eso nunca. Lo malo es que la iglesia es a menudo exclusivista cuando Dios no lo es.

La iglesia se compara con una ciudad, y todo pecador convertido ya está libre de pecado. También es comparada con una casa, y todo pecador convertido es uno de la familia un siervo y un hijo en la casa de Dios. También se compara la Iglesia con un edificio fundado en la doctrina de Cristo, entregada por los profetas del Antiguo Testamento, y los apóstoles del Nuevo Testamento. La Biblia presenta a la iglesia de Jesucristo como un edificio, y cada creyente es un bloque en ese edificio. Dios habita ahora en todos los creyentes, llegamos a ser el templo de Dios por la obra del bendito Espíritu.

Entonces, si nuestras esperanzas están fijadas en Cristo conforme a la doctrina de su palabra. Nuestro deber es consagramos a Dios como templos santos por medio de Él, ya que somos morada de Dios en el Espíritu. Pues es sobre la fe del creyente leal donde se edifica la Iglesia.

Encontramos que personas con toda clase de relaciones, habilidades, y necesidades son las que conforman la Iglesia o gran familia en Cristo, por lo que unirse con un propósito común, no es tarea fácil, pero cuando dejamos que Dios, realice su obra y nos molde, dando a cada ladrillo la forma necesaria en esa estructura, entonces llegaremos a ser un edificio con bases firmes y sólidas. Dentro de estas bases tenemos que:

1. Formamos y armamos una gran familia: Uno de los propósitos de Dios es hacernos formar parte de una familia, donde hay más hermanos y hermanas para cuidarnos y ayudarnos a crecer. El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno.

2. La unidad de la Iglesia debe estar Basada en Jesucristo, y las enseñanzas de los Apóstoles y Profetas: En esta forma, Dios ha elegido a su Iglesia como portadora de la verdad y como el lugar donde Dios ha prometido manifestar su presencia.

3. Procurando su presencia en medio de nosotros: La Iglesia solo presentará su unidad cuando se dé cuenta de que no existe para propagar las ideas de un grupo de personas, sino para ofrecer un hogar en el que pueda morar el Espíritu de Cristo y en el que todas las personas que aman a Cristo se puedan reunir en ese Espíritu, para:

- Amarnos unos a otros. Juan 13:34
- Llevar las cargas los unos de los otros. Gálatas 6:2
- Miembros los unos de los otros. Romanos 12:5
- Honrando y prefiriéndonos los unos a los otros. Romanos 12:10
- Gozarnos y llorar los unos con los otros Romanos 12:15
- Animándonos los unos a los otros. 1 Tesalonicenses 5:11
- Siendo hospitalarios los unos con los otros. 1 Pedro 4:9
- Confesándonos nuestras faltas los unos a los otros. Santiago 5:16
- Servirnos los unos a los otros Romanos 5:13
- Perdonarnos los unos a los otros. Efesios 4:32

“Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” Gálatas 6:10.

“Gracia y Paz”
Siervas Valientes de Dios

UNA NUEVA NATURALEZA


1 Tesalonicenses 5:21-23
“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Cuando ponemos nuestra fe en Cristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Ese es el momento de la salvación, cuando nos convertimos en nueva creación. Sin embargo, hasta que cese la vida en este cuerpo terrenal, habrá guerra continua entre los nuevos y los viejos patrones de conducta.

Para llevarnos a la victoria, el Señor puede permitir dificultades que nos causen quebrantamiento. Su propósito es liberarnos de nuestra vieja "carne", para que podamos experimentar la plenitud de Cristo.

Analicemos esta carne. Lo que sigue son indicadores de que el yo pecaminoso sigue con vida: vanagloria, egocentrismo, obstinación, autodependencia y arrogancia. Tales cosas están presentes en todas las personas en mayor o menor grado, pero con el tiempo nuestro Padre celestial les pone fin.

En el momento de la salvación, Dios nos da su naturaleza, cuya evidencia es el fruto del Espíritu: "amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza" (Gálatas 5:22-23). Estas cualidades nos permiten amar y ser amados. Pero, si estos atributos están ausentes, nunca podremos experimentar realmente la vida como Dios quiere que sea. El proceso de quebrantamiento y restauración es desagradable, pero por el resultado final vale la pena el sufrimiento que exige.

¿Qué gobierna sus acciones, decisiones e ideas? ¿Son influenciadas básicamente por el Espíritu Santo o por su carne? Se necesita valentía para mirar nuestro corazón y notar su verdadera condición. Pídale a Dios que obre en su vida, para que el Espíritu Santo pueda reinar en su vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

HASTA AQUÍ NOS HA AYUDADO EL SEÑOR


1 Samuel 7:10-12
“Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Mas el Señor tronó con gran estruendo aquel día contra los filisteos y los confundió, y fueron derrotados delante de Israel. Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más allá de Bet-car. Entonces Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”

Desde su liberación de la esclavitud en Egipto, Dios había librado al pueblo de Israel de situaciones verdaderamente difíciles. Este pasaje nos narra acerca de la ocasión en que los israelitas fueron atacados por los poderosos ejércitos filisteos, y el Señor se manifestó por medio de una gran tormenta de rayos y truenos que los atemorizó, y los hizo huir, dándoles la victoria al pueblo de Israel. Fue entonces cuando el profeta Samuel tomó una piedra y, como recordatorio, la puso en un lugar y le llamó “Eben-ezer”, que quiere decir “piedra de ayuda”, y allí declaró: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”

Hasta el día de ayer, la mayoría de nosotros pasamos en alguna u otra ocasión por situaciones difíciles, tristes, frustrantes o desalentadoras, ya sea en el aspecto económico o en el aspecto sentimental o en el espiritual. Cuando miramos atrás, y vemos que todo aquello ya pertenece al pasado, que hemos finalizado un día más en nuestras vidas, y que hemos sobrevivido, bien puede cada uno de nosotros decir como Samuel: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor”.

Pero lo cierto es que aquí no termina nuestra jornada. Tenemos que continuar hacia adelante. Y, sin lugar a dudas, en este nuevo día que hoy comienza también vamos a encontrar dificultades, problemas y adversidades. Y esto no debe tomar a nadie por sorpresa. Jesús les dijo a sus discípulos: “En el mundo encontrareis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Así que no se trata de si vamos a encontrar aflicción o no, se trata de cómo nos vamos a enfrentar a esa aflicción. Los que hemos creído en Cristo debemos hacerlo por fe. Eso es lo que nos dice Jesús que hagamos: “confiad”. Simplemente porque él venció al mundo, venció a Satanás y todos sus demonios, venció todo lo que puede hacernos daño a nosotros. Mediante la fe en Cristo podemos seguir hacia adelante en plena confianza de que llegaremos a nuestro destino.

Hoy le damos gracias a Dios por habernos ayudado hasta aquí. Y al mismo tiempo le damos gracias porque podemos contar con él en el camino que tenemos por delante. Las predicciones que los expertos hacen a diario no son muy alentadoras. La economía mundial se encuentra en estado deplorable; hay guerras o amenazas de guerras en diferentes partes del mundo, incluyendo países que poseen armamento nuclear; se esperan fenómenos naturales cada vez más potentes y frecuentes y muchos temen a las consecuencias del llamado “calentamiento global”. Y con frecuencia se habla de nuevas enfermedades y plagas a nivel mundial. En fin, ¿qué nos espera en el futuro próximo?

No lo sabemos. Pero lo bueno es que Dios lo sabe, y que él está en control de todo lo que existe en el universo. Pongamos nuestras vidas en las manos del Señor, confiemos plenamente en que él nos ayudará a vencer las dificultades y nos dará la victoria conforme a su voluntad y a sus planes en nuestras vidas. Sigue adelante. Da un paso en fe hacia el futuro desconocido. Dios ha prometido estar contigo, y no te desamparará, ni te dejará (Hebreos 13:5). Puedes estar seguro que siempre “habrá algo que te sostendrá, o alguien te enseñará a volar”. Sigamos el consejo del salmista en el Salmo 37: “Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará”

ORACIÓN:
Mi amante Padre, gracias por todas tus bendiciones, tu ayuda y tu protección durante todo este tiempo. Hoy quiero echarme en tus brazos y confiadamente permitir que me lleves, me sostengas y me guíes en este nuevo día que tengo delante de mí. En el santo nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA OBEDIENCIA A DIOS


Colosenses 3:20
“Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor”.

Según el versículo de hoy, los hijos deben obedecer y agradar a sus padres, y no viceversa. Tenemos todo al revés. Por eso tenemos los problemas que vemos por todos lados. Los padres consienten a los niños y tratan de agradarles a ellos. Llevado al extremo, esto resulta en niños que no tienen respeto, y tienen que salirse con lo suyo a toda costa. Pero no necesitamos a una “Súper Nana” si tan solo les criamos “en la disciplina y amonestación del Señor” Efesios 6:4.

Padres delincuentes producen hijos delincuentes. En general, tus hijos te respetan a la medida que mereces ser respetado. Si volvemos a “la antigua senda”, vayamos a la iglesia, leamos la Palabra de Dios, y honremos y obedezcámosle a él. Vamos a criar hijos que crezcan derechos y obedientes.

Jóvenes, “obedezcan a sus padres en todo porque esto agrada mucho al Señor” Colosenses 3:20.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 23 de junio de 2012

UNA ORACIÓN CONTESTADA


1 Samuel 1:27
“Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí”.

Crecí en un hogar dividido, ya que mi madre era cristiana y mi padre no lo era. Con serena constancia y amor mi madre grabó en mi corazón de niña las bellas enseñanzas del evangelio. Sin embargo, con el correr de los años, la cizaña del mundo pareció ahogar la semilla sembrada y me convertí en una mujer que vivía alejada de aquella bendita verdad.

Pero algo había estado sucediendo: mi madre no cesaba de orar a diario por mí. Las lágrimas humedecieron su almohada muchas de las noches que pasó en vela. Un día, después de haber asistido a regañadientes a un ciclo de conferencias evangelizadoras, le dije a mi madre con voz firme: «Mamá, tengo una noticia que darte». Su rostro palideció y sus cansadas manos empezaron a temblar pensando en lo peor. No obstante, el Espíritu Santo había tocado a mi puerta y le comuniqué que había decidido entregarme al señor, sellando mi pacto a través del bautismo.

Apreciada hermana, si hoy me encuentro en el redil del Señor es gracias a las múltiples oraciones de mi madre.

«La verdadera madre es la verdadera maestra de los niños. Si, con un corazón imbuido con el amor de Cristo, enseña a los niños de su clase, orando con ellos y por ellos, puede ver almas convertidas y recogidas en el redil de Cristo. Yo no recomiendo que la mujer trate de llegar a ser sufragista o empleada pública; pero como misionera, enseñando la verdad por correspondencia, distribuyendo material de lectura, conversando con las familias y orando con la madre y los niños, ella puede realizar mucho y ser una bendición».

«Los hijos cristianos apreciarán por encima de toda bendición terrenal el amor y la aprobación de sus padres piadosos. Estos pueden simpatizar con los hijos y orar por ellos y con ellos para que Dios los proteja y guíe».

Nuestro Padre celestial valora las oraciones de las madres. Si eres una de ellas, aprovecha el privilegio de orar por tus hijos para que un día, como Ana, puedas decir: «Por este niño oraba y Dios me concedió lo que le pedí».

Pídele a Dios que te permita entrar a la Nueva Jerusalén tomada de la mano de tu madre y de tus hijos.

“Gracia y Paz”
(Ruth Yolanda Prieto)

¿CUÁN TOLERANTE ERES TÚ?



Apocalipsis 2:19-20
“Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”.

En este mensaje a la iglesia de Tiatira, se mencionan unas cuantas buenas cualidades de esta iglesia, además de las buenas obras que habían hecho. La primera parte de la carta es realmente halagadora; sin embargo hay algo que, por sobre todas las cosas, resulta inadmisible para el Señor: tolerar las cosas que están en contra de los principios de la Palabra de Dios. “Tolerar” es transigir, aceptar una actitud o una filosofía con la cual no estamos de acuerdo. La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), es una conducta que define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral, física o espiritual. O sea, es la actitud pasiva de una persona frente a lo que es diferente de sus valores y principios.

El pasaje de hoy no dice que todos los miembros de esta iglesia practicaban la fornicación o comían cosas sacrificadas a los ídolos, sino que “toleraban” estas cosas. Quizás por temor, o por apatía o negligencia se mantenían indiferentes al pecado de algunos. Esta es una actitud que vemos con frecuencia en los tiempos actuales. Muchos viven con un constante temor de actuar o hablar en contra de los principios y conceptos que el mundo proclama, pues quienes lo hacen son generalmente acusados de “intolerantes” o “insensibles” o “radicales” o algo por el estilo. Esta situación ha ido empeorando con el tiempo, al punto que ha habido personas que han sido despedidas de sus empleos simplemente por haber expresado su sentir u opinión en relación a un cierto modo de comportamiento.

Por ejemplo, en una ciudad de los Estados Unidos recientemente un empleado fue despedido de su trabajo porque expresó su manera de pensar, basada en la Palabra de Dios, de que la homosexualidad es inmoral. Después que un homosexual se quejó ante sus jefes, este hombre fue expulsado de su trabajo, acusado nada menos que de “intolerante”. O sea, fue despedido no porque estuviese haciendo un mal trabajo; él perdió su empleo simplemente por expresar la opinión de Dios en relación a este asunto. Lo curioso del caso es que aquellos que lo acusaron de intolerante, mostraron con él una mayor intolerancia.

La Palabra de Dios es muy clara en cuanto a la homosexualidad. Por ejemplo, en 1 Corintios 6:9 leemos: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones". En muchos otros pasajes, la Biblia expresa el sentir de Dios ante el comportamiento homosexual. Entonces, ¿cómo debemos actuar los cristianos cuando en nuestros centros de trabajo o estudio, o en cualquier lugar en que nos encontremos, veamos actitudes o comportamientos que claramente están en contra de lo que enseña la Palabra de Dios?

En su primera carta, el apóstol Pedro nos dice lo que debemos hacer: “Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. (1 Pedro 3:14-15). La palabra clave en este pasaje es “mansedumbre”. Esto es, controlando nuestras emociones, con respeto, con amor, expresemos la verdad del evangelio que es la razón de la esperanza que hay en nosotros. No le resultó fácil al apóstol Pablo predicar la verdad del evangelio entre los gentiles y todos aquellos que se oponían a su predicación. Pero en el poder del Espíritu Santo declaró: “Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre”. (Romanos 15:9).

Si te encuentras en una situación en la que el comportamiento de los que te rodean está en contra de la Palabra de Dios, ora y pide al Espíritu Santo que te de discernimiento y sabiduría espiritual para hablar y actuar conforme a su voluntad.

ORACIÓN:
Padre santo, no quiero ser indiferente al pecado y la iniquidad que se mueven alrededor de mí. Por favor ayúdame a actuar siempre de manera que tu nombre sea glorificado. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL PESO DEL PECADO


Salmo 145:13
“Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu Señorío en todas las generaciones”

En ocasiones, nuestras cargas parecen algo más de lo que podemos soportar y nos preguntamos cómo podremos continuar. En esa situación se encontraba el salmista, el pasaba por esta sombría encrucijada del camino de la vida y señala hacia Dios, el único capaz de llevar todas nuestras cargas. Dios puede llevar nuestras cargas insoportables porque:

• Su grandeza es inescrutable.
• Lleva a cabo grandes obras a través de muchas generaciones.
• Está lleno de gloriosa magnificencia.
• Sus hechos son maravillosos y estupendos.
• Es justo.
• Es clemente, misericordioso y paciente.
• Gobierna sobre un reino de todos los siglos.
• Es fuente para todas nuestras necesidades diarias.
• Es justo en todos sus caminos y está lleno de misericordia.
• Permanece cerca de los que le invocan.
• Oye nuestro clamor y nos salva.

Todas las obras de Dios le alaban. Él satisface el deseo de toda cosa viviente, menos de los hijos irracionales de los hombres que no se satisfacen con nada. Él hace el bien a todos los hijos de los hombres, de manera especial a su pueblo.

Muchos hijos de Dios que han estado a punto de caer en pecado, de caer en la desesperación, han saboreado su bondad que les impidió la caída, o que los recuperó rápidamente por su gracia y consolación. En cuanto a todos los que están cargados y trabajados por el peso del pecado, si van a Cristo por fe, los aliviará, los levantará.

Si a usted, al igual que el Salmista, le agobia una carga y siente que está a punto de caer, vuélvase a Dios y pídale ayuda. El está listo para levantarlo y llevar su carga. Él está preparado para oír y contestar las oraciones de su pueblo.

Dios está presente en todo lugar, pero está cerca de sus hijos en la forma especial, como solo lo hace un padre amoroso. Está en sus corazones y ahí mora por fe y ellos viven en Él. Está cerca de los que le invocan, para ayudarles en tiempos de necesidad. Esta cerca de ellos para que tengan lo que piden, y hallen lo que buscan si lo invocan de verdad y con sinceridad. Habiendo enseñado a los hombres a amar su nombre y sus santos caminos, Él los salvará de la destrucción de pecadores. Entonces, amemos su nombre y andemos en sus caminos mientras deseamos que toda carne bendiga su santo nombre por siempre jamás.

“Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. (1 Timoteo 1:17).

“Gracia y Paz”
(Siervas Valientes de Dios)

Flor de Siempreviva.

ID A SUS MIES


 Lucas 10:1-2
“Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”

Lucas 10:3-6
“he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros”.

Salmo 65:4
“Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo”.

Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días.

“Gracia y Paz”
(Gregorio Makridis)