lunes, 4 de junio de 2012

FIJARSE METAS: LA CLAVE DEL ÉXITO


Filipenses 3:7-14
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”

¿Cuáles serían las tres metas que fijaría usted para su vida si supiera que podría lograrlas? ¿Alguna de ellas sería de naturaleza espiritual? El apóstol Pablo fue uno de los personajes de la Biblia más orientados hacia el logro de metas, pero entendía qué objetivos eran los más importantes. Su mayor ambición era conocer a Cristo, el poder de su resurrección, y la participación de sus sufrimientos (v. 10).

A todos nos haría bien adoptar estas metas, pero suenan tan amplias. ¿Cómo podemos ponerlas en práctica? Primero, es importante comprender que una meta es un propósito o dirección hacia lo que trabajamos. Este concepto es bastante fácil de entender cuando hablamos de objetivos específicos, como irse a la cama más temprano o perder diez libras de peso, pero ¿qué pasos debería usted dar para lograr metas espirituales, como las de Pablo?

El éxito requiere dar pasos específicos, razonables y medibles. Por ejemplo, si usted quiere conocer a Cristo más íntimamente, puede comprometerse a dedicar treinta minutos cada día para orar y leer su Palabra. Después de desarrollar su plan y dar los pasos para lograrlo, ponga en acción su deseo. Si no da los pasos necesarios, eso simplemente seguirá siendo un deseo. Nadie desarrolla intimidad con Cristo por medio de buenas intenciones; se requiere compromiso, diligencia y perseverancia.

Si usted siente que su fe está carente de vitalidad, es posible que se haya vuelto espiritualmente perezoso. Nadie tiene en mente caer en la autocomplacencia. Pero, a menos que se fije algunas metas específicas y se esfuerce por lograrlas, irá por la vida a la deriva y desaprovechará el mayor de los logros.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

SÓLO HAZ LO CORRECTO


Filipenses 2:15
“Para que seáis […] hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa…”

Durante un viaje al exterior, ocasionalmente me encontré con un abogado de mi ciudad natal. Nos sorprendió ver cuántas cosas teníamos en común. Mientras conversábamos, él preguntó: «¿Me dijo que su nombre era Stillwell?». «No —respondí yo—, Stowell». Entonces, mencionó que tenía un cliente que se llamaba Stillwell. «¿Es Art Stillwell», pregunté; y para sorpresa mía, contestó que sí. Art Stillwell asistía a mi iglesia y era un influyente empresario en la comunidad.

El abogado admitió que no tenía ningún cliente como Art. Me explicó que la mayoría quería que hiciera todo lo que fuera necesario para sacarlos de problemas, pero que él era distinto. Cada vez que le preguntaba qué quería que hiciera en una determinada situación, Art le respondía: «¡Sólo haz lo correcto!». Evidentemente, esto había impactado al abogado.

Someternos a Cristo en lo que respecta a todos nuestros deseos y decisiones, independientemente del resultado, es lo que nos diferencia en un mundo lleno de gente que desperdicia la vida siguiendo sus propios intereses. Cuando vivimos vidas intachables y «sin mancha», que reflejan con valentía la integridad, el amor y la gracia de Jesús, claramente resplandecemos «como luminares en el mundo» (Filipenses 2:15).

Así que, si quieres iluminar tu mundo de una manera convincente, ¡sólo haz lo correcto!

Ilumina tu mundo reflejando la luz de Cristo.

“Gracia y Paz”
El Versículo del Día

OBEDECER LA VOLUNTAD DE DIOS


Levítico 20:7
“Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios”.

En los versículos que siguen (8-22), se prohíbe toda clase de impureza y perversión, y cosas negativas. Pero la santidad también tiene un sentido positivo. Esto quiere decir pasar tiempo con Dios en oración, leer la Palabra de Dios, asistir a la iglesia, y en resumen, obedecer la voluntad de Dios.

Para saber que es la voluntad de Dios, solo hay que empezar a leer la Biblia, y muy pronto nos damos cuenta que hay que rendirnos a Cristo, y recibirle como nuestro Salvador, y vivir de acuerdo con sus enseñanzas.

“Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.” Apocalipsis 4:8.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día.

domingo, 3 de junio de 2012

¿ACOSTUMBRAS A JUZGAR A LOS DEMÁS?

Mateo 7:1-5
"No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano."

A la mayoría de nosotros nos resulta sumamente fácil criticar o juzgar a los demás, y muchas veces ni cuenta nos damos que aquello que criticamos, nosotros lo hacemos igual o peor. En este pasaje, Jesús condena esta acción y hasta llama "hipócrita" a aquel que no es capaz de ver sus propios defectos, y sin embargo juzga a otro por acciones de menor importancia que las que él ha cometido. Muchas veces esta advertencia del Señor se interpreta como una total prohibición a emitir un juicio o una opinión sobre alguien, sin embargo Jesús mismo en Juan 7:24 se dirige a un grupo de judíos y les dice: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.” Es decir, si vamos a juzgar a alguien debemos hacerlo guiados por el Espíritu de Dios (quien es justo y es capaz de ver lo que hay en el corazón), y no simplemente según las apariencias.

Jesús advierte en contra de que juzguemos a los demás de la manera en que lo hacían los fariseos, es decir asumiendo una actitud de superioridad, tratando de encontrar faltas ajenas mientras estaban totalmente ciegos en cuanto a sus propias faltas y defectos. Juzgar a los demás de esta manera traerá siempre malas consecuencias. El apóstol Pablo, en su carta a los romanos les previene acerca de esta actitud de la siguiente manera: "Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?" (Romanos 2:1-3).

Una pequeña historia dice así: "Una semillita cayó en el suelo, y al poco tiempo empezó a brotar. ¿Cuál de todas las flores seré?, se puso a meditar. No quiero ser una rosa porque tiene espinas. No me gustaría ser un lirio porque no tiene color. Y, desde luego, tampoco quiero ser una violeta porque es muy pequeña y crece muy cerca del suelo". Así continuó la semillita encontrando faltas en todas las flores. La historia concluye con este párrafo: "Así criticó a todas las flores la altanera semillita. Hasta que despertó una mañana, ¡y descubrió que era hierba mala!" ¡Cuántas veces hemos actuado como esta semillita de la historia! Simplemente porque nos creemos superiores a los demás y los subestimamos. La Biblia nos advierte acerca de esta actitud en Filipenses 2:3: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo". Pablo completa la idea con un magnífico consejo en Romanos 12:3: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno".

Cuando no seguimos estas instrucciones y empezamos a encontrar faltas en los demás, en realidad estamos sentando las bases para nuestro propio juicio y nos estamos condenando a nosotros mismos. Antes de emitir un juicio o criticar a alguien, debemos dedicar unos minutos a examinarnos a nosotros mismos, y pedirle a Dios que nos dé sabiduría y humildad para juzgar “con justo juicio.” Es muy probable que entonces desistamos de juzgar a esa persona.

ORACION:
Padre, ayúdame a mantener mis pensamientos y mis acciones en relación a los demás conforme a lo que dice tu Palabra. Que al igual que tú amas a tus hijos sin favoritismo, yo pueda extender ese amor incondicional a todos los que me rodean en lugar de emitir juicios y críticas que no glorifican tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

DIOS ESTA EN ACTIVIDAD


Juan 5:16-19
“Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.

En toda la Biblia vemos a Dios actuando en la vida de las personas. A veces, actúa de una manera dramática, como cuando dividió las aguas del Mar Rojo para permitir que los israelitas escaparan del ejército egipcio. En otras ocasiones, puede parecer como si no estuviera haciendo nada. Marta y María enviaron a decir a Jesús que su hermano necesitaba su ayuda, pero Cristo se dilató en llegar a ellos (Juan 11:3-6).

Nuestro Padre celestial nos ha dado el Espíritu Santo para ayudarnos a reconocer su presencia y su obra. El Espíritu desarrolla en nosotros discernimiento espiritual para que podamos ver a Dios obrando.

Además de discernimiento espiritual, debemos desarrollar paciencia, porque el Señor actúa de acuerdo con su agenda, no la nuestra. Después de haber recibido la promesa de que tendría una descendencia numerosa, Abraham tuvo que esperar hasta que él y Sara estuvieran más allá de la edad de tener hijos, antes de que ella concibiera. La impaciencia puede llevarnos a tomar las cosas en nuestras manos y cometer errores.

Lo que el Señor hace puede producir regocijo, como fue el caso de Ana cuando dio a luz un niño (1 Samuel 1:27–2:1). Su plan puede también llevar a días de sufrimiento, como fue la experiencia de José. Antes de que el Señor lo elevara a una posición de autoridad para ayudar a su familia, fue vendido como esclavo y encarcelado injustamente.

Jesús dijo a sus discípulos que su Padre estaba siempre en actividad, y lo mismo Él. Seremos alentados y fortalecidos cuando reconozcamos las maneras como Dios está actuando. Estas vislumbres de su obra nos motivarán a resistir hasta el final, y a mantener una perspectiva agradable a Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

VELAD Y ORAD

Marcos 14:38 "Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma."


Dios nos da nuestra comida y otras bendiciones cada día, así que está correcto que reconocemos esto cada día pidiéndole nuestra comida y otras bendiciones que recibimos de su mano. No somos “autosuficientes”, sino somos como los que reciben una pensión de la abundancia de nuestro Padre Celestial. Somos como pajaritos con la boca abierta, esperando comida de sus padres. Te damos gracias Señor.

¿Puedes tu identificarte con este verso? Yo sí. Hasta Pablo el apóstol dijo, “el querer el bien está en mí,” “Quiero hacer el bien” (Romanos 7:18). Su espíritu estaba dispuesto. “pero no sé hacerlo”. La carne fue débil. Esto fue la condición de Pablo y también es nuestra condición.

¿Entonces, que es la solución? ¿Qué hacemos?: Velar y orar.

1. Velar. Esto quiere decir que debemos estar alertos y despiertos como el que está cerca de explosivos.

2. Orar. Es interesante tan a menudo Cristo se apartaba de la multitud para pasar tiempo en la oración con el Padre. Solo puedes tener gozo y victoria en la vida cristiana si pasas tiempo a solas con Cristo en la oración, dominas la carne, y andas en obediencia.

En otras palabras, Velar y Orar.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día


sábado, 2 de junio de 2012

AGUA DE COCO



El coco es un fruto comestible que se obtiene del cocotero, la palmera más cultivada a nivel mundial. Tiene una cáscara dura y áspera que recubre una pulpa blanca llena de fibra y elementos nutritivos. Dentro del coco, podemos encontrar un líquido que se conoce como agua de coco, es un líquido refrescante, y de sabor agradable el cual contiene muchas propiedades nutritivas y medicinales que es interesante que tengas en cuenta, pues has de saber que tiene muchos de los compuestos que tiene la leche materna.

En Hawaii, las madres que no pueden alimentar a sus bebés los amamantan con agua de coco en lugar de leche de animales, esto lo han hecho durante cientos de años.

PROPIEDADES DEL AGUA DEL COCO Y APLICACIONES EN LA SALUD Y BELLEZA:

• Contiene una gran cantidad de sales minerales como cobre, zinc, hierro, ácido fólico y fósforo. El mineral que proporciona más de la mitad de la concentración del agua de coco está el potasio.

• Es rica en vitamina E y vitaminas del grupo B.

• Rico en fibra, así que estimula el buen desempeño intestinal, removiendo atascamientos y sustancias fermentadas de los intestinos los cuales causan severos problemas de salud.

• Indicada para personas que sufren colitis, úlceras gástricas, debilidad del estómago y estreñimiento. Combate anemia, agotamiento nervioso y adelgazamiento.

• Ya que es rica en potasio es uno de los tantos minerales que aporta, esto es muy bueno para nuestro cuerpo ya que el potasio es el mejor regulador electrolítico para nuestro cuerpo, provocando una mejor eliminación de toxinas por vías naturales.

• Su agua contiene un gran valor calórico que existe.

• Contienen gran contenido de vitamina A, la cual es necesaria para la piel, las funciones de la vista ye indispensable en etapa de crecimiento.

• Buena para fortalecer y nutrir los huesos, uñas y dientes. Es recomendable para los niños en etapa de crecimiento, para madres que amamantan y embarazadas. Ayuda en casos de artritis y osteoporosis, y es un complemento nutricional útil en la menopausia y andropausia.

• Remineraliza el cuerpo, por lo que se recomienda altamente a deportistas y para tomar en lugares donde hace mucho calor.

• Ayuda a eliminar el exceso de alcohol del organismo

• Aumenta las plaquetas y refuerza el sistema inmune.

• Ayuda a combatir la obesidad, baja en grasa, 99% libre de grasa.

• Rico en magnesio, el cual es indispensable para el buen funcionamiento de los intestinos, sistema nervioso y el funcionamiento óptimo de los músculos.

• Nutre y vuelve resistente el sistema inmune.

• Ayuda a combatir desnutrición y es un excelente hidratante en tiempos de calor, un suero natural por excelencia.

• Es un excelente laxante, limpia y purifica el intestino y la sangre.

• Debido a su rico contenido en azúcares naturales, promueve la producción de semen, da energía y mejora el desempeño intelectual y físico.

• Depura los tractos urinarios, y actúa como lubricante de todos los sistemas corporales.

• Ayuda a regular los niveles de los fluidos corporales lo cual apoya en el mantenimiento de la correcta presión sanguínea, fomentando una adecuada circulación sanguínea y linfática.

• Estimula las funciones renales y hepáticas.


APLICACIÓN LOCAL Y EXTERNA DEL AGUA DE COCO:

• Aplicando directamente sobre la piel es de buena ayuda para eliminar eczemas.

• Usando el agua como enjuague en el cabello, previene y puede ayudar a combatir la caspa.

• Aplicando el agua en el cutis, previene arrugas, combate piel seca y da a la piel tersura y suavidad.

• Si tienes manchas en tu cara, aplica agua de coco en las noches después de lavar tu cara y no enjuagues. El agua de coco ayudara a desvanecer las machas.

• Su aceite vegetal tiene el índice más alto de ácidos grasos saturados y su carne seca y molida sirve para fabricar productos de cosmética como jabones y cosméticos.

SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19); “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).

“Gracia y Paz”
(Ana Estrada Rivera)

¿CÓMO ESTAS?


Isaías 38:16-17
“Tú me restablecerás, y harás que viva… a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados”.

Esta es la típica frase de saludo a la que respondemos con una frase igual de típica: «¡Muy bien, gracias!». Incluso si las cosas no van bien, evitamos aburrir a los demás con nuestros asuntos personales, con cosas que no les conciernen y que en general no les interesan. De todos modos, no pueden ayudarnos. Por ello respondemos: «Bien, gracias», y cambiamos de tema.

Pero hay Alguien que se interesa realmente en nosotros, que desea nuestro bien, y que al mismo tiempo tiene el derecho de controlar nuestra vida. Suponga, querido amigo, que es Dios quien hoy le hace esta pregunta: ¿Realmente le va bien en todo? En el ámbito familiar, profesional y, sobre todo, en su ser interior, ¿Todo va bien? ¿Está feliz y no teme al futuro, ni siquiera al más allá?

No podemos escondernos de Dios mediante una respuesta evasiva y cortés, y tampoco podemos engañarlo. Además, ese Dios que nos interpela conoce perfectamente nuestras necesidades y preocupaciones, y quiere ayudarnos, pues es amor y se interesa personalmente por cada uno.

Pero tampoco se impone. Él espera que cada ser humano reconozca que, en definitiva, el balance de su vida sin Dios y a la merced de los deseos personales es más bien un fracaso. Hoy todos los que, al creer en Jesús, han permitido a Dios el Padre entrar en su vida pueden decir francamente, incluso en la adversidad: «Todo va bien».

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla

¿está jesús contigo siempre?

Lucas 2:41-49
“Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”

La ley establecía que todo varón judío de doce años en adelante debía ir a Jerusalén para la fiesta de la pascua. Esta era la primera vez que Jesús asistía a esta celebración tan importante en el calendario judío. Cuenta este pasaje que acabada la fiesta, al regresar sus padres a su casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que ellos lo supieran. Estos, pensando que su hijo estaba con algunos de los parientes que componían el grupo de viajeros, no se preocuparon hasta que al atardecer, mientras las familias se juntaban para acampar, se dieron cuenta de la ausencia de Jesús y entonces volvieron a Jerusalén a buscarlo. Después de tres días de ansiosa búsqueda, finalmente “le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles”. Cuando ellos confrontaron al niño por no haberles informado de sus intenciones, él les dijo: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. Desde niño, Jesús estuvo absolutamente conciente de las prioridades de su vida y de la misión que su Padre le había encomendado aquí en la tierra. Su enfoque fue siempre agradar y obedecer a Dios.

Han pasado dos mil años de aquel incidente, Jesús no está ahora físicamente entre nosotros, pero la Biblia nos afirma que él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Esto quiere decir que Jesús está todavía muy interesado en los “negocios” de su Padre. Sabemos que él está activamente envuelto en todo lo que concierne a la voluntad de Dios y a sus planes para esta humanidad. La pregunta es: “¿Está Jesús contigo siempre?” “¿Tienes tú la seguridad de que el Señor te acompaña donde quiera que vas?” Jesús prometió que estaría con nosotros siempre, hasta el fin del mundo. Entonces, la respuesta es “sí”, ¿cierto? Bueno, eso depende de donde tú vayas y de lo que tú estés haciendo. Cuando Jesús les encomendó a sus discípulos la Gran Comisión (Mateo 28:19-20), les dijo “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Los discípulos debían seguir las instrucciones de Jesús, y mientras ellos estuviesen envueltos en llevarlas a cabo, él estaría con ellos. ¿Acaso estás tú siguiendo las instrucciones del Señor escritas en su Palabra? ¿Es tu vida un testimonio que glorifica el nombre de Dios?

Si tú has aceptado a Jesucristo como tu salvador, la Biblia dice que el Espíritu de Dios ha entrado en tu corazón y morará allí para siempre. Eso asegura tu salvación, pero tú debes establecer una intima comunión con el Señor por medio de la lectura de su palabra y la oración cada día, sirviéndole y obedeciendo sus instrucciones. En Juan 14:21, Jesús nos dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. Si deseas que el Señor esté contigo siempre, si quieres que él se manifieste en tu vida, que te bendiga y te muestre su favor, debes envolverte junto con él en “los negocios de su Padre”.

ORACIÓN:
Bendito Señor y Dios, gracias por tu promesa de estar conmigo siempre. Te ruego me ayudes a ser merecedor de tu compañía, haciendo las cosas que te agradan y glorifican tu nombre. Por Cristo Jesús te lo pido. Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla.

SOMOS SUYOS


1 Corintios 6:20
“Porque habéis sido comprado por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

Mateo 26:28 dice: “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecados.” Note la palabra “pacto” que proviene de la palabra griega diatheke. Cristo nos ha comprado con su sangre. Hemos entrado en un pacto con Él. La iglesia es la esposa y Él es el esposo. Estamos desposados a Él en un pacto comprado con su sangre.

Samuel J. Stone escribió estas palabras poderosas en un himno que cantamos en nuestra iglesia titulado: “El cimiento de la iglesia” (The Church’s One Foundation): “Desde el cielo, Él vino a buscar a su esposa santa, con su propia sangre la compró, y por darle vida murió.”

Permita que esta poderosa verdad penetre en lo profundo de su corazón. Medite en lo que significa que Jesús haya venido a buscarle y que le haya comprado con su propia sangre.

“Gracia y Paz”
 (Adrián Rogers)


La ayuda de Dios para nuestro éxito

 Josué 1:1-9
“Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Cada vez que nuestros objetivos coinciden con la voluntad del Señor, podemos contar con su ayuda para alcanzarlos. Esta verdad está claramente confirmada en la historia de Josué. Puesto que Dios le dio la gran responsabilidad de introducir a los israelitas a la Tierra Prometida, también le dio todo lo que necesitaba. Él hará lo mismo por nosotros cada vez que le creamos y demos un paso al frente para lograr los objetivos que Él ha dispuesto para nosotros.

Sus promesas: Dios le aseguró a Josué que le daría la tierra y que nadie sería capaz de sostenerse delante de él. Asimismo, el Señor le dará fuerzas a usted para que logre lo que Él le ha llamado a hacer, y ni el hombre ni Satanás podrán frustrar sus propósitos si se mantiene firme en la fe.

Su poder: Esfuércese y sea valiente, porque encontrará obstáculos que pondrán a prueba su obediencia. Pero ese valor no es algo que conseguimos en nosotros mismos. Se desarrolla por medio de la confianza en el Señor. El valor viene cuando nuestra fe es más fuerte que nuestro temor.

Su Palabra: El éxito de Josué estuvo en su obediencia a la Palabra de Dios. Lo mismo vale para nosotros. Si las Sagradas Escrituras no están moldeando nuestros pensamientos, palabras y acciones, simplemente nos descarriaremos al no ir por el camino que Dios ha planeado para nosotros.

Todo lo que necesitamos para tener éxito en la vida nos lo da Dios. Pero esta ayuda está disponible solo cuando decidimos obedecer su plan. Si no le hacemos caso al Señor, y fijamos nuestras propias metas sin la guía de la Palabra, es posible que consigamos lo que queremos, pero no será un éxito verdadero.

“Gracia y paz”
Meditación Diaria


HUMILLARSE... LA CLAVE DEL ÉXITO

1 Pedro 5:6
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;”

Hay personas que intentan por todos los medios avanzar en la vida. Ellos desean alcanzar la cúspide, sea en el plano de lo laboral, personal, familiar, etc. Nuestra sociedad nos empuja una y otra vez a hacer lo que sea, inclusive a utilizar herramientas no muy buenas, a fin de llegar a la cima.

Como cristianos también tenemos ciertos anhelos y buenos deseos de escalar en la vida, en la profesión o en el ministerio. La manera de llegar es utilizando las armas de la verdad. Esta arma que tenemos a nuestra disposición es la de poder humillarnos ante el Rey de Reyes y Señor de Señores.

Cuando descubrimos la importancia de humillarnos bajo la poderosa mano de Dios, y lo hacemos en fe, El nos exaltará a su debido tiempo. En la vida cristiana, para ir hacia arriba (ser exaltado), el camino correcto es ir primero hacia abajo (humillarse ante Dios). Esa es la clave del éxito en la vida.

Oración: Señor, quiebra mi orgullo, pues tantas veces he pretendido ir hacia arriba sin primero humillarme ante Tu poderosa presencia. Me humillo ante Ti para que me moldees y me prepares para el tiempo en el cual has de exaltarme y poder servirte mejor. Gracias Jesús. En el Nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
El Versículo del Día

Un Versículo de la Biblia cada Día

Mateo 6:11
“Danos hoy nuestro pan cotidiano”.

Dios nos da nuestra comida y otras bendiciones cada día, así que está correcto que reconocemos esto cada día pidiéndole nuestra comida y otras bendiciones que recibimos de su mano.

No somos “autosuficientes”, sino somos como los que reciben una pensión de la abundancia de nuestro Padre Celestial. Somos como pajaritos con la boca abierta, esperando comida de sus padres. Te damos gracias Señor. ¡Amen!

“Gracia y Paz”

viernes, 1 de junio de 2012


«LA MUERTE DE LA MUERTE»

Julio Azael Zepeda, de Barranquilla, Colombia, se probó el traje una vez más. Era un traje viejo, de más de cinco años, pero por eso mismo le tenía más aprecio. Todo lo encontró correcto: las medidas, el color, la tela, los adornos. Y como desde hacía cinco años, sonrío satisfecho.

Después de colgar el traje en el ropero, salió a la calle. En pocos días comenzaba el carnaval barranquillero, pero en la calle, inesperada e intempestivamente, lo atropelló un carro tirado por mulas. Julio Azael encontró la muerte, y allí en el ropero quedó esperándolo su traje de «La muerte». Porque ese era el disfraz que usaba con todo éxito cada año en el carnaval. Se vestía de muerte para desafiar a la muerte.

«Fue la muerte de la muerte», anunciaron los diarios de Barranquilla.

Aquí tenemos otra de tantas ironías de la vida. Julio Azael Zepeda se disfrazaba todos los años con el disfraz de Muerte: paños negros, esqueleto pintado, calavera pálida. Era uno de los mejores disfraces del carnaval de Barranquilla. Pero de tanto bromear con la Muerte, la Muerte de Carnaval, lo sorprendió la otra muerte, esa que no es un disfraz ni un chiste ni un carnaval: la muerte auténtica y verdadera.

Lo que llamó la atención fueron los titulares de los diarios: «Murió la Muerte»; «La Muerte encontró a la muerte»; «La muerte de la Muerte». Todos los titulares giraban en torno a la misma paradoja, la misma ironía, el mismo chiste macabro.

Sin embargo, el concepto de «la muerte de la muerte» es perfectamente bíblico. Es una de las promesas más grandes que Dios le ha hecho a la humanidad. Lo expresa en verso el profeta Oseas en el capítulo 13 de su profecía: «¿Dónde están, oh muerte, tus plagas? / ¿Dónde está, oh sepulcro, tu destrucción? / ¡Vengan, que no les tendré misericordia!» (v. 14).

Y en el libro del Apocalipsis, la última gran profecía de la Biblia, se estampa: «Ya no habrá muerte» (21:4). La muerte, que ha sido la compañera inseparable del hombre desde el día en que Adán pecó y ha sido la más temible experiencia de todas, un día dejará de existir. Ya no atacará más, ni morderá más, ni volverá a destruir felicidades e ilusiones, ni a provocar dolores y lágrimas.

Sólo Jesucristo, el Señor resucitado y viviente, tiene el verdadero y absoluto poder sobre la muerte y el sepulcro. Sólo Cristo tiene vida eterna para darnos.

“Gracia y Paz”
Hermano Pablo