sábado, 10 de septiembre de 2016
miércoles, 7 de septiembre de 2016
domingo, 4 de septiembre de 2016
MUJER, EN CASO DE QUE ESTÉS CONFUNDIDA... DIOS NUNCA TE ENVIARÁ EL MARIDO DE ALGUIEN MÁS.
Un hombre con tal de tener dos mujeres siempre dirá:
–estoy con ella, pero dormimos separados
–nos estamos divorciando
–ya no la amo
–me casé muy joven
–ahora es que se lo que quiero
–tu eres realmente la voluntad de Dios
–te hubiese conocido diez años antes, etc.
Mujer, sé que hay hombres guapos, aparentemente buenos y
detrás de ti que parecen buena opción, pero si tiene esposa o “casi” la está
dejando, o la dejó recientemente, o cosas similares, ese hombre no viene de Dios.
Y lo que no viene de lo Alto, viene de lo bajo y solo traerá aflicción y pesar.
No seas la “otra” de nadie, te mereces un hombre que te
ame con todo, no la migaja que sobre de alguien más. Y si no aparece ninguno,
es mejor sola que mal acompañada.
¡Gracia y Paz!
¡VAYAMOS A CONGREGARNOS!
¡VAYAMOS A CONGREGARNOS!
Salmos 95:1-5
“¡Vengan, cantemos al Señor!
Aclamemos con alegría a la Roca de nuestra salvación. Acerquémonos a él con
acción de gracias. Cantémosle salmos de alabanza, porque el Señor es Dios
grande, un gran Rey sobre todos los dioses. En sus manos sostiene las profundidades
de la tierra y las montañas más imponentes. El mar le pertenece, pues él lo
creó; sus manos también formaron la tierra firme”.
En este salmo el salmista
David hace una invitación: ¡Venid,
cantemos al Señor! La misma hace mención a un llamado al pueblo
a congregarse y adorar a nuestro Salvador por todo lo que Él hizo y por las
cosas que aún hará. ¿Y dónde podemos adorar y recibir palabra de Dios en
libertad sin ninguna distracción? Con seguridad en la casa de Dios, donde todas
las personas que creen que Jesucristo es el Señor, el Dios poderoso, el gran
Rey, el Mesías y Salvador del mundo, se reúnen para alabar y ser ministrados.
Tal vez tú te estés cuestionando y preguntes: ¿Porque debo ir a la iglesia si puedo orar, adorar y leer la biblia en mi casa? La respuesta es muy sencilla, porque es el propósito de Dios para tu vida. Jesús fundó la iglesia para que convivas y estés unido como una familia con tu familia en Cristo.
Ir a la iglesia nos da la oportunidad de alabar y adorar a Dios. También de fortalecernos en la fe y recibir instrucción a través de la predicación y las lecturas bíblicas. Si no fuera tan importante el llamado a congregarnos y a adorar al Señor, creo que no estaría en la Palabra del Señor.
Hebreos 10:25
“Y no dejemos de congregarnos,
como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el
día de su regreso se acerca”.
El Señor no quiere que endurezcamos nuestro corazón como muchos lo hacen, porque el corazón que se aleja de Dios y se rehúsa a hacer lo que Él pide, terminará mal.
No dejes que las actividades, las dificultades o cualquier otra cosa terrenal te impidan congregarte y adorar a Dios con todo tu ser en este día.
Salmos 95:6-7
“Vengan, adoremos e
inclinémonos. Arrodillémonos delante del Señor, nuestro creador, porque él es
nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila, el rebaño a su cuidado…”
¡Gracia y Paz!
Diego Jora
sábado, 3 de septiembre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
¿CONOCES LAS CONSECUENCIAS DE PRACTICAR EL PECADO?
Según la Biblia, pecado es violar, quebrantar la ley de
Dios (1 Juan 3:4; 5:17).
El pecado es el problema más grande de este mundo y trae, entre otras muchas, estas consecuencias:
1. Separación de Dios (Isaías 59:1-2; Génesis 3:23-24).
2. Dios es blasfemado cuando lo practicamos (2 Samuel 12:14).
3. La doctrina es blasfemada cuando lo practicamos (Tito 2:5).
4. Muerte (Romanos 6:23).
5. Esclavitud espiritual (Juan 8:34; Romanos 6:15-17).
6. El diablo viene a ser el padre de los que practican el pecado (1 Juan 3:8,
10).
7. Enemistad con Dios (Santiago 4:4).
8. Dios no escucha la oración (Juan 9:31).
9. Castigo eterno (Apocalipsis 21:8, 27).
10. Produce enfermedad física y espiritual (Salmos 38:3).
11. Nos priva de las cosas buenas, bendiciones de Dios (Jeremías 5:25).
12. Produce vergüenza (Romanos 6:21).
Espero en Dios que tú puedas considerar estas
consecuencias y que también te alejes de las prácticas del pecado, de otra
manera el castigo eterno será el destino de tu alma.
¡Gracia y Paz!
DIOS PERDONA EL PECADO PERO NO NOS LIBRA DE SUS CONSECUENCIAS
Dios perdona el pecado pero no nos libra de sus consecuencias
Desobedecer los mandamientos de Dios, es
pecado. Lo mismo da que conozcamos sus mandamientos, como
que no los conozcamos. Mayor pecado aún es que conozcamos sus mandamientos y
que nosotros no los obedezcamos.
El
pecado tiene consecuencias terrenales y
consecuencias eternas.
Si hay un sincero arrepentimiento, las consecuencias eternas nos son
quitadas, gracias al sacrificio redentor de Jesucristo en la cruz. En
cuanto a las consecuencias terrenales, no siempre nos son quitadas aunque nos
arrepintamos sinceramente.
Es bien conocido el caso del adulterio de
David. Aunque él se arrepintió sinceramente, las
consecuencias terrenales de su pecado lo persiguieron hasta el día de su
muerte.
(Leer: 2 Samuel 11:1-12).
No se hagan ilusiones los que desean jugar a
eso de “pecar
y arrepentirse”; aun
teniendo un arrepentimiento sincero, como quiera van a sufrir las
consecuencias de su pecado, aunque se crean mejores que David.
¡Gracia y Paz!
martes, 30 de agosto de 2016
Juan 8:12
Juan 8:12
“Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy
la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la
luz de la vida”.
lunes, 29 de agosto de 2016
2 Pedro 3:16b
2 Pedro 3:16b
“…los indoctos e inconstantes
tuercen… las otras Escrituras para su propia perdición”
En una carpintería había un letrero
que decía: “Se hacen toda clase de torceduras y vueltas”. Los carpinteros no
son los únicos que sirven para esto; muchos que profesan ser cristianos también
tuercen y dan vueltas a las Escrituras cuando les conviene. Algunos, como dice
nuestro versículo, tuercen las Escrituras para su propia perdición.
Todos somos expertos para
justificar nuestra desobediencia pecaminosa ofreciendo elogiosas explicaciones
a nuestro proceder. Intentamos torcer las Escrituras para que se acomoden a
nuestra conducta. Aquí hay algunos ejemplos.
Un cristiano y hombre de
negocios sabe que está mal recurrir a los tribunales contra otro creyente (1 Corintios
6:1-8). Más tarde, cuando se le pide cuentas por esta acción, dice: –Sí, pero
lo que él estaba haciendo estaba mal, y el Señor no quiere que se quede sin
castigo–.
Mari tiene la intención de
casarse con Carlos aun cuando sabe que él no es creyente. Cuando un amigo
cristiano le recuerda que esto está prohibido en 2 Corintios 6:14, ella dice: –Sí,
pero el Señor me dijo que me casara con él para que así pueda guiarle a Cristo–.
Sergio y Carmen profesan ser
cristianos, sin embargo viven juntos sin estar casados. Cuando un amigo de
Sergio le señaló que esto era fornicación y que ningún fornicario heredará el
reino de Dios (1 Corintios 6:9,10), replicó: –Eso es lo que tú dices, pero estamos
profundamente enamorados el uno del otro y a los ojos de Dios estamos casados–.
Una familia cristiana vive en
lujo y esplendor, a pesar de la amonestación de Pablo de que debemos vivir con
sencillez, contentos con tener sustento y abrigo (1 Timoteo 6:8). Justifican su
estilo de vida con esta respuesta ingeniosa: –Nada hay demasiado bueno para el
pueblo de Dios–.
Un hombre de negocios
codicioso, trabaja día y noche para amasar ávidamente toda la riqueza que
puede. Él dice: –No hay nada de malo con el dinero. Es el amor al dinero la
raíz de todo mal–. Nunca se le ocurre pensar que él podría ser culpable de amar
al dinero.
Los hombres intentan
interpretar sus pecados mejor que lo que las Escrituras les permiten, y cuando
están resueltos a desobedecer la Palabra y esquivarla como puedan, una excusa
es tan buena (o mala) como la otra.
¡Gracia y Paz!
Tomado del libro DE DÍA EN
DÍA, Editorial CLIE
domingo, 28 de agosto de 2016
¿TIENES TU ALGUNA RELACIÓN ROTA Y NO SABES COMO REPARARLA?
¿Tienes tu alguna relación rota y no sabes como repararLA?
2 Corintios 5.17-21
“Cuando el pecado entró en el
mundo, muchos aspectos de la existencia fueron afectados negativamente, entre
ellos las relaciones. Se creó una barrera entre Dios y la humanidad, y también
entre las personas”.
Desde que Adán y Eva pecaron,
todas las generaciones posteriores han tratado de ocultar su pecado, esconderse
de Dios, y culpar a los demás. Por tanto, las familias se distancian, las
amistades se acaban, y a quienes amamos una vez se convierten en nuestros
enemigos.
Reparar las relaciones rotas
no se hace con rapidez ni tampoco es fácil, pero como creyentes estamos
llamados a vivir en armonía unos con otros. Porque sabemos que el pecado
distanció a la humanidad de Dios, podemos aprender cómo arreglar las cosas
considerando lo que hizo el Señor para reconciliarnos con Él.
TOMA LA INICIATIVA: El Señor
se acercó a nosotros cuando éramos sus enemigos (Romanos 5:6-11), y Él nos
llama a hacer lo mismo, ya sea que seamos el agraviante (Mateo 5:23-24) o el
agraviado (Lucas 6:27-28).
PERDONA TODAS LAS OFENSAS: Se
nos dice que perdonemos a los demás de la misma manera que Dios nos perdonó a
nosotros (Colosenses 3:12-13). Esta renuncia incondicional a nuestro derecho de
hacer a otros pagar sus agravios, no está limitada por el grado ni por las
veces que nos ofendan.
ESFUÉRZATE POR RESTAURAR LA
RELACIÓN: Dios nos reconcilió en Cristo, no tomando en cuenta nuestros pecados
(2 Corintios 5:17-21.). Siguiendo su ejemplo, debemos reconciliarnos unos con
otros con amor, sin aferrarnos a los agravios recibidos (1 Corintios 13:4-5).
ESPERA, Y CONFÍA EL RESULTADO
A DIOS: El perdón es obligatorio, pero la reconciliación es una calle de dos
vías. Así como muchas personas rechazan la oportunidad de reconciliarse con
Dios por medio de Cristo, hay quienes pueden negarse a participar con nosotros
en la reparación de una relación humana. Dios, quien desea que todos procedan
al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), responde esperando con paciencia. Del mismo
modo, debemos hacer esfuerzos por vivir en paz y vencer el mal con el bien. La
manera de hacerlo es siendo benévolos y bendiciendo a quienes rechazan la
restauración (Romanos 12:17-21; 1 Pedro 3:8-12).
Pregunta para reflexionar: ¿Qué
te está impidiendo iniciar la reconciliación?
Si has intentado la
restauración, pero la otra persona te ha rechazado, ¿de qué manera estás tú
respondiendo? A pesar del distanciamiento, ¿qué puedes tu hacer para mostrar
amor y amabilidad?
“Gracia y Paz”
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